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24/01/2026

El foco en el color

En los últimos meses fui varias veces a los fondos del Centro Atómico Bariloche, que es un sitio bastante oscuro, a hacer fotos astronómicas con el Seestar S50, mi nuevo telescopio favorito. Como me deja mucho tiempo libre (a diferencia de mi equipo anterior) me dedico a descubrir, observar y disfrutar el cielo, y a hacer fotos con la cámara réflex. Un día a principios de diciembre, por ejemplo, hice ésta:

Es una foto hacia al sur, y a la izquierda (el Este) se ve el resplandor de Bariloche. Cerca del borde superior cruza un verde meteoro, quizás de la lluvia de púpidas-vélidas, por la dirección que lleva. No es una fea foto, pero a veces la multitud de estrellas tiene un aspecto muy distinto del que se ve a simple vista. ¡Es difícil distinguir constelaciones! Entonces hice algunas exposiciones con las estrellas desenfocadas, una técnica que no sólo permite apreciar el rango dinámico de brillos, sino también la diversidad de colores de las estrellas:

Así es mucho más fácil identificar las familiares constelaciones del cielo austral. Hice una versión anotada para los menos habituados:

Sobre los árboles vemos la Cruz del Sur y a su derecha los Punteros. Revisen con cuidado la variedad de colores, especialmente de azules, que van desde el blanco de Alfa Centauri hasta el azul intenso de las estrellas de clase B (como Theta Car) u O (como Naos, que lamentablemente me quedó muy al borde). En la región de Eta Car se ve un rosadito de la nebulosa que la rodea. Marqué las otras dos cruces que hay en esta parte del cielo: el "diamante" (que incluye a la estrella múltiple Theta Car) y la "falsa Cruz", compuesta por dos estrellas de Carina y dos de las Velas, que tiene una forma más parecida a la Cruz del Sur. ¡No la usen para orientarse, porque no apunta al Polo Sur Celeste! A propósito, se nota la escasez de estrellas brillantes en la región del polo.

Apuntando en la misma dirección hice esta con más zoom en Carina y Vela. Acá se ve entera la conocida línea de cuatro estrellas brillantes: Naos, Regor, Avior y Miaplacidus:

Hacia el Oeste hice esta foto de la Grulla, que tiene una linda formita, como el ave en vuelo, y es fácil de reconocer. La estrella central es Beta Gruis (una gigante roja de clase M), y la del ala derecha es Alnair (clase B), la más brillante de la constelación por poquito. 

 Y hacia el este, a pesar del halo de luces urbanas, no pude resistir hacer una foto de la región de Orión:

Abarca desde las Híades a la izquierda (con la roja Aldebarán), hasta el Can Mayor a la derecha (con la blanca Sirio). En Orión se destacan claramente Rigel y Betelgeuse como más brillantes que las Tres Marías, algo que es evidente a simple vista. Se nota también que Mintaka (la maría de la izquierda) es menos brillante que las otras dos. Casi nada de esto se puede apreciar en la foto enfocada:

Habría mucho para contar de cada estrella de estas fotos, pero creo que a esta altura ya muchas de ellas han aparecido en el blog. Y además nadie lee el blog en enero. Así que paro acá, señalando solamente que se pueden hacer lindas astrofotos con equipos elementales y técnica fotográfica directamente mala. Hay que probar.

22/02/2025

Figuras en el cielo

Cuando conté sobre la enana roja más brillante, AX Microscopii, me encontré con que la estrella no aparecía en el atlas publicado por su descubridor, el Abad Lacaille. Así que la mostré en la Uranographia, de Johann Bode, publicada en Berlín en 1801, algunos años después del trabajo de Lacaille.

La Uranographia de Bode es un atlas hermoso, que marcó el final de una Edad de Oro de la cartografía celeste, que había comenzado dos siglos antes con la Uranometria de Bayer. Es un libro enorme, con 20 cartas a doble página. Contiene 17000 estrellas, muchas más que las visibles a simple vista, y varios miles de nebulosas. Vean por ejemplo este detalle de Virgo, con el cúmulo de galaxias ocupando el ala de la diosa (vale la pena descargar la imagen para ver los detalles de la ilustración, especialmente si están leyendo esto en el celu, algo que nunca es recomendable):

Como puede verse, las figuras son de una calidad extraordinaria. Para comparar con cartógrafos anteriores elegí la familiar constelación de Orión. Estos son Oriones anteriores, a la izquierda el del Atlas Coelestis de Flamsteed (1729) y a la derecha el de la Uranometria de Bayer (1603):

Y he aquí el extraordinario Orión de Bode:

La Uranographia abarca los dos hemisferios celestes, pero las constelaciones del hemisferio austral estaban todavía en un estado de flujo. Bode, como todos, creó las suyas propias, usando objetos de su época. Qué me dicen de estas dos, el Aparato Químico y la Máquina Eléctrica:

Orión tiene cierta forma humanoide, ¿pero estas dos? Están más tiradas de los pelos que el Cerro Mesa de Lacaille. ¿Y el Globo Aerostático?

La Uranographia de Bode fue el último atlas en usar figuras artísticas para representar las constelaciones. Ya en 1786, Alexandre Ruelle había publicado una Nouvelle Uranographie, donde dice:

«No hay manera más fácil de enseñar el cielo que substituir estas figuras fantásticas por triángulos, cuadrados, polígonos u otras figuras geométricas que realmente hagan visibles los grupos de estrellas, uniendo las más brillantes con líneas.»

¡Vamos Ruelle!  Uno ve su Orión, y realmente parece más moderno:

A lo largo del siglo XIX las figuras de palitos se convirtieron gradualmente en estándar, con los atlas de Pierre y Alexandre Lapie (reimpreso varias veces), o el de Charles Dien de 1831, muy parecido al de Ruelle y que se reimprimió hasta el siglo XX y llegó a ser revisado y expandido por el gran Camille Flammarion

Pero ya a fines del siglo XIX se abandonaron incluso las líneas. La gran Uranographia Argentina de Benjamin Gould, de 1877, representa así a Orión:

Están sólo las estrellas, y los límites entre las constelaciones, que fue el criterio adoptado por Delporte cuando la Unión Astronómica Internacional le encargó estandarizar las constelaciones de una vez por todas. Un estándar moderno, como el Sky Atlas 2000.0 del gran Wil Tirion, tampoco tiene palitos ni nada por el estilo:

Quedaron sólo los nombres de los dioses y los héroes en el cielo. En el siglo XX, los astrónomos los reemplazaron por un panteón tal vez más fantástico: gigantes rojas y enanas blancas, pulsars y magnetars, novas, kilonovas y supernovas, quasars y agujeros negros.

01/02/2025

La mesa y el mantel

Cuando estuve revisando el atlas de Lacaille, en ocasión de la estrella enana roja más brillante, me llamó la atención la representación de la constelación que llamó Montagne de la Table en su atlas de 1756. Es el Cerro Mesa, refiriéndose a la montaña que se alza tras la Ciudad del Cabo, desde donde hizo sus observaciones en 1751 a 52. Es una de las 14 constelaciones que inventó Lacaille, y es la única que se refiere a un accidente geográfico del mundo real. En el atlas póstumo de 1763 ya aparece con el nombre latinizado, Mons Mensae, de donde viene el nombre actual, Mensa:

Lo que me llamó la atención es que está "pegada" a la Nube Mayor de Magallanes (Nubecula major). La voy a dar vuelta para que quede en la orientación "correcta", montaña abajo y nube arriba:

El cerro aparece "soportando" la Nube Mayor de Magallanes. Yo ya sabía que nuestra galaxia satélite está repartida entre Dorado y Mensa, pero no había prestado atención a la estrecha relación con Mensa. Cuando busqué fotos de la Table Mountain en la web, de inmediato me di cuenta por qué Lacaille eligió este nombre: ¡el Cerro Mesa suele estar cubierto de una capa de nubes que los locales, apropiadamente, llaman el Mantel!

No cabe duda de que el encantador fenómeno meteorológico llamó la atención de Lacaille, y quiso inmortalizarlo en su cielo austral. La Nube de Magallanes le venía al pelo. Tuvo que esforzarse para definir la Mesa, eso sí, porque las estrellas junto a ella son todas muy tenues. Aquí marqué las estrellas de Mensa que tienen designación con letras griegas, al estilo de Bayer:

Como se ve, apenas se las distingue de la multitud de estrellitas que aparecen en una exposición prolongada. La estrella Alpha es la más brillante, y es de quinta magnitud. Pero bueno, ahí está el cerro Mesa con su mantel de nubes. Podríamos llamar a la Nube Mayor de Magallanes la "galaxia Mantel".

El panorama completo de esa región del cielo muestra varias de las constelaciones de Lacaille, una región donde pocos se animan a señalar la figura de alguna de ellas:

Encontré un lindo seminario sobre Lacaille y su trabajo, presentado por el astrónomo sudafricano Ian Glass en Cape Town en 2012. La filmación no es muy buena, pero vale la pena si les interesa saber más sobre Lacaille, o al menos escuchar cómo se pronuncia su nombre.

18/01/2025

El ático del cielo

Hoy en día hay inmensos catálogos de objetos astronómicos, con miles de millones de objetos: estrellas, cúmulos de estrellas, nebulosas de varios tipos, pulsars, galaxias, quasars... Casi todos son compilados por robots, que escudriñan el cielo sin pestañear, y con la paciencia que sólo los robots pueden sostener. Estos catálogos coexisten (y se cruzan) con decenas de catálogos grandes, trabajosamente compilados por astrónomos durante el siglo XX, a partir de fotografías tomadas en frágiles placas de vidrio, o en trazas de tinta sobre cintas de papel en el caso de los radiotelescopios. Y todos ellos abarcaron y mejoraron los primeros grandes catálogos y atlas del cielo, que hicieron astrónomos todavía más esforzados durante el siglo XIX, con el ojo pegado al ocular de un telescopio, un reloj en una mano y un lápiz en la otra...

En el siglo XVIII había muy pocos atlas celestes. Hemos mencionado alguna vez a Johann Bayer, que publicó en 1603 su Uranometria a partir de las observaciones de Tycho Brahe y Johannes Kepler. Otro Johannes, Hevelius, publicó otra Uranometria mucho más completa a fines del mismo siglo. Pero en el siglo XVIII, ya con telescopios, los catálogos empezaron a crecer. John (y dale con los juanes) Flamsteed sentó un estándar con su Atlas Coelestis en 1729. Pero todos estos catálogos y cartas describían el cielo visible desde Europa. El cielo austral necesitaba su uranógrafo. Y el que asumió la tarea fue un abad francés, Nicolás Louis de Lacaille. En 1739, a los 26 años, hizo un trabajo sensacional midiendo un grado del meridiano de París, mejorando el trabajo de Cassini, lo que le valió una cantidad de reconocimientos. Se estableció como astrónomo y profesor, y fue el primero en defender y enseñar las teorías de Newton en Francia. Habiendo medido con precisión la Tierra, quiso hacer lo mismo con el sistema solar, midiendo la distancia a los planetas haciendo observaciones simultáneas desde el Cabo de Buena Esperanza y París. Así que propuso un proyecto ambicioso y la Academia de Ciencias se lo financió. En 1750 viajó a Sudáfrica (varios meses de viaje, no vayan a creer que era cosa de volar del Charles de Gaulle a Cape Town en Air France). La expedición duró más de cuatro años. No sólo completó su proyectada medición de los planetas, sino que aprovechó para medir un arco de meridiano africano, para seguir estableciendo la forma de la Tierra. Pero su mayor legado fue un catálogo de 9776 estrellas (entre las cuales está la enana roja más brillante del cielo, Lacaille 8760, que comentamos recientemente), más 22 cúmulos abiertos, 4 cúmulos globulares (incluyendo Omega Centauri y 47 Tucanae, una galaxia y dos nebulosas brillantes: la de la Laguna y la de Carina ¡El tipo descubrió la Nebulosa de Carina!

Al asumir su tarea cartográfica, Lacaille se encontró con que le faltaban constelaciones, así que las inventó. De las 88 constelaciones modernas, Lacaille definió 14, que aquí vemos en un mapa publicado de manera póstuma, el Coelum Australe Stelliferum, donde latinizó sus nombres originales en francés:

Las constelaciones del hemisferio norte son mayormente personajes de los mitos griegos, o incluso más antiguos, porque los astrónomos europeos las habían recibido desde la profundidad de los tiempos. Para las constelaciones australes, Lacaille usó objetos más cercanos a la Revolución Científica de su siglo. 

Lacaille Coelum Australe Stelliferum Delporte
La Machine Pneumatique Antlia Pneumatica Antlia La Bomba de Vacío
Le Burin Caelum Sculptorium Caelum El Cincel del Escultor
Le Compas Circinus Circinus El Compás de dibujo (¿El suyo?)
Le Fourneau Chymique Fornax Chimica Fornax El Horno químico
L'Horloge à pendule et à secondes Horologium Horologium El Reloj de péndulo (¿El suyo?)
La Montagne de la Table Mons Mensa Mensa El Cerro Mesa (Table Mountain), que se alza sobre la Ciudad del Cabo
Le Microscope Microscopium Microscopium El Microscopio
L'Équerre et la Règle Norma et Regula Norma La Escuadra y la regla (¿las suyas?)
L'Octante de Reflexion Octans Octans El Octante (¿el suyo?)
Le Chevalet et la Palette Equuleus Pictoris Equuleus El Caballete de pintor
La Boussole Pixis Nautica Pyxis La Brújula
Le Réticule Rhomboide Reticulus Reticulum El Retículo de astronomía (el suyo)
L'Atelier du Sculpteur Aparatus Sculptoris Sculptor El Taller del Escultor
Le Telescope Telescopium Telescopium El Telescopio

Varias de ellas representaban objetos reales de su valija de astrónomo: Reticulum era el retículo de su propio telescopio, que había usado noche tras noche durante un año para llevar a cabo su tarea. Junto al Retículo está Horologium, el Reloj, que sospecho puede ser el que usaba para sus mediciones de posiciones estelares.

Aunque en la carta celeste Lacaille preservó la enorme constelación de Argo Navis, en el catálogo la dividió en tres: Carina (la proa), Puppis (la popa) y Vela (las velas), un desguace que también llegó al cielo actual. Junto a la Popa agregó su Brújula.

El telescopio que usó Lacaille para sus observaciones astronómicas formaba parte de un instrumento llamado cuadrante, que montó en un departamento que alquiló a una cuadra de la playa en Ciudad del Cabo, con su reloj de péndulo y su cuaderno de notas. Era un instrumento minúsculo, con una apertura de media pulgada. ¡Media pulgada! Quien haya usado esos buscadores chiquitos en su propio telescopio sabe cuánto se ve: ¡poquísimo! Sumado al aire marino, el trabajo de Lacaille es todavía más sorprendente.

Lacaille regresó a París en 1754 (previa escala de trabajo en Mauritius), completó la reducción de sus mediciones, y las publicó en la Academia de Ciencias en 1756 (segunda edición en 1763, con los nombres latinizados). Murió muy joven, a los 49 años. Era un tipo callado, de pocos amigos, modesto, honrado e inmensamente dedicado a su trabajo. En su corta vida completó más observaciones y cómputos que todos sus contemporáneos juntos. Todos los que lo conocían lo admiraban sinceramente. Casi nadie lo recuerda hoy en día, pero es una suerte que Delporte (basado en el trabajo de Benjamin Gould, en Córdoba) haya sancionado para la posteridad sus constelaciones, oscuras y difíciles de reconocer, un verdadero "ático del cielo".  



El catálogo de Lacaille, incluyendo las fechas de observación de cada estrella, está publicado como: TABLE DES ASCENSIONS DROITES ET DES DÉCLINAISONS APPARENTES. Des Étoiles australes rensermées dans le tropique du Capricorne; observées au cap de Bonne-espérance, dans l'intervalle du 6 Août 1751, au 18 Juillet 1752. Par M. l'Abbe DE LA CAILLE. Puede consultarse online.

09/11/2024

Doce cosas que (tal vez) no sabías sobre las constelaciones

Hoy les traigo algunas curiosidades sobre las constelaciones, que quizás no conocían.

1. Existen 88 constelaciones en el cielo moderno. Cada una es una porción de cielo, no una figura de rayitas conectando estrellas (como se las suele representar). Los 88 sectores son irregulares pero cubren completamente el cielo, sin dejar ningún hueco.

2. Estas constelaciones modernas fueron establecidas en la década de 1920 por el astrónomo belga Eugene Delporte, por encargo de la Unión Astronómica Internacional. Delporte se basó en los límites usados por el director del Observatorio de Córdoba, Benjamin Gould, en su Uranometria Argentina.

3. La más pequeña de las constelaciones es la Cruz del Sur, una de las pocas que casi todo el mundo (del hemisferio austral) sabe encontrar en el cielo. Cubre apenas 68 grados cuadrados, el 0.1% del total de la bóveda celeste. Pero en su rinconcito del cielo alberga 5 estrellas brillantes, de magnitud mayor que 3. Su nombre oficial, en latín, es Crux.

4. La mayor de las constelaciones es Hydra, con 1303 grados cuadrados (el 2% del cielo). Es mucho menos conocida que Crux, y a pesar de su tamaño (20 veces mayor que Crux), tiene apenas 2 estrellas de magnitud mayor que 3. Lo que sí tiene, es una buenísima historia mitológica, que ya contamos.

5. Existe una constelación partida en dos: Serpens, la Serpiente. Se la encuentra a uno y otro lado de Ophiuco, el Encantador de Serpientes. De un lado está la cola, Serpens Cauda, y del otro la cabeza, Serpens Caput, que en un mapa del cielo que supe tener ¡estaba traducida como "serpiente muerta"!

6. La constelación con mayor cantidad de estrellas visibles a simple vista es Cygnus, con 290 estrellas. Equuleus es la que menos tiene, con apenas 15. (Revisé el Bright Star Catalogue 5th ed., que contiene las 9096 estrellas que generalmente se consideran visibles a simple vista en condiciones óptimas.)

7. Las constelaciones del hemisferio norte las hemos heredado de la Grecia antigua (o incluso de Babilonia) por vía del atlas de Ptolomeo. Por eso tienen nombres de personajes de sus mitologías: Hércules, Orión, Andrómeda, Perseo, Pegaso...

8. Las constelaciones del hemisferio sur fueron identificadas a partir de los viajes de descubrimiento y por astrónomos modernos, que usaron nombres de su interés: la Cruz, el Telescopio, el Microscopio, la Bomba de Vacío, el Sextante, la Brújula, el Indio, el Tucán... Por supuesto, los pueblos que vivían en regiones australes ya conocían esas estrellas, y tenían sus propias constelaciones.

9. Hay 37 constelaciones que representan animales (la Jirafa, el Escorpión, la Ballena, el Ave del Paraíso, el Águila...), entre los cuales hay 4 perros y ningún gato (pero hubo uno, vean el mapa de Hydra que puse arriba). Seres humanos hay 13 (el Aguatero, el Boyero, el Cochero, la Virgen...), mientras que 4 son seres mitológicos (2 son centauros: Centaurus y Sagittarius). Dos son accidentes geográficos: el río Eridanus y el cerro Mensa. Las restantes 29 son objetos (la Lira, la Balanza, el Compás, la Copa...), de los cuales cinco son objetos del mundo real: Sextans, Scutum, Reticulum, Coma y Mensa.

10. Hay constelaciones obsoletas: las inventaron cartógrafos celestes del pasado, pero Delporte las canceló. La más notable es Argo Navis, una constelación enorme que representaba un barco, y que fue dividida en Carina (la Proa o Quilla), Puppis (la Popa) y Vela (las Velas, plural, por eso el genitivo es Velorum y no Velae). Pero hay muchas más, desde una tortuga hasta una imprenta, pasando por el gato que mencioné en el punto 9.

11. Las estrellas se mueven, muy despacito, en el cielo. Así que dentro de decenas de miles de años las formas que reconocemos hoy en día no existirán más. Así se ve la Osa Mayor a través de los milenios:

12. El universo tiene una tercera dimensión que no alcanzamos a apreciar con nuestros ojos. Así que las estrellas que vemos cercanas en el cielo generalmente no están cerca entre sí. ¿Reconocerían a Orión de costado?



Bonus: Estas son todas las constelaciones, con su nombre latino oficial, una traducción o descripción, y clasificadas por el tipo de objeto que representan. Muchos de los animales y seres humanos son protagonistas de mitos, pero separé los que son seres mitológicos puros.

Animales Apus Ave del Paraíso (literalmante, "sin pies"; ¿a quién se le ocurrió?)

Aquila Águila, la de Zeus/Júpiter

Aries Carnero

Camelopardus Jirafa (cruza de camello y leopardo, nótese bien)

Cancer Cangrejo

Canes Venatici Perros de caza o lebreles (Asterión y Chara, los perros del Boyero)

Canis Major Can mayor (a veces identificado como perro de Orión)

Canis Minor Can menor (también, a veces identificado como perro de Orión)

Cetus Ballena

Chamaeleon Camaleón

Columba Paloma

Corvus Cuervo

Cygnus Cisne

Delphinus Delfín

Dorado Pez dorado (¿cuál será? ¿el carasius o el del Paraná?)

Equuleus Caballito o potrillo

Grus Grulla

Hydra Hidra (o serpiente marina)

Hydrus Hidra macho

Lacerta Lagartija

Leo León

Leo Minor Leoncito

Lepus Liebre

Lupus Lobo

Lynx Lince

Musca Mosca (sí, hay una mosca)

Pavo Pavo real

Pisces Peces (dos, los del mito)

Piscis Austrinus Pez austral

Scorpius Escorpión, némesis de Orión

Serpens Serpiente

Taurus Toro

Tucana Tucán

Ursa Major Osa mayor

Ursa Minor Osa menor

Volans Pez volador

Vulpecula Zorrita
Seres mitológicos
Capricornus Carnero acuático (híbrido de cabra y pez)

Centaurus Centauro (tal vez Quirón, el tutor de Hércules)

Draco Dragón (tal vez el guardián de las manzanas doradas de las Hespéridas, muerto por Hércules)

Monoceros Unicornio

Pegasus Pegaso (el caballo alado)

Phoenix Ave Fénix

Sagittarius Centauro arquero (no como Dibu, sino con el arma que lanza flechas)
Humanos Andromeda Princesa de Etiopía, hija de Cefeo y Casiopea

Aquarius Aguatero (quizás Ganímedes, el mozo del Olimpo)

Auriga Cochero; chofer diríamos hoy

Bootes Boyero (una ocupación hoy en desuso, equivalente a un camionero, fletero, tractorista, algo así)

Cassiopeia Casiopea, Reina de Etiopía

Cepheus Cefeo, Rey de Etiopía

Gemini Gemelos (Castor y Pollux, hijos de Leda, hermanos de Helena de Troya)

Hercules Hércules

Indus Indio (aborigen americano)

Ophiuchus Cazador de serpientes (Esculapio, el inventor de la medicina)

Orion Orión, el cazador

Perseus
Perseo, héroe que salvó a Andrómeda

Virgo Virgen (la diosa Ceres o Démeter, no la cristiana)
Accidentes geográficos
Eridanus Río Erídano (tal vez el Po)

Mensa El Cerro Mesa (en Sudáfrica, cerca de Ciudad del Cabo; objeto real)
Objetos Antlia Bomba de vacío

Ara Altar

Caelum Cincel

Carina Proa o quilla del barco de los argonautas

Circinus Compás (de dibujo)

Coma La cabellera de la Reina Berenice de Egipto (objeto real)

Corona Australis Corona austral

Corona Borealis Corona boreal

Crater Copa

Crux Cruz del Sur (el símbolo cristiano)

Fornax Horno (de laboratorio químico)

Horologium Reloj

Libra Balanza

Lyra Lira (el instrumento musical, no la moneda)

Microscopium Microscopio

Norma Regla (de dibujo)

Octans Octante

Pictor Caballete de pintura

Puppis Popa del barco de los argonautas

Pyxis Brújula del barco de los argonautas

Reticulum Retículo (del ocular del telescopio de Nicolas de Lacaille; objeto real)

Sagitta Flecha

Sculptor Taller del escultor

Scutum El escudo de armas del Rey Juan III Sobiesky de Polonia (objeto real)

Sextans El Sextante de Johannes Hevelius (que se incendió; objeto real)

Telescopium Telescopio

Triangulum Triángulo (la letra griega Delta mayúscula)

Triangulum Australe Triángulo austral (un nivel de agrimensor)

Vela Velas del barco de los argonautas

Las tapas de la Uranometría Argentina las tomé del excelente sitio Historia de la Astronomía, de Santiago Paolantonio.

23/03/2024

¡Mozo! ¡Hay una mosca en mi cielo!

¡Muchaaachos!
La Mosca

—Cómo, no puede ser. ¿Dónde?

—Ahí, justo al sur de la Cruz del Sur.

Sí: hay una constelación para la Mosca. Así como el cielo alberga a Hércules y su maestro el centauro Quirón, a Orión y su enemigo el Escorpión, a Andrómeda, Casiopea y las trenzas de Berenice, al Telescopio, el Microscopio y la Bomba de vacío, también cobija a la molesta Mosca. Qué necesidad.

El asterismo principal es un cuadrilátero que parece un reflejo chiquito y deformado de la ya pequeña Cruz, formado por estrellas de entre tercera y cuarta magnitud, bastante fácil de encontrar e identificar tanto a simple vista como con binoculares, incluso desde una ciudad como Buenos Aires. Alfa y Beta son las más brillantes, dos estrellas azules de clase B. La siguiente es Delta, una gigante roja (se nota el color distinto en la foto de abajo) que tiene al lado una estrellita azul de clase B, mucho más lejana. La más tenue es Gamma, otra azul de clase B que, casi de cuarta magnitud, es la más difícil de ver desde una ciudad:

La Mosca revolotea el borde sur de la franja densa de la Vía Láctea: fíjense que en la foto hay muchas más estrellas chiquitas del lado izquierdo que del lado derecho. En fotos de larga exposición la Mosca es una maravilla inesperada, y está llena de objetos interesantes del cielo profundo:


Para explorarla, recomiendo la reseña de Enzo de Bernardini y Rodolfo Ferrauiolo, A la pesca con mosca, que también forma parte de su excelente guía Exótico cielo profundo, volumen 2. El otoño es la temporada ideal para visitarla. Aquí voy a contar lo más interesante, que señalo en esta versión anotada.


Lo primero que hay que buscar son dos lindos cúmulos globulares. NGC 4833 se encuentra cerca de Delta Muscae, del lado de "adentro" del cuadrilátero, mientras que NGC 4372 está cerca de la más tenue Gamma, del lado de "afuera". Son de brillo similar (magnitud 7), pero 4833 es un poquito más compacto. Son lejanos y pequeños y se necesita un telescopio para apreciarlos como cúmulos estelares, pero se los puede encontrar con binoculares. Y salen bien en fotos, como la mía, hecha con un teleobjetivo de 200 mm nomás.

La joya de la Mosca, sin embargo, es una notable nube oscura, casi rectilínea. Se necesita un cielo bien oscuro para verla a simple vista, pero en fotos sale fenómena. Se trata de un filamento de polvo frío, parte del complejo molecular de Musca-Chamaeleon. En inglés se la llama popularmente Dark Doodad, que en castellano vendría a ser el Coso Oscuro, un nombre que me encanta. Y en Argentina (según De Bernardini y Ferrauiolo) también se la conoce como el Río Negro:

Estas nubes de gas y polvo frío (muy frío, tipo 200 grados bajo cero) son el lugar donde nacen las estrellas. Esta nube, en particular, está bastante estudiada, y sabemos que está en una etapa previa a la formación estelar. Mide unos 20 años luz de largo y tiene muy pocos grumos que estén colapsando. El polvo y el gas están quietitos, casi en equilibrio. Sólo se le conoce un único objeto que califica como "young stellar object", que está escondido en el pedacito que parece un poco separado del resto, en la parte inferior izquierda de la foto, el que Aage Sandqvist catalogó como 146 en la década de 1970:

(Esta imagen negativa, tomada de SurAstronómico, está rotada con respecto a mi foto.)

En mi foto también podemos ver un cúmulo abierto pequeño y muy rico, catalogado como Harvard 6 o Collinder 261.

Se trata de un cúmulo extremadamente antiguo, tal vez tan antiguo como la Vía Láctea. Las estrellas, generalmente, nacen de a muchas, de a cientos o miles, en cúmulos que con el tiempo, por interacciones mutuas o con el resto de la galaxia, acaban dispersándose. Harvard 6 debe haber sido inmenso en su origen, para haber alcanzado una edad de miles de millones de años con tantas estrellas. Curiosamente, en varios catálogos y programas planetarios, la posición del cúmulo aparece un poquito corrida, tal vez centrada en una de sus estrellas más brillantes (en Cartes du Ciel aparece centrado unos 4 minutos al sur de la posición correcta, ¡donde hay una estrella de magnitud 19!).

Hay más objetos interesantes. En la foto marqué, cerca de Beta Muscae, una estrella pequeñita catalogada HD 111232. Es una estrella de clase G en la secuencia principal, es decir, parecida al Sol. Y tiene un planeta más pesado que Júpiter en una órbita de algo más de 1000 días, un poco más amplia que la de Marte. Si tiene alguna luna grande con mucha agua, como las de Júpiter, estarían al borde de la habitabilidad. ¿Será una especie de Pandora, el mundo de Avatar? 

Marqué también la estrella roja (¿supergigante?) BO Muscae, variable de período largo, y R Muscae, variable cefeida clásica, de las que se usan para calibrar las distancias de la escalera cósmica. Pero hay más, incluso una pequeña galaxia, algo inusual en el campo de la Vía Láctea. Pero quedaron fuera de mi foto. Recomiendo nuevamente la reseña de De Bernardini y Ferrauiolo para explorar la Mosca en su totalidad.

 


Sandqvist, More southern dark clouds, AA 57:467 (1970).

Hacar et al., The Musca cloud: A 6 pc-long velocity-coherent, sonic filament, A&A 587:A97 (2016).

Rodolfo Ferraiuolo y Enzo De Bernardini, A la pesca con mosca, SurAstronómico y Exótico Cielo Profundo vol. 2.

Las fotos de la Mosca fueron hechas desde la Estación Perito Moreno, la noche del airglow. Nótese cómo el brillo del aire, tan evidente en las fotos anchas, no se nota en la foto tomada con el teleobjetivo.

24/12/2022

Las Tres Estrellas

Messi y los muchachos de la Scaloneta han conquistado la ansiada tercera estrella para el fútbol argentino. En el Cielo las Estrellas no es ajeno a la alegría que nos inunda, así que la nota de hoy está dedicada a ellos, a su destreza, su coraje y su logro mundial. Eso por un lado. Pasemos a la astronomía. 

Hay tres estrellas en el cielo que todos sabemos reconocer. Están exactamente en el ecuador celeste, así que se ven desde todo el planeta. Como el Mundial, fijate un poco. En Argentina las llamamos Tres Marías, y los aficionados a la astronomía saben que son parte de la constelación de Orión, formando el cinturón del gigante.

Son estrellas bien brillantes, de segunda magnitud, visibles incluso desde una ciudad. Empezando del lado de Betelgeuse (la estrella roja de Orión, fácil de identificar), se llaman Alnitak, Alnilam y Mintaka. Mejor dicho, se llamaban. Porque desde el domingo, para todos los argentinos, tienen nuevos nombres:

La más brillante es 2022 (la estrella antes conocida como Alnitak). En fotografías (como la de arriba) aparece envuelta en una región nebulosa que incluye varias conocidas: la Flama y la Cabeza de Camello, digo de Caballo. Es un sistema triple, como si fueran Messi, Julián Álvarez y Di María. La primaria es una supergigante azul, de clase O. Apenas una de cada 3 millones de estrellas es de este tipo, y ésta es la O más brillante del cielo. Como Messi, digamos. La acompañan una subgigante de la también rara clase B en órbita apretada, descubierta no hace mucho (Julián, ponele), y una gigante B, en una órbita más alejada, que se conoce desde hace más tiempo (es la estrella Fideo, obvio).

También es una supergigante azul, de clase B, la estrella 1986 (o sea, Alnilam). Su brillo es casi igual al de 2022, y varía ligeramente de manera irregular. Ya está fusionando elementos pesados en su núcleo, y en un millón de años se convertirá en una supergigante roja más brillante que Betelgeuse. 

Por su parte, 1978 (es decir, la vieja Mintaka) es apenas menos brillante que sus compañeras. También es un sistema estelar múltiple, en este caso jerárquico: la principal es una triple (una gigante O, una B de secuencia principal que completa una órbita ¡en 5 días!, y otra B subgigante bastante más lejos); a su alrededor otro sistemita, formado por otra B y una A. Una estrella adicional, mucho más tenue, podría ser también parte del sistema. Todo un lío (un "lío", 😉) de estrellas. 

Todas estas estrellas nacieron, hace 6 o 7 millones de años, en una de las regiones de intensa formación estelar de nuestro rincón de la Galaxia, el Complejo Molecular de Orión. Forman parte de una asociación llamada Orión OB1, que involucra docenas de estrellas masivas de clases O y B, más miles de estrellas más livianas. 1986 es la que se encuentra más lejos, y en realidad 2022 está más cerca de 1978 que de 1986.

Aprovechen para verlas en las noches de verano austral. Mirando hacia el norte, busquen también la constelación de Crater, que en latín significa Copa. Para nosotros, por supuesto, La Copa:

Oia, ¿y que vemos ahí abajo a la derecha? ¿Leo? ¡Es Leo!


Denébola es el maravilloso pie izquierdo, y Zosma es el muslo derecho, con el cual empujó la pelota en el tercer gol en la Final, el que debió ser definitivo porque, después del baile del primer tiempo, se lo merecían. La curva de estrellas que termina en Regulus es el brazo que sirve para contener el embate de Gvardiol el Enmascarado. En mi figura está mirando fijamente la pelota que forma el circulito que otros dicen que es la cabeza de la Hydra.

Ya que estamos, no olvidemos que Orión también es una figura humana. Y su nombre nos sugiere que se trata de un arquero (de Boca, luego de Racing, luego de Colo-Colo). Nada nos detiene:

Dibu (la constelación mal llamada Orión) está volando en una atajada, con la pelota ya sujeta en donde los griegos imaginaban una maza del personaje mítico. Su rol crucial en la obtención de la Copa es innegable. Y Tauro, ovio, es Lautaro "Toro" Martínez, con la mata de pelo que llega desde las Híades hasta beta y dseta Tauri.

Bueno, eso es todo. En el dibujo de Cancer, el Cangrejo, tal vez alguien vea un pedazo recortado de la red de los arcos, y en Géminis a los hermanos Théo y Lucas Hernandez (o los van de Kerkhof subcampeones del '78, o tantos otros). Sigan ustedes.

Feliz Navidad.