sábado, 19 de marzo de 2016

Escorpión, doble corazón

Al llegar el otoño, mientras Orión se hunde en el horizonte occidental, su eterno enemigo se alza por el oriente: el Escorpión, la constelación paradigmática del invierno austral, y una de las más fáciles de reconocer en el cielo.

Escorpio es una de las constelaciones más antiguas, identificado como tal durante toda la historia escrita de los pueblos occidentales: en Egipto, Sumeria, Babilonia, Fenicia, Persia y luego Grecia y Roma. Curiosamente hasta los mayas lo llamaron zinaan ek: estrellas del escorpión, mientras que en China su característica forma serpenteante lo hace parte de un gran dragón.

El mito tradicional lo confronta a Orión, en una historia que ya hemos contado. Escorpio aparece también en otro relato mitológico, contado por Ovidio en las Metamorfosis. Es una historia buenísima, que resultará familiar a cualquier padre con un hijo adolescente. Resulta que Faetón, el hijo del dios sol Helios, le pidió prestado el coche al padre: un carro espléndido, dorado y brillante que todos los días recorría el cielo. El padre le dijo que no, que era peligroso. Por supuesto, Faetón se lo robó y salió a pasear en el coche solar. ¡Y se lo chocó! Cuenta Ovidio que, pasando por el Escorpión, el chico se asustó y soltó el volante, digo las riendas (mentis inops gelida formidine lora remisit) y empezó a caer hacia la Tierra, convirtiendo casi toda África en un desierto. Faetón, mortal a pesar de ser hijo de un dios, murió en el accidente. En realidad parece que Júpiter lo liquidó con un rayo para evitar una catástrofe.

Bueno, basta de mito. Escorpio es una constelación notable y esta semana lo fue más aún porque presentó un aspecto inusual. Así la vi alzarse sobre Bariloche el martes pasado. Descargad, agrandad y disfrutad:


Al conocedor no se la pasará por alto que la pinza izquierda se ve inusualmente brillante. Y roja. Y parecida al Corazón del Escorpión, la roja Antares. Es que no es una estrella: es el planeta Marte, haciendo su habitual visita de cortesía a la constelación de su rival, anti-Marte, anti-Ares: Antares. Vale la pena una versión anotada:


Notarán que dibujé las pinzas del bicho mucho más largas que lo habitual, abarcando incluso estrellas de Libra. Así se lo conoció en la Antigüedad, ya que Libra es un invento romano. Los nombres de las estrellas brillantes de Libra lo delatan. La pinza derecha, por ejemplo, tiene el fantástico nombre de Zubenelgenubi, que significa precisamente "pinza derecha".

Marqué también otras estrellas notables del asterismo. Antares, por supuesto, una de las dos únicas supergigantes rojas de primera magnitud (la otra es Betelgeuse, justo). Una rareza son las dos estrellas que flanquean Antares y forman el cuerpo del arácnido: ¡tienen el mismo nombre! Alniyat y Alniyat. En la punta de la cola Shaula (también lindo nombre) y Lesath forman el aguijón, y eso mismo significan.

En el arranque de la cola hay dos dobles notables sin nombre propio. Mu Scorpii es una doble visible a simple vista, separadas un décimo de grado. En el mito polinesio se las conoce como piri-ere-ua, "los inseparables", dos niños huyendo de sus padres en una historia como la de Hansel y Gretel. No se sabe si están ligadas gravitacionalmente: tienen el mismo movimiento propio, pero están a casi 0.9 años luz una de otra.

Dseta Scorpii es una de las dobles más lindas del cielo, ya que son dos estrellas de colores muy contrastados, una naranja y la otra azul. No es una binaria, se ven cerca por perspectiva simplemente. Junto a ellas está el compacto cúmulo estelar NGC 6231, el "joyero del norte". En mi foto se lo ve como una estrella justo donde termina la raya que marqué de Mu a Dseta.

En la cabeza del Escorpión está Dschubba, que significa "frente". Siempre fue más tenue(*) casi igual de brillante que Graffias, la pinza izquierda, pero en junio de 2000 el gran observador argentino Sebastián Otero descubrió que estaba volviéndose más brillante. Rápidamente superó a Graffias, convirtiéndose en la segunda estrella más brillante de la constelación y cambiando su aspecto ancestral. Quién dice que en los cielos inmutables nada cambia.

A propósito, se cuenta también que en la cabeza del Escorpión apareció una nova en el año 134 AC, lo cual convenció a Hiparco de que tenía que hacer ese catálogo de estrellas que venía procrastinando. O tal vez no.

Graffias y Marte, el día que tomé la foto, también formaban un par muy apretado de colores contrastados. Así las retraté con el teleobjetivo:


Junto a ellas, Omega Scorpii que también es un lindo par (amarillo y azul). Graffias misma es una estrella binaria, pero no llega a verse en mi foto. En realidad es una múltiple jerárquica, como conté acerca del Trapecio. Abajo en la foto vemos a Nu Scorpii, otra binaria que es probablemente séptuple. En el telescopio se la ve como una doble-doble.

La cola del Escorpión se engancha en la región más gruesa y rica de la Vía Láctea. Pero para disfrutarla así hay que esperar un par de meses, cuando esté más alta en el cielo sin tener que esperar hasta altas horas. Valdrá la pena aguantar el frío.


Casi todo lo que conté en esta nota lo leí en el enciclopédico Burnham's Celestial Handbook, ¡donde Escorpio ocupa 84 páginas! Cuando salió Saturno me asusté, creí que era una supernova. No es la primera vez que confundo planetas con supernovas.

* ¡Gracias a Sebastián Otero por la corrección! En realidad Dschubba ya era 2 décimas de magnitud más brillante que Graffias. Durante su outburst llegó a ser casi una magnitud entera más brillante.

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1 comentario:

  1. ¡Es que son tantas las ganas de ver una supernova!Me consuela saber que a vos, que sos un experto te pasa, varias veces al ver a Saturno pensé: "¡Epa! ¿y esa estrellota?"
    Es verdad, Orión y Escorpio son las constelaciones más reconocibles y, en mi opinión, Escorpio más. Gracias por traer a la memoria la historia de Faetón, había olvidado el papel del escorpión en su tragedia.
    Saludos desde Buenos Aires.

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