sábado, 15 de junio de 2013

Cuando los astros se alínean

Mucha, mucha gente, se sorprende al saber que podemos ver los planetas en el cielo a ojo desnudo. Claro, los vemos como si fueran estrellas, como puntitos de luz. Pero a lo largo de los días podemos ver sus cambios de brillo y de posición, que los distinguen de las verdaderas estrellas, las que los antiguos llamaban "estrellas fijas".

Los planetas se ven en una estrecha franja del cielo, llamada eclíptica por ser la región en la que se producen los eclipses. Claro, el sistema solar es chato. Las órbitas de todos los planetas, inclusive la de la Tierra y también la de la Luna, están casi en un mismo plano. Así que desde nuestra posición vemos todas las órbitas ocupando una franja en el cielo. Allí vemos moverse los planetas, con movimientos que parecen caprichosos, hacia el Este y hacia el Oeste con respecto a las constelaciones a lo largo de los días y las semanas. Y en estas idas y vueltas a veces se acercan, formando lo que llamamos una conjunción. En este blog somos fanáticos de las conjunciones planetarias, particularmente cuando se les une la Luna. En estas semanas pasadas tuvimos una preciosa conjunción de tres planetas brillantes, Venus, Júpiter y Mercurio, en el cielo del atardecer. No pude verla desde Bariloche a causa del mal tiempo, pero durante un paso fugaz por Buenos Aires aproveché para tomar esta foto de los dos planetas interiores, Venus y Mercurio, con una delgadísima luna creciente. Júpiter ya se había movido muy cerca del resplandor solar y no pude verlo.

Para quienes viven en una gran ciudad  y se lamentan de ver apenas un puñado de estrellas en el cielo nocturno, las conjunciones planetarias son una excelente oportunidad astronómica. No se las pierdan. Y a no olvidarse que, por el lado del Este a esa hora, pero visible toda la noche, está el planeta Saturno, en inmejorables condiciones de observación.

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