07/02/2026

El universo a ultra altas energías

Casi todo lo que sabemos del universo, lo sabemos gracias a la luz que nos llega del cosmos. No sólo la luz visible, sino todas las radiaciones electromagnéticas, que son luces que no podemos ver. Pero no todo: también nos llegan ondas gravitacionales, que desde hace pocos años pueden detectarse. Y también llega materia, que es algo completamente distinto de la radiación. De todos lados nos llega una lluvia continua de partículas materiales, subatómicas, llamadas en general rayos cósmicos, aunque no son rayos, pero sí son cósmicos. Contienen información de los procesos que las produjeron y las mandaron hacia nosotros. No todos lo saben, pero el observatorio de rayos cósmicos más grande del mundo está en la Argentina: el Observatorio Pierre Auger en la provincia de Mendoza, y buena parte del trabajo científico (teórico y experimental) se hace aquí, en el Centro Atómico Bariloche, en la División de Partículas y Campos

Hace poco, en el Congreso IB70 (en celebración de los 70 años del Instituto Balseiro), Geraldina Golup presentó buenísimos resultados sobre los rayos cósmicos de las más altas energías, que son la especialidad del Auger.

Como mencioné arriba, los rayos cósmicos son partículas de materia, en general protones, pero también núcleos más pesados. Cuando llegan a la Tierra se encuentran con el aire de las capas superiores de la atmósfera y no pueden atravesarla como haría un rayo de luz. Así que no llegan a la superfice. En cambio, chocan contra un átomo del aire y se desencadena una cascada de reacciones nucleares, con producción de una cantidad de partículas inestables (típicamente muones y piones: un primo pesado del electrón y un primo liviano del protón). Esta cascada sí llega a la superficie, donde puede ser detectada. En Auger hay una red de tanques de agua purísima, y cuando una partícula los atraviesa, como se mueven más rápido que la luz, producen una lucecita que queda registrada. Los tanques de la red funcionan como pixels, y permiten reconstruir la cascada de partículas hasta el rayo originario, incluyendo la dirección y la energía que traía. Esta es una simulación de una de estas cascadas (los puntitos en el paisaje son los tanques detectores): 

Una caracterización importante de los rayos cósmicos es cuántos hay de cada energía: su espectro. Resulta que hay muchísimos más de energías bajas que de energías altas. Auger se construyó, hace 20 años, precisamente para explorar el espectro a energías altas, que era en buena parte desconocido. La razón es que la cantidad de rayos cósmicos de energías muy altas es abrumadoramente pequeña, son muy muy poquitos: apenas llega una por kilómetro cuadrado por siglo. Es decir, si hacemos un detector de 1 km cuadrado, para ver una partícula hay que esperar un siglo. ¿Qué alternativa hay? ¡Usar más kilómetros cuadrados! Así que Auger se construyó muy grande: el arreglo de tanques detectores abarca 3000 km cuadrados, lo cual permitiría observar unas 30 de esas escasas partículas por año. Y lo está haciendo desde hace 20 años. Geraldina mostró este gráfico del espectro de altas energías:


La formita que tiene esta curva se llama tobillo del espectro de rayos cósmicos (hay una rodilla a energías más bajas). Cuando se construyó Auger se sospechaba su existencia, pero Auger ha finalmente confirmado la forma que tiene. Noten que el eje (horizontal) de energías va entre 1 y unos 300 EeV (Exa electrón-volt). Exa es un prefijo menos conocido que kilo (mil), Mega (un millón) o Giga (mil millones): Exa significa 10 a la 18 (¡un millón de millones de millones!). Vemos en el gráfico que Auger ha medido partículas de esa inmensa energía, y Geraldina anotó debajo del gráfico que el flujo observado es de ¡una partícula por kilómetro cuadrado por milenio! Evidentemente Auger está funcionando tal cual lo imaginaron sus diseñadores. Dije "energía inmensa", pero no se crean que es una bomba atómica. Es interesante convertir esa energía a las unidades típicas del mundo macroscópico, como el joule. El electrón-volt (eV) es una unidad pequeñísima de energía, pero el Exa es tan grande, que 100 EeV son 16 joules, que es más o menos la energía cinética de una pelota de volley en el saque, o la energía solar que llega a un metro cuadrado de suelo en 1 segundo, o la energía que se necesita para levantar un kilo de manzanas del piso a la mesada. Es decir, no es una energía "inmensa" para la vida cotidiana, pero es una energía macroscópica concentrada en una única partícula subatómica. Guau. Si te pegara ese protón en la cara, ¿lo sentirías? Yo creo que no, te atravesaría dejando muy poca energía depositada en tu cuerpo, causando algún destrozo a nivel molecular. A menos que te atravesara un ojo, ni te darías cuenta.

Bueno, ¿de dónde vienen estas partículas tan energéticas? ¿Qué procesos astrofísicos las producen? Hay un problema con los rayos cósmicos: como son partículas con carga eléctrica, el campo magnético de la Vía Láctea curva sus trayectorias y enmascara su origen. Por suerte, los rayos de más alta energía sufren menos estas desviaciones, así que más o menos se puede ver de dónde vienen. Nuevamente, Auger ha sido fundamental para establecer que los rayos cósmicos con energías superiores al "tobillo" vienen de fuera de la Vía Láctea. De esto ya no hay ninguna duda, y de hecho Auger ha establecido que el origen mismo del tobillo es la transición entre los rayos cósmicos de origen galáctico y los extragalácticos, algo que se ignoraba. 

¿Y de dónde vienen? Auger ha podido estudiar con razonable precisión sus direcciones de arribo. Puestos en un mapa de todo el cielo se ven así:


Estos mapas son en coordenadas galácticas (con la Vía Láctea en el "ecuador", y el centro galáctico en el medio del óvalo). La parte sin datos corresponde a la región del cielo que Auger no puede ver por su latitud. Los colores rojos, en el gráfico del medio, indican mayor flujo de rayos cósmicos viniendo de esa región del cielo. Voy a poner la versión del paper que se ve mejor:

Es evidente que la mayor parte del exceso de rayos cósmicos de ultra alta energía vienen de una región a unos 300 grados de longitud galáctica, un poco hacia el norte del ecuador galáctico. ¿Qué hay en ese lugar? Esta galaxia:


Centaurus A es una galaxia relativamente cercana, que tiene en medio un agujero negro supermasivo destruyendo materia activamente, con un fuerte campo magnético que produce dos jets de materia y energía más grandes que la galaxia misma. Es la situación ideal para acelerar partículas subatómicas hasta las energías observadas en los rayos cósmicos. En el mapa se ven otras manchas rojas: varias alrededor de Cen A, otra en la región del Polo Sur Galáctico, y se adivina que debe haber otra en el hemisferio norte, justo por fuera de la región accesible a Auger. La resolución de estas fuentes no es muy buena, por el efecto del campo magnético galáctico sobre los rayos cósmicos, como dijimos. Pero Geraldina y sus colegas han analizado estadísticamente el mapa correlacionándolo con catálogos de galaxias activas cercanas (galaxias de las llamadas starbust, que producen estrellas a una tasa inusualmente elevada). ¿Por qué cercanas? ¿No podrían venir rayos cósmicos del otro lado del universo, así como vemos supernovas explotando a miles de millones de años luz? No: en un viaje tan largo, las partículas cargadas interactúan con los fotones del fondo cósmico de microondas, se desintegran y se pierden. Así que hay un "horizonte", de algunos cientos de millones de años luz, para la propagación de estos rayos cósmicos de alta energía. El resultado de las correlaciones favorece que hay otras dos fuentes en el cielo cercanas a Centaurus A: NGC 4945 y Messier 83, las galaxias de nuestra temporada de otoño

 ¿Y en el Polo Sur Galáctico? Obviamente, se trata de NGC 253:

 ¿Y la fuente invisible, en el hemisferio norte? Es Messier 82, la famosa galaxia starburst de Ursa Major:

Estas galaxias no están ahí por casualidad, pero de eso me ocuparé la semana que viene, porque esta nota ya quedó demasiado larga. 

 


La foto de M82 es de NASA/ESA/Hubble. La simulación de una cascada es del Observatorio Pierre Auger (Cosmus, Universidad de Chicago). Las otras son mías. Los papers interesantes que revisé después de la charla de Geraldina son:

Auger Collaboration, The distribution of ultrahigh-energy cosmic rays along the supergalactic plane
measured at the Pierre Auger Observatory
, ApJ 984:123 (2025).

Auger Collaboration, Arrival directions of cosmic rays above 32 EeV from Phase One of the Pierre Auger Observatory, ApJ 935:170 (2022).

Golup. An update on the arrival direction studies made with data from the Pierre Auger Observatory, PoS (ICRC2023) 252. 

Auger Collaboration, Energy spectrum of ultrahigh-energy cosmic rays across declinations −9⁢0° to +44.8° as measured at the Pierre Auger Observatory, Phys. Rev. Lett. 135:241002 (2025). 

31/01/2026

Los colores del cielo

La semana pasada mostré astrofotos facilongas, que de todos modos tienen un encanto especial: estrellas intencionalmente desenfocadas, que permiten apreciar los colores y el rango dinámico de brillos, que de otro modo quedan "comprimidos" y casi invisibles. Hoy voy a mostrar astrofotos todavía más fáciles: exposiciones largas con la cámara fija, delatando el movimiento de la Tierra en forma de trazas estelares. Son también fotos que hice mientras usaba el Seestar S50 en el fondo del Centro Atómico. Aquí podemos verlo, haciendo lo suyo, con el cerro Catedral detrás y el cielo estrellado que baja sobre el oeste:

Se ve como un fantasma de Darth Vader a la derecha. No sé qué es; tal vez yo mismo que me puse delante mientras hacía la foto, sin darme cuenta. Las feas luces azules junto a Vader son el estacionamiento del IPATEC, que es la nueva fuente de contaminación lumínica de esta zona que antes era tan oscura. La universidad de Río Negro se cree que es más segura si desperdicia millones de pesos iluminando el espacio exterior. Me han dicho que van a cambiarlas, ya veremos. La misma noche de noviembre, hice ésta, sin el Seestar:

A principios de diciembre, cuando todavía había algo de luz crepuscular en el cielo del oeste, apunté un poco más hacia el norte para mostrar el contraste con las luces del alumbrado público de Nahuel Malal, que todavía son de sodio. La foto quedó buenísima:

Parece una escena de la película de The Flash:


Los colores realmente están allí en mi foto, y son fáciles de revelar oscureciendo la foto original, que es mucho más brillante, sobreexpuesta por la larga exposición, y parece de día aunque eran las 22:30:

En este caso, para no distorsionar la estructura del espacio de colores, lo hice con la herramienta Veralux HyperMetric Stretch, un script para Siril que preserva la composición relativa de los colores mientras estira los tonos para optimizar el rango dinámico. Normalmente el astrofotógrafo la usa para "estirar" una foto muy oscura (los objetos astronómicos son muy tenues), pero funcionó bien también para esta foto muy clara.

Mucho antes, en abril, hice ésta apuntando para el mismo lado. No hay trazas y no hay desenfoque, pero había un poco de bruma y eso también ayuda a ver mejor las estrellas.

Volveremos con cosas más interesantes en febrero.



La imagen de The Flash es de DC Studios o de Warner Bros, supongo.

24/01/2026

El foco en el color

En los últimos meses fui varias veces a los fondos del Centro Atómico Bariloche, que es un sitio bastante oscuro, a hacer fotos astronómicas con el Seestar S50, mi nuevo telescopio favorito. Como me deja mucho tiempo libre (a diferencia de mi equipo anterior) me dedico a descubrir, observar y disfrutar el cielo, y a hacer fotos con la cámara réflex. Un día a principios de diciembre, por ejemplo, hice ésta:

Es una foto hacia al sur, y a la izquierda (el Este) se ve el resplandor de Bariloche. Cerca del borde superior cruza un verde meteoro, quizás de la lluvia de púpidas-vélidas, por la dirección que lleva. No es una fea foto, pero a veces la multitud de estrellas tiene un aspecto muy distinto del que se ve a simple vista. ¡Es difícil distinguir constelaciones! Entonces hice algunas exposiciones con las estrellas desenfocadas, una técnica que no sólo permite apreciar el rango dinámico de brillos, sino también la diversidad de colores de las estrellas:

Así es mucho más fácil identificar las familiares constelaciones del cielo austral. Hice una versión anotada para los menos habituados:

Sobre los árboles vemos la Cruz del Sur y a su derecha los Punteros. Revisen con cuidado la variedad de colores, especialmente de azules, que van desde el blanco de Alfa Centauri hasta el azul intenso de las estrellas de clase B (como Theta Car) u O (como Naos, que lamentablemente me quedó muy al borde). En la región de Eta Car se ve un rosadito de la nebulosa que la rodea. Marqué las otras dos cruces que hay en esta parte del cielo: el "diamante" (que incluye a la estrella múltiple Theta Car) y la "falsa Cruz", compuesta por dos estrellas de Carina y dos de las Velas, que tiene una forma más parecida a la Cruz del Sur. ¡No la usen para orientarse, porque no apunta al Polo Sur Celeste! A propósito, se nota la escasez de estrellas brillantes en la región del polo.

Apuntando en la misma dirección hice esta con más zoom en Carina y Vela. Acá se ve entera la conocida línea de cuatro estrellas brillantes: Naos, Regor, Avior y Miaplacidus:

Hacia el Oeste hice esta foto de la Grulla, que tiene una linda formita, como el ave en vuelo, y es fácil de reconocer. La estrella central es Beta Gruis (una gigante roja de clase M), y la del ala derecha es Alnair (clase B), la más brillante de la constelación por poquito. 

 Y hacia el este, a pesar del halo de luces urbanas, no pude resistir hacer una foto de la región de Orión:

Abarca desde las Híades a la izquierda (con la roja Aldebarán), hasta el Can Mayor a la derecha (con la blanca Sirio). En Orión se destacan claramente Rigel y Betelgeuse como más brillantes que las Tres Marías, algo que es evidente a simple vista. Se nota también que Mintaka (la maría de la izquierda) es menos brillante que las otras dos. Casi nada de esto se puede apreciar en la foto enfocada:

Habría mucho para contar de cada estrella de estas fotos, pero creo que a esta altura ya muchas de ellas han aparecido en el blog. Y además nadie lee el blog en enero. Así que paro acá, señalando solamente que se pueden hacer lindas astrofotos con equipos elementales y técnica fotográfica directamente mala. Hay que probar.

17/01/2026

La agudeza del Webb

Hace justo 3 años, en enero de 2022, el telescopio espacial Webb viajaba de la Tierra hacia su órbita final en Lagrange 2, mientras iba desplegándose como un transformer. Seis meses después vimos sus primeras imágenes, que mostraron que el instrumento estaba funcionando tal como se había planeado, no como otros. La calidad de las imágenes del Webb requiere la alineación de sus 18 espejos principales y muchos secundarios con precisión de nanómetros. Para lograrlo lleva una cantidad de dispositivos accesorios, menos conocidos que los instrumentos principales, NIRCam, NIRSpec y MIRI. En particular, hay un segundo espectrógrafo, NIRISS, construido en Canadá. Y dentro de él hay una chapita de titanio de 4 cm de diámetro con siete agujeros, que es el único pedacito del Webb construido en Australia:

Esta máscara óptica se llama AMI (aperture masking interferometry), y convierte al Webb en el primer telescopio espacial capaz de hacer interferometría óptica, como el VLT, el Keck, y un par más de grandes telescopios terrestres. Las ondas de luz (infrarroja) que pasa por los agujeros produce un patrón de interferencia en el plano del sensor, que permite dos cosas: calibrar el telescopio, y observar objetos con resolución mayor que la teórica permitida por el diámetro del espejo principal. El sistema funcionó bien, pero durante el viaje descubrieron que, a nivel de pixels individuales, había un error sistemático producido por el escape de carga eléctrica hacia pixels vecinos, un problema que afecta a todas las cámaras electrónicas. Así que los australianos pusieron a un estudiante de doctorado a ver si podían mejorar el sistema en la etapa del procesamiento de datos. Modelando toda la física del problema lograron hacerlo, y han diseñado una metodología que logra una resolución asombrosa. Sirve, naturalmente, para objetos brillantes y con buen contraste, ya que no usa toda la luz recolectada por el enorme espejo principal, sino la poquita que atraviesa los agujeros del AMI. La siguiente imagen muestra un par de ejemplos. Los paneles de arriba son las imágenes interferométricas originales, y las de abajo son las imágenes reconstruídas. 

 

A la izquierda se ve el jet de una galaxia activa (NGC 1068 es Messier 77) y a la derecha una imagen de Ío, el satélite de Júpiter, mostrando sus volcanes activos. Los circulitos grises muestran el límite teórico de la resolución interferométrica (no el criterio de Rayleigh dado por la apertura del espejo, sino el espectroscópico de Michelson). Puede verse que la agudeza visual del Webb es excepcional. 

Este instrumento no va a producir fotos impresionantes para la difusión pública, de esas que te dejan boquiabierto, pero es una herramienta poderosa para estudiar estrellas binarias, exoplanetas, núcleos galácticos y todos los objetos brillantes y compactos que los astrónomos vayan encontrando. 

 


El paper de donde tomé las imágenes es Charles et al., Image reconstruction with the JWST Interferometer, Publications of the Astronomical Society of Australia (2025) (https://arxiv.org/abs/2510.10924v1). El paper compañero, que describe el procedimiento, es Desgoits et al., AMIGO: a Data-Driven Calibration of the JWST Interferometer, Publications of the Astronomical Society of Australia (2025), (https://arxiv.org/abs/2510.09806v1).

Me enteré de este instrumento en una nota en Phys.org