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20/10/2018

Aquí yace Cassini

Hace un año, el 15 de septiembre de 2017, mi robot espacial favorito se precipitó adrede sobre el planeta Saturno, incinerándose en su atmósfera. Según el Photojournal de la NASA fue aquí, en algún lugar del óvalo:


Esta imagen es un mosaico compuesto por algunas de las últimas fotos tomadas por la sonda que, pocas horas después, cayó al planeta. La iluminación es engañosa: se trata del lado nocturno de Saturno, iluminado por el brillo de los anillos, que se ven en silueta abajo a la izquierda. La franja oscura es la zona ecuatorial, directamente debajo de los anillos, que no recibe luz ni reflejada ni dispersada.

Al momento de su final Cassini había acumulado 19 años y 335 días desde su despegue el 15 de octubre de 1997 (¡antes del Mundial de Francia!). Diseñado para durar 4 años, pasó 13 años y 76 días en Saturno explorando sus anillos, su atmósfera y sus lunas, revelando un planeta insospechado. Entre sus descubrimientos más notables se encuentra la naturaleza del pequeño Encélado, cuya superficie glacial esconde un océano global que surge, en forma de géisers, a través de las fracturas que vemos en esta foto.


A pesar de que Cassini ya no está, sus observaciones seguirán siendo fuente de descubrimientos durante mucho tiempo. A principios de este año se publicó un análisis de sus observaciones cuando voló fugazmente a través de estos vapores, detectando no solamente agua y polvo de roca, sino también compuestos orgánicos. El trabajo argumenta que podría tratarse de la primera detección de vida extraterrestre, microbios productores de metano capaces de vivir en las condiciones extremas de su mar subglacial. Fue justamente para preservar las condiciones prístinas de Encélado que Cassini (en lugar de quedar en una órbita fuera de control) fue dirigido con sus últimas gotas de combustible de maniobras a zambullirse e inmolarse en el planeta. Ojalá volvamos a ir a Encélado. Junto con Europa, es el mejor lugar del sistema solar para buscar vida extraterrestre.

Otro ejemplo: el mes pasado un artículo reveló que Titán, el satélite gigante, es el tercer mundo conocido con tormentas de polvo. El ciclo del polvo es extremadamente importante en la Tierra, como bien sabe mi amigo y colega Santiago Gassó.

Uno más: hace pocos días se publicaron resultados obtenidos durante las últimas órbitas, explorando el desconocido espacio entre los anillos y el planeta. Cassini descubrió un nuevo cinturón de radiación, corrientes eléctricas y una fina garúa conectando el anillo interior con la atmósfera. ¿Cuánto durarán así los anillos?


Las imágenes son de NASA/JPL/Cassini.

16/09/2017

Mission accomplished

Cassini, el robot que exploró Saturno durante 13 años (9 más que los previstos), terminó ayer su existencia zambulléndose en la atmósfera del planeta gigante. Sus motores de posición lograron mantener su antena apuntando a la Tierra y transmitiendo datos del magnetómetro durante unos 30 segundos más que los previstos. Finalmente la presión de la atmósfera los abrumó, la nave rotó de manera incontrolada, y aproximadamente un minuto después se desintegró. Sus átomos ahora forman parte de Saturno. Las pastillas de plutonio de su pila nuclear seguramente fueron los últimos fragmentos que se hundieron, íntegros por un rato, en la aplastante atmósfera sin fondo del planeta. La tapa de un espectroscopio, expulsada poco después de la entrada en órbita en 2004, todavía debe estar en órbita, en algún lugar del sistema saturniano.


El cartelito dice NASA, pero vale la pena recordar que 27 naciones y tres agencias espaciales participaron en esta exploración de Saturno. Casi 600 GB de datos, más de 3000 de trabajos científicos publicados, casi 400 mil imágenes a disposición de quien quiera usarlas (y que tantas veces hemos usado en este blog): estas misiones son de toda la humanidad. Los que recordamos la época en que los planetas eran apenas puntitos de luz no dejamos de maravillarnos. Saturno, sus anillos y sus satélites son ahora mundos, son nuestros, son la joya de la corona del sistema solar.

El jueves, mientras caía sobre Saturno, Cassini tomó sus últimas fotos mostrando el sitio del impacto. En ese momento, un día antes del impacto, el lugar estaba del lado nocturno del planeta, si bien al momento de la caída ya había amanecido. La imagen, de todos modos, se ve bastante bien porque está iluminada por los anillos. ¡Nunca es del todo de noche en Saturno! En el sitio de Cassini hay versiones en color de esta foto, y también en infrarrojo mostrando la estructura de las nubes.

¿Por qué hubo que estrellar a Cassini? ¿No podían dejarlo en paz, en órbita de Saturno por toda la eternidad? Sus propios descubrimientos lo condenaron. Cassini descubrió que el pequeño satélite Encélado, que el robot fotografió en su última órbita escondiéndose tras las brumas de Titán, tiene agua líquida debajo de un glaciar global. Agua que surge en forma de géiseres desde fracturas del hielo, y que aparentemente está en contacto con minerales y una fuente de calor. Encélado es un mundo donde puede haber vida extraterrestre, un segundo génesis que Cassini no podía arriesgarse a contaminar con microbios terrestres en una caída incontrolada en el futuro. Lo mejor era incinerar el robot en la atmósfera de Saturno, y aprovechar para hacer una campaña de mediciones en órbitas rasantes de los anillos y la atmósfera. En el próximo año aparecerán resultados novedosos, estoy seguro, y todos los datos y fotos serán escudriñados y exprimidos a fondo en años por venir.

Vienen unos años vacíos de exploración del sistema solar exterior. El sobrevuelo de MU69 por parte de New Horizons dentro de un año y medio será una excepción fugaz. Juno, en órbita de Júpiter, será estrellada en febrero del 2018. La exploración de Europa, el satélite de Júpiter que también tiene un océano de agua líquida donde se sospecha la posibilidad de vida extraterrestre, no comenzará hasta bien entrada la próxima década. La exploración de Urano y Neptuno, de los cuales todavía sabemos muy poco, y el descenso en los mares de Titán o en el propio Encélado, están en pañales. Quien sabe si llegaremos a verlos. Es muy probable que Cassini sea, para siempre, nuestro robot espacial favorito.



¿No sabés nada de Cassini y Saturno, y te da curiosidad? Bajate el librito que prepararon para celebrar el fin de la misión: The Saturn system through the eyes of Cassini.

Las imágenes son de NASA/JPL/Cassini. La última imagen es una impresión artística de NASA/JPL/Caltech, editada por Jason Major

01/03/2014

Sombras nada más...

El año pasado el robot Cassini, en órbita de Saturno, tomó una serie de fotos del planeta gigante a contraluz, lo cual permite observar una cantidad de fenómenos que con luz directa no se ven. En la enorme panorámica se colaron varios otros planetas, incluida la Tierra, lo cual sirvió para organizar una campaña de saludos para "salir en la foto".

Me encanta la foto, aparte del hecho de que yo mismo salí en ella. La cantidad de detalles es enorme, y en particular me divertí con la identificación de las muchas luces y sombras. Voy a señalar las que más me gustaron. Primero la panorámica completa, para deleitarse. La reduje considerablemente para ponerla aquí, pero busquen la imagen original que tiene 9000 pixels de ancho:


No es la imagen más tradicional de Saturno, ¿no? El extraño aspecto se debe a que, como dije antes, la iluminación es a contraluz. El Sol está oculto detrás del planeta. Nada de lo que vemos está iluminado directamente. Es toda luz dispersada. Tan sólo algunos satélites y los otros planetas, que a esta escala son casi imperceptibles, están iluminados directamente por el Sol. Ahora los comento, pero primero la panorámica anotada para que me sigan.


Arriba y a la izquierda de Saturno, como embebidos en los anillos pero en realidad mucho más lejos, están Marte y Venus. Estoy seguro de que no se ven en la versión reducida de la imagen, así que voy a ir poniendo recortes de escala completa de cada detalle para que se vean mejor. Acá están. No se ve gran cosa a semejante distancia, por supuesto, pero si se fijan bien verán que Marte es rojito y Venus blanco.

Del otro lado, abajo y a la derecha de Saturno, y bastante más brillante que Marte o Venus, aparecen la Tierra y la Luna. En este recorte puse las dos imágenes obtenidas por Cassini, una tomada con la lente de campo ancho (en la que no se distingue la Tierra de la Luna), y la otra tomada a través del teleobjetivo, que muestra a la Luna claramente, más chiquita y más oscurita que la Tierra. Es una preciosa foto, especialmente para reflexionar sobre lo que alberga ese puntito celeste.

Varios de los principales satélites de Saturno también son destacables. Hay dos de ellos, Mimas y Encélado, que valen la pena mostrar en detalle. Iluminados por el Sol, proyectan su sombra sobre la miríada de partículas de hielo que forman los anillos. Así se ve Mimas, una delgada creciente. El anillo celeste que se ve cruzando esta imagen es uno de los anillos difusos de Saturno, el anillo G, que el propio Mimas contribuye a crear y mantener ordenado con su influencia gravitatoria. Mimas mide apenas 400 km de diámetro, es el objeto más pequeño conocido que es esférico por acción de su propia gravedad, es el satélite responsable de la División de Cassini en los anillos principales, ¡y es sorpendentemente parecido a la Estrella de la Muerte de Star Wars!

El otro satélite que vemos proyectando su sombra es Encélado. Éste es el recorte. Encélado está en una configuración distinta que Mimas en su órbita, y lo vemos mitad iluminado y mitad de noche. La sombra se proyecta sobre el anillo E, el más difuso de todos, y que el propio satélite produce con sus vapores. En la foto se ven, por debajo, las plumas de vapor que producen sus géiseres en el polo sur. Cassini ha tomado imágenes mucho más detalladas de este raro fenómeno, por supuesto, y vale la pena mostrar esta otra foto, en la que el pequeño satélite ¡parece estar impulsado por sus propios cohetes! Encélado es de hielo, como todos los satélites de Saturno, y aparentemente el masaje gravitatorio del planeta mantiene parte de este hielo en estado líquido en reservorios subterráneos, alimentando este vulcanismo helado. Mide apenas 500 km de diámetro, así que parte de estos vapores escapan a la débil gravedad del satélite, contribuyendo al anillo E. Y otra parte debe nevar sobre la superficie, seguramente contribuyendo a que Encélado sea el objeto más blanco del sistema solar, reflejando el 99% de la luz que recibe.

Todas estas sombras proyectadas sobre los anillos pueden parecer un raro fenómeno astronómico. Pero no es distinto que las habituales sombras que forman los rayos crepusculares, por ejemplo cuando vemos desde el baño de casa la sombra del Cerro Catedral al atardecer proyectada sobre la bruma atmosférica.

El juego de luces y sombras más sorprendente se da con el planeta y sus anillos. Aquí hay una versión anotada para guiarse:


Al principio puede confundir la orientación tridimensional del sistema de anillos: pasan entre nosotros y el planeta por el lado de arriba, y detrás del planeta por el lado de abajo. ¿OK? Fíjense que el brillo de los anillos es muy distinto del que estamos habituados a ver desde la Tierra, o en imágenes de Saturno iluminado de frente, como ésta:


Aquí está el recorte de los anillos a contraluz. Los vemos brillar por un efecto de dispersión de la luz incidente, a diferencia de la luz reflejada de las imágenes habituales. El anillo más brillante con luz reflejada es el B. Así que es el que deja menos luz disponible para la dispersión, y por eso en esta imagen lo vemos más oscuro. La División de Cassini, entre los anillos A y B, que es tan oscura en las imágenes habituales, es brillante a contraluz. El anillo F es completamente invisible visto de frente, y sin embargo es el más brillante en esta perspectiva. Los anillos difusos G y E muestran unas zonas brillantes por arriba y por abajo. No son regiones más densas, sino que se trata también de un efecto de dispersión llamado forward scattering.

La más confusa de todas las regiones es ésta. Aquí vemos un intrincadísimo juego de luces y sombras que cuesta interpretar. Rodeando el planeta vemos un círculo brillante: es luz dispersada en la atmósfera de Saturno. Como estamos viendo la mitad nocturna del planeta, esa corona separa la noche del día de Saturno, que está del otro lado. En otras palabras, son todos los amaneceres y todos los atardeceres de Saturno. Es el mismo efecto que produce el color rojo durante los eclipses de Luna en nuestro planeta, como ya he contado antes.

Por otro lado vemos los anillos a contraluz, que ya comenté arriba. En la parte superior de la imagen, donde los anillos se cruzan entre el planeta y la cámara, vemos que no llegan hasta el borde brillante de la atmósfera. Están interrumpidos antes por una cuña muy oscura. Esa oscuridad es la sombra de Saturno sobre los anillos. Allí el planeta bloquea la luz incidente del Sol, y no hay luz dispersada.

Pero luego los anillos reaparecen, bloqueando parcialmente la corona brillante de la atmósfera y esa luminosidad tenue del propio planeta. Estamos viendo los anillos, en sombra, ocultando la luz de Saturno. El más oscuro es el anillo B, que es más denso. El anillo F, tan brillante a contraluz, es tan delgado y tenue que desaparece. En la región del anillo C (el más interior) vemos delgadísimos anillitos individuales.

En la mitad inferior de la imagen, donde los anillos pasan detrás de Saturno, también vemos un oscurecimiento en la corona brillante de la atmósfera. ¿Qué es eso? Acá el planeta está por delante de los anillos. Así que es la sombra que los anillos proyectan sobre el planeta, algo que por supuesto nunca vemos desde la Tierra. En la foto que muestra el lado diurno que puse arriba se ven estas sombras, asomando debajo del anillo.

En esta imagen también se ven, cerca del borde exterior del anillo A, unas estructuras irregulares. Durante el equinoccio en Saturno, Cassini pudo observar que estas estructuras son colosales amontonamientos de partículas en los anillos, que se arman y se desarman dinámicamente proyectando sombras sobre las partes más suaves del sistema. Algunos satélites también producen estructuras, como ondas de densidad, que viajan por los anillos. Pero no pude localizar ninguna de éstas en la foto.

¿Y la luz que ilumina la noche de Saturno? ¿De dónde viene? ¡De los anillos! La cara brillante de los anillos ilumina brillantemente el hemisferio norte. Y un poquito de luz dispersa por la cara oscura de los anillos ilumina más tenuemente el hemisferio sur. La parte más oscura de la noche de Saturno es el ecuador, donde los anillos se ven de canto, así que no iluminan ni con luz reflejada ni con luz dispersa. Si uno fuera un astrónomo aficionado en Saturno preferiría poner su telescopio en el ecuador...

Bueno, suficiente. Este tipo de cosas son las que hacen de Cassini mi robot espacial favorito...


Crédito de las imágenes. Todas las fotos son de NASA/JPL/Cassini, editadas por Guillermo Abramson. Tengo versiones de más resolución por si alguien las quisiera. Pedid y os será dado.

18/02/2012

Luz cenicienta

Hace poco, a propósito de una foto tomada desde la Estación Espacial Internacional, recomendé observar la luz cenicienta durante los primeros días de la luna creciente. ¿La vieron? Durante esta semana podremos verla en el cielo del amanecer, al acercarse la Luna nueva. (Nota del 22/2: La Luna nueva se produjo hoy, 22 de febrero. A partir de mañana busquen la Luna creciente en el cielo del oeste al anochecer, primero cerca de Mercurio, después cerca de Venus el sábado 25, y finalmente cerca de Júpiter.)

Esta luz cenicienta es un encantador fenómeno astronómico, muy fácil de observar y de fotografiar. Esta imagen, por ejemplo, fue tomada con una cámara digital compacta sencilla, poco antes del amanecer, con luna menguante. Se ve la línea del horizonte al nordeste de Bariloche, con el Cerro Villegas sobre las luces de Dina Huapi. 

Esta es la Luna de la foto de arriba. Se ve claramente que la parte diurna de la Luna, de la que sólo vemos una pequeña menguante, está en su mayor parte del otro lado. La parte nocturna, sin embargo, se distingue claramente, inclusive con las características formas de los mares. Ésa es la luz cenicienta. Pero si el Sol está del otro lado, ¿de dónde viene esa luz?


Esa luz también es luz del Sol, pero reflejada en la Tierra. Como se puede ver en esta ilustración, las fases de la Tierra y de la Luna son opuestas: cuando es Luna nueva (vista desde la Tierra), es Tierra llena (vista desde la Luna). Y la Tierra es muy brillante, y más grande que la Luna. Así que la Tierra llena ilumina intensamente la noche de la Luna. Un verdadero Claro de Tierra. Parte de esa luz se refleja una vez más hacia la Tierra. Así que la luz cenicienta es luz solar doblemente reflejada, primero una vez en la Tierra, y una segunda vez en la Luna. En inglés, como decíamos en otra nota, dicen que es la Luna Vieja en brazos de la Luna Nueva.

Siempre creí (y lo dije aquí mismo más de una vez) que la explicación del fenómeno se debía a Galileo. Pero leí recientemente que Leonardo da Vinci lo explicó correctamente en el llamado Codex Leicester, un siglo antes que Galileo. Ahora no estoy seguro. Si alguien tiene una copia del Leicester, por favor que se fije.

La observación de la luz cenicienta tiene su valor científico además del encanto poético. Se la puede usar para calcular la cantidad de luz que refleja la Tierra (llamada albedo), que depende sobre todo de la capa de nubes, un importante factor climático.

Todo refleja algo de luz. Así que el fenómeno de la luz cenicienta tiene variantes según la circunstancia de cada planeta. Una de las más bonitas es la iluminación de Saturno por sus anillos, que el robot Cassini ha fotografiado más de una vez. A ver quién puede interpretar todas las luces y sombras que se ven en esta imagen de la noche de Saturno.

También es notable esta inusual iluminación cenicienta en Encélado aparecida hace poco en APOD. La pequeña luna de Saturno es puro hielo, blanca como la nieve. Su lado nocturno se ve brillar amarillento en esta foto, iluminado por la luz cremita de Saturno. El lado brillante, iluminado por el Sol, se asoma por la derecha. El polo sur está hacia abajo, y se ven los famosos géiseres a contraluz, con rayos y sombras. La imagen (de NASA/JPL/Cassini) fue procesada por el inefable Gordan Ugarkovic.


Las fotos de Saturno y de Encélado son de NASA/JPL/Cassini. Las otras imágenes son mías.

02/07/2011

¡Apaguen ese volcán!

Durante estas semanas volcánicas me entrevistaron un montón de veces. No es que yo sea geólogo, por supuesto. Pero parece que mi perspectiva como físico y testigo de la erupción le resultó interesante a algunos medios periodísticos. Una de las personas que me llamó fue la productora de un conocido periodista radial y televisivo. Me comentó que este señor tenía una idea fija, y que siendo una persona muy empecinada no daba el brazo a torcer. Querían entrevistarme para conocer mi opinión. La idea fija era: Se puede apagar un volcán echándole mucha, mucha agua. ¿Se puede?

No, no se puede.

Al principio pensé en argumentar calculando volúmenes de roca, capacidades caloríficas, calores de ebullición, masas de agua, volúmenes de lagos, velocidades de bombeo... Un lío de números con los cuales era fácil perder la perspectiva del problema físico. Mientras estaba haciendo estas cuentas se me ocurrió un argumento mucho mejor:

¡La mayor parte de los volcanes están bajo el mar, y erupcionan igual!

Ahí está. Un argumento incontestable. Ni siquiera el ancho mar tiene tanta agua como para apagar un volcán. Si a alguien le queda alguna duda sobre si realmente un volcán puede hacer erupción bajo el mar, puede convencerse con estas imágenes de la erupción del 2009 cerca de Tonga, en el Océano Pacífico. La de aquí al lado es una de ellas. Busquen también en Google videos de esa erupción. Creo que es una de las cosas más espeluznantes que se puede ver sobre la Tierra. Todas las islas volcánicas han surgido así, del fondo del mar, inclusive islas enormes como Hawaii, Islandia, Azores y tantas otras.

 

En ocasiones el vulcanismo submarino ha tenido considerable impacto en las poblaciones cercanas. El caso más famoso, claro está, es el de la isla de Santorini en el Mar Egeo, hace más de 3000 años. Fue una de las erupciones más grandes registradas en tiempos históricos. En la isla hay una capa de 60 metros de espesor de material depositado. Otra que los 3 cm de Bariloche. Así se la ve desde el espacio: es una caldera submarina. La civilización minoica tal vez colapsó a raíz de esta catástrofe natural. Varios mitos griegos parecen tener su origen en ella: la Guerra de los Titanes, los rayos de Zeus, la Atlántida...

El sistema solar tiene más ejemplos de estos volcanes aparentemente imposibles. En Io, satélite de Júpiter, un mundo helado a -160°C del tamaño de la Luna, y que no tiene una tectónica de placas, hay permanentemente volcanes de azufre líquido en erupción. En estas imágenes tomadas por la sonda Galileo se ve la caldera Tvashtar en erupción. En la imagen de arriba, de noviembre de 1999, hay una fisura activa (como la del Cordón Caulle). En la de abajo (febrero de 2000) hay un flujo de lava llenando una depresión. ¡Lagos de azufre fundido! Son calderas inmensas: en la Tierra hay pocas calderas tan grandes. Una de ellas es el enorme Valles Caldera, en New Mexico, que conocí hace unos años. Desde el borde de este inmenso cráter apenas se distingue el borde opuesto. Allí se inició esta semana un enorme incendio forestal que ya abarca más de 400 km2 y que ha forzado la evacuación del pueblo de Los Alamos, donde viven muchos amigos y conocidos.

Esta caldera activa en Io se parece mucho a otra caldera activa actualmente en la Tierra, el volcán Nabro, en África. Aquí se la ve en una imagen satelital en el infrarrojo. La caldera del Nabro mide unos 5 km de diámetro. Pasar el mouse por encima de la imagen para ver la versión del Earth Observatory (sin los colores "ionizados" que son invento mío).

Y en Encélado, pequeño satélite de Saturno aun más frío, hay volcanes de agua y hielo que surgen del polo sur del pequeño satélite, lanzando sus columnas eruptivas directamente al vacío del espacio. Es una pluma de arena salada (descripta como "granos de hielo", sin detalles sobre su granulometría). Y todavía más lejos y más frío, en el lejanísimo Tritón, satélite de Neptuno, hay un fenómeno parecido pero con lavas de amoníaco líquido. Mucha agua, mucho frío... nada detiene a los volcanes.

¿Nada? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles pescadores en Islandia resistió y logró desviar un río de lava (no apagaron el volcán, pero sí salvaron su pueblo y su puerto) echándole mucha, mucha agua. Recuerdo haber visto un programa sobre el tema en alguno de los canales de documentales de la tele. Aquí está contado en Wikipedia. Es muy impresionante, pero el documental lo era aún más.


Imágenes de Io de la sonda Galileo/NASA/JPL. Imagen del Nabro del Earth Observatory, satélite Terra, NASA. Imagen de Encélado de la sonda Cassini/NASA/JPL.

12/02/2011

Una invernada en los hielos

Cuando descubrí las fotos que acababan de llegar de Saturno con la famosa tormenta estaba procesando unas imágenes de Encélado. Como la tormenta era algo más urgente (por ser un evento transitorio y único) la nota sobre Encélado quedó en suspenso. (Bueno, debe ser transitorio, pero todavía no terminó! En Flickr puse un montaje de su evolución, aquí y aquí.) Y ahora, lo que quería comentar sobre Encélado.

Cassini, en su incesante revoloteo del sistema saturniano, ha sobrevolado más de una vez Encélado, un pequeño mundo de hielo de 500 km de diámetro. El 21 de diciembre (el mismo día del eclipse de Luna y de la eclosión de algas en el Mar Argentino) Cassini voló rasante a apenas 50 km del polo norte de Encélado. Sacó unas cuantas lindas fotos. Entre las que más me gustaron están las que muestran esta región variopinta, fotografiada a unos 25000 km de distancia, cuando Cassini ya se alejaba de Encélado. Es una imagen en "colores representativos", que compuse con fotos tomadas a través de filtros claro, ultravioleta e infrarrojo (gentileza del JPL, que pone a disposición del público las imágenes de Cassini a medida que llegan a la Tierra). La imagen cubre unos 150 km x 150 km, de manera que cada pixel es algo más de una hectárea (esta foto y todas las demás pueden clickearse para agrandarlas). Siga el link de aquí abajo para leer el resto de la nota.

04/12/2010

Bola de nieve

Hace un par de días (pero hace unas pocas horas al momento de escribir esto), un extraordinario robot de la Tierra sobrevoló Encélado, satélite de Saturno, a apenas 50 kilómetros de la superficie. La foto de aquí al lado es una imagen "cruda" (sin calibrar ni procesar), tomada a medida que la sonda se acercaba. Así nomás. Del espacio exterior, directo a su monitor. ¿No es sorprendente? Hace pocas semanas, recuerden, un cometa... Estamos viviendo en el futuro.

Encélado refleja el 99% de la luz que recibe; debe ser el cuerpo más blanco del sistema solar. Es una bola de nieve fresca. La parte iluminada que se ve en la foto es parte de la noche de Encélado, iluminada por Saturno. La luz del sol ilumina desde atrás los chorros de vapor que vemos en la foto y dibuja la sombra del satélite sobre la cortina de agua. Ya hubo varios sobrevuelos de esta notable luna (habrá otro la semana que viene, están tratando de determinar su estructura interna).

El robot se llama Cassini, y está en órbita de Saturno desde hace años. Sus descubrimientos han sido sorprendentes: nuevas lunas, la estructura y la dinámica de los anillos, el clima de Saturno, el huracán  hexagonal en su polo, la superficie y los lagos de Titán, la doble personalidad de Japeto, el misterio de Hiperión, la tenue atmósfera de oxígeno de Rea, y mil más. Entre ellos, estos magníficos géisers saliendo del polo sur de Encélado, de unas fallas geológicas "calientes" (a –250C) en el glaciar que lo cubre. Miren esta foto hermosa, ¡parece una luna con retrocohetes!

Las imágenes "crudas" (raw) de Cassini aparecen acá a medida que llegan. Acá hay una galería de fotos procesadas. En Ciclops funciona la página oficial del equipo de imágenes, donde aparecen pequeños comentarios y cosas más elaboradas. Cassini es una de las joyitas de la exploración planetaria actual, y vale la pena seguirla de cerca. Y se viene una década interesante de exploración planetaria.

A los fans de Celestia (el simulador del universo) les pueden interesar mis mapas de las lunas de Saturno basados en las imágenes de Cassini. Están en mi página de contribuciones para el programa, acá (incluyendo Encélado, claro está, pero por ahora sin los géisers).

Esta maraña roja representa los viajes de Cassini en el sistema de Saturno durante la fase actual de su misión (desde mediados de 2010 hasta el 2017, sin incluir la fase anterior, que fue desde el momento de su llegada a Saturno en 2004). Parece un lío al azar, pero cada lazo está cuidadosamente planificado para observar objetos predeterminados del sistema de Saturno. Aunque parezca mentira, y contrariamente a la visión de los viajes espaciales que transmiten las películas de ciencia ficción, Cassini carece de propulsión. Está simplemente en órbita de Saturno. Unos pequeños cohetes y la ayuda gravitacional de Saturno y sus lunas le permiten ir cambiando de trayectoria según los requerimientos de astrónomos e ingenieros. La figura muestra la situación a las 18 horas del hoy sábado. Están marcadas las lunas principales (sí, hay una que se llama Pandora, pero no es la de la película). Cassini está donde marqué con un círculo amarillo. (Hecho con Celestia, click para agrandar.)