sábado, 11 de octubre de 2014

El cúmulo del Pavo

El cielo austral ostenta dos magníficos cúmulos globulares, los más grandes y brillantes del cielo: Omega Centauri y 47 Tucanae. Son tan extraordinarios, hermosos y distintos uno del otro que se puede clasificar a los astrónomos australes en dos tipos: los que prefieren al copito de algodón del Centauro, y los que favorecen al condensado vecino de la Nube Menor de Magallanes. Los dos son visibles a simple vista, distinguiblemente nebulosos en binoculares, y magníficos cuando se los observa con cualquier telescopio.

Los dos grandes cúmulos son completamente invisibles desde las latitudes medias del hemisferio norte, lo cual provoca una justificada envidia por parte de nuestros colegas boreales. El mayor de los cúmulos que tienen por allí es Messier 13, al que pomposamente llaman Gran Cúmulo de Hércules. ¡Pfff! Es menos de un cuarto de Omega Centauri...

Pero el cielo austral tiene otro cúmulo destacable. Pobrecito, los dos mayores se llevan toda la fama y a éste pocos lo observan. Muchos ni lo conocen. Se trata de NGC 6752, el cúmulo del Pavo. Es el tercero o cuarto (casi empata con M22, que también tiene declinación austral en Sagitario) en tamaño y brillo de todo el cielo, y también es visible a simple vista. Aproveché una sesión de pruebas desde el balcón de casa para fotografiarlo. Las condiciones no son ideales por el alumbrado público, pero la foto está razonablemente bien. Son 18 minutos (en exposiciones de 1 minuto) a ISO 800. Mirad.


NGC 6752, también llamado Caldwell 93, abarca en el cielo más o menos unas tres cuartas partes de una Luna llena. Tiene un núcleo bastante condensado: es una versión en miniatura de 47 Tuc. Es bastante más chico, de todos modos: 150 mil masas solares contra las 700 mil de 47 Tuc. La estrella relativamente brillante que vemos cerca del cúmulo (en la posición de las 11, digamos) no forma parte de él. Está a 1800 años luz, mientras que el cúmulo está mucho más lejos, a 13 mil años luz.

Los cúmulos globulares son una población de estrellas muy distinta de la del disco de la galaxia. Su origen es incierto, y es posible que todos, o muchos de ellos, sean los núcleos de galaxias pequeñas que fueron devoradas por la Vía Láctea a lo largo de miles de millones de años. Sus estrellas tienen muchos menos elementos pesados (que los astrónomos extrañamente llaman "metales", refiriéndose a cualquier elemento más pesado que el helio). Son estrellas antiguas, de generaciones muy anteriores al Sol, formadas por una materia casi prístina, apenas reciclada por la primera generación de estrellas del universo. La edad de NGC 6752 está calculada en 11800 millones de años, mientras que 47 Tuc es un matusalén de 13000 millones de años, casi tan viejo como el universo mismo. 

NGC 6752 es circumpolar desde Bariloche, es decir que nunca se pone, por lo cual está visible todo el año en algún momento de la noche. Las mejores condiciones, de todos modos, son durante el invierno, cuando lo podemos ver muy muy alto. Todavía en octubre y noviembre la situación es favorable, como muestra esta imagen calculada para hoy a las 10 de la noche. La estrella brillante más cercana es Peacock, Alfa del Pavo, que aparece casi en el borde superior de la imagen. Nadie debería dejar de observarlo.


Otro cúmulo austral notable es NGC 6397, también más grande y brillante que M13, en la constelación del Altar, entre el Pavo y la Vía Láctea. Ya lo mostraré. Las fotos de Omega Centauri y de 47 Tucanae son del ESO. El mapa del cielo está hecho con Stellarium.

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