sábado, 25 de abril de 2020

El primer exoplaneta

Michel Mayor y Didier Queloz recibieron el Premio Nobel en Física el año pasado por su descubrimiento del planeta en órbita de la estrella 51 Pegasi. ¿Fue el primer exoplaneta descubierto? No, y más de un apurado lo mencionó cuando se hizo el anuncio. El Comité Nobel dejó bien en claro, sin embargo, que se trataba del primer exoplaneta en órbita de una estrella de la secuencia principal, vale decir de una estrella similar al Sol. Como tal, y así lo dice explícitamente la resolución, su descubrimiento se enmarca y nos acerca a la respuesta de si existen otros mundos habitados en el universo.

Pero no fue el primer exoplaneta descubierto. Dos planetas alrededor del púlsar PSR 1257+12 fueron descubiertos en 1992 por Aleksander Wolszczan y Dale Frail usando el mismo método de la velocidad radial con el radiotelescopio de Arecibo. Pero un púlsar no es una estrella como el Sol, es un rescoldo de neutrones producto de una explosión de supernova. Se sospecha que los planetas a su alrededor se formaron durante el cataclismo, y son seguramente muy distintos de los planetas donde creemos que puede haber vida.

Estos dos planetas tampoco fueron los primeros. En 1988 Bruce Campbell, Gordon Walker y Stephenson Yang descubrieron un planeta en órbita de la estrella Gamma Cephei A, ésta sí una estrella como el Sol. El paper lleva como título la pregunta: A planetary system for Gamma Cephei? Como se sabe, cuando hay una pregunta en el título la respuesta suele ser "no". La observación estaba muy al límite de la resolución instrumental, y el descubrimiento fue retractado en 1992 (justo cuando Mayor y Queloz anunciaron el suyo, que no dejaba lugar a dudas). Curiosamente, en 2002 se verificó que el planeta alrededor de Gamma Cephei A sí existe. Ups.

Anuncios fallidos hubo muchos en años anteriores. Creo que el más antiguo es el del Capitán Jacob, del Observatorio de Madrás, quien en 1855 anunció anomalías en las órbitas de las estrellas del sistema binario 70 Ophiuchi:

There is some positive evidence in favour of the existence of a planetary body in conexion [sic] with this system, enough for us to pronounce it highly probable.

En 1895 el astrónomo americano con el patriótico nombre de Thomas Jefferson Jackson See "anunció" el descubrimiento de un planeta alrededor de una de las estrellas de 70 Oph. Era un personaje controversial y no tuvo mucho crédito. En 1899 Forest Ray Moulton demostró matemáticamente que el supuesto planeta estaría en una situación muy inestable, así que lo más probable era que no existiera. Sus cálculos se apoyan en la obra de Poincaré sobre el problema de los tres cuerpos, del cual nos ocupamos recientemente.

El planeta alrededor de 70 Oph resucitó en 1943, de la mano de Dirk Reuyl y Erik Holmberg en su análisis de fotografías tomadas entre 1914 y 1942. Y todavía en 2006, mediante un análisis de muchos años de observaciones, se encuentra cierta posibilidad de que exista un planeta de entre la mitad y 12 veces la masa de Júpiter, con una órbita entre 0.05 y 5.2 unidades astronómicas. Si llegase a existir, el de Jacob sería el primer exoplaneta. Si quieren ver 70 Oph, es una estrella de cuarta (de cuarta magnitud) cerca del centro de la Vía Láctea. Esperen al invierno.



Campbell, Walker & Yang, A search for substellar companions to solar-type stars, The Astrophysical Journal 331:902 (1988).

Wolszczan & Frail, A planetary system around the millisecond pulsar PSR1257+12, Nature 355:145–147 (1992).

Jacob, On certain anomalies presented by the binary star 70 Ophiuchi, Monthly Notices of the Royal Astronomical Society 15:228 (1855). (En la misma página un tal M. Luther anuncia el descubrimiento de un nuevo planeta, al cual le da el nombre de Fides y le asigna el símbolo de una cruz. Es el asteroide 37 Fides. Todos eran planetas, por ese entonces.)

Moulton, The limits of temporary stability of satellite motion, with an application to the question of the existence of an unseen body in the binary system F.70 Ophiuchi, The Astronomical Journal 20:88 (1899).

Reuyl & Holmberg, On the existence of a third component in the system 70 Ophiuchi, The Astrophysical Journal 97:41 (1943).

Wittenmyer, Endl & Cochran,  Detection limits from the McDonald Observatory planet search program, The Astronomical Journal 132:177–188 (2006).

El póster de "zombie worlds" es de NASA/JPL-CalTech.

sábado, 18 de abril de 2020

Fascinantes experimentos en cuarentena

La gente del Museo Interactivo de Ciencias de Concordia, que tuve el gusto de visitar hace unos años, me pidió experimentos que los chicos puedan hacer durante la cuarentena. Les mandé mis favoritos, y me pareció que también les pueden servir a mis lectores, ya sea para sus niños o para hacerlos ellos mismos, ya que están buenísimos. Los dibujos están hechos medio a la apurada con tableta que uso para dar clase a distancia en cuarentena, sepan disculpar. ¡Si conocen más experimentos de este tipo, déjenlos en los comentarios!


Inflar un globo con una reacción química

1. Poné una cucharadita de polvo de hornear o bicarbonato de sodio dentro de un globo.
2. Usando un embudo, poné un pocillo, o media tacita de vinagre en una botella de gaseosa o agua chica (tipo medio litro).
3. Poné la boca del globo ajustando la boca de la botella. ¡Sujetá fuerte la goma para que no se zafe!
4. Con la botella en la mesa, levantá el globo para que el polvo caiga dentro del vinagre en la botella.
¡CUIDADO QUE PODRÍA REVENTARSE!
El bicarbonato en contacto con vinagre produce una reacción química que libera mucho dióxido de carbono, que inflará el globo rápidamente. Soltalo con cuidado y atalo para jugar.

Cómo hacer una (especie de) supernova

1. Conseguí dos pelotas, una grande (fútbol o básquet) y una chica (tenis, paleta o ping-pong).
2. Soltá la pelota chica (dejándola caer, sin hacer fuerza) y fijate hasta qué altura rebota.
3. Con una mano sostené la pelota grande y con la otra la chica, apoyada justo arriba de la grande.
4. Soltá las dos pelotas a la vez y dejalas rebotar contra el piso.

La pelota chica será lanzada con una increíble fuerza hacia arriba, y alcanzará una altura mucho mayor que cuando la soltaste la primera vez. ¡Cuidado que no rompa nada! Lo que pasa es que de esta manera no rebota contra el piso que está quieto, sino contra la pelota grande que ya viene subiendo. Este choque le produce un gran aumento de velocidad. Podés probar con tres pelotas, una grande, una mediana y una chica. Es más difícil de hacer, pero el efecto es todavía mayor.

Algo parecido ocurre cuando se apaga el núcleo de una estrella gigante, cuya energía la mantiene inflada resistiendo la gravedad. Toda la materia de la estrella se precipita hacia el centro. Las capas más internas rebotan contra el núcleo apagado, y en su rebote chocan contra las capas exteriores que vienen cayendo sobre ellas. Esto produce una explosión que destruye la estrella, llamada supernova. Tengo un folleto y un video con este experimento, lo encontrarás en esta nota junto con el experimento del espectroscopio casero: De CDs viejos y rebotes. El video está en: https://youtu.be/xq59aF91V0I.

La gravedad contra el magnetismo

La fuerza más familiar de todas las fuerzas de la naturaleza es la gravedad: la atracción que nos mantiene sobre la superficie de la Tierra, la que hace que las cosas se caigan al piso. Parece muy fuerte, ¡pero es la fuerza más débil del universo!

1. Agarrá un clip metálico, o un alfiler, y un imancito de heladera.
2. Soltá el clip en el aire delante tuyo. Se cae al piso, porque el planeta Tierra lo atrae hacia su centro.
3. Con una mano sostené el imán delante tuyo, y con la otra acercale el clip por debajo. Soltá el clip. No se cae. 

¡Un imancito de morondanga le gana a la atracción gravitatoria de un planeta entero! La fuerza de la gravedad es inmensamente más débil que la fuerza magnética. Y lo más increíble es que todavía no sabemos por qué.

Indicador casero de acidez

1. En un jarro o cacerolita, poné a hervir un par de hojas de repollo colorado cortadas en pedazos. Después de un rato a fuego bajo, el agua se pondrá de un color morado. Sacale las hojas y dejá enfriar el líquido en la misma cacerola, o en otra jarrita o taza.
2. Tomá tres vasos transparentes (pueden ser de plástico), ponelos en línea en una mesa y poné en cada uno un poco del líquido del repollo (2 o 3 cm de altura alcanzan).
3. En el vaso de la derecha poné una o dos cucharadas de jugo de limón. El líquido se pondrá rosado, indicando que es una sustancia ácida.
4. En el vaso de la izquierda, poné una cucharadita de polvo de hornear o bicarbonato de sodio y agitá. Se pondrá de un color azul verdoso, indicando que es una sustancia alcalina.
5. El color del vaso del medio, morado, corresponde al agua y a las sustancias neutras.
¡PONERSE GUANTES DE LAVAR LOS PLATOS PARA EL AMONÍACO Y LA LAVANDINA! ¡CUIDADO!
6. Si tenés suficiente líquido y más vasos, podés probar con otras sustancias: vinagre (ácido), amoníaco (alcalino), lavandina (alcalina), leche... El amoníaco da un color verde precioso, pero cuidado que es peligroso tocarlo. Tené también cuidado con la lavandina.

El color morado del repollo colorado es un pigmento vegetal llamado antocianina, que es muy común en las flores. Les sirve de pantalla solar natural, y además les da colores que resultan atractivos a los insectos y otros animales polinizadores. Si vas a guardar el líquido indicador, ponele un poquito de alcohol para que no se le hagan hongos. No desperdicies alcohol que hace falta para combatir la epidemia.

La atracción de un globo

1. Inflá un globo y atalo (puede ser el que se infló solo en el primer experimento).
2. Frotalo un poco contra tu pelo.
3. Ponelo contra el techo, ¡y se queda pegado!
4. Acercalo a un chorrito finito de agua de una canilla, ¡y verás que atrae el agua!

Al frotarlo, el globo queda cargado eléctricamente, lo cual le permite quedarse pegado contra el techo o atraer el agua, cuyas moléculas tienen sus cargas eléctricas positivas y negativas un poquito separadas. La atracción del chorro de agua podés hacerla también con una birome, frotada el pelo o la manga de un pulóver de lana. Lo que no vas a conseguir es que la birome se quede pegada del techo, ¡es muy pesada!

El colapso de una lata
¡ATENCIÓN, PONERSE ANTIPARRAS PARA ESTE! ¡CUIDADO CON LA LATA CALIENTE!
1. Poné una lata VACÍA de gaseosa a calentar sobre un tostador, parada. Un par de minutos alcanza.
2. Llená un bowl, o ensaladera, con agua y cubos de hielo.
3. Tomá una pinza grande (cualquiera, pero las pinzas de cocina son especialmente adecuadas, esas que usamos para dar vuelta los chorizos, por ejemplo). CON CUIDADO y con la pinza tomá la lata y ponela rápidamente en el agua, con la abertura hacia abajo. ¡BANG! 

El aire dentro de la lata está caliente. Al ponerla en el agua se enfría de golpe, y los gases se achican al enfriarse. Así que la presión atmosférica aprieta desde afuera y colapsa la lata.

Apagar una vela
¡CUIDADO CON EL FUEGO!
1. Prendé una vela (apoyada sobre una mesa, no en la mano).
2. Poné una cucharada de polvo de hornear o bicarbonato de sodio en un vaso o un frasco.
3. Poné un poco de vinagre encima del polvo y esperá que termine el burbujear.
4. Despacito, tomá el vaso y “verté” el gas de su interior sobre la llama de la vela. ¡Se apaga!

La reacción química del vinagre con bicarbonato produce dióxido de carbono, que es más pesado que el aire. Por eso se lo puede verter, como si fuera un líquido invisible, sobre la vela. Como la llama necesita oxígeno para arder, el dióxido de carbono la extingue. Así funcionan algunos matafuegos.

¿Este huevo está duro o no?

1. Tomá dos huevos, uno crudo y uno duro. (Si no tenés un huevo duro, ¡aprendé a prepararlo!)
2. Sobre una mesa, hacé girar uno y el otro. El huevo duro gira rápido, y el crudo se frena en seguida.

Así podés reconocer si un huevo de la heladera está duro o crudo, sin riesgo de romperlo. La diferencia del movimiento se debe a que el huevo duro gira como un cuerpo rígido, mientras que el crudo es líquido.

3. Si ponés a girar muy rápido el huevo duro, se para sobre uno de sus extremos. ¡No trates del hacerlo con el huevo crudo, lo vas a romper!

Lo mismo se puede hacer con una pelota de rugby. La fuerza de rozamiento contra la superficie hace trabajo en contra de la gravedad, y logra levantar el centro del huevo. Cuando deja de girar, cae de nuevo de costado.

Fluorescencia

Esto hay que hacerlo de noche en una habitación completamente oscura.

1. Conseguí una lámpara de luz negra (se venden en los negocios de iluminación, pero a lo mejor alguien ya tiene una, se usan en fiestas). Ponela en un velador o portalámpara.
2. En un vaso transparente poné soda o agua.
3. En otro vaso igual poné agua tónica (tipo Paso de los Toros).
4. Apagá la luz de la habitación y encendé la luz negra. ¡El agua tónica brilla con un resplandor verdeazulado! Se ve completamente distinta del agua.

El agua tónica tiene quinina, que es una sustancia fluorescente. La luz negra tiene mucha radiación ultravioleta y poca luz visible (por eso se ve tenue y se llama “negra”). La quinina absorbe el ultravioleta y lo convierte en luz visible de un color característico. Seguramente hay muchas otras sustancias fluorescentes en casa, probá con papeles, tintas, ropa, jabón en polvo…

En el universo, la radiación ultravioleta de las estrellas jóvenes hace brillar por fluorescencia las grandes nebulosas de hidrógeno que de otra manera serían invisibles. Dentro de los tubos fluorescentes (y de las lámparas “de bajo consumo” se produce una descarga eléctrica que produce radiación ultravioleta, que impacta contra la pintura blanca pegada a la parte interior del vidrio, y la hace brillar por fluorescencia.

El ancho de un pelo

1. Conseguí un láser (rojo o verde, pero verde es mejor porque en general son más brillantes)
2. Usando broches de la ropa, acomodá sobre una mesa el láser para que ilumine un pelo. Tiene que ser muy preciso. Cuando esté bien alineado, en una pared a más de 1 metro de distancia se verá que el puntito del láser se divide en varios puntos.
3. Usando una cinta métrica, medí con cuidado la distancia del pelo a la pared. En la pared medí la distancia entre las dos primeras zonas oscuras a ambos lados del punto brillante central. Anotá los valores, en centímetros.
4. Usando una calculadora, hacé el siguiente cálculo. Si el láser es verde:
\[\frac{0.000532\times \text{distancia a la pared}\times 2}{\text{distancia entre los puntos}}\]
Y si el láser es rojo:
\[\frac{0.00067\times \text{distancia a la pared}\times 2}{\text{distancia entre los puntos}}\]
El resultado es el ancho del pelo en milímetros. El fenómeno que permite hacerlo se llama difracción, y se produce cuando una onda de un único color (como un láser) rodea un objeto pequeño. Al combinarse del otro lado del objeto, la onda de luz que pasó de un lado interfiere con la que pasó del otro lado, y forma las bandas de luz y sombra que viste en la pared. 

Si tenés un láser verde, hacelo brillar a través de una botella de aceite. El aceite le cambia el color. También es un fenómeno de fluorescencia.

sábado, 11 de abril de 2020

Enfocar al infinito

El año pasado conté que en una foto de campo ancho, que abarcaba Orión, Tauro y parte de Erídano, había rebuscado un quasar (se dice cueisar) sin éxito. No podía dejar pasar el verano sin volver a intentarlo, así que aproveché una noche bien oscura en Piedra del Águila, a donde acudí con mi amigo Diego para scoutear posibles sitios de observación del #GranEclipsePatagónico. Aquí está el resultado. Es medio increíble que uno pueda hacerlo con una camarita y un teleobjetivo. Enfocado al infinito.

En esta ocasión, en lugar de una lente gran angular, usé un teleobjetivo de 270 mm. Para seguir el movimiento del cielo tuve que usar, en este caso, una montura motorizada. Hice así 6 exposiciones de 2 minutos, que combiné en una imagen de 12 minutos de exposición. Este es el resultado, un campo de 5 grados en la zona de la estrella roja de tercera magnitud Gamma Eridani:


¡El quasar está ahí! Incluso pueden llegar a verlo si descargan la imagen para hacer zoom, aunque reduje la resolución para meterla aquí. Mejor muestro un recorte a resolución completa, y en negativo para que se note mejor:


Parece una estrella, obvio. Después de todo, quasar es una palabra inventada en la década del 60 para referirse de manera abreviada a estos quasi-stellar radio sources, que en ese momento eran de naturaleza misteriosa. Pero no es una estrella, es el centro extraordinariamente brillante de una galaxia muy lejana. ¿Cómo lo sabemos? Los astrónomos descomponen la luz que nos llega de los quasars en un arcoiris de colores. Esta figura muestra el espectro de PKS 0405-123. ¡Es muy distinto del espectro de una estrella! Una estrella brilla porque está caliente, así que su espectro es como el de un cuerpo negro. Su forma sería como las tres curvas en forma de joroba que aparecen en esta figura (outer, middle e inner). La línea casi recta que señalé como "no térmico" es inexplicable para una estrella. Hoy sabemos que la luz de los quasars viene del agujero negro central de algunas galaxias, alrededor del cual hay un disco de materia en órbita muy caliente (la parte "térmica", las tres jorobas de la figura), y dos grandes chorros "no térmicos" de materia y energía (radiación de sincrotrón) que el campo magnético del agujero negro proyecta desde sus regiones polares. Esta estructura, como se ve en la figura siguiente, puede tener distintas orientaciones, que corresponden a los distintos tipos de quasars observados. Aunque no veamos directamente estas componentes, en el espectro tenemos la información para deducir su existencia y medirlas.


PKS 0405-123 tiene una magnitud aparente de 14.9, muy muy tenue, y aun así es uno de los quasars más brillantes del cielo. Se encuentra a 7 mil millones de años luz. ¿Quéeee? ¿Siete mil millones de años luuuuz? Sí. Siete. Mil. Millones. De. Años. Luz. Sus fotones salieron de allí hace 5500 millones de años, mil millones de años antes de que existieran la Tierra o siquiera el Sol. Es además un blazar, que corresponde a un quasar que nos apunta directamente, desde tan enorme distancia, con uno de sus chorros de energía. Estamos mirando directamente a la garganta del monstruo en el centro de la galaxia. Si estuviéramos cerca podríamos verlo así:


La magnitud absoluta de PKS 0405-123 es un pasmoso -27.7. Considerando que la magnitud aparente del Sol es casi la misma (-26.7), esto quiere decir que si el quasar estuviera a 20 años luz, se vería tan brillante como el Sol. Repito: a 20 años luz el quasar brillaría como el Sol, durante las noches del verano austral el cielo sería celeste y no se vería ninguna estrella, y durante el invierno habría "dos soles". Aunque en realidad el chorro de radiación gamma esterilizaría la Tierra de tal manera que reíte de la lavandina y el alcohol al setenta por ciento.

Son tan fascinantes estos objetos que tendré que volver sobre ellos otro día.


En Simbad hay más de 450 papers sobre este quasar.

El espectro de PKS 0405-123 está tomado del libro Exploring the X-ray universe, de Seward y Charles. El dibujo de las dos perspectivas de un quasar es de Sophia Dagnello, NRAO/AUI/NSF. La representación artística es de DESY, Science Communication Lab.

Magnitud absoluta es la magnitud con la que se ve un objeto a 10 pársecs (32 años luz) de distancia.

P.D. pascual. Varios lectores quedaron intrigados por la distancia de 20 años luz, a la cual habría que poner el quasar para que lo viéramos brillante como el Sol. Algunos me lo hicieron saber educadamente, mientras que otros gritaron que había cometido un error, sin saber siquiera cómo había hecho el cálculo. Así que pongo aquí algunos detalles para los interesados, aunque no está en el espíritu de En el cielo las estrellas explicar absolutamente todo. Algo tiene que quedar para que calculen Uds., che.

La magnitud absoluta -27.7 del quasar está integrada en todo el espectro electromagnético, calculada a partir de mediciones hechas en una cantidad de bandas. Es lo que se llama magnitud bolométrica. Para convertirla en una magnitud absoluta visual hay que aplicar una corrección bolométrica. Para estrellas es relativamente fácil, ya que las estrellas son esencialmente cuerpos negros, y la corrección está estandarizada para cada clase espectral. Para quasars no es tan sencillo porque son objetos complejos, hay de distintos tipos, etc. De hecho, es un campo de investigación todavía abierto. Yo usé un valor razonable, basado en bibliografía: el flujo óptico es un 12% del total, lo cual da una corrección bolométrica de -2 magnitudes, llevando la magnitud absoluta del quasar de un valor bolométrico MB = -27.7 a una óptica MV = -25.7. La relación entre la magnitud absoluta y la aparente se puede escribir así: M = m - 5 log10 d - 5, donde d es la distancia en parsecs. Esto da 6.3 pc, que son 20.5 años luz.

Referencias:
Risaliti & Elvis (2004), A panchromatic view of AGN.
Telfer et al. (2002), The rest-frame extreme-ultraviolet spectral properties of quasi-stellar objects.

sábado, 4 de abril de 2020

Galaxias del COVID

Confinados en cuarentena obligatoria por la epidemia de COVID-19, me siento como un astronauta que vive y trabaja en el mismo espacio reducido. Mi balcón y la hermosa vista a Bariloche, el lago y los cerros, son como la Cúpula que disfrutan los astronautas de la Estación Espacial Internacional para observar la Tierra. Las esporádicas salidas son EVAs, Actividades Extra Vehiculares, sólo que no para reparar la unidad AE-35 sino para ir al supermercado.

La semana pasada, aprovechando la luna nueva y el tiempo increíblemente precioso (un desperdicio), saqué el telescopio al balcón para violar astronómicamente la cuarentena, y perderme en los campos de galaxias del otoño austral. La que salió mejor fue la hermosa Messier 83, el Molinillo Austral, en la constelación de Hydra:


Guau. Téngase en cuenta que es una foto hecha desde el centro de Bariloche. La disminución del tránsito nos ha favorecido con una drástica reducción del polvo en suspensión, que usualmente refleja buena parte del alumbrado público en Bariloche. M83 es una galaxia espiral bastante grande y brillante (el tamaño vertical de la imagen es como una Luna). Cruza su núcleo una barra, a partir de cuyos extremos se curvan los brazos espirales. La barra y el núcleo son de un color cremita, delatando la edad de sus estrellas, antiguas como la propia galaxia. Los brazos, en cambio, son de color azul y rosado, característicos de estrellas jóvenes y nubes de gas fluorescente. En los brazos llegamos a apreciar unos gránulos que no son estrellas individuales, desde luego, sino enormes regiones densas de formación estelar. También a lo largo de los brazos, y especialmente cruzando la barra, vemos filamentos de polvo oscuro, similares a los de nuestra propia Vía Láctea. M83 se encuentra a 15 millones de años luz, y forma parte de un cercano grupito de unas 50 galaxias, dominado por ella y por Centaurus A. Demás está decir que todas las estrellas individuales que se ven en la foto están en nuestra propia galaxia, muchísimo más cerca, a algunos cientos o miles de años luz como mucho.

Un poco más tarde se elevó el gran cúmulo de galaxias de Virgo, en cuya orilla sudeste me esperaba la galaxia NGC 4636, notable más por su actividad que por su aspecto. Es una galaxia elíptica (mucho menos fotogénica) a 55 millones de años luz de nosotros. Me interesaba porque en enero explotó allí una supernova, descubierta por el dedicadísimo aficionado japonés Koichi Itakagi, que ya ha embolsado un centenar.


En esta foto señalé la supernova SN 2020ue con dos rayitas. Los numeritos son magnitudes de estrellas de comparación. Están también señaladas algunas de las numerosas galaxias que se colaron en la foto. Algunas de ellas, a la misma distancia que NGC 4636, probablemente son sus satélites. Pero me interesaron algunas que se ven arriba, de las cuales la más brillante es PGC1237353 (mag 16.35), señalada en los catálogos como "galaxia más brillante de un cúmulo". Creo que las otras que marqué cerca de ella son miembros del su cúmulo, que se encuentra mucho más lejos que las galaxias de Virgo, a más de 1000 millones de años luz. Estas galaxias son tan pequeñas en la foto que alguien se preguntará cómo las distingo de las estrellas del campo. Así:


Ésta es mi foto, registrada en astrometry.net y cargada en Cartes du Ciel, con el catálogo PGC de galaxias y el Gaia de estrellas. Piece of cake hoy en día; me da dolor de cabeza imaginar lo que hacían los astrónomos hasta mediados del siglo pasado.

Esa noche también fotografié el famoso par de galaxias en colisión en la constelación de Corvus, NGC 4038/4039:


Son más chiquitas y menos brillantes que M83, y sus características colas de mareas (las "antenas" del nombre) apenas se distinguen en el cielo urbano de Bariloche. Hace algunos años ya escribí sobre ellas.


Si te aburrís en la cuarentena, #QuedateEnCasa y leé el blog, hay casi 600 notas, no me digas que las leíste todas.