sábado, 26 de junio de 2021

Luna llena invernal

La Luna llena está en la posición opuesta al Sol en el cielo (es la definición de "luna llena"...). Así que las lunas llenas de invierno están donde está el Sol en verano. En particular, la Luna llena más cerca del solsticio de invierno sale casi por donde sale el Sol en el solsticio de verano. En nuestro hemisferio, esto es lo más hacia el sur posible. Esta semana la Luna llena fue el 24 de junio, apenas 3 días después del solsticio, y salió bien al sur en Bariloche, casi por el sudeste:

Fue una superluna preciosa, muy nítida aún en el horizonte (bueno, en el borde del cerro), y muy amarilla:

En estos días, entonces, la distancia entre la salida de la Luna y la del Sol es enorme, porque el Sol sale casi por el noreste, como podemos ver en PeakFinder:

Ya que estamos, en PeakFinder podemos revisar por dónde saldrá el Sol en el solsticio de verano:

Vemos que esta semana la Luna salió incluso un poquito más al sur que el Sol estival. Esto es porque la órbita de la Luna está un poquito inclinada con respecto a la terrestre (5 grados), así que las lunas llenas no están exactamente opuestas al Sol (salvo durante los eclipses lunares, como el de mayo). Así que podría estar más al sur todavía, porque vemos que este año salió sólo un par de grados del punto de salida del Sol del solsticio de verano. Por ejemplo, el año que viene, la Luna llena del 14 de junio de 2022 saldrá así:

PeakFinder (que también tiene una app para el celu) es buenísimo para planificar fotos de la salida y la puesta del Sol y la Luna. Fue la aplicación que me permitió predecir que vería el 26 de mayo vería la Luna eclipsada poniéndose sobre el cerro Catedral, y que no necesitaba salir de casa en medio de la cuarentena para hacer estas fotos. 


sábado, 19 de junio de 2021

El nacimiento astronómico del cine

Quién lo hubiera dicho: la película más antigua registrada en la Internet Movie Data Base es astronómica. Passage de Venus, de 1874, es un montaje de fotogramas que registran un tránsito delante de Sol. Dura apenas 5 segundos:

¿Qué tal? Cuando lo vi me quedé boquiabierto. Que la primera película de la historia fuese un film astronómico me pareció extraordinario. No la primera película científica, no la primera de un género en particular. La primera película. De todas. La hizo un astrónomo. Esto va, definitivamente, a la creciente lista de "para qué sirve la astronomía".

Passage de Venus, lamentablemente, no registra el verdadero tránsito de Venus delante del Sol en 1874. Se trata de unas imágenes de práctica para probar el equipo, usando una mascarita simulando Venus delante del verdadero Sol. Todos los que nos dedicamos a la astrofotografía sabemos perfectamente la importancia de hacer estas pruebas antes de registrar un evento poco frecuente. Y los pioneros, en el siglo XIX, por supuesto también lo sabían. ¿Existirán los registros del verdadero tránsito, juntando polvo en el fondo de algún cajón en un depósito en París? En Wikimedia hay una de las fotos tomadas por Janssen, pero no conseguí nada más.

Los tránsitos de Venus son muy raros, y ya Edmund Halley había descripto el valor de su observación cuidadosa para determinar las dimensiones del sistema solar, como ya hemos contado. El tránsito de 1874 fue visible desde el Lejano Oriente. Era importante observarlo, ya que era el primero del par del siglo XIX. Los anteriores se habían producido en 1761 y 1769, cuando todavía no existía la técnica fotográfica. En el siglo XX no hubo ninguno, y los del siglo XIX fueron en 2004 y 2012, cuando tomé estas fotos desde Albuquerque, New Mexico.

Hubo al menos 62 expediciones científicas para observarlo, de una decena de países, que fueron a 80 sitios. Entre ellas hubo seis francesas, desafiando la mala suerte de Guillaume Le Gentil del siglo anterior. El líder de una de ellas era el rústico y testarudo físico, fotógrafo e inventor Jules Janssen, quien para observar el eclipse solar de 1870 escapó de París, sitiado por las tropas prusianas, ¡en globo! Me lo imagino haciéndoles pito catalán a los alemanes abajo. Era experto en observaciones solares, y ya en 1864 había descubierto el helio durante un eclipse solar: ¡un elemento químico desconocido en la Tierra! 

Para poder usar el tránsito en la determinación de la unidad astronómica (el tamaño de la órbita terrestre, unidad fundamental de la astronomía) era crucial la medición exacta de los tiempos de contacto de los contornos (se dice limbos) de Venus y el Sol. Ésta había sido la principal fuente de error en las observaciones del siglo XVIII, y existía la expectativa de que la fotografía lograra mejorar las mediciones. Para hacerlo, Janssen inventó una cámara de repetición, el "revolver fotográfico". El dispositivo podía registrar exposiciones breves a intervalos regulares, en un disco rotante que acomodaba hasta 180 placas fotográficas. El disco rotaba por acción de un mecanismo eléctrico controlado por un reloj de péndulo. Era el equivalente fotográfico del revolver de Colt, recientemente inventado. 

Hay una foto que tomaron en París antes de partir hacia Nagasaki, con el telescopio y el revolver fotográfico atrás. ¡Fotaza! Adivinen cuál es Janssen.

A pesar de los esfuerzos de Janssen y todos los demás expedicionarios, las mediciones del tránsito de 1874 no lograron mejorar la determinación de la unidad astronómica. Otro día contaré sobre el segundo tránsito del par del siglo XIX, el de 1882. Poco después, el descubrimiento de Eros, el primer asteroide cercano a la Tierra, ofreció un método alternativo que funcionó muy bien. Y luego, durante el siglo XX, la medición directa por radar de la distancia a Venus y Marte hicieron innecesario el método de Halley. Habían pasado cien años del invento de la fotografía a repetición de Janssen, y ya el cine se había convertido en el principal entretenimiento de la humanidad y en la contribución moderna más importante a la cultura. 



Algunos detalles, así como la foto del revolver fotográfico, son de:

Launey and Hingley, Jules Janssen's "revolver photographique" and its British derivative, "the Janssen's slide", Journal for the History of Astronomy 36(1):57-79 (2005).

El monumento erigido en el sitio de observación de la expedición francesa todavía existe en Nagasaki, habiendo sobrevivido al bombardeo nuclear de 1945.

Passage de Venus tiene una calificación de 6.9 en la IMDB, nada mal para una película muda de 5 segundos, con graves fallas de guión (siendo la principal su inexistencia). Tiene 12 reviews (¡una de ellas con alerta de spoilers!), que vale la pena leer.

sábado, 12 de junio de 2021

Messier 68 y el centro galáctico

Continuando con los Grandes Éxitos del Otoño les presento este lindo cúmulo globular, Messier 68:

Messier 68 está en la constelación de la Hydra, la más grande de las constelaciones modernas. No tiene nada que ver con la organización terrorista nazi de Marvel. Y parece que tampoco es la Hidra de Lerna, contra la cual luchó Hércules, que es lo que dije en la reciente nota sobre los genitivos astronómicos. Cayó en mis manos una traducción del libro de Eratóstenes sobre las constelaciones, Catasterismos, donde se explica el mito de estas tres que están juntas en el cielo: el Cuervo, la Hidra y la Copa. Resulta que Apolo mandó a un cuervo a traerle agua de una fuente (esas cosas que hacen los dioses, para hinchar más que nada). Junto a la fuente había una higuera con higos todavía verdes. El cuervo se tentó y se quedó esperando a que madurasen. Cuando finalmente se los comió, se dio cuenta de que había metido la pata. Entonces llenó la copa de agua y puso también una hidra (el pequeño pólipo de agua dulce) que encontró en la fuente. Le llevó la copa al dios y le dijo que la demora era culpa de la hidra, que todos los días se bebía el agua que él tenía que llevarle. Apolo, que por supuesto sabía lo que había ocurrido, lo condenó a quedarse a vivir entre los hombres. Y para rematar lo puso en el cielo (lo cual contradice el castigo anterior, pero los dioses hacen y deshacen, ya se sabe), con copa e hidra incluídos. El dios castigó encima a la pobre hidra, que sin comerla ni beberla terminó también en el cielo. Sin beberla, sobre todo: le puso la boca muy lejos de la copa para que no se bebiera el agua. Su forma en el cielo es más bien la de una serpiente que la de una hidra de agua dulce, con la cabeza cerca del Cangrejo (que sí tiene que ver con Hércules y su aventura en Lerna) y la cola muy lejos y al sur, en el Centauro. 

Messier 68 es un cúmulo globular muy distinto de otro que fotografié recientemente, también durante la cuarentena covid, el Cúmulo Medusa (¡otro celenterado! ¡explicameló!). A diferencia de aquél, M68 no tiene el núcleo colapsado. Parece que está rotando sobre sí mismo, y tal vez esto haya demorado su colapso. Sus estrellas son muy antiguas, con poquísimos elementos pesados, y se encuentra en una órbita muy excéntrica alrededor del centro de la Vía Láctea. Todo apunta a que se trata del núcleo de una galaxia enana devorada por la nuestra

En varios sitios de la Web se dice algo de este cúmulo que es completamente falso: que se encuentra en la dirección opuesta al centro galáctico. En Messier-Objects.com, por ejemplo, dice "Messier 68 lies in the direction opposite to the galactic centre". En una nota titulada The Wrong-Way Globular Cluster en Starts with a bang, Ethan Siegel dice "How unusual would it be to find one of these objects in the exact opposite direction to the galactic center? Yet 180° away, there it is: Messier 68". En Universe Today leemos: "One of the most unusual features of Messier 68 is its position in the grand scheme of things – opposite our galactic center".

¿De dónde sacaron esto? Messier 68 NO ESTÁ en la dirección opuesta al centro galáctico. O sea: NO. Ni con mucho. He aquí un mapa de todos los cúmulos globulares de la Vía Láctea en coordenadas galácticas, con una medición de la distancia angular de M68 hasta el centro galáctico:

Vemos que M68 está a menos de 67° del centro galáctico. No sólo no está a 180°, ¡sino que está a bastante menos de 90°! Para comparar, Messier 79, en Lepus, un cúmulo una magnitud más brillante que M68, está a 126°. ¡Ese sí está "del otro lado"! Y NGC 2298, un cúmulo bien conocido por los aficionados (atrás de las patas traseras del Can Mayor), está a 113°. En Auriga está Palomar 2, un cumulito mucho más tenue, a 166°, casi exactamente "en la dirección opuesta" del centro galáctico. El propio M13, que los aficionados del hemisferio norte llaman "Gran Cúmulo", en Hércules, ¡está a 67°, igual que M68! ¿Entonces? ¿De dónde sacaron esto, sitios respetables? No lo sé, pero tiene toda la pinta de ser un meme que se reproduce por su propio pseudovalor de referirse a algo supuestamente insólito: "el más (algo)".

Hay otra cosita interesante en M68, pero quedará para la próxima vez. 

 


El mapa está hecho con Cartes du Ciel. El logo de Hydra es de Marvel Comics.

La carta antigua es la Hydra, con Crater y Corvus, en la Uranographia de Hevelius, de 1690.

sábado, 5 de junio de 2021

La protuberancia de Eddington

El sábado pasado, 29 de mayo, se cumplieron 102 años del famoso eclipse solar total que consagró la validez de la Teoría de la Relatividad General de Einstein mediante la desviación de la luz de las estrellas al pasar junto al Sol. Fue observado y fotografiado por la expedición de Arthur Eddington desde la isla Príncipe en África y Sobral en Brasil. Ya lo he comentado aquí y mostré la foto que Eddington publicó en su paper. En esa foto (recorte aquí al lado) hay algo raro que se pierde en el resplandor de la corona solar inferior. En ocasión del centenario, en 2019, el Observatorio Europeo Austral hizo un nuevo scan de una copia de la placa fotográfica original y se revela de qué se trata: ¡es una monstruosa protuberancia solar!

Esta es una versión de 4000×2000 píxels, ¡vayan a descargar la versión original de 23800×14191! Comparadas con ésta, las protuberancias solares que vimos en el eclipse de 2020 son minúsculas:

Las protuberancias (prominences, en inglés) son estructuras de gas caliente de la cromósfera, ancladas en la fotósfera (la superficie brillante del Sol), que se extienden hacia la mucho menos densa corona solar. A veces se les dice "llamaradas", porque parecen lenguas de fuego, pero no lo son. Son más bien erupciones, producidas por la energía del campo magnético que dicta el movimiento de la materia eléctrica (se dice ionizada) del Sol. La protuberancia de Eddington no fue descubierta durante el eclipse: ya se la había observado con telescopios solares por lo menos desde el 1 de mayo, así que duró al menos una revolución solar entera. El día 28 se la vio desarrollarse enormemente, hasta completar el gran arco de 44° que vemos en las fotos del eclipse: más de 500 mil kilómetros de largo, 40 Tierras puestas una al lado de la otra. Reguau. El día 30 la parte más alta del arco ya se había desvanecido, y persistían sólo los pies en la cromósfera.

Ver las protuberancias solares, de un rojo escarlata en medio del blanco furioso de la corona, es un espectáculo único que ninguna foto logra representar cabalmente. Sólo podemos imaginar lo que debe haber sido presenciar la gigantesca protuberancia de 1919. El pobre Eddington se la perdió, ya que según su propio relato no pudo ver nada de la totalidad, absorbido como estaba por las exposiciones fotográficas. Hice una edición personal de la foto, aumentando el detalle de los filamentos de la corona y coloreando la protuberancia y el cielo en base a los colores de mis fotos del eclipse de 2020. Éste es el resultado:


Hace años observé que otro eclipse crucial en la historia de la ciencia ocurrió casi en la misma fecha, el día 28 de mayo pero mucho antes, en 585 A.E.C. Según Heródoto, Tales lo predijo. Si es cierto, sería el primer eclipse predicho de la historia. Como Tales es el padre fundador de la cultura científica que floreció en la Grecia antigua, de la cual somos herederos directos, y por la relevancia del eclipse del 29 de mayo de 1919, propuse celebrar estos días el cumpleaños de la ciencia. O, por lo menos, de la astronomía. Feliz cumpleaños. 🎂



La foto escaneada no es de las de Príncipe, hechas por Eddington y Dyson. Es una de las fotos de Sobral, tomada por Andrew Crommelin. Es la que aparece en el paper de Dyson, Eddington y Davidson.  

Mi edición tiene 10000 pixels de ancho, mucho más que la versión HD que puse aquí. Si alguien la quiere, me la pide. Me enteré de este scan a raíz de una edición que hizo uno de los fotógrafos del ESO, que mucho no me gustó, así que hice la mía propia.

Una descripción de la evolución de la protuberancia está en: John Evershed, The solar prominence of 1919 May 29, Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 80:8-12 (1919).