sábado, 2 de julio de 2011

¡Apaguen ese volcán!

Durante estas semanas volcánicas me entrevistaron un montón de veces. No es que yo sea geólogo, por supuesto. Pero parece que mi perspectiva como físico y testigo de la erupción le resultó interesante a algunos medios periodísticos. Una de las personas que me llamó fue la productora de un conocido periodista radial y televisivo. Me comentó que este señor tenía una idea fija, y que siendo una persona muy empecinada no daba el brazo a torcer. Querían entrevistarme para conocer mi opinión. La idea fija era: Se puede apagar un volcán echándole mucha, mucha agua. ¿Se puede?

No, no se puede.

Al principio pensé en argumentar calculando volúmenes de roca, capacidades caloríficas, calores de ebullición, masas de agua, volúmenes de lagos, velocidades de bombeo... Un lío de números con los cuales era fácil perder la perspectiva del problema físico. Mientras estaba haciendo estas cuentas se me ocurrió un argumento mucho mejor:

¡La mayor parte de los volcanes están bajo el mar, y erupcionan igual!

Ahí está. Un argumento incontestable. Ni siquiera el ancho mar tiene tanta agua como para apagar un volcán. Si a alguien le queda alguna duda sobre si realmente un volcán puede hacer erupción bajo el mar, puede convencerse con estas imágenes de la erupción del 2009 cerca de Tonga, en el Océano Pacífico. La de aquí al lado es una de ellas. Busquen también en Google videos de esa erupción. Creo que es una de las cosas más espeluznantes que se puede ver sobre la Tierra. Todas las islas volcánicas han surgido así, del fondo del mar, inclusive islas enormes como Hawaii, Islandia, Azores y tantas otras.

En ocasiones el vulcanismo submarino ha tenido considerable impacto en las poblaciones cercanas. El caso más famoso, claro está, es el de la isla de Santorini en el Mar Egeo, hace más de 3000 años. Fue una de las erupciones más grandes registradas en tiempos históricos. En la isla hay una capa de 60 metros de espesor de material depositado. Otra que los 3 cm de Bariloche. Así se la ve desde el espacio: es una caldera submarina. La civilización minoica tal vez colapsó a raíz de esta catástrofe natural. Varios mitos griegos parecen tener su origen en ella: la Guerra de los Titanes, los rayos de Zeus, la Atlántida...

El sistema solar tiene más ejemplos de estos volcanes aparentemente imposibles. En Io, satélite de Júpiter, un mundo helado a -160°C del tamaño de la Luna, y que no tiene una tectónica de placas, hay permanentemente volcanes de azufre líquido en erupción. En estas imágenes tomadas por la sonda Galileo se ve la caldera Tvashtar en erupción. En la imagen de arriba, de noviembre de 1999, hay una fisura activa (como la del Cordón Caulle). En la de abajo (febrero de 2000) hay un flujo de lava llenando una depresión. ¡Lagos de azufre fundido! Son calderas inmensas: en la Tierra hay pocas calderas tan grandes. Una de ellas es el enorme Valles Caldera, en New Mexico, que conocí hace unos años. Desde el borde de este inmenso cráter apenas se distingue el borde opuesto. Allí se inició esta semana un enorme incendio forestal que ya abarca más de 400 km2 y que ha forzado la evacuación del pueblo de Los Alamos, donde viven muchos amigos y conocidos.

Esta caldera activa en Io se parece mucho a otra caldera activa actualmente en la Tierra, el volcán Nabro, en África. Aquí se la ve en una imagen satelital en el infrarrojo. La caldera del Nabro mide unos 5 km de diámetro. Pasar el mouse por encima de la imagen para ver la versión del Earth Observatory (sin los colores "ionizados" que son invento mío).

Y en Encélado, pequeño satélite de Saturno aun más frío, hay volcanes de agua y hielo que surgen del polo sur del pequeño satélite, lanzando sus columnas eruptivas directamente al vacío del espacio. Es una pluma de arena salada (descripta como "granos de hielo", sin detalles sobre su granulometría). Y todavía más lejos y más frío, en el lejanísimo Tritón, satélite de Neptuno, hay un fenómeno parecido pero con lavas de amoníaco líquido. Mucha agua, mucho frío... nada detiene a los volcanes.

¿Nada? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles pescadores en Islandia resistió y logró desviar un río de lava (no apagaron el volcán, pero sí salvaron su pueblo y su puerto) echándole mucha, mucha agua. Recuerdo haber visto un programa sobre el tema en alguno de los canales de documentales de la tele. Aquí está contado en Wikipedia. Es muy impresionante, pero el documental lo era aún más.


Imágenes de Io de la sonda Galileo/NASA/JPL. Imagen del Nabro del Earth Observatory, satélite Terra, NASA. Imagen de Encélado de la sonda Cassini/NASA/JPL.

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1 comentario:

  1. Muy bueno, yo en algún momento había pensado en hacer perforaciones (tipo "petroleras") directas al magma desde muchos puntos para acelerar la liberación de presión del lecho. Con respecto al manejo del cauce de lava, como dice en la nota es manejable, solo habría que hacer una ingeniería del mismo.
    ¿Qué pensás?

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