05/09/2026

Tau Ceti

Me llamaron de una radio uruguaya para charlar sobre Tau Ceti. ¿Sobre qué? Tau Ceti. La estrella en la que transcurre la mayor parte de la acción de la película Project Hail Mary, de Phil Lord y Chris Miller, basada en la novela de Andy Weir

Yo ya había leído la novela, que me encantó y me resultó muy divertida, al igual que The Martian, una historia anterior de Weir que también se adaptó para el cine. Así que tenía grandes expectativas sobre la nueva película. La historia está contada en buena medida en forma de flashbacks, porque apenas comienza, el protagonista Ryland Grace (Ryan Gosling) despierta de un coma y descubre que está en una nave espacial, solo, y que no recuerda nada. De a poco va recordando que lo que tiene que hacer es nada menos que salvar el mundo. Y que la estrella que brilla fuera de su nave no es el Sol: es Tau Ceti, otra estrella. 

¿Existe Tau Ceti? Sí, existe, y es una estrella muy interesante por varias características. Andy Weir presta mucha atención a los detalles científicos, que le dan mucha verosimilitud a sus historias, así que eligió a Tau Ceti con cuidado. Tau Ceti es una estrella medianamente brillante, visible a simple vista, en la constelación de Cetus (la Ballena). Es muy parecida al Sol y se encuentra a 12 años luz de nosotros. Que sea una estrella cercana es crucial, ya que Ryland ha viajado hasta ella (con tecnología que no tenemos, pero que tiene todo el sentido en la lógica de la historia). Tau Ceti es la estrella solitaria más cercana de las que son parecidas al Sol, que también es solitaria, obvio. Alpha Centauri A también es como el Sol, pero forma parte de un sistema triple, con Alpha Cen B (un poco más pequeña) y Alpha Cen C, llamada Proxima, muy pequeñita.

Por otro lado, Tau Ceti es una estrella muy antigua. El Sol lleva 4500 millones de años fusionando hidrógeno, y va más o menos por la mitad de su vida. Tau Ceti, en cambio, se formó hace 10 mil millones de años. Estas tres características: que sea similar al Sol, que esté cerca, y que sea tan antigua, la vuelven una candidata ideal para buscar signos de vida (ya que al ser antigua, hay más probabilidad de que la vida haya evolucionado en su sistema). Esto es importante para la historia, ya que el apocalipsis que amenaza la vida en la Tierra (mínimo spoiler) es un microorganismo que, aparentemente, llegó desde Tau Ceti. A Ryland lo mandaron a estudiarlo en su origen, para buscar una solución.  

Ahora bien, ¿hay planetas alrededor de Tau Ceti? No es fácil responderlo. No hay ningún planeta gigante (tipo Júpiter), que son los más fáciles de detectar. En años recientes se ha encontrado cierta evidencia de que habría varios planetas de tipo terrestre. Algunos de ellos fueron descartados posteriormente, pero hay tres que sobrevivieron: los planetas f, g y h. Si bien todavía son "candidatos" (porque no han sido verificados independientemente), son buenos candidatos. 

Los planetas g y h están medio cerca de la estrella, pero el planeta f sería una "súper-Tierra" (4 masas terrestres), a algo más de 1 unidad astronómica. Así que es un buen candidato a ser el planeta de donde proviene el microbio maldito, y que Ryland bautiza Adrian (como la esposa de Rocky, el boxeador). Ryland lleva allí la Hail Mary, y la vemos en órbita del planeta sobrevolando hermosas auroras polares. Parece una fantasía, si no fuera porque más de una vez hemos visto imágenes así tomadas desde la Estación Espacial Internacional.

Una característica notoria de Tau Ceti es que su luz muestra un exceso de radiación infrarroja, con respecto a la que debería esperarse de una estrella de su tipo. Este exceso infrarrojo suele deberse a la existencia de polvo alrededor de la estrella: el polvo absorbe parte de la luz de la estrella, se calienta, y la reemite como infrarrojo. En todas las estrellas pasa esto, inclusive el Sol tiene su polvo zodiacal. Pero Tau Ceti emite demasiado infrarrojo, así que se interpreta que tiene un denso cinturón de asteroides. Cualquier planeta del sistema seguramente ha sido bombardeado muchas veces por asteroides como el que extinguió a los dinosaurios, en cuyo caso la perspectiva para encontrar vida no sería tan buena. Pero, después de todo, el asteroide de los dinosaurios no extinguió toda la vida en la Tierra, ni siquiera todos los dinosaurios, tan solo algunas de las familias. La historia de Weir sólo requiere que haya microbios, después de todo. 

Por otro lado, los microbios de la historia se detectan (en la Tierra, y luego Ryland lo repite en Tau Ceti), buscando cierta radiación infrarroja, que llaman "línea Petrova". Una coincidencia más para la verosimilitud de la historia de Weir.

Un spoiler más (que no es tanto, porque se lo ve tanto en el trailer de la película como en el poster). En Tau Ceti, Ryland se encuentra con un alien, que ha venido de otra estrella en su propia nave, y con el mismo propósito que él. ¡El microbio taucetiano está produciendo una pandemia cósmica! Ryland lo bautiza Rocky (por su aspecto rocoso), se hacen amigos y colaboran para resolver el apocalipsis de sus dos hogares. Buena parte de la dinámica de la película, más allá de la aventura espacial, es la amistad improbable entre Rocky y Ryland. ¿Y de dónde viene Rocky? Viene de otra estrella cercana: 40 Eridani, una estrella que ya ha aparecido en el blog. Es un sistema triple, en el que la estrella primaria (Ryland la llama Erid, que rima con el verdadero nombre propio: Keid), es un poco más pequeña que el Sol, y la acompañan una enana blanca (la más fácil de observar para los terrícolas aficionados a la astronomía) y una enana roja muy pequeñita. En órbita de la primaria se creyó que existía un planeta, que más recientemente fue descartado. Una pena, para Rocky, y también para el señor Spock, porque 40 Eridani es la estrella del planeta Vulcano, de Star Trek. A veces el universo no colabora con la ficción, qué se le va a hacer. 

Muchos otros aspectos científicos de Hail Mary están tratados con cuidado y detalle, si bien son mucho más imposibles que la existencia de unos microbios en el sistema de Tau Ceti. Por ejemplo, los microbios que están consumiendo al Sol usan neutrinos para almacenar energía. Pero todos funcionan bien en la historia, y la película me encantó. La entrevista completa puede escucharse aquí. ¡Gracias Radio Uruguay!

 


Los fotogramas de Project Hail Mary son de Sony Pictures.

29/08/2026

La ocultación de la Tierra

En la Tierra tenemos un privilegio excepcional: tenemos eclipses de Sol. Los que vivimos en lugares turísticos estamos acostumbrados a que los visitantes nos pregunten qué tienen que ir a ver. Yo creo que si llegara de visita un alienígena y nos preguntara qué tiene que ver sí o sí en el sistema solar, no tendríamos que llevarlo a los anillos de Saturno, ni a los volcanes de azufre de Ío, ni al Valles Marineris de Marte, ni a las cataratas del Iguazú. Habría que llevarlo a ver un eclipse solar total. Anillos, volcanes raros, cañones gigantes: esas cosas deben existir por todos lados, por más que a nosotros nos enorgullezcan las propias. ¿Pero la increíble coincidencia de tamaño de nuestra luna con nuestra estrella? La Luna es 400 veces más chica que el Sol, pero está 400 veces más cerca. De manera que, en el cielo, tienen el mismo tamaño. Esto permite que, cuando la Luna se interpone, tapa exactamente la parte brillante del Sol, se hace de noche abruptamente en pleno día, y queda en el cielo, no sólo un increíble agujero oscuro donde estaba el Sol, sino la fantasmagórica cabellera de su corona. Hace dos semanas un eclipse total cruzó España, donde millones se congregaron para disfrutarlo, y nos dejaron imágenes fabulosas de un eclipse dorado por el humo de los incendios. Una de mis favoritas muestra el eclipse sobre la catedral de Zaragoza, capturado magistralmente por Ray Zhang, alias Dusk Piper:

En Argentina hemos tenido una racha de eclipses inusual: siete eclipses solares, de los cuales cuatro totales y 3 anulares. El primero fue el del 2 de julio de 2010, simultaneamente con la final del Mundial de Sudáfrica, en la que España le ganó con gol de Iniesta al país anteriormente llamado Holanda. El último será en febrero del año que viene, un eclipse anular muy cerquita de Bariloche, del que ya nos ocuparemos. Esta semana, asociado al eclipse solar español, tuvimos un eclipse de Luna. En Bariloche se despejó apenas para verlo, les dejo aquí una foto un poco preliminar, cerca del máximo:

¿Y en otros planetas? En Marte, por ejemplo, los eclipses de Sol son siempre anulares. Los robots que viven en Marte los observan regularmente. Así ve Perseverance a Fobos pasando delante del Sol, por ejemplo:

Fobos es muy chiquito, así que tiene una forma irregular que hace que el eclipse sea muy distinto de los eclipses anulares de la Tierra:

Pero claro, en Marte tienen algo que nosotros no podemos ver: ¡eclipses de Tierra! Hace poco, Perseverance tomó esta encantadora secuencia de Fobos eclipsando a nuestro planeta:

El robot hizo cinco exposiciones para mostrar la secuencia del evento, que aparecen todas juntas en el recuadro. La imagen de fondo muestra el paisaje marciano unos 40 minutos después de la puesta del Sol. Es de un color gris azulado en la parte más brillante, todavía iluminada por el Sol, y de un gris rojizo en la parte de arriba, correspondiente ya al cielo nocturno, donde el polvo rojo en suspensión refleja algo de luz.

En esta versión recortada y anotada podemos ver la secuencia. A las 19:05:25 la Tierra está eclipsada detrás del pequeño satélite.

Fobos se ve como una muy pequeña creciente (cuernitos hacia arriba), iluminado por el Sol que ya está detrás del horizonte. Y también muestra algo de la luz reflejada por Marte, equivalente a la luz cenicienta que la Tierra proyecta hacia la Luna nueva. 

Vayan haciendo planes, no se pierdan el eclipse del 6 de febrero de 2027, que el siguiente será recién en 2048.

 


La foto del eclipse en Zaragoza es de Ray Zhang. Las de Persevenance son de NASA. La del eclipse anular es mía. 

Cuando el objeto que pasa por delante es tan chiquito comparado con el de atrás (como Fobos delante del Sol), no se llama eclipse sino tránsito (como los de Venus y de Mercurio que vemos desde la Tierra). Y cuando el objeto de atrás es el chiquito (la Tierra detrás de Fobos) se llama ocultación. Los tres tipos, ademas, se llaman sizigia. Pero es lo mismo, especialmente porque tránsito y ocultación, en el lenguaje cotidiano, significan otras cosas, en cambio "eclipse" es algo que todo el mundo asocia a que un astro le hace sombra a otro.

22/08/2026

Amina Helmi y la evolución de la Vía Láctea

En el blog hemos comentado más de una vez que las galaxias evolucionan. Esto no es algo que siempre se haya sabido: cuando yo era chico, las galaxias estaban ahí en el cielo, desde siempre, tranquilas y haciendo su vida estelar. Hoy sabemos que chocan, explotan en estrellas, se apagan, y mucho más. Buena parte de esto lo hemos aprendido a partir de las imágenes del telescopio espacial Hubble, que en la década de 1990 empezó a mostrarnos galaxias en todas las situaciones posibles de colisión:

Además, tenemos una galaxia muy cerca, tan cerca que estamos adentro. ¿Habría chocado también la Vía Láctea, en algún momento de su milenaria existencia? ¿Podríamos detectarlo observando cómo se mueven las estrellas a nuestro alrededor? También lo hemos comentado, y hoy sabemos que sí, que la Vía Láctea se formó y creció hasta convertirse en una gran galaxia chocando con otras, y fundiéndose con sus poblaciones estelares. Lo que yo no sabía es que la descubridora crucial de estos fenómenos fue una chica argentina, de Bahía Blanca, graduada en la Universidad de La Plata: Amina Helmi.

Tiene un nombre inusual en Argentina, y tal vez por eso nunca había reconocido su origen. A fines de los noventas, mientras trabajaba en su doctorado en Leiden, Amina descubrió que una gran parte de las estrellas del bulbo de la Vía Láctea provenían de otra galaxia, una sola, que había colisionado con la nuestra en una época temprana de su formación. Esta galaxia era más pequeña que la Vía Láctea, y probablemente se parecía a la Enana de Sagitario, una de nuestras galaxias satélites, que había sido descubierta poco antes.

Helmi descubrió la evidencia de este choque en el movimiento tridimensional de las estrellas, catalogado por primera vez de manera masiva por el satélite europeo HIPPARCOS. Su trabajo consolidó una visión que empezaba a formarse en esos años: que las grandes galaxias se forman ensamblando precursoras pequeñas, que pasan a integrar buena parte de su bulbo y su halo, y que delatan su presencia en forma de corrientes (streams). Son como las corrientes marinas en el océano, pero corrientes de estrellas. La que descubrió Helmi se llama, por supuesto, corriente de Helmi. En su tesis complementó el estudio de la corriente estelar con simulaciones numéricas, es decir, experimentos hechos en la computadora, en base a las leyes de la física, para mostrar cómo evolucionan los sistemas estelares dejando estos restos fósiles. La disciplina que ayudó a fundar se llama, hoy en día, arqueología galáctica. Uno de los jóvenes astrónomos de la Universidad de Río Negro en Bariloche, Nico Maffione, trabaja precisamente en estos temas. 

El sucesor de HIPPARCOS fue el telescopio espacial Gaia, del cual también hemos hablado más de una vez, y que está revolucionando varios campos de la astronomía. Resulta que Helmi fue una de las principales científicas en el diseño, desarrollo y verificación de calidad de los datos de Gaia. Fue ella quien descubrió la galaxia llamada "Salchicha de Gaia", la más reciente gran fusión de la Vía Láctea, de la cual me ocupé hace poco y seguramente ahora tendré algo más para contar. Gaia terminó sus observaciones en mayo de este año, y se espera un nuevo monumental catálogo para diciembre de este año. 

¿Y cómo me enteré de que esta notable astrónoma es argentina, graduada de La Plata? Porque este año ganó el prestigioso premio Kavli, de la Academia Noruega de Ciencias, que cada dos años apoya y reconoce (con 1 millón de dólares) trabajos sobresalientes en los campos de la astrofísica, la nanociencia y la neurociencia. Es una especie de complemento de los premios Nobel, para tres ciencias que no suelen figurar entre las que eligen los vecinos suecos (hay excepciones, obviamente). Amina Helmi, definitivamente, revolucionó nuestro conocimiento de la evolución de la Vía Láctea.

 


Los dos papers iniciales creo que son: Helmi et al., Debris streams in the solar neighbourhood as relicts from the formation of the Milky Way, Nature 402:53-55 (1999), y: Helmi et al., Finding fossils from the Milky Way's formation, capítulo en el libro The Galactic Halo: From Globular Cluster to Field Stars, editado por Noels y otros (Liege, Belgium, 2000).

La tesis es Helmi, The formation of the galactic halo, Universiteit Leiden (2000). Con ella ganó el Premio Christiaan Huygens, que premia tesis doctorales científicas extraordinarias en el país anteriormente llamado Holanda.

La página de Google Scholar de Amina Helmi reporta más de 79 mil citas a sus trabajos, con un índice de impacto de 114. Es un valor excepcional, que la posiciona en el tope a nivel mundial. Para ponerlo en contexto, un valor 20 es bueno, y 40 es extraordinario (el mío es 32). El de mi amiga Karina Caputi, compañera de Helmi en Groningen, es 91, el de mi también amigo Juan Martín Maldacena es 125.  

En la página de la Fundación Kavli hay una buenísima autobiografía, con muchas fotos de su vida en la Argentina. Hay una versión reducida en video también.

La imagen de galaxias en distintas etapas de colisión es de NASA/ESA/HST. 

La foto de Amina Helmi es de su página web en la universidad

El esquema de las estructuras de la Vía Láctea está adaptado de éste, del gran artista mendocino Pablo Budassi

15/08/2026

La galaxia escondida

Si me paro pierdo el compás.
Orquesta Sono Radio, 1959 

Hace unos meses conté que la Vía Láctea está rodeada por un anillo de galaxias gigantes, varias de ellas activas, que nos bombardean con rayos cósmicos de enorme energía. Casi todas ellas son galaxias bien conocidas por los aficionados: Centaurus A, Messier 83, NGC 253, NGC 4945, y en el hemisferio norte las Messier 81, 82 y 94. Pero algunas son menos conocidas, como la que voy a mostrar hoy. Se trata de PGC 50779, la Galaxia del Compás. ¡Nótese que no tiene un número de catálogo NGC ni IC! Es que, a pesar de ser una galaxia enorme, que se puede ver con cualquier telescopio pequeño, está escondida en medio de la banda densa de estrellas de la Vía Láctea:

Hice esta foto el pasado otoño, cuando la constelación de Circinus (el Compás) estuvo bien posicionada desde mi balcón.  Esta foto muestra el campo casi entero del S50, con una inmensa cantidad de estrellas de nuestra propia galaxia, mientras PGC 50779 nos espía desde 13 millones de años luz más allá. He aquí un recorte, donde vemos estrellas y más estrellas, y algunos detalles de la galaxia:

La galaxia tiene un núcleo bien brillante, y una densa banda de polvo que lo ciñe por uno de los lados. Para ser una foto desde el centro de Bariloche, con un telescopio de 5 cm de apertura, no está nada mal. Jamás se me había ocurrido fotografiar esta galaxia antes. Hay pocas fotos de ella, pero hay una notable del telescopio Hubble, que aquí pongo junto con la mía para compararlas, y además una de la supernova que se vio en ella en 1996:

La foto del Hubble tiene también un pequeño detalle del núcleo, hecho más recientemente por el telescopio Webb. En las fotos de más resolución podemos ver que la galaxia es una espiral medio inclinada con respecto a nuestra visual, con los brazos bastante apretados, y sin barra central. PGC 50779 es un poco más chica que la Vía Láctea, pero es extremadamente activa, de una categoría llamada Seyfert (similares a los quasars). Es una de las galaxias activas más cercanas, junto a Centaurus A (que es muy distinta de ella) así que es un objeto de estudio muy interesante.

Ahora está bien alta en el cielo (vista desde nuestras latitudes), así que recomiendo aprovecharla. Hay pocas fotos de aficionados, y me gustaría ver alguna de buena resolución y que la muestre perdida en un mar de estrellas. Como dije, está en medio de la parte densa de la Vía Láctea, muy cerca de la Cruz del Sur. Desde Bariloche es circumpolar, así que se la puede ver durante todo el año. Conviene buscarla cuando esté más alta en el cielo (en meses de otoño e invierno culmina en la primera mitad de la noche).


 


Las fotos que muestran la supernova son del Anglo Australian Telescope. Las otras fotos ensambladas en esa imagen son de NASA/ESA/HST y JWST.

La foto con las constelaciones está basada en la de E. Slawik/NOIRLab/NSF/AURA/M. Zaman

Mi foto tiene 100 minutos de exposición con el S50, desde el centro de Bariloche.