sábado, 10 de abril de 2021

La oscura Bahía de la Pasión

There is no dark side of the moon really. Matter of fact it's all dark.
Gerry O'Driscoll, portero de Abbey Road

Toda la Luna es muy oscura. Así de brillante como la vemos en el cielo, refleja apenas el 13% de la luz del Sol, comparable con una calle de asfalto. Para comparar, la Tierra refleja el 37%. Las lunas de Júpiter también son más brillantes: Callisto refleja el 22%, Ganymedes el 43% y Europa el 67%; Io, que no es de hielo sino de roca, ¡refleja el 63%!

Pero ese 13% de la Luna es un promedio. La Luna tiene partes más claras y otras más oscuras, que se aprecian mejor durante la Luna llena cuando, con el Sol a nuestras espaldas, no hay sombras que confundan el tono de las rocas (si bien es el momento de máximo efecto de oposición, ya comentado).


Las zonas oscuras son los mares lunares y otras cuencas basálticas, inundados de lava por vulcanismo efusivo (como el del volcán de Islandia que estuvimos viendo recientemente). Las zonas brillantes son las terrae, tierras altas de anortosita en lugar de basalto, que a lo sumo tienen un fondo de basalto en algunos cráteres mayores. Las tierras están mucho más craterizadas que los mares, indicando que son más antiguas. Los sistemas de rayos de algunos cráteres también son brillantes

En conjunto, la Luna llena muestra una enorme variedad de tonos (además de sutiles colores). Pero hay una región, cerca del centro, donde se destacan unos manchones particularmente oscuros. Más oscuros que ningún otro lugar de la Luna. Son los que marqué en esta foto (flechas anaranjadas):

Son notables en binoculares y en el telescopio. Y siempre me intrigaron, porque los mapas de la Luna no muestran allí nada destacable. Son tres manchones en el borde sur del Sinus Aestuum, la Bahía Ardiente que se encuentra al sur del gran Mare Imbrium, el Mar de las Lluvias. Al sur del pequeño Mare Vaporum también hay un manchón oscuro, no tan notable. En este recorte las vemos más grandes, junto con algunas regiones más chiquitas y muy oscuras: una recta y una zigzagueante, justo sobre la línea brillante que marca las cimas de los Montes Apeninos, a la derecha de la foto.

Finalmente encontré información en el sitio del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), un satélite lunar que lleva más de 10 años mapeando la Luna en 3D y altísima resolución. Los manchones oscuros son Dark Mantle Deposits (DMD's), y son ellos mismos muy heterogéneos, con muchísimos manchoncitos súper oscuros. Como este sitio, en el manchón más occidental de Sinus Aestuum:

Son depósitos difusos de muy bajo albedo (reflectividad), restos de antiguas erupciones piroclásticas (explosivas, a diferencia de las que inundaron de basalto las grandes cuencas). Esa foto mide 940 m de ancho, y cada manchita negra es un cratercito de unos 20 m. El material es más oscuro en los bordes de esos cratercitos, lo cual indica que se trata de un depósito subsuperficial a muy escasa profundidad. Por el contrario, los dos cráteres más grandes, que excavaron más profundo, muestran un material mucho más brillante. Estos depósitos piroclásticos apenas enterrados seguramente serán un recurso importante y accesible de las futuras colonias lunares. Esta es una microfotografía de una muestra, traída por los astronautas del Apollo 17. Son esférulas de vidrio volcánico, muy distintas de las rocas que componen el regolito lunar más abundante.

Aquí hay un ejemplo notable de una de estas excavaciones del material oscuro, que se encuentra en el sur de Aestuum, cerca del pequeño cráter Scrhöter W. La imagen mide 500 m de ancho:

La rayita y la viborita resultaron ser de naturaleza distinta, son simplemente basaltos oscuros. La viborita es en realidad varias manchas no conectadas en el Palus Putredinis (el Pantano de la Podredumbre), cerca del cráter Arquímedes. La más cercana a las montañas (Apeninos) está recorrida por la Rima (grieta) Hadley. En uno de sus meandros aterrizó Apollo 15. La raya es un valle lineal cruzado por la Rima Bradley. Rima Bradley en general está en terreno alto, pero atraviesa esta zona oscura y deprimida que a veces llaman "charcos" (ponds) del mare.



Las fotos de la luna llena y el crop de Sinus Aestuum son mías. Las fotos de los depósitos oscuros del Sinus Aestuum son de NASA/LROC/ASU. Recomiendo visitar su Quick Map (el link está centrado en el punto oscuro).

El mapa de Palus Putredinis está hecho con el obligatorio Virtual Moon Atlas.

Aestuum es el genitivo de aestus, que significa ardor, calor, hervor, y también pasión; se reconoce en ella la palabra relacionada aestas, el verano o estío. Sinus Aestuum se traduce en general como Bahía Ardiente, pero para el título usé el otro significado.

sábado, 3 de abril de 2021

La súper conjunción

El año pasado tuvimos una notable Gran Conjunción. Así se llaman las conjunciones de los planetas Júpiter y Saturno, que por razones de mecánica celeste se producen cada más o menos 20 años. La del 21 de diciembre pasado fue especial porque los planetas se aproximaron a apenas un décimo de grado (la Luna mide medio grado, imaginen). Esto permitió verlos juntos en un ocular típico de un pequeño telescopio, algo sumamente inusual (pésimo seeing en Bariloche, busquen mejores fotos por ahí).


La próxima Gran Conjunción será en noviembre de 2040. Los veremos en el cielo del amanecer a poco más de un grado de separación. Ni de lejos tan notable como la del 2020, pero una linda conjunción. Debido a que Júpiter y Saturno se mueven muy despacio en el cielo, la danza de aproximación durará meses. Esto les dará tiempo de acomodarse con otros planetas. ¡Y en septiembre de 2040 tendremos esta extraordinaria Súper Conjunción!

Están los planetas gigantes, y también Mercurio, Venus y Marte. Y la Luna. Todos en apenas 10 grados en el cielo del atardecer: como un puño con el brazo estirado. 

Andá anotándolo en el calendario, no te lo vayas a perder...

 


Ilustración hecha con Stellarium.

sábado, 27 de marzo de 2021

Genitivos

Hace años conté que la denominación de las estrellas con una letra griega y el genitivo de la constelación en latín fue inventada por Johann Bayer para su catálogo Uranometria, a principios del siglo XVII. Ya escribí una nota sobre las letras griegas y la manera correcta de pronunciarlas. Hoy le toca al genitivo, que hemos sufrido todos los que estudiamos latín (o alemán). El genitivo es el caso posesivo, así que cuando decimos, por ejemplo, Alpha Centauri, en castellano es "Alfa del Centauro". 

En muchas lenguas modernas (pero no todas) usamos preposiciones para las distintas funciones de los sustantivos en la oración, como la preposición "de" para indicar el posesivo. En latín, en cambio, las distintas funciones gramaticales necesitan distintos casos, que se construyen cambiando la terminación de la palabra. El caso básico es el nominativo, que es el caso de un sustantivo usado como sujeto gramatical. Existen cinco declinaciones, que son cinco maneras distintas de cómo formar cada uno de los seis casos. En cada declinación hay sustantivos de tres géneros: masculino, femenino y neutro, y dos números: singular y plural, más las irregularidades de rigor en cualquier idioma natural. Los adjetivos (que en varias constelaciones acompañan al nombre) también deben declinarse. Y también los pronombres. Es un lío.

Preparé una tabla con los nombres de las constelaciones (el nominativo), sus significados en castellano, los genitivos, y notas que me vinieron a la mente mientras revisaba el diccionario. Quiero aprovechar para señalar una diferencia de pronunciación importante con el castellano: ae es diptongo en latín, hay que pronunciarlo sin separar las letras. Muchas veces he escuchado decir, en Argentina, Eta Carináe (con acento en la a de ae). Esto destruye el diptongo. La pronunciación correcta es Eta Carínæ (con acento en la í, y pronunciando juntitas las a y e del final en una única sílaba, æ). Como curriculum vitæ, no "vitáe".

Andromeda Andrómeda Andromedae Femenino de la primera declinación. Aquí está el primer caso de diptongo final. El genitivo se pronuncia "Andrómedae", con acento en la o.
Antlia Bomba de vacío
Antliae En general la traducen como "máquina neumática", pero es lo que hoy llamamos bomba de vacío.
Apus Ave del paraíso Apodis Literalmente, "sin pies": un misterio ornito-astronómico. Es de la tercera declinación. El nominativo es irregular, por eso apus, apodis en lugar de "apodus, apodis".
Aquarius Acuario Aquarii Masculino de la segunda, con la típica doble i del latín. Este aguatero es muy antiguo, aparece también en las constelaciones hindúes.
Aquila Águila Aquilae Se acentúa en la a inicial, como en español.
Ara Altar Arae Ídem.
Aries Carnero Arietis Otro irregular de la tercera. La tercera es tremenda. Éste es el animal que tenía lana de oro, y que Jasón y los argonautas fueron a buscar en su barco Argo, que está partido en varias constelaciones.
Auriga Cochero Aurigae Hoy en día sería un chofer, un remisero. Es un sustantivo femenino para una ocupación que, en la Antigüedad, era exclusivamente masculina, fijate un poco. Se acentúa en la i.
Bootes Boyero Bootis A veces se escribe Boötes. Es un boyero: un tipo que maneja bueyes. En algún mito griego, Bootes es nada menos que el inventor del arado. Está junto a la Osa mayor, en cuyas estrellas es fácil ver un arado, más que una osa.
Caelum Cincel Caeli Neutro de la segunda declinación. Nótese aquí el diptongo ae en el medio de la palabra. La pronunciación correcta no es "caélum", porque la acentuación de la e rompe el diptongo. Significa cincel.
Camelopardalis Jirafa Camelopardalis Cruza de camello y leopardo, o sea: jirafa. Nominativo igual al genitivo, otra rareza de la tercera.
Cancer Cangrejo Cancri Esta no la entiendo. El genitivo de cancer es canceris, no "cancri"; es de la tercera, no de la segunda. Así que no sé. Es posible que sea el cangrejo del mito de Hércules en su lucha con la Hidra de Lerna, y hay palabras griegas con declinación latina irregular.
Canes Venatici Perros de caza
Canum Venaticorum Esta es en plural: canes es el plural de canis, perro. Así que el genitivo, en lugar de ser canis (igual al nominativo) es canum, plural. Y la terminación del adjetivo es la típica del masculino plural de la segunda: nomintativo en i, genitivo en orum.
Canis Maior Can mayor Canis Maioris Maior en castellano no necesita explicación. Pero nótese que seguimos encontrando nominativos raros de la tercera.
Canis Minor Can menor Canis Minoris Otro perro, más chico.
Capricornus Capricornio Capricorni Masculino regular de la segunda, sin secretos.
Carina Quilla Carinae En español existe también carena, o carenado. Es una parte del barco Argo, en el que navegaron Jasón y sus compañeros.
Cassiopeia Casiopea Cassiopeiae Femenino regular de la primera.
Centaurus Centauro Centauri Masculino de la segunda. Es el sabio centauro Quirón, preceptor de Hércules.
Cepheus Cefeo Cephei La ph es la fi griega, nuestra efe.
Cetus Ballena Ceti También de la segunda. El nombre del animal es masculino en latín, si bien también existe la palabra ballaena. Es posible que cetus, del griego ketos, sea un monstruo marino más genérico.
Chamaeleon Camaleón Chamaeleontis Otro irregular de la tercera. La ch se pronuncia k. ¡Notar el diptongo en el medio! Es difícil de pronunciar.
Circinus Compás Circini El instrumento para dibujar círculos, no para encontrar el norte.
Columba Paloma Columbae Un animal merecidamente fuera del zodíaco. Acento en la u.
Coma Berenices Cabellera de Berenice Comae Berenices Coma es cabellera, por eso el signo de puntuación se llama así (es como un punto con melena). Berenices está en genitivo en el nombre básico, porque es la cabellera de Berenice. El nominativo es Berenice, como en español, o Berenica; súper irregular de la primera. Esta constelación tiene asociada una de las mejores historias, que además es cierta.
Corona Australis Corona austral Coronae Australis El adjetivo australis tiene en is tanto el nominativo como el genitivo.
Corona Borealis Corona boreal Coronae Borealis Borealis no podía ser distinto de australis.
Corvus Cuervo Corvi Gloriosa ave azulgrana.
Crater Copa Crateris De la tercera. Literalmente significa cuenco, que le da el nombre a lo que hoy llamamos cráter (volcánico o de impacto). Pero siempre se la representa como una copa.
Crux Cruz del Sur Crucis Seguimos entregando irregulares de la tercera... En la pronuciación clásica, habría que decir crukis, pero si no querés que te miren raro, decí crucis nomás.
Cygnus Cisne Cygni Una palabra latina con y griega. Raro, que no haya una palabra latina para un ave que en Europa es común.
Delphinus Delfín Delphini Otra ph donde nosotros usamos la efe.
Dorado Dorado Doradus Genitivo en us, es de la cuarta. El nominativo en o es raro, pero no es una palabra antigua. Es una constelación moderna, un pez dorado. No está muy claro cuál, así que podemos decretar que es el del río Paraná.
Draco Dragón Draconis Esta tiene nominativo en o, pero es (irregular) de la tercera.
Equuleus Caballito Equulei Caballito (o caballete, o potrillo).
Eridanus Erídano Eridani El nombre de varios ríos. Probablemente sea el Po, donde navegaron los argonautas.
Fornax Horno Fornacis Femenino raro de la tercera, con un nominativo irregular. Es el horno de los alquimistas (pero significa horno en general).
Gemini Gemelos Geminorum Gemelos, plural de la segunda. La palabra no tiene singular. En latín no se puede decir "el mellizo", como se le dice a Guillermo Barros Schelotto, por ejemplo.
Grus Grulla Gruis Ya perdí la cuenta de los nominativos diferentes de la tercera.
Hercules Hércules Herculis El héroe máximo de la mitología griega.
Horologium Reloj Horologii Neutro de la segunda.
Hydra Hidra Hydrae El monstruo del mito de Hércules.
Hydrus Hidra macho Hydri Hydrus, Hydruntis, femenino de la tercera, es la ciudad de Otranto, en Italia. Hydrus, hydri, masculino de la segunda, es una serpiente de agua.
Indus Indio Indi Un indio americano, genérico.
Lacerta Lagarto Lacertae O lagartija.
Leo León Leonis A diferencia de los perros, el león mayor es Leo a secas.
Leo Minor León menor Leonis Minoris Pero el menor es minor.
Lepus Liebre Leporis Que no te engañe la terminación en us, es de la tercera. Animal masculino, en latín.
Libra Balanza Librae Balanza, pero también es la unidad de peso, como la que siguen usando en algunos países.
Lupus Lobo Lupi Esta es en us, pero de la segunda a pesar de su parecido con la liebre.
Lynx Lince Lyncis ¿Como fornax, no? De la tercera.
Lyra Lira Lyrae El instrumento musical, no la moneda.
Mensa Cerro Mesa Mensae Literalmente: mesa. Pero es el cerro de cima chata cerca de Ciudad del Cabo.
Microscopium Microscopio Microscopii Neutro de la segunda, genitivo en doble i, una belleza.
Monoceros Unicornio Monocerotis De la tercera con nominativo en os. Suena bien griego, sobre todo si decimos monokéros.
Musca Mosca Muscae Sí, hay una mosca. ¿Era necesario?
Norma Escuadra Normae La escuadra de dibujar.
Octans Octante Octantis El instrumento astronómico. Otra palabra rara de la tercera.
Ophiuchus Ofiuco Ophiuchi Masculino regular de la segunda. Literalmente, del griego "el que sostiene la serpiente". Para los griegos era Apollo sosteniendo una serpiente. Se pronuncia ofiukus, ofiuki.
Orion Orión Orionis El cazador mitológico, no el arquero. Una más de la tercera.
Pavo Pavo Pavonis De la tercera. Es un pavo real.
Pegasus Pegaso Pegasi Un caballo volador, qué buena idea. Belerofonte lo domó.
Perseus Perseo Persei Regular de la segunda. Otro gran héroe.
Phoenix Ave Fénix Phoenicis De la tercera.
Pictor Caballete del Pintor Pictoris Masculino de la tercera, significa pintor. Pero originalmente era el caballete del pintor. El caballete (equuleus) quedó por otro lado, pero no sé si es el mismo.
Pisces Peces Piscium Es plural: pisces, piscium. En castellano decimos Piscis, que es la forma singular. Tiene una muy buena historia.
Piscis Austrinus Pez austral Piscis Austrini Acá está el singular, con nominativo igual al genitivo de la tercera. Es una constelación bastante austral, pero que los griegos antiguos podían ver por la precesión de los equinoccios, así que posiblemente sea un pez asociado al aguatero Aquairus, que lo tiene a sus pies.
Puppis Popa Puppis De la tercera, con nominativo igual al genitivo. Es la popa del Argo.
Pyxis Brújula Pyxidis Femenino irregular de la tercera. Significa frasquito o algo así, pero representa la brújula magnética del Argo.
Reticulum Retículo Reticuli Neutro regular de la segunda. Es uno de los pocos objetos reales en el cielo: es el retículo de un ocular de Lacaille.
Sagitta Flecha Sagittae Era una flecha también para los griegos, con otro nombre; tal vez una de las de Hércules. Se pronuncia saguíta, con ge suave, y lo mismo la que sigue.
Sagittarius Sagitario Sagittarii Masculino de la segunda. Significa arquero (el que lanza flechas, no el que ataja), y está asociado a un centauro desde tiempos babilónicos.
Scorpius Escorpión Scorpii El animal que mató a Orión.
Sculptor Escultor Sculptoris Masculino de la tercera.
Scutum Escudo Scuti Neutro de la segunda, designa el arma defensiva. También representa un objeto real: el escudo que usó el Rey Jan Sobieski en la decisiva batalla de Viena contra los turcos en 1683.
Serpens Serpiente Serpentis La serpiente que sostiene Ofiuco, mitad de un lado, mitad del otro: Serpens caput y Serpens cauda (con genitivos Serpentis capitis y caudae, pero nunca vi estas formas). ¡Yo tenía un mapa que traducía Serpens caput como "Serpiente muerta"!
Sextans Sextante Sextantis Instrumento astronómico que perteneció a Hevelius y su señora, y que se perdió en un incendio.
Taurus Toro Tauri Masculino de la segunda. Animal masculino emblemático para muchos pueblos mediterráneos.
Telescopium Telescopio Telescopii Neutro de la segunda, con esa doble i característica del latín.
Triangulum Triángulo Trianguli También neutro de la segunda. Para los griegos, era la letra delta mayúscula. Es un triángulo isósceles.
Triangulum Australe Triángulo austral Trianguli Australis Neutro de la segunda, pero con adjetivo. Mucho más equilátero que el boreal.
Tucana Tucán Tucanae El ave, femenino de la primera vaya uno a saber por qué.
Ursa Maior Osa mayor Ursae Maioris Otro animal duplicado, grande y chico. Esta vez, femenino de la primera.
Ursa Minor Osa menor Ursae Minoris La osita u osezna.
Vela Velas Velorum No engañarse: vela no es femenino singular de la primera, ¡es neutro plural de la segunda! Lo delata el genitivo, típico plural del latín. Son las velas del barco Argo.
Virgo Virgen Virginis De la tercera, masculino y femenino son iguales. Representa una doncella que sostiene una espiga de trigo (la estrella Spica), así que posiblemente sea la diosa de la agricultura, Ceres o Démeter.
Volans Pez Volador Volantis De la tercera, irregular. Es el adjetivo "volador". Perdió el sustantivo en el camino (como "la térmica"). Dicen que era un pez.
Vulpecula Zorrita Vulpeculae Una cachorrita. Pero puede ser machito también. El sustantivo de base es vulpes, femenino, que es el nombre genérico del animal en latín.

Muchas de estas constelaciones son antiguas, algunas anteriores a los griegos. Las hemos recibido a través del catálogo de Ptolomeo. Las modernas son mayormente del holandés Petrus Plancius, el francés Nicolás de Lacaille, el polaco Johannes Hevelius, y el propio Bayer (quien incorporó en la Uranometria constelaciones creadas por los holandeses Pieter Keyser y Frederick de Houtman). La sistematización definitiva actual es de principios del siglo XX, debida a Henry Norris Russell, emprolijada por la Unión Astronómica Internacional.

Además del nominativo y el genitivo existen en latín el vocativo, el acusativo, el dativo y el ablativo, que por suerte no cumplen ningún rol en la astronomía. El acusativo es el caso base, a partir del cual se forman los demás y también las palabras derivadas, por eso en las notas señalé los nominativos irregulares; en esos casos, el genitivo se deriva regularmente del acusativo. 



Antes de que algún filólogo me salte al cuello, aclaro que el genitivo no es exactamente el posesivo, ya que las construcciones que hacemos en castellano con la preposición de no indican necesariamente la posesión. Puede ser la composición ("empanada de carne") o alguna otra relación ("barco de vela", "cine de terror"). En el caso de las constelaciones es posesivo, y así se entiende sin tecnicismos gramaticales que no vienen al caso.

sábado, 20 de marzo de 2021

Las fases de la Tierra

En la primera escena de la serie Away vemos una mano enguantada de astronauta extenderse hacia una Tierra gibosa.


Un grueso guante de astronauta, un brazo extendido... un cálculo sencillo nos dice que la Tierra abarca unos dos grados en esta imagen. La Tierra, vista desde la Luna, es grande, cuatro veces más grande que la Luna en el cielo de la Tierra. La astronauta es Emma Green, parada en la superficie de la Luna, poco antes de partir hacia Marte.

Cuando vi esta escena en Away se me ocurrió mostrar a la misma escala la Tierra y la Luna, cada una en el cielo de la otra. Celestia permite hacerlo, partiendo la escena para mostrar dos vistas simultáneas. Parados cerca de uno de los polos lunares veríamos la Tierra baja en el cielo (como ya mostré aquí). La veríamos rotar sobre sí misma, aunque a simple vista sería difícil distinguir los continentes tras la usual masa de nubes brillantes. A lo largo de los días permanecería casi inmóvil en el cielo, porque la Luna muestra siempre la misma cara hacia la Tierra. Pero sólo casi, porque haría unos apretados óvalos, obedeciendo a la órbita, que se pueden ver en el video. El panel de la derecha muestra la Luna vista desde el centro de la Tierra (para no perderla de vista con el movimiento de rotación diario de la Tierra).

El campo de cada panel es de 18 grados, y si ven el video en pantalla completa en un monitor de computadora, es aproximadamente como se verían a ojo desnudo. En la segunda mitad del video muestro lo mismo, pero con un campo de 3 grados, como si fuera a través de unos poderosos binoculares o un pequeño telescopio. Con un aumento así no habría problema en distinguir los continentes, o sus siluetas dibujadas por las luces de las ciudades, de noche. Si agrandan la imagen de Away verán que se ve Sudamérica.

En el video podemos ver que la Tierra también tiene fases, como la Luna, y que duran lo mismo. No sólo esto, sino que las fases de la Tierra y de la Luna son opuestas, o complementarias. Cuando la Luna es nueva, la Tierra es llena vista desde la Luna. Y cuando tenemos Luna llena, es Tierra nueva en el cielo lunar. Claro que, a lo largo de estas fases, la Tierra gira y gira, no nos muestra una cara constante como hace la Luna. También incluí un eclipse lunar y uno solar, para mostrar cómo son complementarios vistos desde la Tierra y desde la Luna.

En un par de horitas de trabajo en la superficie lunar, los astronautas fácilmente podrían distinguir este cambio de aspecto. ¿Quiénes serán los primeros astronautas que se queden un mes en la Luna, y puedan ver una "lunación" completa de la Tierra?

 


No me gustó Away, y abandoné tras el tercer capítulo. La fotografía es muy buena, y las actuaciones decentes. Pero la historia es un desastre. Desde el punto de vista de los viajes espaciales las cosas que pasan, tanto técnicamente como humanamente, no tienen pies ni cabeza. Y no soy un fundamentalista sci-fi, la destrucción de Alderaan, o la gravedad constante de Star Wars, me resultan razonables si el drama funciona. Pero en Away los aspectos dramáticos son muy, muy malos. Es una telenovela recargada de clichés. Paso. La que sí me gustó es For all mankind, que acaba de estrenar la segunda temporada.

La imagen de Away es de Netflix/Universal.

sábado, 13 de marzo de 2021

Chester Moor Hall

Chester Moor Hall nació el 9 de diciembre de 1703, y murió el 17 de marzo de 1771 (justo tres meses después del nacimiento de Beethoven). Esta semana se cumplen 250 años de su fallecimiento, así que vamos a aprovechar para rescatarlo del olvido. Moor Hall fue un acomodado caballero del condado de Essex, en el sudeste inglés, allí donde el Támesis se vierte, manso y marrón, en el mar del Norte. Fue un abogado exitoso y magistrado condal, lo cual no le hubiese garantizado aparecer en este blog. Pero también era aficionado a la astronomía. Como hoy en día, la astronomía siempre se nutrió de gente de todas las profesiones que, en algunos casos de manera obsesiva, hicieron contribuciones mucho más allá de lo que se imaginan los que dicen "ah, tenés un hobby". En este blog lo decimos sin miedo: Chester Moor Hall era aristócrata, abogado y astrónomo.

Como sabe cualquier aficionado a la óptica o a la música de Pink Floyd, la luz se descompone en colores cuando atraviesa una cuña de vidrio. Esto se debe a que cada color (cada longitud de onda) viaja dentro del vidrio a una velocidad diferente (bastante menor que los proverbiales 300 mil kilómetros por segundo, eh). Esta dispersión hace que la imagen formada por un telescopio sencillo sea horrible, plagada de lo que se llama aberración cromática. Pasado más de un siglo desde que Galileo apuntara su telescopio a la Luna, Moor Hall tuvo una idea genial: ¿por qué no usar una segunda lente, para rejuntar los colores cuando salen de la primera? Tendría que tener la curvatura al revés, pero además tendría que ser de un material distinto. Si se usara el mismo vidrio, la curvatura al revés compensaría además el aumento de la primera lente, y el resultado sería equivalente a un vidrio plano. No se puede hacer un telescopio con un vidrio plano, eso lo sabía hasta un abogado existoso. Pero en Inglaterra los vidrieros habían inventado un vidrio distinto, llamado flint, que no es el vidrio común de ventana, llamado crown y conocido desde la prehistoria. El vidrio flint es muy lindo, muy transparente y brillante. Es lo que comúnmente se llama "cristal", o cristal de plomo, aunque no sea cristal sino vidrio. Los chirimbolos de Swarovski, las copas finas, los platos Galaxia de Rigolleau, cosas por el estilo, son de vidrio flint.

La cuestión es que Chester se cansó de la aberración cromática y decidió hacer el intento con una lente compuesta de vidrio flint y vidrio crown. Hizo su diseño pero, consciente del valor de su invento si llegara a funcionar, le encargó las lentes a dos ópticos distintos. Tenían los mejores talleres de Londres y eran tipos súper ocupados. Su negocio no estaba en hacer lentes individuales, así que ambos subcontrataron el trabajo. ¡Y los dos se lo encargaron al mismo vidriero! El afortunado fue George Bass, que tenía un taller de segunda categoría. Aún ignorando que las dos lentes eran para un mismo cliente, de todas maneras Bass sospechó algo. Eran dos lentes encargadas el mismo día, del mismo tamaño, que se apoyaban perfectamente una sobre la otra. Mmmmm... Bass las talló y las pulió. Podemos imaginarlo tomando una con la mano izquierda y la otra con la mano derecha. Las superpone y mira a través. ¡Maravilla! ¡La aberración cromática había desaparecido!

A pesar de su precaución inicial, Moor Hall no protegió su invento. Tal vez le bastaba con que su telescopio fuera el mejor del mundo. A Bass tampoco se le ocurrió sacar algún provecho. Parece inclusive que alguno de ellos se lo contó a algún amigo, porque de a poco varios talleres de Londres empezaron a fabricar estas lentes acromáticas. Hasta que Bass se lo contó, 20 años después de su invención, a su colega John Dollond, dueño de un muy exitoso taller. Dollond sí se dio cuenta del valor comercial del invento y se apuró a patentarlo, previa publicación en las Philosophical Transactions de la Royal Society (sin mencionar a Moor Hall ni a Bass). Parece que tenía ciertos escrúpulos, porque nunca se atrevió a exigir sus derechos de patente. Igual, con "su" invento, se convirtió en el óptico de los ricos y famosos, lo cubrieron de honores, premios y la mar en coche. Pero al morir John su hijo Peter echó los escrúpulos por la borda, demandando judicialmente de manera feroz a los ópticos que usaban el diseño de su padre. Bah, el diseño de Hall, fabricado por Bass, que se lo contó a su padre, quien lo patentó. Muchos talleres terminaron en la ruina, ya que las cortes sostuvieron la validez de la patente con argumentos tirados de los pelos, a pesar del testimonio de muchos ópticos, incluído el pobre Bass, quien fue llevado en silla de ruedas a contar la historia ante los jueces. Dollond consiguió resarcimiento de daños por 250 libras esterlinas (como un millón de libras de la actualidad). Hall, que a pesar de su formación en leyes era un caballero, jamás apeló el reclamo de Dollond.

Finalmente la patente expiró y el precio de las lentes acromáticas se desplomó. Fue una revolución en la construcción de telescopios. El taller del famoso Jesse Ramsden, cuyos oculares (acromáticos, obviously) seguimos usando, floreció en esta época. Como conté en Viaje a las Estrellas, el flint escapó del monopolio inglés a principios del siglo XIX y los astrónomos de todo el mundo tuvieron acceso a telescopios acromáticos. Y pudieron ver el universo como nunca antes.


Me enteré del olvidado Chester Moor Hall en The life and times of the telescope, de Fred Watson.

sábado, 6 de marzo de 2021

No confíes en estrellas AGB

Never trust an unstable asymptotic giant branch star. 
Stick with main sequences an dwarfs.
Randall Munroe, xkcd

Hablamos de enanas blancas, de su materia degenerada y las nebulosas planetarias que forman a su alrededor. Parece que la tenemos muy clara: estrella → gigante roja → enana blanca + nebulosa planetaria.

Bueno, es más complicado. Y muchos detalles no se conocen, porque son eventos tan rápidos (en la vida de las estrellas) que existen muy pocos ejemplos para contrastar y validar los modelos astrofísicos. La etapa final de la vida de la estrella como gigante roja dura un millón de años y se llama asypmtotic giant branch (AGB, rama gigante asintótica; "rama" se refiere a donde están estas estrellas en un gráfico de luminosidad-temperatura, otro día lo cuento). Estas estrellas fusionan helio en carbono y oxígeno: tienen un núcleo de C y O rodeado de una capa de helio fusionando. Las capas exteriores, que todavía tienen mucho hidrógeno, se mantienen infladas por el calor del núcleo. En algún momento se acaba el helio y disminuye la presión hacia afuera. Empieza a "llover" hidrógeno sobre el núcleo y se reinicia la fusión de hidrógeno, lo cual acumula nuevo helio. La fusión de helio se vuelve a encender violentamente, lo que produce un aumento brusco del brillo de la estrella llamado flash de helio. La estrella vuelve a inflarse, expulsa capas exteriores y se enfría. Esto dura unos 100 años, que para la estrella son un suspiro. Estos pulsos pueden repetirse hasta que no quede más helio y se forme una enana blanca degenerada. El final de una estrella como el Sol, después de brillar incansable durante miles de millones de años, es el último de estos flashes de helio en la punta de la rama asintótica. Lo cual nos trae a la viñeta de xkcd del epígrafe:

El personaje de la derecha busca en el brillo de una estrella favorita el confort de algo noble y permanente fuera del alcance de la Sombra, y de golpe lo pierde por culpa de un flash de helio que lo lleva a desconfiar de las estrellas de la rama asintótica. Lo que dice se refiere a un evento real: en 1987 una estrella AGB produjo un flash y en su lugar apareció la más joven de las nebulosas planetarias conocidas, de sobrenombre Stingray (el pez raya), apenas de un décimo del tamaño de una nebulosa planetaria hecha y derecha pero igual de bonita:


Cuando apareció, la nebulosa no tenía más que unas pocas décadas de formación a partir de la gigante roja. En el medio vemos dos estrellas: la segunda probablemnte contribuye con su gravedad al mezclado de las capas expulsadas para que la nebulosa tenga su forma caprichosa. 

Pasaron los años y la nebulosa siguió evolucionando rápidamente. Pero en lugar de convertirse en una nebulosa planetaria adulta, dejó de expandirse y empezó a perder ionización y brillo. Según un trabajo publicado a fines del 2020, que ha seguido la evolución de la estrella y la nebulosa durante los 30 años que pasaron, la nebulosa será invisible en menos de un siglo. 

¿Qué está pasando? ¿Qué pasó realmente en 1987? Nadie está seguro, y así lo comentan los astrónomos. Tal vez la estrella todavía no está acabada, ha regresado a la punta de la rama asintótica y producirá un nuevo pulso en algunas décadas. Tal vez algunas nebulosas planetarias son así chiquitas nomás. Tal vez algún fenómeno inesperado la terminará de ionizar en el futuro. O no. 

Mejor no confiar en estrellas de la rama gigante asintótica.



Las fotos son de NASA/ESA/STScI. La historieta es de Randall Munroe y su webcomic xkcd.

Algunos papiros interesantes:

Bobrowsky, Narrowband HST imagery of the young planetary nebula Henize 1357, Astr. J. 426:L47-L50 (1994).

Schaefer et al, Startlingly fast evolution of the Stingray planetary nebula and its central star, V839 Arae (arXiv:2012.04223v1). De aquí tomé la foto que compara la nebulosa en 1996 y 2016.

Balick et al., The decline and fall of the youngest planetary nebula (arXiv:2009.01701v2). 

Reindl et al., Breaking news from the HST: The central star of the Stingray Nebula is now returning to the AGB (arXiv:1609.07113v1). (Hay un astrónomo de la UNLP en éste.)

sábado, 27 de febrero de 2021

El fantasma de Júpiter

¿De dónde salen las enanas blancas como 40 Eridani, que mostramos recientemente, con su rara materia degenerada, que también contamos

Las estrellas de masa como el Sol, o un poco más livianas, o un poco más pesadas, son las que se convierten en enanas blancas*. Cuando se acaba el hidrógeno en el núcleo se comprimen, lo cual agrega nuevo hidrógeno al núcleo y dispara una nueva etapa de fusión. La estrella se recalienta y se infla, convirtiéndose temporariamente en una gigante roja mientras empieza a fusionar helio. Finalmente pasa con el helio lo mismo que con el hidrógeno, el núcleo vuelve a comprimirse y la estrella rejuvenece. Durante esta etapa la estrella acumula carbono y oxígeno en el núcleo. A medida que el helio se acaba el núcleo vuelve a contraerse. Si la estrella tiene menos de 8 masas solares nunca llega a tener temperaturas suficientes para fusionar el carbono ni el oxígeno. La contracción aporta helio e hidrógeno remanentes como para recalentar y expulsar las capas exteriores de la estrella. Detrás queda el núcleo pelado, carbono y oxígeno principalmente, contrayéndose y calentándose, hasta que los electrones están tan apretados que se degeneran, con perdón de la expresión, y nace una enana blanca como 40 Eridani. 

* Las enanas rojas también se convierten en enanas blancas, pero lo contaremos otro día.

Las capas exteriores, muy expandidas, calentadas e iluminadas por la violenta radiación de la enana caliente recién nacida, brillan magníficamente. Forman una nebulosa efímera que, por razones históricas del aspecto que tenían en los telescopios antiguos, se llama nebulosa planetaria. Hace poco fotografié una de las más bonitas desde el balcón de casa, la nebulosa NGC 3242, alias el Fantasma de Júpiter, en la constelación de la Hydra:

Aquí la vemos con su color verde azulado característico, en medio de un campo de hermosas estrellas muy tenues y de colores variados. Señalé una de décima magnitud, índice de color B-V 1.7, que corresponde a una temperatura de 3500 K (se dice kelvins, no grados kelvin) y un color anaranjadito típico. Es una estrella muy lejana (gracias, Gaia), a más de 4000 años luz, así que su brillo intrínseco es en realidad grande (magnitud absoluta 0) y debe ser una gigante roja cerca del final de su vida. Marqué también una un poco más tenue, con B-V negativo y color azul, lejanísima, a más de 20000 años luz: ésta debe ser una estrella joven pesada o una gigante azul.

El campo de esa foto es de tres cuartos de grado, y la nebulosa mide menos de un minuto, pero llegan a distinguirse detalles en su interior. Se ven mejor en un recorte más estrecho:

Aquí la vemos en primer plano. Tiene un halo externo casi circular, y en su interior una estructura oblonga más brillante, con un extremo un poco más brillante que el otro. En el centro mismo vemos la estrella que la creó, la enana blanca joven (tal vez de un par de miles de años), de magnitud 12.3 y color B-V muy negativo, indicando una enorme temperatura de unos 15000 K. Casi invisible, pero detectable, quedó en este recorte una estrella de ¡magnitud 15.4! que significa 36 mil veces más tenue que la estrella más tenue visible a simple vista en Bariloche. 

NGC 3242 está a 4376.6 años luz (distancia flamante de Gaia EDR3, si bien encontrarán valores dispares de fuentes anteriores). A esa distancia, los 45 segundos del halo corresponden a más o menos 1 año luz de diámetro. Estas nebulosas son mucho mayores que la gigante roja que les dio origen. De hecho, no se forman instantáneamente, sino que se van acumulando capas en expansión a medida que la estrella envejece. La rotación de la estrella, campos magnéticos, planetas y eventualmente estrellas compañeras, contribuyen a esculpirlas con formas fascinantes, que hoy en día podemos ver en exquisita resolución en fotos del telescopio Hubble y hasta modelar en 3D. Aquí se ve el detalle filamentario de la estructura interior, con  varias burbujas asimétricas (responsables de la asimetría que apenas vislumbramos en mi foto), y dos pequeños jets de otro color. 

Para terminar, dejo la versión a resolución completa y enderezada para que parezca un ojo, sin textos, para quien le guste.

Y una versión sin textos de la imagen ancha, también para quien quiera guardarla de recuerdo.



La foto de NGC 3242 del telescopio Hubble es de NASA/ESA/STScI. Las otras son mías. Los datos de magnitudes, colores y distancias son de ESA/Gaia EDR3.

La imagen es un stack (Sequator) de 10 fotos de 5 segundos a ISO 800, más otras 10 a ISO 1600, con darks, y los colores están calibrados con Regim. Telescopio Meade LX10 (SCT 20 cm F/10 x0.6). Cielo urbano con muy buena visibilidad.

Sobre las compañeras de la progenitora, que batieron las capas de la estrella para darle su forma peculiar: Soker, Zucker & Balick, The density profile of the elliptical planetary nebula NGC 3242, Astr. J. 104:2151-2160 (1992).

sábado, 20 de febrero de 2021

El colapso de Medusa

El 2 de julio de 1816 la incompetencia del capitán (un acomodado de la política) hizo encallar la fragata francesa Méduse en la bahía de Arguin, en Mauritania. El 5 de julio, a punto de hundirse el barco, algunos pasajeros (al menos 146) trataron de salvarse en una balsa improvisada, ya que los botes alcanzaban para menos de la mitad de los náufragos. Mientras la voz de Francisco Narciso de Laprida declaraba la libertad de estas crueles provincias, las cosas más espantosas ocurrían a bordo de la balsa. El 17 de julio fueron rescatados sólo 15 sobrevivientes.  

Uy, ¿me equivoqué de blog? 

No. No vamos a hablar del trágico y escandaloso naufragio, que dio lugar a uno de los cuadros más notables (y espeluznantes) del romanticismo francés, La balsa del Medusa, de Géricault. Vamos a hablar del cúmulo Medusa y su propio colapso. En pleno confinamiento, cuando en Bariloche no nos permitían salir de casa a pesar de que había 10 veces menos covid que ahora, observé desde el balcón el lindo cúmulo globular Messier 30 en Capricornio. La foto salió un poco desenfocada, pero igual está buena. Aquí lo tenemos, junto a la estrella de quinta magnitud 41 Cap, que sirve para encontrarlo en el cielo.

Los cúmulos globulares son sistemas gigantes de estrellas, mucho mayores que los cúmulos en los cuales nacen las estrellas (también llamados cúmulos abiertos, o cúmulos galácticos en libros viejos), que hemos comentado muchas veces. Los globulares están llenos de estrellas viejas, tan viejas como las galaxias. De hecho, muchos de ellos tal vez sean núcleos de otras galaxias, que han sido devoradas por la Vía Láctea.

Cuando revisé las fotos me pareció que las estrellas eran demasiado azules, algo anormal para un cúmulo globular, porque estrellas azules significa estrellas jóvenes. Así que cargué la foto en uno de mis programas de astrofotografía favoritos, Regim, que es capaz de identificar solito las estrellas y calibrar el color de la imagen accediendo a datos de catálogos on-line. El resultado en general es fantástico, da colores muy naturales incluso para fotos hechas en medio de la contaminación luminosa de la ciudad. Aquí está con el cúmulo más grande:

Podemos ver muchas estrellas del color cremita típico de las estrellas antiguas: las más brillantes forman dos patitas rectas y una curva, que le han ganado el sobrenombre de cúmulo Medusa. Pero también se ven estrellas mucho más pequeñas de tono azul. Así que ese tono que noté al principio es real. El núcleo de M 30 es muy compacto, a diferencia del de Omega Centauri, y más parecido al de 47 Tucanae. William Herschel, poco antes de la Revolución Francesa, lo describía así:

"The stars about the centre are so much compressed as to appear to run together. Towards the north, are two rows of bright stars 4 or 5 in a line. In this accumulation of stars, we plainly see the exertion of a central clustering power, which may reside in a central mass, or, what is more probable, in the compound energy of the stars about the centre."

Evidentemente este cúmulo ha sufrido un fenómeno típico de algunos globulares: el colapso gravitacional del núcleo. En estos casos es posible que algunas estrellas se fusionen y rejuvenezcan, formando las que se llaman blue stragglers, rezagadas azules, que también hemos observado en NGC 6752, el fantástico cúmulo del Pavo. APOD mostró el fenómeno la semana pasada en el cúmulo M53, que tiene una morfología completamente distinta. Es algo que no tiene una explicación completamente satisfactoria. Messier 30 es un caso extremo de colapso del núcleo. A pesar de que mide casi 100 años luz de diámetro, la mitad de su masa está apretujada en un espacio como el que hay entre nuestro sistema solar y Sirio, un milésimo del volumen total. El cielo nocturno en los planetas de esas estrellas debe ser una cosa de locos. 

Messier 30 se encuentra a 27 mil años luz de nosotros, la misma distancia que el centro galáctico, pero lo vemos a unos 45 grados del ecuador galáctico, y a más de 50 de éste. Así que sigue una órbita muy inclinada, que además gira de manera retrógrada con respecto a la rotación de la galaxia. Todas estas características dinámicas apuntan a que es un inmigrante, y que llegó a la Vía Láctea acompañando a otra galaxia, en algún remoto día cuando el universo era más joven y no había covid.



A propósito del tono azul de Messier 30: Howell, Guhathakurta and Tan, Radial color gradient and main sequence mass segregation in M30 (NGC 7099) (1999).

sábado, 13 de febrero de 2021

Fotobomba en la Gran Conjunción

Cada 20 años Júpiter y Saturno nos regalan una de las más raras conjunciones planetarias, la Gran Conjunción. Durante varios meses durante la cuarentena del covid-19 pudimos verlos acercándose en el cielo, hasta que el 21 de diciembre estuvieron extraordinariamente juntos (un décimo de grado), como no se veía hacía siglos. Así los vimos al caer la noche, desde la playa del Ñirihuau donde se juntó un grupito de curiosos y aficionados:

A pesar del viento y la turbulencia atmosférica no quería perderme la rara posibilidad de ver los dos planetas gigantes a la vez en el mismo campo ocular. Fue una cosa notable, con las ya conocidas exclamaciones de asombro de la gente que nunca había visto Saturno a través de un telescopio, esta vez un poco apagadas por los barbijos. La foto es mucho peor que otras, tomadas en condiciones más favorables, pero es linda igual:


Ganímedes no se ve, estaba superpuesto con el planeta. Sí se veían Titán y Japeto, que no salieron en la foto.

Esta conjunción fue extraordinaria por una razón adicional. ¡Entre Júpiter y Saturno estuvo Plutón! A veeeeer...

Esta es una foto del 22 de agosto (el 21 de diciembre Plutón estaba ya a casi 7 grados de los gigantes). Al principio no lo encontré, pero revisando la imagen con cuidado y usando el catálogo Gaia, pude identificarlo en Cartes du Ciel. He aquí un recorte (tienen que descargarlo para verlo a resolución completa):

Bien al límite, pero ahí está, colándose en medio del abrazo de los gigantes.

El pequeño Plutón era completamente invisible aquel día desde la playa. La que sí se veía sin problema era la Luna, que también se mereció algunas fotos (y las exclamaciones emocionadas de los primerizos, como con Saturno).


 La Luna fotobombeó a los gigantes más de una vez en 2020. He aquí una de agosto:

Y una junto a Júpiter el mismo día, con coloridas nubes:

Volviendo al día culminante de la Gran Conjunción, comparto también unas fotos con photobombing de las agujas del cerro Catedral...





Las fotos son mías, pero se las presto.

sábado, 6 de febrero de 2021

Más allá del horizonte

Vamos a demostrar la curvatura de la Tierra. No vamos a convencer a ningún terraplanista, por supuesto, ya que son gente cerrada a la argumentación lógica. Pero igual es una linda demostración. ¡Atención! El siguiente párrafo contiene escenas de matemática explicita. Si sufrís de matematicofobia salteátelo sin culpa hasta el párrafo siguiente, el que que está justo antes de las fotos.

Frente a Bariloche el lago Nahuel Huapi mide unos 8 kilómetros de ancho. Si la Tierra fuera plana no habría problema en ver la costa del otro lado, pero en una Tierra redonda es más difícil, porque no podemos ver más allá del horizonte. ¿A qué distancia está el horizonte? Depende de la altura desde la cual observamos. El cálculo es así. Como se ve en la figura, se puede usar el Teorema de Pitágoras (triángulo rectángulo azul) para calcular la distancia al horizonte (d) que se observa desde el punto O a una altura h. Despejando d se obtiene la fórmula:

\[ d = \sqrt{2Rh + h^2} \approx \sqrt{2Rh}, \]

donde la segunda expresión es una buena aproximación si la altura h es mucho menor que el radio de la Tierra, R. Si queremos números, \( d\approx 3.57\sqrt{h}\) da la distancia en kilómetros si ponemos la altura en metros. Si me agacho en la orilla, con h = 1 m, el horizonte está en medio del lago, a 3.57 km, y no debería poder ver la orilla opuesta. Si me paro, h = 1.6 m da un horizonte a 4.5 km, todavía más cerca que la orilla opuesta. Si subo a la Costanera, que está 16 m más arriba, el horizonte queda a 14 km y podría ver la costa.

Aprovechando un inusual día sin viento hice fotos para mostrarlo. Este es el paisaje desde la Costanera y desde la orilla del lago. Con una lente gran angular no se ve mayor diferencia en la orilla opuesta. Por supuesto, se pueden ver las montañas, la pampa de Jones y el bosque. Pero no se distingue si se ve o no la orilla del otro lado del lago.

Pero haciendo una foto con zoom... ¡chan! 

Desde la Costanera podemos ver una playa que desde el nivel del lago no se puede ver. Queda oculta detrás del propio lago, cuya superficie es curva... ¡porque la Tierra es redonda! Si la Tierra fuera plana no habría horizonte, y la playa debería verse igual desde las dos alturas.

Por supuesto, esto es una pavada. Los griegos, que eran un pueblo de navegantes, lo observaron hace miles de años, notando que si un barco estaba lejos se veía sólo la vela pero no el casco. Es un conocimiento que ha estado en nuestra cultura desde hace milenios. En el siglo XV, cuando Colón emprendió su viaje, la duda no era si la Tierra era redonda, sino cuánto tiempo le llevaría llegar a Oriente.

Una de las demostraciones más lindas que he visto de este efecto de curvatura de las grandes superficies de agua es esta foto del eclipse solar en febrero de 2018 sobre el Río de la Plata, hecha desde la costa uruguaya por Fefo Bouvier, en la que se ve sólo la parte de arriba de los edificios de Buenos Aires. Toda la parte baja de la ciudad está oculta detrás del propio río. La Tierra es redonda, tomá mate y avivate.


La foto del eclipse es del fotógrafo uruguayo Fefo Bouvier, y apareció en la APOD en aquella ocasión.

Los terraplanistas seguramente tendrán alguna explicación, porque tienen una explicación distinta para cada uno de los fenómenos relativos a la forma de la Tierra. Lo que no aceptan es que hay una explicación única para todos los fenómenos: que la Tierra es redonda. En particular, seguro que dirían algo sobre la refracción o algo por el estilo. La refracción de la luz en la atmósfera, sin embargo, juega en la dirección opuesta a la que podrían apelar. Los rayos se curvan de manera tal que revelan objetos que se encuentran un poco por debajo del horizonte geométrico. No ocultan los que están por arriba. Lo mismo pasa con el espejismo llamado Fata Morgana, que también tengo fotografiado en el lago, capaz que otro día lo muestro.

sábado, 30 de enero de 2021

Sirio en technicolor

Sirio, la destellante, la abrasadora, es la estrella más brillante del cielo nocturno. Domina espléndida las noches sin luna del verano austral y del invierno boreal. Es casi 10 veces más luminosa que una estrella estándar de primera magnitud. A través de un telescopio Sirio es extraordinariamente brillante, de un color blanco con un tinte azulado. Sin embargo, precisamente por ser una estrella tan brillante, su titilar es particularmente colorido. El efecto es especialmente notable cuando la estrella se encuentra cerca del horizonte, y es posible que este efecto sea el origen de los nombres que cité al principio, que vienen de la antigüedad clásica.

Estas imágenes fueron hechas con un zoom (zoom es un tipo de lente, no una videoconferencia) de 270 mm, con Sirio apenas sobre el horizonte oriental al caer la noche a fines de octubre. Son fotos rápidas, de 1/500 s, tratando de capturar el fugaz cambio de colores. Los puntitos blancos son ruido de la fotografía digital, que está apenas procesada para armar esta animación que muestra a la estrella elevándose sobre el horizonte. En esta versión fui dejando las imágenes anteriores. Me encanta el desordenado arcoiris que se produce. 

Hice también una versión desenfocada, porque a veces los colores de las estrellas se ven mejor fuera de foco. La verdad que en este caso el resultado no es mucho mejor, hasta diría que es peor, tal vez porque Sirio es tan brillante. O porque son exposiciones mucho más lentas, de medio segundo, para capturar la imagen extendida de la estrella, y el efecto se borronea porque es dinámico. Aquí está:

Hay que aclarar que estos colores son un fenómeno puramente atmosférico. Los verdaderos colores de las estrellas corresponden principalmente a sus temperaturas, siendo más azules las más calientes y más rojas las menos calientes (para horror de las profesoras de Plástica). Normalmente las estrellas tienen un color definido que no cambia sino en cientos o miles de millones de años a medida que la estrella vive su vida. Los colores fluctuantes de Sirio, en cambio, se deben a su tembloroso titilar, un fenómeno que ya hemos explicado hace años. Se origina en celdas de distinta densidad de aire, que funcionan como una pila de prismas dispersando la luz de manera desigual. Los fotones de Sirio recorren todos juntos los 8 y pico años que tardan en llegar a la Tierra, y en el último diezmilésimo de segundo se encuentran con nuestra turbulenta atmósfera y se vuelven locos. 

El nombre de Sirio viene del latín Sirius, y éste del griego Seirios, que además de ser el nombre de la estrella (y del perro de Orión), significa destellante o algo así. Su primera aparición en el cielo del amanecer es muy cercana al solsticio de verano del hemisferio norte, y está asociada a los días de máximo calor, la canícula. En muchas culturas Sirio marca momentos importantes del año, relacionados principalmente con la agricultura. Hesíodo la menciona tres veces en Los Trabajos y los Días, registrando en el siglo VII AEC su primera aparición escrita. El artículo de la Wikipedia en español incluso dice que Hesíodo califica a Sirio como poikilos, que vendría a ser manchada, o variegada, o también de varios colores. He revisado la obra en español, en inglés y en griego, y la expresión no aparece en ningún lado. Si alguien sabe qué quisieron decir, avise. La cita es de un libro de Comellas, que no tengo.

Mientras tanto, aprovechen para observar a Sirio, que dura todo el verano. 



Como de costumbre, revisé el Burnham's Celestial Handbook al escribir esta nota. Las fotos son mías.