sábado, 3 de agosto de 2013

Sombras nada más...

Me encanta cuando un fenómeno físico aparece repetido con escalas muy diferentes, en situaciones aparentemente distintas. Hace algún tiempo comenté el caso de las espirales en las nubes, en el mar y en Saturno. Hoy tengo otro caso para mostrar.

Ésta es la Nebulosa Anillo (Messier 57), una preciosa nebulosa planetaria en la constelación de la Lira. Las nebulosas planetarias no tienen nada que ver con los planetas: el nombre les quedó por razones históricas, ya que sus primeros observadores notaron que tenían un aspecto de planeta vistas en el telescopio. Como podemos ver en esta foto tan detallada, no se trata de un planeta. Estas nebulosas son el resultado del final de la vida de algunas estrellas similares al Sol. Cuando empiezan a quedarse sin combustible se hinchan enormemente y expulsan la mayor parte de su materia en forma de vientos estelares. En una etapa posterior el núcleo supercaliente de la estrella queda desnudo, formando lo que se llama una enana blanca, que hace brillar por fluorescencia el material expulsado. Eso es lo que vemos en esta imagen: el "envoltorio" de una estrella moribunda alejándose de la enana blanca. Esta imagen es tan detallada que se distingue que este envoltorio no es una esfera extendiéndose por igual en todas direcciones. Estamos viendo más bien un tubo hueco, un barril, con unas escarpadas y rugosas paredes (la parte anaranjada) rodeando un espacio lleno de un material azul. Los distintos colores corresponden a la fluorescencia de distintas composiciones químicas.

La imagen del Telescopio Espacial Hubble fue combinada hace poco con la de un telescopio de radiación infrarroja (el Gran Telescopio Binocular) para formar esta imagen, que muestra la región más allá del anillo, unos pétalos rojo oscuros. Ese color es "representativo", ya que el infrarrojo, como lo esencial, es invisible a los ojos. La imagen original tiene unos abrumadores 6000 pixels de ancho, y pueden encontarla acá.

Éste es un recorte de la imagen completa. Se ven glóbulos más densos de gas, oscuros, que forman una estructura como de rayos de una rueda porque están siendo empujados y evaporados por la radiación de la estrella central. Clickear la imagen para agrandarla, como siempre.

Y ahora vean ésto. Es la región fuera del "acantilado" que forma la pared del barril. Se ven muchos más rayos que apuntan exactamente hacia la enana blanca, la estrella brillante blanco-azulada del medio de la nube azul. Se los ve mucho más continuos y longilíneos que los glóbulos radiales del medio. Bueno, ¡resulta que son sus sombras! Proyectadas en el material difuso exterior, vemos rayos de luz (infrarroja) y de sombra (infrarroja) correspondientes a las regiones más densas de la nebulosa, que obstruyen parte de la radiación estelar.

Es exactamente lo mismo que vemos al atardecer, cuando el Sol proyecta rayos y sombras crepusculares de los objetos del horizonte (nubes o montañas) sobre los vapores o polvo de nuestra atmósfera.

Son los rayos crepusculares de una estrella en el ocaso de su existencia. 



Las imágenes de M57 son de NASA/ESA/STScI/C.R. O'Dell (Vanderbilt University)/D. Thompson (Large Binocular Telescope Observatory). La publicación original es ésta. Recomiendo la nota y especialmente las imágenes de alta resolución. La foto del ocaso sobre el Cerro Catedral es mía.

Compartir:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...