04/04/2026

Una vuelta a la Luna

“It’s really the Earth as seen from the Moon that’s the most interesting aspect of this flight.”*
Bill Anders, Apollo 8

 

Recuerdo claramente la histórica misión Apollo 11, pero el resto se me mezclan en la memoria: Apollo 8 en la Navidad anterior, los buggies de las últimas tres Apollos, los amerizajes... Por supuesto, he revisado ya de grande cada una de ellas. Apollo 8, sin duda, se destaca como extraordinaria, segunda tan sólo al primer alunizaje. Los astronautas de Apollo 8, Frank Borman, James Lovell y Bill Anders, fueron los primeros en contemplar la Tierra entera en toda su redondez. Algo que los griegos habían descubierto 2500 años antes: la Tierra es redonda. Vieron la Tierra como lo que es, un planeta, y también "un oasis en la vastedad del espacio", diría Lovell. Esta semana, Artemis II está viajando a la Luna en una misión espejo de aquella.

Artemis II, llevando al comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas  Christina Koch (plomera espacial) y Jeremy Hansen, despegó impecablemente el 1 de abril de 2026. Durante el primer día orbitó la Tierra, realizando cambios de órbita para posicionarse en la actitud necesaria para viajar a la Luna. También se hicieron pruebas de ingeniería y de maniobras de vuelo manuales, del tipo de las que harán las próximas Artemis para acoplarse a las naves privadas que descenderán en la Luna. 

Además, en una órbita muy alta, se lanzaron cuatro pequeños satélites de cuatro países signatarios de Artemis: Alemania, Arabia Saudita, Corea y Argentina. Cada uno de ellos es una misión individual, sin intervención de la NASA, que los llevó gratis como parte del esfuerzo de cooperación que, esperamos, caracterice toda la exploración del espacio profundo en el futuro. El satélite argentino se llama Atenea; fue desplegado exitosamente, de manera automática, junto a sus tres compañeros, y funcionó exitosamente durante las 25 horas previstas. La CONAE inmediatamente se hizo cargo de las comunicaciones y el control del satélite, que sirvió para demostrar las capacidades técnicas de las universidades argentinas para llevar adelante estos proyectos. La Argentina tiene un programa espacial bastante desarrollado, y Atenea ha sido un paso importante hacia su madurez.

Artemis partió con luna llena. Cuando orbitaron la Tierra por el lado nocturno, Reid Wiseman pudo fotografiar nuestro planeta en plena noche, iluminado por la Luna, en un fenómeno simétrico al de la luz cenicienta de la luna nueva.

Vemos el Sahara y la península ibérica, Sudamérica tras las nubes a la izquierda, la delgada atmósfera que nos mantiene vivos, y auroras (verdes) en ambas regiones polares. Estoy bastante seguro de que se ven las luces de Buenos Aires. El reflejo cerca del centro es probablemente en la ventana de Orión. Se ven también estrellas, algo inusual en fotos de la Tierra desde el espacio, porque en general muestran el lado diurno. Esta foto, de noche, permitió capturar tanto el planeta como las estrellas de fondo. El halo de luz que se ve entre la Tierra y la estrella brillante de arriba (es Venus) es luz zodiacal: luz del Sol (eclipsado por la Tierra) dispersada por el polvo de la eclíptica.

Artemis II no descenderá, sino que el próximo martes sobrevolará la Luna, dando una vuelta por detrás de ella, observando el lado lejano, que se encontrará iluminado a medias durante la fase de cuarto menguante. El regreso a la Tierra será una caída libre, sin encendido de los motores (a diferencia de Apollo 8), terminando en un amerizaje en el océano Pacífico. En esta captura del streaming en vivo, alrededor de las 14:30 UT del día 3 de abril, se ve la nave rotando con respecto a la cámara, y a la Luna que aparece en el cuadro desde arriba. Muy pequeña todavía, esperemos un par de días.

¿Y después? ¿Cómo sigue la reconquista de la Luna? La semana pasada la NASA organizó un evento público, llamado Ignition, con participación de todos los países y empresas que participan de Artemis, y anunció un redireccionamiento de los planes. El director de la agencia repitió lo que ya había dicho en la conferencia de prensa posterior a la suspensión de Artemis II en febrero: que necesitan acelerar el ritmo de lanzamientos para que todo el esfuerzo tenga sentido. Artemis I voló hace más de 3 años. No se puede esperar otros 3 años para Artemis III. Volvamos a recordar a Apollo: Apollo 8 voló en diciembre de 1968, Apollo 9 en marzo siguiente, Apollo 10 en mayo, y Apollo 11 en julio. Tres misiones en 7 meses, y tres de ellas viajaron a la Luna. El nuevo plan para Artemis acerca Artemis III a 2027 (sólo pruebas de las naves lunares y los nuevos trajes extravehiculares en órbita terrestre), y Artemis IV y V en 2028. El primer alunizaje sería el de Artemis IV, a principios de 2028, en combinación con la nave que prueben con Artemis III (que puede ser la Starship de SpaceX o la Blue Moon de Blue Origin).

Pero, además de esto, en Ignition se ofreció un plan de tres etapas para establecer una base permanente en la Luna, abandonando por ahora la estación espacial lunar Gateway. El director del nuevo proyecto es el español Carlos García. ¡Es posible que el responsable de la primera colonia humana en el espacio profundo sea un español!


La primera fase, desde Artemis II hasta el 2028, buscará lograr un acceso confiable a la superficie lunar, con ¡21 alunizajes! No todos tripulados, naturalmente. Se comenzará a instalar una constelación de satélites lunares para comunicación y navegación, antenas de comunicación en la superficie (la Luna es un cuerpo pequeño, con un horizonte cercano, y sin atmósfera, así que las comunicaciones radiales son complicadas), generadores eléctricos nucleares y rovers utilitarios. García explicó que buena parte del hardware está ya desarrollado o avanzado, incluso los primeros módulos habitacionales (que serán los de la Gateway, reacondicionados). También, y más importante, dice que tienen la plata. 

La primera base operacional sería para el 2029, justo antes del alunizaje anunciado por China. El regreso a la Luna estará nuevamente alimentado por la situación geopolítica, pero posiblemente se mantenga en el tiempo una vez que termine la nueva "carrera". Hay razones técnicas y económicas para establecerse en la Luna y explotar sus recursos naturales, que serán importantes para expandir la exploración del sistema solar: oxígeno, agua, para beber pero también para fabricar oxígeno y combustible, metales y tierras raras, etc.  Y tal vez también para la economía terrestre: el helio-3, que se puede usar como combustible en reactores de fusión nuclear. Si bien no existe todavía ningún reactor de este tipo, y que los aparatos experimentales que están en desarrollo usarán deuterio y tritio (formas del hidrógeno), el helio-3 de la Luna podría ser un recurso importante hacia fin de siglo.  

Apollo nos trajo la Luna a la Tierra, pero además descubrió la Tierra, y en buena medida contribuyó al surgimiento de la conciencia sobre la fragilidad de nuestro medio ambiente y la necesidad de protegerlo. ¿Qué nos traerá Artemis? 

 


* "En órbita lunar se me ocurrió que, aquí estamos, todo el camino hasta la Luna, y la estamos estudiando, y en realidad es la Tierra vista desde la Luna el aspecto más interesante de este vuelo." Bill Anders, Apollo 8.

28/03/2026

Anomalías cósmicas

Con los nuevos grandes surveys, como los que están llevando a cabo los telescopios Euclid y Vera Rubin, y próximamente el Roman, los catálogos astronómicos han profundizado una tendencia que ya existía en la última década: ningún ser humano puede revisarlos. Consideremos sólo el caso del Rubin: su cámara de 3 Gigapixels hace una exposición cada 20 segundos, produciendo una avalancha de 20 mil Gigabytes por noche, 200 mil imágenes por año. Así que buena parte del análisis astronómico del futuro lo harán inteligencias artificiales. Y ya lo están haciendo: hace poco un par de astrónomos de la ESA en Madrid anunciaron el descubrimiento de centenares de "anomalías cósmicas", un título algo sensacionalista que parece sacado de Star Trek. Lo cierto es que el contenido del artículo es interesante: usaron una inteligencia artificial para revisar 100 millones de imágenes tomadas por el Telescopio Espacial Hubble en sus 35 años de actividad, en busca de galaxias anómalas. Y descubrieron más de mil "anomalías" desconocidas, pertenecientes a 19 clases diferentes: lentes gravitacionales, galaxias en interacción, discos protoplanetarios, y una variedad de galaxias con morfologías inusuales. Tradicionalmente, estos objetos se descubrían de manera casual cuando los expertos revisaban a ojo las imágenes. El nuevo estudio pone a prueba un sistema automático (supervisado) y muestra que funciona perfectamente bien, completando su tarea en un par de días. He aquí un ejemplo de estas rarezas:

La siguiente imagen muestra parte de las 1400 imágenes que usaron para entrenar a la IA. Las imágenes destacadas en rojo son ejemplos de anomalías: fusiones, lentes gravitacionales, discos protoplanetarios de lado y morfologías raras. El resto son "normales", aunque incluyen rarezas que no interesa detectar: trazas de satélites artificiales, aberraciones ópticas o estrellas sobresaturadas.

En base a este entrenamiento, el trabajo de la IA arrojó más de 1300 anomalías: 629 fusiones, 140 lentes gravitacionales, decenas de galaxias tipo "medusa" o anillo, discos protoplanetarios y más. El 65% de las anomalías detectadas son nuevas, desconocidas previamente. Curiosamente, la IA descubrió anomalías para las cuales los astrónomos no habían incluido ejemplos entre las imágenes de entrenamiento, tales como quasars sujetos a lentes. Se trata de generalizaciones hechas por la propia IA. Unos 40 objetos identificados como anómalos no encajan en ninguna de las categorías conocidas por los autores, quienes piden a la comunidad de expertos que ayuden en su clasificación. Estos son 10 ejemplos:

En 2025 también vimos el comienzo de las demostraciones de teoremas matemáticos mediante inteligencias artificiales, y en 2024 el Premio Nobel de Química para los creadores de AlphaFold, la IA que ha resuelto el primer problema científico importante, que los humanos no terminábamos de resolver: el plegamiento tridimensional de las proteínas. Y en febrero pasado se publicó por primera vez un resultado físico importante conjeturado y luego demostrado por GPT: una amplitud de scattering de gluones, que los físicos humanos no lograban calcular. Y sigo agregando ejemplos, esto está ocurriendo de manera acelerada: el gran Donald Knuth acaba de anunciar que Claude Opus resolvió un problema difícil que él conjeturó hace años. Lo anunció así (para los que no lo conozcan, Knuth es una leyenda, es como si fuera el Newton de la programación):


El futuro de la ciencia, sin duda, consistirá en una colaboración de inteligencias artificiales y humanos, con las IA haciendo la mayor parte del trabajo. Qué nos quedará a los científicos humanos es algo que no está del todo claro, pero no creo que sea muy relevante. Mi impresión es que simplemente nos sentaremos a estudiar lo que las IA descubran y nos enseñen del universo. O lo que quieran enseñarnos.

 


El paper es: O'Ryan and Gómez, Identifying astrophysical anomalies in 99.6 million source cutouts from the Hubble legacy archive using AnomalyMatch, A&A 704:A227 (2025) (DOI:10.1051/0004-6361/202555512)

21/03/2026

Hiparco reciclado

Hiparco fue el gran astrónomo de la Grecia antigua. Vivió en el segundo siglo antes de la Era Común, y se le atribuyen varios logros extraordinarios, tales como inventar la trigonometría, el descubrimiento de la precesión de los equinoccios, y el desarrollo de modelos matemáticos precisos del movimiento del Sol y de la Luna, incluyendo sus eclipses. Hiparco tuvo acceso a un gran corpus de observaciones astronómicas de origen babilónico, que ya eran antiguas en su época, y cuyo estudio y sistematización le permitieron desarrollar sus modelos. Conocemos su trabajo y sus logros principalmente gracias a Ptolomeo, el astrónomo alejandrino que vivió en el segundo siglo pero después de Cristo, que lo cita ampliamente en su obra magna, el Almagesto, que sobrevivió hasta nuestros días.

Uno de los trabajos principales de Hiparco fue un catálogo estelar, acompañado de un atlas del cielo que aparentemente construyó en forma de globo, como vemos arriba en la Escuela de Atenas, de Rafael. El catálogo tenía posiciones precisas de casi mil estrellas, medidas con instrumentos diseñados por él mismo, así como sus magnitudes (en la misma escala que seguimos usando 23 siglos después, también inventada por él). Esta obra, lamentablemente, se ha perdido, si bien hasta cierto punto sobrevive en el Almagesto, donde Ptolomeo la modificó en base a sus propias observaciones. Se ha especulado que el atlas de Hiparco podría ser el globo celeste conocido como Atlas Farnese, una hermosa escultura renacentista. No tiene estrellas marcadas, pero sí las figuras de las constelaciones. Ya lo hemos comentado hace algunos años.

Más interesante aún, ¡parece haber aparecido una copia del catálogo! Fue en 2012, cuando un estudiante de textos bíblicos de la Universidad de Cambridge, Jamie Klair, observó que un manuscrito medieval estaba escrito sobre un texto borroneado anterior, que parecía ser de astronomía. La práctica de borrar pergaminos para reutilizarlos era común, porque se trataba de un insumo caro, y que sólo cambió con la popularización del papel en el siglo XIII (inventado en China siglos antes). Estos manuscritos reciclados se llaman palimpsestos, y a menudo es posible reconstruir los textos más antiguos, porque el borrado es imperfecto. Así se ve el que (aparentemente) contiene el texto de Hiparco:

No se ve mucho, ¿no? Pero hace unos años una imagen multiespectral (una cantidad de fotos tomadas con filtros pasabanda angostos) permitió reconstruir buena parte del texto. La misma página se ve así:

Se puede apreciar que hay varias capas de texto borrado, en tonos de azul y de rojo. Los autores del trabajo muestran un ejemplo de la identificación del texto griego (que es el rojo):

Al final de la segunda línea del texto griego (en amarillo) se distingue la palabra ΖωΔΙΟΥ (zodiou, zodíaco). Lo que han reconstruido es notable: posiciones estelares con precisión de un cuarto de grado (en el texto de arriba, el símbolo Delta de la cuarta y séptima líneas es el número 4, pero con un apóstrofo es ¼). Las coordenadas son exactas con error de 1° para la época de Hiparco, en coordenadas ecuatoriales. De hecho, algunas de las posiciones identificadas son mejores que las de Ptolomeo. Leí por ahí que el descubrimiento suscitó alguna controversia. Siempre hay negadores, pero la verdad que nadie excepto Hiparco era capaz de hacer algo así antes de Ptolomeo. Seguramente es el texto de Hiparco, si bien no sabemos si es un original de su época, o si es una copia posterior. Ojalá sea posible averiguarlo. 

El año pasado han comenzado a analizar el pergamino con una fuente intensa de rayos X, que permite iluminar selectivamente los restos de tinta. Como en distintas épocas se usaron distintas tintas, hechas con diferentes ingredientes, su brillo en rayos X permite diferenciarlas claramente. Por ejemplo, la del texto astronómico tiene calcio, que no tienen otras tintas del palimpsesto, y se la puede distinguir. Acá están acomodando una hoja en el sincrotrón que provee la radiación para el estudio:

El análisis no está todavía publicado, leí la noticia en Scientific American. Estaré atento, a ver si hay novedades. 

 


La nota donde me enteré del estudio reciente es: Callaway, Lost ancient Greek star catalog decoded by particle accelerator, Scientific American (2026).

El paper es:  Gysembergh et al., New evidence for Hipparchus’ Star Catalogue revealed by multispectral imaging, Journal for the History of Astronomy 53:383–393 (2022).

14/03/2026

Los puntitos rojos

Hace apenas cuatro años el Telescopio Espacial Webb comenzó su exploración del universo infrarrojo. Uno de sus principales objetivos es el estudio del universo temprano, hace más de 10 mil millones de años, cuando las galaxias eran jóvenes y el medio intergaláctico era muy distinto del actual. ¿Pero cómo va a observar el pasado? Lo pasado, pisado. El Webb es un telescopio, no una máquina del tiempo

Sin embargo, debido a que la luz se propaga a una velocidad finita, siempre observamos el pasado. Como la velocidad de la luz es enorme, esto carece de importancia cuando miro un paisaje, ya que lo veo tal como era hace un diezmilésimo de segundo. Pero cuando observamos un planeta ya lo vemos como era hace algunas horas. Y el universo es tan grande que, cuando el Webb observa esos majestuosos campos de galaxias lejanas, estamos viendo el universo de hace miles de millones de años.

Apenas empezó su campaña, como ocurre con cualquier instrumento revolucionario, aparecieron cosas novedosas e inesperadas. Una de ellas fueron los Puntito Rojos (Little Red Dots), que parecen salpicar el fondo de todas las imágenes profundas del Webb.

Los Puntitos Rojos no encajaban con ninguna expectativa: eran muy luminosos (lo cual sugería enormes masas estelares), muy abundantes, y aparecen en una época muy temprana. Parecía imposible tener "galaxias" tan masivas y tan jóvenes a la vez, ya que las galaxias enormes que vemos en la era actual del universo han crecido fusionándose sucesivamente, a partir de galaxias pequeñas. Y tan "rojas", porque estrellas rojas suele significar estrellas maduras. ¿Qué eran los Puntitos Rojos? No faltaron los medios sensacionalistas (incluso científicamente honestos, sólo que innecesariamente amarillos) que salieron con titulares del tipo "el Webb rompió el universo", o cosas por el estilo.

Una posible explicación de la enorme luminosidad de los Puntitos Rojos era, por supuesto, que se tratase de galaxias muy activas, tipo quasar, en las cuales un agujero negro central está destruyendo materia activamente y emitiendo una enorme cantidad de radiación. Es decir, la luminosidad observada no sería de estrellas, sino del núcleo activo, y la galaxia no necesitaba ser tan masiva como su potencia sugería. La principal objeción a esta explicación era que los quasars tuvieron su momento de gloria ya pasados los primeros mil millones de años de edad del universo. Para explicar la abundancia de Puntitos Rojos en épocas anteriores, lo que sabemos de los quasars parecía insuficiente (insuficiente en un factor 10, más o menos). Además, los Puntitos Rojos emitían muy poca radiación X y radio, comparados con los quasars.

Sorprendentemente rápido (en otros casos, estos misterios requieren décadas para resolverse satisfactoriamente) el panorama se está aclarando.Ya existe suficiente evidencia (principalmente en los espectros de cientos de Puntitos individuales) de que los Puntitos Rojos efectivamente son agujeros negros activos. Tal vez no súper gigantes (las mediciones apuntan a alrededor del millón de masas solares), pero que representan una fracción de masa, con respecto a las estrellas de sus galaxias, mayor que en la actualidad (porque las galaxias eran más chiquitas). También se ve que tuvieron un pico a los 900 millones de años post Big Bang, con menos actividad después y antes, pero que ya estaban allí a los 400 millones de años. La falta de radiación X y radio se debe a que están envueltos en densos capullos de gas ionizado, que recicla la radiación y explica todas las propiedades de sus espectros. En algunos de ellos se aprecia la nebulosidad que los rodea.

Además de la evidencia observacional, se hicieron simulaciones detalladas de los primeros cientos de millones de años del universo (sin nada adicional, los modelos de siempre), y las condiciones son adecuadas para que los primeros agujeros negros (de masas no mucho mayores a las estelares) crezcan de manera descomunal y se conviertan en supermasivos, ya que se encontraban en un medio muy rico en gas. En este gráfico se ve cómo crecen abruptamente (la escala vertical, correspondiente a la masa, es además logarítmica):

Nótese que la simulación corresponde a una época anterior a la que está observando el Webb: redshift veintipico, menos de doscientos millones de años después del Big Bang (creo que la galaxia récord actual está a redshift 14). No sé si el Webb llegará a observar este fenómeno, o si sólo podrá ver lo que está viendo, con estos súper agujeros negros ya formados y radiando como locos. Esto produjo un episodio relativamente breve llamado súper-Eddingon, en el cual la presión de la propia radiación puede disipar el material que la está produciendo. El universo en el que existían estas condiciones era muy distinto del actual: mucho más caótico y turbulento, con una población de estrellas de puro hidrógeno y helio distintas de las actuales (llamada Población III), y permitió la fusión de estos agujeros negros al colisionar y fundirse sus galaxias. La simulación muestra cómo muchas de estas estrellas (de cientos de masas solares) transicionan directamente a agujeros negros por acreción de masa, mientras la galaxia colapsa sobre ellos disparando además episodios de formación estelar y el crecimiento del agujero negro súper masivo:

En los próximos años, el Webb tal vez podrá observar evidencia de estos fenómenos, y se empezará a completar la imagen de los primeros mil millones de años del universo, sin romperlo.

 


Las fotos son de NASA/ESA/CSA/JWST (la primera es un recorte del CEERS, las otras son de los papers). 

El paper teórico es Mehta et al., Growth of light seed black holes in the early Universe, Nature Astronomy, 2026. (https://doi.org/10.1038/s41550-025-02767-5)

Los del Webb son:

Kocevski et al.,  The rise of faint, red AGN at z > 4: A sample of Little Red Dots in the JWST Extragalactic Legacy Fields, ApJ, 2025 (http://doi.org/10.3847/1538-4357/adbc7d)

Rusakov et al., Little red dots as young supermassive black holes in dense ionized cocoons, Nature, 2026. (https://doi.org/10.1038/s41586-025-09900-4)

Están apareciendo una cantidad de trabajos con observaciones y análisis de los Puntitos Rojos, que van completando el panorama. Por ejemplo, un paper de mi amiga Karina Caputi señala que podría tratarse de una diversidad de objetos: Not Just a Dot: The Complex UV Morphology and Underlying Properties of Little Red Dots, DOI 10.3847/1538-4357/adfa10.