Mostrando entradas con la etiqueta eclipse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eclipse. Mostrar todas las entradas

29/03/2025

Eclipse en crisis

Durante un eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna llena, de manera que la sombra de la Tierra se proyecta sobre la superficie lunar. ¿Cómo se ve esto desde la Luna? Desde la Luna, se ve la "Tierra nueva" ocultando el Sol. Es decir, ¡desde la Luna se ve un eclipse solar! Dos semanas antes del eclipse lunar que comentamos la semana pasada, el módulo lunar Blue Ghost, de Firefly Aerospace, descendió en el Mar de las Crisis, y pudo observarlo. Así:

Esta foto muestra el efecto "anillo de diamante" al momento de reaparecer el Sol tras la silueta de la Tierra, similar al que hemos visto en nuestros eclipses solares. Cuando la Luna tapa al Sol, como ambos tienen el mismo tamaño en el cielo, alrededor de la silueta lunar vemos parte de la atmósfera del Sol, la cromósfera, con las atractivas y variadas protuberancias. Pero la Tierra es más grande que la Luna, y en el cielo de la Luna es más de 3 veces más grande que el Sol. De todos modos, alrededor de la Tierra vemos un anillo brillante. ¿Qué es? No es la cromósfera solar asomando. Es la propia atmósfera de la Tierra, iluminada por el Sol que está del otro lado. 

Esta simulación, hecha con Celestia, muestra la situación. El hemisferio nocturno de la Tierra apunta hacia la Luna, y el diurno hacia el otro lado, hacia el Sol. El círculo que separa el día de la noche se llama técnicamente terminador. En una mitad de ese círculo está amaneciendo (del lado del océano Atlántico, a la derecha de la imagen), y del otro lado está anocheciendo. Es la proverbial luz de todos los amaneceres y todos los atardeceres de la Tierra a la vez, que vemos reflejada en la Luna durante los eclipses, pero que nunca habíamos visto directamente. 

En la foto de Blue Ghost vemos que hay varios puntos más brillantes en la atmósfera. Uno de ellos casi opuesto a la posición donde está asomando el Sol, dos abajo y a la izquierda del Sol, y varios arriba del Sol, más otros puntitos chiquitos (flechas). ¿Qué serán? Seguramente corresponden a lugares más claros de la atmósfera. No es difícil buscar en qué lugares de la Tierra están, porque en Celestia podemos dibujar el terminador:

El punto más brillante (el de arriba a la izquierda) está en medio del Pacífico occidental, a medio camino entre Japón y Nueva Guinea. Superpuse un mapa de la nubosidad global a esa hora con uno del día y la noche, para ver qué había en la atmósfera. Es el óvalo amarillo:

Aunque la coincidencia entre los dos mapas no es exacta (están en proyecciones distintas, y no me tomé el trabajo de reproyectarlos), se puede ver que es una región de aire claro, entre dos sistemas de mal tiempo (uno que parece un frente, y el otro que parece nubosidad ecuatorial). Los puntos brillantes que vemos a la derecha en la foto del eclipse están sobre el Atlántico Norte, donde también hay dos claros entre sistemas de nubes (óvalos verdes). El punto brillante de abajo está en la Antártida (óvalo rojo), y ahí es difícil ver lo que hay en los satélites meteorológicos, pero seguramente es lo mismo: aire claro.

Nunca habíamos visto estas cosas, así que me encantó verlas por primera vez. Comparto también un video que puso Firefly en su cuenta de X, que muestra el progreso del eclipse, con la luz del Sol increíblemente enrojecida (es la familiar luz rosada del amanecer y del atardecer):

La foto del eclipse desde el Mar de las Crisis está hecha a las 5:30 hora argentina, según Firefly. A esa hora yo ya estaba juntando el equipo, así que les dejo la última que hice, a las 4:56. A esa hora, el Mar de las Crisis (el óvalo cerca del borde inferior izquierdo) todavía estaba eclipsado: 


 


La foto y el video del eclipse desde la Luna son de Firefly Aerospace, distribuídos a través de su cuenta de X. El mapa del día/noche es de Time and Date, y está compuesto con uno de nubosidad de Weather Underground, correspondiente a las 09:00 UT del 14 de marzo de 2025.

Blue Ghost es la primera misión comercial exitosa a la Luna. Seguramente habrá muchas más en poco tiempo.

22/03/2025

Eclipse lunar ozonizado

La semana pasada disfrutamos de un hermoso eclipse lunar total. El horario era un poco incómodo: de las 2 a las 6 de la madrugada, así que nos juntamos una veintena de aficionados a la astronomía de Bariloche, y entre todos aguantamos. Cero viento y una temperatura que no bajó de 4 grados, así que no fue difícil.

La imagen muestra las distintas fases del eclipse. Desde la preciosa luna llena previa, pasando luego por la larguísima fase parcial a medida que la Luna se mete en el cono de sombra de la Tierra, hasta la totalidad, y finalmente la salida. Las fotos no alcanzan a transmitir la belleza del espectáculo natural, tanto a simple vista como a través de telescopios o binoculares. El ojo humano tiene un rango dinámico que la fotografía no puede igualar, mucho menos en una pantalla. 

Hice otro collage, con más fotos:

Hay dos cosas notables en los eclipses lunares, que siempre vale la pena destacar. Una es la forma del borde de la sombra de la Tierra: es curvo. ¿Por qué es curvo el borde de la sombra de la Tierra? Porque la Tierra es redonda. Hace miles de años, los astrónomos griegos llegaron a la misma conclusión. Es un conocimiento que ha estado en nuestra civilización durante muchísimo tiempo, ciertamente era algo bien sabido en tiempos de Colón. Esperemos que no se pierda en el transcurso del próximo siglo. 

La otra cosa notable es el color rojo de la parte eclipsada. A pesar de que la Tierra bloquea la luz del Sol, hay algo que ilumina la Luna. Es la luz del Sol dispersada en la atmósfera terrestre, aligerada de los azules que vemos en el cielo (y por lo tanto enrojecida) que la Luna nos devuelve. Es un tono cobre o ladrillo, como se ve en las fotos. El que dice "luna de sangre", evidentemente, nunca vio un eclipse, o nunca vio sangre, o las dos cosas. El brillo de este tono rojo depende de cuánta luz filtra la atmósfera, y eso depende increíblemente de las grandes erupciones volcánicas, que depositan grandes cantidades de polvo en la estratósfera. La más reciente fue la del Tonga, hace ya más de 3 años, así que tuvimos un eclipse bastante brillante. 

Pero en mis fotos, o en otras que habrán visto por allí, se ve algo más que un color rojo. En la franja entre la fase eclipsada y la iluminada se ven colores azules, turquesas y morados. Aquí lo muestro en las dos fases parciales. 

Ese color azul es incluso visible a simple vista, en estos eclipses brillantes, si uno presta atención en el telescopio. Se debe a la presencia de ozono en la estratósfera. El aire, normalmente, dispersa selectivamente las longitudes de onda corta, como mencionamos arriba (el extremo azul del espectro) y deja pasar los rojos. Pero el ozono absorbe fuertemente una banda de colores centrada en el rojo, que produce la disociación de la molécula. Por supuesto, los azules de todos modos se dispersan, pero el balance se invierte, y la luz que atraviesa una atmósfera con ozono resulta azulada, en lugar de enrojecida. 

La semana que viene contaré más cosas del eclipse. Por ahora, les dejo esta composición donde acomodé las fotos para reconstruir, más o menos, la sombra de la Tierra.

La estrella de arriba es 89 Leonis (sexta magnitud), y quedaba tan linda que me dio pena recortarla. El año que viene tendremos un eclipse parcial de más del 90%, una situación ideal para visualizar la sombra de la Tierra de manera más notable. Trataré de hacerlo.



El espectro de absorción del ozono y otros gases atmosféricos es de un paper que, precisamente, analiza su efecto durante los eclipses: Yan et al., High-resolution transmission spectrum of the Earth’s atmosphere: Seeing Earth as an exoplanet using a lunar eclipse, Int. J. Astrobiology 14:255–266 (2015).

28/09/2024

La Luna y el Sol

Si estás buscando información sobre el eclipse solar, está en la nota de la semana pasada: Nuevo eclipse anular patagónico.

Durante el eclipse de Sol de esta semana, la Luna se encuentra en la parte más lejana de su órbita, de manera que no llegará a ocultarlo por completo. Hace media órbita, en cambio, la Luna llena fue una superluna, que nos encantó con un mini eclipse. En Bariloche estuvo bastante nublado, y encima yo estuve con fiebre, así que no lo disfruté mucho. Hice unas fotos, no muy destacables, pero las comparto igual para hacer un comentario.


La imagen de la derecha es de las 23:30, cuando el eclipse todavía faltaban 15 minutos para el máximo, pero las nubes ya dificultaban hacer una foto nítida. La de la izquierda es la luna llena antes del eclipse. Hay algo notable en la luna llena: no parece una esfera, parece chata. Si la Luna reflejara la luz solar como un espejo, la parte del medio debería verse más brillante que el borde, ya que las regiones del borde las vemos inclinadas desde nuestra perspectiva, y una parte de la luz incidente se perdería en el espacio. A pesar de esto, la iluminación de Sol no da la ilusión de estar viendo un globo. El efecto se debe a que el polvo lunar funciona como un retrorreflector (por razones que no están del todo claras). Se suma el hecho de que, en la Luna llena, no vemos ninguna sombra proyectada por el relieve lunar.

Por el contrario, el Sol se ve distinto:

El Sol muestra un oscurecimiento en el borde que refuerza la impresión de que se trata de un globo. En el caso del Sol, no hay reflexión de luz como en la Luna. La luz viene de la superficie caliente. Pero la superficie no es opaca, sino que es un poco transparente, y vemos algo de luz que sale de adentro. La que vemos viniendo del medio del disco atravesó menos "atmósfera solar", y la vemos un poco más brillante que la cercana al limbo. Hace 100 años, cuando se estaba desarrollando la teoría del funcionamiento de las estrellas, el oscurecimiento del limbo solar fue una importante pista de cómo había que formular matemáticamente el transporte de energía en el interior de las estrellas.

Mañana viajamos a Santa Cruz para ver el eclipse solar. Si estás en Perito Moreno, no te pierdas las actividades que ha organizado el Proyecto Miradas al Cielo, incluyendo una charla mía el día 1 por la tarde, en la Hostería Municipal. Más información aquí: Eclipse anular 2024. Esperemos que el tiempo patagónico no sea muy hostil.

21/09/2024

Nuevo eclipse anular patagónico

Acompañando el eclipse lunar de la semana pasada, y completando la segunda temporada de eclipses del año, tendremos un eclipse solar el día 2 de octubre. Como la Luna se encontrará en el punto más alejado de su órbita, no alcanzará a tapar el Sol por completo, y el eclipse se verá como anular, desde una ancha franja que cruza la Patagonia a la altura de la provincia de Santa Cruz:


Algunos recordarán que ya tuvimos un evento de este tipo, en el año 2017, cuando la franja de anularidad cruzó el continente a la altura de Chubut. En aquella ocasión el anillo visible de Sol fue muy estrecho, una cosa extraordinaria. Ahora no será tan finito, pero de todos modos es algo muy lindo de ver:

Desde casi toda Sudamérica se podrá ver el eclipse parcial. La hora del comienzo, el máximo y el fin dependen del lugar exacto de donde observemos. Pueden revisar en diversos servicios si quieren saberlo con exactitud. Hoy en día, recomiendo timeanddate.com, y la aplicación para el celu Eclipse Calculator 2.0, que es una belleza desarrollada por la Universidad de Barcelona.


Indicativamente, dejo las circunstancias para Bariloche, que sirven aproximadamente para toda la Argentina.

Comienzo: 15:59 (Sol a 40 grados de elevación, hacia el NO)
Máximo: 17:26 (Sol a 26 grados, bajando hacia el ONO, cubierto el 77% del diámetro)
Fin: 18:44 (Sol bajito a 12 grados, hacia el O)


El Sol se encuentra en el máximo de su actividad, algo que ocurre cada 11 años, y su superficie estará llena de grandes y complejas manchas solares. A medida que progrese el eclipse veremos cómo la Luna las va cubriendo, lo cual le agregará encanto al evento.

Vale la pena recordar que NUNCA debe observarse el Sol directamente, ni a simple vista y mucho menos a través de un telescopio o binoculares. Puede observarse usando filtros adecuados: anteojitos de eclipse, vidrios de máscara de soldar número 12 o superior, o filtros especiales que se venden para los instrumentos. No usar ni radiografías, ni anteojos de Sol, ni papel de regalo, ni ninguna otra solución improvisada.

También se puede proyectar el Sol usando binoculares o pequeños telescopios. Es muy fácil y seguro, y lo hemos explicado más de una vez. Y no olvidarse de usar una espumadera o colador, para ver múltiples solcitos eclipsados en su sombra.


 

Radiografías, películas veladas, vidrios de botella o ahumados, anteojos de sol, papel de regalo, máscaras de soldar de número menor que 12... 
NO SON SEGUROS Y PUEDEN PRODUCIR UN DAÑO GRAVE E IRREVERSIBLE EN LA RETINA.

Tomen precauciones, estén atentos a lo que hagan los niños, ¡y no se pierdan el eclipse!

14/09/2024

Mini eclipse de súper luna

¡Empieza la temporada de eclipses! Sí, los eclipses, como los turistas y las frutillas, vienen en temporadas.

La segunda temporada de este año empieza esta semana, el martes 17, con un mini eclipse de Luna. ¿Por qué mini? Porque la sombra de la Tierra tapará apenas un pedacito de la Luna:

El eclipse dura una horita, comenzando a las 23:11 hora argentina (UTC -3). El máximo será a las 23:44, y se verá como en la imagen de arriba (calculada para Bariloche). A las 00:16 (del miércoles) termina el eclipse. Por fuera de estos horarios, la penumbra de la Tierra irá oscureciendo la luna llena. No es muy impresionante, pero si prestan atención, seguramente desde las 22 ya verán algo. Pero lo mejor es alrededor de las 23:44.

Nadie necesita ayuda para encontrar la Luna en el cielo. Pero sí conviene hacer planes si sospechás que te puede tapar un árbol o un edificio. Observando desde Bariloche, el eclipse entero estará en el cielo del noreste, y bastante alto (a mitad de altura entre el horizonte y el cenit). Pero la posición de la Luna a esa hora depende del lugar donde observes. Fijate en Stellarium para planificarlo con exactitud. Y si no, fijate la posición de la Luna a esas horas el día anterior, y calculá unos 13 grados hacia el Este, que es lo que se mueve la Luna cada noche (13 grados es un poco más de un puño con el brazo estirado).

¿Por qué mini eclipse de súper Luna? Porque la luna llena (y el eclipse) se producen apenas 10 horas antes del perigeo, el punto más cercano a la Tierra de la órbita lunar. Estas lunas llenas se promocionan desde hace algunos años como superlunas. Son un poco más grandes que las lunas llenas ordinarias (un 15% más que el promedio). En general no llamaríamos Superman a un tipo que fuera 15% más fuerte que el promedio, pero si yo fuera 15% más alto podría haberme dedicado al tenis profesional, en lugar de escribir sobre astronomía. Así que desde En el Cielo las Estrellas aprobamos las superlunas, y tenemos nuestra propia Calculadora de Superlunas.

¿Y por qué hay temporadas de eclipses? La razón es que, para que se produzca un eclipse, tienen que alinearse el Sol, la Luna y la Tierra. Pero la órbita de la Luna está inclinada con respecto a la de la Tierra; si no, se producirían eclipses todos los meses. Así que sólo cuando la línea de intersección de las dos órbitas (que se llama línea de nodos) apunta hacia el Sol, se producen los eclipses. Y esto ocurre dos veces por año.


El plato fuerte de esta temporada de eclipses será un eclipse de Sol, el 2 de octubre. Como es dentro de media órbita, y la Luna llena eclipsada será súper, la Luna nueva eclipsante será mini, y no alcanzará a tapar el Sol por completo. Será un eclipse anular, que podremos ver sólo desde la Patagonia austral, parecido al que tuvimos en 2017, pero más al sur. ¡Ampliaremos la semana que viene!

La siguiente temporada será en marzo del año que viene, empezando con un eclipse lunar total, mucho mejor que el de esta semana. Ya nos ocuparemos más cerca de la fecha.

18/11/2023

Un ocultamiento imperceptible

Una noticia de esta semana me llamó la atención: debido a que Marte estará por unos días del otro lado del Sol, habrá una interrupción de las comunicaciones entre la Tierra y los robots que pueblan la superficie y la órbita del planeta rojo. Es algo normal, que ocurre cada dos años durante las conjunciones de Marte. Esto yo lo sabía, las comunicaciones se reducen a un mínimo para evitar la interferencia que produce la corona solar. Lo que me llamó la atención es que decía que durante dos días las comunicaciones estarán completamente interrumpidas porque Marte estará oculto por el disco del Sol. Nunca había leído sobre un acercamiento tan íntimo entre el Sol y Marte, al menos no desde que  Apolo y Ares se fueron a las manos por causa de Venus.

La ocultación es súper larga. Empezó ayer, 17 de noviembre, justo pasadas las 10 horas UTC:


Y terminará el 19 de noviembre a la 1 hora UTC (hoy a las 22 en Argentina):

Como pueden ver, es como un mini eclipse, similar a cuando uno de los planetas interiores, Venus o Mercurio, transita delante del Sol, pero al revés. Los tránsitos de Venus son súper raros, ocurren de a pares cada 120 años. Los de Mercurio son más frecuentes, hay uno cada década, más o menos. Los de la Luna, que son los eclipses solares, son mucho más frecuentes, ocurren un par de veces por año o más. ¿Qué tan raras serían estas ocultaciones de Marte tras el Sol? 

Al igual que durante un eclipse, tienen que ocurrir dos cosas simultáneamente: Marte tiene que estar en conjunción con el Sol (conjunción superior, o sea del lado de atrás del Sol), y además la línea de nodos tiene que apuntar hacia el Sol. La línea de nodos es la intersección entre el plano de la órbita de Marte y el de la Tierra. Si no pasa esto, el planeta y el Sol estarán cerca en el cielo (como la Luna y el Sol en una luna nueva), pero no exactamente uno detrás del otro (como el Sol y la Luna en un eclipse solar). Una imagen ayudará a entenderlo.

La línea de nodos de la órbita marciana vuelve a apuntar hacia el Sol una vez cada período sideral, que dura 687 días. Pero cuando Marte vuelve a pasar por ese punto, la Tierra no necesariamente está bien ubicada, porque el período de las conjunciones (se llama sinódico) es de 779.9 días, más de 3 meses más largo. Así que para que se repita lo que está ocurriendo hoy, tienen que pasar varias veces ambos ciclos, hasta que vuelvan a coincidir. Si uno busca el mínimo común múltiplo se encuentra con un tiempo inmenso: 5 millones de días, 14000 años. Por supuesto, la coincidencia no necesita ser exacta, porque si bien Marte es muy chiquito durante las conjunciones, el Sol ocupa medio grado. Cada conjunción se atrasa (779.9 − 687) / 687 × 360° = 48.68° con respecto al nodo en cada período. La siguiente está más lejos: 48.68 × 2 = 97°. La tercera y la cuarta están casi del otro lado, a 146 y 195 grados. La quinta, sexta y séptima se empiezan a acercar: 243 y 292 y 341 grados. ¡Pero la octava está a 389°, se pasó de 360! Así que hay que dar otra vuelta. Y otra. Recién después de 37 veces se repite la configuración Tierra-Sol-Marte, con una diferencia de apenas 1.2°. ¿Será? 37 períodos sinódicos son 79 años terrestres. 2003 más 79 es 2102. Veamos: 

Ahí está, una ocultación casi idéntica en 2102. ¿Y 79 años antes? Era 1944:

Así que mi cálculo back-of-the-envelope funciona. No estoy seguro de que sea una respuesta definitiva, porque no tuve en cuenta ni el tamaño del Sol ni el de la Tierra (algunas ocultaciones tal vez sean visibles desde algún lugar de la Tierra, pero no desde otro), ni las irregularidades de la órbita marciana. Googleando no encontré nada, a nadie le interesan estas ocultaciones imperceptibles. Bueno, a casi nadie. Es interesante que, durante toda la historia de la humanidad a nadie le importaron, nadie las notó. Esta es la primera que tiene un efecto real: los robots de Marte están completamente aislados. Cuando el gato no está, los ratones bailan. Esperemos que no hagan locuras.

 


La ilustración del combate entre Marte y Apolo la hice con Copilot, que Windows me instaló esta semana con la actualización 23H2. Las imágenes de las ocultaciones las hice con Stellarium. Y las órbitas, con Celestia.

15/04/2023

El eclipse de la Odisea

«Un classico è un libro che non ha mai finito di dire quel che ha da dire.»
Italo Calvino

Era una mañana preciosa de primavera mediterránea. En las laderas, salpicadas de olivos y cipreses, los pastores cuidaban sus cabras. En caletas paradisíacas, los pescadores arrojaban las redes. En el palacio, la reina y su hijo trataban de mantener a raya a los pretendientes, que ya se preparaban a hacer un asado sin que nadie los hubiera invitado. Cerca del mediodía refrescó, aunque no había en el cielo ni una nube. Y de golpe, muy muy rápido, se hizo de noche, pero sin que los rosados dedos de Eos acariciaran el paisaje. Las cabras se encaminaron hacia los corrales y las aves a sus nidos. La gente alzó la vista al cielo, a ver qué estaba pasando. El cielo se había puesto azul oscuro, como al comienzo de la noche. El punto más oscuro era un círculo negrísimo, justo donde momentos antes había estado el sol. A su alrededor brillaba una aureola plateada, de un blanco rabioso con llamaradas rojas. Se veían las estrellas, y algunos reconocieron a las "estrellas errantes", identificadas con los dioses: la de Zeus, la de Afrodita, la de Hermes. Tal vez vieron las de Ares y Cronos. Un escalofrío recorrió sus espaldas. ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba el sol? ¿Por qué habían aparecido los dioses en el cielo?

Era un eclipse total de Sol, por supuesto. Hoy no nos asustan, ¡hasta viajamos para verlos! Pero el escalofrío lo sentimos igual. Este eclipse ocurrió el 16 de abril de 1178 a. C., hace exactamente 3200 años. Los cinco planetas "clásicos" fueron visibles en un arco de 90 grados en el cielo, con Júpiter y Saturno a unos 4 grados de separación, en una Gran Conjunción que culminaría a principios de junio. Además, con el gigante Orión y Sirio brillando más abajo, y las Híades y las Pléyades cerca del eclipse, debe haber sido una preciosura.

Este eclipse tiene otro ingrediente interesante: fue total en la isla de Ítaca, la patria de Odiseo. Y precisamente, los eventos que se relatan en la Ilíada y la Odisea ocurrieron por esos años, de acuerdo no sólo a fuentes clásicas, sino a la datación de los restos arqueológicos de la Troya histórica, descubierta a fines del siglo XIX. Poco después Carl Schoch, un historiador de la astronomía, identificó este eclipse como posible fecha del regreso de Odiseo a su hogar, tras 10 años de peripecias en el Mediterráneo. Su propuesta se basaba en que, en el Canto XX, cuando Atenea confunde y enloquece a los pretendientes mientras comían el asado, el profeta Teoclímeno tiene una visión y les advierte que los ve a todos muertos, y que: 

«el sol desapareció del cielo y una horrible oscuridad se extiende por doquier».

La propuesta de Schoch no fue aceptada universalmente, faltaba más. Sin embargo, hace pocos años, Constantino Baikouzis y Marcelo Magnasco (un astrónomo y un biofísico argentinos) publicaron un análisis más completo de los fenómenos astronómicos que aparecen en la Odisea. Además de la luna nueva (que se menciona en el poema, y que es lo que corresponde a un eclipse solar), señalan que tras la partida de la isla de Calipso, que ocurre en la luna nueva anterior, Odiseo navega observando las Pléyades, la Osa Mayor y Boötes

 

Las Pléyades y Boötes están muy lejos en el cielo, de manera que la posibilidad de ver a ambas simultáneamente restringe bastante la época del año. También se menciona a Venus en el amanecer el día de su desembarco final en Ítaca. Y hay dos eventos más que nadie había notado: un viaje de Hermes al oeste y su regreso al este, que podría indicar el rápido movimiento retrógrado del planeta Mercurio, que cambia en pocos días de horizonte. Y el regreso de Poseidón del país de los etíopes, cuando hunde la balsa de Odiseo, que podría corresponder al equinoccio. Poseidón no se identificaba con el planeta Neptuno, por supuesto (descubierto recién en 1846), sino con el movimiento de la Tierra misma (es el dios de los terremotos, además de los mares). Dados estos eventos, los autores buscan su coincidencia con la cronología del poema (que es muy estricta en cuanto a días transcurridos), y en un lapso de más de un siglo encuentran una única concordancia de todos ellos, la que coincide con el eclipse solar el día del regreso de Odiseo a su hogar:

Demás está decir que Magnasco y Baikouzis no han demostrado que el día de regreso de Odiseo a su hogar haya sido el 16 de abril de 1178 a. C., coincidente con un eclipse total de Sol. Ellos mismos lo advierten, señalando la dificultad de que la fecha del eclipse se haya transmitido por tradición oral durante siglos, hasta que el Poeta que llamamos Homero plasmara el texto en forma escrita, alrededor del 800 a. C. Hay que señalar incluso que faltaban todavía más siglos para que los milesios, especialmente Tales, se convirtieran en científicos, inventando el concepto de ciencia natural (Tales predijo el eclipse del 585 a. C., según Heródoto). Lo que dicen es que han identificado un cuerpo coherente de eventos astronómicos, coincidente con el texto clásico, y que es prácticamente imposible que sea resultado de una casualidad. Fascinante.

Además, por supuesto, aunque la identificación del eclipse de 1178 a. C. como el oscurecimiento del cielo que canta el poema fuera correcta, eso no quiere decir que Odiseo realmente haya sufrido las desventuras que se relatan en la Odisea. El Poeta, o algún rapsoda antes que él, bien podría haber armado un relato ficticio alrededor de eventos astronómicos reales. Pero no me digan, en todo caso, como hemos dicho más de una vez, se non è vero, è ben trovato.



Agradezco a mi amigo Adrián Monjeau que me mencionara estos descubrimientos.

El paper de Constantino Baikouzis y Marcelo Magnasco tiene un título interrogativo (lo cual en general no es una buena idea): Is an eclipse described in the Odyssey? PNAS 105:8823–8828 (2008).

El trabajo de Schoch es: The eclipse of Odysseus, The Observatory 49:19–21 (1926). 

Un review crítico es el de Salvo Gugliemino y otros: Astronomy in the Odyssey: The Status Quaestionis, Astrophysics and Space Science Proceedings 48:165–180 (2017).

Nota para detallistas: el eclipse de 1178 a. C. ocurrió hace 3200 años, aunque 2023+1178 = 3201, porque no hay año 0. Piensenlón.

Habría que poner AEC en lugar de a. C., pero nadie lo entiende todavía.  

Esta semana también hay un eclipse total de Sol, visible desde muy poquita tierra firme en Australia e Indonesia. Es un eclipse híbrido: empieza como anular, se convierte en total, y termina como anular de nuevo.

22/01/2022

Aurora, baja en el cielo

El color rojo de la Luna eclipsada es el toque de los rosados dedos de Aurora, como hemos contado una y otra vez. Estamos acostumbrados a pensar en el amanecer y el atardecer como momentos del día, pero para la Tierra son un lugar, un círculo máximo que separa el hemisferio diurno del nocturno. Vista desde la Luna eclipsada, la Tierra muestra su hemisferio nocturno rodeado de una corona completa de amaneceres y atardeceres. La luz del Sol se tiñe allí del característico color rosado, e inunda así de un tono rojizo la sombra terrestre, que ilumina tenuemente la Luna eclipsada. 

Cuando un eclipse lunar se produce al amanecer tenemos una perspectiva especial de este fenómeno, porque nosotros mismos pasamos de la noche, al amanecer, y al día. Con una figura se entiende mejor:

Los rayos del Sol (blancos) vienen de la derecha. Algunos pasan de largo la Tierra e iluminan la Luna llena. Algunos pocos pasan rasantes, entran en la atmósfera, dispersan sus verdes y azules y se tiñen de un rojo que también se dispersa llenando el cono de sombra, e iluminando la parte eclipsada de la Luna. 

Si estamos parados (como la figurita) al final de la noche, durante el eclipse la rotación de la Tierra nos lleva de la noche al día. Mirando hacia la Luna la veremos ponerse en el horizonte, mientras la persigue el Cinturón de Venus, que es esa misma luz rosada pero iluminando nuestro propio cielo. En el eclipse lunar de noviembre pudimos verlo:


La Luna, eclipsada casi 100% antes de ponerse tras la cordillera de los Andes, apenas se distingue. El efecto fue más notable (y parecido a la ilustración de arriba) durante el eclipse de octubre de 2014, que vimos ponerse sobre el cerro López al amanecer. Revisé las fotos y elegí dos de ellas para componer este gif:

Las dos exposiciones son iguales: vean el aspecto de la Luna, con su parte iluminada y su parte eclipsada rojiza. Estamos en la posición de la figurita de la izquierda en la ilustración, todavía metidos en la noche. Pero en los dos minutos entre la primera foto y la segunda se ve un cambio notable en el color de la nieve. En la primera se ve azul, reflejando el azul del cielo antes del alba. En la segunda la nieve se tiñe de rosa por acción de los rayos solares que se están filtrando en ese momento rasantes a la Tierra. Ahora estamos en la posición de la figura del medio de la ilustración. En ese momento la Luna y el cerro López están perfectamente alineados con el Sol, y a ambos los acarician los rosados dedos de Aurora. 



Aurora es una diosa romana, personificación del amanecer. Su equivalente griega es Eos, cuyo nombre coincide con el del sistema electro-óptico de Canon y el del más increíble velero, que vi una vez amarrado en el puerto de Trieste. 

Las fotos y el dibujo son míos.

27/11/2021

¿El eclipse más largo?

El eclipse lunar más largo del siglo no fue el de la semana pasada. Pero aguanten un poquito, primero comparto las fotos. A las 5:23 el eclipse cubría la mitad de la luna llena. El cielo estaba razonablemente oscuro y logré capturar el precioso cúmulo de las Pléyades junto a la Luna:

Se ve bien lindo en esta foto el color rojo de la luna eclipsada, con la tenue luz de todos los amaneceres y los atardeceres de nuestro planeta, como hemos contado otras veces. La tenue franja oscura que cruza el cielo creo que es humo de algún incendio. Con un campo más angosto las vemos así (foto girada, que me gusta más cómo queda).

A medida que el eclipse fue avanzando la Luna se acercaba al horizonte y el cielo se aclaraba por la proximidad del amanecer. Estos eclipses me encantan para capturar tanto la Luna como el paisaje. Hay uno en el banner del blog, después de todo. Vean qué lindo se veía el centro de Bariloche, con la torre de la Catedral, el lago Nahuel Huapi y al fondo la cordillera de los Andes. Esto es a las 5:42, cuando faltaban 15 minutos para el máximo eclipse:

Cada vez se hacía más difícil ver la Luna eclipsada. Así que acerqué el cuadro para los últimos minutos, mientras la Luna bajaba sobre el cerro Millaqueo:

Finalmente, una luna fantasmagórica se ocultó tras los cerros todavía nevados de la primavera, escapándose del cinturón de Venus que la corría desde arriba:

Muy lindo eclipse. Hagan planes para ver el próximo, el 16 de mayo de 2022. Será un eclipse total en medio de la noche para nuestra longitud, con la Luna súper alta junto a Escorpio en nuestra latitud. Una preciosura va a ser. Mientras tanto, quédense con la foto que más les haya gustado.

Ahora quiero decir algo sobre la duración del eclipse. Pero dejemos esto en claro desde el principio: la cuestión es completamente irrelevante para disfrutar del fenómeno. Se lo anunció de manera sensacionalista como "El eclipse lunar más largo del siglo", o incluso "de los últimos 1000 años". Quisiera saber cuántos de los que escribieron esos titulares vieron aunque sea 5 minutos del eclipse. En muchos de esos anuncios (no en todos) se omitió un detalle clave: eclipse parcial. Por supuesto, los eclipses totales son generalmente más largos que los eclipses parciales, porque la trayectoria de la Luna por la sombra de la Tierra es más larga. Así (en rojo la sombra de la Tierra, en blanco la Luna llena):


El eclipse del 19 de noviembre fue casi total, así que fue casi tan largo como puede ser un eclipse lunar sin ser total. Desde el primer contacto con la umbra, hasta el último, duró 208.4 minutos. Es el décimosexto en duración entre todos los eclipses parciales que aparecen en el Canon de 5 milenios de eclipse lunares, compilados por el legendario Fred Espenak para el período -1999 hasta el año 3000. Me dio curiosidad revisar la duración de los 4207 eclipses parciales catalogados. Este es el resultado:

Cada barrita gris muestra la cantidad de eclipses parciales de cada duración, minuto por minuto. Hay poquitos muy cortos, de menos de una hora. La mayor parte están alrededor de las 3 horas. Nuestro eclipse de la semana pasada está señalado con una línea vertical roja. Se ve que casi todos los eclipses son más cortos, y que hay muy poquitos más largos. El más reciente más largo (24 segundos más largo) fue el del 18 de febrero de 1440, hace 581 años, que marqué con una línea azul casi pegada a la roja. Ése es el eclipse al que hacían referencia los titulares sensacionalistas. El próximo eclipse parcial más largo que el que acabamos de ver es el más largo de todo el Canon (210 minutos), y ocurrirá el 8 de febrero de 2669. Falta mucho, así que me interesé por el extremo opuesto: ¿Cuál será el eclipse parcial más corto? Estos eclipses pasan apenas raspando la umbra, y deben ser casi imperceptibles salvo que uno esté prestando atención. ¿Podremos ver un eclipse súper corto, ponele de 10 minutos? El más corto de todo el Canon es un eclipsito de morondanga que duró 2 minutos y medio en 1553. No hay nada por el estilo hasta el siglo que viene, pero sí tenemos uno cortito razonablemente pronto: el 28 de septiembre de 2034 (línea verde en el gráfico) habrá un eclipse parcial de 26.7 minutos. Será visible en su totalidad (¿en su parcialidad?) desde casi toda América, Europa y África, como muestra el mapa.

Eso en cuanto a los eclipses parciales. ¿Los totales, entonces, son más largos? No siempre. Dicho de otro modo: ¡hay eclipses totales que son más cortos que algunos parciales! Esto ocurre porque la Luna no tiene siempre el mismo tamaño en el cielo: las lunas en perigeo son más grandes, y tardan menos en atravesar la umbra. La umbra misma, en menor medida, también cambia de tamaño a la distancia de la Luna. La luna llena del eclipse pasado fue una miniluna, una luna en apogeo (la posición más distante en su órbita alrededor de la Tierra). Eso contribuyó a que el eclipse, además de ser casi total, fuese particularmente largo. Ya que estaba hice el mismo gráfico pero poniendo solamente los eclipses totales, para ver cómo quedaba nuestro eclipse parcial:

De inmediato vemos que los eclipses totales son ciertamente más largos en general: no hay ninguno siquiera de 3 horas de duración, que es donde estaba la duración media de los parciales. Nuestro eclipse parcial está nuevamente marcado con rojo, y está medio por la mitad. Duró unos minutos menos que la mayor parte de los eclipses totales, que están por los 210 minutos. Pero vemos también muchos eclipses totales más cortos. De hecho, el eclipse lunar total de mayo pasado (precioso) fue de este tipo: un eclipse total de apenas 187 minutos, porque ocurrió durante una superluna. Marqué con una línea verde otro ejemplo reciente: el eclipse del 21 de febrero de 2008 duró tres minutos menos. Lo vi entero, en la madrugada de mi cumpleaños. El eclipse total más largo presente en el Canon de cinco milenios fue el del 16 de julio del 2000, unos interminables 236 minutos. ¡No tengo registro de haberlo observado! ¿Alguien lo recuerda?



El Five Millenium Canon of Lunar Eclipses: -1999 to +3000 y su complemento Five Millenium Catalog of Lunar Eclipses: -1999 to +3000, de Fred Espenak, son accesibles en la web.

Para hacer los histogramas usé la duración entre los contactos U1 y U4, tanto para los eclipses parciales como para los totales. El eclipse es total entre U2 y U3, pero esta duración no nos sirve para comparar con los eclipses parciales.

29/05/2021

El minieclipse de la superluna

El miércoles pasado, después de una racha de cuatro eclipses penumbrales de poco interés, tuvimos el primer eclipse lunar en dos años, dos y medio desde el más reciente eclipse total. ¿Te lo perdiste? En el Cielo las Estrellas madrugó, se trepó al tanque de agua, y aguantó el frío y el viento huracanado durante casi dos horas para traerte estas fotos. Desde nuestra ubicación cuidadosamente elegida (bueno, pura casualidad, porque en cuarentena no se podía ir a otro lado) pudimos ver la Luna totalmente eclipsada poniéndose tras las torres del cerro Catedral (que queda justo justo en la eclíptica 😉😂).


 


Como los eclipses de Luna ocurren durante la Luna llena, a medida que ésta bajaba hacia el horizonte, del lado opuesto venía subiendo el Sol. Así que el cielo se puso muy clarito hacia el final del evento.


Desde mi posición, la Luna desapareció exactamente detrás de la torre principal del cerro, una vista impresionante. 

Durante el eclipse pudimos ver la sombra de la Tierra reptando lentamente sobre la superficie de la Luna. ¿Por qué es redondo el borde de la sombra de la Tierra? ¡Porque la Tierra es redonda! Los astrónomos griegos observaron este fenómeno hace 2500 años y concluyeron, acertadamente, que la Tierra es redonda. Es un conocimiento que está en nuestra cultura desde hace miles de años, y por supuesto lo sabía cualquier persona educada en la época de Colón

Alrededor de la Luna vemos la estrella Acrab (la de abajo) y sus compañeras. Acrab fue ocultada por la Luna durante los primeros minutos del eclipse, produciendo lo que podríamos llamar un eclipse de Acrab, aunque los astrónomos lo llaman ocultación. No tengo fotos de la reaparición, que ocurrió al principio del eclipse, porque tuve que tirar la mayor parte de las fotos, que salieron movidas por el fuerte viento. (En Infobservador hay un análisis de la ocultación.)


Acrab forma la pinza izquierda del Escorpión. Aquí vemos un campo má amplio, que abarca también la pinza derecha, Fang (la de la izquierda en la foto) y entre ambas Dschubba, un poquito más brillante.

De hecho, la Luna eclipsada parecía haberse disfrazado de ojo rojo del Escorpión, que en nuestras latitudes de zambulle de cabeza sobre la cordillera de los Andes. Aquí lo vemos entero, con la roja Antares en el corazón, y la larga curva de la cola hasta el aguijón de Shaula.

Este mes, la Luna llena ocurrió coincidiendo con la máxima aproximación de la Luna a la Tierra, lo que en tiempos recientes los medios insisten en llamar superluna (la bancamos en el blog). Pero este eclipse llevó a la superluna a atravesar el cono de sombra de la Tierra casi rozando el borde, así el eclipse total fue muy breve, casi lo más breve posible: sólo 15 minutos. La umbra no es uniformemente oscura, sino que su borde es bastante más claro que el centro. Por eso la iluminación de la Luna eclipsada se ve tan desigual, tanto que hasta no parece total el eclipse (vean la primera de las fotos, por ejemplo). Fue un minieclipse de una superluna.

Por la misma razón, cuando dentro de media órbita la Luna tape el Sol y produzca un eclipse solar, estará en la parte más lejana, se verá más pequeña, y no llegará a ocultar el Sol por completo, produciendo un eclipse anular (el anillo de fuego, que ya hemos visto dos veces. Éste se verá sólo en regiones árticas.

¿Las fotos te dieron ganas de que se repita? El próximo eclipse lunar será el 19 de noviembre. Al igual que éste, desde nuestra región lo veremos justo antes del amanecer (pero el amanecer en noviembre es más temprano que en mayo, ojo). Es un eclipse parcial, pero "casi" total (97%). En un eclipse solar, la diferencia entre uno parcial del 97% y uno total no es 3% sino 100%, como hemos dicho ya muchas veces. Pero en un eclipse lunar, en cambio, la diferencia es mínima: será casi total, muy parecido al de esta semana, con la luna eclipsada cerca del horizonte para hacer lindas fotos. No se lo pierdan. 



Las fotos son mías, pero pueden descargarlas en HD para usarlas de fondo de pantalla si les gustan. 

Una más, a pedido del público: