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04/04/2026

Una vuelta a la Luna

“It’s really the Earth as seen from the Moon that’s the most interesting aspect of this flight.”*
Bill Anders, Apollo 8

 

Recuerdo claramente la histórica misión Apollo 11, pero el resto se me mezclan en la memoria: Apollo 8 en la Navidad anterior, los buggies de las últimas tres Apollos, los amerizajes... Por supuesto, he revisado ya de grande cada una de ellas. Apollo 8, sin duda, se destaca como extraordinaria, segunda tan sólo al primer alunizaje. Los astronautas de Apollo 8, Frank Borman, James Lovell y Bill Anders, fueron los primeros en contemplar la Tierra entera en toda su redondez. Algo que los griegos habían descubierto 2500 años antes: la Tierra es redonda. Vieron la Tierra como lo que es, un planeta, y también "un oasis en la vastedad del espacio", diría Lovell. Esta semana, Artemis II está viajando a la Luna en una misión espejo de aquella.

Artemis II, llevando al comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas  Christina Koch (plomera espacial) y Jeremy Hansen, despegó impecablemente el 1 de abril de 2026. Durante el primer día orbitó la Tierra, realizando cambios de órbita para posicionarse en la actitud necesaria para viajar a la Luna. También se hicieron pruebas de ingeniería y de maniobras de vuelo manuales, del tipo de las que harán las próximas Artemis para acoplarse a las naves privadas que descenderán en la Luna. 

Además, en una órbita muy alta, se lanzaron cuatro pequeños satélites de cuatro países signatarios de Artemis: Alemania, Arabia Saudita, Corea y Argentina. Cada uno de ellos es una misión individual, sin intervención de la NASA, que los llevó gratis como parte del esfuerzo de cooperación que, esperamos, caracterice toda la exploración del espacio profundo en el futuro. El satélite argentino se llama Atenea; fue desplegado exitosamente, de manera automática, junto a sus tres compañeros, y funcionó exitosamente durante las 25 horas previstas. La CONAE inmediatamente se hizo cargo de las comunicaciones y el control del satélite, que sirvió para demostrar las capacidades técnicas de las universidades argentinas para llevar adelante estos proyectos. La Argentina tiene un programa espacial bastante desarrollado, y Atenea ha sido un paso importante hacia su madurez.

Artemis partió con luna llena. Cuando orbitaron la Tierra por el lado nocturno, Reid Wiseman pudo fotografiar nuestro planeta en plena noche, iluminado por la Luna, en un fenómeno simétrico al de la luz cenicienta de la luna nueva.

Vemos el Sahara y la península ibérica, Sudamérica tras las nubes a la izquierda, la delgada atmósfera que nos mantiene vivos, y auroras (verdes) en ambas regiones polares. Estoy bastante seguro de que se ven las luces de Buenos Aires. El reflejo cerca del centro es probablemente en la ventana de Orión. Se ven también estrellas, algo inusual en fotos de la Tierra desde el espacio, porque en general muestran el lado diurno. Esta foto, de noche, permitió capturar tanto el planeta como las estrellas de fondo. El halo de luz que se ve entre la Tierra y la estrella brillante de arriba (es Venus) es luz zodiacal: luz del Sol (eclipsado por la Tierra) dispersada por el polvo de la eclíptica.

Artemis II no descenderá, sino que el próximo martes sobrevolará la Luna, dando una vuelta por detrás de ella, observando el lado lejano, que se encontrará iluminado a medias durante la fase de cuarto menguante. El regreso a la Tierra será una caída libre, sin encendido de los motores (a diferencia de Apollo 8), terminando en un amerizaje en el océano Pacífico. En esta captura del streaming en vivo, alrededor de las 14:30 UT del día 3 de abril, se ve la nave rotando con respecto a la cámara, y a la Luna que aparece en el cuadro desde arriba. Muy pequeña todavía, esperemos un par de días.

¿Y después? ¿Cómo sigue la reconquista de la Luna? La semana pasada la NASA organizó un evento público, llamado Ignition, con participación de todos los países y empresas que participan de Artemis, y anunció un redireccionamiento de los planes. El director de la agencia repitió lo que ya había dicho en la conferencia de prensa posterior a la suspensión de Artemis II en febrero: que necesitan acelerar el ritmo de lanzamientos para que todo el esfuerzo tenga sentido. Artemis I voló hace más de 3 años. No se puede esperar otros 3 años para Artemis III. Volvamos a recordar a Apollo: Apollo 8 voló en diciembre de 1968, Apollo 9 en marzo siguiente, Apollo 10 en mayo, y Apollo 11 en julio. Tres misiones en 7 meses, y tres de ellas viajaron a la Luna. El nuevo plan para Artemis acerca Artemis III a 2027 (sólo pruebas de las naves lunares y los nuevos trajes extravehiculares en órbita terrestre), y Artemis IV y V en 2028. El primer alunizaje sería el de Artemis IV, a principios de 2028, en combinación con la nave que prueben con Artemis III (que puede ser la Starship de SpaceX o la Blue Moon de Blue Origin).

Pero, además de esto, en Ignition se ofreció un plan de tres etapas para establecer una base permanente en la Luna, abandonando por ahora la estación espacial lunar Gateway. El director del nuevo proyecto es el español Carlos García. ¡Es posible que el responsable de la primera colonia humana en el espacio profundo sea un español!


La primera fase, desde Artemis II hasta el 2028, buscará lograr un acceso confiable a la superficie lunar, con ¡21 alunizajes! No todos tripulados, naturalmente. Se comenzará a instalar una constelación de satélites lunares para comunicación y navegación, antenas de comunicación en la superficie (la Luna es un cuerpo pequeño, con un horizonte cercano, y sin atmósfera, así que las comunicaciones radiales son complicadas), generadores eléctricos nucleares y rovers utilitarios. García explicó que buena parte del hardware está ya desarrollado o avanzado, incluso los primeros módulos habitacionales (que serán los de la Gateway, reacondicionados). También, y más importante, dice que tienen la plata. 

La primera base operacional sería para el 2029, justo antes del alunizaje anunciado por China. El regreso a la Luna estará nuevamente alimentado por la situación geopolítica, pero posiblemente se mantenga en el tiempo una vez que termine la nueva "carrera". Hay razones técnicas y económicas para establecerse en la Luna y explotar sus recursos naturales, que serán importantes para expandir la exploración del sistema solar: oxígeno, agua, para beber pero también para fabricar oxígeno y combustible, metales y tierras raras, etc.  Y tal vez también para la economía terrestre: el helio-3, que se puede usar como combustible en reactores de fusión nuclear. Si bien no existe todavía ningún reactor de este tipo, y que los aparatos experimentales que están en desarrollo usarán deuterio y tritio (formas del hidrógeno), el helio-3 de la Luna podría ser un recurso importante hacia fin de siglo.  

Apollo nos trajo la Luna a la Tierra, pero además descubrió la Tierra, y en buena medida contribuyó al surgimiento de la conciencia sobre la fragilidad de nuestro medio ambiente y la necesidad de protegerlo. ¿Qué nos traerá Artemis? 

 


* "En órbita lunar se me ocurrió que, aquí estamos, todo el camino hasta la Luna, y la estamos estudiando, y en realidad es la Tierra vista desde la Luna el aspecto más interesante de este vuelo." Bill Anders, Apollo 8.

20/07/2013

Las estrellas de Apolo

Estaba leyendo sobre un tipo peculiar de estrellas, llamadas estrellas de Wolf-Rayet (más sobre ellas otro día), y me enteré de que la estrella WR más cercana es una muy brillante del cielo austral: Gamma Velorum. La constelación de las Velas tiene varias estrellas brillantes, y como no me las sé todas de memoria abrí el Stellarium para identificarla. Me llamó la atención su nombre: Regor. Con el tiempo uno se acostumbra al sonido de los nombres de las estrellas. Están los nombres romanos o griegos: Sirius, Pollux, Bellatrix, Regulus, Atlas... y los nombres árabes: Aldebarán, Acamar, Betelgeuse, Alnitak... Hay un puñado de estrellas con nombres de otros orígenes: hay contracciones (Alfa Crucis es Acrux), nombres de otras lenguas (como Nunki, una estrella del asa de la Tetera de Sagitario, que es un nombre asirio recuperado por los arqueólogos), nombres modernos (La Superba...). Aún cuando la etimología no sea clara, los nombres tienen un "sonido" al que uno se acostumbra. Pero Regor, definitivamente, no me "sonaba" a nada. ¿Qué nombre era ése, y nada menos que para una de las estrellas más brillantes del cielo?

No me costó mucho averiguarlo. La historia es simpática, así que la cuento entera. Gamma Velorum fue una de las estrellas de navegación de los astronautas del Apollo. Resulta que las naves Apollo tenían un sistema de navegación que se orientaba por las estrellas para calcular su trayectoria de la Tierra a la Luna. El sistema no era automático, imagínense, década del '60. Requería que los astronautas, como los navegantes de antaño, observaran la posición de unas estrellas guía para indicar su posición a la computadora. Aquí vemos a James Lovell, en el Apollo 8, mirando por el aparato, que era esencialmente un sextante fijo a la pared de la nave. Fascinante.

La computadora de la nave tenía almacenadas (en su memoria diminuta) las posiciones de 37 estrellas, más un planeta conveniente, el Sol, la Luna y la Tierra. La lista era la siguiente (con números en base 8 por requerimientos informáticos de esa época):
00 Planeta16 Procyon34 Atria
01 Alpheratz17 γ Vel35 Rasalhague
02 Diphda20 ι UMa36 Vega
03 γ Cas21 Alphard 37 Nunki
04 Achernar 22 Regulus 40 Altair
05 Polaris23 Denebola41 Dabih
06 Acamar24 Gienah42 Peacock
07 Menkar25 Acrux43 Deneb
10 Mirfak26 Spica44 Enif
11 Aldebarán27 Alkaid45 Fomalhaut
12 Rigel30 Mekent46 Sol
13 Capella31 Arcturus47 Tierra
14 Canopus32 Alphecca50 Luna
15 Sirius33 Antares

En la lista hay estrellas brillantes y otras no tanto. Están Sirio, Canopus, Arcturus y Rigel, brillantísimas; pero también Iota Ursae Majoris, Acamar y Dabih, que son de tercera magnitud. Lo que pretendían era un sistema de estrellas fácilmente identificables y a la vez bien desparramadas en el cielo, para poder encontrar siempre alguna, sin importar para dónde estaba apuntando la nave. Preparé un catálogo para graficarlas en Cartes du Ciel, y se las ve así:


Notarán que hay tres estrellas que no tienen nombre. Tienen designación de catálogo, por supuesto: son Gamma Velorum, Gamma Cassiopeiae y Iota Ursae Majoris. Pero esto es muy inconveniente para estrellas de navegación, que los tipos tienen que aprenderse de memoria y decirlas de viva voz. Justamente, fíjense en la tercera columna: Peacock es "pavo real" en inglés. ¡Tampoco es un nombre de la Antigüedad o de la Edad Media! Es la estrella Alfa Pavonis, Alfa del Pavo Real, que la Oficina del Almanaque Náutico británica inventó cuando confeccionaron el primer almanaque para la navegación aérea en 1930. La estrella no tenía nombre propio, y le inventaron uno para hacerle la vida más fácil a los pilotos.

Durante las prácticas de navegación estelar para las misiones Apollo, el astronauta Gus Grissom, veterano de las Mercury y de las Gemini, decidió ponerles nombres a estas estrellas: a Gamma Cassiopeiae le puso Navi, a Iota Ursae Majoris la llamó Dnoces, y Gamma Velorum sería Regor. Los nombres son una broma que esconde su propio nombre y los de sus compañeros de la Apollo 1: Regor es Roger al revés, por el piloto ingeniero Roger Chafee, Dnoces al revés es Second, por el sufijo del piloto navegante Edward White II, y Navi es Ivan al revés, por su propio segundo nombre: Virgil Ivan "Gus" Grissom. Los tres murieron trágicamente en la plataforma de lanzamiento, cuando el Apollo 1 se incendió durante una práctica en enero de 1967. Los nombres extraoficiales de las estrellas ya habían sido adoptados por los navegantes de la NASA y hoy en día aparecen en muchos catálogos.

Hay que decir que Gamma Velorum ya tenía un nombre propio, de origen árabe: Suhail. También Dnoces, que tiene el simpático nombre Talitha. Pero, por alguna razón, estos nombres se le pasaron al que elaboró la primera lista, y quedaron casualmente tres estrellas para recibir los nombres de tres astronautas de Apollo. Un homenaje póstumo a la memoria de los tres muchachos de la Apollo 1.


Hoy es 20 de julio, y es la primera vez desde 1970 que Neil Armstrong no está aquí para celebrar el aniversario de su histórico descenso en la Luna. No suelo hacer estos homenajes, pero hoy haré una excepción con esta foto notable, que le tomó Aldrin dentro del módulo al regresar de la excursión en la superficie de la Luna. Está transpirado y barbudo, su ropa está cubierta de polvo, y sonríe como un niño que vuelve de jugar. Sonriente y a la vez lloroso. Tal vez se le metió polvo en los ojos y lo hizo lagrimear. Pero yo creo que está llorando de pura emoción. La foto está en Wikipedia, vayan a ver la de máxima resolución: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Neil_Armstrong.jpg


La web está llena de información sobre el origen de los nombres de estas estrellas. Particularmente interesantes me resultaron esta transcripción de las comunicaciones del Apollo 15, este boletín de la Astronomical Society of South Africa en Pretoria, de octubre de 2008. y el libro How Apollo flew to the Moon.

01/05/2021

El fotógrafo de la humanidad

Esta semana falleció Mike Collins, astronauta. Fue el piloto del módulo de comando Columbia, del Apollo 11. Como no bajó a la Luna se lo ha llamado, injustamente, "el otro" astronauta del Apollo 11. Pero Apollo era realmente una nave de tres astronautas, y los tres estuvieron ocupadísimos durante la misión. Collins se pasó un día orbitando la Luna mientras sus compañeros trabajaban en la superficie. Treinta veces estuvo del lado lejano, completamente aislado de la humanidad. En ningún momento se sintió solo y disfrutó cada momento. Se ocupó de hacer mantenimiento de la nave, repasó los planes para rescatar el módulo lunar en caso de que no lograran subir hasta su órbita, tomó un montón de fotos de la superficie lunar y finalmente durmió un poquito para estar alerta cuando Armstrong y Aldrin subieran a su encuentro. 

Revisé todos los magazines de fotos del Apollo 11, y hay sólo una foto de Collins, una que le tomó Aldrin en órbita terrestre, cuando se preparaba a hacer una transmisión de televisión sobre Australia.

Durante el vuelo Collins, como piloto de la nave, estuvo muy ocupado con la navegación. Durante esa primer órbita, por ejemplo, fue el responsable de orientar correctamente la nave. En estas maniobras usaba un sextante, descendiente de los antiguos instrumentos náuticos, para observar las estrellas y calcular los cambios de posición. En la transcripción de la misión podemos leer:

000:45:31 Collins: Menkent. Dios, qué estrella.   
000:45:35 Aldrin: Nadie en su sano...
000:45:36 Collins: Menkent está bien...
000:45:37 Aldrin: ...nadie en su sano juicio elegiría esa.
000:45:38 Collins: ...Menkent es una buena estrella.

[Menkent es Theta Centauri, una estrella naranjita cerca del cúmulo Omega Centauri]
...

Al terminar la operación dice cosas que son familiares a cualquier aficionado a la astronomía:

000:50:04 Collins: Dios, te digo que la visibilidad por este telescopio es decepcionante. Es malísima. ["piss poor", dice]
000:51:35 Collins: No importa cuántas veces ponga estos oculares en la caja, nunca quedan bien.

Una vez seguros, encendió el motor de la tercera etapa para emprender el viaje a la Luna: 

002:44:16 Aldrin: Vamos; impulso.
002:44:18 Armstrong: ¡Impulso!
002:44:19 Collins: Encendido. [Pausa.]
002:44:22 Collins: OK.
002:44:26 Armstrong: ¡Whew!

Ya estaban camino a la Luna. Luego tuvo que desacoplar el Columbia, darlo vuelta para acoplar el módulo lunar en la proa, y volver a apuntar a la Luna. "Vuela como una nave espacial, no como el simulador", lo escuchamos decir. En la órbita de transferencia hubo varias maniobras de corrección, navegando por las estrellas.  Al llegar a destino tuvo que entrar en órbita lunar y luego circularizar la órbita inicial. Al regresar el Eagle tuvo que abandonar la órbita lunar para regresar a la Tierra. Ya de regreso, durante la cuarentena a bordo del portaviones, volvió al Columbia y anotó esto sobre el sextante:


Durante sus 30 órbitas alrededor de la Luna, a 100 km de altura, Collins hizo muchas fotos. Ya comentaré algunas en otro momento. Una y otra vez trató de ver el Eagle en la superficie, sin lograrlo. Su mayor preocupación era que sus compañeros no lograran regresar al Columbia, y que tuviese que regresar solo a la Tierra. Pero regresaron, y Collins los observó mientras ascendían. Capturó la aproximación del módulo lunar en video y en fotos memorables.


En medio de la secuencia de fotos lo vemos decir:

127:51:36 Collins: Tengo la Tierra saliendo. ¡Es fantástico!

Y entonces tomó una foto histórica. Una foto en la que están contenidos todos los seres humanos que hayan existido jamás, vivos o muertos, salvo uno. Él, Mike Collins, es el único que no está en el cuadro: 

La transcripción del reencuentro es maravillosa. Collins está tan contento, quería que le contaran todo mientras revisaban las rocas. Es fácil imaginar el momento:

131:05:59 Collins: Qué suerte, pudieron hacer un poco de todo. Quiero decir, las rocas eran... quiero decir, cómo hicieron para... iban por ahí y... sólo tomaban las rocas... y las ponían en, en...
131:06:08 Aldrin: Estábamos medio apurados, si es lo que querés decir.
131:06:15 Collins: Eso.
131:06:25 Collins: Buenísimo, buenísimo. Sí, es... hermoso. Man, es hermoso. No importa un pito si [inentendible] y todo eso... quiero decir, mapearon toda el área y todo eso...
131:06:54 Collins: ¡Esto es grandioso, fantástico! Esto va a tener a los geólogos saltando durante años.

Tal cual. Apenas comenzó el estudio de las rocas lunares, hubo una avalancha de papers. Entre las revelaciones inesperadas y extraordinarias estuvo la enorme antigüedad de las rocas, alrededor de 3600 millones de años. En la Tierra hay muy pocas rocas de esa era, mientras que en la Luna eran la norma. La composición mineralógica terminó revelando la profunda conexión del origen cataclísmico de la Luna a partir de una colisión que sufrió la Tierra.

Quedan pocos astronautas de la era de Mike Collins. Espero que las futuras generaciones sigan recordando y admirando a estos extraordinarios exploradores. Para mí, que seguía embobado sus aventuras siendo niño, son inolvidables. 

 


Mike Collins es el autor de la insignia del Apollo 11, con un águila calva norteamericana llevando una pacífica rama de olivo a la Luna. 

El mejor lugar para leer la transcripción de las misiones Apollo es la versión anotada que se encuentra en el Apollo Flight Journal. La foto del graffito en el sextante también la tomé de allí (el Columbia está todo graffiteado por los astronautas).

Todas las fotos originales, magazine por magazine, escaneadas exquisitamente, están en Flickr, en el Project Apollo Archive. Las que puse aquí las edité mínimamente. 

En una de las últimas transmisiones de televisión desde el Apollo 11 podemos ver a Collins hablando de la misión:

La impecable maniobra de Collins para acoplar el Columbia al Eagle en la configuración de viaje a la Luna fue filmada por Aldrin:



10/12/2022

El descubrimiento de la Tierra

Esta semana se cumplen 50 años del vuelo del Apollo 17, el último en visitar la Luna. El día 7 cumplió 50 años esta foto icónica, The Blue Marble (La canica azul), hecha por los astronautas Cernan, Schmitt y Evans en su viaje de ida. 

En julio de 2015 se cumplió medio siglo del histórico viaje del Apollo 11. Junto a Javo el Mago, Daniel Chiesa y otros amigos de Astronomía Bariloche habíamos planeado una serie de eventos públicos para celebrarlo. Lamentablemente, cayó una nevada descomunal y todo se suspendió. He aquí lo que pensaba compartir en aquella ocasión.

El 30 de noviembre de 1609, Galileo Galilei apuntó al cielo con uno de los telescopios que había fabricado para el Senado de Venecia y lo dirigió a la Luna. Lo que vio, a través de un instrumento que sería de muy mala calidad para cualquier astrónomo aficionado de hoy en día, cambió para siempre no sólo la ciencia de la astronomía, sino nuestra imagen del universo.

¿Qué vio Galileo en la Luna? Podemos apreciarlo en estas acuarelas de su propia mano, que conservó cosidas al manuscrito del libro que publicó pocos meses después. 

Hoy no nos sorprenden mucho, porque ya conocemos el aspecto de la Luna vista de cerca o a través de un telescopio. Pero para Galileo significaba, lisa y llanamente, que la luna era un MUNDO, un mundo como la Tierra, con montañas, valles y llanuras.

Si la Luna es un mundo, es un lugar a donde se puede IR. Fíjense lo que escribió Johannes Kepler, fascinado por el descubrimiento de Galileo, en un libro que es prácticamente una carta abierta. Es algo apropiadísimo al aniversario que celebramos hoy.

Ahora, piensen en esto. Todos pasamos alguna vez por ese descubrimiento de que la Luna es un mundo como la Tierra, ya que para un niño pequeño al principio la Luna es apenas una luz llamativa en el cielo, y en algún momento deja de serlo. Galileo tenía 45 años cuando lo descubrió. Yo tenía 4. Para mí, el momento fue éste:

En esa época los diarios tenían fotos bastante malas. Hoy en día, por supuesto, no sólo vemos casi en directo cuando un robot sobrevuela un planeta, o toma muestras de un asteroide, sino que podemos acceder a todas las fantásticas fotos de esa era. No sé si conocen este archivo, que tiene todas las fotos de los Apollo, rollo por rollo, sin procesar, en 1800 dpi.

Allí podemos ver, por ejemplo, el suelo lunar tal como lo fotografió Aldrin antes de pisarlo para mostrar cómo quedaba marcada su huella, en un foto que se volvió icónica.

O esta foto que le tomó Armstrong, que se convirtió en una de las más famosas del viaje y de la Historia. La vimos tanta veces que ya no nos asombramos. Pero ¡ES UN TIPO PARADO EN LA LUNA!

En esta foto podemos ver un montón de cosas interesantes, como lo oscuro que es el suelo lunar, que en el nuestro cielo parece tan brillante.

O el efecto de retro-reflexión que produce, muy distinto del suelo de la Tierra, y que ilumina el contraluz de Aldrin y destaca la silueta de su sombra.

Ésta es la placa conmemorativa que llevó el Águila en una de sus patas, y que Armstrong leyó por televisión: «Aquí, hombres del planeta Tierra hicieron pie en la Luna por primera vez. Julio de 1969. Vinimos en paz por toda la Humanidad.» Realmente se sintió así en ese momento, como una empresa de la Humanidad, y si escuchan los videos y leen las transcripciones, verán que hablaban de todo el mundo: cuando hablaron con Nixon, cuando hablaban con Houston, cuando regresaron a la Tierra.

También están estas dos, que me encantan, en particular la de Armstrong, apenas regresado de la breve caminata lunar. Está barbudo, transpirado y feliz. Tiene los ojos llorosos, pero no debe ser del polvo lunar sino de la emoción.

Y cuando regresaron, los mismísimos soviéticos, que estuvieron delante de los americanos durante buena parte de la carrera espacial, reconocieron la hazaña. Invitaron a Armstrong a visitar Star City, celebraron juntos y lo condecoraron. En plena Guerra Fría, en medio de la Guerra de Vietnam, la carrera espacial se había convertido en una amistosa rivalidad...

Una amistosa rivalidad, que poco después daría lugar al proyecto conjunto Apollo-Soyuz...

Luego al Shuttle-Mir...

Y finalmente a la Estación Espacial Internacional...

Regreso al descubrimiento de Galileo: si la Luna es como la Tierra, entonces la Tierra es como la Luna. Es decir: la Tierra también es un planeta, un vagabundo en su propia órbita, como quería Copérnico. Hay muchas fotos de los Apollo donde aparece la Tierra como lo que es: un planeta flotando en la oscuridad del espacio.

Hoy en día descubrir que la Tierra es un planeta no parece gran cosa, pero fíjense las palabras que acompañan esta otra foto icónica, hecha por los primeros hombres que fueron a la Luna, en el Apollo 8.

Tanto trabajo para llegar a la Luna, y lo más importante que hicimos fue descubrir la Tierra.

 


Las fotos son de NASA/Apollo, salvo alguna que no.

12/11/2022

Aldrin

Hace exactamente 56 años el décimo y último vuelo tripulado de las Géminis volaba alrededor de la Tierra. Gemini 12 estaba comandada por James Lovell, que dos años después, junto con Borman y Anders a bordo del Apollo 8, serían los primeros seres humanos en viajar a la Luna. El piloto fue Edwin "Buzz" Aldrin, famoso piloto del módulo Eagle en el Apollo 11, y segundo hombre en caminar en la Luna. 

Gemini 12 fue una misión muy exitosa, no sólo en los preparativos para viajar a la Luna. Por un lado, se encontraron y acoplaron con la nave automática Agena, junto a la cual hicieron un cambio de órbita. Además, el reingreso a la Tierra fue por primera vez automático, controlado por la computadora de a bordo (aterrizaron a menos de 5 km del lugar previsto). Pero, sobre todo, Aldrin realizó tres largas caminatas espaciales, trabajando en varias tareas entre científicas y de mantenimiento (incluyendo la astrofotografía). Si bien ya se habían realizado salidas de la nave en vuelos anteriores, las de Aldrin sirvieron para mostrar cómo se podía trabajar con eficacia en el espacio usando la voluminosa y temporal protección de los trajes espaciales. Esta es una foto tomada por Lovell:

Hay muy pocas fotos de Aldrin visible en el espacio, o en la Luna. Él es, por supuesto, el astronauta parado en el suelo lunar en la foto histórica que le hizo Armstrong. ¡Pero no se le ve la cara! En otra foto bien conocida lo vemos preparándose antes de salir del módulo lunar (la mostré en la nota sobre la declaración de aduana que hizo al regresar de la Luna). Pero durante una de las caminatas espaciales del Gemini 12 Aldrin tuvo la gran idea de hacerse la que tal vez sea la primera selfie espacial, una foto buenísima en la que le vemos parte de la cara: 

Aldrin vende esta foto, autografiada, y yo la tomé de uno de sus tweets promocionales. Por supuesto, no tiene mayor valor si no está autografiada de puño y letra, así que espero que no se enoje por que aparezca aquí. Si les interesa, vayan y cómprenle una al astronauta jubilado, no son caras. 

Durante el vuelo del Gemini 12 hubo un eclipse total de Sol que vieron y fotografiaron. La franja de totalidad cruzó la Argentina, así que tal vez alguno de mis lectores lo recuerda.


Este año marca el 50o aniversario del final de los vuelos Apollo a la Luna (Apollo 16 en abril, y Apollo 17 en diciembre de 1972). Así que probablemente escriba algo más sobre los Apollo en las próximas semanas. 



Las fotos son de NASA, y la autografiada por Aldrin es de NASA/Edwin Aldrin. En todas ellas se ve ese palo con un cable enroscado, que es una antena UHF del Agena.

13/12/2025

Los primeros ratones en la Luna

Los primeros ratones en viajar a la Luna fueron A3326, A3400, A3305, A3356 y A3352, pero los astronautas del Apollo 17, que los llevaron hace 53 años, los bautizaron Fe, Fi, Fo, Fum y Phooey. Los primeros cuatro nombres son del comienzo del cuento de hadas inglés Jack y las habichuelas mágicas:

    Fee-fi-fo-fum,
    I smell the blood of an Englishman.

Si les suena conocido, es porque Luca Prodan incluyó estos versos en su magnífico himno Crua Chan inspirado en la Batalla de Culloden (After Chabón, 1987):

    Singing Fee-Fi-Foo-Fum!    I smell the blood of a Englishman

Esta semana se cumplen 53 años de su viaje, y de la última vez que alguien viajó a la Luna. El 11 de diciembre de 1972, Gene Cernan y Jack Schmitt descendieron en el módulo lunar Challenger, aterrizando en el valle de Taurus-Littrow, mientras Ronald Evans los esperó en órbita en el módulo de comando.

Jack Schmitt, que tomó la foto de Cernan de aquí arriba, es uno de los cuatro moon-walkers que todavía viven (los otros son Buzz Aldrin, Dave Scott y Charlie Duke), y fue el primer científico en viajar a la Luna. Como se ve en la foto, llevaron un autito, con el que recorrieron más de 7 km. Así pudieron explorar muchas formaciones geológicas, como este enorme bloque, en una foto famosa:

Estuvieron más de 3 días en la superficie lunar, completando más de 22 horas en tres actividades fuera de la nave. Además, deben haber sido los primeros en cantar en la superficie de la Luna:

Apollo 17 fue una misión extraordinaria desde el punto de vista científico. Además de los ratones (que no bajaron a la superficie), llevaron también otros experimentos biológicos. Fueron también los primeros en explorar las tierras volcánicas de la Luna (Apollo 16 ya había descendido en las tierras altas, pero que resultaron no ser volcánicas). Fue la primera vez que llevaron un geólogo, así los más de 100 kg de rocas de diversos tipos fueron cuidadosamente seleccionados. Llevaron además explosivos de uso geológico, que permitieron explorar el interior de la Luna a través de la detección de las ondas sísmicas en los sismógrafos que habían dejado las Apollo anteriores. Se los ve felices y cansados, en esta selfie de antes de las selfies:

Cuando Cernan, Schmitt y Evans regresaron a la Tierra el 19 de diciembre, tras pasar 6 días en la Luna con sus ratoncitos, sabían que serían los últimos por un largo tiempo, ya que las siguientes misiones Apollo ya habían sido canceladas. Así que hace 53 años que no hay gente en la Luna. Pero el de esta semana será el último aniversario de este tipo, ya que si todo sale bien, el 5 de febrero de 2026, Artemis II llevará a cuatro astronautas en un vuelo de prueba alrededor de la Luna, como el del Apollo 8. Darán una única vuelta, regresando inmediatamente sin necesidad de encender los cohetes. El viaje durará 10 días, durante los cuales probarán los sistemas de la nave, preparando el camino para Artemis III en 2027, que descenderá a la superficie lunar usando una Starship de SpaceX (que todavía no ha llegado a la órbita terrestre, vale la pena decir).  

¡Faltan menos de 2 meses!  

 


Fe, Fi, Fo, Fum y Phooey eran de la especie Perognathus longimembris (pocket mouse, en inglés), unos encantadores animalitos del sudoeste norteamericano que conozco de primera mano. 

Los pocket mice son tan chiquitos que los zoólogos no pueden marcarlos con una caravana en los estudios de campo (como el de la foto). ¿Quieren saber cómo hacen? No, no quieren saber.

16/04/2016

Un telescopio en la Luna

Estaba revisando la colección de fotos de las misiones Apollo, recientemente expuestas en su totalidad en Flickr, cuando vi esta imagen, usada como "tapa" del álbum correspondiente al magazine 114/B del Apollo 16. Hasta el más desprevenido de los lectores de este blog dirá, como yo: "¡Apa! ¡Eso es un telescopio! ¡En la Luna! ¡Es un TE-LES-CO-PIO-EN-LA-LU-NA!"

Es. Nunca había leído nada al respecto, pero no me costó averiguar que, efectivamente, Apollo 16 llevó a la Luna un telescopio ultravioleta. Ahí detrás se ve que Charlie Duke dejó el coche estacionado cerca, que es lo mismo que hago yo con el mío. El telescopio está a la sombra del módulo lunar Challenger para evitar el Sol (ya que no se iban a quedar hasta la noche). No puedo imaginarme la incomodidad de operar el instrumento usando el gigante traje lunar de los astronautas Apollo (véanlo acá tratando de levantar un martillo que se le cae). Claro que hay una ventaja: la rotación de la Luna es tan lenta que probablemente la montura está fija y no tuvieron siquiera que "ponerla en estación" (es decir, poner el eje de rotación de la montura paralelo al eje del rotación aparente de cielo, que en la Luna no es el mismo que en la Tierra...).

¿Por qué ultravioleta? Porque nuestra atmósfera es prácticamente opaca para la radiación ultravioleta. Y hay una cantidad de fenómenos interesantes que producen mucho UV, y para comprenderlos tenemos que verlos, fotografiarlos, medirlos, hacerles espectros. Si uno sale de la atmósfera, ¿qué mejor que llevar un telescopio UV? Así que Apollo 16 llevó el Far Ultraviolet Camera/Spectrograph, un telescopio de 3 pulgadas con película sensible entre 50 nm (nanómetros) y 160 nm (la luz visible está entre 400 y 700 nm). Fue el primer observatorio astronómico fuera de nuestro planeta. Al terminar la misión el cartucho de película fue retirado y traído a la Tierra. El telescopio todavía está en la Luna.

Las estrellas jóvenes son la principal fuente de UV, así que una de las observaciones planeadas fue de la Nube Mayor de Magallanes, que tiene la región de formación estelar más grande de nuestro rincón del universo. Tomé estas imágenes del paper donde se reportaron las observaciones. Ignoro si hay scans de mejor calidad. En todo caso, se reconoce la Nebulosa Tarántula, con su multitud de estrellas O y B jóvenes.

Hace pocos años el telescopio orbital de rayos gamma/ultravioleta Swift hizo un par de estupendos panoramas ensamblando miles de imágenes individuales de las dos Nubes de Magallanes. Así se ve la Nube Mayor, con casi un millón de fuentes individuales de radiación ultravioleta:


Es apreciable el inmenso avance técnico de 40 años. Pero estoy seguro de que a cualquiera de los astrónomos de Swift le hubiera encantado jugar un rato con el telescopio en la Luna.


El paper de donde tomé la imagen es: The S201 far-ultraviolet imaging survey: A summary of results and implications for future surveys, G Carruthers, T Page, Pub. Astr. Soc. Pac. 96:447-462 (1984).

Hay una linda entrevista al astrónomo Paul Crowther en YouTube donde habla sobre las Nubes de Magallanes y cuenta sobre el telescopio en la Luna.

Hay un lindo montaje de esa foto con otras tres del mismo cartucho formando un panorama. No la pongo acá porque tiene todos los derechos reservados. Está en este link.

16/02/2019

Ranger 8

Esta es la tapa del diario del día de mi nacimiento, el 21 de febrero de 1965:

En el diario no hablaba de mí, claro. La nota central es el exitoso viaje a la Luna del Ranger 8. Los Ranger, y luego los Surveyor, fueron exploradores lunares robot, que precedieron a los tripulados Apollo. Su principal misión era fotografiar la Luna de cerca para determinar los sitios de los alunizajes humanos.

Ranger 8 se estrelló en el Mar de la Tranquilidad, muy cerca del sitio donde, hace casi exactamente 50 años, descendieron Armstrong y Aldrin a bordo del módulo Eagle. Los dos grandes cráteres que vemos en la foto del diario son Ritter y Sabine, ambos de 30 km de diámetro. Así lo podemos simular de cerca en Celestia:


El sitio de impacto de Ranger 8 está a la derecha. Estación Tranquilidad está cerca del borde inferior (el nombre aparece superpuesto con Apollo 11). Los tres pequeños cráteres alineados con Sabine se llamaban entonces Sabine B, E y D, y hoy llevan los nombres de los tres astronautas del Apollo 11: Aldrin, Collins y Armstrong.

Las fotos de los Ranger y los Surveyor se pueden ver en la web. En ellas pude identificar el cráter Aldrin, pero ninguno más al sur. Es el que vemos un poco abajo del centro en esta imagen, con una preciosa cadena de cráteres arriba a la izquierda. El sitio del aterrizaje del Apollo 11 se encuentra casi exactamente en el borde derecho de  la foto, cerca del ángulo inferior. La Luna estaba en cuarto menguante, con el Mar de la Tranquilidad ya parcialmente en sombras. El sitio del impacto está cerca del terminador y deben haberlo elegido así para que el Sol rasante permitiera ver el delicado relieve del piso basáltico del mare, en vistas al aterrizaje allí.

Feliz cumpleaños a mí.

23/07/2016

Declaración jurada

La Internet es una fuente inagotable de detalles curiosos de historias conocidas. Como estamos en el aniversario del regreso a la Tierra del Apollo 11 comparto la siguiente, que se agrega a la historia de las estrellas de navegación, a la del arte en la Luna y a la del primer telescopio espacial.

Edwin Aldrin subió a Twitter esta declaración de viáticos, que habrá encontrado haciendo limpieza de su escritorio. En ella el astronauta pide, y se le reconoce, el reembolso de $33.31 (219 dólares de hoy en día). No sé si las habrán hecho siempre, o si las siguen haciendo, pero parece completamente razonable. El formulario, como en cualquier declaración de un viaje de trabajo, detalla el itinerario: de su casa en Houston a Cabo Kennedy, luego a la Luna, el Océano Pacífico, Hawaii, y regreso a Houston. Inusual, ¿no?

Uno podría decir ¡qué poquito! Hasta los viáticos de los proyectos de investigación del CONICET, si bien rara vez alcanzan para el hotel, son un poco más generosos. Todo se aclara en la segunda hoja del formulario: los 33 dólares corresponden a haber usado su propio auto (POV) para manejar 8 millas hasta la base de la Fuerza Aérea. A partir de allí el transporte fue provisto por el Gobierno: un avión gubernamental, una nave espacial ídem, un portaaviones de la Marina, un avión de la Fuerza Aérea, y un vehículo gubernamental hasta su residencia; qué gesto tan amable dejarlo en la puerta de casa después de semejante viaje.

También dice que comidas y alojamiento fueron provistos por el Gobierno, así que no tuvo que llevarse sanguchitos. Finalmente, dice que usó su propio auto 100 millas en los alrededores de Cabo Kennedy (¿tenía un auto en Cabo Kennedy?). La suma de los dos autos, más algo que no entiendo (agregado a mano, ¿dos comidas a $2.25 cada una?) le dan $33.31 a su favor, pagaderos en un cheque. Cling, caja.

La burocracia no terminó ahí. Aldrin también encontró esta declaración de aduana presentada en Honolulu, por ingresar al país objetos extranjeros: muestras de rocas y polvo lunar, según manifiesto adjunto. Firmado por él, Neil Armstrong y Michael Collins el 24 de julio al desembarcar en Hawaii. El formulario incluye una declaración de buena salud: ningún enfermo, y condición potencialmente infecciosa "a determinar" (los tres pasaron ¡21 días! en cuarentena, hasta asegurarse).

En la nota sobre las estrellas de navegación del Apollo, que recuerdan los nombres de los astronautas del Apollo 1 fallecidos en un incendio en 1967, puse una foto de Neil Armstrong tomada por Aldrin que me encanta, donde se lo ve feliz al terminar la actividad fuera del módulo lunar. Buzz aparece en ésta, que es otra de mis fotos favoritas del Apollo 11, tomada por Neil poco antes de descender en la Luna:



Los scans de los documentos están en este tweet de Buzz Aldrin. La foto de Aldrin está en el rollo 36/N de las Hasseblad, hoy todas accesibles en Flickr.