sábado, 16 de agosto de 2014

Cola de perro

La constelación del Can Mayor, o del Perro Grande como podríamos decirle en español traduciendo un poco más familiarmente del latín, es una de las que casi todo el mundo sabe reconocer. En todo caso, a nadie se le escapa su estrella más brillante, Sirio, la más brillante del cielo.

El Perro trota cerca de su amo, el cazador Orión que, con las Tres Marías en la cintura, no pasa desapercibido en las noches de los veranos australes. Sirio marca la cabeza del Perro, y la figura tradicional del animal es fácil de identificar: Mirzam forma las patas delanteras, mientras un triángulo rectángulo forma el anca, la cola y las patas traseras. Son tres estrellas de segunda magnitud con los encantadores nombres de Adhara, Wezen y Aludra. Todo patas arriba, claro está, visto desde el hemisferio sur.


El Perro, que corre por los prados de la Vía Láctea, abunda en objetos interesantes aún para el más pequeño de los telescopios. Pero lo que me llevó a fotografiar la cola del Perro en febrero no fueron sus delicados cúmulos estelares sino un par de superstars. Acá está la foto:


"My God, it's full of stars," diría Dave Bowman. Sí, es la Vía Láctea, así que una foto de un minuto a f/2.8, con el teleobjetivo de 100 mm, aunque sea desde el balcón de casa, se llena de estrellas. Cuando les pase ésto, y no sepan identificar las estrellas, pueden usar un extraordinario robot astrónomo online, astrometry.net, que les identificará todo. En este caso, por ejemplo, me avisó que la parte de arriba de la foto estaba a 8.4° al Este del Norte, así que puse una flechita indicándolo.

Pues bien, las tres estrellas más brillantes de la foto son la cola del perro, aquí las marqué para destacarlas. La línea que va del anca a Sirio pasa por una estrella de tercera magnitud que no mencioné antes, Ómicron 2 Canis Majoris, en el lomo del Perro. Ya volveré a hablar de ella más abajo. Pero la estrella que me interesaba principalmente es más tenue aún. Está cerca del centro de la imagen, pero si no la marco no la van a distinguir, porque es una de los centenares de estrellas de octava magnitud que tapizan el campo. Acá está, es una de las estrellas más notables del cielo:


Esa estrellita rojita, perdida entre el resto, completamente invisible a simple vista. Es una estrella variable, y por eso tiene una denominación con letras latinas mayúsculas. La nomenclatura de las estrellas de brillo variable es medio de locos. Empieza con las letras R a Z por orden de descubrimiento en cada constelación. Las sucesivas se denominan RR a RZ, SS a SZ, etc, hasta ZZ. Por ahí cerca del final de esta serie cae nuestra VY. Uno se pregunta, ¿y después de ZZ qué sigue? Sigue AA a AZ, BB a BZ, etc, hasta QZ. Son 334 combinaciones en total (si alguien hace la cuenta y no le da, puede dejar un comentario...). Cuando se acaban, se empieza con un sistema mucho más sensato, la letra V de "variable" seguida de un número (que arranca en 335, naturalmente). Bueno, pero me fui por las ramas.

¿Qué tiene de extraordinario VY Canis majoris? Varias cosas, pero la más notable de todas es que es la estrella más grande que conocemos: 1420 veces más grande que el Sol. Tiene un diámetro de 13 unidades astronómicas, dos mil millones de kilómetros. El doble que Betelgeuse, la conocida supergigante roja en el hombro de Orión. Puesta en el lugar del Sol llegaría hasta más allá de la órbita de Júpiter, tal vez inclusive hasta la de Saturno. Está a 3900 años luz de nosotros, y a ese pixelito rojo queda empequeñecida su gloria.

Otro día me dedicaré a VY CMa. Hoy, para terminar, tengo una segunda superestrella en la misma foto. Es la ya mencionada Ómicron 2 (o2) CMa, una estrella visible a simple vista inclusive desde la ciudad. Es una supergigante azul que, con pocos millones de años de edad, ya ha agotado todo el hidrógeno que tenía para fusionar y ha empezado a quemar helio. Carbono, nitrógeno y oxígeno empiezan a acumularse en su núcleo, un stock que se esparcirá por la Vía Láctea cuando Ómicron 2 explote como supernova dentro de un par de millones de años. Bueno, pero conocemos muchas estrellas de este tipo. ¿Qué tiene de peculiar ésta? Su superficie, a más de 15000°C, radia con la ferocidad de doscientos mil soles! Es una de las estrellas más luminosas conocidas. Hace algún tiempo ya había aparecido por acá, en la nota sobre la estrella más lejana (una nota que me gusta mucho, debo decir), ya que a 2800 años luz y brillando con magnitud 3 es la estrella más lejana visible desde una ciudad.

Las fotos que puse arriba están reducidas a 1200 pixels de ancho para incluirlas en el blog. Pero la imagen original tiene casi el triple de resolución. Así que hice una versión con VY y Ómicron 2 destacadas en resolución completa, más otras estrellas y objetos interesantes. Son puntitos luminosos en la distancia. Pero sabemos lo que son, y la imaginación se encarga de achicar la distancia. Lleven anteojos oscuros y protector solar factor 50 millones.




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