sábado, 22 de junio de 2019

El eclipse nuestro de cada día

Todos los eclipses totales tienen cuatro instantes que los caracterizan. Son los cuatro contactos que ocurren entre los bordes (se llaman limbos) de los dos cuerpos celestes:


En otra época era extremadamente importante registrar con exactitud estos cuatro contactos durante los eclipses de Sol, como el que tendremos el próximo 2 de julio en Argentina y Chile. Los cuatro contactos ocurren en todos los eclipses, tránsitos y ocultaciones. Inclusive el que comienza todos los días con el crepúsculo y termina al día siguiente al amanecer. ¡Son eclipses del Sol ocultado por la Tierra! Son tan banales que ni siquiera prestamos atención. Ni lo llamamos eclipse, lo llamamos noche. Pero si está despejado podemos ver, al anochecer, el curvado borde de la umbra de la Tierra en la que nos sumergimos:


Cuando el cuerpo que pasa por delante tiene atmósfera (como la Tierra, pero no solamente) los contactos no están bien definidos porque la luz del cuerpo ocultado se refracta y se dispersa en la atmósfera. La dispersión produce el color rosado que vemos en la foto, y que se llama cinturón de Venus (o arco anticrepuscular, pero cinturón de Venus es más lindo). Es la luz roja que tiñe los eclipses de Luna, cuando ésta se mete en la umbra, como ocurrió en enero pasado y volverá a ocurrir el 16 de julio.

La refracción distorsiona muchísimo la luz del Sol (no tanto como un agujero negro, eh). Es responsable del elusivo rayo verde, y también de la más fácil de ver deformación del Sol cerca del horizonte. Desde un avión (con el horizonte más lejos, y más atmósfera para atravesar) el efecto puede ser muy impresionante:


A veces nuestros sentido nos engañan. A veces, ¡hasta el Sol parece plano!


Las fotos son mías. Y el diagrama también, qué embromar.

Para los que se perdieron mi Coloquio del Instituto Balseiro sobre los eclipses, lo puse en mi canal de YouTube:



sábado, 15 de junio de 2019

Derrumbando mitos del eclipse

Mientras aumenta la ansiedad al acercarse el Gran Eclipse Argentino, aprovechemos para desmitificar un poco los eclipses, en base a las cosas que escuché y leí estos días.

1. Que en el momento del eclipse pesás menos (medio kilo menos). ¡FALSO!
Es cierto que la gravedad de la Luna afecta la Tierra: las mareas son su manifestación más evidente. Desde el punto de vista de las mareas, un eclipse no es más que una Luna nueva. También es cierto que durante la Luna nueva y la Luna llena las mareas son más pronunciadas. Pero las mareas sólo se perciben en objetos muy grandes porque dependen de la diferencia entre la gravedad en un lado y en otro. El hecho de que haya tanta agua en nuestro cuerpo no interesa: por un lado, aunque las mareas del océano son las más evidentes, el agua es irrelevante en el fenómeno, ya que la gravedad afecta toda la materia por igual; por otro lado, no somos suficientemente grandes.

2. Que son eventos súper raros. ¡FALSO!
Los eclipses, como las sandías y los turistas, vienen en temporadas. Hay dos o tres temporadas por año, separadas unos seis meses, con uno o dos eclipses solares en cada una. Todos los años hay eclipses solares, y casi todos los años hay eclipses totales (¡en 2018 no hubo ninguno!). Son eventos raros si uno se queda parado en un lugar de la Tierra. Si querés ver un eclipse, en particular un eclipse total, conviene ir a buscarlo.

3. Que durante el eclipse total se hace de noche. ¡VERDADERO!
El cielo se oscurece como si fuera el comienzo de la noche, se encienden las luces automáticas, y hasta se ven las estrellas brillantes y los planetas (si alguien se acuerda de mirarlos). Todo alrededor, cerca del horizonte, se ve como un raro amanecer circular: es el borde de la sombra de la Luna.

4. Que durante el eclipse baja la temperatura y cambia el viento. ¡VERDADERO!
La temperatura puede bajar varios grados y el viento, que responde a los cambios de temperatura y presión del aire, también lo siente. Inclusive durante el eclipse anular de febrero de 2017 sentimos este efecto, aunque el cielo siguió viéndose celeste.

5. Que los animales se confunden y se preparan para dormir. ¡Mmmm!
No conozco ningún reporte fidedigno de esto*, aunque es completamente razonable: realmente parece una noche súbita, y es lógico que algunas aves, por ejemplo, se dispongan a dormir. Un par de minutos después "amanece" y listo, siguen su vida lo más campantes, apenas confundidas.

* Mi amigo Santiago, físico argentino que trabaja en la NASA, fue a ver el Gran Eclipse Americano del 2017 y me contó que "los pájaros se callaron".

6. Que las cabras se desmayan. Falso, sin más comentarios.

7. Que si mirás el eclipse sin los anteojitos especiales te quedás ciego. ¡VERDADERO! (pero no del todo)
Hay mucha exageración con esto. Para empezar, los dos minutos de totalidad PUEDEN Y DEBEN mirarse a ojo desnudo. El Sol, después de todo, está detrás de la Luna. Nadie se queda ciego por mirar la Luna. Es cierto que es peligroso mirar fijamente el Sol durante las fases parciales del eclipse. Pero todos hemos mirado el Sol alguna vez, fugazmente, sin quedarnos ciegos. No hay daño permanente si se mira el Sol durante un par de segundos, y puede ser interesante ver el famoso "anillo de diamante" y las "cuentas de Baily". Sólo nos deslumbrará (y nos perderemos lo que pase después). Pero atento: si mirás el Sol a ojo desnudo durante varios minutos, o durante varias horas, te quedarás ciego, haya o no haya eclipse. Eso sí: nunca, NUNCA, ni por un segundo, hay que mirar el Sol a través de un telescopio o binoculares sin un filtro adecuado.

8. Que las embarazadas no deben mirar el eclipse porque daña al bebé. ¡FALSO!
El eclipse sólo bloquea parte de la luz del Sol. ¿Qué efecto podría tener eso sobre un embarazo? Ocurre cada noche, cuando el Sol se esconde detrás de la Tierra, o cuando la embarazada se pone bajo techo...

9. Que cualquier alimento preparado durante el eclipse resulta envenenado. ¿QUÉ? ¡Por favorrrr!
Ídem. ¿Nunca cocinaste de noche? Igual, no sé a quién se le ocurriría quedarse en la cocina en lugar de salir a ver el eclipse...

10. Que dentro de un milenio no habrá más eclipses totales porque la Luna se está alejando. ¡FALSO! Pero con algo de verdad...
Alguien le pifió unos seis ceros. Porque es cierto que la Luna se está alejando (es un efecto secundario de las mareas, que ya comentamos), así que dentro de unos... 620 millones de años, algún día, ocurrirá el último eclipse solar total de la Tierra. ¡Aprovechalos mientras duren!

11. Que el eclipse produce efectos "energéticos" o "espirituales" en las personas. ¡Mmmm!
Si contamos el hecho de ver algo hermoso como un efecto espiritual, sí. Nada más.

A propósito de esto último, escuché comentarios que me sorprendieron. Gente un poco "harta" del eclipse, o que no entiende por qué tanta historia si no es un fenómeno misterioso, como pudo ser en otros tiempos: es apenas una cosa pasando delante de otra. La razón por la que nos fascina un eclipse, por la que millones de personas se sienten atraídas como para viajar miles de kilómetros para verlos, no es que sean un misterio ni produzcan cambios espirituales. Es simplemente disfrutar de algo raro y hermoso. No es más raro que eso. Escuchamos una y otra vez una sinfonía de Beethoven porque disfrutamos de algo hermoso; si no, bastaría escucharla una sola vez en la vida y listo.

Si vas a ir a San Juan a observar el eclipse, no te pierdas los eventos de las 1as Jornadas Internacionales de Promoción de la Cultura Científica en Astronomía. Habrá charlas de divulgación el domingo 30 y lunes 1 en el Auditorio Gobernador Eloy Camus, charlas en el el Nodo Turístico Pismanta los días 1 y 2, y por supuesto las actividades de observación, 4 km al sur de Bella Vista. Todas las actividades son públicas y gratuitas. El programa está en este documento. En el sitio hay mapas con la ubicación de los eventos e información sobre traslados, anteojitos de eclipse, etc.


La preciosa foto de la corona solar (la gigantesca atmósfera del Sol que sólo se ve durante los eclipses totales) es de Mark Rosengarten, quien la compartió en Spaceweather junto con un encantador relato de su experiencia en el Gran Eclipse Americano de 2017.

sábado, 8 de junio de 2019

La guitarra en el ropero

La guitarra en el ropero todavía está colgada.
Pascual Contursi, Mi noche triste

La guitarra en el ropero ya no está colgada.
Miguel Cantilo, Tiempo de guitarra

¿Querés ver dónde está la guitarra? Abrigate, agarrá los binoculares, y salí tipo 10 de la noche. Bien alto, mirando al Este, vas a encontrar el Escorpión, una de las constelaciones favoritas de En el Cielo las Estrellas. Es fácil reconocer el rulo que forma su cola, enganchado en la Vía Láctea. Hay un lugar donde se quiebra la curva de la cola, en la estrella ζ (dseta) Scorpii:


Mirala primero a simple vista: tal vez distingas que es una estrella doble, y que hacia el norte (la izquierda, vista así), hay un cumulito, una nubecita, un falsocometita (según cómo andes de la vista). Ahora mirala con los binoculares. Hice esta foto en abril, durante la Star Party Valle Grande:


Sí, es un zafarrancho de estrellas. Estamos mirando directamente en el plano de la Vía Láctea, y vemos estrellas de nuestro brazo espiral y del brazo siguiente, y seguramente más allá hacia el centro galáctico. Dseta Scorpii y los varios cúmulos estelares, asterismos y nebulosidad que se extienden desde ella hacia el norte son una de las regiones más preciosas del cielo. Aquí está anotada:


Dseta 1 Scorpii, la componente azul del par, es una supergigante azul. No te dejes engañar por su modesta quinta magnitud: es una de las estrellas más luminosas conocidas, un monstruo 65 veces más pesada que el Sol, y que apenas con 3 o 4 millones de años de edad ya empezó a quedarse sin hidrógeno y ha iniciado la secuencia de autodestrucción. Dseta 2, de cuarta magnitud, es una estrella común y corriente, 40 veces más cercana.

El cúmulo NGC 6231, inmediatamente hacia el norte de Dseta (y del cual probablemente Dseta 1 forma parte) es uno de los más extraordinarios del cielo. No sólo es precioso, sino que alberga una cantidad inusual de estrellas de las clases espectrales O, B y Wolf-Rayet. Quince son O, y teniendo en cuenta que sólo una de cada 3 millones de estrellas son de esta clase, queda claro que es un objeto extraordinario. Éste es un recorte a resolución completa, pero tenés que descargarlo porque está achicado en esta columna. Está a 6000 años luz, pero si estuviera a la distancia de las Pléyades, sus estrellas más brillantes serían tan brillantes como Sirio. La estrella roja embebida en el cúmulo es real, pude identificarla en Gaia DR2 y su temperatura está medida en unos módicos 3284K que explican su color.

NGC 6231 está en el centro de una gran región de formación estelar en el brazo de Sagitario (el que sigue hacia el centro a partir del nuestro, el de Orión), llamada Scorpius OB1, que ha dado nacimiento a docenas de estrellas de gran masa, de tipo O y B, y miles de estrellas medianas y pequeñas, seguramente de generaciones anteriores.

El cúmulo NGC 6242 también está en el brazo de Sagitario, justo fuera pero muy cerca de la región Sco OB1. La nebulosa IC 4626, también llamada Nebulosa Camarón (aquí al lado en versión Very Large Telescope), es la parte más brillante de la nebulosidad remanente de esta región (Gum 55), parte de la cual puede verse de manera difusa por todos lados en mi foto.

Las varias nubes oscuras (como B48) forman parte del gas y polvo frío en nuestro propio brazo que oscurece la región del centro galáctico, y que ayudan a delinear la guitarra. Si todavía no la reconociste, fijate de nuevo:


Es una Gibson RD, y el efecto es más notable viéndolo en los binoculares que en la foto, no te lo pierdas. Curiosamente, no hay muchas referencias a esta guitarra en el cielo. En inglés no encontré ninguna, tal vez el mundo angloparlante ignora esta notable pareidolia más bien austral. En español encontré esta referencia, en una foto de la Nebulosa Camarón. La gente de Osiris, por supuesto, la conoce.


Aparentemente, Mi noche triste fue el primer tango con letra. Es el primer tango que grabó Carlos Gardel, en 1917, y marcó la transición entre la Guardia Vieja y la Era de Oro del tango. Ni Gardel, ni Pedro y Pablo usaron la Gibson RD, creo.

La foto de la Nebulosa Camarón es de ESO y Martin Pugh. Las otras son mías. Los spikes de difracción son de fantasía, la foto está hecha con un zoom de cámara, que no hace spikes.

Las asociaciones OB de estrellas se denominan con el nombre de la constelación y numeradas OB1, OB2, etc. En inglés la primera de ellas se dice "obiuán". ¿Será el origen del nombre del famoso jedi, la única esperanza? 

sábado, 1 de junio de 2019

El eclipse de Eddington

El jueves pasado, 29 de mayo, se cumplió el centenario del eclipse de Eddington.

El 29 de mayo de 1919, un eclipse solar total cruzó el Atlántico, desde las costas de Brasil hasta el África ecuatorial. Arthur Eddington y el Astrónomo Real Frank Dyson organizaron dos expediciones astronómicas para observarlo desde Sobral en Brasil y desde la isla Príncipe en Africa. Tenían el propósito de fotografiar unas estrellas del cúmulo de las Híades que serían visibles junto al Sol durante la totalidad (marcadas con unas rayitas en esta foto), para comprobar una de las predicciones de la teoría de la Relatividad General, la flamante teoría de la gravitación recientemente publicada por Einstein en 1917. Lo lograron: la desviación de la luz estelar resultó ser compatible con la predicción de Einstein y no con la de la gravitación newtoniana. (Sí: la gravitación newtoniana también predice una desviación de la luz, pero la mitad de la einsteniana.)

Fue la segunda verificación de la Relatividad General: el propio Einstein había mostrado que lograba explicar la precesión anómala de la órbita de Mercurio. Para la Relatividad General fue un punto de quiebre: aunque la matemática de la teoría era todavía difícil de tragar, había un resultado palpable: la luz se dobla. La noticia recibió amplia cobertura en los medios públicos. El New York Times le pidió a su corresponsal, que estaba cubriendo el Golf Open de Gran Bretaña, que fuera a la conferencia de Eddington. El periodista lo tituló de manera sensacional, y Einstein se convirtió de la noche a la mañana en una celebridad mundial. El texto de la nota es interesante de leer, y el título es bastante gracioso:

LAS LUCES TODAS FUERA DE LUGAR EN EL CIELO
Los hombres de ciencia más o menos boquiabiertos por los resultados de las observaciones del eclipse.
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LA TEORÍA DE EINSTEIN TRIUNFA
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Las estrellas no están donde parecía o se calculaba que estuvieran, pero nadie debe preocuparse.

El resultado de las observaciones de Eddington y Dyson no fue universalmente aceptado inicialmente. La revisión moderna de sus datos, sin embargo, les da la razón. La medición fue repetida varias veces a lo largo del siglo XX, cada vez con mayor precisión. Hoy en día es algo al alcance de un aficionado pudiente y dedicado, como Donald Bruns, físico jubilado de san Diego, California, amante de la astronomía. Planificó cuidadosamente la repetición del experimento, y lo llevó a cabo durante el Gran Eclipse Americano en 2017. Sus resultados son extraordinarios, habiendo logrado reducir el error de medición a la mitad de las mejores mediciones del siglo XX, y los ha reportado en una publicación muy interesante. En esta figura la línea negra es la predicción de la Relatividad General, los símbolos negros son sus mediciones, y los blancos son los de una medición realizada en 1973:
 ¿Alguien lo hará durante el Gran Eclipse Argentino el próximo 2 de julio?


La foto del eclipse es del paper de Eddington en el que reporta los resultados. El gráfico de la deflexión de la luz es del paper de Bruns DG, Gravitational starlight deflection measurements during the 21 August 2017 total solar eclipse, Class. Quantum Grav. 35:075009 (2018).

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