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03/12/2016

El desafío de la braquistócrona

El número de junio de 1696 de las Acta Eruditorum contenía el siguiente desafío:
"Yo, Johann Bernoulli, me dirijo a los matemáticos más brillantes del mundo. Nada es más atractivo para la gente inteligente que un problema honesto y difícil, cuya posible solución les traiga fama y se convierta en un eterno monumento. Espero ganar la gratitud de la comunidad científica al proponer un problema que pondrá a prueba sus métodos y el valor de su intelecto. Si alguien me manda la solución, públicamente lo proclamaré digno de elogio.

"Dados dos puntos, A y B, en un plano vertical, cuál es la curva que debe seguir una partícula sobre la que actúa sólo la gravedad, para partir de A y llegar a B en el menor tiempo posible."
Se llama problema de la braquistócrona (del griego braquistos, el más corto, y cronos, tiempo). Ingenuamente uno podría decir: es una línea recta. Sabemos que la línea recta es la de menor distancia entre A y B. ¿Será la de menor tiempo? Pues no.

Bernoulli, que ya sabía la respuesta, no fue el primero en considerar este problema. Galileo ya había demostrado que, si la recta que une A y B está inclinada 45 grados, una partícula deslizándose por un arco circular llegaría a B más rápido que por la recta. Pero Galileo, incorrectamente, concluyó que la trayectoria circular era la más rápida de todas las posibles. Tampoco lo es.

Bernoulli recibió cinco soluciones, todas correctas: de su hermano Jacob Bernoulli (el de los números de Bernoulli), de Gotffried Leibniz (matemático alemán pionero del cálculo diferencial e integral), de Guillaume de L'Hôpital (matemático francés autor del primer libro de cálculo), de Ehrenfried von Tschirnhaus (filósofo y científico alemán, inventor de la porcelana europea), y del mismísimo Isaac Newton. Según su biógrafo John Conduitt, Newton recibió el problema una noche al regresar de su trabajo en la Casa de la Moneda. Estaba muy cansado a causa de una reforma monetaria que estaban poniendo en práctica, pero no paró hasta que lo resolvió a las 4 de la madrugada. Newton mandó su solución a Charles Montague, presidente de la Royal Society y amante de su sobrina favorita Catherine Barton (luego esposa del propio Conduitt). También la mandó en forma anónima a Bernoulli, quien no tardó en reconocer al autor. "Se reconoce al león por sus garras," dicen que dijo. Él había tardado dos semanas en resolver el problema.

El número de mayo de 1697 de las Actas publicó todas las soluciones. Tal como había prometido, Johann elogió a los ganadores, destacando que
"[además] de mi hermano mayor, las tres grandes naciones: Alemania, Inglaterra y Francia, cada una por su cuenta uniéndose a mí en tan hermosa investigación, todas hayan encontrado la misma verdad."
Las soluciones que desarrollaron los hermanos Bernoulli sentaron las bases de lo que hoy llamamos cálculo variacional. Euler (discípulo de Johann) formalizó el método geométrico de los Bernoulli, y encontró que la solución satisface lo que hoy llamamos ecuación de Euler-Lagrange. Lagrange generalizó y simplificó el método, sentando las bases de la Mecánica como ciencia analítica moderna.

¿Y cuál es la curva? La curva de recorrido más rápido, según encontraron correctamente los contendientes, se llama cicloide. Es la curva que dibuja un punto en el borde de una rueda al girar, como se ve en la figura animada. La solución del problema mecánico es al revés, del lado de abajo de la línea horizontal, como se verá en mi video.

La cicloide ya se conocía, y de hecho poco tiempo antes Christiaan Huygens había demostrado que tenía otra propiedad interesante, que a mí me resulta todavía más sorprendente: es isócrona, o tautócrona. Es decir, no importa de qué altura uno suelte la partícula en un tobogán cicloide, siempre tarda lo mismo en llegar al punto inferior. Huygens usó esta propiedad para diseñar un péndulo que, colgado de la cúspide de dos cicloides, oscila con un período independiente de la amplitud. Ideal para construir un reloj.

En el curso de Mecánica Clásica del Balseiro enseñamos la solución variacional del problema de la braquistócrona, y además hacemos una demostración improvisada con cablecanales y canicas. Este año la filmamos en cámara lenta y vale la pena mostrarla. Hay también una demostración de la isocronía (usando dos bolitas que llegan al mismo tiempo) y al final unas imágenes de un péndulo isócrono que tenemos en el laboratorio.



El cálculo variacional tiene muchísimas aplicaciones más allá de la Mecánica. Una de las que más me gustan es la siguiente. Un guardavidas ve a un bañista pidiendo ayuda. Sabiendo que corre a cierta velocidad v1 y que nada a otra velocidad, v2, ¿en qué punto debe entrar al agua para auxiliar al bañista lo más rápido posible? (No es ninguna de las trayectorias dibujadas.) Se los dejo como ejercicio.



La figura animada de la cicloide es de Zorgit, CC BY-SA 3.0, (wikipedia).

En el texto original en latín de las Actas no pude encontrar el elogio de las "tres grandes naciones", que traduje del inglés. Debe estar ahí, pero es difícil leer tanto el estilo rebuscado como la tipografía del siglo XVII.

26/09/2015

El equinoccio en Saturno

Esta semana pasamos por el equinoccio. Fue el miércoles, 23 de septiembre, a las 5:20 hora argentina. En ese momento el Sol estaba directamente sobre el ecuador. Como el ecuador está inclinado con respecto a la órbita de la Tierra, esto ocurre sólo dos veces cada año, en marzo y en septiembre, marcando el comienzo de la primavera y del otoño.

Todos los planetas tienen equinoccios, por supuesto... ¡inclusive si el ecuador coincide justo justo con el plano de la órbita! Esto ocurre casi exactamente en Mercurio. El eje de Mercurio está inclinado apenas 3 centésimas de grado, así que en Mercurio es permanentemente equinoccio. Un eterno comienzo de la primavera o del otoño, en un mundo donde medio planeta sufre en realidad un tórrido verano mientras la otra mitad se congela de lo lindo.

Hay otros casos extremos. En Urano, por ejemplo, el eje de rotación del planeta está casi acostado sobre su órbita. Le pasa lo contrario que a Mercurio: tiene equinoccios, pero son fugaces. En un punto cualquiera de Urano, medio año es verano y medio año es invierno. Como en el chiste sobre Bariloche, ¡pero de verdad!

Sin dudas el más notable de los equinoccios del sistema solar es el de Saturno. ¿Por qué? ¡Por los anillos! Los anillos están exactamente en el plano ecuatorial del planeta, de manera que en los equinoccios (y sólo en los equinoccios) el Sol los ilumina de costado. Los anillos son tan finitos que durante varios días antes y después del equinoccio exacto están tan oscuros que, vistos desde la Tierra, directamente son invisibles, no se ven ni los anillos ni sus sombras sobre el planeta. Desaparecen. Lo cual confundió a los primeros astrónomos que observaron a Saturno a través de un telescopio en el siglo XVII, desde Galileo en adelante, hasta que Christiaan Huygens se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Visto de cerca el equinoccio de Saturno es de una belleza sin igual. Lo vimos una sola vez, en 2009, a través de los ojos del robot Cassini en órbita de Saturno. Y nunca lo volveremos a ver. Al menos no por mucho tiempo. La órbita de Saturno es muy amplia, y los equinoccios ocurren cada 15 años. Cassini, ay, se acerca al final de su vida. Los recientes y finales sobrevuelos de Hiperión y Dione nos lo recuerdan. Lo vamos a extrañar.


Así se ve Saturno durante el equinoccio. Cassini tomó decenas de fotos a lo largo de varias horas, que están aquí primorosamente montadas en una panorámica gigante. El brillo de los anillos está aumentado en un factor 20 con respecto al planeta, porque de otro modo serían invisibles. El fantasmal brillo del lado izquierdo es luz reflejada por el lado diurno del planeta. El lado derecho de los anillos no recibe siquiera esta luz cenicienta de Saturno, y está multiplicado su brillo por un factor 60. La línea de luz que vemos de este lado es luz directa del Sol, apenas capturada por las partes más sobresalientes de los anillos. La imagen es enorme, más de 7000 pixels de ancho, así que recomiendo bajarla para verla en detalle. Reducida al tamaño del monitor de cada uno hará un hermoso fondo de escritorio.

Un trabajo reciente reporta un descubrimiento inesperado realizado durante la observación de este hermoso fenómeno. Durante el equinoccio, los anillos se enfrían porque tienen el Sol eclipsado por ellos mismos. Resulta que la parte media del anillo A (el que está por fuera del que se ve más brillante) se enfrió de manera anómala, y la explicación es que está formado por bodoques de 1 m de hielo de agua casi puro cubiertos por una delgada capa de polvo. El resto de los anillos está formado por hielos y rocas mucho menos densos. No se sabe por qué es así, pero es posible que distintas partes de los anillos tengan historias muy distintas, y que algunas sean muy jóvenes. Durante sus órbitas finales Cassini cruzará directamente los anillos y podrá medir su masa, lo cual permitirá sacar más conclusiones sobre su edad, un misterio que intriga a los astrónomos desde hace siglos.


La foto de Saturno es de NASA/JPL/Cassini, y la página en el Photojournal es ésta.

El chiste dice que Bariloche tiene apenas dos estaciones: el invierno y ¡la del ferrocarril!

14/02/2015

El trapecio y la red

Cualquiera que tenga un telescopio, por modesto que sea, puede observar una de las estrellas más extraordinarias del cielo durante los meses del verano austral: Theta 1 Orionis, el famoso Trapecio.

El Trapecio es una estrella múltiple en la parte más brillante de la Gran Nebulosa de Orión. En 1617 Galileo observó que era una estrella triple, sin notar la nebulosidad. Christiaan Huygens, cuarenta años después, nos dejó sus propias impresiones tanto de la estrella múltiple como de la Gran Nebulosa en esta página ilustrada de su libro sobre el planeta Saturno. El Trapecio era todavía un triángulo para Huygens; la cuarta estrella fue descubierta por Picard en 1673. Noten, en la figura, la nebulosidad cortada por un triángulo de oscuridad apuntando hacia la estrella múltiple, y las tres estrellas alineadas abajo. Así lo verán en el telescopio.

Huygens dice (traduzco un poco libremente el texto de abajo de la figura, que termina en la página siguiente) que se veían una docena de estrellas, y que:

"las tres que eran casi contiguas, así como otras cuatro, brillaban a través de la nube de manera tal que el área alrededor, que aquí se muestra, era mucho más brillante que el resto del cielo, que aparecía particularmente negro, y con una parte cortada como una grieta cuyo contraste aumentaba el efecto visual."

Trescientos sesenta años después uno mira por el telescopio y ve lo que vio Huygens, grieta incluída. Pero es más fácil registrarlo. Una exposición larga para la nebulosidad extensa, una intermedia para la parte brillante, y una corta para el Trapecio capturan bastante bien lo que se ve a simple vista, la delicada filigrana de gas fluorescente que junto a todas las estrellas que alberga es lo que vemos a simple vista como la difusa "estrella" central de la Daga de Orión:


Esta foto es gigante, la pueden descargar para guardarla de recuerdo. Notar que está girada casi 180 grados con respecto al dibujo de Huygens. Los colores no se ven a simple vista: por la manera en que funciona nuestra visión, a lo sumo vemos un color verdoso en la parte más brillante de la nebulosidad.

El Trapecio ocupa el centro de esta parte brillante. Así se lo ve en detalle. Es difícil de fotografiar desde Bariloche, donde el cielo nunca está perfectamente calmo. Este es mi mejor resultado de este año. Es una combinación de una exposición rápida con un par algo más largas para mostrar un poco de nebulosidad detrás:


El Trapecio, en conjunto, tiene la designación Theta 1 Orionis (se pronuncia "zeta", con acento español). Su estrella más brillante es la C. A, B y D completan el trapecio. E y F son ya difíciles de ver, pero en la foto se colaron, si se fijan bien. La estrella E es la única que tiene un color diferente, más anaranjado. Theta 2 A, B y C son las tres estrellas cercanas, alineadas, que también dibujó Huygens.

Una estrella múltiple de 6 componentes parece algo notable. ¡Pero en realidad son muchas más! El Trapecio tiene una estructura jerárquica: cada una de sus estrellas es doble o múltiple, ¡y algunas de esas componentes son también dobles! Hice una animación mostrando esta multitud. Además de A, B, C, D, E y F, hay una G, un par de Haches y una I que salen en fotos de buena calidad, como ésta. La separación entre las estrellas de la base mayor del Trapecio es de unos 20 segundos de arco, es decir un 1% del tamaño aparente de la Luna. Las estrellas A, C, D, E y F son dobles. En el caso de A y C, además, las principales (A1 y C1) son binarias espectroscópicas: dos estrellas tan próximas que no se las puede ver por separado, pero que se manifiestan como dobles a través de sus espectros. La estrella B es cuádruple, y la B1 además es doble espectroscópica.

Y éstas son apenas las estrellas más brillantes. El Trapecio es en realidad un verdadero mini-cúmulo de estrellas de reciente formación a partir del gas de la Nebulosa. Hay cientos de estrellas menores que sólo se ven en imágenes de radiación infrarroja. Una multitud, como dije.

Semejante cantidad de estrellas en un volumen de espacio similar al que nos separa de Alfa Centauri no puede ser muy estable. El Trapecio, con el correr de los eones, está condenado a dispersarse. Ya ha empezado: Mu Columbae, AE Aurigae y la más cercana Iota Orionis fueron expulsadas hace un par de millones de años, tal como contamos recientemente.

Las estrellas brillantes del Trapecio son estrellas extraordinarias en sí mismas. La más notable es la más brillante de la primaria de la componente C: es una estrella de tipo O, muy joven. Apenas una de cada 3 millones de estrellas es de tipo O, y viven muy poco tiempo, explotando como supernovas en pocos millones de años. Así que una estrella O joven es una rareza al cuadrado (como Mu Col, ya mencionada). Theta 1 Orionis C1 es una estrella monstruosa, que brilla con la luz de más de 200 mil soles a 39 mil grados. Ella solita es responsable de más del 85% de la iluminación de toda la Gran Nebulosa de Orión, cuyo hidrógeno, oxígeno y nitrógeno fluorescen irradiados por su feroz luz ultravioleta. Su viento estelar a mil kilómetros por segundo erosiona sin pausa el gas de la nebulosa, y ha producido esa forma peculiar que vemos hoy en día, que es una ampolla o burbuja en el medio interestelar. Las otras estrellas brillantes no le van muy en zaga: todas ellas son gigantes O y B (técnicamente, son enanas, pero bué). Una a una irán explotando como supernovas, golpeando y comprimiendo el gas y disparando la formación de nuevas estrellas. Un reciclado permanente del material de la galaxia, que se enriquece en elementos pesados con cada generación estelar que pasa. Todo a la vista en la Gran Nebulosa de Orión.


SEDS tiene información y enlaces sobre el Trapecio, en particular al libro de Huygens que está disponible on-line por gentileza de las Bibliotecas Smithsonianas.

Exquisitas imágenes de las estrellas múltiples del Trapecio en Diffraction-limited Visible Light Images of Orion Trapezium Cluster With the Magellan Adaptive Secondary AO System, L. M. Close et al. (2013) The Astrophysical Journal 774:94.

08/12/2012

Pi cuadrado

Atención: La nota de hoy contiene escenas de matemática explícita, que pueden afectar la sensibilidad de algunos lectores. Si Ud. sufre de matematicofobia, le recomiendo por ejemplo esta nota sobre las sondas Voyager, que tiene cierta actualidad a la luz de noticias recientes.

Más de uno recordará, de la escuela secundaria, el valor de la aceleración de la gravedad: 9.8 m/s2. Es la intensidad de la atracción gravitatoria de la Tierra, la aceleración que experimenta cualquier objeto cerca de la superficie del planeta. Siempre me pareció una rara coincidencia que ese valor fuera tan parecido a \(\pi^2\) = 9.8... Lo curioso es que el valor de la aceleración de la gravedad depende del sistema de unidades, son nueve coma ocho metros por segundos al cuadrado, mientras que pi al cuadrado no depende de nada, es una constante matemática universal. ¿Es realmente una coincidencia, o se esconde algo detrás?

Se esconde algo, una historia interesante que resumiré drásticamente así pueden ir a comprar pan dulce.

El péndulo. Galileo había descubierto que el período de oscilación de un péndulo es constante: no depende de la amplitud de la oscilación (mientras ésta sea pequeña), ni de la masa suspendida, y sólo depende de la longitud del aparato—desde el punto de suspensión hasta el objeto pesado que pendula. Estaba claro que un péndulo era un dispositivo ideal para medir el tiempo con precisión, un viejo anhelo desde la Antigüedad. En el siglo XVII el astrónomo holandés Christiaan Huygens, como ya contamos, puso manos a la obra e inventó el reloj de péndulo, que se convirtió en el instrumento más preciso para medir el tiempo hasta bien entrado el siglo XX.

El período de un péndulo, que se calcula de manera sencilla en todos los cursos elementales de Física, es una raíz cuadrada (si llegaron hasta acá, no se me van a echar atrás ahora):
\[
T=2\pi\sqrt{\frac{L}{g}}
\]
donde T es el período (es decir, el tiempo que tarda el peso en ir y volver: tic-tac-tic), L es la longitud y g es la aceleración de la gravedad. En esta fórmula vemos que si L vale 1 (en las unidades que sean), el péndulo tiene un período de 2 segundos si la aceleración de la gravedad vale \(\pi^2\) en esas unidades (porque se simplifica el \(\pi\) del numerador con el del denominador...). Ese es el origen de la coincidencia...

Espacio y tiempo. El período del péndulo, al depender sólo de su longitud, relacionaba además el espacio y el tiempo. La unidad de tiempo, el segundo, está basada en la duración del día, lo cual es, digamos, "natural". El péndulo se convirtió entonces en el candidato ideal para definir una unidad de longitud también "natural", en lugar de las unidades "antropomórficas" de pulgadas, pies, codos, palmos, pasos, etc, totalmente arbitrarias, definidas de manera distinta en cada país, que se usaban desde tiempo inmemorial.

El propio Huygens, y luego otros científicos del siglo XVII, no tardaron en observar que un péndulo que tarda un segundo en llegar de un extremo al otro de su oscilación (es decir, un período de dos segundos), tenía una longitud confortablemente a escala humana: unas 39 pulgadas. Y propusieron la definición de la unidad de longitud basada en este fenómeno: la longitud de un péndulo que, entre el tic y el tac, dejara pasar un segundo exacto. Se lo llamó seconds pendulum (en inglés).

Enter the meter. Era una excelente idea, y la Royal Society la apoyó rápidamente. Se sucedieron propuestas similares en Francia y en Italia, donde un tal Tito Livio Buratini propuso llamar "metro" a la nueva unidad. Pasó el tiempo, sin embargo, sin que se llegara a una decisión. Lo cual no estuvo mal, ya que los avances tecnológicos que se sucedieron a lo largo del siglo XVIII, con la Revolución Industrial, permitieron construir péndulos y relojes cada vez más precisos.

Abro paréntesis. A propósito, noten que el período, como muestra la fórmula de arriba, no sólo depende de la longitud del péndulo, sino de la aceleración de la gravedad. Si construimos un péndulo muy preciso podemos usarlo para medir la aceleración de la gravedad, que puede variar de manera minúscula a lo largo de la superficie de la Tierra debido a la forma achatada del planeta, a montañas, a valles, a la existencia de rocas de distinta densidad... Es decir, se convierte en un instrumento de geodesia de precisión. El nombre de muchos astrónomos (gente particularmente interesada en medir con exactitud el tiempo), aparece ligado al uso del seconds pendulum y la medición de la Tierra. Uno de ellos fue Bessel, el ganador de la carrera para medir la distancia a las estrellas que conté en Viaje a las Estrellas. Existe un péndulo de Bessel, mejor que el de Kater que incontables alumnos de Física hemos usado en el laboratorio de física experimental. Uno de estos años voy a proponer comparar el desempeño de ambos en el Balseiro. Cierro paréntesis.

¿Y qué pasó con el metro? Finalmente, durante la Revolución Francesa, se estandarizaron las unidades de medida. La Asamblea consideró la longitud basada en el péndulo, pero finalmente adoptó el famoso diezmillonésimo de cuarto del meridiano de París como definición del metro, más tarde inmortalizado con dos rayitas marcadas en una barra de platino-iridio que guardaron bajo siete llaves. La propuesta de usar el seconds pendulum fue abandonada justamente porque el dispositivo dependía del lugar de la Tierra donde se lo usara. Además, definía la unidad de longitud en base a una unidad de tiempo, cosa que a alguna gente le molestaba.

El segundo contraataca. La historia no terminó allí. Los propulsores de definir el metro basándose en el segundo tuvieron su vindicación. Durante el siglo XX se redefinió el segundo, usando un fenómeno atómico en el que se basan los relojes más precisos de hoy en día. Y finalmente se redefinió el metro. No en base al movimiento de un péndulo, sino en base a otro fenómeno que liga el espacio y el tiempo de manera absoluta, la velocidad de la luz en el vacío. Estableciendo que esta velocidad es exactamente 299 792 458 metros por segundo es como se define hoy en día el metro. Es decir, un metro es la distancia que recorre un rayo de luz en 1 / 299 792 458 segundos. Parece algo mucho más complicado que un péndulo, pero en realidad es algo muy sencillo de medir en los laboratorios de hoy en día, de manera que en todos los países se puede usar la misma unidad de longitud sin necesidad de viajar a París...


Notas varias... 

Me enteré de estos temas mientras investigaba sobre la vida de Bessel para Viaje a las Estrellas. Luego leí la mayor parte de lo que cuento aquí en este trabajo: Why does the meter beat the second? de P. Agnoli y G. D'Agostini.

El minuto y el segundo fueron un invento medieval de los astrónomos, basado en la división sexagesimal de los grados del círculo que, como las 24 horas del día, habíamos recibido de Babilonia.

He configurado el blog para poder escribir fórmulas y ecuaciones mejor formateadas, como esa preciosa raíz cuadrada del período del péndulo. Espero que les guste a mis lectores...

18/09/2010

Sincronización

Este simpático caballero es Christiaan Huygens, famoso astrónomo y científico holandés que jugó un rol muy importante en la revolución científica del siglo XVII. Su apellido se pronuncia aproximadamente Jóiguens (ni Juíguens ni Úigens, ojo).

Sus contribuciones fueron muchas y variadas. Entre otras cosas, Huygens descubrió que los raros apéndices que Galileo había descubierto en el planeta Saturno eran en realidad un anillo. También descubrió Titán, el mayor de sus satélites (la sonda espacial Huygens descendió sobre Titán hace algunos años, tomando extraordinarias fotografías de un mundo sorprendentemente parecido a la Tierra). Su dibujo de la Gran Nebulosa de Orión es el más antiguo que existe de esta hermosa región del cielo.

Hacia el fin de su vida escribió un tratado sobre la posibilidad de vida en otros planetas, reconociendo el importante rol del agua líquida, tal como mencionábamos recientemente en conexión con los planetas extrasolares. Sus argumentos -entre estéticos y religiosos- eran muy distintos de los que esgrimen los exobiólogos modernos. Fíjense esto, que traduzco un poco libremente:
¿Acaso permitiremos en estos planetas sólo vastos desiertos, materiales sin vida y rocas inanimadas?  ¿Los privaremos de toda criatura que aluda al Divino Arquitecto? ¿Los hundiremos por debajo de la Tierra en belleza y dignidad? Es algo que ninguna razón debe permitir.

Huygens contribuyó también en áreas de la matemática y la física como la teoría de las probabilidades, el cálculo infinitesimal y la mecánica.

Y esto va a sorprender a más de uno: ¡Huygens inventó el reloj de péndulo! Hoy en día casi en desuso (si bien todos lo conocemos), el reloj de péndulo fue el primer instrumento capaz de medir el paso del tiempo con precisión, y durante siglos fue el único. Acá hay una foto de uno de sus relojes y de su libro sobre el tema. Y a propósito de relojes, nos acercamos al tema anunciado en el título de esta nota: la sincronización...

En cierta ocasión Huygens se encontraba enfermo y tuvo que permanecer en cama durante algún tiempo. Tal vez aburrido, tal vez solo en casa e inmerso en el silencio, llamó su atención el tic-tac de dos relojes de péndulo colgados en la pared de su cuarto. Los dos relojes batían los segundos a unísono, sin apartarse uno del otro. Huygens se dio cuenta de que era algo muy raro: el período de un reloj de péndulo está fijado por su longitud, y por más cuidado que se tuviera era imposible lograr que dos péndulos fueran exactamente iguales. Huygens pidió que se llevaran uno de ellos y lo colgaran en una habitación lejana. Escuchando el tic-tac pudo verificar que los batidos de los péndulos, efectivamente, se apartaban uno del otro inexorablemente. Al colgarlos de nuevo en una misma pared no tardaron en sincronizarse. ¿Qué estaba pasando? Huygens se dio cuenta de que la causa de la sincronización era la interacción entre ambos instrumentos, el acoplamiento que proporcionaba la pared de la cual pendían. Alguna comunicación viajaba de uno a otro y les permitía sincronizarse. Huygens hizo experimentos sobre el fenómeno (la imagen muestra un dibujo de su cuaderno de notas), pero no fue sino hasta las décadas finales del siglo XX que la sincronización de osciladores acoplados fue sistemáticamente estudiada con las herramientas de la física de los sistemas no lineales.

Hoy en día es un campo muy activo y muy interdisciplinario, ya que el fenómeno de sincronización de osciladores existe en todas las áreas de la ciencia y a todas las escalas de la naturaleza. Desde los ritmos que marcan las reacciones químicas que ocurren dentro de las células, pasando por el movimiento coordinado de las células del corazón o de individuos que forman una muchedumbre, una bandada o un cardumen, hasta la rotación de la Luna sincronizada con su revolución alrededor de la Tierra y la forma de los anillos de Saturno (lo cual le habría encantado a Huygens), el fenómeno está por todos lados.

El estudio de la sincronización de osciladores es una de las áreas de investigación en mi grupo de trabajo, el Grupo de Física Estadística e Interdisciplinaria (FiEstIn para los amigos). Con la colaboración del Portal para educación media del Instituto Balseiro preparamos recientemente un breve video educativo sobre la sincronización, con comentarios y una demostración sencilla de laboratorio que ilustra muy bien el fenómeno. La pueden ver aquí o, más grande, en YouTube.



Dos comentarios finales, anticipándome a posibles reclamos:

1. No, la sincronización no es lo mismo que la resonancia (pero esto quedará para otro día...).

2. Las luciérnagas no se ven bien. Es verdad. No sé por qué. Una filmación impresionante es la que muestra David Attenborough en uno de los capítulos de la serie Trials of life. La BBC tiene un sitio para el capítulo pero los dos clips que muestran no incluyen a las luciérnagas... En YouTube se encuentran algunos clips, como éste del usuario khsfrst (es de noche, se llega a ver la silueta de un árbol, unas pocas luciérnaga volando, y un gran enjambre que están posadas en el árbol y que destellan sincronizadamente):