sábado, 27 de julio de 2013

Usted está aquí

A menos que hayas estado metido dentro de la proverbial burbuja toda la semana, seguramente te enteraste de que un robot en órbita de Saturno tomó una foto de la Tierra desde 1500 millones de kilómetros de distancia. Fue el viernes 19, y se convirtió en un evento mundial, ya que mucha gente quiso "salir en la foto", sonriendo y saludando. Es una manera de decir, ya que una foto de la Tierra, tomada desde tan lejos por un instrumento que no fue diseñado específicamente para este propósito, tiene apenas un valor simbólico. Aquí está. Aquí estamos:


La Tierra, con su característico color azul claro, y la Luna, más chiquita y de otro color a su lado. Esta foto es notable (la recorté brutalmente para insertarla aquí, búsquenla en CICLOPS). En este blog, donde somos fanáticos de las conjunciones planetarias, no podemos dejar de notar que ¡parece una conjunción en el cielo de la Tierra! Imagínense, Venus y Júpiter al atardecer, por ejemplo. ¿Qué es ese cielo azul? ¿No dije que la foto había sido tomada desde lo profundo del espacio, desde la órbita de Saturno?

Esa foto fue tomada con la cámara telescópica de Cassini. La cámara gran angular permite ver el encuadre. Acá está, aunque ya la hayan visto. Ésta es mi versión, preparada con las imágenes raw de Cassini, que llegaron a la Tierra el sábado 20. Esa estrellita es la Tierra (y la Luna, que con esta lente no llega a verse por separado). El resto de lo que se ve en la foto es parte del sistema de Saturno, y es el objeto principal del estudio de Cassini. En realidad, a lo largo de varias horas, Cassini tomó cientos de fotos de Saturno entero a contraluz, para estudiar distintas propiedades del planeta. La Tierra quedó allí por pura casualidad, y por suerte nos avisaron a tiempo para salir a la ventana a saludar.

Preparé una versión anotada de la misma foto, identificando las distintas partes. Tengan en cuenta que el Sol está eclipsado detrás de Saturno. Sin embargo se ve un resplandor tenue en el planeta. Es luz que se dispersó atravesando los anillos, y que está iluminando la cara nocturna del planeta. Los anillos no son sólidos, así que son parcialmente transparentes. Y tienen propiedades de transmisión de la luz muy complejas (el llamado forward scattering), y por eso los vemos con un aspecto inusual, muy distinto al que tienen vistos desde la Tierra (desde donde siempre vemos su lado iluminado por el Sol). Los anillos A, B y C son los que vemos habitualmente, ya sea en el telescopio o en fotos normales. El anillo F es súper delgado, y fue descubierto recién cuando la sonda Pioneer 11 visitó Saturno. El aspecto que tiene en esta foto me descoloca un poco, porque se ve muy brillante. El anillo G es más finito y más tenue todavía, y fue descubierto también in situ por las Voyager. El anillo E es distinto de todos los demás. Es súper ancho y difuso. En lugar de bloques de hielo como los otros, está formado por cristalitos microscópicos que vienen de los volcanes helados de Encélado, que ya han aparecido aquí. Su difuso y extenso color celeste le da a la foto de la Tierra y la Luna ese fondo inusual.

Mucha menos gente se enteró, pero el mismo día otro robot, la sonda Messenger en órbita de Mercurio, fue usada para fotografiar casi al mismo tiempo la Tierra y la Luna. "Desde el otro lado", para decirlo de alguna manera. Ésta es la foto. No está procesada como la de Cassini. Y además Messenger tiene instrumentos muy distintos, especialmente diseñados para resistir el infernal ambiente de Mercurio, tan cercano al Sol.

Como ya dije antes, estas fotos no tienen gran valor científico, y no se encuentran entre los objetivos científicos de estas sondas. Pero tienen un poderoso valor simbólico. Estos robots son nuestros sentidos abarcando el sistema solar: desde el tórrido Mercurio hasta el helado Saturno. Realmente estamos viendo el sistema solar desde todos lados, explorando nuestro rincón del universo con estas extraordinarias máquinas. Y cuando las usamos para mirar hacia atrás vemos que esa exploración recién empieza, porque no nos hemos movido mucho.

Vemos nuestro planeta flotando en la inmensidad del espacio, hermoso, insignificante, como lo que es: una partecita del universo. Pero el único lugar de todo el universo donde podemos vivir. Toda la gente, toda, la que vive ahora y la de tiempos pasados, no salió jamás del pedacito de universo capturado en esa foto. Apenas una docena llegaron hasta la Luna. Todos los demás, nosotros, nuestras familias, nuestros amigos, estamos ahí. Lo más selecto y lo más abyecto de la humanidad, todo nuestro arte, nuestra ciencia, nuestras creencias más disparatadas. Los unos y los otros. Los ganadores de todas las batallas, y los perdedores. Los santos y los pecadores. Los deudores y los acreedores. Los tiranos, los demócratas, los genocidas y los salvadores de la humanidad. Las grandes ciudades, las selvas y la profundidad de los mares. Nuestras mascotas y nuestro ganado. Nuestro aire, nuestra agua, nuestro suelo. La música de Bach y la última rumba.

Todo todo todo.

Estas fotos ponen muchas cosas en perspectiva.


La foto de la Tierra y la Luna desde Saturno es de NASA/JPL/CICLOPS/Cassini. La de Saturno y la Tierra es de NASA/JPL/CICLOPS/Cassini/G.Abramson (a propósito: es de alta resolución, pueden bajarlas para verlas mejor). La de la Tierra y la Luna desde Mercurio es de NASA/APL/Carnegie.

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