sábado, 24 de agosto de 2013

Muerte y resurrección de la estrella

La semana pasada apareció una estrella nueva en el cielo, una "nova stella", una novaLa descubrió un aficionado japonés, Koichi Itagaki, cuando brillaba con magnitud 6 (el límite de lo que puede verse a simple vista desde un lugar oscuro). Yo pude verla desde el balcón de casa recién en su tercer día, cuando se despejó el cielo. Ya brillaba con magnitud 5, todavía invisible a simple vista desde el centro de Bariloche, especialmente con la niebla que se estaba formando. En esta foto de campo ancho se la puede ver, pero sólo si la descargan y miran la imagen al 100%, porque reducida dentro del blogspot no creo que la puedan discernir.


La nova es fácil de encontrar en el cielo, usando como referencia las constelaciones del Delfín y la Flecha. Ambas son constelaciones de estrellas tenues, pero sus siluetas son fáciles de identificar con binoculares. La nova se encuentra en un campo sin otras estrellas brillantes, así que no hay problema en identificarla. Esta segunda foto, tomada la noche siguiente con una exposición más prolongada (1 minuto) muestra muchas más estrellas, y hasta la verde nebulosa planetaria Messier 27:


¿Cómo sabemos que es una estrella nueva? Bueno, por suerte siempre hay alguien que sacó una foto del mismo lugar del cielo antes de la aparición de la nova. Fíjense esta impresionante animación.

¿Y qué es una nova? ¿Son realmente estrellas nuevas? No. Son estrellas resucitadas. Casi todas las estrellas nacen en grupos más o menos grandes, que pueden tener entre una docena hasta miles de estrellas. Con el tiempo se dispersan, pero algunas quedan ligadas de a dos, girando una alrededor de otra. Hay muchas estrellas binarias de este tipo. En general una es más grande, más masiva que la otra. Y por esa razón quema su combustible más rápido, lo agota y empieza a extinguirse. Se convierte en gigante, se despoja de la mayor parte de su masa y expone al universo su núcleo moribundo, ya con poco hidrógeno para fusionar, enfriándose de a poco. Una enana blanca. (En la foto de arriba se ve casualmente la nebulosa M27, que es la parte expulsada de una estrella de este tipo.)

Pero, con el tiempo, a su compañera más liviana le empieza a pasar lo mismo: se convierte en gigante. Si la enana blanca está suficientemente cerca, parte de las capas exteriores (casi puro hidrógeno) de la gigante puede pasar a la enana, acumulándose de a poco en su superficie. Y, cuando se acumula una cantidad suficiente se produce una nueva (y breve) etapa de fusión de hidrógeno. Sólo que, en lugar de ocurrir en lo profundo del núcleo de una estrella, contenida por el peso de la inmensa masa de hidrógeno, ocurre en la superficie. Lo vemos como una explosión, un cataclismo termonuclear que hace aumentar el brillo de la estrella decenas de miles de veces en un santiamén. Después, a lo largo de semanas o meses, vuelve a extinguirse.

La explosión no destruye a la enana ni a la compañera, y el fenómeno puede repetirse a los pocos años. Se estima que en la Vía Láctea se producen varias decenas de novas por año, pero no se las ve a todas, naturalmente. En años recientes, con los instrumentos más modernos, se vienen descubriendo unas 10 por año. Pero la aparición de una tan brillante que pueda verse a simple vista es un fenómeno bastante inusual. En Wikipedia hay una lista con las más notables, 66 desde fines del siglo XIX. Son un puñado por década, y Nova Delphini 2013 está en lugar 19 por magnitud. Ojo, que la historia de Nova Del 2013 no está terminada. Durante las próximas semanas o meses novas como ésta (novas "lentas") pueden dar sorpresas. Ver esta nota en la AAVSO.


La imagen animada es de Ernesto Guido, Nello Ruocco y Nick Howes.

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