07/03/2026

La masa del Sol

¿Cuánto pesa el Sol? O, mejor dicho, ¿cuál es la masa del Sol? Las magnitudes astronómicas son tan ajenas a la vida cotidiana que no tenemos manera de imaginarlas. Es una situación muy distinta que con un objeto común y corriente. Si pregunto: ¿cuánto mide esa mesa? la respuesta será más o menos 1 metro. Si digo: "esa mesa mide 1000 km", cualquiera se da cuenta de que no puede ser. Lo mismo si digo "esa mesa mide 1 micrón". La mesa mide un metro, poco más, poco menos. 

Pero, ¿el Sol? El Sol es inmenso, así que la masa debe ser un número grande. ¿Será \(10^{20}\) kg? ¿Será \(10^{30}\)? ¿Quizás \(10^{40}\)? Andá a saber. Y si digo que son \(10^{20}\) kg, ¿le estoy errando por poquito, o por un factor un millón? ¿O mil millones? ¿O diez mil millones? ¿Quién se da cuenta?

Bueno, la masa del Sol es \(2\times10^{30}\) kg. Hay que acordárselo de memoria, no es algo que se pueda estimar a ojímetro. Son:

2 000 000 000 000 000 000 000 000 000 toneladas.

¿Y cómo sabemos que es ese número, y que no los estoy engañando? El Problema 1 en la materia  Astrofísica para Físicos Curiosos (que doy este cuatrimestre) dice: Calcule la masa del Sol. Porque la masa del Sol se puede calcular. Entonces, calculémosla. Para un físico (curioso o no) es un cálculo bastante fácil, pero probablemente no para todos los lectores de En el Cielo las Estrellas. Así que voy a hacerlo con elementos de física de la escuela secundaria. Si sufren de matemáticofobia, paren acá, nos vemos la semana que viene. 

Vamos a usar las dos leyes más famosas de Newton: la Segunda Ley, efe igual eme por a, y la ley de gravitación universal. La fuerza que siente la Tierra es la atracción gravitacional del Sol, que depende de las masas y la distancia. Esta misma fuerza, por la segunda ley, es igual a la masa de la Tierra por la aceleración. Es decir, podemos escribir dos fórmulas:

\[F =  G \frac{M m}{r^2},~~\mbox{y:}~~F = m a,\]

donde \(M\) es la masa del Sol, \(m\) es la de la Tierra, \(G\) es la constante de Newton, \(r\) es el radio de la órbita y \(a\) es la aceleración (centrípeta, es decir que apunta hacia el Sol, como se ve en la figura). Las dos efes son la misma, así que podemos igualar las dos ecuaciones, simplificar la \(m\) y obtener:

\[G \frac{M}{r^2} = a. \]

Esto por un lado, fue facilongo. De aquí podríamos despejar la masa del Sol: la constante de Newton la buscamos en una tabla de constantes universales (la midió Cavendish, como contamos), y el radio de la órbita digamos lo conocemos (o lo medimos, como hicimos hace algunos años). Nos faltaría la aceleración, que es una propiedad de la órbita de la Tierra, y la vamos a calcular ahora. Sabemos que la órbita es una elipse de Kepler, pero es casi circular, así que supongamos que es circular, para facilitar el cálculo. Una aproximación "copernicana", digamos. 

La Tierra sigue esta órbita casi circular con velocidad casi constante. Es fácil calcularla: es la longitud de la órbita, dos pi por erre, dividida por el tiempo en que la recorre, que es un año:

\[v=\frac{2\pi r}{T}.\]

Al pasar el tiempo, la velocidad de la Tierra va cambiando de dirección (sin cambiar de magnitud). Ese cambio de dirección de la velocidad es precisamente la aceleración que encontramos arriba. Los físicos la calculamos como una derivada, pero en la escuela secundaria no aprendimos derivadas. Así que, nuevamente, aproximémosla. Supongamos que en un tiempo cortito \(\Delta t\), la velocidad cambió \(\Delta v\). Lo grafico exagerando el intervalo de tiempo para que se vea mejor la geometría: 

La aceleración es ese cambio de velocidad, dividido por el tiempo en el cual se produjo:

\[ a = \frac{\Delta v}{\Delta t}.\]

El cambio de velocidad \(\Delta v\) se puede calcular usando el ángulo que la velocidad rotó en ese tiempito, que es el ángulo que avanzó la Tierra en su órbita, \(\alpha\) (los dos ángulos tienen lados perpendiculares, así que son iguales): \(\Delta v = \alpha\times v\) (dibujo de arriba a la derecha). Y el ángulo también se puede escribir geométricamente, usando el arquito recorrido y el radio: \(\Delta s = \alpha\times r\) (dibujo de arriba, a la izquierda).  Así que:

\[ a = \frac{\alpha\, v}{\Delta t} = \frac{\Delta s\, v}{r \, \Delta t} = \frac{v}{r}\frac{\Delta s}{\Delta t}  =\frac{v^2}{r} = \frac{1}{r}\left(\frac{2\pi r}{T}\right)^2,  \]

donde usamos que \(\Delta s/\Delta t=v\), por la definición misma de velocidad. Ya casi estamos. Ahora tomamos esta última expresión de la aceleración y la usamos en la fórmula de más arriba:

\[ \frac{GM}{r^2}  = a = \frac{1}{r}\frac{4\pi^2 r^2}{T^2}.\]

De aquí podemos despejar la masa del Sol:

\[ M = \frac{4\pi^2\, r^3}{G\, T^2}. \]

Poniendo los números (háganlo en la calculadora si no me creen):

\[M=\frac{4\pi^2 \times (150\times 10^9 \mbox{ m})^3}{6.67\times 10^{-11} \mbox{ m}^3 \mbox{ kg}^{-1}\mbox{ s}^{-2}\times (365\times 24\times 3600 \mbox{ s})^2} = 2.009\times 10^{30} \mbox{ kg}.\]

 

Fíjense que la fórmula (antes de poner los números que corresponden a la Tierra) vale para todos los planetas: relaciona el radio orbital con el tiempo que tarda en dar una órbita. Dice que el radio al cubo es proporcional al tiempo al cuadrado: \(r^3 = (GM/4\pi^2)\, T^2\). ¡Es la Tercera Ley de Kepler! Si no la conocíamos, acabamos de demostrarla, para órbitas circulares al menos. La misma ley vale para órbitas elípticas, lo cual a Kepler le costó bastante demostrar, a Newton mucho menos, y mis alumnos de Mecánica lo hacen de taquito.

Finalmente, vale la pena mencionar que, lo que esta fórmula permite calcular fácilmente, es el producto \(GM\), usando mediciones que son relativamente fáciles de hacer: el radio de la órbita (la unidad astronómica) y el período orbital (un año). Para encontrar el valor de \(M\) necesitamos el valor de \(G\), la constante universal de Newton, que hoy en día la sacamos de una tabla, pero que no fue fácil de medir con precisión debido a que la gravedad, la más familiar de las fuerzas fundamentales, es muy pero muy débil.  

 


Motivó esta nota la pregunta de Pedrito, el hijo de mi amigo Víctor Hugo. Pedrito quiso saber la masa del Sol, y Víctor me preguntó si era fácil de calcular. Le dije que sí, y le di alguna pista. No sé si lo logró. En todo caso, por si se lo olvida, o si me lo olvido yo cuando sea más grande, acá queda escrito.

Bonus track. Hay una manera alternativa, también sencilla, de calcular geométricamente la aceleración sin usar el movimiento circular; así que es más general porque vale para las verdaderas órbitas elípticas de los planetas. Es más parecida al cálculo de Newton que lo llevó a descubrir la ley de gravitación. Como se ve en la figura (abajo), podemos escribir por Pitágoras, para un desplazamiento pequeño de la Tierra:

\[(r+\delta r)^2 = r^2 + (v\, \delta t)^2\]

donde \(\delta r\) es lo que la Tierra "cae" por acción de la gravedad, ya que si no estuviera la fuerza gravitacional, seguiría un movimiento rectilíneo hasta el vértice del triángulo. Esa caída obedece a la ley del movimiento acelerado que descubrió Galileo: \(\delta r = 1/2\, a\, \delta t^2\). Así que podemos escribir:

\[r+\frac{1}{2}a\, \delta t^2 = (r^2 + v^2 \delta t^2)^{1/2} = r \left(1+\frac{v^2\delta t^2}{r^2}\right)^{1/2}.\]

Si \(\delta t\) es pequeño, se puede "desarrollar en serie" el paréntesis (a Newton le encantaban estas series). Hagan por ejemplo \((1+0.01)^{1/2}=\sqrt{1.01}=1.00498\dots \approx 1+1/2\times 0.01+\dots\) (términos pequeños que podemos ignorar). Cuánto más pequeño sea lo que aparece sumado al 1, más exacta es la aproximación (prueben con 0.001, etc.). Obtenemos:

\[ r+\frac{1}{2}a\, \delta t^2 \approx r \left(1+\frac{1}{2} \frac{v^2\delta t^2}{r^2}\right),\]

de donde se despeja fácilmente que \(a=v^2/r\). 

28/02/2026

Ciclotimia solar

A principios de febrero el Sol exhibió una de las manchas solares más grandes de los últimos años. Con los anteojitos de eclipse, era posible incluso verla a simple vista. Justo comenzaban mis vacaciones en Las Grutas, así que me llevé apenas un filtro solar y la cámara, y el día 5 hice esta foto:

Puede verse que la gran mancha está acompañada de todo un archipiélago de manchas menores. Estas manchas tan grandes son verdaderas máquinas de explosiones en la superficie del Sol. En 24 horas produjo 23 fulguraciones de clase M (medianas), y 4 de la más alta, X (10 veces más intensas que las M). Esta animación del Solar Dynamics Observatory muestra una de ellas:


Un astrónomo aficionado de Israel, Sylvain Weiller, fotografió una de las explosiones en luz visible, y la mostró junto a una imagen de la Tierra: 

Menos mal que el Sol está a 150 millones de kilómetros, ¿no? 

Con el paso de los días la rotación del Sol llevó la gran mancha al borde y desapareció. Le hice una segunda foto justo antes de que se escondiera:

Curiosamente, apenas dos semanas después de estos eventos tan intensos, el Sol se presentó sin ninguna mancha. Nada. Cero. 

Estuvo tres días así, hasta que apareció una mancha el día jueves 26. Es la primera vez que esto ocurre en cuatro años, y nos indica que ha pasado el máximo de actividad del ciclo actual. En rayos X, la actividad solar estuvo varios días planchada:

Esto es completamente normal. Está terminando el ciclo solar 25, que empezó en 2020, y en los próximos meses se espera que la cantidad de manchas y la actividad explosiva sigan decreciendo:

Como se ve en la predicción, alcanzaremos el mínimo a comienzos de la próxima década. Allí veremos invertirse el campo magnético solar, y comenzará el ciclo 26. Hoy en día, la actividad solar es un componente importante de la economía global, porque afecta las telecomunicaciones y todos los sistemas aeroespaciales. Como el ciclo 24 fue bastante menos intenso que el 23 y el 22, algunos pronósticos decían que el 25 sería imperceptible, pero obviamente no ocurrió. La predicción para los próximos ciclos (con herramientas de inteligencia artificial, por supuesto, como todo hoy en día) es que serán similares al 25, un poquito más intensos. 

21/02/2026

Oferta 3x2

Uno de mis lugares favoritos en el cielo es un rincón muy denso de la Vía Láctea que se encuentra en la constelación de la Popa, detrás de la cola del Can Mayor. En la imagen de aquí abajo marqué cómo llegar, guiándose por las dos estrellas más brillantes del cielo nocturno: Sirio y Canopus. Desde la mitad del camino que las separa, hacia la Vía Láctea, encontramos una linda estrella bien colorada, Pi Puppis:

Un poco más adelante, destacándose en un denso campo de estrellas, los dos cúmulos estelares abiertos NGC 2451 y 2477. Algunos llaman Stinging Scorpion al 2451 (en español creo que Stellarium dice "Escorpión Ortigante", habría que traducirlo mejor), y al 2477 lo llaman Electric Guitar. Son buenos nombres; 2451 tiene un aspecto de escorpión más agresivo que la constelación homónima, pero yo prefiero llamar Guitarra Eléctrica a la región alrededor de Dseta Scorpii, que realmente parece una. El mes pasado hice una linda foto de ambos desde el balcón de casa, con el Seestar S50, que se compara muy favorablemente con una que hice hace 15 años

Los cúmulos son encantadores, especialmente por el contraste entre ambos. Están tan juntitos que caben en un ocular de bajo aumento (hay un grado y medio entre ambos). Y son extremadamente distintos: NGC 2451 tiene una estrella gigante roja, pero el resto son muy azules, delatando una edad joven (unos 50 millones de años). NGC 2477, en cambio, tiene tal vez 700 millones de años, y no sólo es menos azul, sino que es tan denso que en binoculares parece un cúmulo globular. Así lo descubrí: con binoculares, creyendo que era un globular, y no sólo ya estaba descubierto sino que era un cúmulo abierto, un racimo de estrellas nuevas que ya ha disipado la nebulosa que les dio origen.

Aprovechen a verlos, en estos días los tenemos casi en el cenit desde nuestras latitudes. Pero el título prometía tres, y estos son dos.

Resulta que NGC 2451 no es un cúmulo, sino dos, uno detrás del otro y casi exactamente alineados con nuestro punto de vista. Aquí puse las distancias (en años luz) a algunas de las estrellas más brillantes.

NGC 2451A es el más cercano, a unos 600 años luz de nosotros, y NGC 2451B está casi al doble de distancia. NGC 2451A, además, podría ser un poco más antiguo, hasta 80 millones de años. NGC 2477, por su parte, está bastante más lejos, como resulta evidente de su aspecto.  

Bueno, ahí tienen la oferta del verano: 3 cúmulos al precio de 2. ¡No se la pierdan! 

 


Si siguen de largo en el recorrido que mostré, llegan a NGC 2546, que se ve a simple vista como un manchoncito separado de la parte más densa de la Vía Láctea. También son dos cúmulos superpuestos. Cuando haga una buena foto, lo comento. 

14/02/2026

Un concilio de gigantes

En el mito griego hay dos guerras entre dioses: la titanomaquia y la gigantomaquia. La primera es la guerra contra los titanes, en la cual los olímpicos vencen a Cronos, que devoraba a sus hijos. Más de una vez hemos comentado algunos episodios. Después de derrotar a los titanes, Zeus y su familia lucharon contra los gigantes, también engendrados por Gea y Urano como los titanes, y establecieron el orden definitivo del cosmos, en el cual se desarrolla la historia humana. El mito de Piscis, que alguna vez hemos comentado es un episodio de esta teomaquia. Estas guerras en las que una generación de dioses se enfrenta a una anterior y la substituye son bastante comunes también entre otros pueblos europeos. Por ejemplo, en los pueblos nórdicos hay otro grupo de dioses que también se traducen usualmente como "gigantes", los jötunn, derrotados por los dioses de Asgard (el padre de Loki es un jötunn). En el sistema solar, tan poblado de dioses grecorromanos, tienen nombre de gigantes Encélado y Mimas, ambos satélites de Saturno (que es el titán Cronos). Pero en general pocos nombres de gigantes son familiares hoy en día.

Mucho más allá, a millones de años luz, nos rodean doce gigantes:

Circinus, Bode, Cigarro, Ojo de Gato, Ojo Negro, Maffei Uno, Maffei Dos, Moneda de Plata, Molinillo Austral, Centaurus A, IC 342, NGC 4945.

Algún lector desatento podrá creer que se trata de personajes mitológicos. Pero hacia el final de la lista hay unos nombres sospechosamente astronómicos. ¿NGC? ¿IC? ¿Esas no son galaxias? Sí, son. Y los nombres propios que las preceden también son galaxias que hemos visitado: Moneda de Plata es NGC 253, la galaxia de Sculptor. Molinillo Austral es Messier 83. Centaurus A es la galaxia peculiar NGC 5128. Y NGC 4945 es "la otra" galaxia de Centaurus.

Este Concilio de Gigantes fue identificado recién en 2014 por el astrónomo canadiense Marshall McCall. Forman un anillo a unos 12 millones de años luz, con muy poca dispersión hacia arriba y abajo del plano medio:

La Vía Láctea está un poquito corrida del centro del anillo. Y ambas galaxias grandes del Grupo Local, Vía Láctea y Andrómeda, también están en el plano del Concilio, formando una estructura plana que se llama Hoja Local. La evolución del Grupo Local y del Concilio de Gigantes parece haber sido conjunta en el pasado, cuando el universo era más pequeño, ya que las direcciones de sus rotaciones parecen estar más o menos alineadas, y son muy distintas de las correspondientes a galaxias más lejanas. Esta estructura achatada es precisamente lo que predicen los modelos de evolución del universo primitivo: una especie de esponja, con grandes vacíos separados por superficies de materia oscura, donde se forman las galaxias. La Hoja Local es una de las paredes del Vacío Local. Los grandes surveys de galaxias muestran que esta esponja filamentosa llena todo el universo

Entre las galaxias del Concilio hay varias muy activas, ya sea por su núcleo o por starburst, y nos bombardean con partículas subatómicas de gran energía. Son los rayos cósmicos ultraenergéticos que comentamos la semana pasada, que el Observatorio Auger (en la provincia de Mendoza) está finalmente caracterizando. Este mapa del cielo muestra cómo los rayos cósmicos extragalácticos parecen venir del Concilio de Gigantes. 

El cúmulo de Virgo también está en el plano de la Hoja Local, si bien bastante más lejos. Por esta razón muchas galaxias brillantes aparecen alineadas en el cielo. En la próxima "temporada de galaxias", en otoño, aprovechen a identificar desde nuestra perspectiva esta enorme estructura, que es uno de los ladrillos de todo el universo.
 


El paper de McCall es: McCall, A Council of Giants, MNRAS 440:405–426 (2014). La ilustración de las dos vistas del Concilio está basada en su Figura 3.

La primera foto es del Friso de la Gigantomaquia, del Altar de Pérgamon (CC BY-SA user Sailko, Wikimedia). 

La figura del los rayos cósmicos es de: Auger Collaboration, The Distribution of Ultrahigh-energy Cosmic Rays along the Supergalactic Plane Measured at the Pierre Auger Observatory, ApJ 984:123 (2025).  

La ilustración de las 14 galaxias es de Wikipedia, usuario Piquito Veloz