sábado, 16 de febrero de 2013

Autocanibalismo herpetometeorológico

¡La Tormenta Serpiente se comió a sí misma!

Saturno es un mundo gigante, así que tiene muchísimo aire comparado con el nuestro. Cuando se desata una tormenta, la energía involucrada hace palidecer a los huracanes de la Tierra. Hace un par de años vimos desatarse una tremenda tormenta en el hemisferio norte de Saturno. Quizás su origen estuvo relacionado con el cambio de estación, que en Saturno ocurre muy lentamente a medida que el planeta se mueve en su lejana órbita (el equinoccio se produjo en 2009). Lo cierto es que empezó como una especie de erupción en la atmósfera, con gases de interior irrumpiendo en las capas superiores. Aquí comentamos varias veces el fenómeno, que fue observado por el robot Cassini desde su privilegiado punto de observación en órbita del gigante. A lo largo de los meses Cassini pudo observar la evolución de la tormenta, que se desarrolló a lo largo de una estrecha franja de latitud, envolviendo finalmente todo el planeta.

La llamamos Tormenta Serpiente. Y como la Ouroboros de los mitos, parece que se devoró a sí misma. Ciclops, el equipo a cargo del procesamiento de las imágenes de Cassini, tiene un excelente sitio web donde mostraron, recientemente, la evolución de la tormenta. Así se la veía el 6 de marzo de 2011, tres meses después de la erupción que le dio origen. La "cabeza" de la tormenta se ve a la izquierda. La "cola" es el gran vórtice que vemos a la derecha, que se formó poco después de la erupción. En mis fotos iniciales ya había comentado este aspecto doble de la tromenta, que rápidamente se fue estirando. Ambos extremos se mueven hacia la izquierda (el Oeste) pero a distinta velocidad, la cola más lentamente, alejándose progresivamanete de la cabeza. A su paso, la tormenta va dejando un rastro de turbulencia en la atmósfera saturniana. La imagen tiene el balance de colores cambiado y el contraste muy exagerado para apreciar mejor los gases. A simple vista no se habría visto así.


Otra de las imágenes recientes muestra esta separación en cuatro etapas. El triangulito rojo marca la posición de la cabeza, que entre enero y mayo desaparece por la izquierda y reaparece por la derecha. En la tercera imagen la tormenta mide casi 300 mil kilómetros de cabo a rabo. El vórtice de la cola va transformándose de a poco, se vuelve menos notable. Pero finalmente colisiona con la cabeza y la aniquila. El vórtice sobrevivió un poco más. En agosto cesaron los rayos y centellas, y sólo quedó la turbulencia dispersándose lentamente. Es como la serpiente mitológica, pero cuando se come a sí misma ¡lo último que desaparece es la cola, en lugar de la cabeza!


No puedo dejar de maravillarme de la inmediatez con la que disfrutamos hoy en día estas cosas. Cuando reporté inicialmente esta tormenta iba procesando las imágenes a medida que llegaban a la Tierra desde Saturno. Pensar que hace 35 años esperábamos durante meses que apareciera en la revista de la National Geographic alguna que otra foto enviada por las Voyager en su periplo por los planetas. Las fotos de Cassini se pueden ver, crudas, aquí.


Mi propio intento de reconstruir la evolución de la tormenta está en mi stream de Flickr, acá.

Las imágenes son de la NASA/JPL/Cassini y el equipo Ciplops. La primera está procesada por mí.

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