sábado, 21 de enero de 2017

En un lugar de la Mancha

En un lugar de Ara, cuyo nombre era Mu y hoy es Cervantes, cabalgan un hidalgo caballero, su rocín, su escudero y su amada doncella... 

¿De qué hablamos? De Cervantes y su sistema planetario. Cervantes, una estrella parecida al Sol, a 50 años luz de nosotros, hace poco bautizada oficialmente por la Unión Astronómica Internacional...

La noticia me tomó por sorpresa: no tenía idea de que la IAU estaba dispuesta a bautizar estrellas. Los nombres de las estrellas brillantes son tradicionales y casi todos vienen de la Antigüedad. Unos pocos se han agregado de manera extraoficial para conveniencia de los navegantes (como Peacock o Regor). Pero los nombres antiguos suelen tener ambigüedades de escritura, repeticiones, etc. Así que la IAU, que se encarga de la nomenclatura de todas las astronomicidades, decidió convocar una nueva comisión y encargarle la nomenclatura estelar, así como la de sus eventuales sistemas planetarios. Hace poco completaron su primer catálogo, con 227 estrellas entre las que están todas las tradicionales, más 14 nuevos nombres que se eligieron en base a un concurso público. Este póster tiene los nuevos nombres aprobados (hay versiones más grandes en el sitio NameExoWorlds).

La más brillante de las estrellas con flamante nombre es Cervantes, Mu Arae (μ Arae), una estrella de quinta magnitud, visible a simple vista en dirección al centro de la Vía Láctea, en la constelación de Ara, el Altar. Cervantes es una estrella similar al Sol, con cuatro planetas conocidos a su alrededor: Quijote (Mu Arae b, un planeta gigante bastante excéntrico, como corresponde), Dulcinea (Mu Arae c, difícil de ver desde Quijote debido a su proximidad a Cervantes), Rocinante (Mu Arae d, cabalgando entre ambos) y Sancho (Mu Arae e, moviéndose lentamente en la periferia del sistema). Simpático, ¿no? La propuesta fue hecha por el Planetario de Pamplona, la Sociedad Astronómica de España y el Instituto Cervantes. Las otras propuestas para Mu Arae pueden verse aquí (menos mal que ganó Cervantes...).

De pura casualidad En el Cielo las Estrellas tiene una foto reciente de Cervantes. Está en la misma imagen que comenté en la nota sobre el ecuador galáctico, si bien no en el recorte que mostré en esa ocasión. Aquí está. Se pierde en la nube de estrellas de esta región de la Vía Láctea, pero debería ser una estrella visible a simple vista desde un sitio oscuro. Trataremos de observarla cuando reaparezca en el cielo nocturno el próximo otoño.




Compartir:

sábado, 14 de enero de 2017

Toda la Luna, toda

Toda la Luna del 2017, quiero decir. Aquí está, para verdaderos lunáticos. Simulada con gran realismo en Celestia, acelerada 200 mil veces, y vista desde el hemisferio sur. Noten el cambio de tamaño a medida que recorre su ovalada órbita. Noten el balanceo de la libración, que nos permite ver un cachito más del 50% de su superficie. Noten la diferencia de brillo entre las fases, y el diferente aspecto de los cráteres iluminados por el Sol rasante o a plomo. Tomen nota de eclipses y superlunas. Y cuando hayan notado y tomado nota, salgan a observar la Luna, que no tiene igual.



Compartir:

sábado, 7 de enero de 2017

Pobrecito el Supersol

Toda la prensa se la lleva la Superluna y del Supersol nadie se acuerda: el miércoles pasado fue el día del Supersol.

Efectivamente, en su órbita ovalada la Tierra pasa una vez por año por un punto de máximo acercamiento al Sol. Se llama perihelio, y ocurre alrededor del 4 de enero. En esta ocasión fue el día 4 a las 11:18 hora argentina. A 147 100 998 km, lo vimos ocupando 32 minutos con 31.8 segundos de arco en el cielo, un 3% más grande que en julio pasado, durante el máximo alejamiento (el afelio):


Estas son fotos reales, obtenidas por el observatorio solar espacial SDO, que las pone en la web en tiempo real. El Sol está en su período de mínima actividad ¡y no tiene ninguna de las habituales manchas! Pero el SDO toma fotos en otras longitudes de onda además de la luz visible, y ahí sí podemos ver su dinámica. La imagen de aquí al lado muestra, a la misma hora y en rayos UV, un enorme "agujero coronal" en la atmósfera solar.

Volviendo al Supersol, se ve que es un efecto aún menor que la diferencia entre la Superluna y la Miniluna, pero bueno, ahí está. Ya hemos hablado del él en el blog, y no tiene ninguna relación con las estaciones.

Naturalmente, al ser el punto de máximo acercamiento al Sol, es el punto de máxima velocidad de la Tierra. Así que si te sentiste un poco mareado el día 4 ya sabés a quién culpar: al perihelio. Ahora, si venís mareado desde Año Nuevo, es otra cosa.

A propósito, el perihelio marca el comienzo de mi año astronómico favorito: el año anomalístico, que se cuenta de un perihelio al siguiente. Así que

¡FELIZ AÑO ANOMALÍSTICO NUEVO!


Las imágenes del Sol son de NASA/SDO.

Compartir:

sábado, 31 de diciembre de 2016

Lo que queda del año

¿No te alcanzó el año? ¡Aprovechá esta noche! Antes de que empiece el 2017, el organismo con el nombre más copado del mundo te regala un segundo. ¡Un segundo! No parece mucho, ¿pero quién regala tiempo?

El Servicio Internacional de Rotación de la Tierra ha determinado que hoy, 31 de diciembre de 2016, en lugar de durar 86400 segundos como todos los días normales, va a durar 86401 segundos. ¿Por qué? Ya lo hemos comentado: es para mantener la hora oficial (regulada por relojes atómicos), sincronizada con la rotación de la Tierra. Es como tener dos relojes marchando a velocidades un poquito distintas: poco a poco se van desincronizando...


Para complicar las cosas, además, a diferencia de los 29 de febrero (que pueden planificarse siglos de antemano) estos segundos bisiestos se deciden cada seis meses. La razón es que la rotación de la Tierra es irregular, lo cual a su vez tiene un montón de causas: la interacción con la Luna, los grandes terremotos, el lento acomodamiento de las masas continentales tras la última glaciación (¡sí!)... El IERS se encarga de monitorear astronómicamente la rotación de la Tierra y decidir cuándo insertar (o remover, aunque nunca hizo falta) un segundo, en junio o diciembre, para tener a raya la hora.

En junio de 2015 tabién tuvimos uno de estos segundos intercalares (así se llaman), y lo capturé en video mirando el reloj on line de time.gov:



Cuando revisé este año los datos del IERS me llamó la atención el siguiente gráfico, que muestra la variación de la duración del día en los últimos años:


Lo curioso es la variación casi periódica anual: los días de mitad de año son más cortos que los de principio y final. Es decir, los días de nuestros veranos australes son más largos que los de nuestros inviernos. ¡Menos mal! Una buena, ya que nuestro verano dura menos que nuestro invierno. No sé por qué pasa esto. Aparentemente inclusive la meteorolgía es capaz de influir sutilmente en la rotación de la Tierra: las corrientes de chorro, los vientos predominantes, la distinta cantidad de océanos y tierras entre los dos hemisferios, deben determinar esto.

Así que esta noche, cuando alcen las copas para brindar, cuenten un segundo más:

Seis... Cinco... Cuatro... Tres... Dos... Uno... ¡Uno más!...

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Compartir:
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...