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25/09/2021

Pretty pictures

Pasando el plumero al archivo de fotos me encontré con tres que hice a manera de prueba con el pequeño Orion ST80, un refractor acromático de 80 mm (F/5), que normalmente uso como telescopio de guiado. Las voy a compartir aquí, aunque no sean nada del otro mundo, porque son lindas fotos y ponen en evidencia las posibilidades y ciertas limitaciones de un refractor bastante bueno.

Primero lo primero: la Gran Nebulosa de Carina. A falta de guiado, tuve que hacer exposiciones cortas: son 103 de 7 segundos, unos 12 minutos en total. No está mal, pero la aberración cromática en las estrellas azules es bastante fea.


Esta foto mide unos 3 grados de ancho, como 6 lunas: se aprecia el enorme tamaño de la nebulosa en el cielo, algo que con el SCT de 20 cm no alcanzo a fotografiar. La nebulosa está cruzada por dos grandes brechas oscuras que forman una V, fácilmente visible a simple vista en el telescopio. No son regiones faltas de nebulosidad, sino nubes oscuras y frías, de gas pero también de lo que los astrónomos llaman polvo, y que es más bien un humo: granos submicrométricos de moléculas di- o triatómicas, o incluso más complejas. En el interior de estas nubes, y a partir de su material, se forman nuevas estrellas y sus planetas. Hay otras nubes oscuras de formas caprichosas dispersas en el gas brillante de la nebulosa. La más llamativa es la que tiene forma de ojo de cerradura, dentro de la V. A su alrededor está la parte más brillante de la nebulosa, cuyo gas está excitado por varios cúmulos de estrellas jóvenes muy energéticas. Entre ellas se destaca, a la izquierda de la Cerradura, la famosa Eta Carinae, una de las estrellas más notables del universo, envuelta en su propia nebulosa. Es una estrella naranja, pero la aberración cromática la hace aparecer azul en la foto. 

Todos los aficionados saben que la Gran Nebulosa de Carina está rodeada por cuatro grandes cúmulos, que están entre las joyas del cielo austral: Theta Carinae, enorme por su proximidad, NGC 3114, NGC 3532 ("soberbio" lo llama Burham), y el pequeño pero encantador NGC 3293. Esa noche, después de la nebulosa, le tocó el turno a NGC 3532, a veces llamado el Pozo de los Deseos:

Son 7 exposiciones de 7 segundos. El efecto de difracción en las estrellas brillantes está agregado en postproducción, como para probar. La más brillante (arriba y a la derecha del cúmulo) es x Carinae, una cefeida clásica de cuarta magnitud (V382 Car). Es también una estrella extraordinaria: una rara hipergigante amarilla, tan luminosa que es la estrella más lejana que vemos a simple vista. Ya hemos escrito sobre ella, pero corresponde actualizar su distancia. Hace un par de años reportamos que de acuerdo a la segunda edición de datos de Gaia estaba a 6597 años luz. Resulta que según la tercera edición, la distancia es más bien de 14946 años luz. ¡A la pipeta! Es el doble de la distancia a Eta Carinae. Vamos a revisar estas cosas, en algún momento. El cúmulo está a unos 1500 años luz.

Para terminar nos movemos hacia la Cruz del Sur, y aprovechamos el gran campo visual del ST80 para meter en la misma foto a la estrella Mimosa y el encantador cúmulo Joyero, ambos habitués del blog:

Cerquita de Mimosa (Beta Crucis) vemos la también notable DY Crucis, el Rubí de la Cruz, la estrella más roja del cielo. Está cerquita, justo arriba de Mimosa.

El ST80 es un telescopio muy lindo para observar, y también funciona fenómeno como telescopio guía. Para fotografía, como se ve, tiene bastante aberración cromática. Es el telescopio que usé para fotografiar el eclipse solar del 2019, pero lo reemplacé por una lente de fotografía un poco más corta pero menos aberrante, para el eclipse de 2020.



Si se ponen a buscar datos sobre x Carinae, no la confundan con X Carinae, que es otra estrella, mucho más cercana. Es mejor usar sus sinónimos: V382 Car o HD 96918. La nomenclatura estelar es medio de locos.

Las fotos son mías, y las puse en resolución completa para quien quiera descargarlas y revisarlas en detalle.

14/05/2011

San Luis: provincia astronómica

La semana pasada estuve en San Luis. Me sorprendió un sesgo astronómico que cunde en la provincia. Empezando por Merlo (donde estuve la mayor parte del tiempo): el barrio donde estaba mi hotel tenía varias calles con nombres astronómicos: planetas, constelaciones, etc. Acá hay un pedacito del mapa. (Hay muchas fotos en esta nota, así que las puse todas chiquitas; pueden clickearse para verlas más grandes.)

No parece ser una práctica nueva (como otras que muestro más abajo), tal como se ve en el viejo cartel amarillo de la calle Marte, en esta foto. ¡Está buenísimo! En Bariloche hay un barrio todo con nombres de constelaciones. Otro día lo mostraré.

En Merlo, a la entrada del viejo casino, hay un inmenso reloj de sol, obra del genial Pérez Celis, realizado con la colaboración de Jaime García (astrónomo de San Rafael, de larga fama). No es el único reloj de sol que vi en Merlo, por otro lado.

Por otro lado hay algo llamado Mega Sistema Solar. Es una colección de esculturas esparcidas por la provincia. Cada una representa algún objeto del sistema solar, y están ubicadas de manera de representar las distancias que existen entre ellos.

Son esculturas modernosas, alegóricas y que no necesariamente representan de manera realista al objeto representado. Ésta, por ejemplo, se llama Venus Telúrica y representa al planeta Venus. Está en la ciudad de La Punta.

Acá hay una representación simbólica de la "simbiosis" entre la Tierra y la Luna. Me parece que es una de las más realistas que vi, con las fases de la Luna arregladas en su elipse alrededor de la Tierra. Está, si no recuerdo mal, a la entrada del hipódromo de La Punta.

Ésta está cerca de Merlo, junto a la estación de peaje de la autopista 55. Es la primera que vi, el día que llegamos. Estaba nublado, pero a partir de ahí el famoso microclima de Merlo se hizo presente y tuvimos cielos despejados todos los días. Más sobre el dichoso microclima, otro día.

Esta especie de nave espacial es una representación de un asteroide. Se llama Asimetría Espacial y está en El Trapiche, un pueblito turístico cerca de San Luis. Creo que es la que más me gustó.

La otra que me gustó es ésta: Cometingón. Es un cometa, y se lo aprecia cerca de una ciudad con el improbable nombre de Papagayos. Me encanta el nombre, que es un juego de palabras entre el objeto que representa y las sierras que vemos detrás, que llevan el nombre del pueblo que vivía aquí antes de la llegada de los españoles: los Comechingones.
Además del Mega Sistema Solar encontré otras esculturas de tipo astronómico. Ésta se llama Helios, enorme y bonita, emplazada frente a uno de los accesos de Estancia Grande.

Ésta (no me acuerdo dónde estaba) es bastante fea, pero la fotografié porque también tiene un aspecto astronómico.

En la ciudad de La Punta hay un hermoso centro astronómico, que tiene un planetario, un parque lleno de instrumentos astronómicos antiguos (no ópticos, anteriores al telescopio) llamado Solar de las Miradas, y un observatorio moderno. Ésta es una vista del Solar, con uno de estos instrumentos en primer plano.
El Parque Astronómico La Punta cuenta con un montón de excelentes telescopios portátiles para su uso en observaciones públicas por toda la provincia. Pero la joyita es un instrumento fijo, montado dentro de una linda cúpula que lleva el nombre de Observatorio Astronómico Buenaventura Suárez (les debo un post sobre este señor). Está a cargo de Eric González, que aparece aquí junto a mí y al impresionante instrumento. Es un telescopio de 40 cm de apertura, f/10, computarizado y dotado de una cámara especialmente diseñada para la fotografía astronómica. En paralelo tiene montado un instrumento refractor de excelente calidad, también con una cámara. Lo más notable es que todo el sistema puede usarse de manera remota a través de la Web, gratis, simplemente creando una cuenta. En cuanto tenga tiempo voy a empezar a usarlo. Por lo demás, cualquier persona que acceda a la página del telescopio puede ver lo que se esté observando en ese momento, no hace falta tener una cuenta ni estar registrado. Adelante.

Por supuesto, la noche que visitamos el observatorio... ¡se nubló! No mucho, pero bastante. Apenas logramos sacar una foto rapidita del cúmulo abierto conocido como El Joyero (que apareció hace poco por acá). Fue mi primer intento, y encima con la nubosidad, el resultado no es de lo mejor. Pero acá está. Es notable el color rojo de la estrella central, mucho más parecido a lo que se observa a simple vista que el resultado que obtuve con la Canon. ¡Gracias, Eric!

23/04/2011

El Joyero

Mi fascinación por la astronomía viene de la niñez, digamos fines de la escuela primaria. Los dos eventos más memorables (en el sentido de que son los que me producen un recuerdo más vívido) son los siguientes. En uno, mi Papá (médico, y también interesado en la ciencia) me llevó al observatorio de Parque Centenario. Allí, un "señor" (¡probablemente un chico!) me hizo subir a un peldaño y mirar por el ocular de un telescopio que parecía salido de una novela de Julio Verne, y me mostró el cúmulo abierto conocido como El Joyero. Parecía, efectivamente, un montoncito de piedras preciosas esparcidas sobre el terciopelo del cielo nocturno. Esta foto —tomada hace unos días desde mi balcón— no alcanza a capturar su encanto visual (vale la pena agrandarla, que se ve mejor). Me causó tal impresión que lo recuerdo como si hubiera sido la semana pasada. Este es el telescopio, una joyita de la casa Gautier, de fines del siglo XIX. Nunca volví a visitarlos.

En el otro recuerdo, leo en La Prensa: "La Luna ocultará a Júpiter a fin de mes". ¿Qué? ¿Cómo? ¿La Luna ocultará a Júpiter? ¿Cómo es posible? ¿Y cómo lo saben? Fue un poderoso disparador de curiosidad astronómica. No vi ese ocultamiento. Pero hace unos años (en 2005, creo) vi a la Luna ocultar a Júpiter de día, usando unos binoculares chiquitos. No muy impresionante, pero fue una puesta al día. (La foto de acá al lado no es mía, es de Occultations.net.)

Otros recuerdos de esa época son del Planetario de Buenos Aires, con el enorme meteorito en la entrada. Todo el que haya visitado el Planetario Galileo Galilei debe recordar el meteorito. Lo que tal vez no haya llamado tanto su atención es otro de mis antiguos recuerdos astro-infantiles: el reloj de Sol en el parque, con una leyenda misteriosa para un niño de 10 años: Ecuación de tiempo. Guau.

También recuerdo, de manera más vaga porque tenía apenas 4 años, el alunizaje del Apolo 11, y especialmente la sensación que me produjo. A esa edad mi idea de la Luna era un poco vaga, por supuesto. El viaje del Apolo 11 me hizo notar, de golpe, que la Luna era un lugar, a donde se podía ir y caminar, no una luz flotando en el cielo. Mutatis mutandis, me gusta imaginar que es lo mismo que debe haber experimentado Galileo al ver la Luna por primera vez a través del telescopio, y descubrir que era un mundo, con montañas, con valles, con "mares". Un mundo como la Tierra. Y si la Luna era como la Tierra... entonces la Tierra era como la Luna. De golpe no parecía tan disparatado que la Tierra fuese un planeta, en órbita alrededor del Sol, como el resto de los planetas conocidos...