sábado, 6 de septiembre de 2014

Cada vez que respiras

Caliento agua para el mate. Un litro de agua, de 10 a 80 grados centígrados. 70 mil calorías. 300 mil joules. ¿De dónde viene esa energía?

Se lo enseñamos a los chicos en los primeros cursos de Física: la energía no se crea ni se destruye. Y si no se crea ni se destruye, entonces... ¡la energía es eterna!

Cada joule de energía que uso para calentar el agua del mate existía hace 13800 millones de años, en el momento del Big Bang. Fue energía gravitatoria que hizo colapsar una nube de gas, convirtiéndose en energía cinética. Fue energía cinética que se disipó entre incontables moléculas convirtiéndose en calor. Fue calor que inició la fusión de núcleos de hidrógeno para formar helio. Que liberó energía nuclear convirtiéndola en luz, que cruzó los abismos del espacio. Y así durante eones, transformándose y transformándose.

Hace cinco mil millones de años quedó retenida en la nebulosa de la que se formaron el Sol y los planetas. Reciclada una y otra vez, potencial, cinética, nuclear, calor, química... una brisa precámbrica, el fruto de una araucaria ancestral, el vuelo de una libélula... Hasta quedar almacenada en los cuerpos muertos de animales prehistóricos, comprimida gravitacionalmente un vez más y finalmente liberada, extraída, transportada y oxidada aquí, en mi cocina, para calentar el agua del mate.

No sólo nuestros átomos nos conectan profundamente con el universo. Cada cosa que hacemos. Cada mate que tomamos.

Cada paso que das. Cada vez que respiras.


La imagen muestra mi termo apareciendo detrás de la Montaña Mística de la Nebulosa de Carina, fotografiada por el Telescopio Espacial Hubble (NASA/ESA/STScI). El joule es la unidad de energía en el sistema internacional de unidades. Se pronuncia yul.

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