sábado, 12 de marzo de 2011

Venus y Diana

Me encantan las conjunciones astronómicas, como ya conté aquí más de una vez. Apenas dos planetas están a menos de unos 4° en el cielo mi cerebro hace ¡bang! y no puedo dejar de mirar. Sobre todo cuando involucran una Luna cercana a la luna nueva, en el cielo del amanecer o del atardecer, con ese color azul intenso que se pierde en la banda rosada o anaranjada que separa el día de la noche. En la madrugada del 1 de marzo una hermosa conjunción de la Luna y el planeta Venus adornó el cielo del Este, y no me la iba a perder. Así se la vio en el cielo de Bariloche, sobre la silueta de la estepa más allá de la ciudad. La Luna era una delgadísima menguante, 3 días antes de la luna nueva. El planeta Venus, en cambio, presentaba una fase gibosa bien gruesa, que favorecía su intenso brillo a magnitud -4, mucho más brillante que las estrellas más brillantes. La fase de Venus, sin embargo, no se podía apreciar a simple vista (el planeta, del tamaño de la Tierra, estaba 400 veces más lejos que la Luna). Las fases de Venus fueron descubiertas por Galileo en 1610, un hecho decisivo en la consolidación del modelo heliocéntrico del sistema solar. Se puede clickear la foto para agrandarla. Si miran con atención podrán ver la luz cenicienta en la Luna: la parte nocturna de la Luna, iluminada por luz del Sol reflejada en la Tierra. En la foto siguiente se ve aún mejor este fenómeno.

Estas conjunciones son preciosas de observar a simple vista, y también muy fáciles de fotografiar incluyendo parte del paisaje. En esta ocasión saqué también una foto con un pequeño teleobjetivo, y el resultado también me gusta. Aquí está. Click, obviously. Se ven las regiones oscuras de la Luna (los mares) en su cara nocturna. Lindo, lindo. Los rayitos que salen de Venus son un artificio del diafragma de la cámara, y enmascaran su fase.

El día anterior, 28 de febrero, la conjunción también era atractiva, y aproveché para hacer algo inusual: observar Venus de día. Este planeta es generalmente tan brillante que casi siempre se lo podría observar de día... si uno supiera dónde mirar.  Cuando la Luna está cerca, como en estas conjunciones, sirve de indicador y se puede observar sin problema. Saqué una foto, inclusive, también bonita. Acá está. Noten que la Luna estaba del otro lado, con el borde convexo iluminado del lado del planeta. La Luna se mueve unos 50° cada día en el cielo, hacia el Este. (Otra foto interesante del 28 de febrero muestra la conjunción junto a la Tetera de Sagitario; la pueden ver acá y en versión anotada acá.)

Es una experiencia extraña la de observar una estrella de día (a simple vista Venus se ve como una estrella brillante). Así que al mediodía monté mi telescopio chico en la plaza frente a la Administración del Centro Atómico e invité a la gente. Todos los que se acercaron lograron ver a Venus a simple vista en el cielo celeste, y se emocionaban. También observamos el Sol y las lindas manchas solares que se veían. He aquí una foto del mini-evento.

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