Mostrando entradas con la etiqueta mitología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mitología. Mostrar todas las entradas

26/08/2023

El choque de Faetón

Todos conocemos algún caso, o incluso tal vez nos pasó a nosotros mismos: el padre con un auto tentador, el hijo que se lo pide prestado, el padre que lo presta, el joven canchero que se lo lleva... ¡y lo choca! Ay, ay, ay, ay, ay...

Esto fue en Bariloche hace un par de meses, pero ocurrió durante toda la historia humana. ¿O no?

Faetón era el hijo de Helios, el dios Sol, quien tenía el mejor carro de todos: deslumbrante, dorado, tirado por cuatro magníficos caballos blanquísimos que respiraban fuego, y que en su tránsito diurno iluminaba y calentaba la Tierra. Faetón quería manejarlo, y Helios se lo prestó a regañadientes (según otras fuentes, el pibe se lo robó, pero como en la noticia actual se menciona el consentimiento del padre, vamos hoy con esa versión). Y claro, hizo cualquiera. Se acercó demasiado a la Tierra y calcinó el África (oscureciendo a los etíopes). Quiso evitar el choque y terminó alejándose y congelando a los lapones. Al final lo choca (o Zeus lo finiquita con un rayo) y cae al río Erídano. Casi como el de la foto, que terminó en la zanja.


Hoy, Faetón es un asteroide (3200 Phaeton). Un asteroide que se cree que es cometa, porque tiene una órbita muy elongada y que pasa muy cerca de (su padre) el Sol (a pocos millones de kilómetros), porque es azul en lugar de rojo (como todo asteroide que se precie de tal), y porque lo acompaña una cola de polvo. Es como un cometa seco, digamos. Como la Tierra cruza la órbita de Phaeton, periódicamente se lleva por delante la nube de polvo que gira junto al asteroide, lo cual produce una lluvia de meteoros, las estrellas fugaces Gemínidas, en diciembre (bien ubicadas para nuestro hemisferio). 

Hace poco la Sonda Solar Parker cruzó la órbita de Phaeton, convirtiéndose en una nueva plataforma para analizar sus peculiaridades. Un trabajo analiza lo que se sabe y analiza distintas posibilidades para la formación de la nube de polvo: un origen tipo cometa, activado por acción del Sol, y uno más catastrófico, como si se hubiera liberado todo en un solo evento, como el choque con otro asteroide o la fractura de un cuerpo preexistente (hay otros dos asteroides parecidos a Faetón, y podrían haber sido todos parte del mismo objeto en el pasado). 

Los distintos modelos dan distintos resultados. En particular, como muestra la figura de arriba, en la distribución del polvo (colores rosas a amarillo) a lo largo de la órbita de Phaeton (verde; el arquito naranja es la órbita de Parker). ¿Y cuál es la que mejor representa las observaciones? ¡La del choque! ¿Y cuándo se habría producido ese choque? ¡Hace 2000 años, cuando todavía alguien le prendía una vela a Helios! O le hacía un asado, porque religiones eran las de antes.

Me encanta cuando el universo, tan prolijito, tiene en cuenta hasta los mitos de los antiguos griegos.  



La foto del auto estrellado es del Diario El Cordillerano, de Bariloche. La pintura de la caída de Faetón es de Jan Carel van Eyck, Museo del Prado, fotografiada por Jl FilpoC (CC BY-SA).

El paper es Cukier & Szalay, Formation, Structure, and Detectability of the Geminids Meteoroid Stream, The Planetary Science Journal 4:109 (2023).

04/06/2022

Caprichos de Venus

Lucero, solito, brote del alba.
Manuel J. Castilla, Balderrama

En el mito, Venus (o Afrodita) nace (en forma adulta) de la espuma del mar. En Buenos Aires tenemos una preciosa representación del divino nacimiento en forma de fuente monumental, obra de la tucumana Lola Mora. Un par de nereidas sostienen, como en triunfo, una enorme ostra con la diosa recién nacida, mientras musculosos tritones y caballos marinos celebran a nivel del agua.

En el cielo de la Tierra el planeta Venus es el más notable, por sus extraordinarios cambios de brillo y su repetido nacimiento, no ya de la espuma del mar sino del resplandor del Sol. Cada pocos meses Venus pasa del cielo del crepúsculo al del alba. (Mercurio hace lo mismo, pero es menos conspicuo.) En diciembre, mientras esperábamos con mi amigo Marcelo Álvarez que se hiciera de noche en playa Los Troncos, hice esta linda foto de la Luna creciente y un trencito de planetas poniéndose sobre el cerro Capilla y la cordillera de los Andes.

Vemos, de abajo hacia arriba y la derecha, equiespaciados: la Luna, Venus, Saturno y Júpiter. Pocos meses después (en mayo), Venus y Júpiter bailaban en el cielo del amanecer, sobre la ciudad de Bariloche y los cerritos de la estepa patagónica (Venus es el más brillante).

Ese mismo día los acompañaban, más altos, Marte y Saturno. Los tengo en una foto vertical, pero odio las fotos verticales, así que preferí ésta. 

Todos los planetas pueden verse moviéndose noche a noche de manera aparentemente caprichosa a lo largo de la franja eclíptica, cambiando de brillo y zigzagueando entre las constelaciones del Zodíaco, pero Venus es el más notable. La razón es que su órbita es interior a la de la Tierra (así que nunca lo vemos en plena noche) y muy cercana a la nuestra (así que su distancia cambia muchísimo, según estemos del mismo lado, o de lados opuestos del Sol). El máximo brillo, de todos modos, no ocurre durante el máximo acercamiento, sino en una situación intermedia, como comentamos hace poco

Existe una rareza en la órbita de Venus, que descubrí recientemente, y que voy a contar la semana que viene. ¡Ampliaremos!

PS: Continúa en Los pétalos de Venus.

 


La foto de Las Nereidas, de Lola Mora, es de Gino Lucas Turra (CC BY-SA, en Wikipedia). Conozco el grupo escultórico desde los 13 años, cuando íbamos a correr por la Costanera Sur desde el campo de deportes del Colegio hasta la ciudad deportiva de Boca. No existía la Reserva Ecológica, íbamos bordeando el río. Le decíamos en aquéllos años "la fuente de Lola Mora", la autora reemplazando el motivo. Supongo que mucha gente todavía le dice así. Es una pena que la hayan rodeado de un vidrio antivandalismo, que impide en gran medida apreciar la obra. 

He aquí una versión anotada de la foto eclíptica sobre el cerro Capilla, por si no identificaron los planetas. 

26/02/2022

Parecidos pero diferentes

Esta es la mejor época del año para observar, a simple vista, dos pares de estrellas que parecen reflejarse uno al otro (vistos desde nuestras latitudes). Estoy seguro de que los aficionados a observar el cielo a ojo desnudo las conocen, pero quiero aprovechar para comentar algunos detalles simpáticos. Se trata de los Punteros de la Cruz y los Gemelos. Había planeado hacer buenas fotos pero no pude hacerlo este año. De todos modos hice algo. Para ubicarnos, veamos primero un par de mapas, donde los rectángulos son las fotos que mostraré más abajo. Primero, mirando hacia el sur, una vista de 60 grados de ancho:

El Centauro se eleva apenas sobre el horizonte en esta época. Dominan la escena los Punteros, dos estrellas muy brillantes separadas por 4 grados y medio (la Cruz del Sur se encuentra justo arriba). Ahora giramos 180 grados y miramos hacia el norte:

A la misma altura sobre el horizonte que del otro lado del cielo vimos los Punteros, aquí vemos otras dos estrellas brillantes, Castor y Pollux, los Gemelos.

Estas son las fotos que hice con el zoom a 85 mm, abarcando 15 grados de ancho. Las dos igualitas, misma exposición. 


No sé a ustedes, pero a mí me encanta el parecido de los dos asterismos: ambos a la misma altura en extremos opuestos del cielo, ambos formados por dos estrellas brillantes separadas por 4 grados y medio, ambos con una de las estrellas un poquito más brillante que la otra, ambos con la estrella brillante más blanco-amarillenta y la otra más azulada (esto no se aprecia en las fotos, pero es algo que se ve a simple vista). Ambos están acompañados, además, por sendos pares de estrellas parecidas, apenas más juntitas, que están justo arriba en esta época: Acrux y Mimosa sobre los Punteros, y el Can Menor sobre los Gemelos, que son como reflejos distorsionados adicionales.

Por supuesto, el parecido es superficial y hay un montón de diferencias, lo cual las vuelve todavía más interesantes. Los Punteros, Alpha y Beta Centauri, son bastante más brillantes. Alpha Centauri es la tercera estrella más brillante del cielo, y Beta es la décimoprimera. La diferencia de magnitud es 0.88, un factor 2 de brillo, y se nota. Pollux (Beta Geminorum) es la más brillante de los Gemelos, pero ni de lejos es tan brillante como Alpha Cen, y ni siquiera como Beta: es apenas la decimoséptima del cielo. Castor es Alpha Gem, pero es la segunda estrella más brillante de la constelación, y la vigésimocuarta del cielo. Son mucho más parecidas entre sí que los Punteros. La diferencia entre ambas es de apenas 0.42 magnitudes, un factor 1.5 de brillo. Por otro lado, mientras Alpha Cen es la más baja en el cielo, Pollux es la de arriba (en esta época, y desde nuestra latitud mediana austral, y al comienzo de la noche).

Hay más cosas intresantes. Tanto Alpha Centauri como Alpha Geminorum son estrellas múltiples. En un pequeño telescopio ambas se ven como estrellas dobles, de las más lindas del cielo. Las dos de Alpha Centauri son parecidas al Sol. La componente A se llama Rigil Kentaurus y la B, Toliman (ambos nombres antiguos de Alpha Cen). Las componentes A y B de Castor son, además, binarias espectroscópicas (sus compañeras son muy próximas y no se distinguen telescópicamente). La estrella principal, Aa, es estrictamente la que lleva el nombre de Castor (o también Astor, como Piazzolla, un nombre relacionado con aster, estrella). Pero hay una tercera estrella, Alpha Geminorum C, que es una enana roja lejos de las estrellas principales (a más de 1 minuto de arco), ¡y también ella es una binaria espectroscópica! Así que Alpha Geminorum es una estrella séxtuple, formada de manera jerárquica por dos pares cercanos, acompañados de lejos por otro par.

Alpha Centauri no es tan numerosa, pero también hay una tercera compañera lejana, que también es una enana roja: Proxima. En el cielo está mucho más lejos, porque la cercanía del sistema a nosotros hace que su órbita, en el plano del cielo, sea enorme. Se encuentra a más de dos grados de Alpha. Es una estrella de magnitud 11, muy tenue, pero visible en mi foto si forzamos un poco los tonos (y si la descargan, porque comprimida acá no la van a ver):

Ya que estamos en la zona, quiero mostrar un precioso asterismo que no he encontrado recomendado en ningún lado, a pesar de que es muy evidente en binoculares. Yo lo llamo el Arpón. Desde Alpha Cen hay que pasar un poco más allá de la otra estrella relativamente brillante, Alpha Circini:

El Arpón está formado por cinco estrellitas muy bien alineadas, cada vez más juntas hacia el extremo donde está la más brillante, que es una triple y forma el gancho de la punta del arpón. La estrella principal, HD 129954, es una rara estrella de clase B con líneas espectrales de emisión, no sólo de absorción. El amontonamiento en esa dirección contribuye a dar la impresión de arma arrojadiza. Incluso, una serie de estrellas en forma de arco circular parece formar la soga del arpón (rodeando la etiqueta, en la foto). Si no lo conocían, se los regalo.

Volviendo a los gemelos, vale la pena recordar algo del mito. El tema de dioses gemelos es recurrente en muchas culturas indoeuropeas. Piénsese en Rómulo y Remo, en los Ashuins del hinduísmo, o incluso en Cosme y Damián del santoral cristiano. Castor y Pollux, hijos de la reina Leda de Esparta y hermanos de Helena (luego de Troya) no tienen un mito único. Según algunos son ambos hijos de Zeus, quien sedujo a Leda en forma de cisne. Según otros, Castor es en cambio hijo del rey Tíndaro (de Laconia, para deleite de los fans de The Expanse, imagino), con quien Leda estuvo la misma noche. Incluso no está claro si ambos son inmortales, o sólo uno de ellos (en cuyo caso, siempre es Pollux). En un mito, al resultar Castor herido de muerte, Zeus le ofrece a Pollux cederle a su hermano la mitad de su inmortalidad, cosa que acepta, alternando desde allí la vida de ambos tanto en el Olimpo como en el Hades. Luego ambos fueron elevados al cielo en recompensa por su amor fraternal. Poseidón les regaló unos magníficos caballos marinos para que ayudaran a los navegantes y a los náufragos en las tormentas. Si visitan Roma y van a la plaza del Quirinal (donde está el palacio del gobierno nacional), hay una hermoso grupo escultórico de Castor y Pollux. En el camino (o pasando, si suben desde la Fontana di Trevi), visiten la Basílica de San Andrés en el Quirinal, una magnífica obra de Bernini, llena de elipses, como conté en mi charla sobre las manía barroca con los óvalos.



Las imágenes son mías, salvo la de la Fontana dei Dioscuri. No tenía a mano mi foto, así que puse la de Google Street View.

El link que puse en Proxima manda a la nota sobre el planeta a su alrededor descubierto en 2016. Al día de hoy se conocen ya 3 planetas a su alrededor, el tercero anunciado esta misma semana.

10/07/2021

Los cráteres de Ganímedes

El robot Juno, en órbita de Júpiter desde hace 5 años, ha cumplido hace rato sus objetivos primarios: el estudio de las profundidades de Júpiter, incluyendo su misterioso núcleo y su dinámica atmósfera por debajo de los coloridos remolinos que vemos desde afuera. Cuando se diseñó la misión, Juno ni siquiera iba a llevar una cámara. Pero, ¿vas a ir a Júpiter sin una cámara? ¡Sería como ir a Venecia sin una cámara! ¡Por favor! Así que algún genio agarraró una cámara diseñada para el rover marciano Curiosity, la reforzó para el ambiente muy radiactivo de Júpiter, y así nació Junocam. Y ha sido todo un éxito.

Como si fuera la mitológica esposa celosa de Júpiter, Juno ha espiado debajo del velo nuboso del dios, y ahora va a controlar de cerca a sus amantes: han extendido la misión y cambiado la órbita para que pueda hacer sobrevuelos de algunos satélites. El primero ha sido Ganímedes, hace poquito. Esta es una vista:

Ganímedes era un hermoso chico troyano, que fue secuestrado por Zeus para convertirlo en mozo del Olimpo. Según otra versión del mito, el muchacho no fue secuestrado sino comprado, lo cual no sé si es mejor o peor. La cuestión es que Zeus, convertido en águila, se lo llevó al Olimpo para que sirviera el divino néctar y la inigualable ambrosía. El dios se los hizo probar para otorgarle inmortalidad. Dice Eratóstenes en los Catasterimos que la constelación de Acuario bien podría ser Ganímedes, sirviendo no agua sino la bebida de los dioses. La constelación del Águila, después de todo, se encuentra junto a él en el cielo. Pero estos mitos eran ya antiguos en la época de Eratóstenes, así que andá a saber.

Cuando mostré la nueva foto de Ganímedes en Twitter, mi amigo Ale Kolton observó que algunos cráteres parecían tener depresiones en el centro. Por ejemplo, varios de los que se ven en este recorte, incluso el notable Tros en medio de la foto (la luz viene de la derecha):

Esto me llamó la atención porque estamos acostumbrados a que, en el medio de los cráteres lunares, haya montañas, no pozos. Como ésta en medio de Tycho (la luz también de la derecha): 

Resulta que el descubrimiento de Ale Kolton ya estaba descubierto desde la época del Voyager en 1979. Y no sólo Ganímedes tiene cráteres con pozos centrales, sino también Callisto e incluso Marte. Se cree que su formación obedece a la gran cantidad de sustancias volátiles en el material excavado, comparado con, por ejemplo, la Luna o Mercurio. Pero muchos detalles todavía se discuten entre los especialistas. Lo que sí, son muy abundantes. En uno de los papers encontré este mapa, donde se muestran todos los cráteres con pozos centrales:

Ganímedes es un mundo enorme, es más grande que el planeta Mercurio, y tiene una geología fascinante. En las imágenes obtenidas por Junocam hay un montón de cosas destacables, que mantendrán ocupados a los geólogos por mucho tiempo. Hay una tectónica de placas, de hielo en lugar de silicatos como en la Tierra, con las fallas y los desplazamientos todos a la vista. Vean por ejemplo este cráter que fue cortado en dos y desplazado por una o un par de fallas:

El plan de vuelo de Juno sigue con un sobrevuelo muy rasante sobre Europa en septiembre del año que viene, y dos sobre Io en 2023 y 2024, que serán relevantes en el diseño de las venideras exploraciones de estos munditos en busca de vida subglacial. El fin de la misión por ahora está en septiembre de 2025, seguido de la autodestrucción de la nave en Júpiter para proteger el ambiente de los satélites.



Es interesante: Alzate & Barlow, Central pit craters on Ganymede, Icarus 211:1274–1283 (2011). De allí tomé el mapa.

Las imágenes de Junocam no son fáciles de procesar, porque la cámara rota con la nave mientras las toma. Las que elegí son de Kevin Gill, que participa en el indispensable foro de unmannedspaceflight.com.

La foto de Tycho es de NASA/LRO. Las de Ganímedes son de NASA/Juno, procesadas por Kevin Gill.

El jarrón es una foto de David Liam Moran en Wikipedia, de una pieza antigua que se encuentra en el Metropolitan Museum of Art (New York).

12/06/2021

Messier 68 y el centro galáctico

Continuando con los Grandes Éxitos del Otoño les presento este lindo cúmulo globular, Messier 68:

Messier 68 está en la constelación de la Hydra, la más grande de las constelaciones modernas. No tiene nada que ver con la organización terrorista nazi de Marvel. Y parece que tampoco es la Hidra de Lerna, contra la cual luchó Hércules, que es lo que dije en la reciente nota sobre los genitivos astronómicos. Cayó en mis manos una traducción del libro de Eratóstenes sobre las constelaciones, Catasterismos, donde se explica el mito de estas tres que están juntas en el cielo: el Cuervo, la Hidra y la Copa. Resulta que Apolo mandó a un cuervo a traerle agua de una fuente (esas cosas que hacen los dioses, para hinchar más que nada). Junto a la fuente había una higuera con higos todavía verdes. El cuervo se tentó y se quedó esperando a que madurasen. Cuando finalmente se los comió, se dio cuenta de que había metido la pata. Entonces llenó la copa de agua y puso también una hidra (el pequeño pólipo de agua dulce) que encontró en la fuente. Le llevó la copa al dios y le dijo que la demora era culpa de la hidra, que todos los días se bebía el agua que él tenía que llevarle. Apolo, que por supuesto sabía lo que había ocurrido, lo condenó a quedarse a vivir entre los hombres. Y para rematar lo puso en el cielo (lo cual contradice el castigo anterior, pero los dioses hacen y deshacen, ya se sabe), con copa e hidra incluídos. El dios castigó encima a la pobre hidra, que sin comerla ni beberla terminó también en el cielo. Sin beberla, sobre todo: le puso la boca muy lejos de la copa para que no se bebiera el agua. Su forma en el cielo es más bien la de una serpiente que la de una hidra de agua dulce, con la cabeza cerca del Cangrejo (que sí tiene que ver con Hércules y su aventura en Lerna) y la cola muy lejos y al sur, en el Centauro. 

Messier 68 es un cúmulo globular muy distinto de otro que fotografié recientemente, también durante la cuarentena covid, el Cúmulo Medusa (¡otro celenterado! ¡explicameló!). A diferencia de aquél, M68 no tiene el núcleo colapsado. Parece que está rotando sobre sí mismo, y tal vez esto haya demorado su colapso. Sus estrellas son muy antiguas, con poquísimos elementos pesados, y se encuentra en una órbita muy excéntrica alrededor del centro de la Vía Láctea. Todo apunta a que se trata del núcleo de una galaxia enana devorada por la nuestra

En varios sitios de la Web se dice algo de este cúmulo que es completamente falso: que se encuentra en la dirección opuesta al centro galáctico. En Messier-Objects.com, por ejemplo, dice "Messier 68 lies in the direction opposite to the galactic centre". En una nota titulada The Wrong-Way Globular Cluster en Starts with a bang, Ethan Siegel dice "How unusual would it be to find one of these objects in the exact opposite direction to the galactic center? Yet 180° away, there it is: Messier 68". En Universe Today leemos: "One of the most unusual features of Messier 68 is its position in the grand scheme of things – opposite our galactic center".

¿De dónde sacaron esto? Messier 68 NO ESTÁ en la dirección opuesta al centro galáctico. O sea: NO. Ni con mucho. He aquí un mapa de todos los cúmulos globulares de la Vía Láctea en coordenadas galácticas, con una medición de la distancia angular de M68 hasta el centro galáctico:

Vemos que M68 está a menos de 67° del centro galáctico. No sólo no está a 180°, ¡sino que está a bastante menos de 90°! Para comparar, Messier 79, en Lepus, un cúmulo una magnitud más brillante que M68, está a 126°. ¡Ese sí está "del otro lado"! Y NGC 2298, un cúmulo bien conocido por los aficionados (atrás de las patas traseras del Can Mayor), está a 113°. En Auriga está Palomar 2, un cumulito mucho más tenue, a 166°, casi exactamente "en la dirección opuesta" del centro galáctico. El propio M13, que los aficionados del hemisferio norte llaman "Gran Cúmulo", en Hércules, ¡está a 67°, igual que M68! ¿Entonces? ¿De dónde sacaron esto, sitios respetables? No lo sé, pero tiene toda la pinta de ser un meme que se reproduce por su propio pseudovalor de referirse a algo supuestamente insólito: "el más (algo)".

Hay otra cosita interesante en M68, pero quedará para la próxima vez. 

 


El mapa está hecho con Cartes du Ciel. El logo de Hydra es de Marvel Comics.

La carta antigua es la Hydra, con Crater y Corvus, en la Uranographia de Hevelius, de 1690.

06/07/2019

Heh, un millón

En el Cielo las Estrellas celebra UN MILLÓN DE VISITAS. El evento ocurrió en las semanas antes del eclipse solar, así que no tuve ocasión de contarlo hasta ahora:


Muchas gracias a mi puñado de lectores.

Un millón. Es un número fácil de imaginar: mil por mil, un cuadrado de mil por mil. No es lo que llamaríamos una cifra astronómica. En Argentina, un auto mediano de medio pelo pronto costará un millón de pesos. Pero en el lenguaje cotidiano, un millón es una cifra enorme e indeterminada, como hemos repetido un millón de veces.

Para los pueblos antiguos, tal vez con una matemática bien desarrollada pero con menos pasión por cuantificar todo, un millón es prácticamente infinito. Les presento a Heh, dios egipcio del espacio y del tiempo infinitos. La palabra heh, y su jeroglífico, en el lenguaje y la escritura egipcia significan un millón. Y también el concepto de infinito, que tal vez para los egipcios fuera lo mismo. En su jeroglífico, Heh está representado semiarrodillado, con los brazos abiertos y en alto, sosteniendo el cielo como un Atlas: 𓁏. Un apropiado protector de la astronomía. Voy a colgar el jeroglífico de Heh en el Balseiro, en la entrada de las "aulas egipcias" (no, lamentablemente no tienen forma de pirámide).
Heh es uno de los ocho dioses primordiales, que en colisión cataclísmica produjeron el Sol y el comienzo del mundo. A veces se lo representa con cabeza de rana, que también en Occidente es un símbolo de la eternidad, vaya uno a saber por qué. En cada mano sostiene una hoja de palma, símbolos de una larga vida y del concepto "todo".

Como deseo de longevidad su representación es habitual en amuletos y en iconografía real. Está bellamente representado, por ejemplo, en el trono ceremonial de Tutankamón, el famoso rey que murió a los 18 años. Ironías del destino.


La imagen de Heh es de Jeff Dahl (CC BY-SA 4.0).

La foto del trono es de Linda De Volder, de una reproducción de
The Cinquantenaire Museum Exhibition: Tutankhamun, his tomb and his treasures, Bruselas.

22/09/2018

El rapto del equinoccio

Ayer fue 21 de septiembre, así que mañana comienza la primavera en el hemisferio sur.

¿Cómo? ¿No es el 21 de septiembre?


Bueno, no. No sé de dónde viene la tradición del 21. El equinoccio es el 23 de septiembre desde hace muchísimo tiempo. O el 22, porque la Tierra es redonda y en tu casa por ahí todavía es 22 cuando en Greenwich ya es 23 (como este año, es a las 02:00 del 23 así que en Argentina es todavía 22). Y porque hay años bisiestos, así que los eventos astronómicos "saltan" un día cada cuatro años. El equinoccio de marzo, que marca el comienzo de la primavera en el hemisferio norte, ocurre casi siempre el 20 de marzo (era el 21 en tiempos del concilio de Nicea y se reseteó al 21 con la reforma del calendario, hace 500 años). Los inmigrantes habrán venido con la idea de que si la primavera del norte empezaba el 21, en el sur también, sólo que en otro mes.

El equinoccio es un evento astronómico pero es también parte de uno de los mejores mitos griegos: el de Kore, o Perséfone, o Proserpina, la encantadora hija de Ceres y Júpiter. Resulta que Venus mandó a Cupido a enflechar al desamorado Plutón. En cuanto el gruñón dios salió de debajo del monte Etna se cruzó con Proserpina, de vacaciones en Sicilia, se enamoró, la raptó y se la llevó al Inframundo.

Ceres se puso como loca. La buscó por todo el mundo sin encontrarla, y entre el descuido y la bronca detuvo el crecimiento de las plantas y los frutos. Alguien le batió que habían visto un carro tirado por cuatro caballos negros, con un conductor de rostro invisible llevando aferrada a una chica a grito pelado. Fue a hablar con Helios, que todo lo ve, y éste reconoció que el secuestrador era Plutón. Ceres se recalentó, se negó a volver al Olimpo, y juró que el mundo permanecería estéril hasta que le devolvieran a su hija. A cada lugar que iba se convertía en un desierto.

Júpiter tuvo que intervenir. Mandó a Mercurio al Inframundo con un mensaje para su hermano: "Si no devolvés a Proserpina, estamos perdidos". Y a Ceres: "Recuperarás a tu hija, pero sólo si no ha probado bocado en casa de Plutón, que cocina pésimo". Plutón se acercó a la muchacha, que en protesta no había comido nada desde su llegada a la morada de su tío. "Andá nomás". Pero ahí salió un jardinero buchón y dijo que la había visto mordisqueando una granada. ¡Chan!

Proserpina fue a reunirse con su madre, lloraron, se abrazaron, pero cuando la chica le dijo que no podía volver porque había comido siete (¡siete!) granos de una granada, Ceres dijo "Ah no, entonces ni yo vuelvo al Olimpo, ni sobre esta tierra crecerá nunca más una brizna de hierba, te lo digo yo".

Júpiter se agarraba la cabeza. Finalmente mandó a su madre, Rhea (suya y de Ceres) a negociar con la diosa. Junto a Plutón llegaron a un acuerdo: Proserpina pasaría tres meses al año con Plutón, como Reina del Inframundo, y regresaría en marzo para permitir el renacimiento de la naturaleza.

El gran artista barroco Lorenzo Bernini, de quien recientemente comentamos su plaza ovalada de San Pedro, era también un excelente escultor. En el mismo viaje en que intenté infructuosamente medir la propiedad elíptica de la plaza visité la maravillosa Villa Borghese, donde hay muchas de sus obras. Entre ellas un magnífico grupo representando el rapto de Proserpina. Hay que verlo de cerca, las palabras y las fotos no alcanzan para describirlo.




El cuadro representando a Proserpina es de otro de mis artistas favoritos, Dante Gabriel Rosetti, pintor inglés del movimiento romántico de los prerrafaelitas. La modelo es Alexa Wilding, su modelo preferida.

La historia de Proserpina estaba en uno de los libros más tempranos que recuerdo de mi infancia, uno de esos libros grandes ilustrados. Luego lo leí en Los mitos griegos, de Graves, que revisé para contarlo aquí adaptando algunos giros lingüísticos. Hay tantas variantes de la historia, igual...

La primera foto muestra los ciruelos en flor, que eclosionaron esta semana en Bariloche. Es el evento natural más precioso y menos promocionado de nuestra ciudad.

30/06/2018

Las niñeras de Baco

En el ping-pong de cúmulos estelares la pelota rebotó de IC 2602 en el cielo del sur, a las Pléyades en el cielo del norte, al sur con NGC 2516, y de nuevo al norte con los cúmulos de la Daga. Está por acabar el rebote y nos quedamos del lado norte del cielo. Entre los cúmulos de Orión y las Pléyades encontramos el cúmulo estelar más cercano a la Tierra. Tan cercano que apenas parece un cúmulo. Es la cabeza del Toro, las Híades:


Ésta es una foto tomada desde Playa Los Troncos, en Bariloche, en la primavera pasada. Vemos a las Pléyades bien destacadas a la izquierda del centro de la imagen, y a la derecha el grupo suelto de las Híades. El arco que Orión sostiene con su mano izquierda se ve delineando el ciprés, y en la esquina de la foto se cuelan dos de las Tres Marías. Conviene una versión anotada:


Las Híades están apenas a 150 años luz de nosotros. Es un grupo más bien esférico de un centenar de estrellas de la misma edad. Las más brillantes forman en el cielo un triángulo bien reconocible, tradicionalmente asociado con la cabeza de Tauro. Un vértice es la anaranjada Aldebarán, Alpha Tauri, el ojo del Toro, de primera magnitud. No forma parte del cúmulo, sino que se encuentra mucho más cerca a 65 años luz, casualmente alineada con las Híades. En un par de millones de años el robot Pioneer 10, primer explorador de Júpiter, le pasará cerca. 

A pesar de que los vemos cercanos en el cielo, los cúmulos de las Pléyades y las Híades no tienen ninguna relación entre sí: son de edades y composiciones químicas muy diferentes. En cambio, las Híades son bien parecidas a otro cúmulo famoso, el Pesebre (Messier 44) en Cáncer, con el cual tiene posiblemente un origen común o cercano. En el mito griego, ahí sí, las Híades son medio hermanas de las Pléyades. Son cinco ninfas hijas de Atlas, baby sitters de Baco y recompensadas con un lugar en el cielo: Eudora, Koronis, Feo, Kleea y Fésula, y tal vez alguna más. Ninguna lista asocia nombres con estrellas individuales, como ocurre con las Pléyades.


Las Híades lloraron copiosamente la muerte de su hermano el cazador Hyas y el mito las asocia con las lluvias de abril en Europa. Plinio dice de ellas: "...una estrella violenta y problemática, causante de tormentas y tempestades que asuelan tierra y mar...". Homero también se refiere a ellas como "lluviosas Híades". Curiosamente la tradición pluvial se extiende hasta China: "Montañas y ríos nunca acaban, el viaje sigue y sigue... la Luna atrapada en las Híades, habrá fuertes lluvias" (Shih Ching, Libro de canciones, siglo VI AEC). Hasta los modernos mitos de Cthulhu incluyen a las Híades: Lovecraft cuenta que cerca de Aldebarán en las Híades se esconden los Old ones, esos horrores fuera del tiempo y el espacio que una vez dominaron la Tierra y que pretenden reconquistarla.


Tomé los datos mitológicos de las Híades del fantástico e inigualado Burnham's Celestial Handbook, que siempre vale la pena revisar aún en la época de la Wikipedia.

El cuadro del Niño Baco entregado por Mercurio a las Híades, de Poussin, es del Museo de Arte de Harvard, que alienta el uso público de sus obras escaneadas para uso personal o académico. Además de Mercurio entregando al bebé Baco a las Híades, está representado otro mito: la muerte de Echo y Narciso (nótese el estanque en cuyo reflejo Narciso se enamoró de sí mismo). Se trata de un contraste entre fertilidad y esterilidad. En las nubes se ve a Zeus bebiendo y a un personaje femenino que podría ser Hera, o no. En el bosque, Pan toca la flauta.

11/11/2017

La tetera y la cafetera

It is just stars, and you could join up the dots in any way you wanted,
and you could make it look like a lady with an umbrella who is waving,
or the coffeemaker which Mrs. Shears has, which is from Italy,
with a handle and steam coming out, or like a dinosaur.

Mark Haddon, The curious incident of the dog in the night-time

Carlos Balseiro estaba hojeando mi reciente libro En el Cielo las Estrellas, y al llegar a una ilustración de la constelación de Orión me dice "A mí Orión siempre me pareció que era una cafetera, una de esas italianas".

¿Orión una cafetera? Desde tiempo inmemorial el gran cuadrilátero cruzado por las Tres Marías ha sido asociado con una figura humana: Gilgamesh, el cazador Orión, el ex arquero de Boca... ¿Pero una cafetera?

"Una moka", me dice Balseiro. "Y no soy el único. Leí una novela policial donde hay un chico autista, no me acuerdo el autor". "Mark Haddon", le digo (yo también leí The curious incident...). "Esa. Y el chico dice que a él Orión le parece una cafetera. Mirá".

Me describió la cafetera, con la base del recipiente donde se pone el agua formada por Rigel y Saiph, la rosca donde va el filtro son las Tres Marías, la parte donde se junta el café es el otro trapecio, con la brillante Betelgeuse haciendo de pico, la tapita coronada por Lambda Orionis y, sujeta a Bellatrix, el asa formada por el arquito de las Pi Orionis. Hasta el vapor saliendo por el pico, gentileza de la Vía Láctea estival (austral) y el triangulito Mu-Nu-Xi.  

Chan. Una cafetera. Era innegable e irresisitible. Acá está, díganme si no es.

Ya se sabe que Orión y el Escorpión se presiguen mutuamente en el cielo, obedeciendo a la enemistad del mito griego. No queremos romper esta simetría celeste entre el cielo estival dominado por el cazador y el invernal supervisado por el arácnido. No hay problema: junto a Escorpio está Sagitario, en la parte más gruesa y brillante de la Vía Láctea. La figura del centauro (también arquero, fijensé un poco, si bien del otro tipo) no es fácil de identificar, pero hay un grupo de estrellas que todo aficionado sabe reconocer como una Tetera (también con vaporcitos galácticos).

Así que ahora tenemos la Tetera y la Cafetera celestes, persiguiéndose en el cielo en extremos opuestos de la Vía Láctea. Una preciosidad.

Salgan a verlas. En estos días, tipo 22:30, la Cafetera sale por el Este mientras la Tetera se esconde por el Oeste.
And anyway, Orion is not a hunter or a coffee maker or a dinosaur. It is just Betelgeuse and Bellatrix and Alnilam and Rigel and 17 other stars I don't know the names of. And they are nuclear explosions billions of miles away.
Mark Haddon, The curious incident of the dog in the night-time


Carlos Balseiro es físico, especialista en temas de materia condensada y nanociencia. Fue mi profesor de Mecánica Cuántica I cuando ambos éramos mucho más jóvenes. Es hijo de José Balseiro, uno de los pioneros de la física argentina y fundador de nuestro Instituto. Carlos es actualmente Director del Insituto Balseiro, lo cual lleva a irremediables confusiones de nombre. Las figuras están hechas con Stellarium.


06/08/2016

Jano y Epimeteo

Hace poco, cuando comenté que el satélite Atlas parece sostener sobre sus hombros los anillos de Saturno, dije que había otros dos satélites notables de los que valía la pena hablar: Jano y Epimeteo. En esta encantadora foto están los tres, y además Prometeo:


Es una foto tomada por el robot Cassini que muestra parte de los anillos casi de canto. De izquierda a derecha vemos a Epimeteo (113 km de diámetro), Jano (179 km), Prometeo (86 km) y Atlas (apenas 30 km).

Epimeteo y su más conocido hermano Prometeo, igual que Atlas, son titanes de la mitología griega: dioses anteriores a los olímpicos. Prometeo y Epimeteo lograron mantenerse ajenos a la titanomaquia, la guerra que enfrentó a los viejos titanes con los seguidores de Zeus, y que ya hemos comentado aquí y aquí. Prometeo, de todos modos, se las arregló para enfrentarse con el príncipe de los dioses cuando robó el fuego para dárselo a los mortales. Zeus lo condenó a un destino peor que el de Atlas: encadenado a una cima del Cáucaso un águila le comía el hígado, que se le regeneraba por la noche para que el tormento no tuviera fin. Bueno, hasta que Hércules lo rescató.

De su hermano Epimeteo no sé gran cosa, salvo que era menos listo que Prometeo. Y de Jano sé que no es un dios de tradición griega sino romana: un dios bifronte. No con dos cabezas, como el Pokémon Doduo, sino con dos caras. Una por delante, para ver el futuro, y una en la nuca, para ver el pasado. En algún sentido condensa en un solo personaje a los hermanos Prometeo (cuyo nombre significa "previsión") y Epimeteo (la "retrospección"). El mes de enero probablemente debe su nombre a este dios amigo de la Saturnalia.

La cuestión es que Jano y Epimeteo son lunas moooy peculiares: ¡están casi en la misma órbita! Según mediciones de Cassini la diferencia es de 50 km, que es menos que el radio de cualquiera de ellos. ¡Cómo puede ser! ¿No se chocan?

No, no se chocan. Pasa una cosa rarísima. Supongamos que Jano tiene la órbita de arriba y Epimeteo la de abajo, y que está un poco por detrás. De acuerdo a las leyes que descubrió Kepler, Epimeteo se mueve más rápido. No mucho, pero completa una órbita en 30 segundos menos que Jano. Día tras día Jano lo ve acercarse con su cara de atrás.

Cuando están muy cerquita empiezan a sentir cada uno la atracción gravitatoria del otro. Epimeteo, que viene por atrás, se siente atraído hacia adelante y se acelera un poquito. Jano siente que lo tiran de atrás y se frena un poquito. Pero entonces, al cambiar de velocidad, ¡sus órbitas cambian! Epimeteo, al acelerarse, sube de órbita como si hubiera prendido un cohete; y Jano, al frenarse, baja. ¡Intercambian sus órbitas! Ahora, con Epimeteo arriba y Jano abajo, es Jano el que recorre su órbita en 30 segundos menos que Epimeteo, quien empieza a quedar rezagado. Muy poquito cada día, pero terminará dando toda la vuelta al planeta y acercándose a Jano por la cara del frente. Cuando se acerquen mucho se repetirá el mecanismo: Jano subirá 50 km, Epimeteo los bajará, intercambiarán sus órbitas, y Epimeteo empezará a alejarse para dar su propia vuelta al planeta en solitario... Iba a hacer un dibujo, pero ya está en la Wikipedia, por supuesto. Miren las posiciones según la secuencia de colores que es cronológica:


Esas órbitas se llaman en herradura, por razones que quedan claras en el dibujo. Ojo, no hay que confundirse: en ningún momento los satélites se mueven "hacia atrás" en su órbita alrededor del planeta, como parece sugerir el dibujo de la herradura. Sólo se mueven más rápido o más lento que el otro, y se alejan o se acercan entre sí. La herradura aparece cuando uno dibuja las órbitas en un sistema de referencia que gira alrededor de Saturno (esos 21.6 grados por hora que se ven en la figura).

El movimiento de los planetas alrededor del Sol, o de las lunas más ordinarias alrededor de sus planetas, sigue órbitas más sencillas por tratarse de la interacción gravitacional de dos cuerpos: todos los demás están tan lejos que pueden ignorarse. El movimiento peculiar de Jano y Epimeteo, tan distinto, se debe a que es una interacción de tres cuerpos, debida a que las lunitas tienen órbitas tan parecidas y pueden acercarse lo suficiente como para atraerse una a la otra. Es una situación parecida a otra de tres cuerpos que ya hemos comentado: la de los asteroides troyanos. Una nota buenísima, vayan a leerla si no lo hicieron. Hay otra órbita en herradura fascinante en el sistema solar, pero quedará para otra ocasión.


Las fotos de los satélites son de NASA/JPL/Cassini. (No se pierdan, este año, el Gran Final de la exploración de Cassini en Saturno.) La figura de las órbitas en herradura es del usuario Jrknti (CC BY-SA). La de la moneda de Jano, vaya uno a saber.

Cuando yo era un niño había figuritas que ilustraban escenas mitológicas, y recuerdo especialmente las de la guerra de los titanes. Había también de futbolistas, cuyos nombres jamás aprendí.

02/07/2016

Juno en Júpiter

Esta semana Juno entrará en órbita de Júpiter. Se trata de un poderoso robot de exploración planetaria. Sus instrumentos tienen el propósito de medir el campo magnético, el campo gravitatorio y la magnetósfera del planeta gigante para develar su composición interna, siempre oculta a la vista por una gruesa y densa capa de nubes. La Juno mitológica, consorte de Júpiter, disipó unas nubes que el dios olímpico había conjurado a su alrededor para esconderse con una de sus amantes mortales (Io, hoy en apretada órbita joviana). La Juno tecnológica, de modo similar pero metafórico, observará dentro de las nubes que envuelven el planeta.

Para cumplir con su misión científica Juno no necesita una cámara. Le alcanza con sus magnetómetros, radiómetros, espectrógrafos, detectores de partículas subatómicas... y estos juguetitos que viajan a bordo: Júpiter con el rayo en la mano, Juno con una lupa (¡del tamaño de una raqueta!), y Galileo (primer explorador joviano) con su telescopio y un globo del planeta. Son de la famosa marca que empieza con le y termina con go.

Pero, claro: mandar una nave a Júpiter sin una cámara era una picardía. Así que aunque no fuera necesaria (como los juguetitos, reconozcamos) pusieron a bordo... ¡JunoCam! Basada en el diseño de las cámaras de los robots marcianos, su único propósito es sacar fotos copadas de Júpiter. No tiene una prioridad de operación muy alta, así que no hay que esperar una catarata de imágenes en tiempo real como pasa con Cassini en Saturno desde hace más de 10 años. (¡12 años ya!)

Durante la aproximación va a tomar cientos de fotos para armar una película. Luego tomará entre 5 y 20 imágenes en cada órbita de 14 días, principlamente alrededor del perijove (el punto de máxima aproximación de su órbita, que es muy estirada). Perijove 1 es el 27 de agosto, y seguramente habrá fotos espectaculares. Pero no llegarán inmediatamente a la Tierra. El procedimiento regular y automático de publicación de imágenes empezará en noviembre, y estarán disponibles en este sitio de JunoCam.

Una novedad de JunoCam es que, ya que se trata de un instrumento de divulgación más que de investigación, el público podrá votar los mejores sitios de la atmósfera joviana para fotografiar a partir del perijove 4 (16 de noviembre). La votación se hace en el mismo sitio, en otra pestaña. Hay fascinantes secciones de discusión y de planificación, donde aficionados de todo el mundo están participando hace meses, con imágenes fantásticas tomadas por ellos mismos y por otros, discutiendo acerca de las formaciones nubosas que vale la pena observar.

Como se ve en la foto de un cuarto de Tierra de aquí arriba, JunoCam es una cámara sensacional. La imagen está centrada en el océano Atlántico, con la Antártida y Sudamérica a la vista. El litoral de la Patagonia norte se destaca justo donde está el reflejo del Sol. Fue tomada el 9 de octubre de 2013, durante una maniobra orbital que usó la gravedad de la Tierra para lanzar a Juno en su viaje interplanetario. Imaginen fotos como ésta, ¡pero de Júpiter!


Las imágenes son de NASA/JPL/Juno. Hay información detallada de qué esperar de JunoCam en esta nota de Emily Lakdawalla en la Planetary Society.

Los viejos aficionados a los crucigramas recordamos la palabra de dos letras (dos vocales): "Hija de Inaco, cambiada en vaca por Júpiter". Es Io, metamorfoseada por Júpiter cuando se dio cuenta de que Juno estaba por descubrirlos.

11/06/2016

Atlas

¿Quién está ahí al fondo, frente a la entrada de la catedral de San Patricio en Nueva York, del otro lado de la Quinta Avenida? ¿Un gigante semidesnudo y con el logo de la IAEA en los hombros, desafiando a feligreses y turistas? ¿Está tratando de meterse en el atrio un personaje mitológico y pagano? ¿Es un colaborador de las Naciones Unidas en una promoción de los "átomos para la paz"?

Es Atlas, una de las magníficas esculturas art déco del Rockefeller Center. Atlas, sosteniendo sobre sus hombros la esfera celeste. Atlas, un titán, protagoniza un par de historias fascinantes en la mitología clásica. Ya hemos relatado uno de los mejores episodios de la titanomaquia (la tremenda guerra entre los dioses olímpicos y los titanes) en relación con la figura de Piscis (no se lo pierdan). Bueno, al terminar la guerra con la victoria de los olímpicos, Zeus desterró a muchos de los titanes. A Atlas lo condenó a sostener el Cielo, Ouranos, sobre sus hombros, manteniéndolo separado de la Tierra, Gaia, de cuya unión habían nacido los titanes. Marchó Atlas al confín de África, a orillas del océano epónimo y encaramado sobre la cordillera que también lleva su nombre, a sostener el Cielo con proverbial esfuerzo.

Ésa es una de las historias, pero la segunda es mejor. O, al menos, más divertida. Fue durante los Doce Trabajos de Hércules. Al semidiós le encargaron (décimoprimer trabajo) traer unas manzanas de oro que crecían en un jardín en Occidente, al cuidado de las Hespérides, hijas del titán. Hércules fue a Marruecos y le ofreció a Atlas un descansito, sosteniéndole un rato el Cielo a cambio de que le consiguiera las manzanas doradas. Atlas aceptó, fue y volvió con las manzanas, y en el momento de entregarlas vio la oportunidad de su liberación: ¡no tenía por qué volver a tomar su carga! No era un titán muy brillante, porque en lugar de escapar bailando en una pata intentó convencer a Hércules de que el que cargaba el Cielo tenía que cargarlo para siempre. Hércules, algo más listo, le dijo bueno, pero tenémelo un cachito mientras me acomodo la piel del león de Nemea sobre los hombros, porque el Cielo está muy pesado y se me está clavando acá. Atlas volvió a agarrar el Cielo, y Hércules pelito para la vieja regresó a Grecia muerto de risa. 

Atlas, dios de la astronomía, hijo de Japeto, padre de las Híades y de las Pléyades, vive hoy en órbita de su tío Saturno: es una rara lunita con forma de plato volador, que en esta foto de Cassini parece querer salir escapando como debió haber hecho cuando Hércules alivió su carga. 


La parte inferior de la foto muestra unos anillos. Es el borde del anillo A, el menos brillante y más exterior de los que vemos desde la Tierra. Atlas, el satélite, fue descubierto en la década de 1980 en fotos tomadas por Voyager 1, tan cerca del borde del anillo que se conjeturó que su gravedad ayudaba a mantener confinadas la infinidad de partículas que lo integran. Parecía sostener sobre sus hombros los anillos, y se ganó el nombre titánico. Hoy sabemos que no es así: el nítido borde del anillo A está definido por otros dos personajes que merecen aparecer en el blog, Jano y Epimeteo. Pero vean qué cerquita está Atlas. El anillo delgado por fuera es el F, mientras que la franja oscura gruesita dentro del anillo A es la división de Encke, a veces visible en telescopios de aficionados.

Atlas no es la única luna de Saturno con forma de plato volador. En esta foto las dos de la izquierda son de Atlas, y las dos de la derecha son de Pan, la luna que mantiene abierta la división de Encke. Es una mugre estar en órbita de Saturno, parece.



Las imágenes de los satélites de Saturno son de NASA/JPL/Cassini. (No se pierdan, este año, el Gran Final de la exploración de Cassini en Saturno.) Las de New York son mías.

En Cazador cazado conté que las Pléyades eran hijas de Enopión, no de Atlas. Pero ya se sabe cómo es la mitología.

Se dice que el origen del mito de las manzanas de oro, que también aparecen en el Juicio de Paris, son las naranjas de Andalucía, que en Grecia serían una rareza. Puede ser, pero esa es otra historia. 

23/11/2013

Piscis

Una de las constelaciones típicas de la primavera (austral, o del otoño boreal) es Piscis. En Piscis está el punto vernal: el cruce entre el ecuador y la eclíptica por donde pasa el Sol en el equinoccio de marzo. Así que en primavera esta región del cielo está en la dirección opuesta al Sol. Piscis es una constelación rara. Es muy grande pero no tiene ninguna estrella brillante. Sus luminarias no llegan a tercera magnitud. Pero tiene una forma fácil de reconocer en el cielo, un circulito de estrellas similares que en esta figura forman un hexágono:


El resto de la constelación es esa larga fila de estrellitas en forma de V. Curiosamente, en la misma región del cielo hay otro circulito muy parecido, en la constelación de Cetus, la Ballena. ¡Es muy fácil confundirlos! Pero justo al norte de Piscis está el Gran Cuadrado de Pegaso, formado por cuatro estrellas brillantes, que ayuda a orientarse. Piscis tiene una galaxia hermosa, Messier 74, espero fotografiarla uno de estos días para mostrarla aquí.

Piscis, como sabemos, es la constelación de los peces. En la representación tradicional, Piscis son dos peces (uno de ellos es el circulito de estrellas). Me intrigaba la larga ristra de estrellas, porque realmente no le veía la forma. Todo se me aclaró cuando leí el mito relacionado. Fíjense atentamente, Piscis son dos peces unidos por una cuerda. ¿Qué es esa cuerda?

El mito está buenísimo. Es uno de los últimos eventos de la guerra entre los dioses olímpicos y los titanes. Resulta que el más joven de los gigantes (los gigantes, hijos de Gaia, tomaron el partido de los Titanes) era el monstruoso Tifón, tan impresionante que es una lástima que no esté entre las constelaciones. Era tan inmenso que, parado en la tierra, su cabeza llegaba a las estrellas. Sus piernas eran serpientes. Sus brazos medían cientos de kilómetros de largo, y al final de ellos tenía cabezas de serpiente en lugar de manos. En lugar de una cabeza tenía cien cabezas de dragón. Sus ojos brillaban rojos y con su aliento expulsaba roca fundida y humo. Era tan aterrador que los propios dioses del Olimpo huyeron en lugar de confrontarlo. Así llegaron a Egipto, perseguidos por el monstruo, donde se transformaron en animales para pasar desapercibidos. No hay nada mejor que transformarse en animal para pasar desapercibido.

Venus y Cupido (Afrodita y Eros), los dioses del amor, se transformaron en peces y se arrojaron al Nilo. O se arrojaron al Nilo y se transformaron en peces, no me queda del todo claro. Pero el Nilo es un río barroso, tipo el Paraná. Sus limos eran la fuente de la riqueza histórica de Egipto, después de todo, cuando inundaban anualmente los campos y los dejaban listos para la nueva cosecha de grano. Así que los dioses piscificados se ataron con una cuerda para no perderse en la correntada. Y así escaparon de Tifón. Esto alcanza para explicar la forma de Piscis, pero lo mejor del mito viene ahora.

Diana (Artemisa), la diosa de la caza, empezó a rezongar contra su padre Zeus, diciendo que era un cobarde, que no podía huir así. De manera que Zeus, un poco por vergüenza, confrontó finalmente a Tifón. Montó en su carro y comenzó a perseguirlo arrojándole sus famosos rayos. La persecución llegó hasta Sicilia, donde finalmente el dios logró herir al gigante, lo alcanzó y lo aplastó (¡atentos!) arrojándole encima el monte Etna. Pero claro, ¿cómo se mata a un inmortal? Aún hoy en día, tantos miles de años después, el humeante aliento de Tifón surge de la cima del Etna. Genial.


La imagen del cielo está hecha con Stellarium. La foto del Etna en erupción es del satélite Terra, y aparece en el Earth Observatory en este link. Busquen "mt etna from space" en Google Images y se darán una panzada, ya que el Etna está en erupción casi permanentemente.