sábado, 9 de octubre de 2010

¿Me compro un telescopio?

Inevitablemente, llega el momento en que el astrónomo aficionado quiere comprarse un telescopio. Las siguientes recomendaciones generales pueden ayudarlo en su decisión. Como verán, hay muchas cosas para considerar. Hay cuestiones técnicas, cuestiones de gusto personal, etc. No hay una respuesta fácil, única, definitiva. Escuche lo que dicen los vendedores, pero recuerde que un vendedor no es un asesor. No le pida una opinión, y si se la da escúchelo, pero medite sobre lo que escucha. Lo que quiero decir es: no hay una respuesta que yo pueda darle a usted. Esta es una guía para ayudarlo a que usted mismo lo decida.


Cuando le muestro a alguien (que no sea un astrónomo) alguno de mis telescopios surgen invariablemente tres preguntas: ¿Cuánto cuesta este telescopio? ¿Hasta dónde se puede ver con este telescopio? Y ¿cuánto aumenta (o agranda) este telescopio? Para el candidato a comprarse un telescopio, una sóla de estas preguntas es relevante: ¿cuánto cuesta? Sobre esto no tengo nada que decir: cada uno sabe cuánto dinero puede invertir en su hobby. Por otro lado, las otras dos no son las preguntas correctas para formularse. Esta breve guía es un intento de explicar cuáles son las cuestiones importantes.

Imagine cómo lo va a usar. El mejor telescopio es el que se usa más seguido. Piense acerca del lugar de observación, del lugar para guardarlo, y del tiempo y esfuerzo de montarlo y desmontarlo (o si va a construir un observatorio permanente...). Considere una vez más comprarse un buen par de binoculares. Considere construir Ud. mismo un telescopio de óptima calidad.

El aumento no importa. Ignore la publicidad sobre el aumento que le proporcionará su telescopio. Cualquier telescopio se puede hacer funcionar a cualquier aumento en un enorme rango, ya que las lentes oculares son intercambiables (la combinación entre la distancia focal del telescopio y la del ocular determina el aumento). El aumento útil de un telescopio es generalmente muy inferior a su límite teórico, y depende incluso de la atmósfera del lugar donde se lo usa. Cierre los ojos y repita conmigo: El-au-men-to-noim-por-ta...

El "alcance" no importa. Algunas publicidades de telescopios mencionan hasta dónde se podrá observar. Ignórelas, no significan absolutamente nada. A simple vista se puede ver a millones de años luz de distancia.

La apertura SÍ importa. El parámetro más importante de un telescopio es su apertura: el lugar por donde entra la luz. Un telescopio razonable de aficionado puede tener una apertura de entre 15 y 25 cm de diámetro (pero hay modelos de 11 o 13 cm muy interesantes, por precio y tamaño, sólo que lo dejarán con ganas de más...). Tenga en cuenta que la apertura aumenta con el cuadrado del diámetro, de manera que un telescopio de 20 cm recibe el cuádruple de luz que uno de 10 cm (20 dividido 10 es 2, y el cuadrado de 2 es 4). El principal propósito de un telescopio es capturar los poquísimos fotones que nos llegan de los objetos astronómicos y encaminarlos hacia nuestros ojos. Esto se consigue con grandes aperturas. En los hechos, es como si tuviéramos pupilas enormes en los ojos.

La montura TAMBIÉN importa. Para ser útil y fácilmente usable, un buen telescopio necesita estar sólidamente montado en una estructura firme. Puede ser un trípode o una especie de cureña de cañón. Tiene que permitir movimientos suaves del telescopio hacia distintas partes del cielo, pero a la vez tiene que ser resistente a las vibraciones mínimas que se producirán al usarlo. Idealmente, toda vibración debería amortiguarse en menos de un segundo, inclusive dándole una patadita al trípode. Tenga muy en cuenta esto, ya que muchos telescopios "de juguete" tienen ópticas razonables pero pésimas monturas, que los vuelven inutilizables. Si Ud. tiene destrezas manuales y mecánicas, por supuesto, puede mejorar una mala montura o construir una propia. Si su presupuesto lo permite, puede considerar las monturas llamadas GOTO, computarizadas, que permiten controlar el telescopio desde una consolita, haciéndolo apuntar hacia los objetos astronómicos que uno elija por su nombre propio o de catálogo, sin necesidad de aprender las tediosas técnicas de navegar por el cielo de estrella en estrella...

Diseños ópticos. Los telescopios de aficionado vienen en tres diseños fundamentales, cada uno con sus ventajas y desventajas: newtoniano, catadióptrico y refractor. Para un principiante, lo más recomendable es un newtoniano, ya que tienen la mejor relación apertura/precio. Suelen venderse equipos en monturas ecuatoriales (motorizadas o no) que son necesarias para la fotografía astronómica, o en monturas dobsonianas que son económicas, compactas y muy sólidas (tipo cureña de cañón). Ambas se ven en la ilustración aquí al lado (el telescopio negro en una montura ecuatorial, el blanco en una montura dobsoniana). Entre los diseños catadióptricos, los Schmidt-Cassegrain y Maksutov-Cassegrain son muy populares, fáciles de usar, compactos, y no muy caros. Los buenos telescopios refractores, en aperturas comparables a los newtonianos o catadióptricos, son extremadamente caros. En todos los casos, prefiera telescopios con portaoculares de 1.25" (muchos telescopios "de juguete" admiten sólo oculares de 0.965", que son de inferior calidad).

Oculares. Su nuevo telescopio vendrá seguramente con uno o dos oculares. Si tiene suerte, serán de calidad mediana (suelen ser del tipo diseñado por Huygens, indicado por una H delante de la distancia focal en milímetros: H20, por ejemplo). Es casi inevitable que acabe comprándose al menos un par de oculares adicionales. La distancia focal del telescopio, dividida por la del ocular, determina el aumento del instrumento. De manera que conviene calcular los oculares que uno necesita en base a los aumentos que quiera obtener. Por ejemplo, podemos apuntar a 50X como bajo aumento, 100X como mediano, y 200X como gran aumento. Doscientos aumentos es casi inútil en Bariloche la mayor parte de las noches, por la turbulencia de la atmósfera. Los oculares también vienen en distintos diseños ópticos. Una buena opción son los de diseño Plössl o Super-Plössl, por su buena relación calidad/precio (indicados PL delante de la distancia focal). Es importante que los oculares "quepan" en el portaocular de su telescopio. Se fabrican con diámetros de 2", 1.25" y 0.965". Para el astrónomo aficionado, la mejor opción son los de 1.25".

Otros accesorios. Un accesorio que suele ser tentador es un Barlow, un dispositivo que duplica (o triplica) la distancia focal del telescopio al que se acopla, de manera que "duplica" la cantidad de oculares de nuestra colección. Hay de distintas calidades. Los buenos, "acromáticos", son apenas aceptables. La gran mayoría son inútiles. Y manténgase lejos de cualquier accesorio que contenga la palabra "zoom".

Telescopio de Galileo. Es posible, con algún trabajo, hacer un telescopio de Galileo casero, con el diseño óptico y las características de los que hizo el mismo Galileo hace 400 años. Se ve bastante mal, pero es un experiencia interesante y despierta enorme admiración por los logros del genial toscano. He aquí el álbum de fotos con la construcción del que hice hace un par de años.

¿Cómo se ve por un telescopio? La mejor manera de averiguar cómo se ve a través de un telescopio, o de distintos telescopios, es probándolos. Aproveche sesiones públicas organizadas en un planetario o un club de astronomía en su ciudad, o pídale amablemente a un aficionado que conozca que lo lleve a una sesión. Por lo demás, observar a través de un telescopio es algo que se aprende con práctica. Se sorprenderá de cómo empieza a "ver" cada vez más y mejor a medida que aprenda a observar detenidamente el campo del ocular. Aún si nadie se lo enseña descubrirá que se puede observar un poco "de reojo" para percibir más detalles en un objeto tenue, por ejemplo. Para describir e ilustrar algunas observaciones típicas preparé estas figuras (pueden clickearse para verlas un poco más grandes).

Empecemos por la Luna, que se ve magnífica a través de cualquier telescopio decente. Es difícil que las cambiantes vistas de nuestro satélite lleguen a aburrirlo. Si tiene planeado observar desde la ciudad, donde la contaminación luminosa es intensa, la Luna de todos modos siempre estará a su alcance con un telescopio pequeño. Los planetas también se ven bien desde la ciudad. Particularmente, Júpiter y Saturno son siempre atractivos. Marte suele ser un poco decepcionante, porque es muy chiquito. Necesita bastante aumento para mostrar su cambiante superficie, pero en las ocasiones en que se lo logra ver bien es muy interesante.


Los cúmulos de estrellas, abiertos y globulares, se ven magníficos casi en cualquier telescopio (en las figuras, el cúmulo abierto llamado el Joyero y el cúmulo globular Omega Centauri, respectivamente). Los colores variados de las estrellas de los cúmulos abiertos se vuelven manifiestos. Las estrellas individuales de los cúmulos globulares más grandes se alcanzan a distinguir en telescopios de por lo menos 15 o 20 cm de apertura. No es exagerado decir que la observación de cúmulos estelares es una de las experiencias más satisfactorias con un telescopio de aficionado.


Las nebulosas brillantes grandes, como la Gran Nebulosa de Orión, son muy hermosas en telescopios de campo amplio, con poco aumento. No espere ver los brillantes y variados colores que las nebulosas presentan en las fotografías (la ilustración intenta representar la diferencia). Pero razonablemente puede esperar fotografiarlos si decide iniciarse en la astrofotografía. (No deje de visitar mi propio álbum de astrofotos tomadas con equipo aficionado.) Las nebulosas planetarias son muy pequeñas, y requieren mucho aumento para verlas con claridad.

Tenga también en cuenta que las galaxias más brillantes (aparte de las Nubes de Magallanes, por supuesto, que son extraordinarios objetos para explorar con binoculares inclusive) son muy pero muuuy tenues. Requieren un telescopio de 20 cm (o de 15 y un cielo bien oscuro) para verlas bien. La estructura en las espirales es difícil de ver en telescopios de 20 cm o menos. La galaxia que se ve en la ilustración es una fotografía de una de las galaxias más grandes y brillantes de nuestro cielo, y representa aproximadamente cómo se la ve desde el centro de Bariloche con un telescopio de 20 cm. Hay que decir, de todos modos, que el solo hecho de capturar los pocos fotones que salieron apuntando en nuestra dirección hace 10 millones de años de una galaxia como ésta, y preservarlos en la memoria o en una foto, en lugar de que se pierdan absorbidos por las baldosas del balcón, es un evento emocionante, aun cuando lo que veamos no sea más que una manchita borrosa en el campo del ocular. Así como aprenderá a ver, también aprenderá a interpretar y comprender lo que vea, y esto formará una parte substancial de su experiencia como astrónomo aficionado.

¿Y, me compro un telescopio? Como le decía al principio: no hay una respuesta fácil. Busque información, pregunte a los astrónomos aficionados. Escuche lo que dicen los vendedores (pero recuerde que un vendedor no es un asesor). No hay una respuesta que yo pueda darle a usted. Esta fue una guía para ayudarlo a que usted mismo lo decida.

PS: No deje de leer la continuación en Razón focal

PS: Si quiere ver qué buenas fotos se pueden obtener con un telescopio muy básico, visite Fotografía Astronómica, de Pedro.

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