¿Qué pensaríamos si un robot enviado a explorar un planeta lejano nos mandara una imagen como ésta?
¡Guau! ¡Dan ganas de ir! Vemos una atmósfera, algunas nubes, un gran mar en el que se refleja el Sol, playas, un estrecho conectando con otros mares, un territorio de lagos, nubes altas iluminadas por el Sol del atardecer...
Bueno, este lugar existe. Sólo que no es un planeta lejano. Es Titán, el satélite gigante de Saturno. El robot Cassini lo viene escudriñando de cerca desde hace una década, y ha descubierto una geografía sorprendente. Lo del Sol reflejado en el mar es extraordinario. Aparte de la Tierra, es algo que no ocurre en ningún otro lugar del sistema solar. Claro que, en la Tierra, los mares son de agua salada. En Titán, donde la temperatura es de 180 grados bajo cero, los mares son de hidrocarburos. Otra que shale: juntás el metano con el baldecito de la playa.
Titán tiene una atmósfera densa casi opaca a la luz visible. Con nuestros ojos desnudos sólo veríamos una niebla anaranjada coronada por una capa transparente azulada, como en esta otra foto tomada por Cassini, donde vemos a otra luna, Tethys ("¡That's no moon, it's a space station!", diría Obi-Wan), asomando por detrás de Titán. Para ver a través de esta niebla Cassini toma fotos en luces invisibles, en particular en infrarrojo, y también tiene un radar para escanear la superficie. La imagen original tiene otros colores. Yo decidí recolorearla para darle un aspecto más terrestre y hacernos soñar con playas de otros mundos...
Las imágenes son de NASA/JPL/Cassini/UArizona/UIdaho. La primera (y su recorte) está recoloreada por mí. La versión original puede verse en el Photojournal.
PS: Me había olvidado de poner que el título de la nota es una memética orden proferida por Zeus en Furia de Titanes (ambas), algo totalmente fuera de contexto mitológico. En la segunda versión la escena es francamente ridícula, pero de algún modo la risa que produce es lo único rescatable de la película.
28/03/2015
25/03/2015
Star of Europe Awards
¿Querés que En el Cielo las Estrellas gane un premio? ¡Votá por mí! ¿Querés ganar un premio por votar? ¡Votá por mí!
Star of Europe Awards o, por si no ves el link: http://www.astroshop.es/asesoramiento/star-of-europe/c,9164
A propósito: he unificado las dos direcciones web, guillermoabramson.blogspot.com y en-el-cielo-las-estrellas.blogspot.com ahora apuntan ambas al blog En el Cielo las Estrellas. Así que los que no recuerden si mi apellido es con eme o con ene, si lleva hache o no, ya no tienen excusas. Los guiones son importantes: el mismo nombre pero sin guiones está registrado desde hace añares por un bloguero que lo tiene abandonado y no me contesta los mailes...
21/03/2015
Equinoccio
Hoy es el equinoccio de marzo, exactamente a las 01:45 hora argentina. Ayer fue la Luna nueva. Así que faltan dos semanas para la Pascua. ¿Cómo? ¿Qué tiene que ver el equinoccio con la Luna y con la Pascua?
Todos saben que la fecha de la Pascua cristiana cambia todos los años. Desde hace siglos se la calcula como el domingo después de la primera luna llena que caiga en o después del equinoccio de marzo. Este año la luna nueva fue justo antes del equinoccio (ayer viernes 20, durante el eclipse solar en el Ártico), así que la luna llena es dos semanas después, el 4 de abril, que es sábado, así que la Pascua es el 5 de abril. ¡Ja!
En realidad no hay que usar el equinoccio astronómico (que este año es el día 20 a las 23:45 en Hora Universal), sino la fecha convencional eclesiástica del 21 de marzo. Tampoco hay que usar la Luna llena sino el decimocuarto día del mes de la "Luna Pascual" (en un calendario con meses lunares, como el hebreo). Pero la fórmula simplificada casi siempre da la fecha correcta, que cae siempre a comienzos de la primavera del hemisferio norte. Recordemos que la famosa reforma del calendario gregoriano realizada en el siglo XVI fue auspiciada por la Iglesia porque la celebración de la Pascua se estaba corriendo mucho hacia el verano, debido a imperfecciones del calendario juliano. El famoso matemático Carl Friedrich Gauss ideó una fórmula a principios del siglo XIX para calcular exactamente la fecha de Pascua, que se usa hasta hoy en día.
La foto ilustra el mito reciente de que pueden pararse huevos el día del equinoccio. Es verdad, ¡pero también se puede hacer cualquier otro día del año! No hay truco, prueben, es fácil, sólo se necesita un poco de paciencia.
Todos saben que la fecha de la Pascua cristiana cambia todos los años. Desde hace siglos se la calcula como el domingo después de la primera luna llena que caiga en o después del equinoccio de marzo. Este año la luna nueva fue justo antes del equinoccio (ayer viernes 20, durante el eclipse solar en el Ártico), así que la luna llena es dos semanas después, el 4 de abril, que es sábado, así que la Pascua es el 5 de abril. ¡Ja!
En realidad no hay que usar el equinoccio astronómico (que este año es el día 20 a las 23:45 en Hora Universal), sino la fecha convencional eclesiástica del 21 de marzo. Tampoco hay que usar la Luna llena sino el decimocuarto día del mes de la "Luna Pascual" (en un calendario con meses lunares, como el hebreo). Pero la fórmula simplificada casi siempre da la fecha correcta, que cae siempre a comienzos de la primavera del hemisferio norte. Recordemos que la famosa reforma del calendario gregoriano realizada en el siglo XVI fue auspiciada por la Iglesia porque la celebración de la Pascua se estaba corriendo mucho hacia el verano, debido a imperfecciones del calendario juliano. El famoso matemático Carl Friedrich Gauss ideó una fórmula a principios del siglo XIX para calcular exactamente la fecha de Pascua, que se usa hasta hoy en día.
La foto ilustra el mito reciente de que pueden pararse huevos el día del equinoccio. Es verdad, ¡pero también se puede hacer cualquier otro día del año! No hay truco, prueben, es fácil, sólo se necesita un poco de paciencia.
14/03/2015
Las hermanas perdidas del Sol
El Sol, como cualquier otra estrella, debe haber nacido en un cúmulo estelar que se formó a partir de una inmensa nube de gas y polvo. Un poco como lo que vemos ocurriendo hoy en día en el Trapecio, sólo que hace 4500 millones de años. En algún momento el Sol se separó de sus hermanas, pero muy probablemente el cúmulo siguió existiendo. ¿Dónde están esas estrellas? ¿Tenemos alguna esperanza de encontrar alguna vez a las hermanas perdidas del Sol?
Existe un cúmulo que parece ser un buen candidato a haber sido la cuna del Sol. Aunque la evidencia es circunstancial y los indicios más recientes parecen indicar que no, que no es, vale la pena imaginarlo. En estos días este cúmulo, M67 (Messier 67, o NGC 2682), en la constelación de Cáncer, está bien ubicado para su observación. Podemos encontrarlo directamente hacia el Norte antes de la medianoche (mirando desde el hemisferio sur). A no confundirlo con el mucho más grande, brillante y cercano Pesebre (M44). M67 está un poco más alto. Júpiter sirve para orientarse estos días, ya que las estrellas de Cáncer son súper tenues.
Los dos cúmulos se ven muy cerca en el cielo, a menos de 10 grados uno del otro, de manera que se los puede fotografiar juntos con un teleobjetivo de 100 mm. Acá los vemos en una foto que tomé en enero. M44 y M67 casi no podrían ser más distintos. M44 parece más grande pero es porque está más cerca: sus 500 masas solares a 577 años luz empequeñecen a las 2000 masas solares de M67, que se encuentra a 2700 años luz. Son, además, enormemente distintos en edad: el Pesebre es un cúmulo joven, de 600 millones de años, mientras que M67 es uno de los cúmulos más antiguos que se conocen, y lleva 4000 millones de años yirando por la galaxia.
Claro, esta vejez es precisamente uno de los indicios que llevó a muchos astrónomos a conjeturar que M67 podía ser la cuna del Sol, que con 4570±100 millones de años de edad cae dentro del valor calculado para el cúmulo (que tiene una incerteza de 500 millones de años). Además, las estrellas de M67 tienen composiciones químicas muy parecidas a la del Sol. Ésto puede parecer sorprendente, pero es bastante natural: las estrellas que nacen de una misma nube interestelar tienen todas composiciones químicas parecidas, mientras que nubes en distintas partes de la galaxia tienen composiciones diferentes. Aunque casi todo es hidrógeno las cantidades de sal y pimienta, es decir de hierro, magnesio, sodio, etc, son diferentes porque dependen de la historia particular de cada rinconcito de la galaxia. Y los extraordinarios espectroscopios modernos permiten distinguirlas. Entre las estrellas de M67 hay una, M67-1194, que es una de las más parecidas gemelas del Sol que los astrónomos han encontrado jamás. Tiene exactamente la misma edad y la misma composición química. Hasta tiene al menos un planeta a su alrededor, un gigante en una órbita apretada y muy ovalada. La marqué en esta foto, que tomé a través del telescopio con una exposición de apenas 10 minutos desde al balcón de casa. Van a tener que descargarla porque aparece reducida en esta columna y apenas se ve.
¿Entonces? ¿Nació el Sol en M67, y hemos encontrado a sus hermanas? No podemos asegurarlo. Recientes estudios dinámicos dicen que no. Aunque la órbita de M67 alrededor del centro de la Vía Láctea es similar a la del Sol, cuando intentaron reproducir las condiciones en las cuales el Sol pudo haber escapado del cúmulo no encontraron ninguna situación razonable. Podría haber ocurrido mediante una colisión con una estrella binaria, un poco como el evento que formó las estrellas fugitivas del Trapecio. Pero parece que algo así habría destrozado el disco de planetas o protoplanetas alrededor del Sol que, como está a la vista, siguió existiendo.
Después de todo, tras 20 vueltas alrededor del centro de la galaxia, atravesando repetidamente los brazos espirales y el disco, el cúmulo que dio a luz (jeje) a nuestra estrella bien podría estar en el cuadrante delta... Pero en fin, se non è vero, è ben trovato...
Referencias:
The Sun was not born in M67, Bárbara Pichardo et al. (2012) The Astronomical Journal 143:73.
M67-1194, an unusually Sun-like solar twin in M67, Anna Önehag et al. (2011) Astronomy & Astrophysics 528:A85.
Three planetary companions around M67 stars, A. Brucalassi et al. (2014) Astronomy & Astrophysics 561:L9.
Existe un cúmulo que parece ser un buen candidato a haber sido la cuna del Sol. Aunque la evidencia es circunstancial y los indicios más recientes parecen indicar que no, que no es, vale la pena imaginarlo. En estos días este cúmulo, M67 (Messier 67, o NGC 2682), en la constelación de Cáncer, está bien ubicado para su observación. Podemos encontrarlo directamente hacia el Norte antes de la medianoche (mirando desde el hemisferio sur). A no confundirlo con el mucho más grande, brillante y cercano Pesebre (M44). M67 está un poco más alto. Júpiter sirve para orientarse estos días, ya que las estrellas de Cáncer son súper tenues.
Los dos cúmulos se ven muy cerca en el cielo, a menos de 10 grados uno del otro, de manera que se los puede fotografiar juntos con un teleobjetivo de 100 mm. Acá los vemos en una foto que tomé en enero. M44 y M67 casi no podrían ser más distintos. M44 parece más grande pero es porque está más cerca: sus 500 masas solares a 577 años luz empequeñecen a las 2000 masas solares de M67, que se encuentra a 2700 años luz. Son, además, enormemente distintos en edad: el Pesebre es un cúmulo joven, de 600 millones de años, mientras que M67 es uno de los cúmulos más antiguos que se conocen, y lleva 4000 millones de años yirando por la galaxia.
Claro, esta vejez es precisamente uno de los indicios que llevó a muchos astrónomos a conjeturar que M67 podía ser la cuna del Sol, que con 4570±100 millones de años de edad cae dentro del valor calculado para el cúmulo (que tiene una incerteza de 500 millones de años). Además, las estrellas de M67 tienen composiciones químicas muy parecidas a la del Sol. Ésto puede parecer sorprendente, pero es bastante natural: las estrellas que nacen de una misma nube interestelar tienen todas composiciones químicas parecidas, mientras que nubes en distintas partes de la galaxia tienen composiciones diferentes. Aunque casi todo es hidrógeno las cantidades de sal y pimienta, es decir de hierro, magnesio, sodio, etc, son diferentes porque dependen de la historia particular de cada rinconcito de la galaxia. Y los extraordinarios espectroscopios modernos permiten distinguirlas. Entre las estrellas de M67 hay una, M67-1194, que es una de las más parecidas gemelas del Sol que los astrónomos han encontrado jamás. Tiene exactamente la misma edad y la misma composición química. Hasta tiene al menos un planeta a su alrededor, un gigante en una órbita apretada y muy ovalada. La marqué en esta foto, que tomé a través del telescopio con una exposición de apenas 10 minutos desde al balcón de casa. Van a tener que descargarla porque aparece reducida en esta columna y apenas se ve.
¿Entonces? ¿Nació el Sol en M67, y hemos encontrado a sus hermanas? No podemos asegurarlo. Recientes estudios dinámicos dicen que no. Aunque la órbita de M67 alrededor del centro de la Vía Láctea es similar a la del Sol, cuando intentaron reproducir las condiciones en las cuales el Sol pudo haber escapado del cúmulo no encontraron ninguna situación razonable. Podría haber ocurrido mediante una colisión con una estrella binaria, un poco como el evento que formó las estrellas fugitivas del Trapecio. Pero parece que algo así habría destrozado el disco de planetas o protoplanetas alrededor del Sol que, como está a la vista, siguió existiendo.
Después de todo, tras 20 vueltas alrededor del centro de la galaxia, atravesando repetidamente los brazos espirales y el disco, el cúmulo que dio a luz (jeje) a nuestra estrella bien podría estar en el cuadrante delta... Pero en fin, se non è vero, è ben trovato...
Referencias:
The Sun was not born in M67, Bárbara Pichardo et al. (2012) The Astronomical Journal 143:73.
M67-1194, an unusually Sun-like solar twin in M67, Anna Önehag et al. (2011) Astronomy & Astrophysics 528:A85.
Three planetary companions around M67 stars, A. Brucalassi et al. (2014) Astronomy & Astrophysics 561:L9.
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