sábado, 12 de diciembre de 2015

Double trouble

¿Quién no ha oído hablar del asteroide que cayó a la Tierra hace 66 millones de años, marcando el fin de la Era Mesozoica y el comienzo de la Cenozoica? El evento desencadenó (o terminó de producir) una de las mayores extinciones masivas de la historia de la vida en la Tierra. Barriendo, junto al 75% de todas las especies animales y vegetales del planeta, a todos los dinosaurios salvo las aves.

Mucho menos conocidos son otros dos grandes impactos, ocurridos hace 35 millones de años: los que causaron los cráteres de Popigai, en Siberia, y de la Bahía de Chesapeake, en Norteamérica. Yo los conocí recién hace unos meses, al leer un sugestivo trabajo que los relaciona de una manera inquietante. Importantes extinciones y cambios climáticos ocurrieron justo en ese momento: es el final del período Eoceno, que pasó de un fuerte efecto invernadero a una glaciación global.

Los dos cráteres son muy grandes, de los mayores del mundo (100 y 85 km de diámetro), siendo sus asteroides progenitores algo menores que el de 10 km que liquidó a los dinosaurios. Lo más curioso es que se formaron con apenas 10 mil años de diferencia uno del otro. Un tercer gran cráter, de 22 km, se formó también en la misma época (Toms Canyon, mar adentro frente a Atlantic City). Para ser eventos tan inusuales, que deberían ocurrir separados por decenas de millones de años, estos son casi simultáneos. ¿Tal vez un asteroide mayor se fragmentó y los pedazos cayeron cada uno por separado? Podría haber sido, ya que sabemos que muchos asteroides no son rocas monolíticas sino pilas de escombros que apenas se mantienen unidas por la propia gravedad que ellas mismas generan (como el asteroide Itokawa, aquí al lado). Un paso cercano a la Tierra podría haberlo desarmado. Cada fragmento habría seguido su propia órbita alrededor del Sol, pero muy parecidas entre sí, hasta que la Tierra finalmente se los habría llevado por delante.

El paper que leí argumenta que no pudo ser así. Un análisis detallado de los sedimentos depositados por los impactos en todo el mundo muestra que (al menos los dos grandes) corresponden a rocas de distinto tipo (condritas H y L, se llaman). Al mismo tiempo, observan, hubo un depósito inusual de polvo extraterrestre por tiempos muy prolongados. Es decir: hace 35 millones de años hubo una verdadera lluvia de asteroides sobre la Tierra. ¿Qué pudo producirla? Tal vez las órbitas de los asteroides, que vemos tan redonditas y estables allá en el cinturón principal, podrían no serlo tanto. Sugieren que algún evento astronómico perturbó las órbitas de muchos de ellos. Durante un período de algunos millones de años se habrían producido colisiones entre ellos, que acabaron mandando una cantidad inusual de fragmentos y polvo en órbitas de colisión con los planetas interiores.

Pero lo más inquietante es que la perturbación en el cinturón de asteroides pudo deberse a efectos caóticos de las órbitas de los planetas interiores. La estabilidad del sistema solar es una cuestión que ha interesado a los físicos, matemáticos y astrónomos desde la época de Newton. Si bien las órbitas parecen estables en la escala temporal de la Historia humana, ¿quién sabe? El sistema solar contiene muchos cuerpos en interacción, y sabemos que en tales casos el caos es más bien la norma que la excepción. Y las trayectorias caóticas son, por supuesto, impredecibles. ¿Podrá volver a pasar algo como lo que desencadenó la lluvia de asteroides del fin del Eoceno?

Aprovecho para comentar que ya salió el nuevo libro de los Cafés Científicos del Instituto Balseiro, Ciencia soluble en café, donde aparece la versión en texto de mi contribución al ciclo del 2014: Grandes bolas de fuego, justamente sobre el tema de la caída de asteroides, bólidos, meteoros y otros cascotes espaciales. Por si no lo consiguen, pueden descargar mi capítulo de la sección de divulgación en mi página web, o directamente en este link.


El paper es Schmitz et al., Fragments of Late Eocene Earth-impacting asteroids linked to disturbance of asteroid belt, Earth and Planetary Science Letters 425:77-83 (2015).

Double trouble es una expresión común en inglés, aplicada a situaciones inusualmente complicadas. Además es el nombre de uno de los mejores grupos de jazz de fines del siglo XX, Stevie Jay Vaughan and Double Trouble.

La imagen del asteoride Itokawa es ©JAXA, y se la reproduce aquí con intención de fair use. La otra imagen es de la NASA/JPL.

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