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06/06/2026

El universo en una pelota de fútbol

Hace 100 años, Edwin Hubble y su compinche el mulero Milton Humason, descubrieron que el universo se estaba expandiendo. Las implicaciones de este hallazgo fueron vastas y extraordinarias para la ciencia. Entre otras cosas, las ecuaciones de la Relatividad General preveían esa posibilidad, de manera que los físicos finalmente podían escribir una "ecuación de movimiento del universo", algo con lo que habían soñado durante siglos. 

Como el universo se está expandiendo, entonces en el pasado era más chico. Y, en el pasado remoto, mucho más chico, muy denso y caliente. Ese estado, a partir del cual se expandió el universo, se conoce popularmente como Big Bang, aunque naturalmente no se trata de una explosión. En una época temprana, muy caliente, el universo estuvo lleno de materia en forma de plasma y radiación de cuerpo negro (como si fuera el interior de una estrella). Al expandirse y enfriarse, en algún momento la temperatura bajó lo suficiente como para permitir la formación de átomos neutros, un evento que los cosmólogos llaman “recombinación” (no sé por qué re-). La radiación que llenaba el universo en ese momento empezó a viajar libremente y sigue existiendo, y hoy la observamos como un resplandor de microondas que llega uniformemente de todas partes del cielo.

Cuando uno piensa en ese universo primigenio, naturalmente, imagina que era mucho más chiquito que el actual. Sorprendentemente, en el momento de la emisión del fondo cósmico de microondas, no era taaaan chiquito. El fondo cósmico de microondas corresponde a una temperatura de unos 3 K (kelvins, no digan "grados kelvin"). Cuando se emitió, estaba a la temperatura de la superficie de una estrella, ponele 3000 K. Las longitudes de onda correspondientes son inversamente proporcionales a la temperatura (algo que se llama ley de Wien). O sea que la longitud de onda se estiró un factor 3000 ÷ 3 = 1000. Es decir, el universo era 1000 veces más chico. Si hoy es una esfera de 46 mil millones de años luz de radio, al terminar el Big Bang caliente tenía un radio 1000 veces más chico, o sea 46 millones de años luz. Todo el universo entraba de acá al cúmulo de Virgo. Chico, pero no tan chico. Pero antes, seguro, era todavía más chico. ¡En algún momento debe haber tenido el tamaño de una pelota de fútbol!  

¿En qué momento el universo tuvo el tamaño de mi globo del fondo cósmico del microondas, que es como una pelota de fútbol? El factor de escala, en este caso, es muchísimo más pequeño. Podemos calcularlo, y es:

22 cm ÷ 90 G años luz = 2 × 10-28

o sea que el universo era 500 000 000 000 000 000 000 000 000 de veces más pequeño que ahora. (Quinientos cuatrillones castellanos, por si quieren pronunciarlo, pero en palabras no dice más que el número.)

Ese sí es un universo muy chiquito, y por lo tanto muy temprano. ¿Cuándo fue? Para un tiempo tan temprano, los detalles dependen del modelo cosmológico que se use para hacer el cálculo, pero nos da más o menos unos

0.000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 1 segundos,

así que estamos en plena era de la inflación cósmica. ¿Y acaso no somos los campeones de la inflación, eh? 

¡Muchaaaachos! 


 


La última imagen es una composición que incluye las galaxias del cúmulo de Virgo con un verdadero par de galaxias que han chocado (Arp 147), y que dibujan un 10 en la constelación de la Ballena.

16/05/2026

La maraña cósmica

El mes pasado, el experimento DESI completó su programa de 5 años: hacer un mapa tridimensional del universo, mostrando dónde se encuentra cada galaxia alrededor nuestro, desde el Grupo Local hasta el confín más lejano. DESI ha sobrepasado con creces los surveys anteriores, con 47 millones de espectros de galaxias, que permiten ubicarlas en la tercera dimensión, en profundidad, que en el universo además corresponde a antigüedad.

El mapa cubre más o menos un tercio del cielo, y en la imagen de arriba nos muestra el universo visto "desde afuera". La Vía Láctea está en el centro, y las galaxias más lejanas están a 11 mil millones de años en el pasado. Los dos sectores sin datos son la "zona de exclusión", correspodiente a la banda de la Vía Láctea en el cielo. A una distancia intermedia hay una especie de anillo de menos densidad. No es que allí haya menos galaxias, sino que es una región de transición entre dos metodologías de observación, una para el universo cercano y otra para el lejano, y se produce ese defecto en la imagen. El mapa completo es tan detallado que hay que hacer un fuerte zoom para ver las galaxias individuales:

Y más aún: 

Como se puede apreciar a simple vista, las galaxias no están distribuídas uniformemente en el universo. Forman unos filamentos, una maraña, que parece una esponja, con grandes huecos vacíos. Lo que vemos en la imagen es gruesito en la dirección perpendicular al plano de la pantalla, de manera que muchas galaxias aparecen superpuestas y la espuma cósmica se desdibuja. Si se hace una rodaja finita, el mapa se ve así:

Esta textura esponjosa se conoce de hace tiempo, y la cosmología moderna es tan extraordinaria que se puede simular su formación, como en este trabajo reciente:

Poco después del Big Bang caliente, cuando el universo empezó a enfriarse, pero antes de que se formaran las primeras estrellas, las pequeñas fluctuaciones de densidad (del orden de una parte en 100 mil) se amplificaron por acción de la gravedad, que es una fuerza atractiva, y la materia se condensó en esta espuma cósmica. Las galaxias se formaron en las regiones más densas, y a partir de allí evolucionaron. El mapa de DESI servirá para entender cómo ocurrió todo, en particular el rol de la energía oscura (DESI significa Dark Energy Spectroscopic Instrument). Resultados preliminares sugieren que la energía oscura también evolucionó, como la densidad de materia, algo que nadie se esperaba. Veremos.

DESI está montado en el telescopio Mayall, un instrumento precioso con un espejo de 4 metros de diámetro, en el Observatorio Kitt Peak, idéntico al telescopio Blanco de Cerro Tololo en Chile (donde hay un survey parecido, llamado DES para confundir). Estaba medio subutilizado cuando lo visité hace ya 25 años, y DESI lo ha rejuvenecido. En el plano focal tiene un sistema complicadísimo, con cientos de miles de partes, entre ellas 5 mil robotitos minúsculos, que pueden moverse y activarse para capturar cada uno la luz de una galaxia individual y dirigirla a una fibra óptica que la lleva a un espectrógrafo. Los blancos se elijen, para cada dirección del cielo, en base a un survey previo (no espectroscópico) que contiene casi 3 mil millones de objetos, la mitad de los cuales son galaxias.


En el sitio de NoirLab, que operó el experimento, se pueden ver visualizaciones tridimensionales, incluyendo un viaje simulado a través del mapa.

DESI fue muy exitoso, y se ha prolongado su funcionamiento por dos años más. Se cubrirá un 20% más de cielo, y se volverán a visitar zonas ya observadas, para complementarlas con galaxias que quedaron sin observar. ¡Ampliaremos!

 


Las imágenes son del proyecto DESI en NoirLab.

La imagen simulada es del proyecto Colibre: Schaye et al., The COLIBRE project: cosmological hydrodynamical simulations of galaxy formation and evolution, MNRAS 548: stag375 (2026).

14/03/2026

Los puntitos rojos

Hace apenas cuatro años el Telescopio Espacial Webb comenzó su exploración del universo infrarrojo. Uno de sus principales objetivos es el estudio del universo temprano, hace más de 10 mil millones de años, cuando las galaxias eran jóvenes y el medio intergaláctico era muy distinto del actual. ¿Pero cómo va a observar el pasado? Lo pasado, pisado. El Webb es un telescopio, no una máquina del tiempo. 

Sin embargo, debido a que la luz se propaga a una velocidad finita, siempre observamos el pasado. Como la velocidad de la luz es enorme, esto carece de importancia cuando miro un paisaje, ya que lo veo tal como era hace un diezmilésimo de segundo. Pero cuando observamos un planeta ya lo vemos como era hace algunas horas. Y el universo es tan grande que, cuando el Webb observa esos majestuosos campos de galaxias lejanas, estamos viendo el universo de hace miles de millones de años.

Apenas empezó su campaña, como ocurre con cualquier instrumento revolucionario, aparecieron cosas novedosas e inesperadas. Una de ellas fueron los Puntito Rojos (Little Red Dots), que parecen salpicar el fondo de todas las imágenes profundas del Webb.

Los Puntitos Rojos no encajaban con ninguna expectativa: eran muy luminosos (lo cual sugería enormes masas estelares), muy abundantes, y aparecen en una época muy temprana. Parecía imposible tener "galaxias" tan masivas y tan jóvenes a la vez, ya que las galaxias enormes que vemos en la era actual del universo han crecido fusionándose sucesivamente, a partir de galaxias pequeñas. Y tan "rojas", porque estrellas rojas suele significar estrellas maduras. ¿Qué eran los Puntitos Rojos? No faltaron los medios sensacionalistas (incluso científicamente honestos, sólo que innecesariamente amarillos) que salieron con titulares del tipo "el Webb rompió el universo", o cosas por el estilo.

Una posible explicación de la enorme luminosidad de los Puntitos Rojos era, por supuesto, que se tratase de galaxias muy activas, tipo quasar, en las cuales un agujero negro central está destruyendo materia activamente y emitiendo una enorme cantidad de radiación. Es decir, la luminosidad observada no sería de estrellas, sino del núcleo activo, y la galaxia no necesitaba ser tan masiva como su potencia sugería. La principal objeción a esta explicación era que los quasars tuvieron su momento de gloria ya pasados los primeros mil millones de años de edad del universo. Para explicar la abundancia de Puntitos Rojos en épocas anteriores, lo que sabemos de los quasars parecía insuficiente (insuficiente en un factor 10, más o menos). Además, los Puntitos Rojos emitían muy poca radiación X y radio, comparados con los quasars.

Sorprendentemente rápido (en otros casos, estos misterios requieren décadas para resolverse satisfactoriamente) el panorama se está aclarando.Ya existe suficiente evidencia (principalmente en los espectros de cientos de Puntitos individuales) de que los Puntitos Rojos efectivamente son agujeros negros activos. Tal vez no súper gigantes (las mediciones apuntan a alrededor del millón de masas solares), pero que representan una fracción de masa, con respecto a las estrellas de sus galaxias, mayor que en la actualidad (porque las galaxias eran más chiquitas). También se ve que tuvieron un pico a los 900 millones de años post Big Bang, con menos actividad después y antes, pero que ya estaban allí a los 400 millones de años. La falta de radiación X y radio se debe a que están envueltos en densos capullos de gas ionizado, que recicla la radiación y explica todas las propiedades de sus espectros. En algunos de ellos se aprecia la nebulosidad que los rodea.

Además de la evidencia observacional, se hicieron simulaciones detalladas de los primeros cientos de millones de años del universo (sin nada adicional, los modelos de siempre), y las condiciones son adecuadas para que los primeros agujeros negros (de masas no mucho mayores a las estelares) crezcan de manera descomunal y se conviertan en supermasivos, ya que se encontraban en un medio muy rico en gas. En este gráfico se ve cómo crecen abruptamente (la escala vertical, correspondiente a la masa, es además logarítmica):

Nótese que la simulación corresponde a una época anterior a la que está observando el Webb: redshift veintipico, menos de doscientos millones de años después del Big Bang (creo que la galaxia récord actual está a redshift 14). No sé si el Webb llegará a observar este fenómeno, o si sólo podrá ver lo que está viendo, con estos súper agujeros negros ya formados y radiando como locos. Esto produjo un episodio relativamente breve llamado súper-Eddingon, en el cual la presión de la propia radiación puede disipar el material que la está produciendo. El universo en el que existían estas condiciones era muy distinto del actual: mucho más caótico y turbulento, con una población de estrellas de puro hidrógeno y helio distintas de las actuales (llamada Población III), y permitió la fusión de estos agujeros negros al colisionar y fundirse sus galaxias. La simulación muestra cómo muchas de estas estrellas (de cientos de masas solares) transicionan directamente a agujeros negros por acreción de masa, mientras la galaxia colapsa sobre ellos disparando además episodios de formación estelar y el crecimiento del agujero negro súper masivo:

En los próximos años, el Webb tal vez podrá observar evidencia de estos fenómenos, y se empezará a completar la imagen de los primeros mil millones de años del universo, sin romperlo.

 


Las fotos son de NASA/ESA/CSA/JWST (la primera es un recorte del CEERS, las otras son de los papers). 

El paper teórico es Mehta et al., Growth of light seed black holes in the early Universe, Nature Astronomy, 2026. (https://doi.org/10.1038/s41550-025-02767-5)

Los del Webb son:

Kocevski et al.,  The rise of faint, red AGN at z > 4: A sample of Little Red Dots in the JWST Extragalactic Legacy Fields, ApJ, 2025 (http://doi.org/10.3847/1538-4357/adbc7d)

Rusakov et al., Little red dots as young supermassive black holes in dense ionized cocoons, Nature, 2026. (https://doi.org/10.1038/s41586-025-09900-4)

Están apareciendo una cantidad de trabajos con observaciones y análisis de los Puntitos Rojos, que van completando el panorama. Por ejemplo, un paper de mi amiga Karina Caputi señala que podría tratarse de una diversidad de objetos: Not Just a Dot: The Complex UV Morphology and Underlying Properties of Little Red Dots, DOI 10.3847/1538-4357/adfa10.

14/02/2026

Un concilio de gigantes

En el mito griego hay dos guerras entre dioses: la titanomaquia y la gigantomaquia. La primera es la guerra contra los titanes, en la cual los olímpicos vencen a Cronos, que devoraba a sus hijos. Más de una vez hemos comentado algunos episodios. Después de derrotar a los titanes, Zeus y su familia lucharon contra los gigantes, también engendrados por Gea y Urano como los titanes, y establecieron el orden definitivo del cosmos, en el cual se desarrolla la historia humana. El mito de Piscis, que alguna vez hemos comentado es un episodio de esta teomaquia. Estas guerras en las que una generación de dioses se enfrenta a una anterior y la substituye son bastante comunes también entre otros pueblos europeos. Por ejemplo, en los pueblos nórdicos hay otro grupo de dioses que también se traducen usualmente como "gigantes", los jötunn, derrotados por los dioses de Asgard (el padre de Loki es un jötunn). En el sistema solar, tan poblado de dioses grecorromanos, tienen nombre de gigantes Encélado y Mimas, ambos satélites de Saturno (que es el titán Cronos). Pero en general pocos nombres de gigantes son familiares hoy en día.

Mucho más allá, a millones de años luz, nos rodean doce gigantes:

Circinus, Bode, Cigarro, Ojo de Gato, Ojo Negro, Maffei Uno, Maffei Dos, Moneda de Plata, Molinillo Austral, Centaurus A, IC 342, NGC 4945.

Algún lector desatento podrá creer que se trata de personajes mitológicos. Pero hacia el final de la lista hay unos nombres sospechosamente astronómicos. ¿NGC? ¿IC? ¿Esas no son galaxias? Sí, son. Y los nombres propios que las preceden también son galaxias que hemos visitado: Moneda de Plata es NGC 253, la galaxia de Sculptor. Molinillo Austral es Messier 83. Centaurus A es la galaxia peculiar NGC 5128. Y NGC 4945 es "la otra" galaxia de Centaurus.

Este Concilio de Gigantes fue identificado recién en 2014 por el astrónomo canadiense Marshall McCall. Forman un anillo a unos 12 millones de años luz, con muy poca dispersión hacia arriba y abajo del plano medio:

La Vía Láctea está un poquito corrida del centro del anillo. Y ambas galaxias grandes del Grupo Local, Vía Láctea y Andrómeda, también están en el plano del Concilio, formando una estructura plana que se llama Hoja Local. La evolución del Grupo Local y del Concilio de Gigantes parece haber sido conjunta en el pasado, cuando el universo era más pequeño, ya que las direcciones de sus rotaciones parecen estar más o menos alineadas, y son muy distintas de las correspondientes a galaxias más lejanas. Esta estructura achatada es precisamente lo que predicen los modelos de evolución del universo primitivo: una especie de esponja, con grandes vacíos separados por superficies de materia oscura, donde se forman las galaxias. La Hoja Local es una de las paredes del Vacío Local. Los grandes surveys de galaxias muestran que esta esponja filamentosa llena todo el universo. 

Entre las galaxias del Concilio hay varias muy activas, ya sea por su núcleo o por starburst, y nos bombardean con partículas subatómicas de gran energía. Son los rayos cósmicos ultraenergéticos que comentamos la semana pasada, que el Observatorio Auger (en la provincia de Mendoza) está finalmente caracterizando. Este mapa del cielo muestra cómo los rayos cósmicos extragalácticos parecen venir del Concilio de Gigantes. 

El cúmulo de Virgo también está en el plano de la Hoja Local, si bien bastante más lejos. Por esta razón muchas galaxias brillantes aparecen alineadas en el cielo. En la próxima "temporada de galaxias", en otoño, aprovechen a identificar desde nuestra perspectiva esta enorme estructura, que es uno de los ladrillos de todo el universo.
 


El paper de McCall es: McCall, A Council of Giants, MNRAS 440:405–426 (2014). La ilustración de las dos vistas del Concilio está basada en su Figura 3.

La primera foto es del Friso de la Gigantomaquia, del Altar de Pérgamon (CC BY-SA user Sailko, Wikimedia). 

La figura del los rayos cósmicos es de: Auger Collaboration, The Distribution of Ultrahigh-energy Cosmic Rays along the Supergalactic Plane Measured at the Pierre Auger Observatory, ApJ 984:123 (2025).  

La ilustración de las 14 galaxias es de Wikipedia, usuario Piquito Veloz. 

10/01/2026

La gran escala

«Si el universo se expande, ¿por qué es tan difícil conseguir lugar para estacionar?»
Apócrifo

Tengo un recuerdo falso: Woody Allen diciendo la frase del epígrafe. He buscado la fuente una y otra vez en la web, y si bien encontré cosas parecidas, la frase exacta no es ni suya, ni de sus personajes, ni de sus cuentos. Por un lado está, en Annie Hall, el personaje de Allen cuando es niño, atormentado porque la expansión del unvierso acabará por romperlo. Por otro lado, al comediante Steven Wright se le atribuye la frase "Dicen que el universo se expande. Eso debería ayudar con el tráfico", que es una noción parecida, pero no es lo mismo. Finalmente, hay una nota en The New York Times titulada "El universo se expande, ¿pero dónde estaciono?" Allí se reporta una conferencia de Saul Perlmutter después de recibir el Premio Nobel por descubrir la expansión acelerada del universo, en la cual comentó que la cosa más importante que acompaña a un Nobel es que le asegura un lugar reservado de estacionamiento en la universidad (algo que es muy valioso en Estados Unidos, parece). Perlmutter no hizo ninguna conexión entre ambas cosas, pero el autor de la nota las puso juntas en el título porque el contraste entre algo cósmico y una banalidad es chistoso.

Todas estas citas son parecidas, pero no iguales. Así que, desde hoy, la frase completa, tal cual la vengo repitiendo, debe atribuirse a mí:

«Si el universo se expande, ¿por qué es tan difícil conseguir lugar para estacionar?»
Guillermo Abramson

Más allá (o más acá) del chiste, esta cuestión surge una y otra vez, y la respuesta habitual es que el universo se expande "a gran escala". A "pequeña escala" hay otras fuerzas en juego que enmascaran la expansión. Como dice la mamá del niño Alvy en Annie Hall, «¡Brooklyn no se está expandiendo!» Los átomos de cloro y de sodio no se alejan entre sí en los cristales de sal; están sostenidos en sus posiciones por fuerzas cuánticas. Las estrellas de la Vía Láctea no trazan espirales crecientes, sino que se mueven en órbitas que conservan su tamaño. El sistema solar no se desarma. Los automovilistas quieren estacionar todos en el mismo lugar, y los sitios se agotan. 

Pero todas las fuerzas que gobiernan las interacciones entre los cuerpos que llenan el universo reducen su intensidad con la distancia: dónde dejo mi auto en el centro de Bariloche no afecta a los automovilistas de Mumbai, así que entre Bariloche y Mumbai debe haber algún sitio para estacionar. La gravedad misma, si bien tiene alcance infinito (uno sobre erre al cuadrado, y sin nada que la "apantalle") es imperceptible entre galaxias lejanas. Así que vemos, en el universo lejano, que todas las galaxias se alejan de nosotros a velocidades crecientes con la distancia, tal como descubrió Hubble hace casi 100 años.

Bueno, todo esto tiene sentido, hay mediciones, hay teoría. Pero ¿dónde empieza la "gran escala"? Vista desde la Tierra, la gran escala empieza con estas dos galaxias:


Son NGC 55, una galaxia pequeña, similar a la Nube mayor de Magallanes, y NGC 300, una espiral vista de frente, muy tenue. Ambas se encuentran en la constelación de Sculptor, junto al polo sur galáctico, pero bastante más cerca nuestro que la gran galaxia de Sculptor, NGC 253, que domina el llamado grupo de galaxias de Sculptor. NGC 55 se aleja de nosotros a 131 km/s, y está a 2 Mpc (megaparsecs, 6.5 M a.l.). La velocidad de expansión del universo correspondiente es 131 dividido 2, 65.5 km/s por Mpc. NGC 300 se aleja a 144 km/s, y está un poquito más cerca, 1.86 Mpc (6.07 M a.l.). El cociente da 77.4 km/s/Mpc. Ambos números son similares al parámetro de Hubble obtenido por diversas técnicas astrofísicas: 67 km/s/Mpc (usando las fluctuaciones del fondo cósmico de microondas) o 73 km/s/Mpc (usando supernovas, como Perlmutter). La diferencia parece pequeña pero es significativa, y como nadie sabe a qué se debe se la conoce por ahora como "tensión de Hubble". Es apenas una curiosidad que veamos la tensión de Hubble en las dos galaxias más cercanas en las que apreciamos la expansión del universo.

Así que la gran escala del universo empieza ahí: a 6 millones de años luz. Todo lo que está más cerca (las Nubes de Magallanes, la galaxia de Andrómeda, Messier 33, todas las enanas, Brooklyn, etc.) es "universo local", Alvy. 

 


Si la Vía Láctea estuviese en el medio de un gran cúmulo de galaxias (como el de Virgo), en lugar de formar parte de un "grupo" pequeño (el llamado Grupo Local), habría que irse más lejos (decenas de millones de años luz) para detectar la expansión del universo.  

22/11/2025

La evolución del universo

El universo está lleno de millones y millones de galaxias, abarcando trillones de estrellas y todavía más planetas. En uno de ellos (y posiblemente en muchos más) la materia que las mismas estrellas sintetizaron a lo largo de miles de millones de años está auto-organizada y es capaz de desafiar brevemente las leyes de la termodinámica. Pero el universo no fue siempre así: en una época remota, hace 13 mil millones de años, no había vida, ni planetas, ni estrellas, ni galaxias. Sólo materia y radiación llenando todo el espacio de manera uniforme. Y gravedad, que con su imparable atracción no tardó en disparar toda la organización y las estructuras que surgieron poco después. Entendemos buena parte del fenómeno, pero la física es una ciencia experimental, y tenemos que contrastar la teoría con las observaciones para entender cómo funciona el mundo. Por increíble que parezca, lo que ocurrió en aquel pasado remoto no es inaccesible. La velocidad finita de la luz nos asegura que todavía está ahí, a la vista de quien quiera observarlo. El primer vistazo lo tuvimos con los campos profundos del telescopio Hubble, completados progresivamente a lo largo de décadas, en exposiciones abrumadoras para cualquier astrofotógrafo (¡millones de segundos!). Pero la capacidad del Hubble es limitada para mostrar ese universo temprano, porque la expansión del universo ha estirado la luz de aquellas estrellas hasta la región infrarroja del espectro electromagnético. Recién el telescopio Webb nos está revelando la manera en que todo ocurrió. El primer equivalente a los campos profundos del Hubble fue completado este año: el survey COSMOS-Web. 

Es una imagen de ¡255 horas de exposición!, abarcando un campo relativamente ancho, de medio grado cuadrado en el cielo (como 3 lunas, esta imagen es sólo una partecita de 6 por 6 minutos). Los objetos fotografiados cubren un rango increíble de distancias, desde estrellas en nuestra propia Vía Láctea, hasta otras galaxias a miles de millones de años luz de nosotros. Las estrellas se distinguen fácilmente por las puntas producidas por la difracción de la luz en el peculiar diseño del espejo del Webb:

Vemos que las galaxias aparecen agrupadas en racimos, donde interactúan y chocan:

Pero a pesar de la inmensa cantidad de galaxias, vemos que hay regiones muy oscuras, con enormes vacíos que permiten ver sin obstrucción las pocas galaxias en esa línea visual, y detrás de ellas la oscuridad de la noche:

La imagen del Webb, tomada en la región de ondas largas, infrarrojas, de la luz, está complementada por una imagen hecha en el otro extremo del espectro, en rayos X:

El halo violeta que impregna esta imagen viene del tenue gas supercaliente que llena el espacio entre las galaxias y los cúmulos de galaxias. La imagen completa tiene 166 megapixels, y provee una rica población de galaxias que dará trabajo durante años para seguir comprendiendo el proceso dinámico que formó la estructura del universo a lo largo de su existencia.

 


La imágenes son de NASA/ESA/CSA/Webb/Chandra/XMM-Newton. El primer resultado del proyecto está en el paper Toni et al., The COSMOS-Web deep galaxy group catalog up to z = 3.7, A&A 697 (2025)  https://doi.org/10.1051/0004-6361/202553759

La imagen completa de NIRCam está en este link, y la de MIRI en este. Son gigantes, ojo. Hay un mapa interactivo aquí, con el catálogo, espectros, todo:

25/10/2025

El pasado distante

Creemos entender que las fluctuaciones que vemos en el fondo cósmico de microondas, con puntos más fríos y más calientes en el plasma que llenaba el universo apenas 380 mil años después del Big Bang, dieron lugar a los primeros cúmulos de galaxias, que siguen existiendo 13 mil millones de años después. Esas primeras galaxias son tenues y su luz está extremadamente corrida hacia las longitudes de onda largas por la expansión del universo, por ser tan antiguas. Nunca habíamos podido estudiarlas, porque se necesita un telescopio enorme e infrarrojo. Y precisamente para hacerlo se construyó el telescopio espacial Webb, como hemos contado. Un paper reciente muestra imágenes tomadas como parte de un survey llamado GLIMPSE, uno de los tantos que están explorando esas primeras luces. GLIMPSE fue diseñado para hacer observaciones muy largas, a tavés de varios filtros, valiéndose además del efecto amplificador natural que producen grandes cúmulos de galaxias más cercanos, que actúan como lentes gravitacionales enfocando la luz de galaxias aún más lejanas. Se pretende alcanzar la magnitud 30.6 en varias bandas infrarrojas, que equivale a un brillo 10 mil millones de veces menor que la estrella más tenue visible desde un sitio oscuro. A los especialistas les interesan unos mínimos puntitos rojos, visibles en la siguiente imagen, pero los aficionados quedamos boquiabiertos con la foto entera:

Esta es la región central del cúmulo de galaxias Abell S1063, un súper mega monstruo galáctico que se encuentra a 4500 millones de años luz de nosotros. Todas las galaxias blancuzcas que vemos en esta imagen forman parte de Abell S1063, incluso la gigante del centro, cuya luz parece englobar a muchas de las otras. Este cúmulo es el que funciona como lente gravitacional, ayudando a amplificar la luz de galaxias más distantes. Como es una lente natural, la imagen de estas galaxias lejanas resulta distorsionada, y las vemos formando una multitud de arcos rojizos, bien ordenaditas en torno al cúmulo de galaxias blancas. Este campo ya había sido estudiado por el telescopio Hubble, como parte del programa Frontiers. Hoy las imágenes del Hubble, que nos deslumbraban hace 10 años, nos parecen pobretonas; fíjense cuánta menos sensibilidad tiene:

Tuve que achicar la imagen del Webb para insertarla en esta página, pero voy a mostrar algunos recortes para que se vea la riqueza del campo de galaxias que se ve detrás del cúmulo. Vean qué gran distorsión presentan estas galaxias rojas (sus formas verdaderas no deben ser muy distintas de las blanquitas): 

Este es otro recorte, donde vemos un montón de galaxias del cúmulo y las distorsionadas detrás: 

Este es otro. Se puede ver que algunas de las galaxias rojas tienen mucha estructura, con globulitos y cositas, que son regiones de activa formación estelar:

Pero lo que realmente les interesa a los astrónomos de GLIMPSE es la multitud de puntitos aislados, que salpican todo el fondo en estas imágenes. Esas son las galaxias realmente lejanas, las que están en la infancia del universo. Las imágenes que estudian ellos son mucho menos glamorosas:


Esta imagen no es tan llamativa como la "foto" de Abell S1063, pero es el tipo de análisis que ellos pretenden hacer. Los cuadraditos de arriba son imágenes de algunas de las galaxias lejanas, esos puntitos que salpican el fondo de la imagen completa. El gráfico de abajo muestra la magnitud a distintas longitudes de onda (¡fíjense que son magnitudes del orden de 31!). Las magnitudes disminuyen hacia la izquierda (con unos picos superpuestos, que no importan). La curva roja (¿o es marrón?) se interrumpe bruscamente un poco a la izquierda del medio, y la violeta llega bastante más a la izquierda, bajando suavemente. Ese comportamiento es el que permite calcular el valor del parámetro z que muestran allí, y que es enrojecimiento de la luz: la galaxia "marrón" tiene z = 16.4. La luz que vemos de ella está estirada un factor de 15 veces con respecto a cuando se la emitió: así el ultravioleta queda convertido en infrarrojo. De acuerdo al modelo de expansión del universo, esa galaxia se encuentra a 35 mil millones de años luz de nosotros. Esos fotones llevan viajando 13500 millones de años; se emitieron cuando el universo tenía poco más de 200 millones de años de edad, y era muy distinto que ahora. La galaxia "violeta", que tiene una magnitud similar, en cambio, es una "colada", ya que su z = 4.8 delata que el universo ya tenía más de mil millones de años de edad cuando emitió su luz. 

A medida que se acumulen observaciones de estas galaxias, estas curvas de luz permitirán calcular a qué ritmo estaban formando estrellas, cuánto polvo tenían ya en el espacio entre ellas, cuántas hay de cada tipo, cómo se organizaban en el espacio, etc. GLIMPSE y otros surveys permitirán entender cómo surgieron las primeras galaxias y cómo se organizaron, para llegar a ser como las que vemos a nuestro alrededor, donde hay planetas capaces de albergar vida. 

 


El paper es: Kokorev et al., A Glimpse of the New Redshift Frontier through AS1063, ApJ Lett 983:L22 (2025). Es open access, pero bastante técnico; lo mejor es la foto, que en el paper ni siquiera aparece. De allí tomé la ultima imagen. La foto a todo color es del sitio de ESA, y es de NASA/ESA/JWST, y la del Hubble es de NASA/ESA/Hubble.

19/07/2025

El verdadero día de pi

En Estados Unidos se puso de moda celebrar el Día de Pi el 14 de marzo, porque ellos escriben las fechas al revés del resto del mundo, 3/14. Por supuesto, la celebración se extendió a otros países, de puro copiones. Pero 14/3 no tiene nada que ver con pi. Es mucho mejor hacerlo el 22 de julio, porque se escribe como corresponde: 22/7. Y como fracción, 22/7 = 3.142857... (periódico), que realmente es un valor cercano a pi = 3.1415926... Así que esta semana, celebremos el verdadero Día de Pi.

Ya hemos hablado sobre los decimales de pi, y sabemos que, a diferencia de 22/7, que tiene 6 decimales que se repiten, los decimales de pi no se repiten nunca. Vayan a leer esa nota y vuelvan, yo espero acá.

Más allá de que el desarrollo decimal de pi es infinito, ¿cuántos decimales de pi necesitamos realmente, en el mundo real? Sorprendentemente menos que los que imaginamos. Para la Biblia, pi vale 3. Es una aproximación medio grosera, pero a veces es suficiente. 22/7, la fecha de esta semana, es mucho mejor, ya que difiere de pi en menos de un 0.5%. En la escuela usábamos 3.1416, o incluso 3.14159, que tienen un error de menos de un milésimo por ciento. Los que seguimos carreras científicas, cuando aprendimos a programar, supimos que los números reales están representados, en la computadora, de manera aproximada. Y que cuando necesitábamos mucha precisión teníamos que usar lo que se llama "doble precisión", que nos asegura 16 decimales. Pi en doble precisión vale:

 pi = 3.14159265358979

¿Serán suficientes? Veamos.

Si calculamos la circunferencia de la Tierra usando pi en doble precisión, el error es de menos de 0.04 micrones. ¡Micrones! El error que produce la existencia del relieve terrestre, con montañas y valles, es mucho más. 

El error será mayor si queremos describir un círculo más grande. Por ejemplo, la órbita de la Tierra, si suponemos que es circular. Usando pi en doble precisión, el error en la longitud de la órbita es de un poquito menos de un milímetro. ¡Sigue siendo una buenísima aproximación! 

¿Qué pasará con un círculo del tamaño del sistema solar? Si queremos hacer viajes interplanetarios, por ejemplo, ¿podemos usar pi con doble precisión en los cálculos? En una circunferencia del tamaño de la órbita de Neptuno (unas 30 unidades astronómicas), el error es de unos 3 cm. No está mal. Vale decir, la NASA, para aterrizar una nave en un planeta, cosa que hacen con precisión de algunas decenas de metros, no necesita más que doble precisión.

Vayamos a un círculo más grande. Vayamos, directamente, al círculo más grande posible, con un radio de 46 mil millones de años luz, que es el radio del universo visible. Me da un error de menos de un milésimo de año luz. Son 3 mil millones de kilómetros, que parece mucho, pero es menos que el tamaño del sistema solar ¡en todo el universo!


 Feliz día de pi.

12/07/2025

Doce cosas que (tal vez) no sabías sobre el Big Bang

Continuando con la serie de Doce cosas, aquí les traigo la posta sobre el Big Bang. Por ahora tenemos: Doce cosas que (tal vez) no sabías sobre el Sol, Doce cosas que (tal vez) no sabías sobre las constelaciones, y la nueva de hoy. 

1. El Big Bang no es una explosión. La expresión fue inventada por un opositor a la teoría para referirse al estado inicial del universo de manera despectiva. Pero un nombre marketinero nunca muere, por más inexacto que sea. El Big Bang no es una explosión, es el estado denso y caliente del universo primitivo.

2. El Big Bang ocurrió en todos lados. Siempre se lo representa como una explosión ocurriendo ahí, en algún lugar del espacio, tal vez con la silueta de Neil deGrasse de espaldas a nosotros como testigo privilegiado. Pero el Big Bang no fue una explosión, y no ocurrió en un lugar del espacio. Todo el universo era denso y caliente, y se expandía rápidamente. Todo. El Big Bang ocurrió aquí, entre la tecla F y la tecla H de mi teclado, por ejemplo.

3. Tres físicos entran a un bar... Un cura belga, un aviador soviético y un señor del país anteriormente llamado Holanda, fueron los pioneros de la teoría, que nació incluso antes de que Edwin Hubble encontrara la primera evidencia de que el universo se estaba expandiendo. Explorando las consecuencias de la teoría de la relatividad de Einstein, el padre Georges Lemaître llegó a la conclusión de que el universo tenía que estar expandiéndose, y en una reunión mundial de astronomía lo convenció a Hubble de que usara su recientemente descubierta técnica de medir la distancia a las galaxias para explorarlo. Jugó también un rol fundamental Willem de Sitter, que en la Holanda neutral durante la Primera Guerra Mundial hizo de nexo entre los físicos alemanes y los aliados. Se escribía con Einstein mediante postales, ya que habían descubierto que la censura bélica no las revisaba como hacían con las cartas. De Sitter fue un defensor de la constante cosmológica como causante de la expansión, una idea similar a la de la inflación cósmica y la energía oscura. Por su parte, Alexander Friedmann encontró la ecuación de movimiento del universo, es decir la manera en que el universo se expande. La solución de la ecuación de Friedmann, para el caso de una métrica plana (la que favorecen las observaciones actuales), se llama universo de Einstein-de Sitter. Volviendo de su luna de miel, en una estación de tren, Friedmann compró una pera, la comió sin lavarla, y se murió.

4. Si el universo se estaba expandiendo, como sugería el descubrimiento de la recesión de las galaxias y describía la teoría general de la relatividad, en el pasado tenía que haber sido más chico. Y en el pasado lejano, muy chico, y caliente (el Big Bang). Un objeto caliente, brilla. Y el brillo emitido por ese universo caliente primigenio todavía debería estar entre nosotros. Otro físico soviético, George Gamow, predijo su existencia en los años 30's y calculó en qué región del espectro electromagnético debía estar. Esa radiación, en la frecuencia de las microondas, recién fue observada tres décadas después, en los 60's, por Arno Penzias y Robert Wilson. El descubrimiento de este fondo cósmico de microondas fue casual, mientras calibraban una antena para probar las primeras comunicaciones vía satélite. Tenían una "estática" que no lograban eliminar, ni siquiera después de rasquetear lo que llamaron "material dieléctrico blanco" que las palomas depositaban en el interior de la antena. Era tal como lo habían predicho 30 años antes. A veces las cosas llevan tiempo.

5. El tamaño del  universo. Uno suele imaginar que el universo era súper chiquito en ese estado denso y caliente original. En algún momento, efectivamente, fue muy chiquito. Pero en el momento en que los fotones del fondo cósmico de microondas empezaron su viaje, un evento que los astrónomos llaman recombinación, no era tan chiquito. Medía unos 40 millones de años luz de radio, como de acá al cúmulo de Virgo. No había estrellas ni galaxias, sólo una inmensa masa (1083 átomos) de hidrógeno y helio a unos 3000 grados, llenando todo el universo de manera pareja y uniforme. Esto fue cuando el universo tenía 380 mil años.

6. Antes sí, fue mucho más chiquito y más caliente. En algún momento la temperatura fue la adecuada para que ocurrieran reacciones nucleares, como en el centro de las estrellas. El mismo George Gamow, junto con su alumno Ralph Alpher, en la década del 40 calcularon la física nuclear en ese estado, y encontraron que cuando el universo tenía 3 minutos de edad se formaron los núcleos de los átomos primordiales: hidrógeno en un 75%, 25% de helio, y muy poquito deuterio, helio-3 y litio. Gamow, que era muy chistoso, incluyó entre los autores a Hans Bethe, sin decirle nada, para que la lista de autores fuera Alpher, Bethe, Gamow, que suenan como las primeras letras del alfabeto griego. El trabajo, publicado en 1948, quedó inmortalizado como el paper alfa-beta-gamma. 

7. ¿Quién mide la edad del universo? ¿Hay algún reloj cósmico donde se pueda leer el número? No. La edad del universo no se mide, se calcula, usando una teoría matemática que incorpora todo lo que sabemos sobre la evolución del universo: la relatividad general, que describe la dinámica del espacio-tiempo, y la teoría cuántica de campos, que describe lo que le pasa a la materia. Es un modelo complicado, no son cuatro ecuaciones como la teoría del campo electromagnético de Maxwell. Y tiene un montón de parámetros, que hay que obtener de mediciones. Usando todo junto, teoría y mediciones, se calculan los demás parámetros, entre ellos la edad del universo. Hacia mediados de la década de 1990 los cálculos llevaban semanas de cómputo. Y entonces un chico argentino genial, Matías Zaldarriaga, físico de la UBA, en su trabajo de doctorado inventó un nuevo método de cálculo, que redujo el tiempo a minutos. Hoy en día podés correr tu propio cálculo en segundos, online, en servidores de la NASA: CAMB.

8. La principal fuente de datos para parametrizar el modelo es el mencionado fondo cósmico de microondas. Como las microondas no penetran bien la atmósfera terrestre (las absorbe el vapor de agua), recién en la Era Espacial tuvimos buenos datos cubriendo todo el cielo. Hubo tres generaciones de satélites: COBE, WMAP y Planck, cuyos datos finales se publicaron en 2018, casi 100 años después de que Einstein publicó la teoría. Los datos medidos por Planck tienen enorme sensibilidad y resolución espacial, y muestran que las microondas cósmicas viene de todas direcciones con asombrosa uniformidad. Los astrónomos las caracterizan como una temperatura, que resulta ser de 2.725 K (270 grados Celsius bajo cero, reíte de la ola polar). La diferencia entre los puntos un poquito más calientes y los más fríos es de una parte en 100 mil. El satélite Planck logró que la cosmología, que era un ciencia en la que los errores de medición eran por ejemplo un factor 2, alcanzara una precisión comparable a cualquier ciencia de laboratorio.

9. La uniformidad de la temperatura del fondo cósmico de microondas planteaba varios problemas. Imaginen que medimos la temperatura de todos los mates que se están tomando en este momento en la Argentina, y que nos da que todos ellos están a 75.324 °C, con precisión de un milésimo de grado. ¡Sería rarísimo! ¿Cómo puede ser, si están lejos cada uno del otro, no están en contacto, los preparó distinta gente, calentando el agua de distintas maneras, etc? Bueno, era algo así con el fondo cósmico de microondas. Tenía que haber un mecanismo físico que lo explicara. En la década de 1980 se propuso una teoría para resolver este "problema del horizonte" y otros: la inflación cósmica. La inflación, además, hizo un puñado de predicciones, casi todas las cuales fueron verificadas mediante observaciones, en particular las de Planck. Así que hoy en día la inflación forma parte del modelo cosmológico, aunque todavía hay cosas que no terminan de definirse.

10. Si el universo se hubiera originado como imaginaron Lemaître, Friedmann, Gamow, etc, en el instante inicial habría tenido tamaño nulo, densidad infinita y temperatura infinita. Esa situación se llama singularidad, y es medio imposible de tragar. Una magnitud física no puede ser realmente infinita. Aunque mucha gente sigue creyendo que ese origen singular es parte de la "teoría del Big Bang", es una creencia que atrasa 40 años. La inflación es un mecanismo que probablemente permite evitar la singularidad, y los datos de Planck apoyan el hecho de que no la hubo: la temperatura no llegó ni cerca de la llamada "escala de Planck", y mucho menos de infinito. Hay que decir que, aparte de que hay detalles que no se entienden, la inflación no es la única teoría posible para describir ese estado inicial del universo. Otro físico argentino, Jorge Pullin (este es del Balseiro), es uno de los autores de una de las alternativas, llamada Loop Quantum Gravity, que los seguidores de la sitcom The Big Bang Theory recordarán como la teoría en que se puso a trabajar Sheldon cuando se desencantó de la Teoría de Cuerdas. 

11. Así como existe un fondo cósmico de microondas, debería haber un fondo cósmico de neutrinos, producidos en las reacciones nucleares de la nucleosíntesis primordial, a los 3 minutos de edad del universo. Los neutrinos son de por sí muy difíciles de observar, ya que interactúan muy poco con el resto de la materia. Estos neutrinos, además, debido a la expansión del universo, tendrían hoy en día una energía pequeñísima (del orden de 0.000001 a 0.0001 electronvolts, para los que saben). Pero bueno, tal vez en el futuro alguien descubra cómo observarlos. Por ahora, existen apenas algunos indicios indirectos de su existencia.

12. Después de la recombinación pasaron millones de años hasta que se formaron las primeras estrellas. Millones de años nos parece mucho a nosotros, pero para el universo no es tanto. Se formaron las primeras estrellas, de puro hidrógeno y helio, los primeros agujeros negros gigantes, y las galaxias, entre ellas la Vía Láctea. Sí, la Vía Láctea es casi tan antigua como el universo, si bien evolucionó fusionándose con otras galaxias, por supuesto. Los cúmulos globulares, en particular, tan lindos de ver en el telescopio (Omega Centauri, 47 Tucanae, etc), son tan antiguos como el universo. El Sol, el sistema solar y la Tierra no son tan antiguos. Ya habían pasado generaciones de estrellas, que enriquecieron la materia de la galaxia con elementos pesados, cuando se formó el Sol, y al mismo tiempo la Tierra, en la cual muy poquito después algunas moléculas desafiaron la segunda ley de la termodinámica y se organizaron para vivir y reproducirse. La vida comenzó en la Tierra hace tal vez 4000 millones de años. No es tan antigua como el universo, pero es una fracción significativa de su existencia. Así de insignificantes como somos en la inmensidad del espacio cósmico, no somos insignificantes en la historia del universo.

13. Yapa: en la "estática" que escuchamos entre dos estaciones de radio, o entre dos canales de televisión (modelos antiguos, donde se pueda sintonizar entre estaciones), más o menos un 0.5% son fotones de la época de la recombinación. Hacelo, escuchalo: es una reliquia del universo bebé. Lo conté una vez aquí, y hace poco hice la cuenta de otra manera en el curso de Astrofísica para físicos curiosos en el Balseiro. Tal vez lo vuelva a contar.  

Les recuerdo las otras dos notas con Doce cosas que (tal vez) no sabías:

Doce cosas que (tal vez) no sabías sobre el Sol.

Doce cosas que (tal vez) no sabías sobre las constelaciones. 

¡Ya van tres docenas!



En el gráfico final, las flechas horizontales están a escala, a diferencia de lo que ocurre en las representaciones más habituales de la historia del universo, como la de aquí abajo, que estudiaremos otro día. La dirección vertical, en cambio, no está en escala: entre el extremo izquierdo (la recombinación) y el derecho (el universo visible) hay un factor 1100 de escala. 


15/02/2025

El día que descubrimos el universo

El 30 de diciembre de 1924 comenzó la 33a Reunión de la American Astronomical Society, en Washington, DC. En la mañana del último día de la reunión, 1 de enero de 1925 (se acaban de cumplir 100 años), se llevó a cabo una sesión conjunta con los matemáticos y los físicos que estaban participando de la simultánea conferencia de la American Association for the Advancement of Science. Se esperaba una charla de Arthur Eddington, sobre Evolución Estelar (Eddington estaba escribiendo su tratado sobre el tema), pero tuvo que regresar a Inglaterra. En su lugar, Henry Norris Russell improvisó un sumario de su propio trabajo en el área. Lo siguió una presentación del polígrafo Archibald Henderson: ¿Es el universo finito? Ambas presentaciones suscitaron una animada discusión entre los presentes. 

A continuación, Russell leyó una presentación de Edwin Hubble, del Observatorio de Monte Wilson, que no había podido asistir (imagino que viajar en tren de California a Washington en pleno invierno no era el mejor plan). Un resumen del trabajo apareció en la revista Popular Astronomy, reportando que la distancia a la "nebulosa espiral" de Andrómeda (Messier 31) y a la del Triángulo (Messier 33) era de 285000 pársecs, un millón de años luz:

Este resultado las ponía definitivamente fuera de la Vía Láctea, cuyo tamaño había medido Harlow Shapley, que aparece allí mencionado. Shapley y Eber Curtis (los marqué a los dos, y a Russell, en la foto del congreso) habían protagonizado en el Museo Smithsoniano, en 1920, el que se llamó Gran Debate, acerca de la naturaleza de estas "nebulosas espirales". Shapley sostenía que eran parte de la Vía Láctea, y que en el universo no existía más que nuestra Galaxia. Curtis, en cambio, decía que podían ser sistemas equivalentes a la Vía Láctea, muy lejanos, verdaderos "universos isla". El trabajo de Hubble zanjó la cuestión: las nebulosas espirales eran galaxias como la nuestra, y dada la cantidad que se veían en los telescopios, muchas de ellas pequeñitas, resultaba evidente que el universo era millones de veces más grande que lo que se creía.

Hubble había empezado a usar el telescopio de 100 pulgadas, el mejor del mundo, para estudiar las "nebulosas espirales", y fue el primero en poder fotografiar estrellas individuales en ellas. Rápidamente descubrió varias novas. Pero el 6 de octubre de 1923 descubrió que una de las estrellas no era una nova, sino que era una que ya había fotografiado dos días antes. ¡Era una estrella variable! Existen estrellas variables, las cefeidas, que cambian de brillo de manera regular, como un reloj, y del período de oscilación se puede calcular la luminosidad intrínseca, y por lo tanto la distancia. ¡Era un golazo! Uno puede imaginarse la emoción del tipo cuando, con tinta roja y mano temblorosa,  tachó la N de nova y escribió VAR!, sobre la placa de vidrio de la foto:

Hubble observó su cefeida durante un período entero y calculó la distancia. No vayan a creer que se guardó el descubrimiento más de un año sin decir nada. Por ejemplo, así se lo contaba por carta a Shapley, que era el experto mundial en cefeidas, el 19 de febrero de 1924:

Shapley tuvo que rendirse a la evidencia. La astrónoma Cecilia Payne estaba en su oficina cuando recibió la carta, y contó que Shapley le mostró las dos páginas exclamando "Acá está la carta que destruyó mi universo". El 26 de febrero Hubble se casó y se fue de luna de miel a Europa por tres meses. Apenas volvió, la misma noche, regresó al Observatorio para seguir midiendo cefeidas en M31 y M33. En los meses que siguieron, a medida que tenía cada vez más datos, se lo fue contando a todo el mundo. Russell, que se enteró del descubrimiento a través de James Jeans en Inglaterra (!) lo alentó a que fuera a Washington, o al menos que mandara el paper, así lo presentaba para un premio de 1000 dólares de la AAAS. Se lo dieron, obvio (son como 20000 dólares de hoy). Incluso antes de la reunión, el 23 de noviembre de 1924, la noticia del descubrimiento salió publicada en una notita en el New York Times:

Al principio, nadie sabía cómo llamarlas. "Sistemas estelares", "mundos", "universos", "nebulosas anagalácticas", "nebulosas no galácticas", "nubes estelares", "nebulosas cósmicas", "universos isla". Hubble prefería "nebulosas extragalácticas". Pero el nombre marketinero vino del que más había perdido, el mismísimo Shapley: «quiero sacarme de encima las palabras universo y nebulosa... así que las llamaré "galaxias"». Hace apenas 100 años, el 31 de diciembre de 1924, el universo tenía una sola galaxia, la nuestra, la Vía Láctea, la Galaxia con mayúscula. El 1 de diciembre de 1925, descubrimos un universo lleno de galaxias.

 


El informe sobre la reunión está publicado en Popular Astronomy, números 323 y 324, marzo de 1925, con resúmenes de varios trabajos presentados. La nota de Hubble está en la página 252 del número 324. La foto de los participantes está justo en medio. ¡Noten que hay varias mujeres! (más que en el congreso Solvay de 1927, por ejemplo).

En la interesante conferencia de Henderson, leemos: Recent investigations, reported by Curtis, indicate that the spiral nebulae are isolated stellar systems, at least a hundred million light-years away. Shapley was the first to point out and insist upon the significance of the systematic recessional motions of the spiral nebulae. [...] If, as now appears probable, the spirals are isolated stellar systems, this recession must be explained, either as a wholesale error or else as a relativistic effect. Era un tema álgido también para los físicos y los matemáticos.