sábado, 16 de noviembre de 2013

Cassini

Cassini es mi robot espacial favorito por muchas razones. Entre ellas está el hecho de que sus imágenes están inmediatamente accesibles al público apenas llegan a la Tierra. Los aficionados podemos jugar con ellas y entretenernos incansablemente.

Pero, aparte de esto, Cassini está en órbita de ¡Saturno!. Es un sueño. Cuando Cassini llegó a Saturno soltó un plato volador que descendió sobre Titán, un satélite más grande que Mercurio, y el único del sistema solar que tiene una atmósfera (¡y el único cuerpo, aparte de la Tierra, que tiene lagos y mares!). Desde el aire fotografió la cuenca de un río, y aterrizó en una playa de piedras. Saturno tiene un satélite, Hyperión, que parece una esponja, y que rota de manera caótica, como mostró mi amigo Gabo Mindlin hace muchos años. Tiene otro satélite, Japeto, que parece una nuez, con una cordillera que le da toda la vuelta por el ecuador, y cuya superficie parece cubierta de cacao espolvoreado con azúcar impalpable. O viceversa, según dónde se mire. Tiene un satélite, Mimas, que parece la Estrella de la Muerte de Star Wars. Saturno tiene satélites en órbitas loquísimas. Es el único planeta que tiene lunas troyanas: lunas que orbitan en los vértices de triángulos equiláteros con otra luna. Y tiene no una sino dos lunas con lunas troyanas (Dione y Tethys). Hay también dos satélites, Jano y Epimeteo, que tienen órbitas tan parecidas que uno se acerca despacito al otro por detrás, hacen una pirueta, el que estaba arriba pasa abajo y viceversa, intercambian las órbitas y empieza una persecución opuesta. Otro satélite, Encélado, es el objeto más brillante del sistema solar, una bola de hielo que refleja el 99% de la luz que lo alumbra. Este glaciar redondo, sin embargo, tiene volcanes activos que expulsan agua sin pausa. Agua que forma su propio anillo, el anillo E. Saturno tiene erupciones de metano en su atmósfera, que crecen hasta envolver todo el planeta, y una corriente de chorro en forma de hexágono rodeando un gigantesco ciclón permanente en el polo sur. Ah, claro, además Saturno tiene anillos. Los anillos de Saturno son la cosa gravitatoriamente más loca del sistema solar, y buena parte de lo que sabemos de ellos es gracias a Cassini.

El 19 de julio de 2013, a la sombra del gigante anillado, Cassini sacó una secuencia de cientos de fotos durante 4 horas para armar un gigantesco panorama. En la imagen no sólo se ve el sistema completo de Saturno, sus anillos y satélites, sino todo el sistema solar interior, con Venus, Marte, la Tierra y la Luna. La imagen completa, difundida esta semana después de 4 meses de elaboración, es extraordinaria. Tengo un montón de cosas para comentar sobre ella, pero no tengo tiempo de hacerlo para esta semana. Tal vez la próxima. Pongo aquí una versión vergonzosamente reducida, pero nadie debería dejar de contemplar la versión original, de 9000×3500 pixels, en el sitio de CICLOPS.


Recordarán que es la foto en que salimos todos saludando a Cassini, y cuya versión telescópica procesé yo mismo y que está publicada acá. Para la imagen panorámica preferí esperar la versión oficial, y veo que hice muy bien.

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