sábado, 12 de mayo de 2018

El Gran Debate y el Agua Negra

Cualquier telescopio mediano permite ver, desde un lugar razonablemente oscuro, pequeñas nebulosas más o menos ovaladas y de aspecto espiral que, a principios del siglo XX, estuvieron en el centro de un misterio científico: ¿qué eran? En 1920 se desarrolló en el Museo Smithsoniano un Gran Debate, en el cual expusieron sus argumentos los dos principales defensores de posibles soluciones del misterio. El asunto era más profundo que la mera naturaleza de las nebulosas. Harlow Shapley sostenía que el Sol ocupaba un lugar periférico en el inmenso sistema estelar de la Vía Láctea, y que las "nebulosas espirales", similares a las muchas nebulosas que observamos en el plano de la Vía Láctea, formaban parte de este sistema estelar. Heber Curtis argumentaba que el Sol estaba en el centro del sistema de estrellas, y que las nebulosas eran en sí mismas sistemas gigantes similares a la Vía Láctea entera, y que estaban por lo tanto lejísimos.


Si Shapley hubiera tenido razón, la Vía Láctea sería el universo todo. Si, en cambio, las nebulosas del debate eran extragalácticas el universo era inmensamente mayor que lo que se había explorado durante el siglo XIX. La cuestión se zanjó cuando Edwin Hubble pudo medir la distancia a la "nebulosa" de Andrómeda y a otras similares. Resultó, como aprendemos hoy desde chiquitos, que eran galaxias, inmensas y lejanísimas.

Curiosamente, los dos campeones del Gran Debate tenían razón en parte y se equivocaban en parte. ¿Hay alguna enseñanza en esto? Dentro de un siglo, ¿verán nuestros esfuerzos por comprender la naturaleza misteriosa de la materia oscura con la simpatía con la que nosotros vemos el Gran Debate? ¿Habrá algo de razón en cada posición: que son partículas muy poco interactuantes, axiones, neutrinos, agujeros negros primordiales, o que hay que modificar la gravitación? Creo que la mayoría de los físicos y astrofísicos estamos razonablemente convencidos de que se trata de partículas. Después de todo, sabemos que el modelo estándar, con todos sus éxitos, no está completo (falta la masa de los neutrinos, entre otas cosas). Pero pasan los años y los experimentos que bucan detectar directamente las partículas de materia oscura siguen sin dar resultados (salvo la oscilación anual del experimento DAMA/Libra, que muchos sospechan es un error sistemático).

Me encantaría que la materia oscura se descubra en la Argentina. Todavía el gran público no lo conoce, pero desde hace años tenemos un proyecto de un laboratorio de partículas subatómicas a gran profundidad, una condición necesaria para aislarse de la radiación cósmica y poder estudiar fenómenos sutiles como la materia oscura. El laboratorio ANDES se construirá a mitad de camino del nuevo túnel carretero debajo de la cordillera, en el Paso de Agua Negra, en San Juan. El líder del proyecto es nuestro colega Xavier Bertou, del grupo de Partículas y Campos del Centro Atómico Bariloche. El túnel es importantísimo para la economía del cono sur, y el laboratorio es una oportunidad sensacional para la ciencia básica sudamericana. Espero que los dos se lleven a cabo, y que Xavier descubra la materia oscura allá por el 2028.


Las imágenes de las galaxias espirales M101 y M104 son de NASA/ESA/Hubble Space Telescope. El plano del laboratorio es del proyecto Agua Negra Deep Experiment Site y del Consorcio Sudamericano de Experimentos Subterráneos. Lean el folleto de ANDES aquí.

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