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05/09/2026

Tau Ceti

Me llamaron de una radio uruguaya para charlar sobre Tau Ceti. ¿Sobre qué? Tau Ceti. La estrella en la que transcurre la mayor parte de la acción de la película Project Hail Mary, de Phil Lord y Chris Miller, basada en la novela de Andy Weir

Yo ya había leído la novela, que me encantó y me resultó muy divertida, al igual que The Martian, una historia anterior de Weir que también se adaptó para el cine. Así que tenía grandes expectativas sobre la nueva película. La historia está contada en buena medida en forma de flashbacks, porque apenas comienza, el protagonista Ryland Grace (Ryan Gosling) despierta de un coma y descubre que está en una nave espacial, solo, y que no recuerda nada. De a poco va recordando que lo que tiene que hacer es nada menos que salvar el mundo. Y que la estrella que brilla fuera de su nave no es el Sol: es Tau Ceti, otra estrella. 

¿Existe Tau Ceti? Sí, existe, y es una estrella muy interesante por varias características. Andy Weir presta mucha atención a los detalles científicos, que le dan mucha verosimilitud a sus historias, así que eligió a Tau Ceti con cuidado. Tau Ceti es una estrella medianamente brillante, visible a simple vista, en la constelación de Cetus (la Ballena). Es muy parecida al Sol y se encuentra a 12 años luz de nosotros. Que sea una estrella cercana es crucial, ya que Ryland ha viajado hasta ella (con tecnología que no tenemos, pero que tiene todo el sentido en la lógica de la historia). Tau Ceti es la estrella solitaria más cercana de las que son parecidas al Sol, que también es solitaria, obvio. Alpha Centauri A también es como el Sol, pero forma parte de un sistema triple, con Alpha Cen B (un poco más pequeña) y Alpha Cen C, llamada Proxima, muy pequeñita.

Por otro lado, Tau Ceti es una estrella muy antigua. El Sol lleva 4500 millones de años fusionando hidrógeno, y va más o menos por la mitad de su vida. Tau Ceti, en cambio, se formó hace 10 mil millones de años. Estas tres características: que sea similar al Sol, que esté cerca, y que sea tan antigua, la vuelven una candidata ideal para buscar signos de vida (ya que al ser antigua, hay más probabilidad de que la vida haya evolucionado en su sistema). Esto es importante para la historia, ya que el apocalipsis que amenaza la vida en la Tierra (mínimo spoiler) es un microorganismo que, aparentemente, llegó desde Tau Ceti. A Ryland lo mandaron a estudiarlo en su origen, para buscar una solución.  

Ahora bien, ¿hay planetas alrededor de Tau Ceti? No es fácil responderlo. No hay ningún planeta gigante (tipo Júpiter), que son los más fáciles de detectar. En años recientes se ha encontrado cierta evidencia de que habría varios planetas de tipo terrestre. Algunos de ellos fueron descartados posteriormente, pero hay tres que sobrevivieron: los planetas f, g y h. Si bien todavía son "candidatos" (porque no han sido verificados independientemente), son buenos candidatos. 

Los planetas g y h están medio cerca de la estrella, pero el planeta f sería una "súper-Tierra" (4 masas terrestres), a algo más de 1 unidad astronómica. Así que es un buen candidato a ser el planeta de donde proviene el microbio maldito, y que Ryland bautiza Adrian (como la esposa de Rocky, el boxeador). Ryland lleva allí la Hail Mary, y la vemos en órbita del planeta sobrevolando hermosas auroras polares. Parece una fantasía, si no fuera porque más de una vez hemos visto imágenes así tomadas desde la Estación Espacial Internacional.

Una característica notoria de Tau Ceti es que su luz muestra un exceso de radiación infrarroja, con respecto a la que debería esperarse de una estrella de su tipo. Este exceso infrarrojo suele deberse a la existencia de polvo alrededor de la estrella: el polvo absorbe parte de la luz de la estrella, se calienta, y la reemite como infrarrojo. En todas las estrellas pasa esto, inclusive el Sol tiene su polvo zodiacal. Pero Tau Ceti emite demasiado infrarrojo, así que se interpreta que tiene un denso cinturón de asteroides. Cualquier planeta del sistema seguramente ha sido bombardeado muchas veces por asteroides como el que extinguió a los dinosaurios, en cuyo caso la perspectiva para encontrar vida no sería tan buena. Pero, después de todo, el asteroide de los dinosaurios no extinguió toda la vida en la Tierra, ni siquiera todos los dinosaurios, tan solo algunas de las familias. La historia de Weir sólo requiere que haya microbios, después de todo. 

Por otro lado, los microbios de la historia se detectan (en la Tierra, y luego Ryland lo repite en Tau Ceti), buscando cierta radiación infrarroja, que llaman "línea Petrova". Una coincidencia más para la verosimilitud de la historia de Weir.

Un spoiler más (que no es tanto, porque se lo ve tanto en el trailer de la película como en el poster). En Tau Ceti, Ryland se encuentra con un alien, que ha venido de otra estrella en su propia nave, y con el mismo propósito que él. ¡El microbio taucetiano está produciendo una pandemia cósmica! Ryland lo bautiza Rocky (por su aspecto rocoso), se hacen amigos y colaboran para resolver el apocalipsis de sus dos hogares. Buena parte de la dinámica de la película, más allá de la aventura espacial, es la amistad improbable entre Rocky y Ryland. ¿Y de dónde viene Rocky? Viene de otra estrella cercana: 40 Eridani, una estrella que ya ha aparecido en el blog. Es un sistema triple, en el que la estrella primaria (Ryland la llama Erid, que rima con el verdadero nombre propio: Keid), es un poco más pequeña que el Sol, y la acompañan una enana blanca (la más fácil de observar para los terrícolas aficionados a la astronomía) y una enana roja muy pequeñita. En órbita de la primaria se creyó que existía un planeta, que más recientemente fue descartado. Una pena, para Rocky, y también para el señor Spock, porque 40 Eridani es la estrella del planeta Vulcano, de Star Trek. A veces el universo no colabora con la ficción, qué se le va a hacer. 

Muchos otros aspectos científicos de Hail Mary están tratados con cuidado y detalle, si bien son mucho más imposibles que la existencia de unos microbios en el sistema de Tau Ceti. Por ejemplo, los microbios que están consumiendo al Sol usan neutrinos para almacenar energía. Pero todos funcionan bien en la historia, y la película me encantó. La entrevista completa puede escucharse aquí. ¡Gracias Radio Uruguay!

 


Los fotogramas de Project Hail Mary son de Sony Pictures.

09/03/2024

La gran estrella del sur

Fuimos a ver Dune: Part Two. Arrakis, el planeta Duna, está en órbita de Canopus. Si bien el primer libro de Frank Herbert no da más detalles, The Dune Encyclopedia nos informa que Canopus es una estrella blanca de la secuencia principal, un poquito mayor que el Sol, de magnitud absoluta -3 y con seis planetas en órbita. Arrakis es el tercero, a 87 millones de kilómetros. La Encyclopedia, así como otras fuentes similares, dan una cantidad de datos adicionales que vamos a ignorar por el momento.

Canopus, por supuesto, es una estrella verdadera, que todos los aficionados del hemisferio sur sabemos identificar. Es la segunda estrella más brillante del cielo nocturno, apenas la mitad de brillante que Sirio, y efectivamente es blanca. ¿Tiene algún sentido que sea la estrella de Arrakis?

Me temo que no. Canopus no es una estrella de la secuencia principal (de las que fusionan hidrógeno en sus núcleos). Es, en cambio, de una de las clases más raras que existen: es una supergigante amarilla, la más cercana de su tipo al sistema solar. Son raras porque es una etapa muy breve de algunas estrellas más masivas que el Sol. Son muy grandes y luminosas, y fusionan helio en el núcleo como las gigantes y supergigantes rojas. 

Un paper relativamente reciente usa observaciones de Canopus hechas con varios instrumentos del Telescopio Muy Grande, del ESO, para calcular sus parámetros fundamentales. Nuestra Canopus definitivamente no es la Canopus de Duna. Nuestra Canopus es 73 veces más grande que el Sol, 4200 veces más luminosa y 9 veces más pesada. Según los autores, Canopus estaría en la región señalada como blue loop en el gráfico de arriba (las supergigantes amarillas que están en la franja de inestabilidad son generalmente variables cefeidas, como Polaris). Al consumir el helio de sus núcleos las supergigantes amarillas entran en la rama asintótica y poco después se convierten en nebulosas planetarias. Pero la masa de Canopus está en el límite inferior de las que explotan como supernova, así que quién sabe. En una de esas explota, y termina diseminando toda la especia en el medio interestelar. Cosa de locos.

Con esas características, a 87 millones de kilómetros Arrakis estaría calcinado. Está bien que es un desierto caliente, pero no taaan caliente. Digamos que tiene una insolación como Venus, que está en el borde interior de la zona de habitabilidad del Sol. Venus está a 0.7 unidades astronómicas del Sol, así que Arrakis debería estar a \(0.7\times\sqrt{4200} = 45\) unidades astronómicas de Canopus: más o menos como Plutón. O sea, podría ser. El Sol, a 45 unidades astronómicas, se ve muy chiquito. Pero Canopus es más grande, 73 veces más grande. Así que desde esa distancia se vería 1.6 veces más grande que el Sol en nuestro cielo, o sea casi igual. Tal como lo vemos en la película. Con una temperatura superficial de 7800 grados, Canopus es más blanca que el Sol, pero Arrakis es un planeta muy polvoriento, así que perfectamente podríamos verlo como en la película. 

Tengo pocas fotos de Canopus, y de hecho hay pocas fotos de astroaficionados en la web. Pero tengo ésta, que ya mostré, en la que procuré capturar el punto de fuga del Brazo Local de la Vía Láctea:


A la izquierda está Carina, tan abundante en cúmulos estelares y nebulosas, y a la derecha el Can Mayor. Canopus (Alfa Carinae) está en medio, algo alejada de la Vía Láctea. Curiosamente, y ya que en la foto salió el Can Mayor, aprovecho para mencionar que Wezen, la estrella brillante del cuarto trasero del perro, también es una supergigante amarilla.

Aprovechen a verlas antes de que pase el verano, y antes de que pase la moda de Duna.  



La imagen de Arrakis es de Dune Part Two (Legendary/Warner Bros). La tomé de un wallpaper, no sé si es original de la película o dibujada por un fan. 

El paper es Domiciano de Souza et al., Refined fundamental parameters of Canopus from combined
near-IR interferometry and spectral energy distribution
, A&A 654:A19 (2021). 

El diagrama de evolución estelar está basado en uno de Wikipedia (usuario Lithopsian, CC-BY-SA). Corresponde a una estrella de 5 masas solares, un poco más liviana que Canopus. Pero el que está en el paper es más técnico y menos claro.

El nombre de Canopus es de origen griego: era el piloto del barco del rey Menelao, el marido de Helena. Murió al regresar de Troya, en el delta del Nilo, donde hay un puerto con su nombre. Helena lloró su muerte y de sus lágrimas surgió una planta llamada helenio. Otras conexiones de la Guerra de Troya con la astronomía ya han aparecido en el blog.

Curiosamente, existe una estrella llamada Arrakis. Es el nombre árabe (significa bailarín) de Mu Draconis. La IUA adoptó la variación Alrakis como nombre oficial. ¿Habrá sido para evitar confusión con el planeta de la ficción?

10/08/2019

El polo de Alpha

Una más de Alpha, la película sobre la gente de la Era del Hielo. Recordemos que pintaron un arcoíris como la mona, que hicieron la Cruz del Sur visible desde una posición imposible, y que ignoraron el movimiento de las estrellas. Ahora les presento una metida de pata galáctica:


Fíjense bien porque cuesta verlo: el protagonista está pasando la noche encaramado a un árbol seco (para evitar el ataque de unos lobos) y vemos el tiempo acelerado en un time-lapse de los que últimamente se han vuelto populares. ¿Qué está mal aquí? Todo.

Primero, vemos el cielo girando alrededor del polo celeste. Debe ser el polo norte, porque la película transcurre en Europa. Imagínense mirando al Norte: a la izquierda está el Oeste y a la derecha el Este. Y vemos el cielo girando como las agujas del reloj. Es decir, el distraído fotógrafo de esta película hace girar el cielo de Oeste a Este. Sin palabras. Ya nos hemos encontrado aquí con más de un ejemplo de soles saliendo por el Oeste y poniéndose por el Este. ¿Qué pasa con los cineastas? ¡¡¡Aaaaahhhhh!!!

Segundo, vemos que el cielo no gira alrededor de Polaris, la estrella polar, sino alrededor de algún punto en la parte más gruesa de la Vía Láctea. Bien por un lado, porque como decíamos en la nota sobre Alpha y la Cruz del Sur el eje de la Tierra se ha movido a lo largo de los 20000 años transcurridos. En la época de la película el polo norte celeste no estaba en Polaris. ¡Pero tampoco estaba en el centro de la Vía Láctea! En ningún momento de todos los 26 mil años del ciclo de precesión, el polo pasa por el centro de la Vía Láctea, ni remotamente cerca. Pulgar para abajo.

Y basta de Alpha.


El videíto está tomado de Alpha, de Studio 8, Columbia Pictures y otros. Debería darles vergüenza. 

02/03/2019

Alpha y la Cruz del Sur

Hace poco comenté el arcoíris fallido en Alpha, la película sobre el Paleolítico europeo. Ahora miren esto:


Es la Cruz del Sur, en el cielo y tatuada en la mano del protagonista. Supuestamente le ayudaría a regresar a su hogar si se perdía. Vaya uno a saber cómo funcionaría este GPS paleolítico. A mí no se me ocurre, pero eso es lo de menos. ¿Qué es lo de más? ¡La Cruz misma! Alpha transcurre en Europa hace 20000 años, durante la última Era de Hielo. Los protagonistas pertenecen a la cultura Solutrense, que habitó Francia y España. ¿Es posible que hayan visto la Cruz del Sur, que ciertamente sirve para orientarse (sin necesidad de tenerla tatuada) en el hemisferio sur?

Los antiguos griegos descubrieron que la Tierra se bambolea como un trompo, en un movimiento llamado precesión. El eje de rotación describe un cono, lo que hace que las constelaciones se muevan hacia el norte y hacia el sur, con un período de 26000 años. Esta figura muestra el viaje del polo sur celeste a lo largo de los milenios, con respecto a las constelaciones. Alpha transcurre hace 20000 años, o sea en el -18000. Miren el mapa: ¡en aquellos siglos el polo sur celeste estaba en Theta Carinae, y la Cruz del Sur (se la ve recortada en el ángulo inferior izquierdo) estaba más cerca del polo que ahora! Es prácticamente la peor fecha para poder observarla desde Europa (en el -20000 era peor aun). En cambio, hace 10000 años la Cruz estaba lejos del polo sur celeste, y se la podía ver fácilmente desde el Mediterráneo desde la revolución agrícola hasta la época clásica griega.

La posición de la Cruz no es el único error: en la película se la muestra exactamente igual que ahora, con su forma característica de barrilete y el travesaño un poco inclinado (imagen aquí al lado). Esto tampoco tiene sentido. Las estrellas parecen fijas en el cielo, pero todas ellas están moviéndose alrededor del centro de la galaxia. Algunas se acercan, otras se alejan de nosotros, y todas se mueven lentamente en el cielo. Es algo que los astrónomos tienen muy bien medido, de manera que podemos ver cómo se deforman las constelaciones con el correr de los milenios. Hace 20000 años Crux se veía como aquí abajo:


Bien distinta de la forma que conocemos, ¿no? Y no sólo esto. Una de las estrellas del Puntero es Alfa Centauri, la estrella más cercana al sistema solar. Debido a esto su movimiento en el cielo es especialmente rápido (como el movimiento de los postes del alambrado cuando vamos por la ruta, comparado con el de los árboles más lejanos). Hace 20000 años Alfa Centauri estaba tan lejos que tenemos que hacer un zoom out para encontrarla:


Habrán notado además que el Puntero en la película tiene una tercera estrella brillante. Esa estrella no existe hoy en día. Si hubiera estado allí hace 20000 años y explotado, veríamos su restos; pero no hay nada. No tengo idea de lo que quisieron representar los guionistas. ¿Que el cielo cambia? Si, cambia. Pero les salió todo mal.

Me queda una más de Alpha. Stay tuned.


Las imágenes de Alpha son de Columbia Pictures. La imagen de la precesión del polo sur celeste es de Wikipedia, usuario Tauʻolunga (BY-SA). Las simulaciones de la Cruz del Sur están hechas con Stellarium, cuya programación incluye tanto la precesión como el movimiento propio de las estrellas. 

24/11/2018

El ABC del arcoíris

Todavía recuerdo muchos detalles de La Guerra del Fuego, aunque la vi hace más de 35 años. Así que cuando vi el anuncio de Alpha, una nueva película sobre el mundo humano hace 20 mil años, no me la iba a perder. Me gustó bastante poco. Entre las cosas que contribuyeron a que no me gustara se cuentan varios errores "científicos" elementales. Me ocuparé de los astronómicos en otro momento. Hoy mostraré esto, que me parece increible que se le pase a un cineasta o un director de fotografía, gente supuestamente entrenada en la observación cuidadosa. Es un arcoíris en una toma que podría haber sido muy linda:


¿Qué está mal en este arcoíris? Prácticamente todo. ¿El tipo que lo pintó nunca vio un arcoíris? Dejemos de lado que el fenómeno sólo se observa en la dirección opuesta al Sol. Es decir, los cazadores deberían estar iluminados. Supongamos que algo les hace sombra justo justo a ellos, en fin. ¿Qué más? ¡El segundo arcoíris está al revés! El arco externo debería tener los colores inversos al interno: rojo adentro, violeta afuera. Cualquiera que haya visto un arcoíris lo sabe. O si no, basta googlear "arcoíris" y hay millones de fotos. Pongamos una mía de una cascada:


Hay otra cosa: en un verdadero arcoíris el interior del arco interno es mucho más brillante que el exterior. De hecho, la zona más oscura es la franja entre los dos arcos, llamada banda de Alejandro, por un filósofo griego que la describió hace 18 siglos. El cineasta se ve que no leyó los clásicos. Ni miró nunca un arcoíris. Ni lo googleó. En fin, he aquí otro lindo de los míos, un arco inmenso, de los que sólo se ven cuando el Sol está muy cerca del horizonte. ¿Qué más se ve?


Se ve que en el borde interno del arco interior hay varios arquitos pegados, que repiten los colores. En éste se ven mejor estos arcos supernumerarios:


Insisto: estas cosas son elementales. No son rocket science. Lo puede ver cualquiera que mira un arcoíris. Si no podés fotografiarlo y querés pintarlo, pintalo bien.

Estoy seguro de que mis lectores conocen bien los arcoíris. Pero voy a terminar contando algo que no muchos saben: ¡la luz de los arcoíris está polarizada! Podemos verificarlo con un par de anteojos polarizados, así.

En el blog hay más notas de cineastas haraganes: los que hacen salir el Sol al revés, o pintan reflejos al revés, o dejan la luna quieta en el cielo noche tras noche. Uf.

10/06/2017

En el espacio nadie te escucha gritar

En el espacio nadie te escucha gritar. Estaba en el póster de la original, la primera, Alien de Ridley Scott. Es una frase poderosa que evoca el ambiente terrorífico de la película. Algo de aquel horror reaparece en la nueva Alien: Covenant, que vi recientemente. Pero aparte del "ambiente", y de la idea buenísima del androide de Prometheus convertido en una especie de Dr. Moreau, la película no me gustó mucho. No diré más por si no la vieron, pero está llena de clichés.

Bueno, pero ¿es cierto? Uno está tentado a decir que sí, que en el espacio nadie te escucha gritar porque no hay sonido, y no hay sonido porque el sonido no se propaga en el vacío.

Todo esto es cierto, y nadie te puede escuchar gritando en el espacio. Pero hay algo que no es cierto: el espacio no está vacío. ¡Cómo va a estar vacío! Está lleno de cosas de las que hablamos todo el tiempo: las nubes de gas y polvo interestelares, cuna de las estrellas y producto de su destrucción.

El espacio entre las estrellas está lleno de lo que los astrónomos llaman el medio interestelar. Por ejemplo la Montaña Mística, en la Gran Nebulosa de Carina. Estas grandes y frías nubes moleculares son alrededor del 1% del total. Una parte mucho mayor está formada por hidrógeno neutro mucho más caliente y tenue. Y hay también una buena cantidad de gas ionizado por la radiación de las estrellas.

¿Entonces? ¡Si el espacio no está vacío, podría haber sonido! Sí. 

De todos modos, por más densas que parezcan estas estructuras, son extraordinariamente tenues, con unos pocos átomos por centímetro cúbico como mucho. Muchos menos que en un buen vacío de laboratorio. Cualquier perturbación se encuentra con que las moléculas viajan muchísimo antes de chocar unas con otras y propagar las ondas. La consecuencia de esto es que sólo ondas muuuuuy largas pueden propagarse. Inclusive en nubes densas como ésta, la longitud de onda debe ser de millones de kilómetros, con frecuencias de millonésimos de hertz. No precisamente un grito de ayuda.

Aun así, el sonido en el espacio es algo tan real como importante. Cualquier libro sobre los fenómenos del medio interestelar les mostrará que un parámetro fundamental es precisamente la velocidad del sonido. Igual que con el sonido común y corriente, la velocidad del sonido en el medio interestelar depende de la temperatura y de la densidad del medio. Para las frías nubes moleculares es de unos 13 km/s. Pero para el "hidrógeno tibio" que forma buena parte de la Vía Láctea es de unos 500 m/s, casi lo mismo que el sonido que escuchamos en el aire.

La velocidad del sonido en el medio interestelar es importante fundamentalmente porque hay cosas que se mueven muy rápido a través de él. Igual que en el aire, esto da lugar a ondas de choque (shocks). En la Montaña Mística vemos uno de estos shocks propagándose desde el extremo de uno de los jets que salen de la cabeza del "monstruo" (que tiene un aire a los de la película). La colisión entre nubes moleculares, la colisión de galaxias, los vientos estelares, la emisión de la materia de las supernovas, los jets en las galaxias activas, son todos fenómenos supersónicos. Los shocks calientan y comprimen el medio interestelar, y eventualmente desatan los procesos de formación de nuevas estrellas y planetas. 

Debemos nuestra propia existencia a gritos supersónicos que nadie escucha en el espacio.


El recorte del póster de Alien es de Twentieth Century Fox. La imagen de la Montaña Mística es de NASA/ESA/Hubble/STScI. El comic está fotografiado de What if?, el excelente libro de Randall Munroe

16/06/2012

Las lunas de Barsoom

Hace unos meses fui a ver John Carter, una película basada en el Marte de fantasía imaginado por Edgar Rice Burroughs (sí, el creador de Tarzán) a principios del siglo XX. No es una buena película, pero no es eso lo que quiero comentar hoy. Quiero mencionar una barbaridad astronómica que me llamó la atención, y que es inaceptable aún en una historia fantástica donde hay perros extraterrestres que parece que tomaron Red Bull. Seré breve.

Las lunas de Barsoom

John Carter, de la Tierra, viaja mágicamente a Marte, cuyos habitantes llaman Barsoom. Marte, como sabemos desde la escuela primaria, tiene dos lunas: Fobos y Deimos (Temor y Terror, los hijos de Ares o Marte, dios de la guerra). Así que a nadie (imagino) le sorprende que en varias escenas se vean las dos lunas en el cielo. Lo que debería llamarle la atención a cualquiera es que, escena tras escena, noche tras noche, las dos lunas estén en el mismo lugar en el cielo, y ambas en la misma posición una con respecto a la otra. Eso es, para decirlo de una vez: ¡ridículo!

Las lunas de 1Q84

Poco antes había leído la más reciente novela de Haruki Murakami: 1Q84. En el mundo de 1Q84 también hay dos lunas: la Luna, la nuestra, y otra, más chiquita y verdosa. Y de nuevo lo mismo: los protagonistas las ven, noche tras noche, en el mismo lugar del cielo. Siempre la chiquita un poco abajo y a la derecha de la otra. Me daba bronca cada vez que lo leía. Estoy dispuesto a suspender mi incredulidad para enterarme de la crisálida de aire, pero no tolero que se violen así las leyes de Kepler.

Se me dirá que son historias fantásticas, y que no puedo pedir que valgan las leyes de Kepler si hay princesas en Marte y crisálidas de aire. No se me malentienda: soy un entusiasta de las historias fantásticas, desde las de calabazas que se convierten en carruajes hasta las de monstruos extraterrestres que se crían dentro de señoritas. Mientras la historia sea buena, la mala ciencia me preocupa poco. Aún así, puedo perfectamente trazar un límite. Hasta las historias fantásticas tienen que tener leyes. Y yo la línea la trazo ahí: en las leyes de Kepler. Dos lunas en órbita de un planeta, dos lunas cada una en su órbita, necesariamente se mueven a velocidades distintas. La más baja se mueve más rápido y la más alta se mueve más lento. Cualquiera diría que en el siglo XXI, cuatrocientos años después de Kepler, esto tendría que ser parte de la cultura general. En fin.

Las lunas de Marte

Para apoyar mi argumento, observen lo siguiente. Cien años después de Kepler, 50 después de Newton, el escritor satírico, ensayista, poeta y clérigo irlandés Jonathan Swift "inventó" dos lunas de Marte, que en su época no se conocían. En 1726, en los Viajes de Gulliver, relata el viaje del protagonista a Laputa (sin chistes, por favor), cuyos habitantes:
...han descubierto dos estrellas menores, o "satélites", que orbitan alrededor de Marte, de las cuales la más interior dista del centro del planeta exactamente tres de sus diámetros, y el más exterior cinco; el primero orbita en diez horas, y el segundo en veintiuna y media; de modo tal que los cuadrados de sus períodos están casi en la misma proporción que los cubos de sus distancias al centro de Marte, lo cual evidentemente muestra que los gobierna la misma ley de gravitación que influye a los otros cuerpos celestes.
Y esto, observesé, dicho por un hombre con una cultura astronómica modesta, comparable a la de un novelista japonés o la de un guionista de ciencia ficción, ojo. Sus lunas marcianas inventadas no sólo se mueven en sus órbitas a distintas velocidades (de modo que día tras día cambiarían sus posiciones en el cielo), ¡sino que cumplen las leyes del movimiento planetario de Kepler!

Fobos y Deimos

Bueno, pero aprovechemos para comentar algo más sobre las lunas de Marte. Su mención en la obra de Swift es una sorprendente curiosidad, porque Fobos y Deimos no fueron descubiertas sino hasta un siglo y medio después, en 1877. No sólo eso, sino que sus características orbitales son muy similares a las que habían observado los astrónomos de Laputa:

Marte. Radio: 3400 km, duración del día: 24.5 horas.

Fobos. Radio orbital: 9400 km, período orbital: 7.7 horas.

Deimos. Radio orbital: 23500 km, período orbital: 30.4 horas.

Nótese que los períodos orbitales son muy parecidos a los que da Swift, y que los tamaños de las órbitas son más o menos 3 y 5 veces el radio de Marte, en lugar de su diámetro. ¿Es, o no es, sorprendente?

Los movimientos de Fobos y Deimos en el cielo de Marte son muy distintos de los de nuestra Luna. Fobos va tan bajito, y se mueve tan rápido (en menos de un día marciano) que sale por el Oeste y se pone por el Este. Como la Estación Espacial Internacional en órbita de la Tierra, por ejemplo. ¡Y varias veces al día! Deimos no: sale por el Este y se pone por el Oeste, como nuestra Luna. Pero como está apenas por encima de las órbitas geoestacionarias (¿arestacionarias?) se mueve muy despacito, y tarda varios días en recorrer el cielo de horizonte a horizonte. En 2005 el robot Spirit, desde el cráter Gusev en Marte, sacó varias fotos de Fobos y Deimos en el cielo nocturno, que están montadas en esta peliculita. Fobos se ve como un tercio de nuestra Luna, y Deimos apenas como un punto brillante. El tiempo total es de menos de una hora. ¿Reconocen las estrellas que se ven detrás? Otra cosa: en esta animación las dos lunas parecen moverse para el mismo lado, ¡aparentemente contradiciendo lo que expliqué antes! ¿Por qué?

Hay notables excepciones al caso de dos lunas moviéndose a velocidades claramente distintas. Una de ellas son los troyanos, de los que ya hemos hablado acá. Otra excepción son lunas en la misma órbita (como Jano y Epimeteo en Saturno). Algún día contaré algo, pero hoy ya me extendí demasiado. (Aquí está: Jano y Epimeteo.)

06/11/2010

Dreamworks

Ubican a Dreamworks, ¿no? El exitoso estudio de cine fundado por Spielberg, Katzenberg y Geffen, conocido especialmente por muy buenos films de animación: Antz, Chicken run, Shrek, Madagascar, Wallace & Gromit...

La secuencia inicial de Dreamworks es famosa. Muestra una escena de ensoñación, en la que vemos una luna en un cielo nublado. De golpe se ve una salpicadura, y se revela que estamos viendo un reflejo en el agua. La cámara sube y vemos a un niño sentado en el cuerno de la luna creciente, pescando. Por si no la recuerdan, acá está la secuencia (si está roto el link, busquen en la web y la van a encontrar).

¿Cuál es el error en esta secuencia? No, no me refiero al hecho de que un chico no se puede sentar a pescar en el cuerno de la luna. Podemos conceder ese error astronómico como una licencia poética. Hay un error más sutil...