sábado, 14 de julio de 2012

Venetia Burney

Venetia Burney tiene 11 años y vive en Oxford, Inglaterra. Está desayunando con su madre y su abuelo. El abuelo lee el diario. En voz alta les lee la extraordinaria noticia del descubrimiento de un nuevo planeta, y se pregunta qué nombre le pondrían. Venetia piensa un instante y dice: "¿Por qué no llamarlo Plutón?"

Esto ocurrió el 14 de marzo de 1930, y el planeta acabó llamándose Plutón (y después resultó que no era un planeta, pero esa es otra cuestión). Durante mucho tiempo circuló la historia de que Venetia había elegido el nombre por el personaje de Disney, el perro Pluto, que también data del 1930. En inglés, aclaremos, tanto el perro como el planeta (y el dios del inframundo del mito griego) se llaman igual, Pluto. Pero Venetia explicó más de una vez que no fue así. Hay una entrevista interesante aquí, realizada en ocasión del lanzamiento de la sonda New Horizons dirigida a Plutón en 2006. En la entrevista dice no saber exactamente por qué sugirió ese nombre. Dice que conocía los mitos griegos de libros infantiles, así como los nombres de los planetas, por supuesto, y que simplemente le pareció que era un nombre que no había sido usado.

El abuelo de Venetia, bibliotecario jubilado, sugirió el nombre a un astrónomo de Oxford, el profesor Herbert Turner. Ese día Turner estaba en Londres en una reunión de la Royal Astronomical Society, donde todos proponían nombres para el planeta. A nadie se le ocurrió Plutón, y cuando Turner encontró la notita del abuelo de Venetia, le encantó: Plutón es el dios del inframundo, y el nuevo planeta estaba increíblemente alejado de los demás. Además, las primeras letras, P L, son la iniciales de Percival Lowell, el rico astrónomo aficionado que había propiciado la búsqueda del planeta (sin vivir para verla concluir con éxito). A Turner le gustó, entonces, y mandó un telegrama al observatorio Lowell. Venetia dice que no pensó para nada ni en el inframundo ni en Percival Lowell.

En mayo de ese año el planeta recibió oficialmente el nombre propuesto por la pequeña Venetia. El abuelo se lo contó. Ella no había oído nada del tema. Pueden imaginarse lo encantada que estaba. Según recuerda, hubo cierto revuelo en los diarios, pero nada del otro mundo. Otro evento notable parece que le quitó popularidad en Inglaterra por esos días: la expedición de la primera aviadora que voló sola de Inglaterra a Australia, Amy Johnson.

En la entrevista Venetia cuenta también que su tío abuelo Henry Madan fue quien bautizó a los satélites de Marte, Fobos y Deimos. Venetia fue maestra de economía y matemática. Nunca les contó a sus alumnos que ella había bautizado a Plutón. Nunca vio a Plutón a través de un telescopio, pero vio las fotos del descubrimiento que tomó Clyde Tombaugh en Flagstaff (yo también las vi, algún día lo cuento). La asombraba el avance tecnológico de nuestra civilización desde los días en que era una niña a principios del siglo XX. Nació el 11 de julio de 1918, hace 94 años esta semana. Falleció en 2009, a los 90 años de edad.


¡Último momento! Esta semana se anunció el descubrimiento de un quinto satélite alrededor de Plutón. Todavía no tiene un nombre prpio, así que lo conoceremos por un tiempo como P5. Ya conocíamos a Caronte (el botero del Infierno) desde los '70s, a Nix (diosa de la oscuridad y madre de Caronte) e Hydra (el monstruo policéfalo que mató Hércules) desde 2005, y a P4 desde 2011. Me llama la atención esta multitud de satélites en un cuerpo tan pequeño. Tal vez el sistema es el producto de una colisión no muy antigua entre dos cuerpos del cinturón de Kuiper. Faltan exactamente 3 años para el encuentro de Deep Horizons con el sistema plutoniano, y se develarán muchas cosas seguramente.

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