sábado, 26 de diciembre de 2020

La Luna en 2021

Terminemos el año con un clásico de En el Cielo las Estrellas: todas las lunas del 2021. Aquí están, comprimidas en 3 minutitos, con el tiempo acelerado 200 mil veces, y vista con el sur hacia arriba, como la vemos en nuestro hemisferio.

¡A no perderse el eclipse total de mayo! En Bariloche, se produce poco antes del amanecer, lo cual es una excelente ocasión para la fotografía, como en este eclipse del año 2007:

Hay un segundo eclipse lunar en noviembre, parcial, también en horas de la madrugada. Estén atentos. 

Los dos eclipses solares de 2021 no son fácilmente accesibles. Habrá uno anular en regiones árticas, y uno total visble desde la Antártida. ¡El tercero consecutivo en territorio argentino! Veremos si alguien los fotografía. 

¡Felices Fiestas, y buen 2021!

sábado, 19 de diciembre de 2020

Sorpresas del Gran Eclipse Patagónico

El Gran Eclipse Patagónico fue de una preciosura inigualable. A pesar del viento de 60 km/h, y de varias dificultades de hardware y software, el setup fotográfico funcionó razonablemente bien y me permitió disfrutar de la observación mientras las fotos se hacían casi solas. Como me pedí toda la semana de vacaciones me la pasé revisándolas, procesando y seleccionando imágenes para revivir y reforzar el recuerdo del evento, y para mostrarlas aquí.

Me salteo la aburrida fase parcial (la de los anteojitos), durante la cual vimos la silueta de la Luna cubriendo la cara de un Sol sin manchas. Justo antes del eclipse total mucha gente vio luces y sombras danzantes, que alguien me describió como "la sombra del viento". Se trata del mismo fenómeno del titilar de las estrellas, pero mucho más brillante (googleen shadow bands). Inmediatamente después, el anillo de diamante:

El "diamante" es el último pedacito de fotósfera, la superficie brillante del Sol, mientras alrededor de la silueta de la Luna ya se empieza a ver la corona, que es la dinámica atmósfera solar.

Como la Luna no es una esfera lisa, sino que tiene montañas y valles, antes de desaparecer la luz de la fotósfera se desgrana brillando por los valles lunares, y vemos unas perlas o cuentas de Baily engarzadas al anillo de la corona:

Al terminar la fase total, por supuesto, ambos fenómenos vuelven a verse, invertidos. Y distintos, porque el relieve lunar es diverso. Y lo mismo ocurre en cada eclipse, de manera que hoy en día algunos aficionados eligen el sitio de observación basado en cómo se verán estas perlas de luz, ya que conocemos el relieve lunar con enorme precisión y podemos predecirlas con exactitud.

En la foto, a ambos lados de las cuentas de Baily, ya vemos las grandes prominencias rojas, que son parte de la cromósfera. Se las veía perfectamente a simple vista, y eran gloriosas en los binoculares.


Las prominencias fueron una de las grandes diferencias con el eclipse del año pasado, ya que fueron numerosas, enormes (mayores que la Tierra entera) y todo alrededor de la silueta lunar.

Aunque parecen llamaradas las prominencias son solamente gas caliente, ya que, como sabemos, el Sol no es de fuego. El color rojo es el característico de la emisión del hidrógeno cuando su electrón salta del nivel energético 3 al 2. Se llama H-alpha en la serie de Balmer, tiene una longitud de onda de 656 nanómetros, y es bien conocido por los aficionados ya que es responsable del rojo de las nebulosas brillantes.

Por encima de la cromósfera se extiende la corona solar, la inmensa atmósfera del Sol, hecha de una substancia eléctrica que el campo magnético solar peina en filamentos y pétalos. La corona también se vio muy distinta que el año pasado, mucho más simétrica alrededor de la estrella, lo cual delata que el Sol está saliendo del mínimo de actividad.


Algo que no sale en las fotos es que la corona se vio de un blanco plateado furioso, muy distinto del nacarado del año pasado. Pero algo que sí sale en las fotos, aunque no llegué a reconocerla en el momento, es esa estructura en forma de gota grande como el Sol. Preparé unas versiones con un procesamiento más fuerte para que se destaque su aspecto de burbuja en la corona:

Esta estructura es una eyección de masa coronal. Son eventos extremadamente violentos y energéticos, que se producen como resultado de fulguraciones. Cuando se dirigen hacia la Tierrra pueden desatar tormentas geomagnéticas en nuestro planeta, con abundancia de auroras polares, radiación que afecta los satélites artificiales, astronautas y tripulaciones aéreas, e incluso redes eléctricas y oleoductos en la superficie. Algunos días antes, en una charla o una entrevista, justamente había mencionado la posibilidad, ya que la corona se había visto bastante activa. ¡Tuvimos suerte y ocurrió una eyección de masa coronal durante el eclipse! La produjo una fulguración de categoría C4.0 (mediana) en la región activa 2792. La eyección puede verse en las imágenes del telescopio espacial solar SOHO, que tiene un coronógrafo que produce un eclipse artificial. La hora indicada es UT (nuestro eclipse total comenzó a las 16:08UT). El círculo blanco representa el disco del Sol. Como se ve, los eclipses naturales permiten observar una parte de la corona y sus fenómenos que estos instrumentos no muestran. Por esta razón los eclipses siguen teniendo un interés científico en el estudio del Sol.

La fulguración ocurrió en la región que se ve activa en el centro de esta exquisita imagen de otro telescopio solar espacial, el SDO:

En el limbo del Sol está la gran prominencia que vimos a simple vista. El color es distinto porque es una imgen en radiación ultravioleta de 171 Å, convertida a dorado. Veamos también un video. La fulguración y la resultante eyección se ven (fugazmente) apenas pasada la mitad del video. Coincidió con el comienzo del eclipse en nuestro sitio de observación, a las 14:45UT:

La eyección de masa coronal fue la primera sorpresa del eclipse. ¡La segunda fue un cometa! Durante el eclipse busqué brevemente y sin éxito el cometa C/2020 S3 Erasmus, que pasó por su perihelio el día antes. Mi campo fotográfico no alcanzaba hasta su posición a 11 grados del Sol (no sé si alguien lo habrá capturado). Pero revisando con lupa mis fotos encontré otro. Un cometita anónimo sungrazer (rasante del Sol), de los que habitualmente se ven en los coronógrafos del SOHO. Apenas se ve en mi foto, pero revisé de nuevo las imágenes de SOHO y allí estaba. 

En mi foto hice un recorte, porque es difícil de ver, y más difícil si se quedan con la imagen de esta columna, y peor aún si la leen en el teléfono. Pero allí está. Los otros puntitos que se ven en la imagen de SOHO son casi todos rayos cósmicos. Hice un gif para que se vea su movimiento y, según me parece, su desaparición (¿tal vez al encontrarse con la onda de choque de la eyección?).

Durante los dos minutos de totalidad hice varias ráfagas de fotos, abarcando cada una de ellas 11 stops de exposición para crear imágenes de gran rango dinámico. El cometa se ve claramente en una de ellas, y en las demás aparece movido (así como las estrellas), tal vez por el viento. Así que no pude hacer un apilado para tener una foto mejor. Si consigo rescatar algo más, ya sea del cometa o de la eyección de masa coronal, ya lo contaré aquí.

Ahora he visto, con mis propios ojos, una supernova y una eyección de masa coronal. ¿Qué tul? 


PD: El cometa tiene nombre: C/2020 X3 (SOHO). Ah, y la foto de la sombra es del satélite GOES-16.

sábado, 12 de diciembre de 2020

La Gran Conjunción de 2020

Si estás buscando información del eclipse, fijate la nota de la semana pasada: Qué observar en el #GranEclipsePatagónico.

El 21 de diciembre se producirá una conjunción extraordinaria de los planetas Júpiter y Saturno. Mirando al Oeste al comienzo de la noche los dos planetas se verán tan juntitos que casi se confundirán en un único lucero del ocaso:

La distancia entre Júpiter y Saturno será de un décimo de grado (mucho menos que una Luna, que ocupa medio grado en el cielo). Será una situación ideal para ver y fotografiar ambos planetas gigantes simultáneamente a través de un telescopio. La máxima aproximación (el apulso) será a las 13:30 UT (10:30 UT-3 hora argentina). Pero, como se ve, a las 22:30 de la noche del 21 la conjunción será todavía muy cercana. Un día antes, en la noche del 20, la distancia será de menos de 8 minutos de arco. Ténganlo en cuenta, según cómo venga el pronóstico de nubes. El 22 ya estarán a 10 minutos y medio (nada despreciable). 

Si podés, observalos todos los días, para ver cómo se van acercando. No se necesita ningún instrumento. El día 16 los visitará la Luna, que viene de su propia conjunción con el Sol en el #GranEclipsePatagonico

Estas conjunciones (aproximaciones en el cielo) entre Júpiter y Saturno son raras. La combinación de los períodos orbitales de Júpiter (11.86 años) y Saturno (29.5 años) hace que se produzcan cada 20 años más o menos. Podemos verlo en un gráfico. Si suponemos que las órbitas son circulares, y que los planetas recorren sus 360 grados de manera uniforme, a lo largo de los años trazan estas dos líneas:

Vemos que cada 20 años las líneas de Júpiter y de Saturno se cruzan, indicando que están en el mismo ángulo de la órbita, alineados con el Sol (formando una sizigia, palabra buenísima para el scrabble, y mejor en inglés: syzygy). En esa situación, desde la Tierra, se los ve en conjunción.

No todas las Grandes Conjunciones son iguales. La de 2020, a apenas un décimo de grado, es extraordinaria. Es la más cercana desde el año 1623, cuando también se acercaron a 0.1°. Aquélla fue la primera Gran Conjunción, además, en producirse después del invento del telescopio. Curiosamente, ¡parece que nadie la observó! La de 1683, con los planetas al doble de separación, 0.2°, fue la primera que los astrónomos vieron con ambos en el mismo campo del telescopio. 

En 1603 se produjo una Gran Conjunción casi desapercibida (por su proximidad al Sol, como la de 2000, también notable), a la que meses después se les unió Marte y atrajo gran atención. Johannes Kepler observó el triángulo, y en medio de los tres planetas descubrió su "nova" (la más reciente supernova galáctica). Estudió sus posiciones con precisión, calculó las efemérides, y llegó a una conclusión que agregó como apéndice en su libro sobre la estrella nueva. Allí Kepler sugiere que la estrella que vieron los Reyes Magos, que les anunció el nacimiento de Jesús, fue una Gran Conjunción (a 1°) que se produjo en mayo del año 7 A.C. La Gran Conjunción de 2020 se produce muy cerca de la Navidad, así que podemos decir que es la Estrella de Belén. Se non è vero, è ben trovato. 

 


Burke-Gaffney, Kepler and the Star of Betlehem, Journal of the Royal Society of Canada 1:417 (1937). De allí tomé la figura de la observación de Kepler. 

Las otras figuras están hechas con Stellarium.

En los medios están diciendo que una Gran Conjunción como esta no ocurre desde hace 800 años. No sé de dónde sacaron ese número, ya que la de 1623 fue como la de 2020. La de 1226, eso sí fue a apenas 2 minutos de separación, eso sí, una cosa de locos.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Qué observar en el #GranEclipsePatagónico

Desde casi toda Sudamérica el eclipse de Sol del 14 de diciembre será parcial. También desde la región de totalidad (rosa oscuro en el mapa) antes y después del eclipse total. ¡No lo mires por la tele! Bajate la app Eclipse Calculator de la Universidad de Barcelona para tener los tiempos exactos de cada fase en el lugar donde te encuentres, y salí a verlo con tus propios ojos. ¿Qué observar?

El eclipse parcial

Con filtros adecuados se puede mirar el Sol y ver la silueta de la Luna progresando sobre su disco. Es seguro usar anteojitos de eclipse, y también vidrios de máscara de soldar, del número 12 o superior (se compran en las ferreterías y son baratos). Ni anteojos de sol, ni radiografías, ni vidrios de botella, ni papel de regalo, son adecuados. Si usás alguno de estos durante varios minutos, te vas a arruinar la vista.

Usando un colador, una espumadera, un tejido calado, o hasta el follaje de un árbol, se puede ver la forma del sol eclipsado en la sombra que proyectan. Posta. Si no conseguiste anteojitos ni vidrio de soldar, ésta es la manera segura más barata. Haciendo perforaciones en un cartón con un clavo se puede escribir un mensaje y hacer una proyección eclíptica súper cool:


En las regiones donde el Sol queda bien finito cambia la "calidad" de la luz, las sombras de cualquier objeto se vuelven más nítidas (y "raras" donde sea muuuuy finito). Prestá atención. Fijate la sombra de tu mano, por ejemplo. Sacale una foto. 

Si observás el Sol durante un segundo con binoculares o un telescopio sin un filtro adecuado destruirás instantánemanete tus ojos. No lo hagas. ¿Cuál es un filtro adecuado? Si no lo sabés, no es adecuado. No te arriesgues. Pero si no tenés un buen filtro, es seguro proyectar el Sol así:


El eclipse total

Desde donde puedas ver el eclipse total, hay muchas más cosas para prestar atención.

Desde el Oeste verás acercarse el oscurecimiento de la atmósfera producido por el cono de sombra (la umbra) de la Luna, a velocidad supersónica. Cuando estés dentro de la umbra mirá alrededor para ver un crepúsculo de 360 grados.

Con el último pedacito de Sol que brilla cuando ya se ve la parte más brillante de la corona alrededor de la silueta de la Luna, se produce un figura similar a un anillo de diamante. En el momento del comienzo de la totalidad (el segundo contacto, C2) se ve el borde del Sol deshacerse en lucecitas por efecto de las montañas y valles del borde de la Luna. Se llaman cuentas de Baily. Es fugaz y maravilloso. ¡No parpadear! Lo mismo, pero al revés, pasa en C3 durante el fin de la totalidad.

La fase total del eclipse DEBE observarse sin los filtros. Cuidado si te los sacás un par de segundos antes de que empiece la totalidad. Un par de segundos no te dañarán la vista, pero quizás te deslumbre y te pierdas una parte del eclipse total. Durante la totalidad se ve, alrededor del disco negro del Sol eclipsado, la corona solar, una atmósfera eléctrica muy extensa, un millón de veces menos brillante que la superficie del Sol. Tiene aspecto de filamentos porque el campo magnético solar la acomoda así. Se puede mirar con binoculares para ver detalles, sin problema.


Si tenés suerte llegarás a ver el borde rojo de la cromósfera del Sol, en la cual se descubrió, durante un eclipse en 1868, el elemento químico helio, que es nada menos que la cuarta parte de toda la materia del universo. Tal vez veas prominencias o llamaradas, ya que el Sol está saliendo de su mínimo de actividad.

La corona es dinámica, así que no se verá como en las fotos que puse ahí arriba, que son del eclipse de julio de 2019. Una compañía que se dedica a la visualización científica, Predictive Science, ha hecho el siguiente pronóstico de la corona solar para este eclipse:

Durante la totalidad el paisaje y el cielo se ponen muy oscuros. La iluminación que da la corona solar es como la de una noche de luna llena, y se ven las estrellas y los planetas brillantes. A la izquierda del Sol verás los planetas Mercurio y Venus, y entre ambos la estrella Antares. A la derecha del Sol y a unos 30 grados (más de una mano extendida) estarán Júpiter y Saturno. 

En el momento del máximo eclipse, tratá de ver la luz cenicienta: la cara oscura de la Luna, tenuemente iluminada por el día de la Tierra. Podés usar binoculares, sin problema.

Durante la súbita y breve noche del eclipse total baja bastante la temperatura, cambia el viento, y dicen que los animales se preparan para la noche. Este eclipse ocurre al mediodía, así que estos fenómenos serán bien notables.

Justo al terminar la totalidad, tratá de ver de nuevo el anillo de diamante y no mires más el Sol directamente. Después prestá atención a la oscuridad del cielo que se escapa hacia el Este, mientras saltás y gritás de alegría y asombro.

Los eclipses totales de Sol son uno de los fenómenos más extraordinarios del mundo natural. No son gratis: a menos que tengas muchas suerte, hay que viajar a donde se producen. El próximo eclipse total en cruzar el territorio argentino será el 5 de diciembre de 2048, también cruzando la Patagonia. Antes, tendremos eclipses anulares el 2 de octubre de 2024 y el 6 de febrero de 2027. Acordate:

La diferencia entre un eclipse parcial del 99% y un eclipse total no es 1%. 
Es 100%.

Las fotos son todas mías. El mapita y la ilustración de la proyección son de TimeAndDate.com. La predicción de la corona es de Predictive Science. La simulación con los planetas está hecha con Stellarium.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Arecibo: Eye in the Sky

Seguramente ya te enteraste: la National Science Foundation anunció que va a decomisionar y demoler el gran radiotelescopio de Arecibo. Uno de los cables auxiliares que soportan las antenas sobre el disco reflector de 300 metros se rompió en agosto, seguido por uno de los cables principales en noviembre. Ambos cables, que son enormes, rompieron parte de la estructura del reflector, y su pérdida hace que toda la superestructura esté en riesgo de colapsar de manera descontrolada. Una más para este 2020 infernal.


El radiotelescopio de Arecibo, con su aspecto futurista y su emplazamiento exótico en la selva caribeña, siempre capturó la imaginación del público, y ocupa un lugar destacado en la cultura popular con sus apariciones en películas y series. Durante 50 años fue el radiotelescopio más grande del mundo, hasta la inauguración del chino FAST (de 500 metros, pero con 300 usables, o sea casi igual que Arecibo). Hasta el VLA, con sus 27 antenas, tiene sólo un quinto de la superficie de recepción, y ALMA menos de un décimo. En sus casi 60 años ha producido una cantidad impresionante de descubrimientos astronómicos. Apenas inaugurado, en Arecibo se descubrió que la rotación de Mercurio es de 59 días, no de 88 (gravitacionalmente bloqueado por el Sol) como se había creído durante décadas. Todavía en los 60s, su observación de pulsos de radio cada 33 ms viniendo del centro de la Nebulosa del Cangrejo fue la confirmación definitiva de la hasta entonces conjetural y disputada existencia de las estrellas de neutrones. En 1974, la observación del decaimiento de un púlsar binario fue la primera confirmación de la existencia de las ondas gravitacionales de la Relatividad General, y mereció el Premio Nobel de 1993 para Hulse y Taylor. El mismo año, los legendarios Frank Drake y Carl Sagan transmitieron el mensaje de Arecibo, el primer intento de comunicarse con una civilización extraterrestre. Durante décadas Arecibo fue el principal sitio de SETI, a caballito de sus observaciones astronómicas, ya que es capaz de detectar una transmisión hecha por una instalación similar a 1000 años luz de distancia, un volumen donde hay 10 millones de estrellas. Además de radiotelescopio, Arecibo es un radar, y ha mapeado exhaustivamente la superficie de Venus, descubierto hielo en Mercurio y lagos de hidrocarburos en Titán, y observado las superficies de numerosos asteroides cercanos a la Tierra. El Premio Nobel del año pasado lo recibieron Mayor y Queloz por descubrir el primer exoplaneta en órbita de una estrella como el Sol, pero el primer exoplaneta, tres en realidad, fueron descubiertos en Arecibo, alrededor de una estrella de neutrones. Y son muchísimas sus observaciones de la principal función de un radiotelescopio: gases, desde hidrógeno hasta moléculas orgánicas, ya sea en el medio interestelar o en galaxias remotas.

La NSF ha dicho que es posible que haya más daño en otros cables, que se encuentran ahora soportando el peso adicional por los que se cortaron. Ante la posibilidad de que la estructura colapse, han decidido no repararla y demolerla de manera controlada para preservar los edificios. El Observatorio seguirá existiendo, pero sin el radiotelescopio su uso pasará a ser testimonial, y andá a saber cuánto tiempo lo mantienen. ¿Acaso se podrá construir un reemplazo en el mismo sitio? Quién sabe. La demolición va a ser carísima, y un nuevo instrumento muchísimo más. Arecibo no es para nada un instrumento obsoleto, ya que fue mantenido y renovado de manera sostenida durante su existencia. Parece mentira que no se lo pueda reparar, son cables después de todo, cables gruesos pero cables. Hay al menos una petición oficial para explorar la posibilidad de estabilizar la estructura y repararla. En fin.

Estaba pensando que, si no lo van a reparar, tal vez sería mejor que lo dejen colapsar y decaer naturalmente. Que se convierta en un observatorio arqueológico, como Stonehenge. Dentro de 5000 años lo visitarán los turistas marcianos, y los guías locales se lo mostrarán orgullosos: Desde aquí, una civilización hoy extinta observaba las estrellas.


PS, 1 de diciembre de 2020. Las antenas de Arecibo colapsaron. Tweet de Deborah Martorell.


sábado, 21 de noviembre de 2020

Hay coronas y coronas

El eclipse solar total de julio de 2019, que cruzó la Argentina, se produjo en un año muy tranquilo de actividad solar: 281 días sin manchas solares. Toda la fase parcial del eclipse, mientras la silueta de la Luna fue avanzando sobre la fotósfera, vimos la superficie del Sol impoluta:

Pero esta tranquilidad se está acabando. El Sol está saliendo de su fase inactiva, y en las últimas semanas hemos visto los primeros grandes archipiélagos de manchas solares que delatan el despertar del nuevo ciclo de actividad, el ciclo 25. El 29 de octubre, probando un nuevo filtro solar para usar en el eclipse, pude ver este grupo de manchas, que se había formado el día anterior. 

El 11 de noviembre hice otra prueba, en la que salió este grupo:

La manchas solares son regiones donde el campo magnético solar es más intenso y enfría un poco la materia hirviente del Sol, que por esta razón se ve más oscura. Una visita a The Sun Now, en el Solar Dynamics Observatory, nos muestra los campos magnéticos asociados con las manchas del 11 de noviembre. Los colores indican polaridad, y podemos ver una parte roja (campo entrante) y una azul (campo saliente). En el ciclo actual vemos el rojo a la derecha (leading) y el azul a la izquierda (trailing, no sé cómo se dicen estas cosas en castellano).

Durante el máximo anterior (en 2015), una mancha parecida en la misma región del Sol se veía así, con los polos al revés que ahora (azul leading, rojo trailing):

Cada 11 años el Sol invierte su campo magnético, y las manchas solares cambian de polaridad, algo que se llama Ley de Hale. Once años más, y se vuelve a la situación inicial, formando un período completo de 22 años. En cada período hay dos máximos de cantidad de manchas, y dos mínimos. Este campo magnético solar es el que "peina" la corona solar, que es la inmensa atmósfera eléctrica del Sol, que sólo podemos ver durante los eclipses totales. La corona en 2019, en el mínimo de actividad solar del ciclo 24, se veía así:

Pero estas estructuras son dinámicas, así que lo que veremos el próximo 14 de diciembre, en el #GranEclipsePatagónico, será distinto: la corona cuando el Sol esté saliendo del mínimo. Esperemos que la aparición de esta corona señale el comienzo de la desaparición de la otra.


Las imágenes del campo magnético solar son de NASA/SDO.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Desmitificando el eclipse

Hoy sábado a las 21:00, te esperamos en la Feria del Libro de San Martín de los Andes. Por Zoom ID 811 5492 1740.

¡Falta un mes para el #GranEclipsePatagónico! Aprovechemos para derribar algunos de los mitos sobre los eclipses que, inevitablemente, circularán las próximas semanas.

1. Que en el momento del eclipse pesás menos (medio kilo menos). ¡FALSO!
Es cierto que la gravedad de la Luna afecta la Tierra: las mareas son su manifestación más evidente. Desde el punto de vista de las mareas, un eclipse no es más que una Luna nueva. También es cierto que durante la Luna nueva y la Luna llena las mareas son más pronunciadas. Pero las mareas sólo se perciben en objetos muy grandes porque dependen de la diferencia entre la gravedad en un lado y en otro. El hecho de que haya tanta agua en nuestro cuerpo no interesa: por un lado, aunque las mareas del océano son las más evidentes, el agua es irrelevante en el fenómeno, ya que la gravedad afecta toda la materia por igual; por otro lado, no somos suficientemente grandes.

2. Que son eventos súper raros. ¡FALSO!
Los eclipses, como las sandías y los turistas, vienen en temporadas. Hay dos o tres temporadas por año, separadas unos seis meses, con uno o dos eclipses solares en cada una. Todos los años hay eclipses solares, y casi todos los años hay eclipses totales (¡en 2018 no hubo ninguno!). Son eventos raros si uno se queda parado en un lugar de la Tierra. Si querés ver un eclipse, en particular un eclipse solar total, conviene ir a buscarlo.

3. Que durante el eclipse total se hace de noche. ¡VERDADERO!
El cielo se oscurece como si fuera el comienzo de la noche, se encienden las luces automáticas, y hasta se ven las estrellas brillantes y los planetas (si alguien se acuerda de mirarlos). Todo alrededor, cerca del horizonte, se ve como un raro amanecer circular: es el borde de la sombra de la Luna.

4. Que durante el eclipse baja la temperatura y cambia el viento. ¡VERDADERO!
La temperatura puede bajar varios grados y el viento, que responde a los cambios de temperatura y presión del aire, también lo siente. Incluso durante el eclipse anular de febrero de 2017 sentimos este efecto, aunque el cielo siguió viéndose celeste. También lo experimentamos en el eclipse total de 2019.

5. Que los animales se confunden y se preparan para dormir. ¡Mmmm!
No conozco ningún reporte fidedigno de esto*, aunque es completamente razonable: realmente parece una noche súbita, y es lógico que algunas aves, por ejemplo, se dispongan a dormir. Un par de minutos después "amanece" y listo, siguen su vida lo más campantes, apenas confundidas.

* Mi amigo Santiago, físico argentino que trabaja en la NASA, fue a ver el Gran Eclipse Americano del 2017 y me contó que "los pájaros se callaron". En San Juan en 2019 vimos pasar bandadas, pero ya era la tardecita y seguramente ya se preparaban para la noche de todos modos.

6. Que las cabras se desmayan. Falso, sin más comentarios.

7. Que si mirás el eclipse sin los anteojitos especiales te quedás ciego. ¡VERDADERO! (pero no del todo)
Hay mucha exageración con esto. Para empezar, los dos minutos de totalidad PUEDEN Y DEBEN mirarse a ojo desnudo. El Sol, después de todo, está detrás de la Luna. Nadie se queda ciego por mirar la Luna. Es cierto que es peligroso mirar fijamente el Sol durante las fases parciales del eclipse. Pero todos hemos mirado el Sol alguna vez, fugazmente, sin quedarnos ciegos. No hay daño permanente si se mira el Sol durante un par de segundos, y puede ser interesante ver el famoso "anillo de diamante" y las "cuentas de Baily". Sólo nos deslumbrará (y nos perderemos lo que pase después). Pero atento: si mirás el Sol a ojo desnudo durante varios minutos, o durante varias horas, te quedarás ciego, haya o no haya eclipse. Eso sí: nunca, NUNCA, ni por un segundo, hay que mirar el Sol a través de un telescopio o binoculares sin un filtro adecuado.

8. Que las embarazadas no deben mirar el eclipse porque daña al bebé. ¡FALSO!
El eclipse sólo bloquea parte de la luz del Sol. ¿Qué efecto podría tener eso sobre un embarazo? Ocurre cada noche, cuando el Sol se esconde detrás de la Tierra, o cuando la embarazada se pone bajo techo...

9. Que cualquier alimento preparado durante el eclipse resulta envenenado. ¿QUÉ? ¡Por favorrrr!
Ídem. ¿Nunca cocinaste de noche? Igual, no sé a quién se le ocurriría quedarse en la cocina en lugar de salir a ver el eclipse...

10. Que durante el eclipse hay que plantar flores para que salgan más bonitas. ¡FALSO!
Largá la palita y mirá el eclipse.

11. Que dentro de un milenio no habrá más eclipses totales porque la Luna se está alejando. ¡FALSO! Pero con algo de verdad...
Alguien le pifió unos seis ceros. Porque es cierto que la Luna se está alejando (es un efecto secundario de las mareas, que ya comentamos), así que dentro de unos... 620 millones de años, algún día, ocurrirá el último eclipse solar total de la Tierra. ¡Aprovechalos mientras duren!

12. Que el eclipse produce efectos "energéticos" o "espirituales" en las personas. ¡Mmmm!
Si contamos el hecho de ver algo hermoso como un efecto espiritual, sí. Nada más.

A propósito de esto último, escuché el año pasado y este año también, comentarios que me sorprendieron. Gente un poco "harta" del eclipse, o que no entiende por qué tanta historia si no es un fenómeno misterioso, como pudo ser en otros tiempos: es apenas una cosa pasando delante de otra. La razón por la que nos fascina un eclipse, por la que millones de personas se sienten atraídas como para viajar miles de kilómetros para verlos, no es que sean un misterio ni produzcan cambios espirituales. Es simplemente disfrutar de algo raro y hermoso. No es más que eso. Escuchamos una y otra vez una sinfonía de Beethoven porque disfrutamos de algo hermoso; si no, bastaría escucharla una sola vez en la vida y listo.

Si vas a venir a Río Negro (si podés) no dejes de visitar la página del Grupo Osiris sobre el eclipse y las actividades organizadas: eclipses.com.ar


La foto de la corona solar (la gigantesca atmósfera del Sol que sólo se ve durante los eclipses totales) que aparece en el cartel es mía.

sábado, 7 de noviembre de 2020

La fragilidad de los asteroides

Hace pocos días un robot con un nombre extraordinario OSIRIS-REx, hizo una tarea delicada y peligrosa a pedido de sus creadores. De manera autónoma, guiado por su sentido de la vista y valiéndose de sus motores cohete, descendió a la escarpada superficie del asteroide Bennu y, usando su brazo articulado, tomó una muestra del suelo para traerla a la Tierra. La imagen es una ilustración realista del sitio del descenso, porque primero se pasó un año reconociendo al milímetro toda la superficie. El evento se transmitió en vivo pero sin imágenes, porque el ancho de banda y la demora debida a la distancia no lo permitían. Al día siguiente llegaron las fotos que tomó OSIRIS-REx para mostrarnos, y lo que se ve es notable.


En el video vemos los últimos segundos del descenso, con el brazo sosteniendo el dispositivo recolector, que mide unos 50 cm de diámetro. Cuando toca el suelo ocurren un montón de cosas, y vuelan cascotes y polvo, hasta que finalmente la nave retrocede para ponerse a salvo. En una versión lenta de los segundos cruciales vemos lo siguiente.


Las piedras empiezan a volar desde el instante del contacto, pero luego el robot sopla para levantar más material y poder recolectarlo. En ese momento vemos una gran sombra, y cuando el robot se aleja podemos ver su borde, a la derecha. Es como si se hubiera formado un cráter. Ya se sabía que el suelo de Bennu era muy suelto, por mediciones de su densidad, y se esperaba que el brazo penetrara un par de centímetros. Pero aparentemente, entre el movimiento hacia abajo y el soplido, yo diría que penetró como 50 cm por lo menos. Uno diría que, de no haber retrocedido, se habría enterrado por completo en el regolito

Vale la pena ver el instante exacto del contacto. Estos son dos frames, justo antes y justo después:

Se puede ver que inmediatamente se perturban los guijarros a cierta distancia del punto de contacto. La piedra grande de la izquierda parece moverse bastante, levantando la punta que estaba parcialmente enterrada. Justo en el borde superior del dispositivo se ve también una piedra grande, cubierta por guijarros. Este tipo de cascotes era justamente de las que más preocupaban a los diseñadores del aparato, porque podían evitar un contacto plano con el suelo, necesario para la aspiración de polvo y guijarros. Lo que ocurrió fue sorprendente: la piedra literalmente se pulverizó al apretarla (en la aproximación se ve mejor).

Después del procedimiento OSIRIS-REx se elevó inmediatamente por seguridad, y fotografió la parte inferior de la aspiradora para comprobar el resultado de la recolección. Esto también fue sorprendente: ¡había tanto material dentro, que las piedras estaban escapando! Se decidió suspender dos maniobras previstas, para no sacudir innecesariamente la muestra. Por un lado, no se frenó el ascenso alejándose de Bennu, que se mantuvo a una velocidad constante de 40 cm/s. Por otro lado, no se hizo una pirueta que pretendía medir la masa recolectada directamente. Se considera exitosa una recolección de 60 gramos, y por la inspección visual estiman que debe haber cientos de gramos, tal vez más de un kilo. Así que sólo quedaba empaquetar el dispositivo en la cápsula que caerá a la Tierra en 2023. ¿Sobrevivirá alguna piedra a la tremenda sacudida del reingreso?

También es interesante lo que se ve en un video hecho con la cámara de navegación, que muestra toda la secuencia de aproximación al sitio de muestreo (vayan a verla en ese link, se lo ve acercándose, un parche de suelo más suave que el resto). En una interesante discusión en unmannedspaceflight se están analizando estas imágenes. Una sombra que se ve aparecer tras el toque me parecía un cráter tallado por uno de los cohetes de retroceso al disparar. Pero este montaje del usuario Greenish muestra claramente que es el manto de material eyectado por el toque, haciendo sombra sobre el paisaje. Es de manual.

Cuando uno ve esto no puede dejar de preguntarse si lo que sabemos de los asteroides, basado fundamentalmente en los meteoritos que hemos encontrado en la Tierra, no está extremadamente sesgado. Me da la impresión de que un asteroide como Bennu, si chocara con la Tierra, se desintegraría por completo en la atmósfera, sin producir meteorito alguno. Tal vez los asteroides que sobreviven al impacto no son una muestra típica. Bueno, los metálicos sabemos que son raros, pero tal vez las condritas mismas, de roca, sean raras. Coincidentemente, esta semana se publicó un análisis del descenso de Philae sobre el cometa 67P hace unos años, mostrando que el hielo cometario es más frágil que la nieve recién caída, más blando que la espuma del mar. ¿Será por esto que del mayor impacto de los tiempos recientes, el de Tunguska en 1908 en Siberia, que produjo una explosión de decenas de megatones que se sintió a miles de kilómetros de distancia, no tenemos ni un miserable meteorito?

Todo esto ocurrió a 300 millones de kilómetros, después de 4 años de viaje, en un terreno completamente distinto y mucho más peligroso que el esperado, y el robotito tocó el asteroide a menos de un metro de distancia del lugar previsto. Fue una hazaña de la ingeniería, la robótica y la tecnología espacial. Y un éxito que probablemente revolucionará nuestro conocimiento de los asteroides pequeños, cápsulas del tiempo de los orígenes del sistema solar. 


El 25% del material que OSIRIS-REx traiga a la Tierra será entregado al investigador responsable del proyecto, para su análisis. Partes más pequeñas se entregarán a diversos partners de la misión (Canadá y Japón, y no sé si alguno más). La mayor parte se preservará para el futuro, a ser usado cuando haya tecnologías que hoy no sospechamos.

El robot japonés Hayabusa-2 se encuentra ya camino a la Tierra, portando también una muestra (si no me equivoco mucho menor, menos de un gramo) del asteroide Ryugu. Llegará el mes que viene. ¡Qué ganas de ver lo que trae!

Las imágenes y videos son de la NASA/JPL/OSIRIS-REx. Versiones de alta definición pueden verse en https://svs.gsfc.nasa.gov/13744. 

El paper sobre Philae es: O'Rourke et al., The Philae lander reveals low-strength primitive ice inside cometary boulders, Nature 586:697–701 (2020). Hay un fantástico video de 5 minutos con el resultado explicado.

sábado, 31 de octubre de 2020

El eclipse de la Gran Conjunción

El planeta Saturno, que lleva el nombre del dios del tiempo, es el más lento de los visibles a simple vista y conocidos desde la antigüedad. Orbita el Sol con un período de 29.5 años. Júpiter, en cambio, lo hace en 11.86 años. Esto hace que Júpiter se adelante a Saturno en el cielo y finalmente lo alcance por detrás, una vez cada 20 años. Una conjunción de este tipo, entre los dos planetas gigantes, se llama Gran Conjunción. La anterior ocurrió en mayo del año 2000, con ambos planetas cerca del Sol, así que no la pudimos ver. La próxima ocurrirá el 21 de diciembre de este año, pocos días después del eclipse total de Sol del 14 de diciembre, así que será uno de los atractivos adicionales del oscurecimiento del cielo durante el eclipse, que va a ser un festival de planetas súbitamente visibles en medio del día: 

El más cercano al Sol será Mercurio (magnitud -1) y un poco más lejos Venus (magnitud -4). Del otro lado, Júpiter (-2) y Saturno (0.6) estarán a algo más de 30 grados del Sol, separados entre sí por menos de un grado, más o menos el tamaño del "eclipse", contando la corona solar, la atmósfera del Sol que normalmente está perdida en el resplandor del cielo y que sólo vemos en los eclipses totales. La estrella que se ve en la figura entre Mercurio y Venus es la brillante Antares (magnitud -1), que también será visible.

Definitivamante, anoten la conjunción de Júpiter y Saturno como una de las cosas a observar el día del eclipse. Si pueden llegar a la totalidad, claro. 

La Gran Conjunción de este año es especialmente notable, así que volveremos sobre ella más cerca de la fecha.


Las ilustraciones están hechas con Stellarium.

sábado, 24 de octubre de 2020

El descubrimiento de Marte

¿Cómo "el descubrimiento de Marte"? El planeta Marte, visible a simple vista, es una de las "estrellas vagabundas" conocidas desde la Antigüedad. No tenemos idea, ni podemos tenerla, de quién fue el primero que se dio cuenta de que no era una de las estrellas fijas

¿O sí?

No, no. Pero resulta que, así como cada tanto alguien descubre algo y no se da cuenta (como Galileo, que fue el primero en observar el planeta Neptuno siglos antes de su descubrimiento oficial), a veces alguien cree descubrir algo ¡que ya estaba descubierto! 

Hace poco publicaron en un grupo que frecuento la siguiente publicación, que apareció en 2018 en The Astronomer's Telegram:

Optical transient es la expresión técnica para referirse a cualquier luz fuera de lugar en el cielo, típicamente de corta duración: desde segundos hasta algunos días, o meses, o incluso unos pocos años. Puede ser un meteoro, o algo más interesante como una nova, una supernova u otro evento cataclísmico. Como son transitorios vale la pena anunciarlos rápido para que se los pueda observar antes de que desaparezcan. Peter Dunsby describió su transitorio como muy brillante (primera magnitud), visible durante horas, inmóvil, y ausente 12 días antes o en los archivos del Digital Sky Survey. Así que Dunsby, físico teórico y astrónomo aficionado (un poco como yo), recomendaba fuertemente que su observación, para establecer de qué se trataba. ¿Sería la famosa supernova cercana que todos estamos esperando? ¡Aaahhh!

No era. El propio Dunsby, apenas 40 minutos después, publicó un segundo telegrama:

¡Ah, jaja! ¡Era Marte! ¡Chan! Al pobre Dunsby lo escarnizaron de lo lindo en la web: "Astrónomo anuncia que ha descubierto... Marte", dijo Science News. "Resultó que era Marte", tituló Newsweek, y cosas por el estilo. Googléenlo. The Astronomer's Telegram le otorgó este certificado, que hicieron público en el Twitter oficial de la organización. ¡Descubridor de Marte! 

A mí me hubiera encantado el honor. Y lo digo porque pudo pasarme a mí. El 15 de mayo de 2010 estuve un par de horas haciendo fotos de unos cúmulos estelares que están entre mis favoritos: NGC 2451 y NGC 2477 (ya mostré las fotos aquí). Estaba completamente solo, en el fondo del Centro Atómico Bariloche. Como a las 21:30 había terminado (ventajas del invierno, terminás temprano). Estaba cansado, porque había hecho el guiado manual del telescopio (mi robotito es del 2012), hacía frío, tenía ganas de volver a casa. Mientras juntaba todo vi, hacia el norte, la inconfundible constelación de Leo... ¡con una estrella fuera de lugar! Primera magnitud, roja, tal cual me imagino que veremos la famosa supernova cercana. Me corrió un escalofrío. No tenía celular, si no le habría ganado a Dunsby por 8 años. Por supuesto, ya saben lo que pasó cuando volví a casa y revisé en la computadora. Era Marte, claro. Fue un prescubrimiento del descubrimiento de Dunsby, así como el de Galileo fue un prescubrimiento del descubrimiento de Le Verrier y Galle.

Aprovechen a observar Marte ahora, que está en una oposición favorable. Marte es tan chiquito que suele decepcionar a los aficionados principiantes, así que conviene observarlo durante las oposiciones, que ocurren cada dos años, y que no son todas iguales: todas las próximas serán peores, hasta 2035.


The Astronomer's Telegram es un servicio moderno para reportar astronomical transients. No son telegramas en el sentido antiguo de la palabra, sino que toma su nombre del servicio original de descubrimientos astronómicos, que todavía existe y que sí usaba telegramas en otros tiempos, llamado Central Bureau for Astronomical Telegrams, una oficina de la Unión Astronómica Internacional que hoy en día funciona en la universidad de Harvard.