sábado, 31 de enero de 2015

Esa otra daga

Comparto una foto que tomé desde el balcón de casa. Es una de las joyas del cielo de verano: la Daga de Orión. Para quienes no la conozcan, es un grupito de estrellas que, desde el hemisferio sur, se extiende hacia arriba (hacia el Sur) de la estrella central de las Tres Marías, que forman el Cinturón de Orión el Cazador. Desde el hemisferio norte, claro, se ve la Daga que pende del Cinturón.

A simple vista la Daga se ve como un grupito de tres estrellas, tal vez alguna más si uno tiene buena vista. La estrella central, si el cielo es oscuro, se ve claramente como esfumada. Se trata, por supuesto, de la famosa Gran Nebulosa de Orión, una de las favoritas de los aficionados a la astronomía.

La Gran Nebulosa es tan impresionante que relega a la ignorancia los muchos objetos interesantes de su notable entorno. Si estuvieran en otras partes del cielo cualquiera de ellos sería famoso en sí mismo. Así que vale la pena verlos todos juntos en una foto como ésta.


La imagen abarca 2 grados y medio a lo ancho, así que para fotografiarla se necesita un telescopio muy generoso o un teleobjetivo. Yo la tomé con un tele de 100 mm. Hice 4 exposiciones, de 20, 10, 5 y 2 segundos respectivamente, para intentar capturar el enorme rango dinámico de la región, que tiene objetos muy brillantes y otros muy tenues. Las combiné a mano y a ojo para lograr un equilibrio de luces.

La Gran Nebulosa, estoy seguro de que todos la saben reconocer, es el objeto central  (Messier 42, o simplemente M42 si uno es canchero). Brilla por fluorescencia producida fundamentalmente por la extraordinaria estrella múltiple que está en su centro, el Trapecio (Theta 1 Orionis), que se merece una nota aparte. Vale la pena una versión anotada:


Casi todos los objetos que vemos en esta imagen están más o menos a la misma distancia de nosotros, entre 1300 y 1600 años luz, así que están relativamente cerca unos de otros. Forman parte de una inmensa región de formación estelar, muy joven y activa, llamada Orión OB1. En realidad, casi todas las estrellas brillantes de la constelación de Orión forman parte de esta asociación, que tiene varias partes de diversas edades que van desde los 10 millones de años hasta el Trapecio, de menos de un millón de años. En una típica región OB hay un puñado de estrellas O, algunas decenas de B's, y decenas o cientos de miles de estrellas más chicas. Pero como las O y las B son las más brillantes, son la mayor parte de las que vemos tanto a simple vista como en la foto. Además de estas luminarias azules vemos unas pocas estrellas rojas, que marqué también en la foto. Son gigantes rojas, estrellas que han agotado el hidrógeno en sus núcleos y se aproximan al final de sus vidas.

La estrella más brillante de la Daga es Iota Orionis, de magnitud 2.75, una binaria híbrida de tipo O/B de la que comentaré algo más la semana que viene. Tiene nombre propio: Nair al Saif, que significa simplemente "la más brillante de la espada".


Para despistados: El título de la nota remite al poema El Tango, de Borges: "Esa otra daga, el tiempo". El tiempo, que atraviesa cualquier fenómeno astronómico.

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