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07/06/2025

Concurso IALP 25 años

El Instituto de Astrofísica de La Plata cumple 25 años y organizó un concurso de fotografías astronómicas. Cuando me enteré, decidí mandar algunas de mis fotos. ¡Y gané! Estoy contentísimo de haber obtenido el 3er puesto en la categoría Astronomía y Sociedad, y una Mención Especial del Jurado en la categoría Objetos de Estudio Astronómicos. Todas las fotos de los ganadores pueden verse en el sitio web del IALP. Estoy, además, encantado de que el 2o puesto de la categoría Astronomía y Sociedad haya sido para mi amigo Martín Moliné, también de Bariloche. 

Allí podrán ver las fotos premiadas, pero aquí voy a compartir además todas las fotos que mandé, con una pequeña reseña de cada una, que nos pidieron para el envío. Creo que todas ya las he mostrado, pero acá van todas juntas, a ver qué les parecen.

Polvo en el viento (solar) (3er puesto, categoría Astronomía y Sociedad)

La luz zodiacal es la parte más brillante de una banda de luz que se extiende a lo largo de la eclíptica. Es luz solar reflejada por una infinidad de granos de polvo, que pueblan el plano de la eclíptica en todo el sistema solar. Su origen, su dinámica, su interacción con el viento y la corona solares, y su presencia en otros sistemas planetarios, son en buena parte desconocidos. Conviene tratar de observarla cerca del equinoccio de primavera, cuando la eclíptica se yergue más vertical sobre el horizonte del anochecer y esta luz se distingue mejor al alzarse por encima del cielo turbio del horizonte. En esta ocasión me sorprendió el fantasmal resplandor de la luz zodiacal, alzándose sobre el cerro Capilla, en Bariloche. La parte más brillante, más cercana al Sol, es una de las regiones de la atmósfera solar: la corona K. Poco antes había visto la corona solar con mis propios ojos durante un eclipse total, cuya extensión en el espacio interplanetario forma esta banda de luz. Fue una experiencia maravillosa, como estar en casa en el sistema solar, con la galaxia más allá.

Panorama compuesto por 10 tomas con la cámara en trípode, lente de 14 mm, exposiciones de 15 s f/2. RAWs compuestas en Autopano y procesadas en Photoshop. 

Vale la pena recordar que el gran Brian May hizo su tesis de doctorado en astrofísica sobre el polvo zodiacal. Lo cual me recuerda, además, que ésta no es la primera vez que gano algo en un contexto astronómico. También gané el concurso que organizaron Brian May y la revista Astronomy. Pueden leer la historia acá

Eclipse y eyección (Mención del Jurado, categoría Objetos de Estudio Astronómicos)

Esta imagen de gran rango dinámico de la corona solar durante el eclipse solar total del 14 de diciembre de 2020 muestra, además de las estructuras usuales en forma de filamentos, el frente, la cavidad y el núcleo de una gran eyección de masa coronal, que se había originado en una fulguración 90 minutos antes. La imagen es una combinación de 8 fotografías tomadas con la cámara en trípode, con lente de 270 mm, cubriendo un rango de 11 stops, justo después del segundo contacto. La imagen resultante fue procesada con un filtro de wavelets radiales para destacar la estructura de la corona. En la parte superior de la imagen puede verse (en la resolución completa) el cometa rasante C/2020 X3, que había sido descubierto el día antes, y que no sobrevivió al perihelio. 

Corte programado (enviada a la categoría Astronomía y Sociedad)

Un corte de electricidad programado para toda la ciudad a las 5:00 fue una oportunidad única para mostrar el efecto de la contaminación lumínica. Escorpio era apenas visible sobre la aguja de la Catedral de Bariloche antes del corte. Cuando se apagaron las luces, el efecto fue sorprendente: fue como si el cielo se hubiera "encendido", con la Vía Láctea brillando sobre la ciudad a oscuras. Las pocas luces que se ven son de autos y dispositivos de seguridad, y eran mucho menos notables a simple vista que en la fotografía. Estos cortes son frecuentes en Bariloche, donde se los hace para mejorar el servicio. Se entiende que, cuantos más cortan, mejor es el servicio. Ergo, el servicio óptimo debe ser el que está permanentemente cortado. 

Cámara en trípode, lente de 14 mm. Toma pre-corte: 8 s f/5.6; toma post-corte: 15 f/2. Procesado y composición de RAWs en Photoshop.

El brillo del aire (enviada a la categoría Objetos de Estudio Astronómicos)

Una excursión a un sitio oscuro de la estepa, a unos 30 km de Bariloche, me sorprendió con un inusual airglow, con un característico color verde, visible en esta foto de campo ancho de las Nubes de Magallanes. Este brillo del aire es una más de las razones por las cuales el cielo nocturno no es del todo negro. La radiación ultravioleta del Sol excita algunos átomos de la alta atmósfera (justo debajo de los 100 km de altura, en la mesósfera), que luego regresan a su estado de reposo emitiendo un fotón. Un fenómeno similar a la fluorescencia, que hemos comentado en más de una ocasión. El verde se debe a la emisión de un fotón de 557.7 nanómetros que producen los átomos de oxígeno. Es exactamente el mismo fotón, y por lo tanto el mismo color, que se observa en las auroras polares, si bien el mecanismo es distinto (en las auroras, la excitación del oxígeno es producida por partículas subatómicas del viento solar).

Cámara en trípode, lente de 14 mm, 15 s f/2. RAW procesado en Photoshop.

Plano galáctico (enviada a la categoría Astronomía y Sociedad)

La Vía Láctea es una galaxia de disco, espiral, que vemos desde dentro. Nuestra perspectiva habitual es verla arqueándose sobre el paisaje, muy distinta de las galaxias espirales vistas de lado que vemos más allá de la nuestra. En este panorama de campo muy ancho elegí poner el punto de fuga de la composición en el ecuador galáctico. Esto hace que el lago Nahuel Huapi aparezca imposiblemente curvado hacia arriba, y a la vez endereza la Vía Láctea, que así aparece como lo que realmente es: una galaxia espiral vista de lado. El halo de luz más prominente es el alumbrado público de Bariloche, mientras que en el extremo izquierdo de la foto se puede ver el de la vecina ciudad de Dina Huapi. Detrás de las luces se llega a ver la cordillera de los Andes.

Composición de 12 fotos con la cámara sobre el telescopio, con movimiento sideral, lente de 18 mm, exposiciones de 60 s f/3.5. RAWs compuestas en Autopano y procesadas en Photoshop.

Agradezco enormemente al IALP y al Jurado del concurso las distinciones, y si están cerca de La Plata, los invito a que vayan a ver la exposición de las fotografías, que siempre se ven mucho mejor que en la pantalla. 

Me mandaron una medalla preciosa junto con los diplomas, que llegaron justo para la penúltima clase de la materia de Astrofísica para Físicos Curiosos que dicté este cuatrimestre, así que me la colgué toda la clase, para compartir mi alegría con mis alumnos. 

 


 

15/03/2025

El cúmulo clavijero

No sé por qué, pero tenía guardada desde la pandemia esta foto del cúmulo estelar NGC 6231 sin mostrar:

Este hermoso cúmulo abierto está a unos 5600 años luz, en la constelación es Escorpio, y forma el "clavijero" de la "guitarra eléctrica" que mostré hace algunos años, y que a veces llaman "falso cometa" (pero mírenlo en binoculares, realmente parece una guitarra Gibson).

NGC 6231 es un cúmulo muy joven, de menos de 6 millones de años, y tiene un montón de estrellas masivas, azules y luminosas. Es encantador de observar con cualquier instrumento, ya sean binoculares o telescopios. Alberga una cantidad inusual de estrellas de las clases espectrales O, B y Wolf-Rayet. Quince son de clase O, y teniendo en cuenta que apenas una de cada 3 millones de estrellas son de esta clase, queda claro que es un objeto extraordinario.

La estrella más brillante del cúmulo es  ζ (dseta) 1 Scorpii, que es la estrella blanca de arriba a la derecha, un poco separadita de la parte más poblada de abajo a la izquierda (más al norte):


Dseta 1 Sco es una hipergigante de clase B, con una masa de más de 50 veces la del Sol, y 860 mil veces (o más) su luminosidad. ¡Es una de las estrellas más luminosas de la Vía Láctea! Es tan furiosa que pierde una gran cantidad de materia en forma de viento, emitiendo en un minuto lo que a nuestro Sol le lleva un año y medio. Es candidata a convertirse en luminous blue variable, una categoría rara de estrellas muy luminosas (es decir, tiene todas las características, salvo la variabilidad). Dseta 1 forma un hermoso par contrastante con Dseta 2 (si tenés buena vista, podés distinguir ambas sin necesidad de instrumentos). Dseta 2  es una gigante naranja mucho más cercana, a 135 años luz, y mucho más vieja, ya a 5800 millones de años. Su vecina HD 152293 también está más cerca.

Hay otras estrellas interesantes en NGC 6231, y marqué varias en la foto. Tres de ellas son Wolf-Rayet, que es una clase especial de estrellas, muy masivas, muy luminosas, muy "evolucionadas" y cerca del final de sus vidas (típicamente explotando como supernovas). Una de ellas es HD 152270, que es además binaria con otra estrella de clase O. Están apretadísimas, completando una órbita cada 8 días. Como ambas son muy luminosas, producen fuertes vientos, que en el medio chocan, recalientan el gas y producen rayos-X (como Eta Carinae y su compañera).

Otra Wolf-Rayet es la de arriba, HD 151932. Pesa 22 veces más que el Sol, brilla 630 mil veces más y su superficie está a 50000 K (¿se podrá poner 50 kK?). La tercera, llamada HD 152408, quedó fuera de la foto, está a mitad de camino hacia el cuerpo de la guitarra. 

Marqué también una estrella extremadamente roja. No tiene un nombre sencillo, sólo una designación de catálogo. A pesar de su color tan rojo, está catalogada como supergigante amarilla (clase FII). En el catálogo Gaia DR3 tiene una paralaje de 0.1982 milisegundos de arco, lo que corresponde a una distancia de unos 16000 años luz, lo cual la pone muy por detrás del cúmulo. En la versión DR2 tenía una paralaje bastante mayor, compatible con las demás estrellas del cúmulo. Andá a saber. Esperaremos a Gaia DR4, para zanjar la cuestión.

Dseta Sco y su cúmulo son muy fáciles de encontrar en la cola del Escorpión:

Ya se la puede ver después de la medianoche. Y si se quedan dormidos, anótenla para verla más temprano, más entrado el invierno.
 


La estrella roja es Gaia DR3 5966502635575970304 (identificada como NGC 6231 92 en Simbad). Las fotos son mías.

08/03/2025

Lamassu microscópico

Cuando conté sobre la estrella enana roja más brillante, que se encuentra en la constelación austral del Microscopio, comenté que se trata de una de las regiones más pobres del cielo: ¡sus estrellas más brillantes son apenas de magnitud 5! Y, por encontrarse lejos del plano de la Vía Láctea, tampoco tiene objetos notables del cielo profundo. Así que no tuve mucho para comentar sobre ella. Sin embargo, encontré recientememente que tiene un objeto extraordinario, descubierto recién en 2023 por un par de aficionados, uno de los cuales sospechó su existencia revisando un survey en ultravioleta, y el otro la encontró de casualidad haciendo fotos con un pequeño teleobjetivo de 135 mm. Lo bautizaron Lamassu, y les llevó 1 año y medio y 400 horas de exposición en telescopios en dos continentes, para retratarlo así:

Esta notable nebulosa tiene todo el aspecto de ser un resto de supernova, con filamentos de oxígeno e hidrógeno ionizados, ocupando unos extraordinarios 9 grados en el cielo. La nebulosa se extiende más allá de lo que muestra esta fotografía, de 3 grados de ancho. La foto es, además, de una belleza y calidad inusuales. El siguiente es un recorte que uno de los autores posteó en su cuenta de Instagram, y que muestra la delicadeza de los filamentos de gas brillante, el abundante polvo de la región, y hasta una lejana galaxia espiral:

En Astrobin cuentan la historia del descubrimiento y la complicada exposición, y muestran varias imágenes de campo amplio, donde sospechan que se encuentran otras partes de la nebulosa. La siguiente animación corresponde a un survey de H-alpha, en la cual señalan una cantidad de filamentos que podrían ser parte de ella:

Microscopio es una constelación tan pobre, que la estrella más brillante de la foto es 6 Piscis Austrini, una estrella de sexta magnitud de la constelación de al lado. La posición de Lamassu en el Microscopio es la siguiente:

Dicen los autores que, si se confirma su naturaleza como un resto de supernova, sería la que tiene la latitud galáctica más elevada, a más de 40 grados. Esto es extremadamente raro, ya que la mayor parte de las supernovas ocurren cerca del plano medio de la galaxia, donde están las regiones de formación estelar. Las estrellas más masivas viven poco, y acaban explotando cerca de donde nacieron. Cabe sospechar que su posición se debe a que es muy cercana. ¿A qué distancia estará? ¿Cuándo habrá explotado? ¿Habrá afectado de alguna manera la vida en la Tierra?

El nombre que eligieron para la nebulosa se debe a la forma de ala que tiene la parte más brillante, y que se parece a las alas del personaje mitológico asirio Lamassu, un toro o león alado, con cabeza de señor barbudo, que aparece en muchos portales como guardián y protector de ciudades o palacios:



Las fotos de la nebulosa Lamassu son de Brian Falls, Marcel Drechsler y Aygen Erkaslan.

La foto del Lamassu asirio es del usuario Trjames en Wikipedia.

26/10/2024

Rarezas del eclipse

Antes de alinear las fotos que tomé en el tercer contacto del reciente eclipse anular, me gustó el efecto que producían las imágenes individuales superpuestas. Las combiné de varias maneras diferentes para hacer una composición eclíptica abstracta de este tornado eclíptico:

Además de la combinación con desplazamiento, que usé para mostrar la silueta de las montañas de la Luna, hice una breve animación del tercer contacto, donde se puede ver (o imaginar) el desgranamiento de la luz solar entre los valles y las montañas del limbo:

Durante el eclipse siempre vale la pena hacer otro tipo de fotos. Por ejemplo, apuntando directamente al Sol con una cámara compacta, se pueden ver siluetas del eclipse en reflejos internos de las lentes:

Y, claro está, siempre vale la pena llevar una espumadera o colador, para hacer eclipsitos en su sombra:

El efecto en las sombras, durante los momentos de eclipse más grande, es tan fuerte que se puede hacer con los dedos, incluso sin formar un agujerito, simplemente mirando los ángulos:

Para terminar, y para que los que no vinieron a Santa Cruz se hagan una idea de la primavera en la Patagonia austral, comparto una foto con el equipo fotográfico. Para los interesados, usé la Canon Rebel T7i acoplada al Orion ST80 (F=400mm, F/5), montado sobre un cabezal Benro con movimientos finos en tres ejes (un cabezal extraordinario para la fotografía astronómica), sobre un trípode Manfrotto normal. No usé la montura ecuatorial motorizada que usé para los eclipses totales, para minimizar la vibración, ya que para el eclipse anular los tiempos no son tan críticos. Hice el filtro solar con el film que vendía Saracco en 2020 (no conozco las especificaciones). Enfoqué antes del eclipse, valiéndome de las manchas solares, usando Liveview x10 y haciéndome sombra con la pantalla de cartón que se ve en la foto, y una tela oscura sobre la cabeza. Expuse a 1/250, ISO 100, usando un disparador remoto, con avisos hablados por un script que preparé para EclipseDroid. Hice AEB por si se nublaba, pero las de 250 salieron bien expuestas. Durante un rato se formaron unas nubes iridiscentes que casi cubrieron el Sol, pero no afectaron la exposición. 

19/10/2024

Las montañas de la Luna

Si la Luna fuera una esfera perfectamente lisa, su silueta sería un círculo perfecto durante los eclipses solares. Pero la Luna tiene montañas y valles (tal como descubrió Galileo el 30 de noviembre de 1609). Es habitual apreciarlos por las cambiantes sombras que producen al progresar las fases. Pero durante los eclipses, en particular cuando se producen los contactos entre los bordes de la Luna y el Sol, se da un juego inusual en el que la luz del Sol pasa por los valles y es bloqueada por los montes. Durante los eclipses totales producen el efecto lamado "perlas" o "cuentas de Baily", que ya he mostrado. Durante un eclipse anular, como no retiramos el filtro solar, el efecto se ve distinto. En el reciente eclipse del 2 de octubre, que comenté la semana pasada, hice ráfagas de fotos para apreciar el cambiante aspecto del relieve lunar al cortar la luz del Sol. Durante el segundo contacto (al comienzo de la fase anular), una ráfaga de otro tipo, de poderoso viento patagónico (los roaring forties) me sacudió el telescopio y casi todas las fotos salieron movidas. Pero en el tercer contacto salieron bastante bien. Combiné varias decenas en una composición interesante:

La foto de la izquierda es, obviamente, el Sol entero, antes del eclipse. Está salpicado de manchas solares enormes, algo típico de los años de máximo de actividad solar. Por detrás y a la derecha vemos la rápida progresión del fin de la anularidad. A medida que la Luna avanza (hacia la derecha en la foto), su borde irregular va cortando el borde luminoso del Sol. El resultado, al verlo así desplegado, es una representación de las montañas de la Luna. Lo pongo girado, para que realmente parezcan montañas:

Vemos que se trata de un macizo grande, con por lo menos dos picos principales, uno de ellos con un borde muy vertical. Si todavía no se lo imaginan, lo muestro compactado verticalmente, porque esta visión eclíptica exagera la escala vertical de las montañas.

Ahí está, en silueta, una gran montaña de la Luna. En las simulaciones del borde lunar preparadas habitualmente por Xavier Jubier podemos ver que efectivamente es un monte muy grande en la región del polo sur lunar (invertí el diagrama para que quede con la misma orientación que las fotos, y marqué en rojo la región de interés):

Usando el Virtual Moon Atlas (compañero ideal de todo lunático que se precie de tal) no tardé en identificar que se trata del Mons Mouton, el Cerro Mouton, la montaña con nombre más alta de la Luna. Acá comparo las dos imágenes para que se vea mejor:

Mons Mouton recibió su nombre hace apenas un par de años, en preparación de la llegada del robot VIPER, que iba a aterrizar este año en sus laderas para explorar la existencia de sustancias volátiles (principalmente agua), que se sospecha existen en esas regiones polares, muchas veces en sombra perpetua, y que van a resultar útiles para las futuras colonias permanentes en la Luna. Lamentablemente, VIPER fue súbitamente cancelado en julio pasado. Quevachaché. 

Cerro Mouton se alza 6000 metros sobre el terreno a su alrededor, más que el Aconcagua (que mide 7000 pero sobre el nivel del mar; Puente del Inca está a 4700 metros por debajo de la cima, por ejemplo). Así se ve la región de Mons Mouton desde arriba (hecho con Virtual Moon Atlas):


La línea azul es el borde de la Luna en el momento del eclipse. Y así se ve la altimetría (del robot japonés Kaguya):

No estoy seguro de cuál es el pico que en silueta se ve más alto, directamente frente al polo sur. Es posible que sea ese otro cerro alto que está justo al sur del crater Malapert, llamado Macizo Malapert de manera extraoficial, y que está exactamente a longitud 0 grados. Por alguna razón de perspectiva se podría ver más alto que Mouton. Aquí se ven ambos en una imagen en perspectiva; el polo sur está en el borde del cráter Shackleton:

¿Y por qué se llama Mouton? Melba Mouton fue una matemática y programadora de la NASA, que trabajó en el cálculo de las órbitas de los primeros satélites artificiales, en la década de 1960, cuando lideró un grupo de programadoras y "computadoras". Hoy en día, una computadora es una máquina, pero en la primera mitad del siglo XX, una computadora era una mujer, generalmente una chica. Como las de la película (algo inexacta) Hidden Figures, que trabajaron en el Programa Apollo. Aquí la vemos junto a una computadora (en el sentido actual) de la época. En muchos laboratorios tenían equipos de mujeres entrenadas formal o informalmente en matemática, que funcionaban como computadoras (como en el Observatorio de Harvard en la época de Pickering). ¿Por qué eran mujeres? No estoy seguro. Imagino que es porque les pagaban menos. 

Tengo algunas fotos más, ya aparecerán más adelante.



Las fotos del eclipse son mías. Las imágenes del polo sur de la Luna están hechas con Virtual Moon Atlas (datos de NASA/LRO y JAXA/Kaguya). La imagen del perfil de la Luna es la que ofrece Xavier Jubier en su Solar Eclipse Calculator. La foto de Melba Mouton es de NASA.


04/05/2024

Cúmulos y nebulosas de Carina

La semana pasada comentamos la lejanía de la estrella x Carinae, la más lejana visible a simple vista. La encontramos en el cielo junto a un famoso cúmulo abierto, NGC 3532, el Pozo de los deseos, vecino a la magnífica Gran Nebulosa de Carina. Mostré esta foto, que hice en enero desde la estepa patagónica, una noche de inusual airglow:

Es una región magnífica del cielo austral. La escena mide unos 6 grados de ancho, más o menos como los tres dedos medios con el brazo extendido. Está dominada por la Nebulosa de Carina (NGC 3372), una gran región de formación estelar a 7500 años luz de nosotros. Brilla con los colores característicos de la fluorescencia del hidrógeno (rojo) y del oxígeno (azulado). Sus átomos son irradiados por la radiación ultravioleta de cientos o miles de estrellas jóvenes, muchas de ellas monstruosamente grandes, como la extraordinaria Eta Carinae. Arriba y a la izquierda está el otro protagonista de la escena, el gran cúmulo abierto NGC 3532, un ejambre de centenares de estrellas a unos 1500 años luz de la Tierra. A alguien le parecieron las monedas que se tiran a una fuente para pedir deseos, y lo bautizó wishing well cluster, que en castellano se traduce en general "el pozo de los deseos", aunque tendría más sentido "la fuente de los deseos", ¿no? A su lado, pero mucho más lejos y sin relación física con él, está la coloradita cefeida x (equis) Carinae, que a 14 mil años luz es la estrella más lejana visible a simple vista. Las de 3532 son estrellas jóvenes, si bien no tanto como las que están embebidas en la nebulosa; tienen todas ellas unos 300 millones de años, y unas cuantas ya se ven de un color rojo que delata su madurez. Una de ellas me llamó la atención por ser mucho más colorada. Resultó ser una estrella de carbono. Acá la marqué en un recorte, además de x Carinae:

Un pedacito de NGC 3532 fue la primera imagen tomada por el telescopio espacial Hubble, la que dejó a todos diciendo "algo no está bien".

La gran nebulosa 3372 y el cúmulo 3532 se roban la escena, pero hay una cantidad de personajes secundarios que completan el encanto de esta densa región de la Vía Láctea. Hice una versión anotada para guiarnos:


NGC 3293 es otro de los cumulitos que rodean a la Nebulosa de Carina. Es más denso y más joven que 3532. Sus estrellas son casi todas gigantes azules, salvo una supergigante roja, que debe ser muy masiva para haber evolucionado tan rápido (el cúmulo tiene 12 millones de años apenas). Algo de nebulosidad se extiende hasta allí, y el cúmulo parece estar asociado al vecino NGC 3324, cuya propia nebulosidad está catalogada como IC 2599. Su forma redonda parece un perfil (mirando hacia la derecha en la foto), y a veces se la llama Nebulosa Gabriela Mistral, porque se le parece. Fue una de las primeras imágenes difundidas por el telescopio Webb, hace un par de años. 

Otros dos cúmulos embebidos en la nebulosidad de la cual nacieron están completamente desconectados de esta compleja región: NGC 3603, 3579 y 3576. Más chiquito aún, el 3572.

Y las estrellas brillantes de esta región son también hermosas, variadas y coloridas. Eta Carinae es la monstruosa estrella de 100 masas solares que hace 200 años explotó casi como una supernova, y sobrevivió. Su capullo de polvo caliente, llamado el Homúnculo, es lo que vemos brillando de color naranja. Cuando lo disipe (dentro de pocos años) seguramente la veremos de un azul rabioso. Brillando a magnitud 4, y a 7500 años luz de distancia, también es una estrella muy lejana visible a simple vista. 

Parecida en brillo y color es otra estrella gigante (variable tipo Mira), w Carinae. La vemos superpuesta a la nebulosa, pero es mucho más cercana, a 1400 años luz. Y otra estrella parecida en brillo, pero más blancuzca (es una subgigante amarilla), es u Carinae, todavía más cercana, a apenas 95 años luz. Con y Carinae se completa un arco de estrellas de cuarta magnitud w-η-u-x-y que es fácil de identificar en el cielo (hace poco una de las chicas de Osiris me decía que siempre le parece que forman una corona). 

Y ahora, algunos detalles técnicos. La foto fue hecha con mi Canon T7i (sin modificar) y un teleobjetivo Canon 200mm 1:2.8 L, diafragmado a f/3.2. Como era la primera vez que lo usaba hice exposiciones a 2.8, 3.2 y 4.0. La verdad que funciona muy bien incluso completamente abierto a f/2.8. Para esta imagen usé las de 3.2 porque tenía más exposiciones (son 20 de 30 segundos). 

Además de nueva cámara y lente, usé un nuevo software de procesamiento, Siril. ¡Es buenísimo! Es bastante fácil de aprender (hay tutoriales) y muy poderoso. Me resultó más fácil e intuitivo que PixInsight, por ejemplo, e igualmente versátil. El procesamiento que hice es bastante básico, y el resultado es buenísimo. Entre varias cosas que me gustaron:

  • Convierte las imágenes raw a fits y hace todo el procesamiento en 32 bits, lo cual preserva el rango dinámico que requieren las fotos astronómicas aún mejor que los tif de 16 bits (como los que produce Sequator, que después hay que seguir procesando en Photoshop o Gimp).
  • Permite calibrar el color usando fotometría online: con el nombre del objeto fotografiado, identifica las estrellas y corrige el color, lo cual es magnífico. 
  • La identificación de estrellas, que en inglés se llama plate solving por razones históricas (en castellano se podría decir calibración astrométrica, pero se usa plate solving), permite superponer una grilla y un catálogo de objetos en la imagen:

  • Puede usar StarNet para separar las estrellas de la nebulosidad, lo cual permite procesar ambas por separado, y después recombinarlas. Esto es buenísmo, porque algunas de las herramientas que usamos para aumentar el contraste en las nebulosas, por ejemplo, producen defectos en las estrellas, y viceversa. 
  • Tiene una cantidad de herramientas de postprocesamiento que apenas empecé a explorar, pero las que usé son muy fáciles y útiles. Por ejemplo, se puede hacer zoom en el histograma y representarlo en escala logarítmica, para ajustar los tonos, cosa que en Photoshop es medio a ciegas. Y muchas cosas más: remoción interactiva del brillo del cielo, saturación protegiendo el fondo, descomposición en wavelets para un contraste selectivo por escalas, gran velocidad en todo lo que hace, en fin, me encantó.

Creo que me queda todavía una foto más de la sorprendentemente productiva noche en Los Juncos. Ya aparecerá.

10/02/2024

El brillo del aire

Estoy verde, no me dejan salir.
Charly García

Siempre buscando buenos sitios para hacer fotos del cielo, hace poco fui con amigos a Los Juncos, un sitio muy cerca de Bariloche y al que se llega ya casi por pavimento (quedan dos tramos de ripio, pero la obra de la RN 23 comenzó hace tan sólo 37 años, qué querés). Es un sitio muy lindo, con una pequeña estación ferroviaria y un típico paisaje de la estepa patagónica.

Hice un montón de fotos con una lente nueva, que salieron muy lindas, pero que compartiré otro día. Al final de la noche hice fotos de gran ángulo con el paisaje, y me llevé una sorpresa al revisarlas. Primero la que me interesaba, de la Vía Láctea austral (la clásica foto del Pingüino) con el tanque de agua de la estación en primer plano:

Ya en la pantallita de la cámara noté algo raro: un tono verde en partes del cielo. Pero como también la cámara es nueva, nunca se sabe. Entonces hice una foto hacia el sur, con las Nubes de Magallanes, que me convenció de que lo que estaba viendo no era un artificio electrónico:

No hay dudas de que hay bandas de luz verde en el cielo. El Sol estaba a más de 25 grados por debajo del horizonte, así que no podían ser nubes noctilucentes. Y si bien se ve hacia el sudoeste el resplandor de Bariloche (a unos 20 km en línea recta), el verde es otra cosa. Es airglow, y nunca lo había visto más que en fotos de otros.

El airglow es brillo del aire, una más de las razones por las cuales el cielo nocturno no es del todo negro. La radiación ultravioleta del Sol excita algunos átomos de la alta atmósfera (justo debajo de los 100 km de altura, en la mesósfera), que luego regresan a su estado de reposo emitiendo un fotón. Un fenómeno similar a la fluorescencia, que hemos comentado en más de una ocasión. El verde se debe a la emisión de un fotón de 557.7 nanómetros que producen los átomos de oxígeno:

Es exactamente el mismo fotón, y por lo tanto el mismo color, que se observa en las auroras polares, si bien el mecanismo es distinto (en las auroras, la excitación del oxígeno es producida por partículas subatómicas del viento solar). Como se muestra en el espectro, hay otro colores que contribuyen al airglow: sodio (amarillo), un par de líneas rojas del oxígeno, unas bandas también rojas del ion OH y unas azules del O2. Oxígeno hay abundante en la atmósfera, ¿pero sodio? ¿De dónde sale el sodio que flota a 100 km de altura? No se sabe con certeza, pero se conjetura que viene tanto de aerosoles del mar, como de las estrellas fugaces, que son de roca y se desintegran al entrar en la atmósfera (unas 100 toneladas por día). Yo sospecho también del polvo terrestre; habría que preguntarle a mi amigo Santiago que estudia el tema en la NASA. Esta capa de sodio es la que excitan con láser en los grandes observatorios para crear estrellas artificiales y poder corregir la turbulencia de la atmósfera mediante sistemas ópticos que se deforman y adaptan muchas veces por segundo.

El airglow se ve también en las fotos tomadas desde la Estación Espacial Internacional en dirección al horizonte terrestre:

El verde es el color más fácil de observar, pero en la foto que hice hacia el norte (donde no hay una luz urbana por cientos de kilómetros) tal vez se vea algo del rojo:

¿Por qué se ven bandas? Por lo que leí, las bandas son ondas de gravedad* (no ondas gravitacionales, ojo) que se originan en las capas inferiores de la atmósfera, y que se propagan a la estratósfera y a la mesósfera por encima de ésta. De hecho, parece que son una manera efectiva de observar de lejos lo que pasa en esa tenue y lejana región de la atmósfera. ¿Y por qué resultaron tan evidentes en estas fotos mías, por primera vez? Tal vez porque estamos en el máximo de actividad solar, pero no estoy seguro. Veremos si pasa lo mismo la próxima vez. Tengo que volverlo a ver.

* Ondas de gravedad son ondas que se producen en un fluido cuando la gravedad (o la flotación) intenta restaurar una perturbación. Las ondas de superficie cuando tiramos una piedra al lago son ondas de gravedad, por ejemplo.

Habrá más fotos de Los Juncos.



La imagen del espectro es de Les Cowley, de su maravilloso sitio Atmospheric Optics, que ya no existe.

La foto del Telescopio Muy Grande iluminando con un láser el centro de la Vía Láctea es de ESO/Yuri Beletsky (CC BY 4.0).

27/01/2024

Planetitas

Cuando William Herschel descubrió de pura suerte el séptimo planeta, Urano, en 1781, se planteó la posibilidad de que existieran más. ¿Dónde estarían? Poco antes un astrónomo alemán, Johann Bode, había publicado una curiosa relación matemática entre los tamaños de las órbitas de los planetas conocidos, y Urano encajó muy bien en la fórmula, en su posición ultrasaturniana. Había una excepción: la brecha entre la órbita de Marte y la de Júpiter era demasiado ancha, y había lugar para un planeta más. En 1800 el médico de Bremen y astrónomo aficionado Wilhelm Olbers organizó a un grupo de astrónomos como "policía celeste", para escudriñar la eclíptica y ver si encontraban el octavo planeta. El primer día del siglo XIX (el 1 de enero de 1801) el Padre Piazzi, del Observatorio de Palermo, lo descubrió. Le pusieron Ceres, el nombre de una diosa importante, como correspondía. El propio Olbers descubrió el noveno planeta, también en la región entre Marte y Júpiter, en 1802, y lo bautizó Palas, uno de los nombres de Atenea, otra diosa súper importante. El décimo planeta fue descubierto en 1804, y le tocó el nombre de Juno. ¡Cómo se habían olvidado de Juno, consorte de Júpiter! Por suerte parece que no faltaban planetas. Olbers descubrió el decimoprimero en 1807, también en el enorme territorio entre Marte y Júpiter. A éste le pusieron Vesta, una diosa romana importante, pero que no era parte del Olimpo griego. Me parece que ya empezaban a sospechar algo: había como demasiados planetas entre las órbitas de Marte y Júpiter, ¡y todos muy chiquitos! Herschel empezó a llamarlos asteroides, porque no encajaban en la categoría de los planetas ni en la de los cometas. Recién en 1845 se descubrió el quinto, Astraea, y a partir de allí la cuenta fue aumentando cada vez más rápidamente, primero con el uso de la fotografía, y ya en el siglo XXI con los robots que escudriñan el cielo incansablemente. Hoy se conocen más de un millón, la gran mayoría formando una especie de rosquilla, llamada cinturón principal de asteroides, al que pertenecen los primeros descubiertos. Muchos otros forman un segundo cinturón, más allá de Neptuno (¡ah, vieron que sí había un octavo planeta!), y otros más forman estructuras más complicadas esquivando a los planetas, como los Troyanos o los Hildas.

Como ya dije, son todos muy chiquitos, y por lo tanto muy tenues en nuestro cielo. El más brillante es Vesta, que alcanza la magnitud 6, de manera que alguien joven podría verlo con dificultad desde un sitio bien oscuro. O sea, yo no. Hace poco Vesta pasó cerca de una estrella brillante en Tauro, así que aproveché la oportunidad para fotografiarlo desde el balcón de casa. Sin telescopio, apuntando a la estrella simplemente con un teleobjetivo montado a la cámara. Por supuesto, se ve como una estrella (es lo que significa asteroide). Pero repitiendo la foto el día siguiente, uno se encuentra con que se ha movido: el signo característico de un cuerpo del sistema solar, errante, digamos planético:

La estrella brillante es Dseta Tauri, una luminaria de tercera magnitud que forma el cuerno derecho de Tauro (el "de arriba", visto desde nuestras latitudes). El 8 de enero Vesta pasó a sólo 10 minutos de arco de ella (un tercio de Luna). Un día más tarde ya estaba a 18 minutos. Los puse en un gif para que se vea animado:

Dseta Tauri es una estrella bien conocida por los aficionados al cielo profundo, porque cerca de ella también está la Nebulosa (resto de supernova) del Cangrejo, Messier 1, cuya posición marqué en la imagen. Es muy chiquita y muy tenue, así que el equipo que usé no era el ideal para fotografiarla. Pero igual me dio ganas de ver si estaba. Usando todas las fotos que tomé (26 exposiciones de 1 segundo) y forzando un poco el procesamiento, se la puede ver:

Vesta es un asteroide bien conocido, ya que el robot Dawn se pasó más de un año en órbita, así que lo conocemos bien de cerca:

Casi todo el hemisferio sur (abajo en la animación) está ocupado por un inmenso cráter de impacto, de 500 km de diámetro, uno de los mayores del sistema solar. En su centro hay una montaña de 200 km de diámetro y 22 km de altura desde la base, también una de las mayores del sistema solar. Mucho más notables son estos accidentes, considerando que el diámetro del planetita es de apenas 569 km. Todo el ecuador de Vesta exhibe una serie de surcos paralelos, también testigos del impacto que formó el cráter y el pico central, y desparramó una cantidad de escombros en el sistema solar: los asteroides de la familia Vesta, y muchos meteoritos encontrados en la Tierra. Así que Vesta es uno de los apenas 8 cuerpos (identificados) del sistema solar del cual tenemos muestras materiales en la Tierra: la Tierra misma, la Luna (meteoritos lunares y muestras traídas por los Apollos), Marte (meteoritos marcianos), y los asteroides Itokawa, Ryugu y Bennu (muestras traídas por robots) y el cometa Wild 2 (granos de polvo de la coma, tomadas por la sonda Stardust).



Olbers hizo muchos descubrimientos, pero el mayor de todos fue descubrir a Friedrich Wilhelm Bessel

La animación de la rotación de Vesta está basada en una película de la NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA, que encontré en Wikipedia. Es de dominio público. Las otras imágenes son mías, pero se las presto.

09/12/2023

Superterminator

La Luna llena es hermosa y espectacular. Pero los aficionados a observar la Luna con el telescopio preferimos observar cuando está en las fases intermedias. La razón es que el Sol rasante que ilumina la franja entre el día y la noche lunares (llamada terminador, que en inglés es igual que el personaje de las películas) resaltan el relieve. Hagan la prueba: iluminen una pared con una linterna apuntando de frente, y después pónganla contra la pared, iluminándola de modo rasante. Hasta el granito más chiquito se agiganta por el contraste entre las luces y las sombras. Si intentamos fotografiar la Luna entera siempre surge un problema: la parte iluminada es mucho más brillante que el terminador (más que nada por el efecto de retrorreflexión del suelo lunar que una vez contamos), y éste es a su vez mucho más brillante que la parte oscura, que apenas está iluminada por la Tierra. Hay astrofotógrafos que han logrado una enorme maestría en combinar fotos de distintas exposiciones, e incluso de distintas fases, para producir hermosas fotos de la Luna entera. Uno de ellos es Franco Meconi, y cuando una foto suya vino en la tapa de Si Muove del invierno 2023 (donde hay una nota mía sobre estrellas rojas), me dieron ganas de hacer una. Acá está.


Hice lo más básico posible: una foto de la luna en fase cercana al cuarto creciente (la que usé para mostrar la X lunar), combinada con una foto de la Luna llena para la parte oscura. Idealmente, hay que usar fotos que correspondan a la Luna con la misma libración, que es el bamboleo que vemos en la Luna a lo largo de los meses (como en los videos que muestro cada año). De otro modo, los accidentes geográficos no quedan bien alineados. Se pueden combinar lunas finitas con lunas llenas, múltiples exposiciones de la misma fase (es difícil...), una luna creciente con la menguante complementaria, o incluso varias fases, con lo cual el terminador toma un aspecto rarísimo. 

El caso más extremo que conozco es una combinación de imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter (un satélite artificial de la Luna, que hace fotos de muy alta resolución desde hace 14 años). Es una Luna puro terminador:


Se parece más a los mapas de la Luna dibujados a mano (como el legendario Rükl) que a una foto. Es particularmente dramática la diferencia entre la rugosidad de las "tierras altas" de cráteres, y las planicies de los mares. También, me recuerda una luna famosa de la historia del cine: la de Mélliès:



La Terminator Moon es de NASA, Lunar Reconnaissance Orbiter, SVS, Jai & Neil Shet.

La Luna con cara es de Le voyage dans la Lune, de Georges Méliès (1902) (se puede ver en Youtube). 

La tapa de la revista Si Muove es del Planetario Galileo Galilei de la Ciudad de Buenos Aires. ¡Ya salió Si Muove 26! ¡No te la pierdas!

Tengo el Rükl original, me costó 50 centavos en una liquidación de la Biblioteca Pública de Albuquerque. ¡Ja!