sábado, 10 de mayo de 2014

Los cuatro rincones del mundo

En diciembre, vagabundeando por el barrio de Kensington mientras esperaba que abriera el Museo de Ciencias de Londres, me encontré con este negocio precioso: The Map House, y en la foto se puede ver el interés que despertaba en los peatones. Lamentablemente estaba cerrado. Pero en la vidriera había un mapa asombroso. Un mapamundi como nunca había imaginado. Aquí está.

En la vidriera de The Map House vi este extraordinario mapa de la Tierra Cuadrada y Estacionaria. Pasen y vean:


Esta loquísima interpretación de nuestro planeta es obra de un tal Orlando Ferguson, de South Dakota. Profesor Ferguson. No vayan a creer que el Profesor Ferguson desarrollaba su obra de divulgación gratuitamente. No señor: si uno le mandaba 25 centavos, aparentemente recibía un libro que explicaba las razones de esta disparatada "teoría", que estaría sustentada por la Sagrada Escritura (por eso hay "cuatro ángeles en las cuatro esquinas de la Tierra"). Por lo que dice, el libro valía su peso en oro. 
El reflejo en la vidriera tal vez no les permita apreciar claramente el hecho, pero sí: la Luna y el Sol son dos lámparas colgadas de unos descomunales brazos móviles, articulados en un poste que sostiene a la estrella polar. Dejando de lado este "modelo mecánico" que parece tan fuera de lugar a fines del siglo XIX, lo más increíble es la forma de la superficie terrestre. Tiene la forma de un exprimidor de fruta, con el hemisferio norte convexo hasta la latitud aproximada de México, y luego una concavidad que alcanza su mínimo un poco al sur del Ecuador. Desde allí la superficie se eleva hasta los glaciares colgantes de la Antártida. Vale decir que la Gravitación, desarrollada dos siglos antes, no permite que los océanos adopten esa forma sin chorrearse al fondo del cuenco. Pero a quién le importa.


La dificultad más obvia es la falta de horizonte en la mayor parte de esta superficie. Me pregunto si al Profesor Ferguson le habrá temblado la lapicera mientras dibujaba la concavidad de Sudamérica, y pensaba en el hecho de que le bastaría con alzar la vista al cielo, mirando al Sudeste, para ver nuestra parte del continente. Una maravilla: las selvas amazónicas, las pampas, la Cordillera de los Andes, los fiordos de Chile, todo, todo, colgando del cielo a la vista de los norteamericanos. Y correspondientemente, nuestros paisanos verían en el cielo del noroeste las Rocosas, el Gran Cañón del Colorado, las Cataratas del Niágara. Me hace acordar a la Tierra Hueca del Capitán Byrd, y la vuelta de tuerca que recibió ese disparate durante el nazismo, de que nosotros estamos adentro.

Aparentemente estas dificultades no le preocupaban a Orlando. Tal vez ni se le ocurrían. Lo único que lo movía eran los cuatrocientos versículos de la Biblia que (según él) favorecían su Tierra Cuadrada y Estacionaria:


Cerca del borde derecho hay un dibujo que pretende motivar la cuadratura y la quietud de la Tierra poniendo en ridículo la idea de la Tierra redonda y en movimiento. Aquí está el detalle. Me parece que ni vale la pena refutar esta aparente paradoja, pero el dibujo es muy gracioso.

Para los que gusten de los mapas, tengo que recomendar uno de mis blogs favoritos, donde se encuentran mapas de todo tipo, raros, locos, ridículos, fascinantes, ingeniosos... Es Strange Maps. Le escribí al autor comentándole este mapa y resultó que ya lo había contado en Strange Maps. La nota está aquí, y vale la pena. Hay una versión digital de alta definición del mapa, aparentemente hecha a partir del único original sobreviviente del mapa de Ferguson, que tal vez sea el que cuelga en la vidriera de The Map House.

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