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09/06/2018

El Mundial, el Barroco, San Pedro y los planetas

Di una charla sobre esta historia en el Instituto Balseiro. Pueden verla aquí.
 
Hace once mundiales (¡once!) el profesor de Historia entró al aula, saludó a los alumnos que lo esperábamos de pie junto a los pupitres ingleses de roble y fundición, miró el pizarrón y preguntó: "¿El profesor de Latín también está con lo del Mundial?" El profesor de Latín había dibujado con tiza esto:


Se parecía, claro, al popular logo del Mundial '78, que en esos días estaba por todos lados. Pero el profesor de Latín no había dicho nada de la Copa del Mundo. Imagino que le interesaba el fútbol, aunque fuera superficialmente: el profesor Abilio Bassets era un hombre culto y se interesaba por todo. Ese día nos había estado explicando el geométrico plan de la Plaza San Pedro, en Roma. Delante de la imponente basílica diseñada por Miguel Ángel, Gian Lorenzo Bernini había construido una magnífica plaza seca, ceñida por una cuádruple columnata monumental con esta forma. El año pasado así la fotografié desde la cima de la cúpula:


Bassets nos explicó que Bernini, genial arquitecto barroco, heredero del Renacimiento, había querido representar a la Iglesia recibiendo con los brazos abiertos a los fieles. La misma idea del artista que creó el logo del Mundial 78, por supuesto: abrazar a los visitantes. Y festejar los goles.

Dos detalles de la explicación me fascinaron: la parte ovalada de la plaza era una elipse, y si uno se paraba en los focos las cuatro filas de columnas resultaban alineadas, quedando visible sólo la más interior. ¿Sería posible? A los 13 años, yo acababa de aprender que las elipses eran las curvas que seguían los planetas en sus caminos alrededor del Sol, y sabía dibujarlas. Entendí, con los años, que las elipses se habían vuelto muy populares en la arquitectura post-renacimiento, seguramente por el rol prominente que jugaban en la astronomía. Y que moverse por una plaza donde lo que parece una muralla inexpugnable se vuelve transparente cuando uno llega al foco, el lugar del Sol, encajaba perfectamente con la teatralidad del Barroco. Así que el año pasado me pasé un buen rato disfrutando del efecto:


Ahora bien, resulta que lo que nos contó Bassets sólo es aproximadamente cierto. Los puntos especiales de la plaza no son los focos (que estarían donde están las fuentes), sino que están más cerca del obelisco central, marcados con adoquines especiales de mármol blanco y pórfido, donde dice "centro del colonnato ~".

Lo comprobé tratando de verificar la definición geométrica de la elipse: que la suma de las distancias de cada foco a cualquier punto de la curva es la misma. No era. Lo hice caminando, esquivando turistas y vallados, pero no daba. Desde las fuentes, que parecían mejor posicionadas, daba un poco mejor, pero tampoco. Me pregunté si sería porque no podía caminar desde el centro de la fuente, así que intenté hacerlo en Google Earth:


Me fui sin saber lo que pasaba. Pasó un año, y me acordé de googlearlo. No me costó descubrir la verdad: la plaza no es elíptica. Hay un uso informal de las palabras óvalo y elipse como si fueran lo mismo, pero los óvalos en realidad son curvas trazadas con arcos de círculos, con distintos centros y radios, parecidas a elipses pero más fáciles de dibujar. Encontré un trabajo presentado en una conferencia de matemática que discute precisamente el caso de la Plaza San Pedro. Una elipse y un óvalo con las mismas proporciones que la plaza son casi idénticos:


La elipse es la curva azul y el óvalo, trazado con cuatro círculos, es la negra. Bernini eligió el óvalo, y puso las fuentes en los lugares donde hubieran estado los focos de la elipse:


El plano de la izquierda (A) muestra los cuatro círculos usados para trazar el óvalo. Uno de los grandes, además, abarca hasta la escalinata de San Pedro (seguro que a propósito). Las columnatas recorren algo más que la curva de los círculos más pequeños. Además, sus centros están en los puntos marcados con los adoquines de pórfido, centros de las columnatas. Ésta es la clave. Resulta que, siendo la curva circular, sus perpendiculares son radios y permiten alinear las cuatro columnatas de manera que todas las filas se crucen en un punto, el centro del círculo (izquierda en la figura de abajo). Si la curva fuera una verdadera elipse, ¡las perpendiculares no se cruzarían en un punto! Dibujarían, en cambio, esta complicada envolvente:


Es decir, al caminar por la plaza uno vería que la columna interior oculta las otras tres sólo en una dirección, cambiante al movernos alrededor del obelisco. No tendría el efecto realmente sorprendente de desmaterialización que produce la conjunción simultánea de toda la columnata, cuando el bosque de columnas parece desaparecer. Bernini sacrificó la geometría y la astronomía por el arte.


La construcción de la plaza terminó en 1667. Al mismo tiempo, en la campiña inglesa, el joven Isaac Newton se tomaba un año sabático en casa de su madre a causa de la peste, durante el cual inventó el cálculo infinitesimal, descubrió la ley de la gravitación, y demostró que las órbitas de los planetas tenían que ser las elipses que había descubierto Kepler. ¿Cómo se compara la "elipse" de Bernini con las órbitas de los planetas? Salta a la vista que es demasiado excéntrica: midiendo en Google Earth el cociente entre la distancia entre las fuentes y el eje mayor me da una excentricidad de 2/3. El planeta más excéntrico conocido en tiempos de Bernini era Mercurio, con una excentricidad apenas mayor que 1/5. Plutón no llega a 1/4. Dibujadas, la órbita de Mercurio (naranja), la columnata (azul) y un círculo (verde) se comparan así:


Al comenzar un nuevo Mundial en condiciones precarias, nos encomendamos a Messi...


El artículo citado, de donde tomé algunas de las figuras, es:

Carlini & Magrone, Ellipses and ovals in the physical space of St. Peters Square in Rome, Proceedings of the 16th Conference of Applied Mathematics APLIMAT 2017, Bratislava.

Las fotos son mías.

12/11/2016

¡Todos a observar la Hiperluna!

¿Una súper superluna? ¿Una hiperluna? ¿Será verdad? ¿O será uno de esos cuentos que vuelan por la Web?

Las dos cosas. Hay algo de cierto y bastante de exageración mediática. Es cierto que la próxima luna llena será una superluna, una luna llena más grande que lo habitual. Pero no hay que exagerar las expectativas: será apenas más grande. ¿Vale la pena verla? ¡Claro! ¡Siempre vale la pena observar la Luna!

Alguien se preguntará cómo puede ser que la Luna se vea más grande. Para eso, debería estar más cerca. Pero la Luna está en órbita alrededor de la Tierra, ¿cómo va a estar más cerca? Ya lo hemos contado, pero el público se renueva: resulta que la órbita de la Luna no es redonda. Es un óvalo (una elipse). Esto hace que, una vez por mes, la Luna esté más cerca de la Tierra y se vea más grande. Y uno se pregunta entonces por qué no hay superlunas todos los meses. Resulta que a veces este acercamiento (se llama perigeo) coincide con la luna llena, y a veces no. Cuando coincide con la luna llena tenemos una superluna. Ocurre más o menos una vez por año.

La diferencia de tamaño es considerable, si bien todavía no estoy seguro de si es realmente apreciable a ojo. Sobre todo porque uno no tiene, para compararla, más que el recuerdo de la luna llena anterior. Claro que si uno hace una foto sí se puede notar la diferencia. Aquí hay una foto de una superluna y una "miniluna" (una luna llena durante el máximo alejamiento de la Tierra, que se llama apogeo). No hay Photoshop: ambas fotos están tomadas exactamente con el mismo equipo fotográfico.


La luna llena de esta semana es una superluna... ¡pero además es una súper superluna! ¿Por qué? La órbita de la Luna en realidad no es una elipse simple, es más complicada, debido principalmente a la influencia del Sol. Así que los perigeos no son todos iguales. Y resulta que este perigeo es particularmente cercano, y que la luna llena ocurre casi exactamente al mismo tiempo. En los noticieros dicen que será el más cercano en quichicientos años. No sé, puede ser, la verdad que no verifiqué los números y no quiero repetirlos sin revisarlos. Ni vale la pena: la diferencia será en todo caso mínima. Lo que sí hice fue graficar la distancia a la Luna en Wolfram Alpha:


La línea roja es hoy viernes (cuando estoy escribiendo ésto). Cada mínimo es un perigeo, y se nota claramente que el próximo es bien cercano. Ergo: "hiperluna".

¿Cuándo podemos observarla? El momento exacto del perigeo y la luna llena no nos favorece: será a las 8:30 de la mañana (hora argentina), cuando la Luna esté del otro lado del mundo. Pero no hay mal que por bien no venga, porque tendremos entonces dos superlunas al precio de una, ya que la podemos ver salir doce horas antes y doce horas después. El domingo 13 a las 19:40, y el lunes 14 a las 20:54, sale la superluna en Bariloche. La hora exacta depende desde dónde observemos, y típicamente será visible algunos minutos después porque desde nuestra ciudad no vemos el horizonte sino los cerros lejanos de la estepa hacia el Este.


En Buenos Aires, por ejemplo, la luna llena sale a las 18:38 del domingo y a las 19:49 del lunes 14. Piensen, además, que la Luna en el horizonte, aunque parece más grande, está un radio terrestre más lejos que cuando alcanza su punto más alto. Otro día lo comentaremos.

En definitiva: es más bien un fenómeno social que astronómico, fomentado en años recientes por las redes sociales. Vale la pena aclarar que no tiene absolutamente ninguna consecuencia en la salud y los asuntos humanos. Pero la salida de la Luna llena es un evento hermoso, nos conecta con el universo, y siempre vale la pena verlo.


Quien quiera sacar fotos de superlunas y minilunas tiene que prepararse con anticipación. Y para hacerlo puede usar mi Calculadora de Superlunas y Minilunas, siempre disponible en el margen derecho del blog.

19/09/2015

Supereclipse

Súper superluna + Eclipse = Supereclipse
El domingo 27 de septiembre a la noche. No te lo pierdas.  

Lo publico hoy así tienen tiempo de prepararse: el eclipse lunar total de la semana que viene es superespecial.

La órbita de la Luna alrededor de la Tierra no es redonda. Es un óvalo (una elipse) que hace que, una vez por mes, la Luna esté más cerca de la Tierra y se vea más grande. A veces este acercamiento (el perigeo) coincide con la luna llena, y a veces no. La diferencia de tamaño es considerable, si bien todavía no estoy seguro de si es realmente apreciable a ojo. Estas superlunas hoy en día se promocionan en los noticieros y en las redes sociales, así que seguramente todos las conocen. Aquí hay una foto de una superluna y una miniluna (una luna llena durante el máximo alejamiento de la Tierra). No hay Photoshop: ambas fotos están tomadas exactamente con el mismo equipo fotográfico.


La luna llena de esta semana es una superluna... ¡pero además es una súper superluna! ¿Por qué? Resulta que no todos los perigeos son iguales. La órbita de la Luna es más complicada, debido principalmente a la influencia del Sol. Si uno revisa la distancia de la Tierra a la Luna día por día se encuentra con lo siguiente:


Cada oscilación de esta línea hacia arriba y hacia abajo es una vuelta de la Luna alrededor de la Tierra, alejándose hasta el apogeo y regresando al perigeo. Pero, como se puede apreciar, ¡los mínimos no son todos iguales! (Los máximos tampoco, pero menos.) Hay perigeos más cerca y perigeos más lejos, en un ciclo se repite cada pocos meses a medida que la Tierra se mueve alrededor del Sol junto con la Luna. Fíjense: el próximo perigeo (donde está la línea roja) será particularmente cercano. La Luna estará a poco más de 350 mil kilómetros, y se verá ocupando casi 34 segundos de arco en el cielo, bastante más que lo habitual y casi el máximo posible. ¡Será una súper superluna! Para verla desde que salga (19:30 en Bariloche, la hora exacta depende de dónde estés). 

¡Pero no se vayan a dormir, porque falta el eclipse! La súper superluna se meterá totalmente en la sombra de la Tierra antes de la medianoche. El eclipse durará horas, entre la etapa parcial del comienzo, la total, y la etapa parcial del final. Para los que quieran ver aunque sea un poquito, sin congelarse ni aburrirse, lo mejor es ver el momento en que la Luna se oculta por completo. Esto ocurrirá a las 23:11 (hora argentina). Así que entre las 11 menos cuarto hasta las 11 y media es una buena opción. 


No dejen de observar el color rojo de la Luna eclipsada (en la figura, los círculos rojos son la sombra de la Tierra, que por supuesto no vemos directamente en el eclipse). ¿Por qué no desaparece por completo la Luna al meterse totalmente en la sombra de la Tierra? Después de todo, su única fuente de iluminación es la luz del Sol. La tenue luz roja proviene de todos los amaneceres y todos los atardeceres del mundo a la vez, que tiñen con su luz enrojecida el cono de sombra del planeta. Hay una explicación más detallada en una nota del año pasado, acá


El que quiera tomar fotos de la superluna y la miniluna no tiene más que consultar mi Calculadora de Perigeos y Apogeos. El gráfico de la distancia de la Tierra a la Luna está hecho en Wolfram Alpha.

Nunca está de más decir que el eclipse no tiene ningún efecto físico sobre las personas, no hay mareas ni superlunas ni color rojo que valga (está explicado acá). No tiene nada que ver con la sangre, ni con el Apocalipsis ni ocho cuartos.

13/08/2011

Los colores de la Luna

Horas antes de la erupción del Cordón Caulle publiqué esta nota, que me parece pasó completamente desapercibida por la vorágine de notas volcánicas. La rescato hoy, dos meses después, porque me parece que está buena. (A propósito, los dos meses de erupción, vistos desde el espacio, tienen su interés. Hice un montaje que puede verse acá.)

La colorida figura de aquí al lado es un mapa geológico de la Luna. No fue hecho por la NASA ni por el Servicio de Geología de los Estados Unidos, sino por mí mismo. Úselo por propia cuenta y riesgo si, en una de ésas, decide aventurarse en la minería selenita. ¿Cómo lo hice? La Luna parece blanca a simple vista —bueno, cuando no está muy baja en el cielo, circunstancia en que se tiñe de rojo por dispersión de la luz en la atmósfera de la Tierra. Inclusive a través de binoculares o telescopio su superficie parece desprovista de color. Mirando con cuidado, sin embargo, se alcanzan a distinguir algunos tonos apagados, en particular observando los distintos grises de los mares. Veamos.

Esta es una linda foto de la Luna llena, tomada hace unos meses (el 21 de noviembre de 2010). De hecho, ¡es la que usé para hacer el mapa! Los tonos que mencionaba son los que se ven aquí. Prestando atención se alcanza a ver, por ejemplo, que el Mar de la Serenidad es de un gris distinto que el Mar de la Tranquilidad, ¿no? Agrándenla para verla mejor. Yo me quedo aquí esperando. (Serenidad es el mar redondo arriba del centro, mientras que Tranquilidad es el que tiene forma de cardioide, justo a su derecha. La nota sobre el aspecto de la Luna llena está aquí.)

Con un programa de edición de imágenes es fácil aumentar la saturación de una foto y así volver más notables estos sutiles colores. En esta imagen cada etapa corresponde a un aumento de la saturación (50% en los 3 primeros pasos, 30% en los últimos, me equivoqué en los cartelitos). Las muestro todas juntas para que se vea cómo van haciéndose nítidos los colores. Todas estas imágenes pueden clickearse para verlas un poco más grandes, pero los originales son aun mayores. Si alguien está desesperado por verlas en toda su magnitud (no sé, porque tiene un monitor muy grande, o lo que sea), no tiene más que pedírmelas.

Esta es la imagen final, bien saturada pero sin exagerar. ¡Está buenísima! El Mare Serenitatis es rojo al medio, con un anillo azul alrededor, y este anillo es del color de (partes de) Tranquilitatis. Casi los mismos colores se ven formando un mosaico complejo en el Mar de las Lluvias, a la izquierda del de la Serenidad (se divisa su borde circular casi todo alrededor, excepto donde se une al Océano de las Tormentas, que es el mar grandote e irregular que ocupa buena parte de la región inferior izquierda en esta imagen).

Con la imagen de colores saturados, después, uno puede cambiar los colores como se le antoje hasta alcanzar algún efecto deseado y que se distingan las diferentes regiones. Yo invertí los colores (hice un "negativo") y después mezclé canales, ecualicé intensidades, volví a saturar, hasta que me gustó el resultado. Además la enderecé para que el Norte estuviera arriba y el Sur abajo, qué embromar. Quedó esta imagen de la derecha.

Para convertir la foto de la cara visible de la Luna en un mapa hay que hacer varias cosas adicionales. Primero hay que deformar la imagen adecuadamente, compensando el efecto que produce la perspectiva al observar una superficie esférica con sus distintos ángulos de inclinación. Esto se puede hacer matemáticamente sin problemas, y el resultado es esta simpática "luna almohadón". En la foto original, los meridianos de la Luna los vemos como elipses de distinta elongación (siguen apareciendo las elipses). Mediante esta reproyección los meridianos pasan a ser líneas rectas verticales, lo cual es más razonable.

Como el resultado era una proyección medio rara volví a deformar matemáticamente, para obtener algo que creo que se llama proyección cilíndrica simple (no: no era una de las proyecciones habituales en los Mapas Rivadavia...). Acá están representadas esquemáticamente las tres etapas. En cada una están señalados el ecuador (la línea horizontal) y varios meridianos: el meridiano central (0° de longitud) y tres meridianos a cada lado (30°, 60° y 90° al Este y al Oeste; los meridianos de 90° son los bordes, tanto del círculo como de los cuadrados). La relación matemática que lleva de izquierda a derecha es muy sencilla, y la dejo como ejercicio para el lector. ¡Pueden dejar las soluciones en los comentarios!

La proyección cilíndrica es también la que usan los mapas planetarios en Celestia. Así que aproveché para superponer mi mapa de colores a uno de Celestia a ver cómo había quedado. Aquí está, haciendo parcialmente transparente el mapa de colores para que se vea el otro. La coincidencia es bastante buena, sobre todo teniendo en cuenta que al enderezar el eje Norte-Sur lo hice a ojo, y que no tuve en cuenta ni la libración de la Luna de ese día (un balanceo, que resulta evidente en parte por el hecho de que el polo sur está inclinado hacia nosotros y el polo norte no aparece) ni la corrección por la distancia finita a la Luna, ni quién sabe cuántas cosas más,  ya que mis conocimientos de cartografía son muy rudimentarios...


Nota: Este mapa geológico de la Luna no es un invento mío, sino que está basado en ideas de Filipe Alves, quien fue el primero en hacerlo hace algunos años. Aquí da instrucciones técnicas de cómo hacerlo, en las cuales me basé. La reproyección es sólo un poco de geometría.

Nota 2: Los únicos relevamientos mineralógicos de la Luna realmente confiables son los que hizo la sonda Clementine en 1994. Clementine fue una demostración de tecnología, de manera que la calidad no es perfecta. Sus datos son accesibles on line aquí. Hice un mapa basado en estos datos componiendo la concentración de titanio (canal rojo) y de hierro (canal azul), y éste es el resultado. Las lavas con más titanio son las más rosadas: notablemente la región occidental del Mar de la Tranquilidad. Esto coincide con lo que se ve en mi mapa: es el amarillo más anaranjado.

04/06/2011

Los colores de la Luna

La colorida figura de aquí al lado es un mapa geológico de la Luna. No fue hecho por la NASA ni por el Servicio de Geología de los Estados Unidos, sino por mí mismo. Úselo por propia cuenta y riesgo si, en una de ésas, decide aventurarse en la minería selenita. ¿Cómo lo hice? La Luna parece blanca a simple vista —bueno, cuando no está muy baja en el cielo, circunstancia en que se tiñe de rojo por dispersión de la luz en la atmósfera de la Tierra. Inclusive a través de binoculares o telescopio su superficie parece desprovista de color. Mirando con cuidado, sin embargo, se alcanzan a distinguir algunos tonos apagados, contrastantes, en particular observando los distintos grises de los mares. Veamos.

Esta es una linda foto de la Luna llena, tomada hace unos meses (el 21 de noviembre de 2010). De hecho, ¡es la que usé para hacer el mapa! Los tonos que mencionaba son los que se ven aquí. Prestando atención se alcanza a ver, por ejemplo, que el Mar de la Serenidad es de un gris distinto que el Mar de la Tranquilidad, ¿no? Agrándenla para verla mejor. Yo me quedo aquí esperando. (Serenidad es el mar redondo arriba del centro, mientras que Tranquilidad es el que tiene forma de cardioide, justo a su derecha. La nota sobre el aspecto de la Luna llena está aquí.)

Con un programa de edición de imágenes es fácil aumentar la saturación de una foto y así volver más notables estos sutiles colores. En esta imagen cada etapa corresponde a un aumento de la saturación (50% en los 3 primeros pasos, 30% en los últimos, a pesar de lo que puse en los cartelitos). Las muestro todas juntas para que se vea cómo van haciéndose nítidos los colores. Todas estas imágenes pueden clickearse para verlas un poco más grandes, pero los originales son aun mayores. Si alguien está desesperado por verlas en toda su magnitud (no sé, porque tiene un monitor muy grande, o lo que sea), no tiene más que pedírmelas.

Esta es la imagen final, bien saturada pero sin exagerar. ¡Está buenísima! El Mare Serenitatis es rojo al medio, con un anillo azul alrededor, y este anillo es del color de (partes de) Tranquilitatis. Casi los mismos colores se ven formando un mosaico complejo en el Mar de las Lluvias, a la izquierda del de la Serenidad (se divisa su borde circular casi todo alrededor, excepto donde se une al Océano de las Tormentas, que es el mar grandote e irregular que ocupa buena parte de la región inferior izquierda en esta imagen).

Con la imagen de colores saturados, después, uno puede cambiar los colores como se le antoje hasta alcanzar algún efecto deseado y que se distingan las diferentes regiones. Yo invertí los colores (hice un "negativo") y después mezclé canales, ecualicé intensidades, volví a saturar, hasta que me gustó el resultado. Además la enderecé para que el Norte estuviera arriba y el Sur abajo, qué embromar. Quedó esta imagen de la derecha.

Para convertir la foto de la cara visible de la Luna en un mapa hay que hacer varias cosas adicionales. Primero hay que deformar la imagen adecuadamente, compensando el efecto que produce la perspectiva al observar la superficie esférica con sus distintos ángulos de inclinación. Esto se puede hacer matemáticamente sin problemas, y el resultado es esta simpática "luna almohadón". En la foto original, los meridianos de la Luna los vemos como elipses de distinta elongación (sí, más elipses). Mediante esta reproyección los meridianos pasan a ser líneas rectas verticales, lo cual es más razonable.

Como el resultado era una proyección medio rara volví a deformar matemáticamente, para obtener algo que creo que se llama proyección cilíndrica simple (no: no era una de las proyecciones habituales en los Mapas Rivadavia...). Acá están representadas esquemáticamente las tres etapas. En cada una están señalados el ecuador (la línea horizontal) y varios meridianos: el meridiano central (0° de longitud) y tres meridianos a cada lado (30°, 60° y 90° al Este y al Oeste; los meridianos de 90° son los bordes, tanto del círculo como de los cuadrados). La relación matemática que lleva de izquierda a derecha es muy sencilla, y la dejo como ejercicio para el lector. ¡Pueden dejar las soluciones en los comentarios!

La proyección cilíndrica es también la que usan los mapas planetarios en Celestia. Así que aproveché para superponer mi mapa de colores a uno de Celestia a ver cómo había quedado. Aquí está, haciendo parcialmente transparente el mapa de colores para que se vea el otro. La coincidencia es bastante buena, sobre todo teniendo en cuenta que al enderezar el eje Norte-Sur lo hice a ojo, y que no tuve en cuenta ni la libración de la Luna de ese día (un balanceo, que resulta evidente en parte por el hecho de que el polo sur está inclinado hacia nosotros y el polo norte no aparece) ni la corrección por la distancia finita a la Luna, ni quién sabe cuántas cosas más (mis conocimientos de cartografía son muy rudimentarios...).


Nota: Este mapa geológico de la Luna no es un invento mío, sino que está basado en ideas de Filipe Alves, quien fue el primero en hacerlo hace algunos años. Aquí da instrucciones técnicas de cómo hacerlo, en las cuales me basé. La reproyección es sólo un poco de geometría.

Nota 2: Los únicos relevamientos mineralógicos de la Luna realmente confiables son los que hizo la sonda Clementine en 1994. Clementine fue una demostración de tecnología, de manera que la calidad no es perfecta. Sus datos son accesibles on line aquí. Hice un mapa basado en estos datos componiendo la concentración de titanio (canal rojo) y de hierro (canal azul), y éste es el resultado. Las lavas con más titanio son las más rosadas: notablemente la región occidental del Mar de la Tranquilidad. Esto coincide con lo que se ve en mi mapa: es el amarillo más anaranjado.

20/11/2010

Lunas grandes, lunas chicas

Estas dos fotos de la luna llena fueron tomadas con la misma cámara, a través del mismo telescopio, y desde el mismo lugar de la Tierra (el balcón de mi casa). ¿Por qué una es más grande que la otra? No, la respuesta no tiene nada que ver con la ilusión que hace parecer a la Luna más grande cuando está cerca del horizonte (es una verdadera ilusión, así que no se la puede fotografiar). No, tampoco es un truco de Photoshop. Siga leyendo para enterarse.