sábado, 17 de noviembre de 2012

Sonrisas eclípticas

Los eclipses de Sol y de Luna son espectáculos naturales únicos e imperdibles. Un eclipse parcial no es tan impresionante como el eclipse anular que conté en mayo de este año, pero no hay que desperdiciar oportunidades. El 13 de noviembre se produjo un eclipse de Sol que pudimos observar desde Bariloche, con tiempo magnífico, poniéndose sobre la Cordillera de los Andes. La secuencia de fotos de aquí a la derecha, tomada a través de un filtro especial, muestra el progreso de la silueta de la Luna avanzando sobre el disco del Sol. A medida que el Sol descendía, además de crecer la parte eclipsada, se fue poniendo más oscuro por efecto de la dispersión en la atmósfera. En las últimas dos fotos se puede ver la silueta irregular del Cerro Navidad "eclipsando" también al Sol, además del borde redondo de la Luna. La imagen es bastante más grande que lo que pude acomodar aquí al lado. Pueden clickearla para verla un poco mejor, o directamente bajársela a la computadora.

¿Notan en el Sol unas manchitas? No son defectos de la foto. Se trata de manchas solares. Hay muchas en estos días, ya que el Sol se encuentra en la fase más activa de su ciclo de 11 años. Ya contaré algo más otro día. Mientras tanto, aquí va otro montaje para que se vean mejor.

Quería también mostrar el hermoso paisaje donde vimos el fenómeno, desde una barranca sobre el Arroyo Gutiérrez, a 50 metros de nuestro laboratorio. Pero no fue fácil combinar las imágenes del Sol a través del filtro con fotos directas sin filtrar. Este es uno de los intentos más exitosos, una escena casi extraterrestre donde acomodé varias tomas del eclipse a través del filtro, con una última imagen tomada directamente. Se ven las siluetas del cerro y del bosque, y el resplandor del Sol.

Éste es el lugar. Es el valle del arroyo Rucaco, entre los cerros Catedral y Bella Vista. El Sol bajó al fondo del valle, sobre el Cerro Navidad.


Mucha gente me preguntó por qué en Australia ya habían visto el eclipse siendo que, por la rotación de la Tierra, tanto el Sol como la Luna se mueven de Este a Oeste en el cielo. ¿No lo tendríamos que ver primero nosotros y después ellos? Lo que pasa es que el movimiento que importa es el de la Luna con respecto a la línea que une a la Tierra con el Sol. Y este movimiento es en la dirección contraria, debido a que la Luna se mueve en su órbita (no a que la Tierra gira). El movimiento de la Luna es retrógrado, de Oeste a Este. Por eso cada noche la vemos un poco más al Este que la noche anterior. Y por eso a medida que progresa el eclipse la vemos avanzar, cubriendo el Sol, de Oeste a Este: de abajo a arriba del disco solar, en esta ocasión. Pero una imagen vale más que mil palabras, y un video más aún. Así que preparé una peliculita (con Celestia) mostrando el viaje de la sombra de la Luna cruzando el Océano Pacífico. El Pacífico es muy grande, así que sólo alcanza a verse Australia en el borde izquierdo. Aquí está.


(Aquí está el mismo efecto, fotografiado por varios satélites meteorológicos.) Sólo la gente que está justo por donde pasa la sombra puede disfrutar de un eclipse total. Esta vez no nos tocó. Así que a media tarde lo miré por la web, en directo desde el norte de Australia (en el video el tiempo está acelerado; el viaje entero llevó varias horas). ¡El eclipse total me pareció tan cortito! La sombra viaja a unos 2000 km/h. Es casi la velocidad del Concorde, así que una vez, en 1973, unos astrónomos alquilaron uno para perseguir el eclipse y tuvieron más de una hora de eclipse total.

¡Ah! ¿Y las sonrisas eclípticas del título? Es por esta imagen, las iniciales del Instituto Balseiro dibujadas por múltiples imágenes del eclipse formadas con una hoja de papel con agujeritos.

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