Mostrando entradas con la etiqueta Escorpio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escorpio. Mostrar todas las entradas

03/05/2025

Se viene Dschubba

En estas fechas empieza a alzarse, al comienzo de la noche, el amenazante Escorpión, por el horizonte del sudeste. Es una de las constelaciones más fáciles de identificar, y una de las pocas que se parece (someramente) al personaje que representa.  

Las tres estrellas brillantes que representan la cabeza y las garras del celeste arácnido se llaman Dschubba (Delta Scorpii, la del medio, que es la cabeza), Acrab (Beta Scorpii, la garra izquierda, también llamada Graffias, pero hay otras estrellas de ese nombre, así que es mejor no usarlo), y Fang (Pi Scorpii, la garra derecha, raro nombre chino oficializado en años recientes por la IAU). Dschubba es la más brillante de las tres. Parece raro, porque en la nomenclatura de Bayer es Delta, mientra que su vecina Acrab es Beta. ¿No debería ser al revés?

Si nos fijamos en un atlas antiguo, como el original de Johann Bayer de 1603 (arriba), efectivamente vemos que Beta es más brillante que Delta. Pasaron los siglos, y en la primera mitad del siglo XIX, Beta seguía siendo más brillante que Delta (aunque tal vez un poco menos), como muestra este mapa de Charles Dien, de 1831:

Ya a fines del siglo XIX, en la Uranometría Argentina de Benjamin Gould, la cosa está empatada:


En esta época ya estaba cuantificada la escala de magnitudes, y vemos a Dshubba con magnitud 2.4 y Beta con magnitud 2.5. Es decir, Dshubba se había convertido en la estrella más brillante de la cabeza del Escorpión, por 0.1 magnitudes.

Pero el cambio no se detuvo allí. En junio del año 2000, el gran observador de estrellas variables argentino, Sebastián Otero, estaba observando Dschubba regularmente, y descubrió que había aumentado todavía más de brillo, reportando una magnitud de 2.32. Evidentemente, la estrella estaba sufriendo alguna transformación, y en 2003 llegó a una magnitud de 1.59. En su nota sobre la estrella en la AAVSO, Otero muestra un par de imágenes en las que simula el aspecto de Escorpio antes y después de su descubrimiento, y podemos entender por qué le sorprendió. Escorpio es una constelación muy antigua, y esta estrella le estaba cambiando su aspecto milenario:

El siguiente gráfico muestra la evolución de la magnitud (banda V), desde el año 2000 hasta el año pasado:

Algo le volvió a pasar entre 2005 y 2006, donde parece que se arrepintió de su protagonismo, aunque pronto se recuperó y se estabilizó alrededor de V = 1.7.

¿Qué le pasa a Dschubba? Sabemos que es una estrella binaria, formada por dos grandes estrellas de clase B. La primaria es una subgigante, que recientemente ha abandonado la secuencia prinicipal donde las estrellas pasan la mayor parte de sus vidas transformando hidrógeno en helio en el núcleo. Además, es una estrella que rota muy rápidamente, y ha formado a su alrededor un disco de material expulsado desde el ecuador. La segunda estrella también es clase B, pero es todavía una estrella normal, de la secuencia principal, que se encuentra en una órbita muy elongada, con un período de 10.5 años. La interacción entre ambas estrellas, y el disco ecuatorial de la primaria, podría ser responsable de la variabilidad. En el año 2000, cuando Otero descubrió el aumento de brillo, las estrellas tuvieron uno de sus periódicos encuentros cercanos. El siguiente fue en 2011, cuando también se produjo un evento notable. Pero en 2023 no pasó nada, me parece. ¿Que está pasando con Dschubba? Definitivamente, vale la pena mirarla, aunque sea de reojo, durante esta temporada en que la tenemos en el cielo nocturno.

 


La curva de luz está hecha con las herramientas de la AAVSO

Las fotos son las que mostró Sebastián Otero en su nota, basadas en fotos de Christopher J. Picking. Allí encontrarán un análisis más técnico de la variabilidad de Dschubba y su posible origen.

15/03/2025

El cúmulo clavijero

No sé por qué, pero tenía guardada desde la pandemia esta foto del cúmulo estelar NGC 6231 sin mostrar:

Este hermoso cúmulo abierto está a unos 5600 años luz, en la constelación es Escorpio, y forma el "clavijero" de la "guitarra eléctrica" que mostré hace algunos años, y que a veces llaman "falso cometa" (pero mírenlo en binoculares, realmente parece una guitarra Gibson).

NGC 6231 es un cúmulo muy joven, de menos de 6 millones de años, y tiene un montón de estrellas masivas, azules y luminosas. Es encantador de observar con cualquier instrumento, ya sean binoculares o telescopios. Alberga una cantidad inusual de estrellas de las clases espectrales O, B y Wolf-Rayet. Quince son de clase O, y teniendo en cuenta que apenas una de cada 3 millones de estrellas son de esta clase, queda claro que es un objeto extraordinario.

La estrella más brillante del cúmulo es  ζ (dseta) 1 Scorpii, que es la estrella blanca de arriba a la derecha, un poco separadita de la parte más poblada de abajo a la izquierda (más al norte):


Dseta 1 Sco es una hipergigante de clase B, con una masa de más de 50 veces la del Sol, y 860 mil veces (o más) su luminosidad. ¡Es una de las estrellas más luminosas de la Vía Láctea! Es tan furiosa que pierde una gran cantidad de materia en forma de viento, emitiendo en un minuto lo que a nuestro Sol le lleva un año y medio. Es candidata a convertirse en luminous blue variable, una categoría rara de estrellas muy luminosas (es decir, tiene todas las características, salvo la variabilidad). Dseta 1 forma un hermoso par contrastante con Dseta 2 (si tenés buena vista, podés distinguir ambas sin necesidad de instrumentos). Dseta 2  es una gigante naranja mucho más cercana, a 135 años luz, y mucho más vieja, ya a 5800 millones de años. Su vecina HD 152293 también está más cerca.

Hay otras estrellas interesantes en NGC 6231, y marqué varias en la foto. Tres de ellas son Wolf-Rayet, que es una clase especial de estrellas, muy masivas, muy luminosas, muy "evolucionadas" y cerca del final de sus vidas (típicamente explotando como supernovas). Una de ellas es HD 152270, que es además binaria con otra estrella de clase O. Están apretadísimas, completando una órbita cada 8 días. Como ambas son muy luminosas, producen fuertes vientos, que en el medio chocan, recalientan el gas y producen rayos-X (como Eta Carinae y su compañera).

Otra Wolf-Rayet es la de arriba, HD 151932. Pesa 22 veces más que el Sol, brilla 630 mil veces más y su superficie está a 50000 K (¿se podrá poner 50 kK?). La tercera, llamada HD 152408, quedó fuera de la foto, está a mitad de camino hacia el cuerpo de la guitarra. 

Marqué también una estrella extremadamente roja. No tiene un nombre sencillo, sólo una designación de catálogo. A pesar de su color tan rojo, está catalogada como supergigante amarilla (clase FII). En el catálogo Gaia DR3 tiene una paralaje de 0.1982 milisegundos de arco, lo que corresponde a una distancia de unos 16000 años luz, lo cual la pone muy por detrás del cúmulo. En la versión DR2 tenía una paralaje bastante mayor, compatible con las demás estrellas del cúmulo. Andá a saber. Esperaremos a Gaia DR4, para zanjar la cuestión.

Dseta Sco y su cúmulo son muy fáciles de encontrar en la cola del Escorpión:

Ya se la puede ver después de la medianoche. Y si se quedan dormidos, anótenla para verla más temprano, más entrado el invierno.
 


La estrella roja es Gaia DR3 5966502635575970304 (identificada como NGC 6231 92 en Simbad). Las fotos son mías.

08/06/2019

La guitarra en el ropero

La guitarra en el ropero todavía está colgada.
Pascual Contursi, Mi noche triste

La guitarra en el ropero ya no está colgada.
Miguel Cantilo, Tiempo de guitarra

¿Querés ver dónde está la guitarra? Abrigate, agarrá los binoculares, y salí tipo 10 de la noche. Bien alto, mirando al Este, vas a encontrar el Escorpión, una de las constelaciones favoritas de En el Cielo las Estrellas. Es fácil reconocer el rulo que forma su cola, enganchado en la Vía Láctea. Hay un lugar donde se quiebra la curva de la cola, en la estrella ζ (dseta) Scorpii:


Mirala primero a simple vista: tal vez distingas que es una estrella doble, y que hacia el norte (la izquierda, vista así), hay un cumulito, una nubecita, un falsocometita (según cómo andes de la vista). Ahora mirala con los binoculares. Hice esta foto en abril, durante la Star Party Valle Grande:


Sí, es un zafarrancho de estrellas. Estamos mirando directamente en el plano de la Vía Láctea, y vemos estrellas de nuestro brazo espiral y del brazo siguiente, y seguramente más allá hacia el centro galáctico. Dseta Scorpii y los varios cúmulos estelares, asterismos y nebulosidad que se extienden desde ella hacia el norte son una de las regiones más preciosas del cielo. Aquí está anotada:


Dseta 1 Scorpii, la componente azul del par, es una supergigante azul. No te dejes engañar por su modesta quinta magnitud: es una de las estrellas más luminosas conocidas, un monstruo 65 veces más pesada que el Sol, y que apenas con 3 o 4 millones de años de edad ya empezó a quedarse sin hidrógeno y ha iniciado la secuencia de autodestrucción. Dseta 2, de cuarta magnitud, es una estrella común y corriente, 40 veces más cercana.

El cúmulo NGC 6231, inmediatamente hacia el norte de Dseta (y del cual probablemente Dseta 1 forma parte) es uno de los más extraordinarios del cielo. No sólo es precioso, sino que alberga una cantidad inusual de estrellas de las clases espectrales O, B y Wolf-Rayet. Quince son O, y teniendo en cuenta que sólo una de cada 3 millones de estrellas son de esta clase, queda claro que es un objeto extraordinario. Éste es un recorte a resolución completa, pero tenés que descargarlo porque está achicado en esta columna. Está a 6000 años luz, pero si estuviera a la distancia de las Pléyades, sus estrellas más brillantes serían tan brillantes como Sirio. La estrella roja embebida en el cúmulo es real, pude identificarla en Gaia DR2 y su temperatura está medida en unos módicos 3284K que explican su color.

NGC 6231 está en el centro de una gran región de formación estelar en el brazo de Sagitario (el que sigue hacia el centro a partir del nuestro, el de Orión), llamada Scorpius OB1, que ha dado nacimiento a docenas de estrellas de gran masa, de tipo O y B, y miles de estrellas medianas y pequeñas, seguramente de generaciones anteriores.

El cúmulo NGC 6242 también está en el brazo de Sagitario, justo fuera pero muy cerca de la región Sco OB1. La nebulosa IC 4626, también llamada Nebulosa Camarón (aquí al lado en versión Very Large Telescope), es la parte más brillante de la nebulosidad remanente de esta región (Gum 55), parte de la cual puede verse de manera difusa por todos lados en mi foto.

Las varias nubes oscuras (como B48) forman parte del gas y polvo frío en nuestro propio brazo que oscurece la región del centro galáctico, y que ayudan a delinear la guitarra. Si todavía no la reconociste, fijate de nuevo:


Es una Gibson RD, y el efecto es más notable viéndolo en los binoculares que en la foto, no te lo pierdas. Curiosamente, no hay muchas referencias a esta guitarra en el cielo. En inglés no encontré ninguna, tal vez el mundo angloparlante ignora esta notable pareidolia más bien austral. En español encontré esta referencia, en una foto de la Nebulosa Camarón. La gente de Osiris, por supuesto, la conoce.


Aparentemente, Mi noche triste fue el primer tango con letra. Es el primer tango que grabó Carlos Gardel, en 1917, y marcó la transición entre la Guardia Vieja y la Era de Oro del tango. Ni Gardel, ni Pedro y Pablo usaron la Gibson RD, creo.

La foto de la Nebulosa Camarón es de ESO y Martin Pugh. Las otras son mías. Los spikes de difracción son de fantasía, la foto está hecha con un zoom de cámara, que no hace spikes.

Las asociaciones OB de estrellas se denominan con el nombre de la constelación y numeradas OB1, OB2, etc. En inglés la primera de ellas se dice "obiuán". ¿Será el origen del nombre del famoso jedi, la única esperanza? 

19/03/2016

Escorpión, doble corazón

Al llegar el otoño, mientras Orión se hunde en el horizonte occidental, su eterno enemigo se alza por el oriente: el Escorpión, la constelación paradigmática del invierno austral, y una de las más fáciles de reconocer en el cielo.

Escorpio es una de las constelaciones más antiguas, identificado como tal durante toda la historia escrita de los pueblos occidentales: en Egipto, Sumeria, Babilonia, Fenicia, Persia y luego Grecia y Roma. Curiosamente hasta los mayas lo llamaron zinaan ek: estrellas del escorpión, mientras que en China su característica forma serpenteante lo hace parte de un gran dragón.

El mito tradicional lo confronta a Orión, en una historia que ya hemos contado. Escorpio aparece también en otro relato mitológico, contado por Ovidio en las Metamorfosis. Es una historia buenísima, que resultará familiar a cualquier padre con un hijo adolescente. Resulta que Faetón, el hijo del dios sol Helios, le pidió prestado el coche al padre: un carro espléndido, dorado y brillante que todos los días recorría el cielo. El padre le dijo que no, que era peligroso. Por supuesto, Faetón se lo robó y salió a pasear en el coche solar. ¡Y se lo chocó! Cuenta Ovidio que, pasando por el Escorpión, el chico se asustó y soltó el volante, digo las riendas (mentis inops gelida formidine lora remisit) y empezó a caer hacia la Tierra, convirtiendo casi toda África en un desierto. Faetón, mortal a pesar de ser hijo de un dios, murió en el accidente. En realidad parece que Júpiter lo liquidó con un rayo para evitar una catástrofe.

Bueno, basta de mito. Escorpio es una constelación notable y esta semana lo fue más aún porque presentó un aspecto inusual. Así la vi alzarse sobre Bariloche el martes pasado. Descargad, agrandad y disfrutad:


Al conocedor no se la pasará por alto que la pinza izquierda se ve inusualmente brillante. Y roja. Y parecida al Corazón del Escorpión, la roja Antares. Es que no es una estrella: es el planeta Marte, haciendo su habitual visita de cortesía a la constelación de su rival, anti-Marte, anti-Ares: Antares. Vale la pena una versión anotada:


Notarán que dibujé las pinzas del bicho mucho más largas que lo habitual, abarcando incluso estrellas de Libra. Así se lo conoció en la Antigüedad, ya que Libra es un invento romano. Los nombres de las estrellas brillantes de Libra lo delatan. La pinza derecha, por ejemplo, tiene el fantástico nombre de Zubenelgenubi, que significa precisamente "pinza derecha".

Marqué también otras estrellas notables del asterismo. Antares, por supuesto, una de las dos únicas supergigantes rojas de primera magnitud (la otra es Betelgeuse, justo). Una rareza son las dos estrellas que flanquean Antares y forman el cuerpo del arácnido: ¡tienen el mismo nombre! Alniyat y Alniyat. En la punta de la cola Shaula (también lindo nombre) y Lesath forman el aguijón, y eso mismo significan.

En el arranque de la cola hay dos dobles notables sin nombre propio. Mu Scorpii es una doble visible a simple vista, separadas un décimo de grado. En el mito polinesio se las conoce como piri-ere-ua, "los inseparables", dos niños huyendo de sus padres en una historia como la de Hansel y Gretel. No se sabe si están ligadas gravitacionalmente: tienen el mismo movimiento propio, pero están a casi 0.9 años luz una de otra.

Dseta Scorpii es una de las dobles más lindas del cielo, ya que son dos estrellas de colores muy contrastados, una naranja y la otra azul. No es una binaria, se ven cerca por perspectiva simplemente. Junto a ellas está el compacto cúmulo estelar NGC 6231, el "joyero del norte". En mi foto se lo ve como una estrella justo donde termina la raya que marqué de Mu a Dseta.

En la cabeza del Escorpión está Dschubba, que significa "frente". Siempre fue más tenue(*) casi igual de brillante que Graffias, la pinza izquierda, pero en junio de 2000 el gran observador argentino Sebastián Otero descubrió que estaba volviéndose más brillante. Rápidamente superó a Graffias, convirtiéndose en la segunda estrella más brillante de la constelación y cambiando su aspecto ancestral. Quién dice que en los cielos inmutables nada cambia.

A propósito, se cuenta también que en la cabeza del Escorpión apareció una nova en el año 134 AC, lo cual convenció a Hiparco de que tenía que hacer ese catálogo de estrellas que venía procrastinando. O tal vez no.

Graffias y Marte, el día que tomé la foto, también formaban un par muy apretado de colores contrastados. Así las retraté con el teleobjetivo:


Junto a ellas, Omega Scorpii que también es un lindo par (amarillo y azul). Graffias misma es una estrella binaria, pero no llega a verse en mi foto. En realidad es una múltiple jerárquica, como conté acerca del Trapecio. Abajo en la foto vemos a Nu Scorpii, otra binaria que es probablemente séptuple. En el telescopio se la ve como una doble-doble.

La cola del Escorpión se engancha en la región más gruesa y rica de la Vía Láctea. Pero para disfrutarla así hay que esperar un par de meses, cuando esté más alta en el cielo sin tener que esperar hasta altas horas. Valdrá la pena aguantar el frío.


Casi todo lo que conté en esta nota lo leí en el enciclopédico Burnham's Celestial Handbook, ¡donde Escorpio ocupa 84 páginas! Cuando salió Saturno me asusté, creí que era una supernova. No es la primera vez que confundo planetas con supernovas.

* ¡Gracias a Sebastián Otero por la corrección! En realidad Dschubba ya era 2 décimas de magnitud más brillante que Graffias. Durante su outburst llegó a ser casi una magnitud entera más brillante.

09/08/2014

La piedra de Rosetta

Diez años de viaje, más de seis mil millones de kilómetros en una intrincadísima órbita. El robot europeo Rosetta llegó esta semana a su destino. No es exactamente una piedra. Es un cometa, el cometa Churyumov-Gerasimenko (se pronuncia churúmov-guerasimenko). Hubo un puñado de sobrevuelos rapidísimos de núcleos de cometas en el pasado, pero Rosetta está por primera vez en la historia humana en órbita de un cometa (bueno, una cuasi-órbita), y se quedará allí un año estudiándolo. Un año que incluirá el descenso de un pequeño robotito hasta la superficie y el paso del cometa por su punto más cercano al Sol, con máxima actividad cometaria. Aunque lo bueno recién empieza, los diarios y los noticieros se van a olvidar en seguida de Rosetta y de Churyumov-Gerasimenko. Pero los lectores de En el Cielo las Estrellas no. Se viene una explosión de lo que sabemos sobre los cometas, que es bastante poco.

Las imágenes que fue enviando Rosetta a medida que se acercaba al cometa son extraordinarias. Nunca habíamos visto un cometa con tanto detalle. Voy a tener que cambiar algunas transparencias de mis charlas, porque definitivamente los cometas son rarísimos. He aquí un puñado, tomadas con propósitos de navegación. Imaginen cuando la veintena de instrumentos científicos de Rosetta empiecen a escudriñar el paisaje.

Me costó seleccionar estas pocas fotos. En los próximos días, semanas y meses habrá una avalancha de imágenes. Mientras tanto, Phil Plait escribió una columna con una linda selección que incluye fotos que no son del cometa, tomadas durante el viaje interplanetario. Están buenísimas. 

¿Dónde están Rosetta y el cometa en el cielo? Casualmente tomé una foto de la región del centro de la Vía Láctea hace un par de semanas. Fue una noche increíblemente calma, clara y helada, justo antes de una gran nevada. La foto está tomada desde el fondo del Centro Atómico Bariloche, así que había algo de contaminación luminosa, pero la Galaxia se veía magnífica. La foto muestra la constelación de Escorpio y la Tetera de Sagitario. Vean.

Hice una versión anotada, como de costumbre. El asterisco marca, naturalmente, el centro de la Vía Láctea, donde se encuentra el monstruoso objeto llamado Sagitario A* (pronunciado en inglés sagitarius eystar, en castellano no tengo idea, tal vez sagitario a asterisco). El cometa se mueve rápido. Puse una marca en la posición, bajo el asa de la Tetera, donde estaba el día de la foto, y otra donde se encontraba el día de la llegada de Rosetta, el martes 6 de agosto. En los próximos días seguirá adentrándose en la Tetera, hasta que en octubre haga un rulo y salga por el lado del asa. Pueden mirar en esa dirección todas las noches. No abriguen esperanzas de ver el cometa, que es muy chiquito. Pero con la Vía Láctea hay para entretenerse.


Las imágenes son de ESA/Rosetta/MPS y sus equipos. Mis fotos se ven perfectas en algunos de mis monitores, y horriblemente rosadas en otros. No consigo calibrarlos. ¿Alguien más ve halos magenta alrededor de las estrellas más brillantes? Avisen en los comentarios, o escríbanme. Igual, no sé qué hacer.

09/11/2013

Polvo de estrellas

En pleno invierno, en una accidentada noche de observación, nos metimos con el auto entero en un pozo con 30 cm de barro cubiertos de 10 cm de hielo. Es lo malo del invierno. Lo bueno es que oscurece tan temprano que, una vez rescatados, estábamos todavía a tiempo de llevar a cabo nuestra sesión astrofotográfica.

Pero en realidad, lo realmente bueno del invierno, es que se cierne sobre nuestras cabezas el magnífico centro de la Vía Láctea, que uno podría pasarse la vida observando y fotografiando. En esta ocasión fue la gran nebulosa oscura que, desde los alrededores de la estrella ρ Ophiuchi (léase "ro ofiuqui" en español), extiende sus tentáculos hacia la Vía Láctea. Aquí está:


Se trata de una de las nebulosas más extraordinarias del cielo. Es completamente invisible a simple vista, aún a través de un gran telescopio, y sólo se la puede disfrutar fotográficamente. Forma parte de la maraña de filamentos de polvo frío que se entrecruzan en el plano del disco de nuestra galaxia, y que son característicos de todas las galaxias espirales. Estas nebulosas oscuras están compuestas de gas y polvo (finísimo, como si fueran partículas de humo, más que polvo) muy, muy frío. Cuando digo frío digo 250 grados bajo cero. Son inmensas, abarcando el espacio interestelar por cientos de años luz, oscureciendo con su manto de tinieblas estrella tras estrella tras estrella.

La nebulosa de Rho Oph no es completamente oscura, como resulta evidente en la fotografía. Muchas de las estrellas que abarca contribuyen a iluminarla. Pero no se trata del efecto de fluorescencia como el que vemos en tantas otras nebulosas notables, como la de Orión, la de Carina, o la de la Laguna. Es simplemente luz reflejada de las estrellas. Así que los colores son variados, como en un escenario teatral iluminado por una batería de luces. El fenómeno le da a esta región del cielo un multicolor inusual. Veamos un detalle:


Ésta es la región más luminosa y colorida. Se destaca la estrella Antares (la supergigante roja del Escorpión), iluminando con su luz dorada la región más austral del complejo de nubes. Cerca de Antares vemos dos cúmulos globulares, ambos muy lejanos: el gran M4 (a 7200 años luz) y el más pequeño NGC 6144 (a 30 mil a.l.). La estrella σ (sigma) Scorpii es una gigante azul suficientemente energética para producir una fluorescencia roja de hidrógeno. Otras tres estrellas muy brillantes proveen la mayor parte de la luz azul de la nebulosa. Son todas ellas estrellas múltiples: 22 Scorpii, HD147889, y la que le da nombre a la nebulosa, ρ Ophiuchi, en la constelación de Ofiuco, el Encantador de Serpientes.

En la foto señalé varias regiones oscuras con sus nombres propios. Las que tienen una letra B corresponden al catálogo de Edward Barnard, un gran astrónomo de principios del siglo XX quien fue el primero en estudiar sistemáticamente la Vía Láctea usando fotografías. Su Atlas es accesible digitalmente, y su foto de esta región del cielo aparece en la placa 13. La naturaleza de estas regiones oscuras era desconocida en tiempos de Barnard. ¿Eran regiones vacías de estrellas, o verdaderas nubes oscuras ocultando las estrellas del fondo? En su descripción de la Placa 13 dice: "la nebulosa [brillante] es en sí misma un objeto hermoso. Con sus conexiones laterales y la mancha oscura en la que se ubica, y los carriles oscuros que es extienden hacia el Este, da toda la evidencia de que oscurece las estrellas que se encuentran detrás." Y también, en un artículo publicado en 1919: "Para mí es concluyente la evidencia de que existen masas oscuras en el espacio, [si bien] cuál sea la naturaleza de esta materia es otra cuestión."  

Hoy sabemos que estas nubes forman el medio interestelar en la región del disco de la galaxia. Son gas y polvo fríos, resultado de la evolución y muerte de estrellas de generaciones anteriores. Y son el material del que se forman las nuevas estrellas. La nebulosa de Rho Ophiuchi es, de hecho, la región de formación estelar más cercana a la Tierra (a pocos cientos de años luz). Escudriñándola en radiación infrarroja se puede ver dentro del polvo oscuro, y se han identificado cientos de estrellas bebés, de apenas un par de millones de años de edad, algunas de pocos cientos de miles de años, y otras recién condensándose a partir de la nebulosa.

Las nubes oscuras identificadas con una letra L corresponden al catálogo de nebulosas oscuras elaborado en la década del '60 por Beverly Lynds, usando el extraordinario survey del cielo realizado desde Monte Palomar en la década anterior. Hay muy poca información en la web sobre Beverly Lynds. Me costó bastante identificar su nombre, y hasta su sexo, ya que sus trabajos están firmados B. T. Lynds. Según puede leerse en su artículo sobre las nebulosas oscuras, las calcó a mano a partir de los negativos de vidrio de Palomar. El procesamiento de datos lo hizo con una IBM 1620, una de las primeras computadoras accesibles a los científicos. Era un armatoste primitivo, con una arquitectura decimal en lugar de binaria como tienen todas las computadoras modernas. No tenía sistema operativo; o mejor dicho: el sistema operativo ¡era el operador! Hay una fascinante nota sobre la máquina en Wikipedia, con una cantidad pasmosa de detalles. Rescato, además de lo que comenté, este dial que se parece sorprendentemente al de mi lavarropas (quizás más inteligente que la IBM 1620). Hay también una foto de una chica manipulando el dial, que uno se imagina podría ser Beverly. Según leí allí también, varios paneles de 1620s se usaron para la escenografía de la genial película Colossus: El Proyecto Forbin.

En esta época del año ya Ofiuco y Escorpio se empiezan a esconder antes del anochecer, así que tienen poco tiempo para observarlas. Pero es obligatorio dedicarles al menos una noche el año que viene.


El Atlas Fotográfico de Regiones Seleccionadas de la Vía Láctea está online, como dije. De allí reproduje la Placa 13. Un artículo interesante, con una foto preciosa en colores de la zona, es Star Formation in the rho Ophiuchi Molecular Cloud. El paper de Lynds es Catalogue of Dark Nebulae.

La UNESCO debería declarar patrimonio de la Humanidad la colección de miles de placas de vidrio que constituyen el survey de Monte Palomar, en el cual están basados la mayoría de los catálogos astronómicos hasta fines del siglo XX. Hay varias maneras de consultarlo, por ejemplo en el STScI.

27/10/2012

Rival de Marte

Ares, el dios tracio, es amante de la batalla por el puro placer de la lucha. Su sed de sangre es insaciable. Se podría decir que su antagonista es Atenea, la diosa sabia asociada a la "guerra justa". A veces Ares resulta humillado, o toma el lado de los perdedores. No le importa: mientras haya violencia y horror la pasa bien. En el relato homérico, por ejemplo, Atenea tomó el partido de los aqueos, mientras Ares protegió a los troyanos.

En el panteón romano Ares es Marte, y goza de un lugar más digno (claro, es el padre de Rómulo y Remo). Ambos dioses fueron asociados, desde tiempos muy antiguos, con la estrella vagabunda roja y ardiente: el planeta Marte.

Marte, el planeta, también tiene una rival en el cielo: la estrella que marca el corazón del Escorpión, la estrella roja Antares, anti-Ares. En estos días Marte transita por Escorpio y realmente forma un par notable con Antares. Si todavía no los vieron, no dejen pasar mucho tiempo, ya que Marte se está moviendo rápido, y pronto estará en Sagitario. La semana pasada se les unió la Luna creciente, formando esta encantadora conjunción. La foto está ligeramente desenfocada para destacar el color de la estrella y del planeta. La segunda foto está bien enfocada, con ambos destacados al 100% de magnificación. La similitud del color es sorprendente a simple vista. Hay que mirar con atención una foto como ésta para ver la diferencia.

Antares es una de las estrellas más brillantes del cielo, y la constelación de Escorpio es una de las más fáciles de reconocer. Es una constelación "de invierno" en el hemisferio sur, así que es menos popular que Orión (su propio rival del verano, como ya contamos). Pero en esta época todavía la vemos, al anochecer, con la cola enroscada en la Vía Láctea, zambulléndose en el horizonte occidental.

Antares es una estrella supergigante roja. Su superficie está dos mil grados más fría que nuestro Sol, por eso la vemos tan roja. Si estuviera en lugar del Sol, su circunferencia abarcaría la órbita de su rival y ganaría la batalla devorando al planeta. Las estrellas están tan lejos que, en general, no sabemos muy bien su tamaño: se las ve como puntos aún con un poderoso telescopio. Pero Antares, por estar en medio del camino de los planetas (la eclíptica), cada tanto resulta ocultada por la Luna. Sí, como Júpiter hace poco. En esas ocasiones puede verse su luz desaparecer de a poquito, y así puede medirse su tamaño, apenas unas milésimas de segundo de arco. Como también se sabe a qué distancia está (550 años luz, medida mediante paralaje), resulta unas 900 veces más grande que el Sol: ¡1200 millones de kilómetros de diámetro!


Como tantos, recibí la mayor parte de mi educación mitológica de Monteiro Lobato, luego reforzada por Robert Graves. Las fotos son mías, tomadas con la Canon T1i, zoom Tamron 18-270, en mano, el jueves 18 de octubre de 2012. Les aumenté el brillo porque me parece que mi notebook es muy brillante, y que fotos que yo veo perfectamente en otros monitores no se ven nada. Avisen en los comentarios si notan cosas de este tipo. Las fotos astronómicas son en general oscuras, pero intento que se vean razonablemente bien.

06/06/2011

Puyehue - El Volcán y el Escorpión

En el sitio de noticias BioBíoChile hay unas impresionantes fotos de la columna eruptiva tomadas durante la noche. El Sr. Ricardo Mohr R, de entre Lagos, mandó ésta, titulada Erupción Nocturna. Pueden verse las descargas eléctricas que se producen dentro de la nube de cenizas por efecto de la separación de cargas eléctricas por fricción. Durante la noche del sábado tuvimos este show de relámpagos y truenos constantes sobre nuestras cabezas, en Bariloche, a 100 kilómetros de distancia.

Además de la erupción, los rayos, y la nube que se ensancha donde la columna llega a la estratósfera ¿qué se ve? El cielo nocturno de invierno: detrás de la cúpula de polvo, asomando justo en el borde, vemos la cola enroscada y ponzoñosa del Escorpión celeste, y al medio su cuerpo, con la roja estrella Antares justo encima del rojo del volcán. Sólo las pinzas quedaron fuera del cuadro. Preciosa foto. Felicitaciones al amigo Ricardo.

21/05/2011

El Bicho

Se acerca el invierno. El astrónomo aficionado lo sabe. ¿Cómo lo sabe? ¿Porque crecen hongos bajo los pinos? ¿Porque hay escarcha en el césped por la mañana? ¿Porque los lomos de la cordillera se pintan de blanco? ¿Porque su teléfono celular dice que ya pasamos la mitad de mayo? ¿Eh? Bueno, puede ser. Pero sobre todo, el astrónomo aficionado, el buen astrónomo aficionado, lo sabe porque al anochecer, por el horizonte del Este, se alza un monstruo, un arácnido gigantesco y amenazante: el Escorpión.

Asolando los cielos de la Tierra desde la época de Babilonia, Scorpius —el Escorpión— persigue sin pausa al cazador Orión. El vanidoso gigante, en tanto, se escabulle al atardecer por el Oeste apenas el bicho sale por el Este. Orión preside los cielos del verano. Escorpio los del invierno. (Para el astrónomo aficionado que viva en el hemisferio norte, claro, es al revés.)

Escorpio es una constelación plena de objetos interesantes para observar, entre ellos algunos de mis favoritos. Pero vamos a esperar a que se alce un poco más, a medida que llega el invierno. Por ahora miremos a simple vista su silueta: al Sur está la cola, enroscada como un signo de interrogación, lista para clavar el aguijón que forman dos estrellas brillantes y juntitas: Shaula (la más brillante) y Lesath. En la base de la cola está Mu Scorpii, una doble que se aprecia a simple vista (se ve doble en mi foto de ahí arriba).

En medio del cuerpo (¿el cefalotórax?) se destaca Antares (sí, Antares es una estrella además de una cerveza). Es una de las estrellas más brillantes del cielo, una supergigante roja algo menor que Betelgeuse. Su nombre significa "rival de Marte", tal vez porque al ser roja, brillante y estar casi sobre la eclíptica, se la puede confundir con el planeta.

El extremo septentrional de la constelación tiene tres estrellas brillantes que forman las pinzas: Graffias, Dschubba (la del medio) y Pi Scorpii. Graffias, la pinza izquierda, siempre fue la más brillante del trío (de hecho, sólo superada en brillo por Antares). Pero en el año 2000 Dschubba empezó a aumentar su brillo hasta superar a su compañera y casi alcanzar a Antares, alterando el archiconocido aspecto de la constelación. Ahora sigue brillando en exceso. Se está apagando, pero sigue brillando.

13/11/2010

Cazador cazado

Las constelaciones son fruto de la imaginación humana, no de la naturaleza. Pero están tan enraizadas en nuestra cultura que la astronomía no se ha desembarazado de ellas. Después de todo, ¿por qué no dividir el cielo en rectángulos de 18°x18°, en lugar de llenar libros de ciencia con los nombres de personajes de ficciones milenarias, con formas apenas insinuadas por un puñado de estrellas? ¿Por qué los astrónomos de la revolución científica de los siglos XVI a XVIII siguieron haciéndolo, poniéndoles nombres como Mesa o Indio a las constelaciones del hemisferio sur? Porque nadie se resiste a una buena historia. Por eso. Y las historias de las constelaciones están muy buenas, y vienen capturando nuestra imaginación desde hace cientos de generaciones. Cuando yo era un niño las historias mitológicas de las constelaciones me gustaban tanto como las noticias de los viajes a la Luna y los planetas, que estaban en auge.

¿A cuento de qué viene todo esto? Bueno, en esta época del año podemos ver el final de una de estas historias, protagonizada por dos de las constelaciones más fáciles de identificar: Orión y Escorpio.