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18/10/2014

When the Moooon is in the seventh hoooouse...


Hace un par de semanas comenté que durante el eclipse lunar del 8 de octubre podríamos ver al planeta Urano alineado con la Luna (y la Tierra, y el Sol). Cuando mostré en Facebook las fotos del eclipse alguien preguntó: "¿Por qué se ve Urano, que brilla con magnitud 6 y es invisible a simple vista, pero no se ve ninguna otra estrella?" La foto en cuestión es ésta:


Urano se ve claramente, si bien chiquito, en la foto de resolución completa. Tuve que achicarla para poder mostrarla en la Web. Así que hice un circulito en la posición del planeta y copié en alta resolución el detalle del planeta, que ostenta su color celeste (¿cian?) característico. Ahora bien: inclusive en la foto reducida, sí se ven otras estrellas. Hay una cerquita y a la derecha/abajo de la Luna, y otra un poco más lejos, a la derecha/arriba. Se ven, de hecho, mejor que Urano, así que deben ser estrellas de mayor magnitud. Hay inclusive una tercera. Acá están, a ver si se ven mejor acomodando un poco los tonos:


Es cierto que no hay ninguna estrella bien brillante. La Luna se encontraba en la constelación de Piscis, como corresponde a una Luna llena primaveral. ¡Y las estrellas de Piscis son muy tenues! Las dos principales que vemos aquí, Épsilon y Delta, son estrellas de cuarta magnitud. La estrella señalada como HD4628 es de sexta magnitud, similar a Urano. Es notable que lleguen a verse con el farol de la Luna llena tan cerca. Piscis es una constelación muy grande pero sus estrellas más brillantes apenas superan la cuarta magnitud. Lo que sí está bueno es el mito de Piscis, que conté hace algún tiempo...

Dije que la Luna estaba en Piscis, como corresponde a una Luna llena primaveral. ¿Por qué? Porque la Luna llena ocupa en el cielo la posición opuesta al Sol. Y recién comenzó la primavera (austral) así que la Luna aparece apenas pasada del equinoccio vernal: el punto del cielo que ocupa el Sol en el equinoccio opuesto, el de marzo. En la foto el punto vernal ya estaba fuera del cuadro, bajo el horizonte, así que lo simulé en Stellarium una hora y media antes, mostrando la constelación de Piscis entera:


El punto vernal, que es la intersección del ecuador y la eclíptica, está señalado. Allí estará el Sol el 21 de marzo, y la Luna llena estará del otro lado del cielo. La constelación inmediatamente a la derecha de Piscis, hacia el Oeste, es Aries. Hace un par de miles de años el punto vernal estaba en Aries, por lo cual hasta hoy a veces se lo llama primer punto de Aries. Un lento bamboleo de la Tierra (la precesión de los equinoccios) lo ha llevado a Pisics. Y dentro de miles de años entrará en la constelación siguiente hacia el Este: Acuario. A pesar de lo que decían los hippies en la década de 1960, esta "Era de Acuario" no comenzará sino hasta dentro de miles de años. Y no tiene nada que ver con la Luna en la séptima casa, ni con la alineación de Júpiter y Marte, ni todas esas cosas que dice la letra de la canción inicial de la ópera rock Hair, de donde tomé el título de esta nota... El influjo mágico de la Era de Acuario es una fantasía total, sólo tolerable en una obra musical, pero el punto vernal es bien real, y es probablemente el punto del cielo más importante en muchísimas astronomías tradicionales, marcando ya sea el comienzo del año o importantes festivales de muchas culturas. Es como la coordenada inicial del viaje anual del Sol. Nuestro calendario no comienza allí debido a la reforma Gregoriana. Pero estamos hablando de la Luna, no del Sol, así que no diré más.

Las fotos están muy lindas, pero el ojo no ve exactamente igual que la cámara fotográfica. El cerebro tiene una enorme capacidad de compensar la percepción de las partes más oscuras y las más brillantes de un campo visual, lo que se llama rango dinámico. Viendo el eclipse con nuestros propios ojos podíamos distinguir el paisaje y la superficie de la Luna con mejor nitidez que en las fotos de aquí arriba. Puede lograrse un efecto fotográfico similar combinando fotos de distintas exposiciones. Me salió razonablemente bien, así que lo muestro. Aquí está mi eclipse andino HDR:


La Luna se ocultó tras el cerro López a las 6:40, cuando ya clareaba por el Este. Esta composición de dos momentos finales de nuestro eclipse, separadas por pocos minutos, muestra el dramático cambio de luz que se produce al amanecer: el color de la nieve cambia de celeste a rosado. El color rosa se debe, claro está, a la luz del Sol filtrada por la atmósfera terrestre. Este paso a través del aire le dispersa los colores azules, y la luz se vuelve roja o anaranjada. Como la Luna eclipsada se encuentra justo ahí atrás, esa misma luz enrojecida es la responsable de iluminar tenuemente la parte eclipsada (¡aun con el Sol oculto!), como se ve en las fotos, y también a simple vista. Tal como hemos comentado en más de una ocasión, es la luz de todos los amaneceres y los atardeceres del mundo a la vez.

Tuve el gusto de observar este eclipse acompañado por unos cuantos de los chicos ganadores de la Beca IB para alumnos de secundaria (y por sus profes acompañantes y varios de los organizadores del evento), ¡así que aprovecho para agradecerles que se hayan levantado tan temprano para venir a ver el hermoso espectáculo!


Las "casas" del cielo son un concepto de la astrología, muy mal definido como todas las cuestiones de la astrología. Así que ni vale la pena abundar. Pero esa Luna llena al amanecer estaba más o menos en la séptima casa.

04/10/2014

Súper sizigia

Sizigia es una palabra muy inusual. Según el diccionario de la RAE en griego significa unión, y vale la pena recordarla para usar la zeta en el Scrabel (mejor todavía en inglés: se escribe syzygy, ¡que da 25 puntos!). Una sizigia es la alineación de tres astros, y la Luna llena de esta semana es un ejemplo destacable. El miércoles 8 de octubre se producirá un eclipse total de Luna. Será en horas de la mañana argentina, comenzando a las 6:15 de la mañana (hora argentina, UT-3). No alcanzaremos a ver la fase total, que comienza a las 7:25, cuando la Luna ya estará debajo del horizonte. De todos modos, un eclipse parcial con la Luna bien cerca del horizonte puede ser muy lindo de ver.

La participación de un cuarto astro en esta ocasión da lugar al título de la nota. Lo que hace extraordinario este eclipse es que el planeta Urano estará muy cerquita de la Luna. De hecho, ¡la Luna ocultará al planeta durante el eclipse! Esta alineación de cuatro cuerpos grandes del sistema solar es sumamente rara. Lamentablemente este rarísimo ocultamiento sólo será visible desde el lejano Ártico. Me pregunto si alguien lo verá.

Urano tiene un brillo muy al límite de lo que puede verse a simple vista desde un sitio oscuro. Pero con binoculares o telescopio será fácil encontrarlo, un par de grados hacia arriba de la Luna (que mide medio grado) desde nuestras latitudes. Tiene un color azul celeste precioso. En esta reconstrucción hecha con Celestia la Luna se ve muy oscura debido al eclipse. En realidad el color de la Luna eclipsada es rojo oscuro, por razones que ya he explicado, pero Celestia no lo hace así.

El famoso astrónomo belga Jan Meeus, autor de la mayor parte de los algoritmos de cálculo planetario que se usan hoy en día, muestra la rareza de estos eventos en un trabajo de 1977. El más reciente ocultamiento de un planeta brillante durante un eclipse total de Luna fue el 30 de diciembre de 1591. En esa ocasión la Luna ocultó a Saturno. En algún lado leí que William Shakespeare lo observó, pero no puedo recuperar la fuente. He revisado con Cartes du Ciel, y desde Londres el ocultamiento ocurrió en realidad algunos minutos después del fin del eclipse. (Desde algún lugar de la Tierra fue durante, pero no pude identificar desde dónde.) Según Meeus, el único caso jamás registrado fue el ocultamiento de Júpiter durante el eclipse del 23 de noviembre de 755, observado por Simeón de Durham en Inglaterra. Lo busqué a Simeón en la Web, pero sólo aparece uno muy posterior, del siglo XII.


Las próximas súper sizigias con la Luna eclipsada serán: en 2022, también de Urano, visible desde el hemisferio norte; en 2344, de Saturno, desde el hemisferio norte; en 2488, de Marte, visible desde la Antártida; y en 2932, de Júpiter durante un eclipse parcial, visible desde regiones ecuatoriales. Vayan reservando pasajes.


Como siempre, la mejor referencia para eclipses es el sitio de Eclipses de la NASA. El trabajo de Meeus y otros es: Occultations of planets by the eclipsed Moon, J. Br. astron. Assoc. 87(2):135-145 (1977).

09/04/2011

La órbita de Plutón

Hay una ilusión interesante relacionada con la órbita de Plutón. En general la vemos representada como mirando el sistema solar desde "arriba", como en esta ilustración. Vemos el Sol en el centro, y las órbitas de los cuatro planetas gigantes, casi circulares: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. La órbita de Plutón (indicado como Plutón-Caronte en Celestia) es mucho más ovalada: es una elipse muy excéntrica. Todas las órbitas de los planetas y de los satélites son elipses, como descubrió Kepler hace 400 años. Algunas son más excéntricas que otras, y la de Plutón es bastante ovalada, como se ve a simple vista. Además, parece cruzarse con la de Neptuno. ¡A ver si chocan!

El Sol está en un foco de la elipse, no en el centro, de manera que la distancia de Plutón al Sol cambia mucho a lo largo de su "año". Cambia tanto que a veces, efectivamente, está más cerca del Sol que Neptuno. En este gráfico puse la distancia al Sol de ambos, a lo largo del tiempo empezando en 1930 (fecha del descubrimiento de Plutón). La órbita de Neptuno es redondita, y su distancia al Sol es casi constante alrededor de 30 UA (línea roja). La de Plutón varía muchísimo: entre 30 y 50 UA (línea negra). Ahora se está alejando del Sol, y lo seguirá haciendo hasta principios del siglo que viene.

El cruce de las órbitas, sin embargo, es ilusorio. Mirando el sistema solar "de costado" (desde el plano de las órbitas de los planetas) se ve así. La órbita de Plutón no sólo es mucho más ovalada que la de los planetas, sino que está muy inclinada. Aunque mirando "desde arriba" las órbitas de Plutón y de Neptuno parecen cruzarse, en realidad están siempre bastante lejos. En esos "cruces" la órbita de Plutón está separada de la de Neptuno por unas 8 unidades astronómicas en dirección vertical.

La órbita de Plutón es tan rara que los astrónomos sospecharon desde su descubrimiento que había algo especial. Pero recién a fines del siglo XX se descubrió la razón: Plutón forma parte de un enorme enjambre de cuerpos menores, llamado cinturón de Kuiper. Esta es la razón por la cual ha perdido su categoría de planeta. Lo mismo le ocurrió a Ceres, el primero de los asteroides descubiertos, y clasificado inicialmente como planeta, con nombre de una diosa importante y todo. Cuando resultó evidente que era parte de un enjambre peculiar (el cinturón de asteroides), Ceres perdió su rango planetario. Lo mismo ocurrió con Plutón, sólo que tardaron décadas en descubrir a sus familiares, y ya nos habíamos acostumbrado a contarlo entre los planetas. De hecho ya había ocurrido mucho antes, sólo que nos vamos olvidando: hace casi 500 años Copérnico dijo: "El Sol y la Luna no son planetas". Bang. Dos planetas —de los siete "clásicos"— de un golpe. Su libro terminó en el Index de los Libros Prohibidos, y la semana todavía tiene siete días, uno por cada "planeta".

Bueno, pero, ¿podrían chocar Plutón y Neptuno? No. Plutón y Neptuno bailan una especie de vals, llamado resonancia 3:2. En el tiempo en que Neptuno da tres vueltas alrededor del Sol, Plutón da dos vueltas. Neptuno hace pum-pa-pa (tres tiempos, dije que es un vals) y al mismo tiempo Plutón hace poom-poom. Si tienen alguien al lado pueden cantarlo, o tratar de bailarlo (¡sin chocar!). Esta resonancia hace que Plutón y Neptuno nunca se encuentren muy cerca, a pesar del "cruce" de sus órbitas. Se puede verlo en Celestia acelerando el tiempo, y se entiende mucho mejor que contándolo. Plutón no es el único objeto del cinturón de Kuiper en resonancia 3:2 con Neptuno; se conocen varios (y debe haber más) y se los llama plutinos.

De hecho, Neptuno y Plutón están siempre tan alejados uno del otro que el planeta que más se acerca a Plutón no es Neptuno, ¡sino Urano! Apuesto a que si le preguntan a cualquier astrónomo profesional más de uno va a meter la pata. Acá grafiqué la distancia de Plutón a Neptuno y de Plutón a Urano. Se ve que la curva roja, que muestra esta última, alcanza valores más chicos que la curva negra. De paso, se ve la resonancia 3:2 como una estructura de tres picos en la curva negra, que se repite a medida que Plutón y Neptuno bailan su vals.


Nota sobre Kuiper. Yo siempre pronuncio "kuíper". Los gringos dicen "káiper". Gerard Kuiper era de origen holandés, así que probablemente pronunciaba algo así como "kóiper" (como Huygens).

02/10/2010

Suerte

A mi amiga Laura García le llamó la atención el final de mi nota sobre los planetas extrasolares:
Entonces los astrónomos podrán usar el espectroscopio no ya para medir velocidades planetarias, sino para hacer química a distancia, y observar la atmósfera de esos planetas. Si tenemos suerte verán signos inequívocos de la existencia de vida.  
Según me dijo, le intrigó la mención de la suerte en un contexto científico, y me pidió que alguna vez comentara algo sobre el tema. Mi respuesta inmediata fue que los científicos somos como el resto de la gente, y que la suerte forma parte de nuestra vida, como de la todo el mundo. Que cuando juega la Selección nos envolvemos en la bandera como cualquier hijo de vecino. Pero voy a comentar un poco más, pera que no parezca que me estoy refiriendo a algo sobrenatural. Lo que quiero decir es lo siguiente.

Volvamos a la cuestión de encontrar vida extraterrrestre. Hoy en día sabemos que casi todas las estrellas tienen planetas a su alrededor. Aun así, la cantidad de planetas capaces de albergar vida como la de la Tierra es seguramente pequeña: deben ser planetas rocosos (con una superficie donde caminar), no muy chicos (con alguna atmósfera), con agua líquida (el solvente universal de las substancias orgánicas), con un campo magnético alrededor (para protección de rayos cósmicos)... En una fracción de ellos tal vez haya algo vivo cuando los observemos, y en una fracción de éstos, a su vez, será posible su detección. En definitiva: la detección remota de vida extraterrestre es un evento improbable. Es decir, si ocurre, es ni más ni menos que la definición de suerte, ¿no? ¿Qué otra cosa es la suerte, sino la ocurrencia efectiva de un evento muy improbable? Como se ve, mi expresión citada arriba no tiene nada de peculiar...

Por otro lado, hay cosas que se atribuyen a la suerte y que en realidad no son tales. Tomemos el caso del descubrimiento de Urano, del que hablábamos hace unos meses. William Herschel, músico de profesión y astrónomo de vocación, descubrió el primer planeta de la era moderna en 1781, lo cual le valió el reconocimiento de Su Majestad, honores, un salario, etc. Astrónomos profesionales -tal vez un poco envidiosos- no dejaron de observar que Herschel había descubierto el planeta de casualidad, vale decir por pura suerte. ¿Es una situación comparable a la del descubrimiento de vida extraterrestre al que me refería antes? Bueno, por un lado es indudable que se trata de una casualidad, de un evento aleatorio. Sin embargo me parece que hay algo distinto. Urano tiene un brillo que lo pone casi en el límite de lo que puede observarse a simple vista. Con un telescopio es fácilmente visible. Con el perfeccionamiento de los instrumentos astronómicos era inevitable que alguien lo descubriera. ¿Y quién era el mejor candidato, sino el constructor de los mayores telescopios de su época, el que se pasaba hasta los intervalos de sus conciertos observando tras bambalinas? El descubrimiento de Urano era un evento inevitable, que le tocó al astrónomo más dedicado. No tiene nada de suerte. En sus propias palabras: Si los planetas se cruzan en mi camino no tengo más remedio que descubrirlos.

En inglés se ha empezado a usar la palabra serendipity para estos descubrimientos casuales. Incluso hay quienes usan serendipia en castellano, pero no sé si el anglicismo es necesario. En castellano podemos decir casualidad, que en inglés no existe, después de todo. O chiripa, por qué no. En todo caso, todo el mundo entiende que son las cosas que hace el Mago Carulo: de puro mago...


Post scriptum: Casualmente... esta semana se anunció el descubrimiento del primer planeta extrasolar de tipo terrestre orbitando en la zona de habitabilidad. Es decir, es el primero en el que probablemente haya agua líquida y una temperatura agradable. Se trata de Gliese 581g, el planeta Zarmina. Es un descubrimiento mucho más interesante que el del mes pasado, pero los medios argentinos parece que lo ignoraron. ¡Y está apenas a 20 años luz! Inclusive, hace un par de años, un grupo de entusiastas envió un mensaje de radio de alta potencia dirigido hacia esta estrella. Si alguien contesta, la respuesta debería estar llegando alrededor de 2049...

13/03/2010

El cumpleaños de Urano

El 13 de marzo de 1781 un astrónomo aficionado puso patas para arriba el universo tal como se lo conocía. William Herschel, compositor y director de orquesta de origen alemán y emigrado a Inglaterra, autodidacta de la astronomía, anunció al mundo la existencia de un nuevo planeta en nuestro sistema solar. Hoy lo conocemos como el planeta Urano, y hay un par de cosas curiosas para decir sobre su nombre.