03/01/2026

¡Feliz año (anomalístico) nuevo!

Todos sabemos que un año es una vuelta de la Tierra alrededor del Sol, ¿no? Sería razonable que comenzara en un punto especial de la órbita. ¿Qué tiene de especial el 1 de enero? 

Nada. En cambio hoy, 3 de enero, sí es un punto especial: es el perihelio, el punto de máxima cercanía al Sol en la órbita elíptica de la Tierra  (en la figura de abajo el óvalo está muy exagerado para que se note mejor). Además de más razonable, astronómicamente hablando, el año que empieza en el perihelio tiene un nombre buenísimo: se llama año anomalístico, porque en la mecánica orbital se llama anomalía al ángulo entre el objeto en órbita y su periapsis, el perihelio en este caso. El año anomalístico, entonces, es el tiempo que transcurre de un perihelio al siguiente. A diferencia del año calendario, que dura una cantidad entera de días (365 o 366), el año anomalístico dura 365.259636 días, porque a la órbita de la Tierra no le importa cuándo dura un día.

El año nuevo que festejamos el 1 de enero, en cambio, es el año civil o año calendario, que es el que rige los aniversarios de todo tipo. En nuestro calendario actual, el gregoriano (del Papa Gregorio XIII), la duración promedio del año civil a lo largo de los siglos se puede calcular fácilmente teniendo en cuenta los bisiestos cada 4 años, excepto los años múltiplos de 100 (1900 no fue bisiesto), salvo cuando son también múltiplos de 400 (2000 sí fue bisiesto): 365 + 1/4 – 1/100 + 1/400 = 365.2425 días. Un poquito menos de 365 días y un cuarto.

El calendario gregoriano es una aproximación del año trópico, medido de equinoccio de marzo a equinoccio de marzo, que dura 365.24219 días. La diferencia es de menos de una parte por millón, lo cual habla muy bien de Clavius y los astrónomos del siglo XVI que diseñaron la reforma del calendario juliano (de Julio César), que era de 365.25 días. 

Alguien que recuerde, de las clases de Física, la existencia de los sistemas de referencia inerciales, podría señalar que habría que medir el movimiento de la Tierra con respecto a, por ejemplo, las estrellas lejanas. Claro que sí: es el año sideral, que dura 365.256363004 días. Bueno, eso duró en el año 2000, que se usa como referencia. Es distinto del año trópico debido a la precesión de los equinoccios, un fenómeno que se conoce desde hace miles de años. Y es distinto del año anomalístico debido a la precesión del perihelio. Un lío, sí. ¿Se creían que un año es un año es un año? 

¡Y esto no es todo! Tenemos también el año dracónico, que se mide entre dos pasos sucesivos del Sol por la línea formada por la intersección de la órbita de la Luna con la de la Tierra; también se lo llama eclíptico, porque sólo en esa línea se producen los eclipses. Y el año lunar, que dura exactamente 12 ciclos lunares (unos 354.37 días), y que es la base de muchos calendarios antiguos y el islámico moderno. Y el año sótico o canicular, medido con respecto a Sirio, usado por los antiguos egipcios. Y el año de Gauss, y el de Bessel... 

 La ciencia: 26 siglos complicándolo todo. 

 


Además del perihelio, hoy es la Luna llena, menos de dos días después del perigeo, el punto de máxima aproximación de la Luna a la Tierra, en su propia órbita. La combinación de perigeo, con Luna llena, más el perihelio, debería producir mareas extraordinarias. ¿Se notará en Las Grutas?

5 comentarios:

  1. Gracias Guillermo. Sólo recordaba el año nuevo anomalístico y creo que dos más...y eso que lo leo todos los años! Felicidades para vos y los lectores de En el cielo las estrellas

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  2. Me encantan estas notas de principio de año nuevo. Hace pensar y siempre me asombran. Es como escuchar una linda canción varias veces. ¡Gracias Guillermo y felicidades a vos y a todos los lectores de este hermoso Blog también!

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  3. David Batista4/1/26 12:31

    Algo leí, hace unos tres días, de que la distancia temporal entre el inicio del año calendario y el inicio del año anomalístico va aumentando lentamente conforme pasa el tiempo ¿Hay algo de eso o era una nota falsa? (Saludo a todos los lectores y gracias Guillermo por tus letras)

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    Respuestas
    1. Es verdad. Se llama precesión del perihelio, y hace que la órbita de la Tierra no sea una elipse cerrada sino una "florcita". Se debe al efecto del resto de los planetas (principalmente, Júpiter) y, en el caso de la Luna, al Sol. Los satélites artificiales también lo sufren. Durante el siglo XIX se logró explicar la precesión de todos los perihelios, excepto el de Mercurio, que mostraba una "precesión anómala" de 8 segundos de arco por siglo, que Einstein pudo explicar en noviembre de 1915, y le dio la certeza de que había encontrado las ecuaciones correctas para la Relatividad General. La precesión relativista hoy en día se ha medido también en Venus y en la Tierra.

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    2. David Batista5/1/26 11:19

      Gracias, Guillermo

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