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04/10/2025

La sombra del titán

En el mito griego, los titanes son dioses de la generación anterior a la de Zeus y el resto de los Olímpicos. Su rey era Cronos, Saturno en la tradición latina. Por eso muchos de los satélites del planeta Saturno tienen nombres de titanes y otros seres mitológicos asociados, como los gigantes. El más notable es precisamente Titán: un mundo enorme, más grande que Mercurio, con una atmósfera densa, nubes, lluvia, ríos y mares. Cuando Saturno se encuentra alrededor de su equinoccio, y tanto los anillos como las órbitas de los satélites (regulares) apuntan hacia el Sol, se puede ver la sombra de la luna gigante transitar sobre las nubes del planeta. Es análogo a nuestras temporadas de eclipses, pero 30 veces más lento. La órbita de Saturno es muy amplia, de manera que los equinoccios están separados por 15 años, en lugar de apenas seis meses como en la Tierra. Así que estos tránsitos son bastante raros. Esta foto fue hecha por Volodymyr Andrienko el 18 de julio pasado:

El satélite puede verse también, con su característico color anaranjado, a la izquierda del planeta. También podemos ver que, desde la Tierra, los equinoccios de Saturno son la peor época para observar los anillos, porque están casi de canto. El equinoccio de Saturno fue el 6 de mayo pasado, y la temporada de tránsitos está a punto de terminar. El décimo y último tránsito de esta temporada será este lunes, 6 de octubre, alrededor de las 2:30 de la madrugada, cuando la sombra aparecerá como un mordisco cerca de uno de los polos, y a la vez se verá al propio Titán transitando por delante del planeta:


¡Aprovechen para verlo, y si pueden, para fotografiarlo! Lamentablemente no pude ver ninguno de estos tránsitos esta temporada, y tampoco podré ver el de esta semana. Para el próximo equinoccio estaré jubilado, tal vez tenga mejor chance. Los tránsitos de Titán seguirán ocurriendo hasta el próximo enero de 2026.

Hace 20 años una navecita europea, llevada a Saturno a caballito del robot Cassini de la NASA, aterrizó suavemente en Titán y transmitió hermosas e intrigantes fotos del descenso hasta la superficie. Esta es una animación del momento en que se posó:

¡Lo que se podría hacer con la tecnología actual! La próxima exploración será el robotito Dragonfly, que llevará un helicóptero a Titán. Se espera que despegue en 2028 y llegue a Saturno en 2034. Esperemos que lo logre, y podamos saber más sobre la geología, la "hidrología" y las posibilidades de vida allí.

 


La foto de Saturno con el tránsito de la sombra de Titán es de Volodymyr Andrienko, y fue destacada en APOD. La simulación del 6 de octubre está hecha con Cartes du Ciel. La animación del descenso de la nave Huygens es de ESA/NASA/JPL/UArizona. Vale la pena ver el video completo del descenso.

13/02/2021

Fotobomba en la Gran Conjunción

Cada 20 años Júpiter y Saturno nos regalan una de las más raras conjunciones planetarias, la Gran Conjunción. Durante varios meses durante la cuarentena del covid-19 pudimos verlos acercándose en el cielo, hasta que el 21 de diciembre estuvieron extraordinariamente juntos (un décimo de grado), como no se veía hacía siglos. Así los vimos al caer la noche, desde la playa del Ñirihuau donde se juntó un grupito de curiosos y aficionados:

A pesar del viento y la turbulencia atmosférica no quería perderme la rara posibilidad de ver los dos planetas gigantes a la vez en el mismo campo ocular. Fue una cosa notable, con las ya conocidas exclamaciones de asombro de la gente que nunca había visto Saturno a través de un telescopio, esta vez un poco apagadas por los barbijos. La foto es mucho peor que otras, tomadas en condiciones más favorables, pero es linda igual:


Ganímedes no se ve, estaba superpuesto con el planeta. Sí se veían Titán y Japeto, que no salieron en la foto.

Esta conjunción fue extraordinaria por una razón adicional. ¡Entre Júpiter y Saturno estuvo Plutón! A veeeeer...

Esta es una foto del 22 de agosto (el 21 de diciembre Plutón estaba ya a casi 7 grados de los gigantes). Al principio no lo encontré, pero revisando la imagen con cuidado y usando el catálogo Gaia, pude identificarlo en Cartes du Ciel. He aquí un recorte (tienen que descargarlo para verlo a resolución completa):

Bien al límite, pero ahí está, colándose en medio del abrazo de los gigantes.

El pequeño Plutón era completamente invisible aquel día desde la playa. La que sí se veía sin problema era la Luna, que también se mereció algunas fotos (y las exclamaciones emocionadas de los primerizos, como con Saturno).


 La Luna fotobombeó a los gigantes más de una vez en 2020. He aquí una de agosto:

Y una junto a Júpiter el mismo día, con coloridas nubes:

Volviendo al día culminante de la Gran Conjunción, comparto también unas fotos con photobombing de las agujas del cerro Catedral...





Las fotos son mías, pero se las presto.

12/12/2020

La Gran Conjunción de 2020

Si estás buscando información del eclipse, fijate la nota de la semana pasada: Qué observar en el #GranEclipsePatagónico.

El 21 de diciembre se producirá una conjunción extraordinaria de los planetas Júpiter y Saturno. Mirando al Oeste al comienzo de la noche los dos planetas se verán tan juntitos que casi se confundirán en un único lucero del ocaso:

La distancia entre Júpiter y Saturno será de un décimo de grado (mucho menos que una Luna, que ocupa medio grado en el cielo). Será una situación ideal para ver y fotografiar ambos planetas gigantes simultáneamente a través de un telescopio. La máxima aproximación (el apulso) será a las 13:30 UT (10:30 UT-3 hora argentina). Pero, como se ve, a las 22:30 de la noche del 21 la conjunción será todavía muy cercana. Un día antes, en la noche del 20, la distancia será de menos de 8 minutos de arco. Ténganlo en cuenta, según cómo venga el pronóstico de nubes. El 22 ya estarán a 10 minutos y medio (nada despreciable). 

Si podés, observalos todos los días, para ver cómo se van acercando. No se necesita ningún instrumento. El día 16 los visitará la Luna, que viene de su propia conjunción con el Sol en el #GranEclipsePatagonico

Estas conjunciones (aproximaciones en el cielo) entre Júpiter y Saturno son raras. La combinación de los períodos orbitales de Júpiter (11.86 años) y Saturno (29.5 años) hace que se produzcan cada 20 años más o menos. Podemos verlo en un gráfico. Si suponemos que las órbitas son circulares, y que los planetas recorren sus 360 grados de manera uniforme, a lo largo de los años trazan estas dos líneas:

Vemos que cada 20 años las líneas de Júpiter y de Saturno se cruzan, indicando que están en el mismo ángulo de la órbita, alineados con el Sol (formando una sizigia, palabra buenísima para el scrabble, y mejor en inglés: syzygy). En esa situación, desde la Tierra, se los ve en conjunción.

No todas las Grandes Conjunciones son iguales. La de 2020, a apenas un décimo de grado, es extraordinaria. Es la más cercana desde el año 1623, cuando también se acercaron a 0.1°. Aquélla fue la primera Gran Conjunción, además, en producirse después del invento del telescopio. Curiosamente, ¡parece que nadie la observó! La de 1683, con los planetas al doble de separación, 0.2°, fue la primera que los astrónomos vieron con ambos en el mismo campo del telescopio. 

En 1603 se produjo una Gran Conjunción casi desapercibida (por su proximidad al Sol, como la de 2000, también notable), a la que meses después se les unió Marte y atrajo gran atención. Johannes Kepler observó el triángulo, y en medio de los tres planetas descubrió su "nova" (la más reciente supernova galáctica). Estudió sus posiciones con precisión, calculó las efemérides, y llegó a una conclusión que agregó como apéndice en su libro sobre la estrella nueva. Allí Kepler sugiere que la estrella que vieron los Reyes Magos, que les anunció el nacimiento de Jesús, fue una Gran Conjunción (a 1°) que se produjo en mayo del año 7 A.C. La Gran Conjunción de 2020 se produce muy cerca de la Navidad, así que podemos decir que es la Estrella de Belén. Se non è vero, è ben trovato. 

 


Burke-Gaffney, Kepler and the Star of Betlehem, Journal of the Royal Society of Canada 1:417 (1937). De allí tomé la figura de la observación de Kepler. 

Las otras figuras están hechas con Stellarium.

En los medios están diciendo que una Gran Conjunción como esta no ocurre desde hace 800 años. No sé de dónde sacaron ese número, ya que la de 1623 fue como la de 2020. La de 1226, eso sí fue a apenas 2 minutos de separación, eso sí, una cosa de locos.

31/10/2020

El eclipse de la Gran Conjunción

El planeta Saturno, que lleva el nombre del dios del tiempo, es el más lento de los visibles a simple vista y conocidos desde la antigüedad. Orbita el Sol con un período de 29.5 años. Júpiter, en cambio, lo hace en 11.86 años. Esto hace que Júpiter se adelante a Saturno en el cielo y finalmente lo alcance por detrás, una vez cada 20 años. Una conjunción de este tipo, entre los dos planetas gigantes, se llama Gran Conjunción. La anterior ocurrió en mayo del año 2000, con ambos planetas cerca del Sol, así que no la pudimos ver. La próxima ocurrirá el 21 de diciembre de este año, pocos días después del eclipse total de Sol del 14 de diciembre, así que será uno de los atractivos adicionales del oscurecimiento del cielo durante el eclipse, que va a ser un festival de planetas súbitamente visibles en medio del día: 

El más cercano al Sol será Mercurio (magnitud -1) y un poco más lejos Venus (magnitud -4). Del otro lado, Júpiter (-2) y Saturno (0.6) estarán a algo más de 30 grados del Sol, separados entre sí por menos de un grado, más o menos el tamaño del "eclipse", contando la corona solar, la atmósfera del Sol que normalmente está perdida en el resplandor del cielo y que sólo vemos en los eclipses totales. La estrella que se ve en la figura entre Mercurio y Venus es la brillante Antares (magnitud -1), que también será visible.

Definitivamante, anoten la conjunción de Júpiter y Saturno como una de las cosas a observar el día del eclipse. Si pueden llegar a la totalidad, claro. 

La Gran Conjunción de este año es especialmente notable, así que volveremos sobre ella más cerca de la fecha.


Las ilustraciones están hechas con Stellarium.

17/10/2020

Preludio a la Gran Conjunción

En este blog somos fans de las conjunciones, ya se sabe. Así que no podemos dejar pasar las preciosuras que están ocurriendo en la segunda mitad de este año. Coincidiendo con un Marte extraordinariamente brillante hemos visto varias escenas como ésta:

Marte es la estrella increíblemente roja junto a la Luna. Ese día en septiembre, y también un mes más tarde en octubre, desde algunos lugares de la Tierra incluso vieron a la Luna ocultar el planeta. En mi foto, tomada con una lente de fotografía, claramente se ve que Marte no es una estrella: está resuelto. En la foto original mide unos 5 o 6 pixels de diámetro, mientras que la Luna mide 500. Dado que la Luna mide medio grado, o sea 1800 segundos de arco, Marte tendría 19.8 segundos. Una verificación en Cartes du Ciel me dice que el planeta medía 19.7 segundos de arco ese día. Así que sí: es un planeta. En Bariloche no pude observar la extraordinaria conjunción del 2 de octubre, pero vean esta preciosidad fotografiada a través de un pequeño telescopio por mi amiga Andrea Anfossi, por ejemplo. Noten los sutiles colores de los mares de la Luna, de paso, producto de su diversa geología. 

A propósito, si tienen un telescopio aprovechen a observar Marte este mes, hace mucho que no lo teníamos tan cerca, y no se repetirá hasta dentro de muchos años.

También tenemos en estos meses a Saturno muy cerca de Júpiter, que en esta foto reciben también la visita de la Luna:

Las conjunciones de Júpiter con la Luna siempre son encantadoras, especialmente cuando hay algunas nubecitas que se pongan coloridas.

Júpiter y Saturno están transitando la constelación de Sagitario en estos meses, y en realidad en estas fotos tenemos que mencionar también al pequeño Plutón, completamente invisible a simple vista, y difícil de distinguir en un telescopio en medio de la multitud de estrellas del medio de la Vía Lactea. Yo no pude identificarlo en estas fotos tomadas con una lente de fotografía. Está por ahí cerca del circulito de los 8 grados en la foto de abajo. Pero sí se ven tres de los grandes satélites de Júpiter (Io está perdido en el resplandor del planeta).

Si buscan a los dos planetas gigantes esta semana en el cielo los van a encontrar más cercanos, a unos 6 grados. Y van a seguir acercándose, hasta alcanzar el 21 de diciembre una proximidad extraordinaria: ¡un décimo de grado! Las órbitas de Júpiter y Saturno hacen que estos encuentros, llamados Gran Conjunción, se produzcan cada 20 años más o menos, pero rara vez son tan cercanos. El único comparable en tiempos recientes fue en 1961, con los planetas separados por el doble, dos décimas de grado. Y no volverá a ocurrir en mucho, mucho tiempo. 

La Gran Conjunción es tan extraordinaria que volveremos a ocuparnos de ella.


Las fotos son mías. Salvo la de Andrea, que es de Andrea.

11/07/2020

El misterio de los anillos

No, no es una historia de Sherlock Holmes en Middle Earth. Es una nota sobre nuestro planeta favorito, Saturno, por supuesto. Bueno, primero la Tierra, y después Saturno. ¿Por qué? Por qué va a ser: por los anillos.


En algún lugar cerca del ecuador, en esa pálida noche iluminada por los anillos, se zambulló el robot Cassini para finalizar su exploración de la joya del sistema solar. OK, la segunda joya, después de la Tierra. Cassini reveló muchísmos secretos sobre los anillos, acerca de los cuales no sabíamos casi nada cuando yo era chico. A nadie se le hubiera ocurrido que podía haber cosas como ésta, por ejemplo:


Pero los misterios de los anillos no se han agotado. Uno de ellos es particularmente intrigante: ¿cuándo se formaron? Parecen tan frágiles... ¿serán antiguos o recientes? Es algo muy difícil de medir, y de hecho no se ha medido directamente, a pesar de títulos marketineros anunciando que en la época de los dinosaurios Saturno era un gigante sin anillos. No hay nada que requiera que los anillos sean antiguos o recientes, excepto que en los modelos de formación del sistema solar suelen formarse temprano.


La danza final de Cassini con Saturno fue planeada cuidadosamente para pasar peligrosamente cerca de los anillos y observarlos como nunca. Las últimas 22 órbitas llevaron al robot entre el planeta y los anillos, lo cual permitió medir directamente su masa: 1.54±0.49×1019 kg, que es un 40% de la masa de Mimas, o 3×10-8 de la masa de Saturno. ¿Es mucho o es poco? La interacción entre los bloques que forman los anillos hace que el borde exterior suba y se pierda, y el borde interior baje y caiga al planeta. La materia que pierden hacia arriba es suficiente para haber formado, fuera de la zona de Roche, todas las lunitas de Saturno que ahora los peinan. A pesar de esta pérdida los anillos son suficientemente masivos como para persistir por su propia gravedad, y los modelos dinámicos predicen que, independientemente de su masa inicial, un sistema de anillos antiguo tiende a una masa compatible con la medida por Cassini en 2 mil millones de años (la franja rosa en el gráfico).

O sea: si los anillos hubieran sido mucho más masivos hoy (más de 2×1019 kg) no podrían ser antiguos, porque anillos masivos evolucionan rápido y no permanecen masivos por miles de millones de años. Pero, con la masa que tienen, bien podrían ser tan antiguos como el planeta. Por otro lado, nada impide que los anillos sean de formación reciente, con una masa inicial similar a la actual. Su valor coincidente con el valor asintótico de un anillo antiguo sería una pura casualidad. Requeriria algún evento reciente desconocido, capaz de producir un anillo con exactamente la misma masa que hubiera tenido un anillo antiguo más masivo tras 4 mil millones de años de evolución.

Una segunda medición importante realizada por Cassini es la tasa de bombardeo meteórico que sufren los anillos, y que va oscureciéndolos al incorporar silicatos. Cassini midió las dos cosas. Por un lado, la cantidad de silicatos resultó ser de menos de 0.5% en el anillo B (el más masivo) y hasta el 11% en partes del anillo C, el más oscuro. Por otro lado, midió también el flujo de meteorización, y aunque su análisis no está finalizado se han filtrado algunos resultados en congresos. Los dos valores, juntos a los modelos físicos de los mecanismos involucrados, resultan en que los anillos llevan oscureciéndose unos cientos de millones de años. ¡Apa! ¿Son antiguos, o son recientes?

Hay que ser cuidadosos: el tiempo de exposición meteórica puede no ser el mismo que la edad de los anillos. Es decir, los anillos podrían ser antiguos, pero algún otro evento desconocido habría producido una contaminación meteórica en los últimos cientos de millones de años, que no es representativa de toda la vida del sistema solar.

Las dos cosas, como se ve, son difíciles de tragar. Pero una cosa parece cierta: ya sea que los anillos sean antiguos o que sean jóvenes, algo pasó en Saturno hace un par de cientos de millones de años. ¿Pero qué? Nadie lo sabe.

Por supuesto, cuando un científico dice que no sabe, no es que no tenga una explicación, sino todo lo contrario. Explicaciones sobran, literalmente, y no sabemos cuál es la correcta. Hace 100 millones de años un choque entre una proto-Rhea y una proto-Dione podría haber formado los anillos, lo cual explicaría cierta peculiaridad orbital de Dione y Tethys. Pero el propio Cassini midió la cantidad de hielo cristalino y amorfo en el interior del cráter Obatala en Rhea (chupate esta mandarina), asegurando que tiene más de 450 millones de años. Entonces, si son antiguos, ¿por qué parecen jóvenes? Algún evento en el cinturón de Kuiper puede haber producido un pico de bombardeo en los últimos 100 millones de años.


¡Hay más! Al pasar debajo de los anillos Cassini observó una lluvia de granos cayendo al planeta. Su composición, con más silicatos que hielo, sugiere que algún mecanismo desconocido limpia los anillos y los hace parecer más jóvenes que lo que son. La medición (600 kg de silicatos cayendo a Saturno por segundo) implica que 100 millones de años ¡son suficientes para limpiar todos los silicatos presentes en el anillo al día de hoy!


Además de silicatos, Cassini encontró abundante material orgánico en esta lluvia anillar. La tasa observada, nuevamente, alcanzaría para limpiar todo el material orgánico de los anillos en apenas un millón de años. Encima de todo esto, partículas de hielo puro del anillo E (alimentado por Encélado), deberían también fluir hacia abajo, contribuyendo a rejuvenecer los anillos. En definitiva: el tiempo de meteorización no puede ponerse fácilmente en equivalencia con el tiempo de formación.

Los descubrimientos de la fase Gran Final son tan ricos y sorprendentes que seguramente queda todavía mucho por analizar y descubrir, aun cuando los átomos de Cassini ya están desparramados por todo Saturno.


Crida et al. Are Saturn’s rings actually young? Nature Astronomy 3:967-970 (2019). De aquí tomé el gráfico de la evolución de los anillos, y casi todas las ideas.

Una explicación más larga de las mismas ideas está en el libro The ringed Planet, de Colwell (2019). Por ejemplo, se cuenta en detalle las dificultades para medir la masa de los anillos usando el efecto Doppler de la señal de radio de Cassini con una precisión de una parte en mil millones.

Las imágenes de Saturno son de NASA/JPL/Cassini.

20/10/2018

Aquí yace Cassini

Hace un año, el 15 de septiembre de 2017, mi robot espacial favorito se precipitó adrede sobre el planeta Saturno, incinerándose en su atmósfera. Según el Photojournal de la NASA fue aquí, en algún lugar del óvalo:


Esta imagen es un mosaico compuesto por algunas de las últimas fotos tomadas por la sonda que, pocas horas después, cayó al planeta. La iluminación es engañosa: se trata del lado nocturno de Saturno, iluminado por el brillo de los anillos, que se ven en silueta abajo a la izquierda. La franja oscura es la zona ecuatorial, directamente debajo de los anillos, que no recibe luz ni reflejada ni dispersada.

Al momento de su final Cassini había acumulado 19 años y 335 días desde su despegue el 15 de octubre de 1997 (¡antes del Mundial de Francia!). Diseñado para durar 4 años, pasó 13 años y 76 días en Saturno explorando sus anillos, su atmósfera y sus lunas, revelando un planeta insospechado. Entre sus descubrimientos más notables se encuentra la naturaleza del pequeño Encélado, cuya superficie glacial esconde un océano global que surge, en forma de géisers, a través de las fracturas que vemos en esta foto.


A pesar de que Cassini ya no está, sus observaciones seguirán siendo fuente de descubrimientos durante mucho tiempo. A principios de este año se publicó un análisis de sus observaciones cuando voló fugazmente a través de estos vapores, detectando no solamente agua y polvo de roca, sino también compuestos orgánicos. El trabajo argumenta que podría tratarse de la primera detección de vida extraterrestre, microbios productores de metano capaces de vivir en las condiciones extremas de su mar subglacial. Fue justamente para preservar las condiciones prístinas de Encélado que Cassini (en lugar de quedar en una órbita fuera de control) fue dirigido con sus últimas gotas de combustible de maniobras a zambullirse e inmolarse en el planeta. Ojalá volvamos a ir a Encélado. Junto con Europa, es el mejor lugar del sistema solar para buscar vida extraterrestre.

Otro ejemplo: el mes pasado un artículo reveló que Titán, el satélite gigante, es el tercer mundo conocido con tormentas de polvo. El ciclo del polvo es extremadamente importante en la Tierra, como bien sabe mi amigo y colega Santiago Gassó.

Uno más: hace pocos días se publicaron resultados obtenidos durante las últimas órbitas, explorando el desconocido espacio entre los anillos y el planeta. Cassini descubrió un nuevo cinturón de radiación, corrientes eléctricas y una fina garúa conectando el anillo interior con la atmósfera. ¿Cuánto durarán así los anillos?


Las imágenes son de NASA/JPL/Cassini.

21/10/2017

El legado de Cassini

Ahora que nuestro robot espacial favorito yace en las profundidades de Saturno, podemos hacer un rapidísimo repaso de sus principales descubrimientos en 13 años de exploración.

1. Los anillos. Los anillos son finísimos (apenas 10 metros para una extensión de 70 mil kilómetros), y tienen una estructura dinámica debido a la interacción de las partículas que los forman y a la acción de pequeñas lunas embebidas en ellos. El Sol rasante del equinoccio permitió ver estructuras "enormes", de algunos kilómetros de alto.


Dafnis es una de la lunitas embebidas, que viaja acompañada por onditas gravitatorias por una de las divisiones principales. Lunitas aún más chicas van acompañadas por "hélices" (propellers, por su parecido con dos aspas de los aviones a hélice).


2. El hexágono. En el casquete polar norte de Saturno hay un sistema permanente de tormentas en forma de hexágono. Los lados del hexágono son más grandes que la Tierra, y está delimitado por una fuerte corriente de chorro a 78° de latitud, que se extiende al menos 100 km en profundidad. Decenas de grandes tormentas lo recorren. En el polo exacto hay un vórtice monstruoso. En el polo sur hay sólo un vórtice tipo ojo de huracán. No hay nada parecido al hexágono en ningún otro lugar del sistema solar.


3. Encélado. El desafío de la blancura lo gana este satélite, el más brillante del sistema solar. Su superficie es un glaciar que encierra un mar tibio. Por grietas cerca del polo sur surgen géiseres que acaban formando el difuso anillo E de Saturno. Cassini fotografió, midió, atravesó y olisqueó estos chorros, que resultan ser de agua, minerales y substancias orgánicas, delatando una actividad hidrotermal que podría albergar vida extraterrestre. Posta.


4. Titán. Un satélite más grande que Mercurio envuelto en permanente bruma anaranjada. El penetrante ojo de Cassini reveló algo que no existe en ningún otro mundo aparte de la Tierra: el reflejo del Sol en la superficie del mar. Mares (y lagos) enormes, que en Titán no son de agua sino de metano y etano, hidrocarburos que pasan por un ciclo como el del agua en la Tierra, con nubes, lluvia, ríos, erosión y cuencas de acumulación. Y envuelto en una atmósfera reductora similar a la que imaginamos tuvo la Tierra prebiótica. Todo híper frío.

El robotito Huygens, a caballito de Cassini hasta llegar a Titán, aterrizó en la superficie barrosa de una de estas cuencas, y nos mandó las primeras fotos de "rocas" erosionadas en uno de estos exóticos mundos de hielo.




5. La Tormenta Serpiente. En febrero de 2011 una erupción de gases profundos desencadenó la tormenta más grande jamás observada en Saturno. Los vientos la estiraron en longitud hasta que la cabeza alcanzó la cola, como se ve en esta foto: una Ouróboros saturniana. Nos hemos ocupado de ella en el blog, por supuesto.


Y mucho más, por supuesto: el zoológico de lunas, incluyendo la naturaleza de los dos colores de Japeto, las lunas en forma de raviol por acumulación de material de los anillos y la rotación caótica del esponjoso Hiperión, los cambios atmosféricos y químicos producidos por las largas estaciones del año saturniano... De muchas de ellas nos hemos ocupado en el blog; pueden revisarse bajo la etiqueta Cassini. Seguramente seguirán apareciendo: Cassini ya no está, pero su enorme legado de datos seguirá revelando descubrimientos por muchos años.



Las imágenes son de NASA/ESA/JPL/Cassini. Varias de ellas las recorté del lindo librito preparado para la ocasión del fin de misión: The Saturn System through the eyes of Cassini. La última es un panorama tomado durante la última órbita, y muestra a Saturno como no volveremos a verlo en mucho tiempo. Vale la pena verla en grande para apreciar la sutileza de las distintas luces y sombras.

16/09/2017

Mission accomplished

Cassini, el robot que exploró Saturno durante 13 años (9 más que los previstos), terminó ayer su existencia zambulléndose en la atmósfera del planeta gigante. Sus motores de posición lograron mantener su antena apuntando a la Tierra y transmitiendo datos del magnetómetro durante unos 30 segundos más que los previstos. Finalmente la presión de la atmósfera los abrumó, la nave rotó de manera incontrolada, y aproximadamente un minuto después se desintegró. Sus átomos ahora forman parte de Saturno. Las pastillas de plutonio de su pila nuclear seguramente fueron los últimos fragmentos que se hundieron, íntegros por un rato, en la aplastante atmósfera sin fondo del planeta. La tapa de un espectroscopio, expulsada poco después de la entrada en órbita en 2004, todavía debe estar en órbita, en algún lugar del sistema saturniano.


El cartelito dice NASA, pero vale la pena recordar que 27 naciones y tres agencias espaciales participaron en esta exploración de Saturno. Casi 600 GB de datos, más de 3000 de trabajos científicos publicados, casi 400 mil imágenes a disposición de quien quiera usarlas (y que tantas veces hemos usado en este blog): estas misiones son de toda la humanidad. Los que recordamos la época en que los planetas eran apenas puntitos de luz no dejamos de maravillarnos. Saturno, sus anillos y sus satélites son ahora mundos, son nuestros, son la joya de la corona del sistema solar.

El jueves, mientras caía sobre Saturno, Cassini tomó sus últimas fotos mostrando el sitio del impacto. En ese momento, un día antes del impacto, el lugar estaba del lado nocturno del planeta, si bien al momento de la caída ya había amanecido. La imagen, de todos modos, se ve bastante bien porque está iluminada por los anillos. ¡Nunca es del todo de noche en Saturno! En el sitio de Cassini hay versiones en color de esta foto, y también en infrarrojo mostrando la estructura de las nubes.

¿Por qué hubo que estrellar a Cassini? ¿No podían dejarlo en paz, en órbita de Saturno por toda la eternidad? Sus propios descubrimientos lo condenaron. Cassini descubrió que el pequeño satélite Encélado, que el robot fotografió en su última órbita escondiéndose tras las brumas de Titán, tiene agua líquida debajo de un glaciar global. Agua que surge en forma de géiseres desde fracturas del hielo, y que aparentemente está en contacto con minerales y una fuente de calor. Encélado es un mundo donde puede haber vida extraterrestre, un segundo génesis que Cassini no podía arriesgarse a contaminar con microbios terrestres en una caída incontrolada en el futuro. Lo mejor era incinerar el robot en la atmósfera de Saturno, y aprovechar para hacer una campaña de mediciones en órbitas rasantes de los anillos y la atmósfera. En el próximo año aparecerán resultados novedosos, estoy seguro, y todos los datos y fotos serán escudriñados y exprimidos a fondo en años por venir.

Vienen unos años vacíos de exploración del sistema solar exterior. El sobrevuelo de MU69 por parte de New Horizons dentro de un año y medio será una excepción fugaz. Juno, en órbita de Júpiter, será estrellada en febrero del 2018. La exploración de Europa, el satélite de Júpiter que también tiene un océano de agua líquida donde se sospecha la posibilidad de vida extraterrestre, no comenzará hasta bien entrada la próxima década. La exploración de Urano y Neptuno, de los cuales todavía sabemos muy poco, y el descenso en los mares de Titán o en el propio Encélado, están en pañales. Quien sabe si llegaremos a verlos. Es muy probable que Cassini sea, para siempre, nuestro robot espacial favorito.



¿No sabés nada de Cassini y Saturno, y te da curiosidad? Bajate el librito que prepararon para celebrar el fin de la misión: The Saturn system through the eyes of Cassini.

Las imágenes son de NASA/JPL/Cassini. La última imagen es una impresión artística de NASA/JPL/Caltech, editada por Jason Major

22/04/2017

En los cielos de Saturno

Hoy empieza el Gran Final. Hoy, 22 de abril, el robot Cassini hará un último sobrevuelo de Titán, pasando a menos de 1000 km del satélite gigante. La gravedad de Titán cambiará por última vez su órbita. La nueva trayectoria lo llevará a pasar entre Saturno y el borde interior de los anillos, una región jamás visitada, no libre de riesgos. Ya no habrá más sobrevuelos cercanos de ninguna luna. Veintidós veces Cassini va a repetir estas vueltas rasando los anillos hasta que, finalmente, el 15 de septiembre, con los últimos gramos de combustible de sus cohetes, se zambullirá en el planeta gigante. Tal vez transmita unos datos postreros de su fugaz paso por las capas superiores de la atmósfera. Y pasará a formar parte del planeta, quemándose como un meteoro en los cielos de Saturno.

Tendemos a asociar estas emocionantes expediciones espaciales con la NASA y los Estados Unidos. Vale la pena recordar que 20 naciones y tres agencias espaciales participaron de Cassini, y casi todas sus observaciones fueron públicas desde el momento en que llegaron a la Tierra. Estas exploraciones son realmente de toda la humanidad.

Ahora agarren la caja de kleenex y vean este video sobre el Gran Final.



La cronología detallada de los eventos del Gran Final puede consultarse aquí. Pueden clickear en estos links para ver las notas del blog sobre Cassini y Saturno. O, si no tienen tiempo, dénle aunque sea un vistazo a estas fotos.












Y para el ingenierito que todos llevamos dentro:



Las imágenes son de NASA/JPL/Cassini.