sábado, 16 de abril de 2011

Una perspectiva sobre los rayos paralelos

Ya que estamos con las ilusiones... hay una muy interesante, muy sencilla, de la que no me percaté hasta hace poco. Es la ilusión de los rayos cenitales. Godrays en inglés. Son esos rayos que se ven los días de lluvia, o con nubes gruesas que dejan pasar el sol por algún hueco y con humedad, humo o polvo en el aire. La dispersión de la luz del Sol hace que se vuelvan visibles algunos rayos, que se destacan sobre la sombra del resto de la atmósfera. Se ven, entonces, unos rayos que divergen hacia abajo, hacia la superficie de la Tierra. Hace poco, sin embargo, vi el fenómeno al revés, y me sorprendió bastante. Como se ve en la foto que ilustra este párrafo, los rayos ¡convergen hacia abajo, divergen hacia arriba! Más que rayos cenitales, parecen rayos "nadirales". Más que Godrays, parecen rayos mandados por el Otro, el de abajo...

La de aquí al lado, en cambio, es la visión más común, con los rayos divergiendo desde arriba hacia abajo. Se llaman Godrays porque se parecen a la representación habitual de unos rayos descendiendo del Espíritu Santo en forma de paloma (como en tantas representaciones de la Anunciación, por ejemplo). O tal vez al revés.

Lo curioso de estos rayos es que, a pesar de que parecen divergentes, son  rayos paralelos. Son rayos del Sol, y los rayos del Sol son paralelos ya que su fuente está en el infinito (bueno, a todos fines prácticos). Parecen divergir por un efecto de perspectiva. Como los lados de este tramo de la ruta nacional 25, cruzando la Patagonia. Son tan paralelos como pueden ser los costados de una ruta, pero parecen converger en la distancia. Claro, en este caso sabemos que hay una distancia, un alejamiento, y no nos engaña la perspectiva. De hecho, hasta nos ayuda a percibir una profundidad que nuestra visión binocular no alcanzaría a percibir. En los rayos, que caen más o menos verticales, con unas nubes que no sabemos muy bien dónde están, etc., la perspectiva nos engaña y creemos ver una divergencia donde no la hay.

La ilusión de la primera foto me sorprendió porque ocurrió al atardecer, con nubes en el horizonte del Este (ya se sabe: a donde mira mi balcón). El Sol estaba a mis espaldas, de manera que los rayos paralelos iluminaban desde arriba y atrás mío, y naturalmente convergían como se ve en la foto.

El mismo efecto de convergencia de rayos del Sol es el que se ve en los rayos anticrepusculares, muy comunes en Bariloche: son rayos oscuros que convergen en el punto antisolar al atardecer (o al amanecer, pero mi balcón etcétera). Son sombras de nubes lejanas que se destacan sobre la atmósfera iluminada. Desde un avión la perspectiva puede ser novedosa, ya que se ven tanto de arriba como de abajo, como en este caso. Y nubes cercanas, como esta pequeña nube iridiscente, también producen sombras que parecen divergentes. Todos ellos son rayos paralelos vistos en perspectiva.

Desde casa a veces también veo esto: rayos crepusculares formados por las sombras de las torres del cerro Catedral (esta foto está tomada hacia el oeste al atardecer). Mucha gente los ve, son un lindo espectáculo en Bariloche, donde llueve tanto. Parecen un fantasma de la silueta del cerro. También son rayos paralelos, ilusoriamente divergentes...



Nota sobre las fotos: Todas las fotos son de Guillermo Abramson. Me dio fiaca ponérselo a cada una... Si quiere usarlas, pídalas amablemente, como de costumbre.

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