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24/08/2024

El agujero negro ω Cen*

El cúmulo globular Omega Centauri es extraordinario, y aparece seguido acá en el blog. No sólo es el más grande de la Vía Láctea, sino que se encuentra relativamente cerca nuestro, de manera que es enorme en el cielo. Tiene una población de estrellas muy rica y compleja, lo cual hace sospechar que se trata del cúmulo central de alguna de las muchas galaxias pequeñas que fueron incorporadas a la Vía Láctea, cosa que también hemos contado. Ahora bien, si es el residuo de una galaxia, ¿no debería tener en el centro un agujero negro? No te digo uno gigante, de millones de masas solares, como el de la Vía Láctea. Sino más bien uno medianito, adecuado para una galaxia enana. Durante años se lo buscó, y hasta hubo varios anuncios de su descubrimiento, que resultaron apresurados y falsos. Pero ahora parece que lo descubrieron. Los agujeros negros centrales de la Vía Láctea y de M87 se designan con un asterisco: Sgr A* (sagitario-a-estrella) y M87* (eme-ochenta-y-siete-estrella). Así que este debería llamarse ω Cen* (omega-centauri-estrella), aunque todavía no vi a nadie llamarlo así.

Un grupo de astrónomos muy internacional han revisado más de 20 años de fotos tomadas con el telescopio Hubble, las han complementado con cientos de miles de observaciones hechas con el VLT del Observatorio Europeo Austral, y han compilado un catálogo del movimiento de casi un millón y medio de estrellas individuales del cúmulo. Es un trabajo impresionante, considerando que las estrellas están tan apretadas en Omega Centauri. Ya han publicado varios trabajos con sus resultados, y uno de ellos precisamente se trata del agujero negro central. Se han concentrado en el movimiento de un puñado de estrellas especialmente veloces de su catálogo, muy cerca del centro. Son las que están marcadas en esta imagen, fíjense la resolución:

Como se ve en la figura, las velocidades son enormes, del orden de 100 km/s. De hecho, son velocidades tan grandes que podrían directamente escapar del cúmulo. La única alternativa es que están retenidas por un objeto en el centro que no emite luz (en el centro del círculo celeste), pero que ejerce su atracción gravitatoria: el tan buscado agujero negro "de masa intermedia". 

Voy a mostrar el movimiento de la más rápida de estas estrellas, la que se mueve a 113 km/s (tres segundos de acá a Neuquén, ponele), para que se vea la exquisita resolución de estas mediciones:

Las fotos de la derecha muestran fotogramas del movimiento de la estrella, marcada con un símbolo rosa. Entre 2002 y 2023 la vemos moverse varios pixels hacia arriba y la izquierda, a lo largo de la rayita rosa. ¡Pero vean la escala! El ancho total del recorte es 0.8 segundos de arco (un pelo a 25 metros). Con estas mediciones está construido el gráfico de la izquierda, que es la posición en el cielo, desde el extremo azul hasta el amarillo a medida que pasa el tiempo. Es una línea recta de 100 milisegundos de arco. A 17700 años luz de distancia, es fácil calcular cuánto se movió, usando trigonometría. Me da 600 unidades astronómicas. ¡En 20 años! Es decir, esta estrella se movió 20 veces más que la distancia del Sol a Neptuno, en el tiempo en que Neptuno recorrió apenas un octavo de su órbita.

¿Cuánto pesa el agujero negro central? No es fácil decirlo. Las trayectorias observadas, tal como se ve en el caso que mostré, son rectas, sin atisbo de aceleración, que permitiría calcular la masa central. Se conjetura que son órbitas elípticas muy elongadas, y que eventualmente, en las próximas décadas, se podrá medir directamente la curvatura, y calcular la aceleración y luego la masa. Mientras tanto, hay bastante incerteza. Pero vean lo siguiente. Es una comparación entre el movimiento de las siete estrellas de este trabajo, con el de las estrellas que están en órbita de Sagitario A*, el agujero negro gigante del centro de la Vía Láctea:

Los desplazamientos son parecidos, ¿no? Son 20 años en Omega Centauri, y 2 años en Sgr A*, diez veces menos. Como el período y el desplazamiento al cuadrado deben corresponder a la masa central, la de Omega Centauri debe ser 100 veces menor que la de Sgr A*, que es de 4.3 millones de masas solares. Así que el agujero negro de ω Cen debe ser de unas 40 mil masas solares. Estudios de la década pasada, basados en la dinámica del cúmulo, apuntaban a una masa precisamente en este rango. Los autores del actual trabajo calculan un límite inferior de 8200 masas solares, de manera que la única explicación es la de un agujero negro. La masa exacta sigue siendo una incógnita, pero no tengo dudas de que habrá cálculos más precisos basados en estas observaciones. 

¿Y cuál será la galaxita de la cual Omega Centauri era el núcleo? Acá me llevé otra sorpresa, porque los autores apuntan nada menos que a la galaxia de Gaia-Enceladus, la conocida Salchicha de Gaia que comenté recientemente. En aquella nota mencionaba que el núcleo de esa galaxia podría ser el cúmulo NGC 5286, también gigante. Efectivamente, estuve revisando, y hay bastante evidencia también a favor de que Omega Centauri sea el núcleo de la Salchicha. Tal como comenté, estas identificaciones son inciertas. La "arqueología galáctica" está todavía en pañales. El único que parece firme es M 54, como núcleo de la galaxia llamada Enana de Sagitario.

Los dejo con un zoom al centro (aparentemente vacío) de Omega Centauri:

Hay otro trabajo reciente, teórico éste, que muesta cómo se podrían formar agujeros negros en el centro de globulares verdaderos, por fusión de estrellas en la primera etapa de formación del cúmulo (un mecanismo que evita que salga despedido por interacción de muchos cuerpos). A lo mejor empiezan a detectarlos en todos los globulares.



El paper es Häberle et al., Fast-moving stars around an intermediate-mass black hole in ω Centauri, Nature 631:285 (2024). De allí, o de notas de prensa relacionadas, son las imágenes.

El paper comienza de una manera que me llamó mucho la atención, porque yo trato de evitarlo en el blog. Empieza con una letra griega:

Yo, en estos casos, tiendo a usar el nombre de la letra, en lugar del símbolo, para poder ponerlo en mayúscula, Omega. Más que nada, porque no todo el mundo está familiarizado con las letras griegas. Si uno deja el símbolo griego, ¿habrá que convertirlo a mayúscula, Ω? Pero en astronomía (y en todas las ciencias), el símbolo en minúscula no es intercambiable con el mismo en mayúscula. Qué lío. Estuve revisando, y cada revista tiene su propio criterio para esto. 

Sobre la filiación de Omega Centauri, ver por ejemplo: Pfeffer et al., The accreted nuclear clusters of the Milky Way, MNRAS 500:2514–2524 (2021).

El paper sobre formación de agujeros negros en cúmulos globulares es Fujii et al., Simulations predict intermediate-mass black hole formation in globular clusters, Science 384:1488-1492 (2024).

29/06/2024

La galaxia Salchicha

Las galaxias no fueron siempre gigantes, como la Vía Láctea, la de Andrómeda, Centaurus A o Messier 87. Como ya hemos contado, fueron creciendo al chocar entre sí y fusionarse, algo que sigue ocurriendo. ¿Cómo habrá sido la historia del crecimiento de la Vía Láctea? Los astrónomos tratan de desentrañarlo revisando el movimiento de grandes poblaciones de estrellas, algo que recién ahora es posible gracias a las mediciones del telescopio espacial Gaia, de la Agencia Espacial Europea. La mezcla de las estrellas "canibalizadas" es gradual, de manera que se las puede identificar aunque hayan pasado miles de millones de años de la colisión que desintegró la galaxia de la que provenían.

Y no sólo estrellas. La semana pasada mostré una foto de la Nube Menor de Magallanes, en la que veíamos varios de sus cúmulos globulares. A medida que la Vía Láctea fue absorbiendo a sus galaxias satélites, los cúmulos globulares (similares a los de la Nube Menor) no se desarmaron, y pasaron a integrar la población de globulares de la Vía Láctea. También ellos tienen movimientos peculiares (y composición química) que los delata. Uno de ellos es éste, NGC 5286:


Es un lindo cúmulo para observar en la constelación del Centauro, especialmente porque contrasta su multitud de estrellitas con la mucho más cercana estrella M Centauri, que está a apenas a 4 minutos de arco de él en el cielo. Claro que el cúmulo está a 36 mil años luz, en el halo de la galaxia, mientras que M Cen está a sólo 260 años luz, en el disco. 

NGC 5286 ha sido identificado como perteneciente a una galaxia satélite grandecita (tipo Nube Mayor de Magallanes, ponele) llamada "la Salchicha de Gaia". La colisión de la galaxia Salchicha fue derecho por el medio de la Vía Láctea, de manera que sus estrellas, hasta el día de hoy, tienen velocidades que apuntan fuertemente en la dirección radial, y tienen órbitas muy elongadas. Imaginen la diferencia entre las órbitas de los cometas del sistema solar (muy elongadas) y las de los planetas (bien redonditas, como también es la órbita del Sol en la galaxia). El nombre de la galaxia viene justamente del aspecto de sus estrellas cuando se grafican las velocidades en un diagrama de velocidades como éste:

Es un esfuerzo de imaginación, ya sé. Pero el nombre pegó. La Salchicha habría colisionado hace mucho tiempo, tal vez 8 mil millones de años o más, contribuyendo con una cantidad significativa de estrellas y gas a la (entonces) joven Vía Láctea. Hay otro cúmulo, en Carina, que ha sido identificado como su posible núcleo: NGC 2808. Es extremadamente pesado y grande, un rival de Omega Centauri, sólo que mucho más lejano y por eso menos vistoso en el cielo. No tengo fotos, pero he aquí una del Hubble:

Y otro posible cúmulo que heredamos de la Salchicha es uno que mostré la semana pasada, NGC 362, el "otro" globular vecino a la Nube Menor de Magallanes:

Se cree que la colisión con la Salchicha fue la últma colisión "grande" de la Vía Láctea, pero un paper de hace pocos días sostiene que hubo otra más reciente. Esta arqueología galáctica se está desarrollando rápidamente (y Gaia sigue midiendo), así que se están detectando nuevas poblaciones y reclasificando algunas. NGC 5286, por ejemplo, también ha sido clasificado como perteneciente a una colisión más reciente, llamada Pontus. Lo que sí es seguro es que viene de otra galaxia. Qué cosa extraordinaria, ¿no?



El paper original de la galaxia Salchicha creo que es: Belokurov et al., Co-formation of the disc and the stellar halo, MNRAS 478, 611–619 (2018). El gráfico anotado con la Salchicha es de la nota de prensa de Carnegie Melon, que adapta una figura del paper. 

La identificación de NGC 5286 es otro paper del mismo grupo: Myeong et al., The Sausage globular clusters, ApJL 863:L28, (2018). Hay otro, de este año: Belokurov et al., In-situ versus accreted Milky Way globular clusters: a new classification method and implications for cluster formation, MNRAS 528, 3198–3216 (2024).

La reclasificación de NGC 5286 como miembro de la galaxia Pontus está en: Malhan, A New Member of the Milky Way’s Family Tree: Characterizing the Pontus Merger of Our Galaxy, ApJL 930:L9 (2022).

La foto de NGC 2808 es de NASA/ESA/STSci/Hubble. Las demás son mías.

22/06/2024

A los pies del Tucán

De un lado de la Vía Láctea están el Cuervo y la Hidra (cuya simpática historia ya hemos contado), y del otro están el Tucán y la Hidra Macho. Curioso lo de "macho", ya que la hidra es un animal no binario. Pero en fin, la constelación es Hydrus, la Hidra Macho. Ambas son constelaciones intrascendentes, cuyas estrellas más brillantes no alcanzan ni la magnitud 3. Pero en la frontera entre ambas... ¡ah!

En la frontera están estas dos maravillas del cielo austral: la Nube Menor de Magallanes (galaxia satélite de la Vía Láctea) y el cúmulo globular NGC 104, más conocido como 47 Tucanae (acento en la primera a). Esta linda foto también es de la noche del airglow. Y justamente, en la foto del verde brillo del aire, se lucen ambas galaxias satélites (la nube menor es la de abajo, la de arriba es la mayor, cuya propia foto ya comenté):

Es interesante notar la diferencia de color entre las estrellas de la Nube Menor (azules) y el cúmulo globular (blancas y rojas). Delata las distintas edades de ambas poblaciones estelares. Las estrellas más azules son en general más jóvenes, y nos muestran que la Nube, a pesar de ser una galaxia mini, tiene la dinámica de las galaxias más grandes, con generación constante de estrellas nuevas. El cúmulo globular, en cambio, tiene una población de estrellas antiguas: tuvo estrellas jóvenes, brillantes y azules hace miles de millones de años, pero ya explotaron o evolucionaron, cambiando el color del conjunto hacia el rojo. 

47 Tuc es un cúmulo extraordinario, el segundo más brillante del cielo (tras Omega Centauri). Ninguna foto le hace justicia: es notable con binoculares, y con cualquier telescopio te vuela las medias. A 15 mil años luz, es uno de los más cercanos al sistema solar, y con un diámetro de 120 años luz y la masa de 700 mil soles, es uno de los más grandes de la Vía Láctea. Si se fijan, hay otro cúmulo globular, cerca del borde inferior de la foto, NGC 362:

Se lo ve como una versión en miniatura de NGC 104. Si estuviera en otra parte del cielo, sería él mismo un objeto notable. Después de todo, no es mucho más chiquito que M 13, que los aficionados del hemisferio norte llaman pomposamente "el Gran Cúmulo de Hércules" (pobres, no saben lo que es un buen cúmulo globular). Pero aquí, entre su hermano mayor y la mini-galaxia, pasa casi desapercibido.

En la foto marqué otros objetos. Si uno los mira con cuidado (sobre todo en la versión a máxima resolución, que no es la que está insertada acá), tienen también ellos pinta de cúmulos globulares. ¡Y varios lo son! Son cúmulos globulares de la Nube Menor, que como toda galaxia, tiene su propia población de globulares. Pero los dos más brillantes no son globulares: NGC 330 es un cúmulo abierto inmenso (50 mil masas solares) de estrellas jóvenes (no más de 40 millones de años). Y NGC 346 es más joven todavía, ya que lo vemos envuelto en la nebulosa que le dio origen (que tiene su propio nombre, N 66). Es una región de formación estelar enorme, comparable a la Nebulosa de Carina en nuestra propia galaxia: 200 años luz de diámetro, con más de 300 estrellas masivas (decenas de ellas de la rara clase O), algunas de apenas 2 millones de años de edad. Hay una foto notable hecha con el telescopio de 2.2 m de La Silla (que recomiendo ir a ver en máxima resolución):

Pero los otros: NGC 416, 411, 121 y 339, sí son cúmulos globulares de la Nube Menor. Todos ellos se encuentran a unos 190 mil años luz de distancia, y por eso se ven apenas como manchitas en mi foto (tomada a través de una lente de 200 mm). NGC 339 fue fotografiado exquisitamente por el telescopio espacial Hubble, quien lo vio con mucho más detalle:

Es un cúmulo raro, hay que decir. Su edad calculada es de 6 mil millones de años. Es antiguo, como corresponde a un globular, pero no tan antiguo como la inmensa mayoría de los globulares conocidos, de nuestra propia galaxia y de otras, que tienen 10 a 12 mil millones de años (sí: los globulares son antiguos como las galaxias). Pero algo pasó hace 6 mil millones de años que fabricó algunos globulares más, ya que NGC 339 no es el único con esa edad. Qué cosa, ¿no?

Hice un recorte alrededor de 47 Tuc en más resolución, para mostrar otros dos objetos interesantes (el recorte está rotado con respecto a la foto de arriba):

A la derecha está NGC 121, uno de los globulares de la Nube Menor, ya mencionado. Y a la izquierda, ahora etiquetado ESO 28-19, está el objeto que en la imagen de arriba marqué LEDA 260239. LEDA es un catálogo de galaxias. Me parecía raro que de la "galaxia" LEDA 260239 no hubiera ninguna información, ni nada publicado, siendo que en muchas fotos se distinguen estrellas individuales. Yo la miraba y la miraba, y me parecía un cúmulo globular (hay una foto extraordinaria de Germiniani en Astrobin, que no quiero reproducir sin autorización, donde NGC 121 y LEDA 260239 se ven casi idénticos). Finalmente localicé este otro nombre de catálogo, ESO 28-19, que lo identifica como cúmulo globular. Es un error de catálogo LEDA; en el servicio del CDS se ve que son el mismo objeto:

Ahora no tengo dudas de que es un cúmulo globular de la Nube Menor. Sus estrellas tienen la misma velocidad de 135 km/s alejándose de nosotros, comparable a la de los otros globulares y a la de la Nube misma. Encontré un estudio sobre él, y también tiene la rareza de tener una edad de unos 6 mil millones de años. Usaron unas fotos tomadas por el telescopio Hubble, pero como no había ninguna publicada para difusión, fui a buscarlas al catálogo MAST (extraordinario, les dejo el link por si no lo conocen). Son dos exposiciones de 1900 segundos, una en verde y otra en infrarrojo. Las combiné para hacer una imagen en pseudo color. No tiene ningún otro embellecimiento, y se ven muchos defectos de las imágenes crudas:

Ahí está: es un cúmulo globular, no hay más que decir. Por supuesto, como en toda imagen del Hubble, si uno rebusca encuentra curiosidades. Esta es la que más me gustó (cerca del ángulo inferior izquierdo en la foto de arriba):

Una encantadora galaxia espiral de canto, como nuestra propia Vía Láctea, y otra galaxita que bien podría ser su satélite, como nuestra Nube Menor de Magallanes. Ambas tendrán sus propias poblaciones de cúmulos globulares como los que hemos repasado aquí. ¿Habrá alguien allí blogueando sobre ellos?

 


Las fotos mías son mías. Las que no son mías son las de NGC 346 (ESO), NGC 339 (NASA/ESA/STScI/Hubble) y ESO 28-19 (NASA/ESA/STScI/Hubble).

23/03/2024

¡Mozo! ¡Hay una mosca en mi cielo!

¡Muchaaachos!
La Mosca

—Cómo, no puede ser. ¿Dónde?

—Ahí, justo al sur de la Cruz del Sur.

Sí: hay una constelación para la Mosca. Así como el cielo alberga a Hércules y su maestro el centauro Quirón, a Orión y su enemigo el Escorpión, a Andrómeda, Casiopea y las trenzas de Berenice, al Telescopio, el Microscopio y la Bomba de vacío, también cobija a la molesta Mosca. Qué necesidad.

El asterismo principal es un cuadrilátero que parece un reflejo chiquito y deformado de la ya pequeña Cruz, formado por estrellas de entre tercera y cuarta magnitud, bastante fácil de encontrar e identificar tanto a simple vista como con binoculares, incluso desde una ciudad como Buenos Aires. Alfa y Beta son las más brillantes, dos estrellas azules de clase B. La siguiente es Delta, una gigante roja (se nota el color distinto en la foto de abajo) que tiene al lado una estrellita azul de clase B, mucho más lejana. La más tenue es Gamma, otra azul de clase B que, casi de cuarta magnitud, es la más difícil de ver desde una ciudad:

La Mosca revolotea el borde sur de la franja densa de la Vía Láctea: fíjense que en la foto hay muchas más estrellas chiquitas del lado izquierdo que del lado derecho. En fotos de larga exposición la Mosca es una maravilla inesperada, y está llena de objetos interesantes del cielo profundo:


Para explorarla, recomiendo la reseña de Enzo de Bernardini y Rodolfo Ferrauiolo, A la pesca con mosca, que también forma parte de su excelente guía Exótico cielo profundo, volumen 2. El otoño es la temporada ideal para visitarla. Aquí voy a contar lo más interesante, que señalo en esta versión anotada.


Lo primero que hay que buscar son dos lindos cúmulos globulares. NGC 4833 se encuentra cerca de Delta Muscae, del lado de "adentro" del cuadrilátero, mientras que NGC 4372 está cerca de la más tenue Gamma, del lado de "afuera". Son de brillo similar (magnitud 7), pero 4833 es un poquito más compacto. Son lejanos y pequeños y se necesita un telescopio para apreciarlos como cúmulos estelares, pero se los puede encontrar con binoculares. Y salen bien en fotos, como la mía, hecha con un teleobjetivo de 200 mm nomás.

La joya de la Mosca, sin embargo, es una notable nube oscura, casi rectilínea. Se necesita un cielo bien oscuro para verla a simple vista, pero en fotos sale fenómena. Se trata de un filamento de polvo frío, parte del complejo molecular de Musca-Chamaeleon. En inglés se la llama popularmente Dark Doodad, que en castellano vendría a ser el Coso Oscuro, un nombre que me encanta. Y en Argentina (según De Bernardini y Ferrauiolo) también se la conoce como el Río Negro:

Estas nubes de gas y polvo frío (muy frío, tipo 200 grados bajo cero) son el lugar donde nacen las estrellas. Esta nube, en particular, está bastante estudiada, y sabemos que está en una etapa previa a la formación estelar. Mide unos 20 años luz de largo y tiene muy pocos grumos que estén colapsando. El polvo y el gas están quietitos, casi en equilibrio. Sólo se le conoce un único objeto que califica como "young stellar object", que está escondido en el pedacito que parece un poco separado del resto, en la parte inferior izquierda de la foto, el que Aage Sandqvist catalogó como 146 en la década de 1970:

(Esta imagen negativa, tomada de SurAstronómico, está rotada con respecto a mi foto.)

En mi foto también podemos ver un cúmulo abierto pequeño y muy rico, catalogado como Harvard 6 o Collinder 261.

Se trata de un cúmulo extremadamente antiguo, tal vez tan antiguo como la Vía Láctea. Las estrellas, generalmente, nacen de a muchas, de a cientos o miles, en cúmulos que con el tiempo, por interacciones mutuas o con el resto de la galaxia, acaban dispersándose. Harvard 6 debe haber sido inmenso en su origen, para haber alcanzado una edad de miles de millones de años con tantas estrellas. Curiosamente, en varios catálogos y programas planetarios, la posición del cúmulo aparece un poquito corrida, tal vez centrada en una de sus estrellas más brillantes (en Cartes du Ciel aparece centrado unos 4 minutos al sur de la posición correcta, ¡donde hay una estrella de magnitud 19!).

Hay más objetos interesantes. En la foto marqué, cerca de Beta Muscae, una estrella pequeñita catalogada HD 111232. Es una estrella de clase G en la secuencia principal, es decir, parecida al Sol. Y tiene un planeta más pesado que Júpiter en una órbita de algo más de 1000 días, un poco más amplia que la de Marte. Si tiene alguna luna grande con mucha agua, como las de Júpiter, estarían al borde de la habitabilidad. ¿Será una especie de Pandora, el mundo de Avatar? 

Marqué también la estrella roja (¿supergigante?) BO Muscae, variable de período largo, y R Muscae, variable cefeida clásica, de las que se usan para calibrar las distancias de la escalera cósmica. Pero hay más, incluso una pequeña galaxia, algo inusual en el campo de la Vía Láctea. Pero quedaron fuera de mi foto. Recomiendo nuevamente la reseña de De Bernardini y Ferrauiolo para explorar la Mosca en su totalidad.

 


Sandqvist, More southern dark clouds, AA 57:467 (1970).

Hacar et al., The Musca cloud: A 6 pc-long velocity-coherent, sonic filament, A&A 587:A97 (2016).

Rodolfo Ferraiuolo y Enzo De Bernardini, A la pesca con mosca, SurAstronómico y Exótico Cielo Profundo vol. 2.

Las fotos de la Mosca fueron hechas desde la Estación Perito Moreno, la noche del airglow. Nótese cómo el brillo del aire, tan evidente en las fotos anchas, no se nota en la foto tomada con el teleobjetivo.

16/03/2024

Los glóbulos de la nubécula

La Vía Láctea tiene más de 150 cúmulos globulares: antiguos enjambres de cientos de miles de estrellas, casi minigalaxias, en órbitas muy inclinadas con respecto al disco de la galaxia. Todas las grandes galaxias los tienen, incluso la Nube Mayor de Magallanes. Uno de ellos es esta preciosura fotografiada hace poco por el Telescopio Hubble, NGC 2210:

La exquisita visión del Hubble permite ver muchísimas estrellas individuales (incluso en la versión reducida para esta columna) a pesar de que se encuentra 10 veces más lejos que los familiares globulares de la Vía Láctea, como Omega Centauri, 47 Tucanae o el Cúmulo del Pavo. Un paper de hace pocos años, linkeado en la nota de prensa, incluso ha construído detallados diagramas de brillo vs color de sus estrellas*:

* No he escrito aquí en el blog mucho sobre estos diagramas, pero pueden revisar mi nota en Si muove, la revista del Planetario de la Ciudad de Buenos Aires. Algún día lo comentaré aquí.

Con estos diagramas se pueden calcular muchas propiedades de la población estelar. En particular, usando las estrellas que destacan en celeste, han calculado sus edades. NGC 2210 resulta ser el más joven, con 11600 millones de años. Es decir, son tan antiguos como los cúmulos globulares de la Vía Láctea, tan antiguos como las galaxias y casi como el universo mismo. Algún día tenemos que entender qué son estos cúmulos globulares, si son todos ellos núcleos de galaxias antiguas, o si se formaron así como los vemos. (La banda de estrellas celestes se llama rama horizontal, y es una fase estelar que se encuentra entre las gigantes rojas y la rama asintótica que ya comenté.)

Como recientemente fotografié la Nube Mayor de Magallanes desde la estepa patagónica, quise ver si había salido alguno de estos cúmulos. 

Para quien se tome el trabajo de explorarla, la NMM está llena de cúmulos estelares; incluso algunos que parecen globulares, como los que marqué en la foto. Pero ninguno de ellos es de los que están en el estudio de arriba. Son cúmulos abiertos gigantes, con pinta de globulares y a veces clasificados como tales, pero jóvenes. NGC 1850, por ejemplo, tiene 140 millones de años. Es posible que se haya formado de manera similar al que está naciendo en la Nebulosa Tarántula, que ya hemos comentado

Tuve que recurrir a la foto de gran angular, la del airglow que mostré el mes pasado, para señalar las posiciones de estas minigalaxias en órbita de nuestra galaxia vecina. Vean qué lejos están:

Habrá aún más fotos de la expedición a Los Juncos.



La foto de NGC 2210 es de NASA/ESA/STScI.

El paper es: Wagner-Kaiser et al., Exploring the nature and synchronicity of early cluster formation in the
Large Magellanic Cloud – II. Relative ages and distances for six ancient globular clusters
, MNRAS 471, 3347–3358 (2017).

29/04/2023

Sin pila, sin cable, sin piedra

Cuando aparecieron las primeras imágenes del telescopio Webb comenté que la que más me había impresionado era el Primer Campo Profundo:

En aquella ocasión comenté varias cosas sobre esta foto, y en varias conferencias señalé algunas más. Entre ellas, que me intrigaba esta galaxia muy lejana (muy roja), que parecía tener un enjambre de cúmulos globulares asociados:


Me imaginaba montones de tesis doctorales escritas sobre ella, porque nunca habíamos visto una población de globulares en una galaxia del universo temprano. Nótese que esta galaxia aparece amplificada, distorsionada y con imágenes múltiples (flechas), por efecto de la gravedad del cúmulo galáctico SMACS 0723 (las galaxias blancas). En imágenes del mismo campo hechas por el telescopio Hubble se ve la galaxia, pero no sus cúmulos globulares:


La galaxia fue bautizada Sparkler ("Chispero") en una artículo publicado en octubre de 2022, que efectivamente interpretó las "chispas" como cúmulos globulares maduros, destacando la importancia de su estudio: en un universo joven con un frenesí de formación estelar, estos cúmulos estarían entre los primeros sistemas que habrían detenido su formación estelar (ya que así son los globulares que vemos a nuestro alrededor, en la Vía Láctea por ejemplo).

Un paper de  enero de este año agregaba que algunas de estas estructuras tenían características de color y ubicación que sugerían que eran restos de galaxias asimiladas por el Chispero. Este mecanismo es, por supuesto, uno de los posibles orígenes de los cúmulos globulares, si bien es posible que algunos se formen localmente en las más grandes regiones de formación estelar

El mes pasado, otro artículo estudió características adicionales de las "chispas", logrando deducir sus masas, edades y composición química. Si bien encuentran que los modelos de evolución galáctica no logran explicar completamente las características observadas, no hay que desesperarse y salir corriendo al grito de «¡el Webb prueba que el Big Bang está mal!». El Webb se diseñó precisamente para observar y medir el universo joven, y mejorar los modelos matemáticos que describen su dinámica. Lo más interesante que comentan es que los cúmulos del Chispero parecen tener dos composiciones químicas distintas: algunos son de baja metalicidad y otros de alta metalicidad. Ojo, los astrónomos llaman "metales" a todos los elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio, qué le vas a hacer. Y hay que hacer una salvedad adicional: todos los cúmulos globulares son pobres en metales, pero aún así algunos tienen menos metales que otros, y los especialistas les dicen "alta metalicidad" a los que tienen un poquito más, lo cual es muy confuso para los no especialistas. No se sabe por qué existen estas dos subpoblaciones de globulares, pero naturalmente se sospechan los dos orígenes distintos: los de menor metalicidad serían "nacidos globulares" y los que tienen una química más rica serían residuos (núcleos, por ejemplo) de galaxias asimiladas. Precisamente, el Chispero parece estar devorando a una galaxia menor, de masa comparable a una de las que se comió la Vía Láctea (llamada la Salchicha de Gaia, otro día la comento). La Chispero misma parece tener una masa similar a la Nube Mayor de Magallanes, y calculan que en los 9000 millones de años transcurridos desde el momento en que la observamos, hoy en día sería una galaxia como la Vía Láctea. Eso sí: ya se le habrían vencido los 104 años de garantía. Es posible que la Vía Láctea haya sido como el Chispero, cuando era joven. Qué lindo.


Este paper tuvo una relevancia especial para mí, porque me contactó mi amigo Víctor Ingrassia para comentarlo. A mi vez, lo puse en contacto con mi amigo Nico Maffione, astrónomo de la Universidad de Río Negro en Bariloche, cuya especialidad es precisamente la evolución de las galaxias por asimilación de otras galaxias, lo que él llama "arqueología galáctica". Víctor publicó una linda nota en Infobae:
Qué son las galaxias caníbales y cómo crecen en el espacio. El título bien elegido de la nota de Víctor llamó la atención de Hernán Harris, periodista de CNN y Neura Media, con quien hicimos una linda charla para su programa Mediodía Neura. Les dejo el video, por si no lo vieron, y otro día comento algunas cositas para los que prefieran leer antes que escuchar.

 


La imagen del Primer Campo Profundo del Webb es de NASA/ESA/CSA/JWST. Las otras son de los papers citados:

Mowla et al., The Sparkler: Evolved High-redshift Globular Cluster Candidates Captured by JWST, ApJL 937:L35 (2022). 

Claeyssens et al., Star formation at the smallest scales: A JWST study of the clump populations in SMACS0723, MNRAS 520:2180–2203 (2023).

Forbes & Romanowsky, Reconstructing the genesis of a globular cluster system at a look-back time
of 9.1 Gyr with the JWST
, MNRAS 520:L58–L62 (2023).

07/05/2022

PSG

Para el aficionado a la astronomía del hemisferio sur, PSG no es solamente el equipo de Messi, es también el Polo Sur Galáctico, que ya comentamos hace poco. Está en una dirección del cielo perpendicular al plano de la Vía Láctea, en la constelación del Escultor. Por esta razón es una de las "ventanas" de nuestra galaxia, una región con muy pocas estrellas.

Muy muy cerca hay un lindo cúmulo globular, NGC 288, a apenas medio grado del Polo exacto. Y a 2 grados está la magnífica galaxia NGC 253, la Moneda de Plata. En la foto que mostré el año pasado el cúmulo me quedó muy cerca del borde de la foto. Así que volví a hacerla en diciembre, mejor compuesta, una hermosa noche en playa Los Troncos, en compañía de mi compinche Marcelo Álvarez. Aquí está. (Si estás leyendo esto en el celu, subí el brillo, o mejor andá a verlo en una computadora.)

¡Qué belleza la de estas dos metrópolis estelares tan contrastantes entre sí, tanto en aspecto como en concepto! NGC 253 es una galaxia entera, similar a la Vía Láctea, con miles de millones de estrellas, y distante de nosotros 11 millones de años luz, distinguida por un frenesí de producción de nuevas estrellas. El cúmulo globular, en órbita de nuestro propio centro galáctico, es en cambio una colección de apenas algunos miles de estrellas ancianas, de 10 mil millones de años de edad. Está a 29 mil años luz de nosotros, y es uno de los cúmulos globulares menos poblados de la Vía Láctea, tan ralo que está desarmándose. Y, tan cerca del polo galáctico, éste sí que está en una posición inusual para un cúmulo globular.

La foto está hecha con un teleobjetivo fotográfico, de 270 mm a F/6.3, y en un rectángulo de 2 por 3 grados captura una inmensa profundidad de campo. Acercándonos desde la lejana galaxia y pasando por el cúmulo, las estrellas individuales son finalmente de nuestra propia galaxia. La más brillante es una estrella de apenas magnitud 8, a 500 años luz de nosotros. En esta foto marqué también una lejana estrella de nuestra galaxia, una de las que figura en el catálogo Gaia, a 1500 años luz. Y el PSG con una crucecita.

Un negativo de la imagen me permitió identificar tres galaxias mucho más lejanas, a cientos de millones de años luz de distancia. Están cerca del borde izquierdo de la foto y pude identificarlas sólo con ayuda informática, la verdad que a simple vista ni se sospecha que sean galaxias.

En nuestras latitudes esta región del cielo pasa directamente sobre nuestras cabezas, situación óptima para observarla y fotografiarla. Pero en esta época del año lo hace al mediodía, así que háganse una alarma para verla en la próxima primavera.

12/06/2021

Messier 68 y el centro galáctico

Continuando con los Grandes Éxitos del Otoño les presento este lindo cúmulo globular, Messier 68:

Messier 68 está en la constelación de la Hydra, la más grande de las constelaciones modernas. No tiene nada que ver con la organización terrorista nazi de Marvel. Y parece que tampoco es la Hidra de Lerna, contra la cual luchó Hércules, que es lo que dije en la reciente nota sobre los genitivos astronómicos. Cayó en mis manos una traducción del libro de Eratóstenes sobre las constelaciones, Catasterismos, donde se explica el mito de estas tres que están juntas en el cielo: el Cuervo, la Hidra y la Copa. Resulta que Apolo mandó a un cuervo a traerle agua de una fuente (esas cosas que hacen los dioses, para hinchar más que nada). Junto a la fuente había una higuera con higos todavía verdes. El cuervo se tentó y se quedó esperando a que madurasen. Cuando finalmente se los comió, se dio cuenta de que había metido la pata. Entonces llenó la copa de agua y puso también una hidra (el pequeño pólipo de agua dulce) que encontró en la fuente. Le llevó la copa al dios y le dijo que la demora era culpa de la hidra, que todos los días se bebía el agua que él tenía que llevarle. Apolo, que por supuesto sabía lo que había ocurrido, lo condenó a quedarse a vivir entre los hombres. Y para rematar lo puso en el cielo (lo cual contradice el castigo anterior, pero los dioses hacen y deshacen, ya se sabe), con copa e hidra incluídos. El dios castigó encima a la pobre hidra, que sin comerla ni beberla terminó también en el cielo. Sin beberla, sobre todo: le puso la boca muy lejos de la copa para que no se bebiera el agua. Su forma en el cielo es más bien la de una serpiente que la de una hidra de agua dulce, con la cabeza cerca del Cangrejo (que sí tiene que ver con Hércules y su aventura en Lerna) y la cola muy lejos y al sur, en el Centauro. 

Messier 68 es un cúmulo globular muy distinto de otro que fotografié recientemente, también durante la cuarentena covid, el Cúmulo Medusa (¡otro celenterado! ¡explicameló!). A diferencia de aquél, M68 no tiene el núcleo colapsado. Parece que está rotando sobre sí mismo, y tal vez esto haya demorado su colapso. Sus estrellas son muy antiguas, con poquísimos elementos pesados, y se encuentra en una órbita muy excéntrica alrededor del centro de la Vía Láctea. Todo apunta a que se trata del núcleo de una galaxia enana devorada por la nuestra

En varios sitios de la Web se dice algo de este cúmulo que es completamente falso: que se encuentra en la dirección opuesta al centro galáctico. En Messier-Objects.com, por ejemplo, dice "Messier 68 lies in the direction opposite to the galactic centre". En una nota titulada The Wrong-Way Globular Cluster en Starts with a bang, Ethan Siegel dice "How unusual would it be to find one of these objects in the exact opposite direction to the galactic center? Yet 180° away, there it is: Messier 68". En Universe Today leemos: "One of the most unusual features of Messier 68 is its position in the grand scheme of things – opposite our galactic center".

¿De dónde sacaron esto? Messier 68 NO ESTÁ en la dirección opuesta al centro galáctico. O sea: NO. Ni con mucho. He aquí un mapa de todos los cúmulos globulares de la Vía Láctea en coordenadas galácticas, con una medición de la distancia angular de M68 hasta el centro galáctico:

Vemos que M68 está a menos de 67° del centro galáctico. No sólo no está a 180°, ¡sino que está a bastante menos de 90°! Para comparar, Messier 79, en Lepus, un cúmulo una magnitud más brillante que M68, está a 126°. ¡Ese sí está "del otro lado"! Y NGC 2298, un cúmulo bien conocido por los aficionados (atrás de las patas traseras del Can Mayor), está a 113°. En Auriga está Palomar 2, un cumulito mucho más tenue, a 166°, casi exactamente "en la dirección opuesta" del centro galáctico. El propio M13, que los aficionados del hemisferio norte llaman "Gran Cúmulo", en Hércules, ¡está a 67°, igual que M68! ¿Entonces? ¿De dónde sacaron esto, sitios respetables? No lo sé, pero tiene toda la pinta de ser un meme que se reproduce por su propio pseudovalor de referirse a algo supuestamente insólito: "el más (algo)".

Hay otra cosita interesante en M68, pero quedará para la próxima vez. 

 


El mapa está hecho con Cartes du Ciel. El logo de Hydra es de Marvel Comics.

La carta antigua es la Hydra, con Crater y Corvus, en la Uranographia de Hevelius, de 1690.

20/02/2021

El colapso de Medusa

El 2 de julio de 1816 la incompetencia del capitán (un acomodado de la política) hizo encallar la fragata francesa Méduse en la bahía de Arguin, en Mauritania. El 5 de julio, a punto de hundirse el barco, algunos pasajeros (al menos 146) trataron de salvarse en una balsa improvisada, ya que los botes alcanzaban para menos de la mitad de los náufragos. Mientras la voz de Francisco Narciso de Laprida declaraba la libertad de estas crueles provincias, las cosas más espantosas ocurrían a bordo de la balsa. El 17 de julio fueron rescatados sólo 15 sobrevivientes.  

Uy, ¿me equivoqué de blog? 

No. No vamos a hablar del trágico y escandaloso naufragio, que dio lugar a uno de los cuadros más notables (y espeluznantes) del romanticismo francés, La balsa del Medusa, de Géricault. Vamos a hablar del cúmulo Medusa y su propio colapso. En pleno confinamiento, cuando en Bariloche no nos permitían salir de casa a pesar de que había 10 veces menos covid que ahora, observé desde el balcón el lindo cúmulo globular Messier 30 en Capricornio. La foto salió un poco desenfocada, pero igual está buena. Aquí lo tenemos, junto a la estrella de quinta magnitud 41 Cap, que sirve para encontrarlo en el cielo.

Los cúmulos globulares son sistemas gigantes de estrellas, mucho mayores que los cúmulos en los cuales nacen las estrellas (también llamados cúmulos abiertos, o cúmulos galácticos en libros viejos), que hemos comentado muchas veces. Los globulares están llenos de estrellas viejas, tan viejas como las galaxias. De hecho, muchos de ellos tal vez sean núcleos de otras galaxias, que han sido devoradas por la Vía Láctea.

Cuando revisé las fotos me pareció que las estrellas eran demasiado azules, algo anormal para un cúmulo globular, porque estrellas azules significa estrellas jóvenes. Así que cargué la foto en uno de mis programas de astrofotografía favoritos, Regim, que es capaz de identificar solito las estrellas y calibrar el color de la imagen accediendo a datos de catálogos on-line. El resultado en general es fantástico, da colores muy naturales incluso para fotos hechas en medio de la contaminación luminosa de la ciudad. Aquí está con el cúmulo más grande:

Podemos ver muchas estrellas del color cremita típico de las estrellas antiguas: las más brillantes forman dos patitas rectas y una curva, que le han ganado el sobrenombre de cúmulo Medusa. Pero también se ven estrellas mucho más pequeñas de tono azul. Así que ese tono que noté al principio es real. El núcleo de M 30 es muy compacto, a diferencia del de Omega Centauri, y más parecido al de 47 Tucanae. William Herschel, poco antes de la Revolución Francesa, lo describía así:

"The stars about the centre are so much compressed as to appear to run together. Towards the north, are two rows of bright stars 4 or 5 in a line. In this accumulation of stars, we plainly see the exertion of a central clustering power, which may reside in a central mass, or, what is more probable, in the compound energy of the stars about the centre."

Evidentemente este cúmulo ha sufrido un fenómeno típico de algunos globulares: el colapso gravitacional del núcleo. En estos casos es posible que algunas estrellas se fusionen y rejuvenezcan, formando las que se llaman blue stragglers, rezagadas azules, que también hemos observado en NGC 6752, el fantástico cúmulo del Pavo. APOD mostró el fenómeno la semana pasada en el cúmulo M53, que tiene una morfología completamente distinta. Es algo que no tiene una explicación completamente satisfactoria. Messier 30 es un caso extremo de colapso del núcleo. A pesar de que mide casi 100 años luz de diámetro, la mitad de su masa está apretujada en un espacio como el que hay entre nuestro sistema solar y Sirio, un milésimo del volumen total. El cielo nocturno en los planetas de esas estrellas debe ser una cosa de locos. 

Messier 30 se encuentra a 27 mil años luz de nosotros, la misma distancia que el centro galáctico, pero lo vemos a unos 45 grados del ecuador galáctico, y a más de 50 de éste. Así que sigue una órbita muy inclinada, que además gira de manera retrógrada con respecto a la rotación de la galaxia. Todas estas características dinámicas apuntan a que es un inmigrante, y que llegó a la Vía Láctea acompañando a otra galaxia, en algún remoto día cuando el universo era más joven y no había covid.



A propósito del tono azul de Messier 30: Howell, Guhathakurta and Tan, Radial color gradient and main sequence mass segregation in M30 (NGC 7099) (1999).

03/10/2015

Messier 30

Hace un año fotografié, desde el balcón de casa, el notable cúmulo globular Messier 30, en la constelación de Capricornio. Creo que fueron unas pruebas con un nuevo sistema de guiado, porque no es una imagen de gran calidad. Son apenas 20 minutos de exposición, sin calibración oscura. Recién el mes pasado se me ocurrió procesarlas, y la verdad que está bastante bien. Así brilla Messier 30 junto a 41 Capricorni, una estrella de quinta magnitud, de tipo G como el Sol pero más grande:


¿Por qué notable? Messier 30 es uno de los casos más dramáticos de colapso de núcleo: el destino que sufren algunos cúmulos globulares en los que, por mecanismos no del todo desentrañados, más o menos la mitad de sus estrellas terminan apretadísimas en una región compacta. ¿Cuánto? La mitad de las estrellas de Messier 30, unos 80 mil soles, ocupan un volumen como de acá a Sirio. En nuestra región de la Galaxia en ese volumen hay una, dos, tres, cuatro... cinco. Cinco estrellas. Versus 80 MIL. Muchas de estas estrellas terminan fusionadas unas con otras, lo que las rejuvenece y azula. Se llaman rezagadas azules, y ya hemos hablado de ellas. Por supuesto tiene también algunas gigantes rojas, y varias de ellas se ven en mi foto.

Messier 30 es también inusual por su órbita. Se encuentra a 26 mil años luz de nosotros, como el centro de la Vía Láctea y más o menos en la misma dirección, pero 45 grados hacia el sur del plano del disco de la galaxia. Y gira alrededor del centro de la Vía Láctea de manera opuesta al resto de las estrellas. Por esta razón se sospecha que es en realidad el núcleo desnudo de una galaxia fagocitada por la nuestra, algo que también ya hemos comentado. El hecho de que sea extremadamente antiguo (13 mil millones de años) parece apoyar la misma hipótesis.

El trabajo que argumenta a favor del origen extragaláctico de NGC 7099 es Accreted versus In Situ Milky Way Globular Clusters, de Forbes y Bridges (arxiv.org/abs/1001.4289).

25/04/2015

Omega Centauri, o el canibalismo galáctico

Las galaxias parecen tan lejanas unas de otras, tan metida cada una en su propia dinámica, que no fue sino hasta décadas recientes cuando reconocimos que, a diferencia de las estrellas, las galaxias se pasan la vida chocando y devorándose entre sí. Claro, sus vidas son tan leeeentas que no vemos estas cosas ocurriendo ante nuestros ojos. Más bien, lo que vemos son instantes de estos megachoques, congelados en el tiempo desde nuestra perspectiva humana. Como si fueran los fotogramas de una misma película desparramados al azar por todo el universo.

En nuestra propia galaxia hay varios de estos fotogramas. Tenemos uno del inicio de la película, con la Galaxia de Andrómeda empezando a caer sobre la Vía Láctea. La colisión ocurrirá en un futuro lejanísimo, tan lejano que uno no puede imaginarse qué habrá sido de la Humanidad.

Y tenemos varios fotogramas del final: galaxias que han sido devoradas por la Vía Láctea, sus estrellas formando tenues colas a medida que se mezclan con las de la nuestra. Ninguna de esas galaxias era muy grande, así que esas colas, ese efecto de mareas que ya hemos comentado, no es notorio para el aficionado con un telescopio modesto.

Lo que sí podemos ver son los restos compactos de algunas de esas galaxias, sus núcleos que han sobrevivido a la colisión. El cúmulo globular más grande de la Vía Láctea, y que además es el más grande y brillante en el cielo, Omega Centauri, es con buena chance el núcleo de una de esas galaxias fagocitadas por la nuestra. Es posible que varios de los cúmulos más grandes de la Vía Láctea también lo sean. Y, quién sabe, tal vez todos los cúmulos globulares de las grandes galaxias vengan de un proceso jerárquico de fusión de galaxias pequeñas y medianas a lo largo de la larga historia del universo.

Durante todo el otoño y el invierno estará magníficamente ubicado para su observación desde casi cualquier sitio del hemisferio sur. Se ve a simple vista, pero el instrumento ideal es un telescopio mediano de 15 o 20 cm. En un instrumento más chico no llegan a distinguirse sus lejanísimas estrellas. En uno más grande el gigante excede el campo visual y no se aprecia toda su gloria. Esta foto la tomé desde el balcón en febrero, y me quedó bastante linda.


Pueden compararlo con el tercer cúmulo más brillante, NGC 6752, que comentamos el mes pasado a propósito de su gran población de estrellas azules rezagadas. Omega Cen no tiene tantas azules, o no son tan notorias en medio del denso enjambre de estrellas blancas, doradas y antiquísimas. Es una belleza.

Omega Centauri es inmenso: 4 millones de masas solares, 10 millones de estrellas, cifras que aumentan con cada medición que se hace con métodos más y más precisos. Se encuentra a casi 16 mil años luz de nosotros, y por completo fuera del plano del disco de la Vía Láctea donde vive la inmensa mayoría de las estrellas como el Sol. Todos los cúmulos globulares tienen ciertas características similares a las de Omega Cen: decenas de miles o hasta millones de estrellas de Población II, antiguas, con pocos elementos más pesados que el hidrógeno y el helio, formando un enjambre globular y compacto orbitando la galaxia de manera inclinada.

Al observarlo a través del telescopio se aprecia de manera muy distinta a la que produce una foto, aunque sea una muy buena foto. El rango dinámico de la visión humana supera largamente al papel o el monitor de la computadora. Pero algunos detalles que valen la pena destacarse de la observación visual se ven en mi foto. El primero es que la region central no es del todo homogénea: se ven regiones menos densas en estrellas. Yo veo como un par de ojos más oscuros. Esfumando un poco la foto se aprecia que es un hecho real: dos partes más oscuras cerca del centro del glóbulo.

La segunda característica que yo siempre observo son cadenas de estrellas, formando una especie de red alejándose del centro hasta terminar en unas patas de araña en la periferia. Me han escarnizado diciéndome que era una ilusión, pero si uno busca en la web encontrará muchas referencias sobre el tema. Aparentemente la dinámica del enjambre naturalmente produciría estos trenes de astros. En la foto, si uno resta la versión esfumada de la original parece destacarse un poco lo que digo. Observen con cuidado.

La tercera y última característica que quiero mencionar es que, a pesar de la primera impresión que produce, Omega Centauri no es redondo sino ligeramente achatado. En la foto, la mejor manera de verlo es duplicando la imagen y rotando una de las copias 90 grados. Quedan así, y se destaca la asimetría.



Los siguientes trabajos argumentan a favor del origen extragaláctico de los cúmulos globulares, empezando por uno de colegas de la Universidad de La Plata.

Are globular clusters the nuclei of cannibalized dwarf galaxies? LP Bassino et al., The Astrophysical Journal 431:634-639 (1994).

Are globular clusters the remnant nuclei of progenitor disk galaxies? T Böker, The Astrophysical Journal 672: L111–L114 (2008).

Contribution of stripped nuclear clusters to globular cluster and ultra-compact dwarf galaxy populations, J Pfeffer et al., Mon. Not. R. Astron. Soc. 444:3670-3683 (2014).

Omega Centauri hasta parece tener un agujero negro de masa intermedia en su centro: Gemini and Hubble Space Telescope evidence for an intermediate mass black hole in Omega Centauri, E Noyola et al., arXiv:0801.2782v1 (2008).

Sobre la lenta mezcla de las estrellas de estas colisones (en particular las de ω Cen) puede verse: Exploring halo substructure with giant stars: Substructure in the local halo as seen in the grid giant star survey including extended tidal debris from ω Centauri, SR Majewski, arXiv:1202.1832v1 (2012).

Sobre la lejanía de las galaxias: si las estrellas fueran como granos de arena, serían granos de arena a kilómetros unos de otros. Y la siquiente galaxia estaría varias veces más lejos que la Luna...