29/08/2026

La ocultación de la Tierra

En la Tierra tenemos un privilegio excepcional: tenemos eclipses de Sol. Los que vivimos en lugares turísticos estamos acostumbrados a que los visitantes nos pregunten qué tienen que ir a ver. Yo creo que si llegara de visita un alienígena y nos preguntara qué tiene que ver sí o sí en el sistema solar, no tendríamos que llevarlo a los anillos de Saturno, ni a los volcanes de azufre de Ío, ni al Valles Marineris de Marte, ni a las cataratas del Iguazú. Habría que llevarlo a ver un eclipse solar total. Anillos, volcanes raros, cañones gigantes: esas cosas deben existir por todos lados, por más que a nosotros nos enorgullezcan las propias. ¿Pero la increíble coincidencia de tamaño de nuestra luna con nuestra estrella? La Luna es 400 veces más chica que el Sol, pero está 400 veces más cerca. De manera que, en el cielo, tienen el mismo tamaño. Esto permite que, cuando la Luna se interpone, tapa exactamente la parte brillante del Sol, se hace de noche abruptamente en pleno día, y queda en el cielo, no sólo un increíble agujero oscuro donde estaba el Sol, sino la fantasmagórica cabellera de su corona. Hace dos semanas un eclipse total cruzó España, donde millones se congregaron para disfrutarlo, y nos dejaron imágenes fabulosas de un eclipse dorado por el humo de los incendios. Una de mis favoritas muestra el eclipse sobre la catedral de Zaragoza, capturado magistralmente por Ray Zhang, alias Dusk Piper:

En Argentina hemos tenido una racha de eclipses inusual: siete eclipses solares, de los cuales cuatro totales y 3 anulares. El primero fue el del 2 de julio de 2010, simultaneamente con la final del Mundial de Sudáfrica, en la que España le ganó con gol de Iniesta al país anteriormente llamado Holanda. El último será en febrero del año que viene, un eclipse anular muy cerquita de Bariloche, del que ya nos ocuparemos. Esta semana, asociado al eclipse solar español, tuvimos un eclipse de Luna. En Bariloche se despejó apenas para verlo, les dejo aquí una foto un poco preliminar, cerca del máximo:

¿Y en otros planetas? En Marte, por ejemplo, los eclipses de Sol son siempre anulares. Los robots que viven en Marte los observan regularmente. Así ve Perseverance a Fobos pasando delante del Sol, por ejemplo:

Fobos es muy chiquito, así que tiene una forma irregular que hace que el eclipse sea muy distinto de los eclipses anulares de la Tierra:

Pero claro, en Marte tienen algo que nosotros no podemos ver: ¡eclipses de Tierra! Hace poco, Perseverance tomó esta encantadora secuencia de Fobos eclipsando a nuestro planeta:

El robot hizo cinco exposiciones para mostrar la secuencia del evento, que aparecen todas juntas en el recuadro. La imagen de fondo muestra el paisaje marciano unos 40 minutos después de la puesta del Sol. Es de un color gris azulado en la parte más brillante, todavía iluminada por el Sol, y de un gris rojizo en la parte de arriba, correspondiente ya al cielo nocturno, donde el polvo rojo en suspensión refleja algo de luz.

En esta versión recortada y anotada podemos ver la secuencia. A las 19:05:25 la Tierra está eclipsada detrás del pequeño satélite.

Fobos se ve como una muy pequeña creciente (cuernitos hacia arriba), iluminado por el Sol que ya está detrás del horizonte. Y también muestra algo de la luz reflejada por Marte, equivalente a la luz cenicienta que la Tierra proyecta hacia la Luna nueva. 

Vayan haciendo planes, no se pierdan el eclipse del 6 de febrero de 2027, que el siguiente será recién en 2048.

 


La foto del eclipse en Zaragoza es de Ray Zhang. Las de Persevenance son de NASA. La del eclipse anular es mía. 

Cuando el objeto que pasa por delante es tan chiquito comparado con el de atrás (como Fobos delante del Sol), no se llama eclipse sino tránsito (como los de Venus y de Mercurio que vemos desde la Tierra). Y cuando el objeto de atrás es el chiquito (la Tierra detrás de Fobos) se llama ocultación. Los tres tipos, ademas, se llaman sizigia. Pero es lo mismo, especialmente porque tránsito y ocultación, en el lenguaje cotidiano, significan otras cosas, en cambio "eclipse" es algo que todo el mundo asocia a que un astro le hace sombra a otro.

22/08/2026

Amina Helmi y la evolución de la Vía Láctea

En el blog hemos comentado más de una vez que las galaxias evolucionan. Esto no es algo que siempre se haya sabido: cuando yo era chico, las galaxias estaban ahí en el cielo, desde siempre, tranquilas y haciendo su vida estelar. Hoy sabemos que chocan, explotan en estrellas, se apagan, y mucho más. Buena parte de esto lo hemos aprendido a partir de las imágenes del telescopio espacial Hubble, que en la década de 1990 empezó a mostrarnos galaxias en todas las situaciones posibles de colisión:

Además, tenemos una galaxia muy cerca, tan cerca que estamos adentro. ¿Habría chocado también la Vía Láctea, en algún momento de su milenaria existencia? ¿Podríamos detectarlo observando cómo se mueven las estrellas a nuestro alrededor? También lo hemos comentado, y hoy sabemos que sí, que la Vía Láctea se formó y creció hasta convertirse en una gran galaxia chocando con otras, y fundiéndose con sus poblaciones estelares. Lo que yo no sabía es que la descubridora crucial de estos fenómenos fue una chica argentina, de Bahía Blanca, graduada en la Universidad de La Plata: Amina Helmi.

Tiene un nombre inusual en Argentina, y tal vez por eso nunca había reconocido su origen. A fines de los noventas, mientras trabajaba en su doctorado en Leiden, Amina descubrió que una gran parte de las estrellas del bulbo de la Vía Láctea provenían de otra galaxia, una sola, que había colisionado con la nuestra en una época temprana de su formación. Esta galaxia era más pequeña que la Vía Láctea, y probablemente se parecía a la Enana de Sagitario, una de nuestras galaxias satélites, que había sido descubierta poco antes.

Helmi descubrió la evidencia de este choque en el movimiento tridimensional de las estrellas, catalogado por primera vez de manera masiva por el satélite europeo HIPPARCOS. Su trabajo consolidó una visión que empezaba a formarse en esos años: que las grandes galaxias se forman ensamblando precursoras pequeñas, que pasan a integrar buena parte de su bulbo y su halo, y que delatan su presencia en forma de corrientes (streams). Son como las corrientes marinas en el océano, pero corrientes de estrellas. La que descubrió Helmi se llama, por supuesto, corriente de Helmi. En su tesis complementó el estudio de la corriente estelar con simulaciones numéricas, es decir, experimentos hechos en la computadora, en base a las leyes de la física, para mostrar cómo evolucionan los sistemas estelares dejando estos restos fósiles. La disciplina que ayudó a fundar se llama, hoy en día, arqueología galáctica. Uno de los jóvenes astrónomos de la Universidad de Río Negro en Bariloche, Nico Maffione, trabaja precisamente en estos temas. 

El sucesor de HIPPARCOS fue el telescopio espacial Gaia, del cual también hemos hablado más de una vez, y que está revolucionando varios campos de la astronomía. Resulta que Helmi fue una de las principales científicas en el diseño, desarrollo y verificación de calidad de los datos de Gaia. Fue ella quien descubrió la galaxia llamada "Salchicha de Gaia", la más reciente gran fusión de la Vía Láctea, de la cual me ocupé hace poco y seguramente ahora tendré algo más para contar. Gaia terminó sus observaciones en mayo de este año, y se espera un nuevo monumental catálogo para diciembre de este año. 

¿Y cómo me enteré de que esta notable astrónoma es argentina, graduada de La Plata? Porque este año ganó el prestigioso premio Kavli, de la Academia Noruega de Ciencias, que cada dos años apoya y reconoce (con 1 millón de dólares) trabajos sobresalientes en los campos de la astrofísica, la nanociencia y la neurociencia. Es una especie de complemento de los premios Nobel, para tres ciencias que no suelen figurar entre las que eligen los vecinos suecos (hay excepciones, obviamente). Amina Helmi, definitivamente, revolucionó nuestro conocimiento de la evolución de la Vía Láctea.

 


Los dos papers iniciales creo que son: Helmi et al., Debris streams in the solar neighbourhood as relicts from the formation of the Milky Way, Nature 402:53-55 (1999), y: Helmi et al., Finding fossils from the Milky Way's formation, capítulo en el libro The Galactic Halo: From Globular Cluster to Field Stars, editado por Noels y otros (Liege, Belgium, 2000).

La tesis es Helmi, The formation of the galactic halo, Universiteit Leiden (2000). Con ella ganó el Premio Christiaan Huygens, que premia tesis doctorales científicas extraordinarias en el país anteriormente llamado Holanda.

La página de Google Scholar de Amina Helmi reporta más de 79 mil citas a sus trabajos, con un índice de impacto de 114. Es un valor excepcional, que la posiciona en el tope a nivel mundial. Para ponerlo en contexto, un valor 20 es bueno, y 40 es extraordinario (el mío es 32). El de mi amiga Karina Caputi, compañera de Helmi en Groningen, es 91, el de mi también amigo Juan Martín Maldacena es 125.  

En la página de la Fundación Kavli hay una buenísima autobiografía, con muchas fotos de su vida en la Argentina. Hay una versión reducida en video también.

La imagen de galaxias en distintas etapas de colisión es de NASA/ESA/HST. 

La foto de Amina Helmi es de su página web en la universidad

El esquema de las estructuras de la Vía Láctea está adaptado de éste, del gran artista mendocino Pablo Budassi

15/08/2026

La galaxia escondida

Si me paro pierdo el compás.
Orquesta Sono Radio, 1959 

Hace unos meses conté que la Vía Láctea está rodeada por un anillo de galaxias gigantes, varias de ellas activas, que nos bombardean con rayos cósmicos de enorme energía. Casi todas ellas son galaxias bien conocidas por los aficionados: Centaurus A, Messier 83, NGC 253, NGC 4945, y en el hemisferio norte las Messier 81, 82 y 94. Pero algunas son menos conocidas, como la que voy a mostrar hoy. Se trata de PGC 50779, la Galaxia del Compás. ¡Nótese que no tiene un número de catálogo NGC ni IC! Es que, a pesar de ser una galaxia enorme, que se puede ver con cualquier telescopio pequeño, está escondida en medio de la banda densa de estrellas de la Vía Láctea:

Hice esta foto el pasado otoño, cuando la constelación de Circinus (el Compás) estuvo bien posicionada desde mi balcón.  Esta foto muestra el campo casi entero del S50, con una inmensa cantidad de estrellas de nuestra propia galaxia, mientras PGC 50779 nos espía desde 13 millones de años luz más allá. He aquí un recorte, donde vemos estrellas y más estrellas, y algunos detalles de la galaxia:

La galaxia tiene un núcleo bien brillante, y una densa banda de polvo que lo ciñe por uno de los lados. Para ser una foto desde el centro de Bariloche, con un telescopio de 5 cm de apertura, no está nada mal. Jamás se me había ocurrido fotografiar esta galaxia antes. Hay pocas fotos de ella, pero hay una notable del telescopio Hubble, que aquí pongo junto con la mía para compararlas, y además una de la supernova que se vio en ella en 1996:

La foto del Hubble tiene también un pequeño detalle del núcleo, hecho más recientemente por el telescopio Webb. En las fotos de más resolución podemos ver que la galaxia es una espiral medio inclinada con respecto a nuestra visual, con los brazos bastante apretados, y sin barra central. PGC 50779 es un poco más chica que la Vía Láctea, pero es extremadamente activa, de una categoría llamada Seyfert (similares a los quasars). Es una de las galaxias activas más cercanas, junto a Centaurus A (que es muy distinta de ella) así que es un objeto de estudio muy interesante.

Ahora está bien alta en el cielo (vista desde nuestras latitudes), así que recomiendo aprovecharla. Hay pocas fotos de aficionados, y me gustaría ver alguna de buena resolución y que la muestre perdida en un mar de estrellas. Como dije, está en medio de la parte densa de la Vía Láctea, muy cerca de la Cruz del Sur. Desde Bariloche es circumpolar, así que se la puede ver durante todo el año. Conviene buscarla cuando esté más alta en el cielo (en meses de otoño e invierno culmina en la primera mitad de la noche).


 


Las fotos que muestran la supernova son del Anglo Australian Telescope. Las otras fotos ensambladas en esa imagen son de NASA/ESA/HST y JWST.

La foto con las constelaciones está basada en la de E. Slawik/NOIRLab/NSF/AURA/M. Zaman

Mi foto tiene 100 minutos de exposición con el S50, desde el centro de Bariloche.

08/08/2026

Donde nadie ha llegado antes

No sé por qué me crucé con una imagen de un viejo capítulo de Star Trek: The Next Generation, la exitosa serie de fines de los ochentas. Me intrigó esta vista desde el puente de mando del Enterprise:

El objeto brillante de la derecha, que podría ser el logo de una hamburgesería cósmica, es una galaxia bien conocida del blog, Centaurus A. Si bien es una galaxia relativamente cercana, se encuentra a algo más de 10 millones de años luz. Para verla de ese tamaño en el cielo, habría que tenerla más cerca que la galaxia de Andrómeda. ¿Era un paisaje preparado para el efecto visual, sin mayor significado, o tenía algo que ver con la historia? Fui fan de la serie hace cuatro décadas, así que me dio ganas de buscar el capítulo. No siempre es una buena idea escarbar en esos recuerdos felices de antaño, y efectivamente la historia me pareció bastante zonza. Resulta que un ingeniero de Starfleet aborda el Enterprise con un extraterrestre, para hacer un experimento con los motores. El extraterrestre los reprograma de alguna manera, y en un santiamén recorren una distancia inmensa, saliendo de la región explorada por la Federación, y quedan estacionados ahí, cerca de Centaurus A. Como justo había hecho una linda foto de Cen A, hice mi propia escena con mi modelito del Enterprise flotando frente a ella:

Encima, cuando tratan de volver, el extraterrestre los lleva todavía más lejos:

Se encuentran en un lugar que parece estar fuera del universo, un lugar donde realmente "nadie ha llegado antes". Un lugar donde la frontera entre el mundo real y el mental se confunden, y la tripulación empieza a experimentar peligrosas alucinaciones, como cuando el Capitán Picard abre la puerta del ascensor y casi se sale de la nave:

El alienígena se debilita cada vez que hace estos esfuerzos de propulsión trans-warp, y se pone medio transparente ante la mirada embobada de los tripulantes. Pero se hace amigo de Wesley Crusher, el insoportable adolescente interpretado por Wil Wheaton (que había saltado a la fama el año anterior por Stand My Me). Wesley lo ayuda a traer al Enterprise de regreso a la Federación, Picard lo designa cadete de Starfleet, y es el comienzo de su exitosa carrera. Así que es un capítulo importante para el canon de Star Trek. En el camino de vuelta, desde el puente de mando, volvemos a ver a Centaurus A como un escollo fugaz cuando parece que la nave la atraviesa:

Pasarle a Centaurus A por el medio no sería una buena idea. El telescopio espacial Webb eligió esta galaxia para celebrar su cuarto cumpleaños, difundiendo unas extraordinarias imágenes de su región central. Como hemos comentado más de una vez, la franja oscura que cruza la galaxia es un caos de polvo  y gas fríos, restos de una galaxia espiral que fue devorada por la gran elíptica que forma los "panes" de la "hamburguesa". Al igual que en la Vía Láctea, el polvo oculta el núcleo de la galaxia, que contiene un agujero negro muy activo. Pero la visión infrarroja del Webb permite ver a través del polvo, y en infrarrojo medio se ve así:

Hay una cantidad de estructuras insospechadas allí. Vean arriba a la derecha, parece que el disco azulado se está "desplumando". ¿Y el trapecio central? ¿Y los filamentos rojos? ¿Son impulsados por el viento del agujero negro, que imaginamos dentro del objeto brillante y puntual que se ve en el centro? 

Como siempre, hay también una imagen en infrarrojo cercano, que muestra el polvo de manera más fantasmal, y permite ver las estrellas:

Esta imagen es notable. Tuve que reducirla drásticamente para ponerla aquí, pero la original de 11 mil pixels de lado permite ver las estrellas individuales, aunque se encuentran a 10 millones de años luz de distancia. En la nota de prensa del Webb hay también una imagen combinada, que muestra ambos recortes en el contexto de la galaxia entera:

Centaurus A forma parte de un anillo de galaxias gigantes que nos rodean, y pronto volveremos a ocuparnos de ellas. 

 


Las imágenes del Capítulo 6, Temporada 1, de Star Trek: The Next Generation, son de Paramount (creo). 

La imagen del Enterprise flota frente a una foto mía de Centaurus A. Le pedí a Gemini que eliminara mis dedos, el reflejo en la pantalla y las estrellas (que son todas de nuestra propia galaxia), y lo hizo perfecto:

Noten que la góndola izquierda del motor warp está oculta por mi dedo en esta foto, pero Gemini la agregó correctamente, además de completar la popa de la nave. Mi foto de la galaxia, hecha con el Seestar S50, es ésta: 

Las imágenes de la región central de Centaurus A son de NASA/ESA/Webb.