sábado, 7 de octubre de 2017

A correr, que viene TC4

Dentro de pocos días, un asteroide algo más grande que el que explotó sobre Chelyabinsk en 2013 causando 1500 heridos y extensos daños, pasará muy cerca de la Tierra. Se trata de 2012 TC4, descubierto en 2012 cuando pasó a 94800 km de nosotros, un cuarto de la distancia a la Luna. En aquella ocasión se lo observó apenas durante 7 días, suficientes para determinar aproximadamente su órbita y calcular que volvería a acercarse el 12 de octubre de este año, pero no para calcular por dónde pasaría. ¿Había algún riesgo de que cayera a tierra? Los telescopios "recuperaron" a TC4 a fines de julio, y con las nuevas observaciones resulta que estamos seguros: pasará a unos 50000 km, lo cual es muy cerca, apenas un décimo de la distancia a la Luna, menos del doble de la altura de los satélites de comunicaciones. Rápidamente hice una simulación en Celestia para compartirla aquí:



El aspecto que tiene en el video es imaginado, ya que no conocemos de cerca ningún asteroide de este tamaño. Tal vez sea como uno de los grandes cascotes que cubren la superficie del asteroide Itokawa, visitado por el robot japonés Hayabusa hace unos años. Itokawa es mucho más grande, mide unos 500 metros de punta a punta, y la gran piedra cerca de su extremo más redondeado es probablemente del tamaño de TC4.

El paso cercano de 2012 TC4 es una excelente oportunidad para poner en práctica la flamante Oficina Coordinadora de Defensa Planetaria, creada a propósito del incidente de Chelyabinsk con el objeto de monitorear estos objetos potencialmente peligrosos. Es fácil exagerar el peligro que representan para la humanidad, pero en el fondo nos están cayendo encima todo el tiempo, a razón de 100 toneladas por día. Así que a la larga un evento catastrófico es casi inevitable.


Asteroides como el de Chelyabinsk, o como 2012 TC4, pueden explotar en la atmósfera con la fuerza de docenas de bombas atómicas. Es improbable que lo hagan sobre una ciudad, pero puede ocurrir. De hecho, Chelyabinsk podría haber sufrido mucho más daño si el ángulo de caída hubiese sido menos rasante.

De todos los desastres naturales, la caída de un asteroide es el único que podemos predecir y evitar con la tecnología actual. No podemos ni apagar un volcán, ni evitar un terremoto, ni desviar un huracán. Pero podemos descubrir todos estos objetos que pasan cerca de la Tierra, monitorearlos para detectar a tiempo los cambios de sus órbitas, y hasta desviarlos si estuvieran en una trayectoria de colisión. Hay ya sistemas automáticos de descubrimiento de asteroides, como Pan-STARRS (el descubridor de TC4, y que comentábamos recientemente como descubridor de supernovas), Neo-WISE y otros.  Todavía no hubo ningún intento serio de atrapar o desviar un asteroide, para poner a prueba los potenciales métodos de protección planetaria. Esperemos que finalmente se hagan, como la propuesta Asteroid Redirect Mission, para que cuando llegue el momento no haya que echarse a correr.


El video de Itokawa es de ISAS/JAXA. La foto del observatorio Pan-STARRS es de Pan-STARRS. La adaptación de los datos orbitales del Minor Planets Center para usar en Celestia está hecha con mi script MPCORB2SSC.


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