sábado, 30 de junio de 2012

Constelaciones boreales

Todavía tengo cosas que hacer antes de abandonar estas latitudes, así que me entretengo revisando el inusual cielo boreal, que me resulta casi desconocido. Desde mi jardín, al caer la noche, por suerte me orienta la más familiar de las constelaciones boreales: el "cucharón" de la Osa Mayor. Recuerdo la emoción cuando la vi por primera vez, hace muchos años, y la reconocí inmediatamente. Una de las estrellas del mango del cucharón es una famosa doble, tan famosa que las dos estrellas tienen nombre propio: Mizar y Alcor. Con el ojo derecho todavía las distingo por separado. Con el ojo izquierdo no veo un pito, qué barbaridad.

Las dos estrellas brillantes del frente del cucharón (las de abajo en la foto) funcionan como punteros para encontrar la estrella polar, Polaris, que señala con gran exactitud el Polo Norte celeste. Un lujo que los navegantes australes no tenemos.

Polaris es una estrella de la otra osa, la Menor, que también tiene forma de cucharón. Pero son estrellas tenues, difíciles de ver desde la ciudad. Polaris, por lo demás, es una estrella de 2a magnitud apenas, es fácil pasarla por alto.

Hace miles de años, cuando nuestra civilización daba sus primeros pasos astronómicos, el eje de la Tierra apuntaba para otro lado (por efecto de un balanceo llamado precesión). Así que Polaris no siempre fue la estrella polar. Hace 4000 años la estrella Thuban, en la constelación del Dragón (también la marqué en la foto) era la estrella polar.

Mirando un poco más al Este el enorme Dragón se ve casi entero en esta foto (abajo). En la cabeza brilla Eltanin, que a pesar de su designación γ ("gamma") Draconis es la estrella más brillante de la constelación. Lo cual no es mucho decir: es una estrellita anaranjada de magnitud 2 y pico. Eltanin, sin embargo, juega un rol importante en la historia de la astronomía. Resulta que pasa justo por el cenit de Londres todos los días, lo cual la convirtió en candidata favorita para intentar medir su distancia por el método de la paralaje: el balanceo que una estrella cercana debería mostrar con respecto a las más lejanas a medida que la Tierra se mueve en su órbita. Resulta que las estrellas son muy lejanas, y su paralaje es muy pequeña, así que una estrella en el cenit es ideal para sobrellevar varios de los problemas instrumentales que esto plantea, mediante el sencillo método de montar un telescopio fijo apuntando pa'rriba.  El prolífico Robert Hooke lo intentó, y creyó vanamente haber tenido éxito. Otros también lo intentaron, todos sin éxito, hasta que James Bradley, usando instrumentos de calidad superior, finalmente logró medir el balanceo anual de Eltanin. ¡Pero no era la paralaje! Bradley había descubierto otro efecto, que los astrónomos llamaron aberración de la luz estelar. Se debe a que, como la Tierra se mueve, la luz de las estrellas se desvía en un ángulo (como la lluvia cuando caminamos rápido, que parece venir siempre de adelante y nos moja el pantalón aunque llevemos paraguas). La existencia de la aberración fue la primera y definitiva prueba  de que la Tierra se movía en el espacio. Aunque ya nadie sostenía el geocentrismo, fue tranquilizador saberlo.


Más al Este aún está la Lira, cuya estrella más brillante es, ésta sí, bien brillante: Vega. Muy cerquita de Vega hay otra doble famosa: ε ("épsilon") Lyrae (en la foto con zoom se ve que es doble). Sólo la gente con excelente agudeza visual puede distinguir las dos componentes a simple vista. Bessel (el primero que realmente midió una paralaje astronómica) la usaba desde niño para comprobar su visión. Yo apenas la distingo, mucho menos la resuelvo. Además es famosa porque es una doble doble: cada una de sus componentes es a su vez doble (pero se requiere un telescopio para resolverlas).

Por encima de Lyra puedo ver a Hércules. A la altura de su hombro derecho (en el muñequito que dibujé) está el cúmulo globular M13, el más famoso de los cúmulos globulares del norte. No se ve en la foto, aunque sí pude verlo con binoculares. No le llega ni a los talones a los grandes cúmulos del hemisferio sur.


La historia de la medición de la paralaje estelar (y la aberración, y el tamaño del universo) está contada con mayor detalle en mi Viaje a las estrellas.

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