sábado, 3 de marzo de 2018

Captura interestelar

Hace pocos meses se nos reveló un hecho extraordinario: está pasando a través del sistema solar un objeto, una especie de asteroide, que viene de otra estrella. Fue descubierto de manera absolutamente casual, durante el monitoreo sistemático que los robots telescópicos realizan en busca de asteroides potencialmente peligrosos. Fue bautizado 'Oumuamua, y es una lástima que no podamos visitarlo. Hoy se encuentra como a la distancia de Júpiter, muy lejos del plano de la eclíptica y alejándose rápidamente.

Nos preguntamos en aquella ocasión si, a pesar de la sorpresa, era realmente taaaaan raro. La física de la formación de los sistemas estelares y planetarios nos dice que muchos objetos deberían salir despedidos a gran velocidad de sus sistemas originales, como resultado de la propia dinámica gravitatoria. Hemos hablado de las estrellas "rápidas" que podemos identificar como originadas en sistemas múltiples que las expulsaron; las vemos aunque estén muy lejos porque las estrellas son brillantes. Pero claro, el espacio interestelar es tan grande que la sorpresa fue encontrar un objeto oscuro como éste pasándonos tan cerca, por el sistema solar interior. Y la sorpresa (al menos la mía) se multiplicó cuando un cálculo (muuuuuy aproximado) indicó que debería haber objetos de este tipo todo el tiempo pasando a través del sistema solar. 'Oumuamua podría ser, aparentemente, sólo el primero, pero con los surveys actuales y futuros deberían aparecer más y más. The more, the merrier, como se dice.

Ahora bien, ya que nos pasan por al lado, ¿no será posible que alguno venga con la velocidad justa, la dirección exacta, y que se encuentre a los planetas en la configuración correcta, para quedar atrapado gravitacionalmente en nuestro sistema? No parece en principio imposible. Un buen alumno de Mecánica me diría que habría que calcular la sección eficaz de captura, y que si el potencial efectivo tiene un mínimo local, debería ser posible.

Un par de astrónomos han hecho el cálculo, planteando como escenarios tanto nuestro sistema planetario como el sistema estelar binario de Alpha Centauri. Encuentran que el sistema Sol-Júpiter podría capturar objetos de algunas decenas de kilómetros de diámetro, mientras que Alpha Centauri podría capturar planetas del tamaño de la Tierra. Más aun, calculando la frecuencia a la cual estas capturas ocurrirían, encuentran que a lo largo de su historia el sistema solar podría haber capturado varias decenas de millones. Guau. Guau. No todos estarían todavía aquí, aclaran, ya que las órbitas podrían no ser completamente estables, así que habría un balance entre capturas y eyecciones que, estiman, da varios miles de objetos interestelares en órbita solar todo el tiempo. Reguau. ¿Dónde están? ¡Hay que encontrarlos! Deberían tener relaciones isotópicas del oxígeno, o del carbono, distintas de las que tienen los planetas y las lunas del sistema solar. Un buan análisis espectral debería revelarlos.

Siempre que leí sobre la panspermia (la hipótesis de que la vida podría migrar de un planeta a otro, o de un sistema solar a otro, llevada por objetos de este tipo), me pareció un disparate. Tal vez no lo es tanto.


El paper es:

M Lingam and A Loeb, Implications of captured interstellar objects for panspermia and
extraterrestrial life, (preprint arxiv.org/abs/1801.10254v1).

La ilustración de la panspermia es de Silver Spoon Sokpop (CC BY-SA 3.0, Wikimedia). Las demás son de un servidor.

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1 comentario:

  1. Bueno, ahora hay más razones para que proyectos como SLS de la NASA sigan adelante a pesar de todo. ¿Imaginan poder traer de regreso muestras de distintos objetos con distintas composiciones? Ya no sería solo Omuamua (que gracias a Coffee Break ya sé como se dice). Podrían haber varias decenas de tesoros a la espera de ser estudiados en profundidad.

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