Hoy el asteroide Eros está en su máxima aproximación a la Tierra. Recreando la campaña de medición de su paralaje realizada en 1931, hay una campaña para volver a hacerlo. Es fácil, y hay tiempo hasta el viernes. Si pueden participen.
Eros sale a eso de las 9 de la noche, y aunque no se lo puede ver a simple vista, está al alcance de cualquiera con binoculares. Para participar hay que fotografiarlo, anotando cuidadosamente la hora de la foto. En lo posible hay que usar un teleobjetivo o un telescopio, y una exposición prolongada para que se vean unas cuantas estrellas en la foto. Encontrarán más detalles en esta página, junto a indicaciones y cartas para encontrarlo.
Eros es un asteroide cercano a la Tierra. Durante su oposición (su máximo acercamiento) está bastante cerca de nosotros (0,18 unidades astronómicas en la oposición de hoy). De manera que si se lo observa simultáneamente desde dos lugares alejados se lo puede ver "corrido" con respecto a las estrellas lejanas. Es el fenómeno de paralaje: sostenga el dedo índice frente a su cara, y cierre alternadamente uno y otro ojo. No enfoque el dedo sino algún fondo lejano. Verá el dedo saltar de un lado a otro, cambiando de posición con respecto al fondo. Haciendo una observación astronómica de este tipo se puede calcular matemáticamente la distancia al objeto cercano. En Viaje a las Estrellas cuento la historia de la paralaje astronómica.
La medición de la paralaje de Eros (descubierto en 1898) fue un paso fundamental, a principios del siglo XX, para medir con precisión la distancia entre la Tierra y el Sol, que es la escala fundamental para medir las distancias astronómicas. El otro método que se usó, también en una campaña internacional, fue la observación del tránsito de Venus delante del Sol. Los tránsitos de Venus son raros, ocurren cada ciento y pico de años, y curiosamente también hay uno este año, en junio (que lamentablemente no será visible desde la Argentina).
(Vea el update con las fotos que saqué.)
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31/01/2012
La oposición de Eros
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Viaje a las estrellas
22/10/2011
Ciencia que ladra...
¡Viaje a las Estrellas opcional con La Nación (hoy, sábado 22 de octubre)!
Ciencia que ladra... es la imperdible colección de divulgación científica publicada por Siglo XXI. La dirige Diego Golombeck, excelente científico y comunicador, y los autores son (somos) científicos que creen (creemos) que es hora de contar lo que sabemos y lo que hacemos. El año pasado tuve el placer de que Ciencia que ladra publicara mi libro Viaje a las Estrellas, que cuenta la historia de la medición del tamaño del universo, una historia de peripecias que recorre más de dos mil años de descubrimientos astronómicos, algunos casuales y otros fruto de trabajo duro, revoluciones científicas y tecnológicas, y mucho más.
El diario La Nación de Buenos Aires está publicando los libros de Ciencia que ladra y hoy, sábado 22 de octubre, estará en todos los kioscos Viaje a las Estrellas. ¡El que no lo tenga todavía, que corra a comprarlo!
Por otro lado, si bien es ya difícil encontrarlo en una librería, el libro no está agotado en la editorial, así que pueden pedírselo al librero, o comprarlo on line en Cúspide, en Tematika o directamente en Siglo XXI.
Además... ¿Escribiste tu propio libro de divulgación científica y no sabés cómo publicarlo? ¡Siglo XXI y La Nación han organizado un concurso! Será el PREMIO INTERNACIONAL CIENCIA QUE LADRA – LA NACIÓN. En el link están las bases. Es una excelente oportunidad, ya que existen muy pocos concursos de este tipo en nuestra lengua. Lástima que mi segundo libro no llegue a tiempo para presentarlo...
Por último... La semana que viene estaré en el 2o Encuentro Argentino de Jóvenes Astrónomos. Para mí es un honor y un misterio que me inviten a estos encuentros. Debe ser por joven.
El sábado que viene, un post más... post.
Ciencia que ladra... es la imperdible colección de divulgación científica publicada por Siglo XXI. La dirige Diego Golombeck, excelente científico y comunicador, y los autores son (somos) científicos que creen (creemos) que es hora de contar lo que sabemos y lo que hacemos. El año pasado tuve el placer de que Ciencia que ladra publicara mi libro Viaje a las Estrellas, que cuenta la historia de la medición del tamaño del universo, una historia de peripecias que recorre más de dos mil años de descubrimientos astronómicos, algunos casuales y otros fruto de trabajo duro, revoluciones científicas y tecnológicas, y mucho más.
El diario La Nación de Buenos Aires está publicando los libros de Ciencia que ladra y hoy, sábado 22 de octubre, estará en todos los kioscos Viaje a las Estrellas. ¡El que no lo tenga todavía, que corra a comprarlo!
Por otro lado, si bien es ya difícil encontrarlo en una librería, el libro no está agotado en la editorial, así que pueden pedírselo al librero, o comprarlo on line en Cúspide, en Tematika o directamente en Siglo XXI.
Además... ¿Escribiste tu propio libro de divulgación científica y no sabés cómo publicarlo? ¡Siglo XXI y La Nación han organizado un concurso! Será el PREMIO INTERNACIONAL CIENCIA QUE LADRA – LA NACIÓN. En el link están las bases. Es una excelente oportunidad, ya que existen muy pocos concursos de este tipo en nuestra lengua. Lástima que mi segundo libro no llegue a tiempo para presentarlo...
Por último... La semana que viene estaré en el 2o Encuentro Argentino de Jóvenes Astrónomos. Para mí es un honor y un misterio que me inviten a estos encuentros. Debe ser por joven.
El sábado que viene, un post más... post.
08/06/2011
Puyehue - Una cuestión de altura
Diez kilómetros. Doce kilómetros. Catorce kilómetros. Desde el sábado se repiten estas cifras para referirse a la altura de la columna eruptiva. ¿Alguien lo habrá medido? ¿O se menciona un número redondo, más o menos la altura a la que vuelan los aviones, el límite de la tropósfera?
Esta imagen que ya vimos del satélite Aqua, tomada una hora después del comienzo de la erupción, puede servir para hacer un cálculo. Es una foto muy impresionante (vale la pena clickearla para verla en todo su esplendor; se abrirá en una pestaña nueva). Aquí está registrada con una imagen de Google Earth, de manera que se ve el avance sobre la ciudad de Bariloche. Villa la Angostura ya estaba bajo la nube. La parte superior del paraguas de la columna eruptiva es bien chata en su parte frontal. Debe ser la parte más alta, donde se compensa su tendencia a subir porque está caliente con su tendencia a bajar por gravedad. El frente es nítido, y se ve la sombra que proyecta sobre la superficie, kilómetros más abajo. El Sol estaba al noroeste, de manera que la sombra se proyecta hacia el sudeste. La regla de medir de Google Earth permite ver que el borde de la sombra está 24 kilómetros delante la nube: el Llao-Llao ya estaba a oscuras mientras la nube todavía estaba en la isla Victoria.
¿Puede usarse esta imagen para calcular la altura de la pluma? La posición del Sol es fácil de averiguar: en Cartes du Ciel podemos ver que estaba a 20° de altura el sábado a las 18:50 UT. Supongamos que la foto fue tomada desde arriba. Entonces los 24 km son la base de un triángulo rectángulo como el que está dibujado acá. El lado vertical es la altura de la nube. El cociente de ambos es la tangente del ángulo. Despejando la altura, se obtiene:
¿Cómo? ¿Ocho coma siete? ¿No es muy bajito? Es lo que pensé al principio. Pero en seguida me di cuenta de que la sombra la vemos sobre la capa de nubes. ¿A qué altura están esas nubes? Bueno, podemos hacer una cuenta similar usando alguna nubecita que proyecte su sombra sobre el terreno. Ahí, abajo a la derecha marqué una. La sombra está 4,2 km delante de la nube. Mismo sol a 20° de altura. Misma cuenta. La nube resulta estar a 1,53 km de altura.
Ocho coma siete más uno coma cinco y monedas, da 10,27 kilómetros. No está mal. Además, el sitio donde medí la altura de la nube está a 1100 metros sobre el nivel del mar. Es 1,1 km adicional. En total: el tope de la nube, el sábado a la tarde, estaba a 11,37 kilómetros de altura. Once kilómetros. El borde de la tropósfera. Actualización: Dice Diana, en los comentarios, que la altura del borde de la tropósfera (el comienzo de la tropopausa) era de unos 11,7 km sobre Comodoro Rivadavia el sábado a la mañana. Además señala que, a mi cuenta, habría que sumar la altura de los dos cúpulas que se ven en la columna eruptiva, casi sobre el punto de la erupción. Yo no las sumé porque no estaba seguro de si estaban por encima de la parte chata de la pluma o no. Si las sumamos, tenemos unos 2 km más. Muy impresionante. ¡Gracias, Diana!
Los que leyeron mi libro Viaje a las Estrellas: De cómo (y con qué) los hombres midieron el universo, reconocerán este tipo de cálculo trigonométrico para hallar distancias desconocidas. Es un invento de los antiguos griegos, que lo usaron para medir el tamaño de la Tierra y la distancia a la Luna, y más de dos mil años después se sigue usando, para medir la distancia a las estrellas.
Fuentes: Las imágenes son de MODIS/NASA y Google Earth.
Esta imagen que ya vimos del satélite Aqua, tomada una hora después del comienzo de la erupción, puede servir para hacer un cálculo. Es una foto muy impresionante (vale la pena clickearla para verla en todo su esplendor; se abrirá en una pestaña nueva). Aquí está registrada con una imagen de Google Earth, de manera que se ve el avance sobre la ciudad de Bariloche. Villa la Angostura ya estaba bajo la nube. La parte superior del paraguas de la columna eruptiva es bien chata en su parte frontal. Debe ser la parte más alta, donde se compensa su tendencia a subir porque está caliente con su tendencia a bajar por gravedad. El frente es nítido, y se ve la sombra que proyecta sobre la superficie, kilómetros más abajo. El Sol estaba al noroeste, de manera que la sombra se proyecta hacia el sudeste. La regla de medir de Google Earth permite ver que el borde de la sombra está 24 kilómetros delante la nube: el Llao-Llao ya estaba a oscuras mientras la nube todavía estaba en la isla Victoria.
¿Puede usarse esta imagen para calcular la altura de la pluma? La posición del Sol es fácil de averiguar: en Cartes du Ciel podemos ver que estaba a 20° de altura el sábado a las 18:50 UT. Supongamos que la foto fue tomada desde arriba. Entonces los 24 km son la base de un triángulo rectángulo como el que está dibujado acá. El lado vertical es la altura de la nube. El cociente de ambos es la tangente del ángulo. Despejando la altura, se obtiene:
h = 24 km × tan 20° = 8,74 km.
¿Cómo? ¿Ocho coma siete? ¿No es muy bajito? Es lo que pensé al principio. Pero en seguida me di cuenta de que la sombra la vemos sobre la capa de nubes. ¿A qué altura están esas nubes? Bueno, podemos hacer una cuenta similar usando alguna nubecita que proyecte su sombra sobre el terreno. Ahí, abajo a la derecha marqué una. La sombra está 4,2 km delante de la nube. Mismo sol a 20° de altura. Misma cuenta. La nube resulta estar a 1,53 km de altura.
Ocho coma siete más uno coma cinco y monedas, da 10,27 kilómetros. No está mal. Además, el sitio donde medí la altura de la nube está a 1100 metros sobre el nivel del mar. Es 1,1 km adicional. En total: el tope de la nube, el sábado a la tarde, estaba a 11,37 kilómetros de altura. Once kilómetros. El borde de la tropósfera. Actualización: Dice Diana, en los comentarios, que la altura del borde de la tropósfera (el comienzo de la tropopausa) era de unos 11,7 km sobre Comodoro Rivadavia el sábado a la mañana. Además señala que, a mi cuenta, habría que sumar la altura de los dos cúpulas que se ven en la columna eruptiva, casi sobre el punto de la erupción. Yo no las sumé porque no estaba seguro de si estaban por encima de la parte chata de la pluma o no. Si las sumamos, tenemos unos 2 km más. Muy impresionante. ¡Gracias, Diana!
Los que leyeron mi libro Viaje a las Estrellas: De cómo (y con qué) los hombres midieron el universo, reconocerán este tipo de cálculo trigonométrico para hallar distancias desconocidas. Es un invento de los antiguos griegos, que lo usaron para medir el tamaño de la Tierra y la distancia a la Luna, y más de dos mil años después se sigue usando, para medir la distancia a las estrellas.
Fuentes: Las imágenes son de MODIS/NASA y Google Earth.
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Viaje a las estrellas
31/07/2010
Viaje a las estrellas
¡Atención pido al silencio, y silencio a la atención! Está próximo a aparecer en todas las librerías Viaje a las estrellas. Sí, se trata de mi libro de divulgación astronómico-histórica, anunciado aquí mismo con otro título hace algún tiempo. El cambio de título se debe exclusivamente a motivos editoriales, y estoy seguro de que a todos les encantará. Se publicará en la colección Ciencia que ladra (que desde hace poco tiene un sitio en Facebook, pueden encontarnos allí). Ésta es la tapa, que muestra a un excéntrico astrónomo echado en el piso y mirando por un telescopio vertical. Es Robert Hooke, un fascinante personaje de la revolución científica del siglo XVII, del cual no se conserva ningún retrato. En base a esto yo diría que a la ilustradora le salió bastante parecido.
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