Messi y los muchachos de la Scaloneta han conquistado la ansiada tercera estrella para el fútbol argentino. En el Cielo las Estrellas no es ajeno a la alegría que nos inunda, así que la nota de hoy está dedicada a ellos, a su destreza, su coraje y su logro mundial. Eso por un lado. Pasemos a la astronomía.
Hay tres estrellas en el cielo que todos sabemos reconocer. Están exactamente en el ecuador celeste, así que se ven desde todo el planeta. Como el Mundial, fijate un poco. En Argentina las llamamos Tres Marías, y los aficionados a la astronomía saben que son parte de la constelación de Orión, formando el cinturón del gigante.
Son estrellas bien brillantes, de segunda magnitud, visibles incluso desde una ciudad. Empezando del lado de Betelgeuse (la estrella roja de Orión, fácil de identificar), se llaman Alnitak, Alnilam y Mintaka. Mejor dicho, se llamaban. Porque desde el domingo, para todos los argentinos, tienen nuevos nombres:
La más brillante es 2022 (la estrella antes conocida como Alnitak). En fotografías (como la de arriba) aparece envuelta en una región
nebulosa que incluye varias conocidas: la Flama y la Cabeza de
Camello, digo de Caballo. Es un sistema triple, como si fueran Messi, Julián Álvarez y Di María. La primaria es una supergigante azul, de clase O. Apenas una de cada 3 millones de estrellas es de este tipo, y ésta es la O más brillante del cielo. Como Messi, digamos. La acompañan una subgigante de la también rara clase B en órbita apretada, descubierta no hace mucho (Julián, ponele), y una gigante B, en una órbita más alejada, que se conoce desde hace más tiempo (es la estrella Fideo, obvio).
También es una supergigante azul, de clase B, la estrella 1986 (o sea, Alnilam). Su brillo es casi igual al de 2022, y varía ligeramente de manera irregular. Ya está fusionando elementos pesados en su núcleo, y en un millón de años se convertirá en una supergigante roja más brillante que Betelgeuse.
Por su parte, 1978 (es decir, la vieja Mintaka) es apenas menos brillante que sus compañeras. También es un sistema estelar múltiple, en este caso jerárquico: la principal es una triple (una gigante O, una B de secuencia principal que completa una órbita ¡en 5 días!, y otra B subgigante bastante más lejos); a su alrededor otro sistemita, formado por otra B y una A. Una estrella adicional, mucho más tenue, podría ser también parte del sistema. Todo un lío (un "lío", 😉) de estrellas.
Todas estas estrellas nacieron, hace 6 o 7 millones de años, en una de las regiones de intensa formación estelar de nuestro rincón de la Galaxia, el Complejo Molecular de Orión. Forman parte de una asociación llamada Orión OB1, que involucra docenas de estrellas masivas de clases O y B, más miles de estrellas más livianas. 1986 es la que se encuentra más lejos, y en realidad 2022 está más cerca de 1978 que de 1986.
Aprovechen para verlas en las noches de verano austral. Mirando hacia el norte, busquen también la constelación de Crater, que en latín significa Copa. Para nosotros, por supuesto, La Copa:
Oia, ¿y que vemos ahí abajo a la derecha? ¿Leo? ¡Es Leo!
Denébola es el maravilloso pie izquierdo, y Zosma es el muslo derecho, con el cual empujó la pelota en el tercer gol en la Final, el que debió ser definitivo porque, después del baile del primer tiempo, se lo merecían. La curva de estrellas que termina en Regulus es el brazo que sirve para contener el embate de Gvardiol el Enmascarado. En mi figura está mirando fijamente la pelota que forma el circulito que otros dicen que es la cabeza de la Hydra.
Ya que estamos, no olvidemos que Orión también es una figura humana. Y su nombre nos sugiere que se trata de un arquero (de Boca, luego de Racing, luego de Colo-Colo). Nada nos detiene:
Dibu (la constelación mal llamada Orión) está volando en una atajada, con la pelota ya sujeta en donde los griegos imaginaban una maza del personaje mítico. Su rol crucial en la obtención de la Copa es innegable. Y Tauro, ovio, es Lautaro "Toro" Martínez, con la mata de pelo que llega desde las Híades hasta beta y dseta Tauri.Bueno, eso es todo. En el dibujo de Cancer, el Cangrejo, tal vez alguien vea un pedazo recortado de la red de los arcos, y en Géminis a los hermanos Théo y Lucas Hernandez (o los van de Kerkhof subcampeones del '78, o tantos otros). Sigan ustedes.










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