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27/04/2019

Doble Luna Pascual

La semana pasada tuvimos una doble luna llena pascual. El plenilunio exacto, con iluminación 100%, se produjo el viernes 19 por la mañana, de manera que la noche anterior y la siguiente la vimos casi igual, y casi llena (99.6 y 99.7%). La primera fue el día 18, Jueves Santo, y me fui a fotografiarla a la Playa Melipal, desde donde así se alzaba casi sobre el centro de Bariloche:


Pero el día que más me interesaba era el 19 de abril, Viernes Santo, 14 de Nisán, cuando saldría exactamente sobre el centro de la ciudad:


Lamentablemente era ya pasado el plenilunio, de manera que el cielo se oscureció rápidamente y en pocos minutos la iluminación de la ciudad fue insuficiente para hacer una buena foto con el enorme rango dinámico de la luna llena y la ciudad en sombras. Creo que esta es la mejor:


Como ya hemos comentado muchas veces, Pascua es el domingo siguiente a la luna llena que ocurre en o después del equinoccio de marzo. El rol de la luna llena se debe a que el calendario hebreo es lunar, y Jesús fue crucificado el 14 de Nisán, primera noche de Pesaj, con luna llena como todos los 14. En nuestro calendario solar moderno las fases de la luna se mueven, y no siempre coincide el 14 de Nisán con el Viernes Santo. Pero este año sí, y tuvimos las fiestas de Pascua y Pesaj sincronizadas.

Hace algunos años, de paseo por la costa cantábrica de España, mis amigos me llevaron a visitar un encantador pueblo de pescadores, San Vicente de la Barquera. Sobre una colina hay una iglesia gótica muy austera, con un impresionante y hermoso retablo barroco tras el altar:


Coronando el retablo me llamó la atención esta escena de la crucifixión. Observen a la izquierda, encima de una de las mujeres (creo que María):


¡Es un eclipse total de Luna! Estoy segurísimo. El 14 de Nisán es luna llena, de manera que un eclipse de Luna es posible. En los Hechos, Pedro menciona una "luna de sangre", pero es la única referencia que encontré. En los Evangelios se menciona una "oscuridad del cielo", y en algunas representaciones artísticas se muestra un eclipse de Sol ese día, cosa que no es posible con luna llena. En cambio un eclipse lunar sí. En todo caso, en un año tan eclíptico como éste, me vino el recuerdo de este viaje. Aquí estoy con mis amigos Horacio y Miguel Ángel, dos de las mejores personas que conozco, en la plaza al frente de la iglesia, que de afuera no dice gran cosa:


Tarde pero seguro, Feliz Pascua y Pesaj Sameaj, o Feliz Péisaj como decían mis antepasados.



Estaba de visita en el Instituto de Física de Cantabria, en Santander, donde me recibieron muchas veces desde que era estudiante de doctorado. Esta vuelta me encontré con un nuevo y precioso edificio, y con una decoración inesperada en la entrada: una cavidad aceleradora del Gran Colisionador Electrón-Positrón (LEP) del CERN, que fue desmantelado para alojar en el mismo túnel el más moderno Gran Colisionador de Hadrones (LHC). De afuera es un aparato de laboratorio, pero por dentro es de una belleza inesperada. Por aquí pasaron los electrones y los positrones que, en feroz choque de materia contra antimateria, dieron a luz a los bosones W y Z que confirmaron el Modelo Estándard en los años 80.

23/03/2019

Feliz Pascua, digo otoño

Sabemos que la Pascua es una fiesta que se calcula en base al equinoccio de marzo y el ciclo lunar. Lo hemos comentado más de una vez en el blog: Pascua es el domingo siguiente a la luna llena que ocurra en, o inmediatamente después de, el equinoccio de marzo. El equinoccio fue el miércoles 20, a las 19 hora argentina. La luna llena fue menos de 4 horas después, a las 22:43 del mismo día*. ¡Mañana debería ser Pascua! Pero no es. Es el 21 de abril.

* Aprovecho para recomendar mi Calculadora de Superlunas, siempre disponible aquí en el margen derecho.

¿Por qué mañana no es Pascua? Porque no hay que usar el verdadero equinoccio sino el eclesiástico, decretado como el 21 de marzo en el Concilio de Nicea de 325 (cuando el calendario estaba bastante mal, pero la Tierra era ya redonda). El equinoccio viene ocurriendo el 20 de marzo últimamente, y seguirá así unos cuantos años. La última vez que fue el 21 fue en 2007, y la próxima será ¡en 2102! Además, no hay que usar la verdadera luna llena sino el decimocuarto día del mes lunar pascual, que comienza con la luna nueva que ocurra entre el 8 de marzo y el 5 de abril. Un lío, que fue durante siglos tema de controversia y terminó plasmándose en una rama entera de la doctrina cristiana llamada Computus.


La cuestión es que este año Pascua cae el 21 de abril, casi lo más tarde que puede ser. Que es tan temprano como el 22 de marzo (si el 21 es sábado con luna llena), o tan tarde como el 25 de abril. La próxima Pascua que cae en 25 de abril será en 2038, en cambio será el 22 de marzo recién en 2285. Esto, para los cristianos occidentales que usan el calendario gregoriano. En el mundo ortodoxo es otra historia. Por mí, mientras haya chocolate, haría Pascua todos los domingos.

En todo caso, ha empezado el otoño en el hemisferio sur, estación bifronte de melancolías y cosechas, como dice mi amigo el impecable Ariel Torres en su Manuscrito de esta semana en La Nación. Feliz otoño.



Las fotos son mías. La del huevo es por el mito de que en el equinoccio se pueden parar los huevos de punta. Es cierto, no hay truco. Sólo que no tiene nada que ver con el equinoccio, puede hacerse en cualquier momento del año. Hay que tener paciencia, nada más. La segunda creo que es en el Centro Atómico. La tercera es del otoño en el Valle del Challhuaco.

21/03/2015

Equinoccio

Hoy es el equinoccio de marzo, exactamente a las 01:45 hora argentina. Ayer fue la Luna nueva. Así que faltan dos semanas para la Pascua. ¿Cómo? ¿Qué tiene que ver el equinoccio con la Luna y con la Pascua?

Todos saben que la fecha de la Pascua cristiana cambia todos los años. Desde hace siglos se la calcula como el domingo después de la primera luna llena que caiga en o después del equinoccio de marzo. Este año la luna nueva fue justo antes del equinoccio (ayer viernes 20, durante el eclipse solar en el Ártico), así que la luna llena es dos semanas después, el 4 de abril, que es sábado, así que la Pascua es el 5 de abril. ¡Ja!

En realidad no hay que usar el equinoccio astronómico (que este año es el día 20 a las 23:45 en Hora Universal), sino la fecha convencional eclesiástica del 21 de marzo. Tampoco hay que usar la Luna llena sino el decimocuarto día del mes de la "Luna Pascual" (en un calendario con meses lunares, como el hebreo). Pero la fórmula simplificada casi siempre da la fecha correcta, que cae siempre a comienzos de la primavera del hemisferio norte. Recordemos que la famosa reforma del calendario gregoriano realizada en el siglo XVI fue auspiciada por la Iglesia porque la celebración de la Pascua se estaba corriendo mucho hacia el verano, debido a imperfecciones del calendario juliano. El famoso matemático Carl Friedrich Gauss ideó una fórmula a principios del siglo XIX para calcular exactamente la fecha de Pascua, que se usa hasta hoy en día.

La foto ilustra el mito reciente de que pueden pararse huevos el día del equinoccio. Es verdad, ¡pero también se puede hacer cualquier otro día del año! No hay truco, prueben, es fácil, sólo se necesita un poco de paciencia.

30/03/2013

El Papa, el equinoccio y la Pascua

La semana pasada fue el equinoccio, y mañana es Pascua. No es una casualidad: la fecha de la Pascua, tanto en el calendario hebreo como en el calendario litúrgico católico, está ligada al equinoccio de marzo, comienzo de la primavera en el hemisferio norte. Esta relación fue la que condujo a la reforma del calendario decretada por el papa Gregorio XIII en el año 1582. El calendario gregoriano, el que usamos hoy.

La cosa fue así: el calendario en uso desde tiempos de Julio César tenía un pequeño error. La duración del año era incorrecta, no por mucho, pero incorrecta al fin. El año era unos 11 minutos más largo que el tiempo que tarda la Tierra en recorrer su órbita, de equinoccio a equinoccio. ¡Once minutos en un año! Es un error de apenas un cero coma cero cero dos por ciento. No parece mucho. Aún así, a lo largo de los siglos, esos 11 minutos se acumularon. Once minutos por 1600 años, 11×1600 minutos, son 17600 minutos, que son 10 días.

¿Y qué problema hay? Hoy en día vivimos sometidos rigurosamente a la medición del tiempo. ¿Pero en el siglo XVI? ¿A quién le importaba? Bueno, le importaba a los astrónomos, y le importaba a los curas. A los astrónomos, obviamente, por razones científicas. Y a los curas, por la Pascua. Con un calendario demasiado largo, el equinoccio se había corrido al 11 de marzo. El Concilio de Nicea lo había fijado en el 21 de marzo. Pero el testarudo Sol ignoraba por completo los decretos conciliares. Así que la situación se complicó. Si se dejaba que el equinoccio se moviera a lo largo del año, con él se moverían las estaciones, imagínense, Navidad en verano, qué barbaridad. ¿Y la Pascua, cruzándose con la Navidad cada tantos siglos? O se podría independizar la Pascua de la primavera. Un gran lío. Así que los astrónomos y los curas aficionados a la astronomía lo convencieron al Papa de que resolviera las dos cosas de un plumazo, como hacen los papas.

La reforma requería dos cosas: una mejor duración del año, y la corrección del error de 10 días que se habían acumulado. La primera resultaba sorprendentemente fácil, según calcularon los astrónomos. Bastaba con eliminar tres días bisiestos cada 4 siglos. Por eso los años múltiplos de 100 no son bisiestos (1900 no fue bisiesto), salvo que sean múltiplos de 400 (el 2000 fue bisiesto, pero el 2100 no lo será).

El otro ajuste requería volver a poner el equinoccio en el 21 de marzo, para celebrar la Pascua como corresponde. ¿Cómo hacerlo? ¿Eliminando un día por año durante varios años? ¿Salteándose los bisiestos durante 40 años? ¿O de golpe, 10 días perdidos? Gregorio eligió esto último. En los países católicos, en octubre de 1582 la gente se fue a dormir el día jueves 4 y se depertó el día viernes 15. ¡Zas! ¿Cómo se habrán enterado en Buenos Aires, una aldea fundada dos años antes?

La reforma no se aplicó de inmediato en los países fuera del alcance del poder papal, a pesar de la evidente inexactitud del calendario juliano. Los gobiernos se resistían por razones políticas, y algunos lo hicieron durante mucho tiempo. En Gran Bretaña se adoptó el nuevo calendario recién en 1752. Esto produjo una rareza literaria: Miguel de Cervantes y William Shakespeare, los máximos exponentes de las literaturas clásicas española e inglesa, murieron en la misma fecha, el 23 de abril de 1616, ¡pero no el mismo día!

La gente era más mansa en esas épocas. Si bien en 1582 nadie dijo ni mus, en Londres del siglo XVIII hubo manifestaciones populares reclamando que el gobierno devolviera los 11 días "perdidos". ¿Se imaginan lo que podría llegar a ser hoy? Facebook y Twitter hervirían con protestas. #devuelvanlos10dias, #noalareforma, la gente etiquetando como loca al papa y los astrónomos, gustando cada post de bisiestos, compartiendo cada chiste de fechas inexistentes... Por suerte las correcciones que se necesitan hoy en día para mantener el calendario sincronizado con el movimiento de la Tierra son de apenas 1 segundo cada tanto, y nadie se preocupa. Otro día lo cuento.

Post scriptum. Hace unos años escribí sobre la fecha de la Pascua y cómo calcularla si no tenemos un almanaque a mano. Aquí está.

Post scriptum 2. Buenos Aires fue fundada el 11 de junio de 1582, y siempre se celebró esa fecha. ¿Por qué no se corrigieron los 10 días? Para celebrar una número entero de años habría que prender las velitas el día 21 de junio, no el 11. No es tan disparatado como parece. George Washington, por ejemplo celebraba su cumpleaños el 22 de febrero aunque había nacido el día 11, en 1732, antes de la reforma calendárica en Inglaterra y sus dominios, que fue en 1752 como dijimos. No lo sé.

03/04/2010

Pascua

Un post cortito para estas mini-vacaciones de Semana Santa.

Todos saben que la fecha de la Pascua cristiana cambia todos los años. Desde hace siglos se la calcula como el domingo después de la primera luna llena que caiga en o después del equinoccio de marzo. Este año el equinoccio fue el 20 de marzo, y la luna llena el 30 de marzo, así que la Pascua es el 4 de abril. ¡Ja!

En realidad no hay que usar el equinoccio astronómico, sino la fecha convencional eclesiástica del 21 de marzo. Tampoco hay que usar la luna llena sino el decimocuarto día del mes de la "Luna Pascual" (en un calendario con meses lunares, como el hebreo). Pero la fórmula simplificada casi siempre da la fecha correcta, que cae siempre a comienzos de la primavera del hemisferio norte. Recordemos que la famosa reforma del calendario gregoriano realizada en el siglo XVI fue auspiciada por la Iglesia porque la celebración de la Pascua se estaba corriendo mucho hacia el verano, debido a imperfecciones del calendario juliano. El famoso matemático Carl Friedrich Gauss ideó una fórmula a principios del siglo XIX para calcular exactamente la fecha de Pascua. Hoy en día se conocen fórmulas más sencillas o rápidas, pero la de Gauss sigue siendo correcta.