En noviembre estuve en el Planetario de Buenos Aires, visitando a mi amigo Diego Hernández. Aprovechando que no había funciones por ser lunes, me llevó a la sala de proyección para mostrarme el nuevo sistema de control y operación del modernísimo proyector que ha reemplazado al viejo Zeiss de nuestra infancia.
En un momento me acerqué al instrumento, que es como una cruza entre R2-D2 y BB-8, un cilindro redondeado recubierto de lentes por todos lados. Cuando uno se acerca a una de ellas se ve así:
A la pucha, qué brillante. Parece que uno se estuviera acercando al ojo de buey de una nave espacial cerca de una estrella. "Asomate", me dice Diego, "es una experiencia única". Así que me asomé. Lástima que no hay efectos de sonido para acompañar la imagen:
¡Oooooohhhhh! ¡Aaaaaahhhhhh! La foto no alcanza a transmitir la experiencia. ¿Qué estoy viendo? Son las estrellas, pero es tan distinto del cielo estrellado... Cuando uno se mueve un poco a los lados ve como una esfera plagada de estrellas, pero vista desde afuera. Un cielo estrellado visto desde afuera. Como si uno estuviera fuera del universo, y mirando hacia adentro. Como una versión astronómica del Aleph borgiano. Esa parte más densa debe ser la Vía Láctea. Y esa estrella brillante ¿podría ser Sirio? Andá a saber. ¿Se podrían reconocer las constelaciones, al revés?
Me pareció reconocer la Cruz del Sur en esta lente, pero no a los Punteros. Es confuso, y sobrecogedor. Miré hacia la cúpula buscando algo identificable, y encontré la Nube Mayor de Magallanes. Miré de nuevo el R2-D2 tratando de identificar la lente correspondiente, y me asomé, como se asomaría Dios a ver qué onda el universo...
My God, it's full of stars, diría Dave Bowman hace 50 años. No recuerdo más. Me fui, muy impresionado. Diego me debe haber dado un montón de Si Muoves para repartir en Bariloche, porque me encontré la mochila llena de revistas.
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14/04/2018
El mundo al revés
01/07/2017
El desayuno cuántico
La física cuántica (o, como la llamamos los físicos, la mecánica cuántica) tiene un halo de misterio y paradoja, una reputación intimidante. Esto hace que se preste a la chantada pseudocientífica, como el caso recientemente denunciado por la Asociación Física Argentina.
Hace poco, en una entrevista radial, un reconocido periodista charlaba con un destacado físico argentino y era palpable el interés de los participantes de la mesa en quedarse con una versión supercondensada de la física cuántica, algo para compartir en el café: "¿La física cuántica? Ya lo sé, estudia las cosas más chiquitas que existen". Todo bien, es cierto. Pero dicho así pareciera que la mecánica cuántica sólo se ocupa de cosas alejadísimas de la vida cotidiana: aceleradores de partículas, la radiación de los agujeros negros, el Big Bang, gatos vivos y muertos a la vez y el misterioso entrelazamiento, que parece magia. Digámoslo de una vez: nada más alejado de la realidad.
Todas las mañanas, cuando preparamos el desayuno, en casa usamos este dispositivo cuántico:
¿Cómo? ¡Eso es un tostador! ¡Maqué cuántico! ¡Es un TOS-TA-DOR!
Sí: es un tostador. Cuántico.
¿Ven cómo brillan los alambres del tostador? ¿Por qué brillan? Porque están calientes. Es algo de lo más familar: un cuerpo caliente brilla. En el siglo XIX los físicos estudiaron este fenómeno conocido desde que los hombres de las cavernas inventaron el asado, y descubrieron cuánto brilla en cada color. Es decir, el espectro de un objeto caliente. Y encontraron algo sorprendente: el espectro es el mismo, ya sea que el cuerpo sea un carbón del asado, un pedazo de vidrio, de hierro, o una estrella. El espectro tiene un "pico" en un cierto color (un máximo donde está el máximo brillo) y brilla menos (de una manera matemática precisa) en los colores de longitud de onda mayor o menor que la del pico. Este tipo de fenómeno universal es irresistible para un físico: tiene que entender de dónde sale. Debe haber algún mecanismo único que lo explique.
El fenómeno es extremadamente sencillo: una cosa (cualquier cosa) caliente. Y de hecho su descripción en el contexto de la física de fines del siglo XIX (la mecánica hoy llamada clásica más el electromagnetismo) es un modelo también muy sencillo. Que fracasa estrepitosamente. Muchas de las mejores mentes científicas atacaron el problema: Stefan, Boltzmann, Wien... Lord Rayleigh (el del color del cielo) y James Jeans descubrieron que la energía radiada por un cuerpo caliente dependía de la temperatura T (fenómeno) y de la longitud de onda λ (la letra griega lambda, o sea el color) así:
donde c es una constante que no viene al caso. No se asusten, miren la fórmula de nuevo que cualquiera la entiende. El fracaso de este resultado radica en que la longitud de onda aparece dividiendo (y encima elevada a la cuarta potencia). ¿Qué pasa cuando la longitud de onda es más chica? La energía es más grande. ¿Y si es más chica todavía? La energía es todavía más grande. Acá no hay un pico: el brillo sube y sube sin parar para longitudes de onda menores y menores: ultravioleta, rayos X, rayos gamma... Si fuera así, cuando prendemos el fuego para el asado, ¡los carbones nos fulminarían con rayos gamma! No way. El fracaso recibió un nombre digno de una banda de rock: catástrofe ultravioleta.
Max Planck, en 1900, encontró la solución: la cosa caliente emite su energía en "paquetes" (los cuantos que le dan nombre a la teoría), cada uno con una energía que sólo puede ser un múltiplo entero de una energía fundamental (que es además proporcional a la frecuencia, o sea la inversa de la longitud de onda). Le dio esto:
Ahí está el pico. Ésta es la ley de radiación de Planck, que explica el espectro de los cuerpos negros que ya han aparecido por aquí. Hay que decir que la ley de Planck fue una cabeza de playa, y que se necesitarían 30 años para tener una teoría razonable de los fenómenos cuánticos. Y es un edificio que no hemos terminado de construir.
Ahí tenés: la mecánica cuántica no es apenas una rareza de fenómenos microscópicos y exóticos. Necesitamos la física cuántica para entender incluso fenómenos cotidianos. Y no sólo esto. La física cuántica está detrás de TODA la civilización tecnológica en la que vivimos hoy en día. ¿La computadora en la que escribo esto? Un dispositivo cuántico. ¿El teléfono donde lo leés? Dispositivo cuántico. ¿Vas a buscar el resultado de la resonancia magnética de la rodilla? No me hagas empezar. ¿Pagás con tarjeta la compra en el supermercado? Una compra cuántica. ¿La cadena de producción y distribución de lo que compraste? Cuántica aunque nadie lo note. ¿Llegás a casa y prendés la luz? ¿Cómo te creés que la generaron, la manipularon, la distribuyeron? Te cambiás la ropa: a menos que críes tus propias ovejas, hiles la lana y la tejas... cuántica. ¿Ponés un CD? Ni hablar. La física cuántica está tan inextricablemente ligada a nuestra vida que decir que "es lo que gobierna las cosas muy chiquititas" es una exageración innecesaria. Las explicaciones tienen que ser lo más sencillas posibles, pero no más sencillas.
Sé que hay gente interesada en entender la física cuántica a un nivel más profundo que el de la divulgación. Es posible hacerlo sin anotarse en Exactas, o masoquearse con libros de texto. Hay un libro notable de Susskind, Quantum Mechanics: The theoretical minimum. Sólo requiere saber (o haber sabido) un poco de álgebra y de análisis matemático. Hay obras de divulgación muy buenas (como el reciente La física cuántica, de Juan Pablo Paz, en Ciencia que Ladra), pero es realmente el formalismo matemático el que pondrá en foco los conceptos "charlados". Tal vez algún día haga el esfuerzo de dar una explicación matemática pero sencilla del problema de la radiación del cuerpo negro y la solución de Planck. Háganme acordar.
Hace poco, en una entrevista radial, un reconocido periodista charlaba con un destacado físico argentino y era palpable el interés de los participantes de la mesa en quedarse con una versión supercondensada de la física cuántica, algo para compartir en el café: "¿La física cuántica? Ya lo sé, estudia las cosas más chiquitas que existen". Todo bien, es cierto. Pero dicho así pareciera que la mecánica cuántica sólo se ocupa de cosas alejadísimas de la vida cotidiana: aceleradores de partículas, la radiación de los agujeros negros, el Big Bang, gatos vivos y muertos a la vez y el misterioso entrelazamiento, que parece magia. Digámoslo de una vez: nada más alejado de la realidad.
Todas las mañanas, cuando preparamos el desayuno, en casa usamos este dispositivo cuántico:
¿Cómo? ¡Eso es un tostador! ¡Maqué cuántico! ¡Es un TOS-TA-DOR!
Sí: es un tostador. Cuántico.
¿Ven cómo brillan los alambres del tostador? ¿Por qué brillan? Porque están calientes. Es algo de lo más familar: un cuerpo caliente brilla. En el siglo XIX los físicos estudiaron este fenómeno conocido desde que los hombres de las cavernas inventaron el asado, y descubrieron cuánto brilla en cada color. Es decir, el espectro de un objeto caliente. Y encontraron algo sorprendente: el espectro es el mismo, ya sea que el cuerpo sea un carbón del asado, un pedazo de vidrio, de hierro, o una estrella. El espectro tiene un "pico" en un cierto color (un máximo donde está el máximo brillo) y brilla menos (de una manera matemática precisa) en los colores de longitud de onda mayor o menor que la del pico. Este tipo de fenómeno universal es irresistible para un físico: tiene que entender de dónde sale. Debe haber algún mecanismo único que lo explique.
El fenómeno es extremadamente sencillo: una cosa (cualquier cosa) caliente. Y de hecho su descripción en el contexto de la física de fines del siglo XIX (la mecánica hoy llamada clásica más el electromagnetismo) es un modelo también muy sencillo. Que fracasa estrepitosamente. Muchas de las mejores mentes científicas atacaron el problema: Stefan, Boltzmann, Wien... Lord Rayleigh (el del color del cielo) y James Jeans descubrieron que la energía radiada por un cuerpo caliente dependía de la temperatura T (fenómeno) y de la longitud de onda λ (la letra griega lambda, o sea el color) así:
E = c × T / λ4
donde c es una constante que no viene al caso. No se asusten, miren la fórmula de nuevo que cualquiera la entiende. El fracaso de este resultado radica en que la longitud de onda aparece dividiendo (y encima elevada a la cuarta potencia). ¿Qué pasa cuando la longitud de onda es más chica? La energía es más grande. ¿Y si es más chica todavía? La energía es todavía más grande. Acá no hay un pico: el brillo sube y sube sin parar para longitudes de onda menores y menores: ultravioleta, rayos X, rayos gamma... Si fuera así, cuando prendemos el fuego para el asado, ¡los carbones nos fulminarían con rayos gamma! No way. El fracaso recibió un nombre digno de una banda de rock: catástrofe ultravioleta.
Max Planck, en 1900, encontró la solución: la cosa caliente emite su energía en "paquetes" (los cuantos que le dan nombre a la teoría), cada uno con una energía que sólo puede ser un múltiplo entero de una energía fundamental (que es además proporcional a la frecuencia, o sea la inversa de la longitud de onda). Le dio esto:
Ahí está el pico. Ésta es la ley de radiación de Planck, que explica el espectro de los cuerpos negros que ya han aparecido por aquí. Hay que decir que la ley de Planck fue una cabeza de playa, y que se necesitarían 30 años para tener una teoría razonable de los fenómenos cuánticos. Y es un edificio que no hemos terminado de construir.
Ahí tenés: la mecánica cuántica no es apenas una rareza de fenómenos microscópicos y exóticos. Necesitamos la física cuántica para entender incluso fenómenos cotidianos. Y no sólo esto. La física cuántica está detrás de TODA la civilización tecnológica en la que vivimos hoy en día. ¿La computadora en la que escribo esto? Un dispositivo cuántico. ¿El teléfono donde lo leés? Dispositivo cuántico. ¿Vas a buscar el resultado de la resonancia magnética de la rodilla? No me hagas empezar. ¿Pagás con tarjeta la compra en el supermercado? Una compra cuántica. ¿La cadena de producción y distribución de lo que compraste? Cuántica aunque nadie lo note. ¿Llegás a casa y prendés la luz? ¿Cómo te creés que la generaron, la manipularon, la distribuyeron? Te cambiás la ropa: a menos que críes tus propias ovejas, hiles la lana y la tejas... cuántica. ¿Ponés un CD? Ni hablar. La física cuántica está tan inextricablemente ligada a nuestra vida que decir que "es lo que gobierna las cosas muy chiquititas" es una exageración innecesaria. Las explicaciones tienen que ser lo más sencillas posibles, pero no más sencillas.
Sé que hay gente interesada en entender la física cuántica a un nivel más profundo que el de la divulgación. Es posible hacerlo sin anotarse en Exactas, o masoquearse con libros de texto. Hay un libro notable de Susskind, Quantum Mechanics: The theoretical minimum. Sólo requiere saber (o haber sabido) un poco de álgebra y de análisis matemático. Hay obras de divulgación muy buenas (como el reciente La física cuántica, de Juan Pablo Paz, en Ciencia que Ladra), pero es realmente el formalismo matemático el que pondrá en foco los conceptos "charlados". Tal vez algún día haga el esfuerzo de dar una explicación matemática pero sencilla del problema de la radiación del cuerpo negro y la solución de Planck. Háganme acordar.
27/05/2017
Qui visse
En una especie de peregrinaje científico-astronómico, la semana pasada fui a Padua, la ciudad donde Galileo vivió 18 años, "los más felices de su vida". Quería conocer su casa, ver la Luna desde su jardín, caminar sus calles. Fue un lindo paseo. Pero la casa es hoy una casa de familia, llovió todo el día, y las calles están cambiadas. Claro, en 400 años...
Lo único que puede ver el visitante es esa placa de mármol entre las ventanas del primer piso. Dice: "Durante los últimos de sus refulgentes años padovanos (1592-1610) aquí vivió Galileo Galilei; de aquí dio al mundo el presagio de nuestra nueva era; y aquí fue su ocio la lengua de Ruzzante, la cual nadie de quien no fuese la lengua materna supo escribir como él." Ruzzante fue un actor y autor teatral y musical que escribía en dialecto véneto, una lengua extranjera para Galileo. Galileo era un científico, pero también era un artista: dibujaba, tocaba el laúd y cantaba muy bien. Y de su jardín una puertita le permitía pasar directamente a la casa de un amigo vecino, donde se hablaba véneto y se representaban obras. Galileo era un humanista y un intelectual. Lo que vio a través del telescopio no fue solamente lo que el telescopio le mostraba. Otros habían observado la Luna a través de aquellos primitivos instrumentos. Galileo vio con el ojo entrenado de un artista. La mitad de su éxito seguramente estuvo en su talento de hombre culto.
Visité la Universidad, que fundada en 1222 es la segunda más antigua de Italia. La visita guiada nos llevó al Aula Magna y al notable Teatro Anatómico (Andreas Vesalio, William Harvey, Falloppio y otros fundadores de la medicina moderna se graduaron aquí). El Aula Magna probablemente no es muy distinta que en tiempos de Galileo, cuando ya tenía 400 años. Era originalmente el comedor del hotel donde un grupo de estudiantes refugiados de Boloña establecieron la universidad. Antes de que la guía anunciase que no se podían sacar fotos (vaya uno a saber por qué), alcancé a hacer ésta.
Lo que seguro no estaba en tiempos de Galileo era el telescopio en la decoración trompe-l'oeil del cielorraso, que marqué aquí con una flecha. Ni el retrato de un Galileo anciano que está un poco más arriba, mucho mayor que la edad que tenía cuando se fue para siempre de Padua en 1610.
Allí donde está hoy la pantalla de proyección se alzaba (creo que hasta mediados del s. XIX) la Cátedra de Galileo. Sus clases de Matemática y Física eran tan populares que tuvieron que construirle una tarima de madera para que pudiera ver y estar a la vista de todos. También está prohibido fotografiarla (ay ay ay), pero yo ya había hecho ésta (y una selfie que salió medio movida).
Parece de madera reciclada, con tablas desiguales y sin ornamentos de ningún tipo, aunque imagino que la cubrirían de mantos y cortinas para los actos académicos. Desde aquí Galileo seguramente les contó a sus alumnos, antes de las vacaciones de Navidad de 1609, sus observaciones telescópicas de la Luna. Habrá mostrado el telescopio y explicado su funcionamiento. Imagino que daba las clases en latín, porque los alumnos eran de toda Europa. ¿Existirán las notas de clases de alguno de ellos?
Pero Galileo no hizo su trabajo astronómico en la Universidad, sino en su propia casa, que está muy cerca de la gran iglesia de San Antonio. Entonces se llamaba Via dei Vignali (era un suburbio de huertas). Hoy, por supuesto, se llama Via Galileo Galilei.
La casa es enorme. Sufrió muchas modificaciones en 400 años, pero era grande ya cuando Galileo vivía aquí con su personal de servicio, sus alumnos a quienes alquilaba habitaciones, su mujer Marina Gamba y los tres hijos de ambos, Virginia, Livia y Vincenzo. Hice una panorámica para que se vea el tamaño del edificio.
Actualmente es una casa de familia, donde viven los Bressanin y los Gasparetto. No toqué el timbre, cosa que sí hizo un notero de la televisión japonesa, uno de los pocos que ha podido entrar. Vale la pena ver el video. Pasando el frente del edificio (que era la caballeriza) se llega a un jardín. Desde allí Galileo observó la Luna creciente el 30 de noviembre de 1609, usando uno de los telescopios fabricados por él mismo en su taller/laboratorio. Yo no llegué al jardín, que puede verse a vuelo de pájaro en Google Maps. En Earth puede uno incluso pararse dentro. Pero no es lo mismo.
Lo único que puede ver el visitante es esa placa de mármol entre las ventanas del primer piso. Dice: "Durante los últimos de sus refulgentes años padovanos (1592-1610) aquí vivió Galileo Galilei; de aquí dio al mundo el presagio de nuestra nueva era; y aquí fue su ocio la lengua de Ruzzante, la cual nadie de quien no fuese la lengua materna supo escribir como él." Ruzzante fue un actor y autor teatral y musical que escribía en dialecto véneto, una lengua extranjera para Galileo. Galileo era un científico, pero también era un artista: dibujaba, tocaba el laúd y cantaba muy bien. Y de su jardín una puertita le permitía pasar directamente a la casa de un amigo vecino, donde se hablaba véneto y se representaban obras. Galileo era un humanista y un intelectual. Lo que vio a través del telescopio no fue solamente lo que el telescopio le mostraba. Otros habían observado la Luna a través de aquellos primitivos instrumentos. Galileo vio con el ojo entrenado de un artista. La mitad de su éxito seguramente estuvo en su talento de hombre culto.
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01/10/2016
De CDs viejos y rebotes
Me pidieron que preparara unos folletos de divulgación, como para ser distribuídos en escuelas, y elegí dos temas que incluyen actividades piolas para hacer con chicos: la espectroscopía (y el espectroscopio a CD), y la vida de las estrellas (y cómo hacer una especie de supernova). La Filial Bariloche de la Asociación Física Argentina eventualmente los va a producir con un diseño más profesional, pero a mí me gusta el "director's cut", con el texto completo que escribí, así que los presento aquí: El espectroscopio a CD, y La vida de las estrellas.
Los documentos están alojados en el Google Drive del blog (donde hay otros documentos públicos), y pueden ser descargados por quienquiera para usarlos en clase o como fuere. Me gustaría saber si los usan. Los pongo también en una página aquí en el blog, para que resulten más accesibles en la columna de la derecha.
Como hace años hicimos un video con la construcción del espectroscopio a CD, decidí hacer también uno con la supernova casera. Es mucho menos profesional que el otro, pero quedó razonable. Está en mi canal de YouTube:
El video del espectroscopio también está allí (¡ay, que vergüenza, con el mismo buzo, no me di cuenta!):
Sobre el espectroscopio hay además una vieja nota aquí en el blog: Espectroscopio.
¡Compártanlos, y manden sus experiencias si los usan en clase!
Los documentos están alojados en el Google Drive del blog (donde hay otros documentos públicos), y pueden ser descargados por quienquiera para usarlos en clase o como fuere. Me gustaría saber si los usan. Los pongo también en una página aquí en el blog, para que resulten más accesibles en la columna de la derecha.
Como hace años hicimos un video con la construcción del espectroscopio a CD, decidí hacer también uno con la supernova casera. Es mucho menos profesional que el otro, pero quedó razonable. Está en mi canal de YouTube:
El video del espectroscopio también está allí (¡ay, que vergüenza, con el mismo buzo, no me di cuenta!):
Sobre el espectroscopio hay además una vieja nota aquí en el blog: Espectroscopio.
¡Compártanlos, y manden sus experiencias si los usan en clase!
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05/12/2015
Las diez preguntas
Leí en el diario una nota comentando el resultado de una encuesta realizada en el Reino Unido, revelando que más del 80% de los padres no eran capaces de responder preguntas científicas de sus hijos. Más aún, muchos se sentían tan intimidados que, antes de reconocer que no lo sabían, daban respuestas incorrectas. Equivocado sí, inseguro jamás.
En el Cielo las Estrellas valora la chispa de curiosidad científica de los más pequeños, y ya que muchas de las preguntas son astronómicas estamos decididos a aportar un granito de arena (¿Pa, que es la arena?) para ayudar. En la nota presentan 10 preguntas, junto con respuestas "expertas" que dejan bastante que desear si uno se las quiere dar a un niño pequeño, digamos de 5 años. Así que aquí está mi versión. Si conocen más preguntas difíciles de este tipo, déjenlas en los comentarios, o háganmelas llegar por email, correo, teléfono o paloma mensajera. Trataré de ir dando respuestas apropiadas para un niño de 5 años y pico. Si tiene 10 años o más, que las googlee y se deje de embromar.
1. ¿Por qué la Luna no se cae?
La Tierra atrae a la Luna igual que nos atrae a nosotros, hacia abajo. Pero la Luna también se mueve de costado muy rápido. Así que a medida que cae está cada vez más hacia el costado, y como la Tierra es redonda acaba siendo una caída sin fin, que se llama órbita.
2. ¿Por qué el cielo es azul?
La luz blanca del Sol es una mezcla de todos los colores, los mismos que vemos en el arco iris. Cuando atraviesa el aire de la Tierra, la parte azul que está en la mezcla se desvía para todos lados, y por eso la vemos venir de todas partes del cielo. Sólo la luz azul hace éso, y por eso el cielo es azul.
3. ¿Cómo puede el universo ser infinito?
No sabemos si el universo es infinito. Cuando miramos las estrellas más lejanas, su luz tarda mucho tiempo en llegarnos y las vemos como eran hace muchísimo tiempo. Si tratamos de ver más lejos, llega un punto donde estamos mirando un tiempo tan antiguo que ni estrellas existían. Así que la parte que vemos del universo no es infinita: es finita, tiene un tamaño y una cantidad de estrellas y de átomos bien determinada. Más allá, sospechamos, existe más y más universo, tal vez infinito, pero en realidad no lo sabemos.
4. ¿Por qué el Sol es tan grande y no hay humanos viviendo allí?
El Sol es inmenso. Un millón de Tierras cabrían dentro, y la Tierra es enorme. La mayor parte de las estrellas son más pequeñas que el Sol. Y, como es tan grande, su superficie está muy caliente, a muchos miles de grados. Tan caliente que nadie puede vivir en su superficie, ni siquiera cerca.
5. ¿Por qué brilla el Sol?
En el centro del Sol, como es tan grande y pesado, se produce muchísima energía, que viaja hasta la superficie y la calienta. Como está muy caliente brilla, como los carbones del asado pero más. Esa superficie caliente es la que vemos brillando desde la Tierra.
6. ¿Cómo llegaron las estrellas al cielo?
Las estrellas nacen en el cielo, a partir de inmensas nubes de gas y polvo que existen llenando el espacio entre otras estrellas. Cuando esos gases se comprimen por su propio peso nacen estrellas, que empiezan a brillar cuando se calientan. Esas nubes son tan grandes que se forman varias estrellas a la vez, a veces muchas: diez, cien o mil estrellas hermanas. Casi siempre, además, alrededor de cada una se forman planetas.
7. ¿Quién inventó las computadoras?
No las inventó una sola persona. A lo largo de muchos años, muchos matemáticos, ingenieros y físicos fueron inventando distintas partes, desde la electrónica hasta los programas que les permiten funcionar. Las computadoras como las que tenemos en casa fueron inventadas hace unos 40 años, pero eran bastante distintas de lo que son ahora, mucho menos poderosas, difíciles de usar y carísimas. Casi nadie tenía una. Hoy en día, casi todo el mundo tiene una en el bolsillo (aunque la llame teléfono).
8. ¿Qué es la fotosíntesis?
¡Niño, esa no es una pregunta de astronomía! Bueno, la fotosíntesis es lo que hacen las plantas para alimentarse. Los animales comen para vivir, pero las plantas no comen. La fotosíntesis, en cambio, les permite convertir aire, agua y luz... ¡en planta!
9. ¿Los ladrillos son de un material hecho por el hombre?
Tampoco es de astronomía, pero por suerte la respuesta es fácil: no, son de arcilla, que es un mineral natural. Hay arcilla en Marte, así que se podrían hacer ladrillos en Marte. (Menos mal, pude meter una cuchara astronómica.)
10. ¿Cuántos tipos de dinosaurios hay?
¿Viiiivos? Ninguno. Bueno, estrictamente, todas las aves son terópodos, los terópodos son saurisquios, y los saurisquios son dinosaurios. Así que las aves son dinosaurios. El animal más veloz que existe hoy en día es un dinosaurio carnívoro volador, el Falco peregrinus. Se alimenta principalmente de otros dinosaurios voladores, a los que ataca en pleno vuelo y los mata clavándole las garras. Este mundo es fantástico.
Si el niño insiste que no entiende alguna de estas cosas, creo que lo mejor sería decirle que hasta no hace mucho tiempo ni siquiera las personas grandes sabían la respuesta a estas preguntas. Pero que algunos no se dieron por vencidos y buscaron responderlas ellos mismos. Y que él puede hacer lo mismo cuando sea grande.
Manden sus preguntas y trataré de dar respuestas para niños de 5 años.
La referencia en la última respuesta es de una viñeta de xkcd, de Randall Munroe. Xkcd es una de las joyas de la web.
En el Cielo las Estrellas valora la chispa de curiosidad científica de los más pequeños, y ya que muchas de las preguntas son astronómicas estamos decididos a aportar un granito de arena (¿Pa, que es la arena?) para ayudar. En la nota presentan 10 preguntas, junto con respuestas "expertas" que dejan bastante que desear si uno se las quiere dar a un niño pequeño, digamos de 5 años. Así que aquí está mi versión. Si conocen más preguntas difíciles de este tipo, déjenlas en los comentarios, o háganmelas llegar por email, correo, teléfono o paloma mensajera. Trataré de ir dando respuestas apropiadas para un niño de 5 años y pico. Si tiene 10 años o más, que las googlee y se deje de embromar.
1. ¿Por qué la Luna no se cae?
La Tierra atrae a la Luna igual que nos atrae a nosotros, hacia abajo. Pero la Luna también se mueve de costado muy rápido. Así que a medida que cae está cada vez más hacia el costado, y como la Tierra es redonda acaba siendo una caída sin fin, que se llama órbita.
2. ¿Por qué el cielo es azul?
La luz blanca del Sol es una mezcla de todos los colores, los mismos que vemos en el arco iris. Cuando atraviesa el aire de la Tierra, la parte azul que está en la mezcla se desvía para todos lados, y por eso la vemos venir de todas partes del cielo. Sólo la luz azul hace éso, y por eso el cielo es azul.
3. ¿Cómo puede el universo ser infinito?
No sabemos si el universo es infinito. Cuando miramos las estrellas más lejanas, su luz tarda mucho tiempo en llegarnos y las vemos como eran hace muchísimo tiempo. Si tratamos de ver más lejos, llega un punto donde estamos mirando un tiempo tan antiguo que ni estrellas existían. Así que la parte que vemos del universo no es infinita: es finita, tiene un tamaño y una cantidad de estrellas y de átomos bien determinada. Más allá, sospechamos, existe más y más universo, tal vez infinito, pero en realidad no lo sabemos.
4. ¿Por qué el Sol es tan grande y no hay humanos viviendo allí?
El Sol es inmenso. Un millón de Tierras cabrían dentro, y la Tierra es enorme. La mayor parte de las estrellas son más pequeñas que el Sol. Y, como es tan grande, su superficie está muy caliente, a muchos miles de grados. Tan caliente que nadie puede vivir en su superficie, ni siquiera cerca.
5. ¿Por qué brilla el Sol?
En el centro del Sol, como es tan grande y pesado, se produce muchísima energía, que viaja hasta la superficie y la calienta. Como está muy caliente brilla, como los carbones del asado pero más. Esa superficie caliente es la que vemos brillando desde la Tierra.
6. ¿Cómo llegaron las estrellas al cielo?
Las estrellas nacen en el cielo, a partir de inmensas nubes de gas y polvo que existen llenando el espacio entre otras estrellas. Cuando esos gases se comprimen por su propio peso nacen estrellas, que empiezan a brillar cuando se calientan. Esas nubes son tan grandes que se forman varias estrellas a la vez, a veces muchas: diez, cien o mil estrellas hermanas. Casi siempre, además, alrededor de cada una se forman planetas.
7. ¿Quién inventó las computadoras?
No las inventó una sola persona. A lo largo de muchos años, muchos matemáticos, ingenieros y físicos fueron inventando distintas partes, desde la electrónica hasta los programas que les permiten funcionar. Las computadoras como las que tenemos en casa fueron inventadas hace unos 40 años, pero eran bastante distintas de lo que son ahora, mucho menos poderosas, difíciles de usar y carísimas. Casi nadie tenía una. Hoy en día, casi todo el mundo tiene una en el bolsillo (aunque la llame teléfono).
8. ¿Qué es la fotosíntesis?
¡Niño, esa no es una pregunta de astronomía! Bueno, la fotosíntesis es lo que hacen las plantas para alimentarse. Los animales comen para vivir, pero las plantas no comen. La fotosíntesis, en cambio, les permite convertir aire, agua y luz... ¡en planta!
9. ¿Los ladrillos son de un material hecho por el hombre?
Tampoco es de astronomía, pero por suerte la respuesta es fácil: no, son de arcilla, que es un mineral natural. Hay arcilla en Marte, así que se podrían hacer ladrillos en Marte. (Menos mal, pude meter una cuchara astronómica.)
10. ¿Cuántos tipos de dinosaurios hay?
¿Viiiivos? Ninguno. Bueno, estrictamente, todas las aves son terópodos, los terópodos son saurisquios, y los saurisquios son dinosaurios. Así que las aves son dinosaurios. El animal más veloz que existe hoy en día es un dinosaurio carnívoro volador, el Falco peregrinus. Se alimenta principalmente de otros dinosaurios voladores, a los que ataca en pleno vuelo y los mata clavándole las garras. Este mundo es fantástico.
Si el niño insiste que no entiende alguna de estas cosas, creo que lo mejor sería decirle que hasta no hace mucho tiempo ni siquiera las personas grandes sabían la respuesta a estas preguntas. Pero que algunos no se dieron por vencidos y buscaron responderlas ellos mismos. Y que él puede hacer lo mismo cuando sea grande.
Manden sus preguntas y trataré de dar respuestas para niños de 5 años.
La referencia en la última respuesta es de una viñeta de xkcd, de Randall Munroe. Xkcd es una de las joyas de la web.
13/04/2013
Divulgación
Hay una controversia acerca de la expresión divulgación científica. Algunos de los especialistas del área, tanto divulgadores como estudiosos del tema, opinan que la palabra "divulgación" es inapropiada. Que implica una actitud derogatoria del público, una superioridad del divulgador respecto de su audiencia. Palabras como vulgo o vulgar, en castellano, tienen cierto sentido derogatorio, aunque no necesariamente o no siempre. Todas ellas vienen de vulgus, que en latín es el pueblo todo. Así que divulgar sería acercar una cultura científica al vulgo. Y hay que decir que algunos divulgadores que he leído del siglo XIX o principios del XX tenían esta actitud de superioridad.
Quienes piensan de este modo proponen otras expresiones, más o menos satisfactorias, como popularización científica, comunicación pública de la ciencia, alfabetización científica, etc. Ninguna de ellas se usa actualmente de manera extendida, y en particular ninguna evoca, en el público, el significado que la familiar expresión divulgación científica ha afianzado a lo largo del tiempo.
Mi opinión sobre este tema es que se trata de una controversia estéril. Las palabras significan lo que la gente que las usa dicen que significan. Las lenguas evolucionan, y la etimología es importante sólo hasta cierto punto. El español está lleno de ejemplos, pero como éste es un blog de astronomía, me limitaré a dar (tres) ejemplos astronómicos. Acá van.
Planeta. En griego significa errante, o vagabundo. Se refiere a que estos objetos celestes se mueven con respecto a las estrellas "fijas". La Luna, por ejemplo. O el Sol. Ah no, esos no. ¿La Tierra? ¿La Tierra es un planeta? ¡Si no se mueve en el cielo! ¿Se entiende lo que quiero decir? No tiene mayor importancia la etimología de "planeta", más que hasta cierto punto (su interés histórico, etc.). (Ver mi nota sobre la evolución de la palabra planeta.)
Satélite. Palabra inventada en el siglo XVII para referirse a los astros descubiertos por Galileo en órbita alrededor de Júpiter. Significa "asistente" o "ayudante". ¿Asistente de qué? ¡Que importa!
Siderurgia. Esta es la mejor, porque no se la esperaban. ¿Siderurgia? ¿La industria del acero? ¿Y eso que tiene de astronómico? Los que tengan oído etimológico no dejarán de notarlo: suena como sideral. En realidad viene de sideros, que en griego significa hierro. El propio origen de la palabra sideros es raro. Las lenguas europeas usan palabras muy distintas para este material: ferrum en latín, iron en inglés, etc. Parece que el indoeuropeo no tenía una palabra para el hierro, porque su industria es posterior a esa lengua madre de las nuestras. Y parece que sideros, en griego, tiene el mismo origen que sidus, sideris, estrella en latín. La conexión viene de que el primer hierro utilizado por la civilización era de origen meteórico, literalmente caído del cielo. Durante milenios se lo usó en Cercano Oriente, hasta que se empezaron a explotar los yacimientos de hierro en tiempos históricos. (Ver otro uso interesante del hierro meteórico acá.)
Ay, la etimología. Dentro de 100 años la gente dirá: "Miren qué curioso, originalmente divulgación significaba rebajar la ciencia al nivel de la educación popular..."
En definitiva, divulgación será lo que los divulgadores hagan. Eso es lo importante. Lo que hagan. Lo que hagamos.
Quienes piensan de este modo proponen otras expresiones, más o menos satisfactorias, como popularización científica, comunicación pública de la ciencia, alfabetización científica, etc. Ninguna de ellas se usa actualmente de manera extendida, y en particular ninguna evoca, en el público, el significado que la familiar expresión divulgación científica ha afianzado a lo largo del tiempo.
Mi opinión sobre este tema es que se trata de una controversia estéril. Las palabras significan lo que la gente que las usa dicen que significan. Las lenguas evolucionan, y la etimología es importante sólo hasta cierto punto. El español está lleno de ejemplos, pero como éste es un blog de astronomía, me limitaré a dar (tres) ejemplos astronómicos. Acá van.
Planeta. En griego significa errante, o vagabundo. Se refiere a que estos objetos celestes se mueven con respecto a las estrellas "fijas". La Luna, por ejemplo. O el Sol. Ah no, esos no. ¿La Tierra? ¿La Tierra es un planeta? ¡Si no se mueve en el cielo! ¿Se entiende lo que quiero decir? No tiene mayor importancia la etimología de "planeta", más que hasta cierto punto (su interés histórico, etc.). (Ver mi nota sobre la evolución de la palabra planeta.)
Satélite. Palabra inventada en el siglo XVII para referirse a los astros descubiertos por Galileo en órbita alrededor de Júpiter. Significa "asistente" o "ayudante". ¿Asistente de qué? ¡Que importa!
Siderurgia. Esta es la mejor, porque no se la esperaban. ¿Siderurgia? ¿La industria del acero? ¿Y eso que tiene de astronómico? Los que tengan oído etimológico no dejarán de notarlo: suena como sideral. En realidad viene de sideros, que en griego significa hierro. El propio origen de la palabra sideros es raro. Las lenguas europeas usan palabras muy distintas para este material: ferrum en latín, iron en inglés, etc. Parece que el indoeuropeo no tenía una palabra para el hierro, porque su industria es posterior a esa lengua madre de las nuestras. Y parece que sideros, en griego, tiene el mismo origen que sidus, sideris, estrella en latín. La conexión viene de que el primer hierro utilizado por la civilización era de origen meteórico, literalmente caído del cielo. Durante milenios se lo usó en Cercano Oriente, hasta que se empezaron a explotar los yacimientos de hierro en tiempos históricos. (Ver otro uso interesante del hierro meteórico acá.)
Ay, la etimología. Dentro de 100 años la gente dirá: "Miren qué curioso, originalmente divulgación significaba rebajar la ciencia al nivel de la educación popular..."
En definitiva, divulgación será lo que los divulgadores hagan. Eso es lo importante. Lo que hagan. Lo que hagamos.
09/10/2012
El fantasma en la máquina
Esta semana estaré a cargo de la charla del ciclo Cafés Científicos, organizada por el Centro Atómico Bariloche e Instituto Balseiro. Voy a presentar mi charla sobre el genial Alan Turing, de quien se celebra este año su centenario. Si estás en Bariloche, date una vuelta.
¿Dónde? En el Quincho del Personal del CAB, kilómetro 8 de Av. Bustillo, en Playa Bonita.
¿Cuándo? El jueves 11 de octubre a las 18:30 horas.
¿Cuánto? Nada. La entrada es libre y gratuita.
¿Qué me pongo? Lo que quieras. Son charlas informales.
El fantasma en la máquina
¿Puede programarse una máquina para que piense o para que simule que piensa? ¿Está la inteligencia necesariamente encarnada en un organismo biológico? ¿El cerebro funciona como una máquina? En este encuentro se repasará la breve, fructífera y trágica vida de Alan Turing, genial matemático inglés, pionero de las computadoras y la inteligencia artificial, quien se planteó y trató de resolver estos interrogantes.
¿Dónde? En el Quincho del Personal del CAB, kilómetro 8 de Av. Bustillo, en Playa Bonita.
¿Cuándo? El jueves 11 de octubre a las 18:30 horas.
¿Cuánto? Nada. La entrada es libre y gratuita.
¿Qué me pongo? Lo que quieras. Son charlas informales.
El fantasma en la máquina
¿Puede programarse una máquina para que piense o para que simule que piensa? ¿Está la inteligencia necesariamente encarnada en un organismo biológico? ¿El cerebro funciona como una máquina? En este encuentro se repasará la breve, fructífera y trágica vida de Alan Turing, genial matemático inglés, pionero de las computadoras y la inteligencia artificial, quien se planteó y trató de resolver estos interrogantes.
01/09/2012
Cosmofobia
Se extiende por el mundo una nueva enfermedad contagiosa: la cosmofobia, el miedo irracional a los fenómenos cósmicos.
La cosmofobia es alentada por los canales de televisión originalmente creados para la divulgación científica, tales como Discovery, NatGeo y History, lamentablemente devenidos en propagadores de catástrofes imaginarias. La increíble calidad de la animación cinematográfica moderna, indistinguible de la realidad, más la facilidad de transmitir a muchísima gente cada pavada de la que uno se entera, no hacen más que acelerar el proceso epidémico en cada brote.
Los agentes infecciosos de la cosmofobia son variados, y abarcan un enorme rango de verosimilitud. Están por un lado las burradas totales (apocalipsis mayas, planetas gigantes en curso de colisión con la Tierra, alineaciones planetarias destructoras de continentes), cosas que realmente ningún adulto medianamente educado debería creer tras 2 minutos de reflexión.
Por otro lado hay fenómenos rarísimos, aparentemente cataclísmicos: explosiones de supernovas en la vecindad del sistema solar, hipernovas capaces de esterilizar un planeta en milisegundos, colisiones con universos paralelos que vienen de la quinta dimensión, y cosas por el estilo. Algunas de estas cosas son súper interesantes, desde un punto de vista u otro, pero nadie debería preocuparse por ellas más que lo que se preocupa de que lo parta un rayo. Mucho menos. Increíblemente mucho menos. Todavía menos. Yo diría: no preocuparse en absoluto.
Hay una tercera categoría, la de los fenómenos que tienen un barniz de verosimilitud. Ésta viene, en general, de que se trata de cosas que ya ocurrieron alguna vez, o que probablemente ocurieron, y que podrían repetirse peor. Un ejemplo de esta categoría es la caída de meteoritos. Otro, de reciente aparición, son las tormentas solares. Estas cosas realmente podrían afectarnos en alguna medida. Son fenómenos que vale la pena estudiar de cerca con los mejores recursos de la ciencia y la ingeniería, para comprenderlos y saber cómo prepararse en caso de que ocurran. Pero nada justifica que la población en general se preocupe, ni que acapare agua o alimentos.
Ya que podrían afectarnos, ¿alguien hace algo? Bueno, existen programas dedicados a detectar, catalogar y rastrear todos los asteroides que podrían caer a la Tierra y causar algún daño. Hay programas de ingeniería y astronáutica diseñando sistemas para desviarlos cuando llegue el momento. ¡Los dinosaurios se extinguieron porque no tenían un programa espacial!
En cuanto al Sol, existen observatorios astronómicos, en Tierra y en el espacio, observándolo sin pausa. Hay una enorme comprensión científica de los fenómenos solares y su interacción con la Tierra. Son fenómenos que sí, podrían causar algún inconveniente, pero para los cuales se pueden tomar medidas de ingeniería a tiempo, o reemplazar las cosas que fallen: transformadores eléctricos, satélites, nada muy dramático, después de todo. Bueno, a lo mejor a alguien se le corta la luz. ¡Vamos, en Bariloche se corta la luz un par de veces por semana!
Antes de aburrirlos y que no lleguen a la línea final, la única que realmente importa, termino:
La foto de Einstein escribiendo (cualquier cosa) en el pizarrón puede generarse acá.
¿Querés volver a leer mi nota sobre el fenómeno 2012? Click acá. ¿Querés leer sobre Betelgeuse y su "inminente" explosión como supernova? Click acá. ¿Querés saber realmente lo que pasa en el Sol? Visitá Spaceweather.
El próximo sábado, la tercera parte de El enigma de Turing...
La cosmofobia es alentada por los canales de televisión originalmente creados para la divulgación científica, tales como Discovery, NatGeo y History, lamentablemente devenidos en propagadores de catástrofes imaginarias. La increíble calidad de la animación cinematográfica moderna, indistinguible de la realidad, más la facilidad de transmitir a muchísima gente cada pavada de la que uno se entera, no hacen más que acelerar el proceso epidémico en cada brote.
Los agentes infecciosos de la cosmofobia son variados, y abarcan un enorme rango de verosimilitud. Están por un lado las burradas totales (apocalipsis mayas, planetas gigantes en curso de colisión con la Tierra, alineaciones planetarias destructoras de continentes), cosas que realmente ningún adulto medianamente educado debería creer tras 2 minutos de reflexión.
Por otro lado hay fenómenos rarísimos, aparentemente cataclísmicos: explosiones de supernovas en la vecindad del sistema solar, hipernovas capaces de esterilizar un planeta en milisegundos, colisiones con universos paralelos que vienen de la quinta dimensión, y cosas por el estilo. Algunas de estas cosas son súper interesantes, desde un punto de vista u otro, pero nadie debería preocuparse por ellas más que lo que se preocupa de que lo parta un rayo. Mucho menos. Increíblemente mucho menos. Todavía menos. Yo diría: no preocuparse en absoluto.
Hay una tercera categoría, la de los fenómenos que tienen un barniz de verosimilitud. Ésta viene, en general, de que se trata de cosas que ya ocurrieron alguna vez, o que probablemente ocurieron, y que podrían repetirse peor. Un ejemplo de esta categoría es la caída de meteoritos. Otro, de reciente aparición, son las tormentas solares. Estas cosas realmente podrían afectarnos en alguna medida. Son fenómenos que vale la pena estudiar de cerca con los mejores recursos de la ciencia y la ingeniería, para comprenderlos y saber cómo prepararse en caso de que ocurran. Pero nada justifica que la población en general se preocupe, ni que acapare agua o alimentos.
Ya que podrían afectarnos, ¿alguien hace algo? Bueno, existen programas dedicados a detectar, catalogar y rastrear todos los asteroides que podrían caer a la Tierra y causar algún daño. Hay programas de ingeniería y astronáutica diseñando sistemas para desviarlos cuando llegue el momento. ¡Los dinosaurios se extinguieron porque no tenían un programa espacial!
En cuanto al Sol, existen observatorios astronómicos, en Tierra y en el espacio, observándolo sin pausa. Hay una enorme comprensión científica de los fenómenos solares y su interacción con la Tierra. Son fenómenos que sí, podrían causar algún inconveniente, pero para los cuales se pueden tomar medidas de ingeniería a tiempo, o reemplazar las cosas que fallen: transformadores eléctricos, satélites, nada muy dramático, después de todo. Bueno, a lo mejor a alguien se le corta la luz. ¡Vamos, en Bariloche se corta la luz un par de veces por semana!
Antes de aburrirlos y que no lleguen a la línea final, la única que realmente importa, termino:
Disfruten del cosmos. No nos destruirá.
La foto de Einstein escribiendo (cualquier cosa) en el pizarrón puede generarse acá.
¿Querés volver a leer mi nota sobre el fenómeno 2012? Click acá. ¿Querés leer sobre Betelgeuse y su "inminente" explosión como supernova? Click acá. ¿Querés saber realmente lo que pasa en el Sol? Visitá Spaceweather.
El próximo sábado, la tercera parte de El enigma de Turing...
17/12/2011
Cuando digo lo que digo no digo lo que quiero decir
Hace poco alguien (¡ay, no recuerdo quién!) me hizo notar una tabla aparecida en un artículo en Physics Today, que muestra una lista de palabras o frases que los científicos usamos cuando comunicamos hechos científicos al público, junto a lo que el público entiende u oye, y a lo que el científico realmente quiso decir en términos llanos, o cómo sería mejor decirlo.
Como observó Phil Plait (quien comentó la tabla), al principio a uno le hace gracia la comparación de las columnas, pero después se queda pensando en lo acertada que es. Miren por ejemplo la fila de "aerosol", que es una palabra que usé más de una vez al principio de la erupción del Caulle para explicarle a la gente lo que estaba pasando. ¡Ese malentendido lo viví en primera persona más de una vez! O fíjense en "teoría": eso le pasó a todo el mundo.
Yo no soy un comunicador científico full time como Phil, pero doy charlas y escribo para el público general, y cada vez me doy más cuenta de la manera en que hablamos sin reparar en las consecuencias (que en el caso del artículo de Physics Today, era un asunto delicado). Y la razón es la elección desacertada de algunas palabras importantes que, en una jerga o contexto, significan algo muchas veces distinto que lo que significan en el lenguaje cotidiano. Más allá de que, muchas veces, el uso "científico" esté avalado por algún diccionario que limpie, fije y dé esplendor. Así que quiero divulgar esta tabla en lengua castellana, para mi propia referencia futura, y para que mis colegas que quieran contribuir dejen sus ideas en los comentarios y también puedan sacarle provecho.
Esta es mi traducción libre de la tabla mencionada, agregando ya algunos términos de mi propia cosecha. Como verán, ¡para algunas todavía no sé cuál sería una mejor manera de decirlas! "Ruido", por ejemplo, que es un concepto que aparece muy a menudo en mi área de trabajo, no sé de qué otra manera decirlo. ¡Help!
El mayor peligro de este fenómeno no es que no nos entiendan, sino que entiendan otra cosa. La electrónica va a seguir funcionando, las vacunas van a seguir inmunizando, el cuerpo del conocimiento científico va a seguir creciendo independientemente de cómo le hablemos a la gente. Pero la divulgación del conocimiento científico es fundamental si pretendemos que la gente tome decisiones informadas, basadas en conocimiento obtenido por otra gente, pero que debe elaborar racionalmente por sí misma. Las decisiones van desde las consultas directas a la población, pasando por cuestiones personales o familiares, hasta la decisión de financiar proyectos o ramas de la ciencia que deben tomar autoridades que muchas veces no son especialistas. Es algo perfectamente posible, aunque difícil, porque la misma reflexión razonada es muchas veces superada por prejuicios, sentimientos y emociones. Pero yo confío en que la mayor parte de la gente es inteligente y capaz de razonar, independientemente de su nivel de educación.
Como observó Phil Plait (quien comentó la tabla), al principio a uno le hace gracia la comparación de las columnas, pero después se queda pensando en lo acertada que es. Miren por ejemplo la fila de "aerosol", que es una palabra que usé más de una vez al principio de la erupción del Caulle para explicarle a la gente lo que estaba pasando. ¡Ese malentendido lo viví en primera persona más de una vez! O fíjense en "teoría": eso le pasó a todo el mundo.
Yo no soy un comunicador científico full time como Phil, pero doy charlas y escribo para el público general, y cada vez me doy más cuenta de la manera en que hablamos sin reparar en las consecuencias (que en el caso del artículo de Physics Today, era un asunto delicado). Y la razón es la elección desacertada de algunas palabras importantes que, en una jerga o contexto, significan algo muchas veces distinto que lo que significan en el lenguaje cotidiano. Más allá de que, muchas veces, el uso "científico" esté avalado por algún diccionario que limpie, fije y dé esplendor. Así que quiero divulgar esta tabla en lengua castellana, para mi propia referencia futura, y para que mis colegas que quieran contribuir dejen sus ideas en los comentarios y también puedan sacarle provecho.
Esta es mi traducción libre de la tabla mencionada, agregando ya algunos términos de mi propia cosecha. Como verán, ¡para algunas todavía no sé cuál sería una mejor manera de decirlas! "Ruido", por ejemplo, que es un concepto que aparece muy a menudo en mi área de trabajo, no sé de qué otra manera decirlo. ¡Help!
| El científico dice | El público entiende | Sería mejor decir |
| enhance (se usa mucho en inglés) | mejorar | intensificar, realzar |
| aerosol | spray, desodorante | pequeñas partículas atmosféricas |
| tendencia positiva | buena tendencia | tendencia hacia arriba |
| realimentación positiva | buena respuesta, elogio | círculo vicioso, ciclo que se autorrefuerza |
| teoría | corazonada, especulación | entendimiento (conocimiento) científico |
| incerteza | ignorancia | rango |
| error | equivocación, incorrecto | diferencia con el número exacto |
| sesgo | distorsión, motivo político | apartamiento de una observación |
| signo | indicación, signo astrológico | signo más o signo menos |
| valores | ética, valor monetario | números, cantidades |
| manipulación | truchada ilegal | procesamiento de datos científicos |
| esquema | plan malévolo | plan sistemático |
| anomalía | ocurrencia anormal | cambio respecto de una tendencia de largo plazo |
| modelo | señor o señorita buenos mozos | ecuaciones matemáticas |
| escenario | teatro, concierto | circunstancias |
| ruido | ruido molesto | ?? |
| escepticismo | negación, cinicismo | búsqueda de explicaciones lógicas y racionales |
| cuántico | de calidad superior ("salto cuántico") | ?? |
| trabajo | trabajo físico | ... |
| energía | magia indetectable relacionada con el bienestar | ... |
| experimentar | probar | investigar científicamente |
| truco | plan malicioso para engañar | manera astuta de conseguir algo, un cálculo, un experimento |
| discriminar | segregar injustamente, maltratar | distinguir, identificar |
| degenerado | pervertido | que apenas satisface su definición, o dos estados con la misma energía (ups!) |
| radiación | algo peligroso y dañino | ondas electromagnéticas |
| ... | ... | ... |
El mayor peligro de este fenómeno no es que no nos entiendan, sino que entiendan otra cosa. La electrónica va a seguir funcionando, las vacunas van a seguir inmunizando, el cuerpo del conocimiento científico va a seguir creciendo independientemente de cómo le hablemos a la gente. Pero la divulgación del conocimiento científico es fundamental si pretendemos que la gente tome decisiones informadas, basadas en conocimiento obtenido por otra gente, pero que debe elaborar racionalmente por sí misma. Las decisiones van desde las consultas directas a la población, pasando por cuestiones personales o familiares, hasta la decisión de financiar proyectos o ramas de la ciencia que deben tomar autoridades que muchas veces no son especialistas. Es algo perfectamente posible, aunque difícil, porque la misma reflexión razonada es muchas veces superada por prejuicios, sentimientos y emociones. Pero yo confío en que la mayor parte de la gente es inteligente y capaz de razonar, independientemente de su nivel de educación.
16/04/2011
Feria del Libro
Esta semana estaré en la Feria del Libro, participando en las actividades del Instituto Balseiro en el Espacio Joven (al fondo, cerca de la entrada de Cerviño, ¡donde siempre hay menos cola que por Plaza Italia o Sarmiento!). Si quieren pasar a saludar, estaremos con demostraciones de ciencia y charlas institucionales del Balseiro. Yo estaré en las tardes/noches del jueves, viernes y sábado, y creo que también el domingo.
16/11/2010
Lo esencial es invisible a los ojos
Si estás en Bariloche el próximo viernes 19/11, venite a mi charla en el ciclo Cafés Científicos del Instituto Balseiro. Es en el Quincho del Personal del CAB, en Playa Bonita, a las 19:30 horas. Para todo público. Gratarola, obviamente. Si está despejado, además, observaremos la Luna por el telescopio.
El cielo estrellado, la Luna y los planetas, cúmulos de estrellas, nebulosas fluorescentes y galaxias lejanas, son hermosos espectáculos naturales que podemos disfrutar a ojo desnudo o con ayuda de telescopios. Pero nuestros ojos perciben sólo una pequeña parte del deslumbrante espectáculo electromagnético que emite el universo. Desde mediados del siglo XX, pero especialmente en las últimas décadas, sofisticados instrumentos, en tierra y en órbita, han comenzado a mostrar el universo oculto a la vista. Recorreremos algunos de estos descubrimientos, paseando por todo el espectro electromagnético.
El cielo estrellado, la Luna y los planetas, cúmulos de estrellas, nebulosas fluorescentes y galaxias lejanas, son hermosos espectáculos naturales que podemos disfrutar a ojo desnudo o con ayuda de telescopios. Pero nuestros ojos perciben sólo una pequeña parte del deslumbrante espectáculo electromagnético que emite el universo. Desde mediados del siglo XX, pero especialmente en las últimas décadas, sofisticados instrumentos, en tierra y en órbita, han comenzado a mostrar el universo oculto a la vista. Recorreremos algunos de estos descubrimientos, paseando por todo el espectro electromagnético.
24/01/2010
En el cielo las estrellas
Durante el año pasado me han preguntado muchas veces si teníamos las charlas de divulgación del AIA2009 en video. Bueno, ¡hoy les presento una edición especial de mi charla En el cielo las estrellas en video!. La tenemos disponible en DVD en la biblioteca del Balseiro, pero pueden verla en menor resolución aquí mismo o en YouTube. Por supuesto, pueden recomendarla a sus amigos, usarla en la escuela, como quieran... por favor, mencionen la fuente si la usan de alguna manera.
En el cielo las estrellas es una invitación a disfrutar de la astronomía como experiencia cotidiana, además de como ciencia. Es la astronomía que se puede hacer desde la calle, prácticamente sin instrumentos especiales. Es una manera de empezar a comprender nuestra posición en el universo.
La charla completa dura aproximadamente una hora. La he dividido en varias partes (de entre 5 y 10 minutos cada una) para que se la pueda disfrutar y distribuir mejor. ¡Que la disfruten!
Aquí abajo puede acceder a los videos directamente en el blog. Si quiere verlos un poquito más grandes, ábralos en YouTube...
En el cielo las estrellas es una invitación a disfrutar de la astronomía como experiencia cotidiana, además de como ciencia. Es la astronomía que se puede hacer desde la calle, prácticamente sin instrumentos especiales. Es una manera de empezar a comprender nuestra posición en el universo.
La charla completa dura aproximadamente una hora. La he dividido en varias partes (de entre 5 y 10 minutos cada una) para que se la pueda disfrutar y distribuir mejor. ¡Que la disfruten!
Aquí abajo puede acceder a los videos directamente en el blog. Si quiere verlos un poquito más grandes, ábralos en YouTube...
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